Hola Gente! He llegado, no quiero que piensen que he abandonado el Fic, no señor, es uno de mis favoritos, con sus errores y todo u.u
He estado haciendo un One-Shot, que subiré pronto. Y por esas casualidades de la vida confundí, lo que sucedía en este cap. Con lo que sucedía en el one- shot.
Perdónenme, no volverá a suceder. El One lo subiré pronto. Como recompensa por la demora .
Otro regalillo para ustedes…LEMON! ESTE CAPTULO CONTIENE LEMON! :3
y como digo…EL QUE PUEDE, PUEDE, Y EL QUE NO, APLAUDE! jijiji
-Muchas gracias por sus reviews, si no los he contestado no es por ser mala, es porque, he tenido muchas cosas pendientes, pero, ahora los responderé, lo saben…Muchas Gracias por todo!
NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS
Cap.8 : Reposo intensivo
-¡Hey! ¿No piensas despertar? –escucho una voz que me llama, es molesta
Pestañeo varias veces, para poder acostumbrarme a la luz que se esparce por toda la habitación. Estos últimos días no he podido dejar de soñar lo mismo, bueno recordar…a Heather…a Hipo y su muy extraña confesión no muy directa ¿Quizás fue un sueño? No, imposible.
Hemos llegado a New York, hace cuatro días para ser exactos, Hipo me hace sentir incómoda, no se ha despegado de mi lado, trabaja en su laptop mientras toma su matutino café, sentado en su lado de la cama, el izquierdo, que conste que dormimos en mi habitación. Miro el reloj de mesa. Las diez y media. ¡Que tarde! Estos días he sido una dormilona, desde que el doctor le dijo a Hipo que tenía que hacer reposo y que, además, tenían que estar bajo supervisión, Hipo me ha dejado dormir hasta la hora que yo quiera, mientras no me levante mejor, será tonto.
-¡Mierda!, necesito una ducha –digo estirándome perezosamente. Hipo me mira con una tierna sonrisa, despegando la vista de su laptop a la vez que sorbe un poco de café. Podría acostumbrarme a esto.
-Lo mismo dijiste hace dos días
-Pero no me baño hace….desde que salí del hospital, solo me he estado lavando, pero, mira mi cabello, está tieso, además me veo horrible
-Te ves hermosa, no te quejes –dice Hipo sorbiendo su café nuevamente, me mira ¿ansioso?
-¡Claro que no! Hipo, NECESITO una ducha –digo cruzándome de brazos
Hipo deja su laptop a un lado y se levanta
-¿Y ahora donde diablos vas? –digo enojada. Veo a Hipo salir de mi habitación para luego sentir el agua correr. Hipo vuelve a mi habitación y se saca su camiseta dejándola a un lado de ésta.
-Vamos a bañarnos rubia –dice Hipo
-¿Vamos? Eso me suena a manada –digo mientras él se apoya en el marco de la puerta.
-Te ayudaré a darte una ducha –dice con una lasciva sonrisa
-¡Que ni se te ocurra! –grito sonrojada
-No haré nada que no quieras, lo sabes Astrid, necesito una ducha también, ahorremos el agua- sonríe maliciosamente
-¡No! –grito mirando mis manos avergonzada
-Astrid –Hipo camina y se sienta a la altura de mis rodillas –Mírame
-No –susurro
Con su mano derecha, junto con su dedo índice y el pulgar, aprisiona mi barbilla, obligándome a mirarlo –Eres tan frágil mi pequeña Astrid, tú sabes que no sería capaz de hacerte algo que no quieras, confía en mí cuando te digo esto, no te haré absolutamente nada, solo nos daremos un baño, te lo prometo.-Hipo corre un mechón de cabello que ha caído a mi mejilla y luego acaricia mi mentón.
-Vamos- toma mi mano y me guía al baño. Una vez ahí, comenzamos a desnudarnos.
La cascada de agua caliente, hace que mi cuerpo se relaje. Hipo entra y se posa delante de mí.
-Hola –dice en un susurro mientras toma el envase de champú y vierte un poco de él en su mano
-Hola –le sonrío tímidamente
-Date la vuelta, voy a lavar tu cabello
-Está bien –digo acatando sus órdenes, me siento tensa. Su pecho roza mi espalda
Hipo enterró sus dedos alrededor de mi cabellera y luego comienza a masajear delicadamente mi cabello, como si de una pieza de porcelana se tratara. Cierro los ojos gustosa, apreciando el efecto que sus manos causan en mí. Luego continúa con el acondicionador. Me doy media vuelta quedando cara a pecho.
-Esto es relajante –digo con una sonrisa -Después es tu turno
-¿Mi turno? –pregunta curioso
-Claro que sí
Una vez Hipo termina su masaje, me da la espalda y se hinca Quedando a la altura de mi estómago
-¿Estoy a la altura? –pregunta
-Estas perfecto –digo mientras vierto un poco de champú en mi mano -¿Te gusta la vainilla? –pregunto con una sonrisa
-el vainilla es mi favorito –siento su sonrisa –no me refiero especialmente a la esencia…me gusta el sexo vainilla
-¿Sexo vainilla? –pregunto inocentemente
-El tradicional
-Ah…- masajeo su cabello, su castaño cabello, con risos rojos. Tan hermoso
-¿Crees que mi cabello está muy largo? –Pregunta -¿Debería cortarlo?
-A mi me encanta como tu cabello cae sobre tu frente, pero, a veces tapa esos hermosos ojos que tienes –digo con sinceridad –Además, te hace ver apuesto y creo que lo sabes.
-¿Tú crees? –pregunta mientras mira directamente mis ojos
-Claro que sí, ahora, levántate, que ya he terminado
-Gracias, preciosa –dice besándome. Un beso húmedo y no es por el agua precisamente. Se siente raro, ahí abajo
Salimos de la ducha y fue como Hipo dijo, solo una ducha, pero aún así ¿Por qué me siento decepcionada? Mientras Hipo me viste, vi como admiraba mi cuerpo como si fuera una autentica obra de arte. Me colocó uno de los siete pijamas que compró para mí, un bonito gesto. Luego él se tumbó en su lado de la cama. Va vestido con unos vaqueros ajustados y muy gastados y una camiseta blanca, muy normal
-Tengo hambre, son las once de la mañana ¡Hipo aliméntame! –digo mientras me recuesto a su lado abrazándolo, tengo que aprovechar que lo tengo aquí, totalmente a mi merced.
-Mmm –Hipo posa una mano en mi cintura, atrayéndome hacía él. -¿Te gustaría comer unos Cupcakes?
-¿Cupcakes? –Me brillan los ojos
-Puedo ir a la tienda de la cafetería de la esquina –dice sonriendo mirándome a los ojos
-¿Harías eso por mí? –pregunto emocionada
-Por ti baby, zeria Batman –dice Hipo repitiendo las frases del gato con botas, de la película Shrek 2
-Estás de broma –digo riendo
-Claro que sí –Hipo se acerca y posa sus labios en los míos, uniéndolos en un tierno beso –Vuelvo enseguida
Se levanta, se pone sus Converse negras y su chaqueta de cuero del mismo color –Volveré –Dicho esto toma su cartera y sale.
Me recuesto y con las sábanas tapo hasta mi cabeza, lentamente empiezo a cerrar los ojos, cuando un ensordecedor sonido casi rompe mis tímpanos. Me destapo y veo que es… ¿La laptop? ¡Oh! un correo.
Para: Hipo Haddock De: Heather Hora: 11:10 a.m Asunto: Gracias.
"Gracias por todo Hipo, no sé cómo afrontar esto sola, enserio, gracias por la visita al hotel en Los Ángeles, eso hizo que sintiera la preocupación que tienes por mí, espero otra junta ¿Te apetece mañana en el Restaurante "ALAIN DUCASSE EN ESSEX HOUSE"?. Me gustaría algo Francés. Nos vemos pronto, espero tu respuesta.
Pd. He descubierto algo muy importante sobre tu novia, tienes que saberlo
-Besos y Abrazos"
¡Hija de Puta! ¿Qué se cree la muy zorra para enviarle un mensaje? No sé si sentirme indignada o… decepcionada, mierda, soy una mocosa entrometida. Ya estaba teniendo una conversación con Heather, así que no pasa nada si leo el mensaje, él sigue hablando con ella…la defiende… estuvieron comprometidos, se conocen desde la infancia, eso es algo…que no se puede romper. Quiero llorar ¡Sí! Quiero llorar y llorar y… corriendo me dirijo al baño junto con mi celular y cierro con llave, no pienso salir, no tengo hambre, solo quiero acurrucarme y llorar. Yo le quiero, había sido tan atento conmigo que….yo pensé… ¡pena! El sentía pena por mí ¿Cómo no me di cuenta antes? Y… ¿Por qué lloras?
….
Clic
….
"He descubierto algo muy importante sobre tu novia, tienes que saberlo"
¡Oh Mierda! Heather lo ha descubierto…descubrió lo de Salvaje, no, no , no….¿Que haré? Ella va a destruirme. El aire, me…me falta de nuevo y…la puerta…está con…seguro…tengo que…sa-sacarlo, mi cuerpo está hecho gelatina, otra vez, no Astrid, respira…tranquila, saca los nervios y respira…m-mi cuerpo no se mueve y la puerta…
-¿Astrid? ¿Dónde estás? –escucho a Hipo. Aire, me falta el aire, t-tengo frio, ¡No! Con mis últimas fuerzas, golpeo la puerta del baño
-¿Astrid? ¿Estás ahí? –Hipo suena desesperado -Astrid Abre la puerta
-Ayuda –digo con mi último aliento – Ayúdame Hipo
-¡No! Jodido Dios ¡No otra vez! –escuchó a Hipo mientras golpea la puerta frenéticamente. Mis ojos se cierran lentamente, intento mantenerlos abiertos, pero…mis parpados…Hipo…m-mis manos, están…muy heladas, todo está helado, mi corazón ya no siente nada….
Solo fue un desmayo y le ha bajado la presión, Señor Haddock, no se preocupe por nada, ella estará bien, preocúpese de que tenga los pies calientes, solo eso ¡Ah! Y cuando despierte tiene que tomar esto…
-¿Ella tiene alguna enfermedad o algo? No es la primera vez que pasa…hace cuatro días…casi la pierdo y….
-Es el estrés, aunque usted no lo crea, no es bueno mantener las cosas guardadas para uno, algún día puede explotar y… puede pasar esto.
-No la apunte ¿Osea que si ella recibe alguna mala noticia o algo así… Terminará igual?
-No, claro que no, la primera vez fue claustrofobia y es difícil sanar de un ataque de esos, de seguro ella...se centró en sus problemas y termino así, ella está muy débil, necesita un reposo intensivo…"
Abro mis ojos pesada y lentamente. Hipo está aferrado a mi cintura y su cabeza descansa en mi pecho, está profundamente dormido, lo puedo notar en su acompasada respiración. Me remuevo un poco, estoy sofocada.
-¿Astrid? –pregunta Hipo refregando uno de sus ojos. Luego me mira por encima de sus pestañas -¿Cómo te encuentras?
-Hipo –mi voz se entrecorta –Yo…lo siento tanto –Las lagrimas amenazan con salir
-¿Qué sientes preciosa?
-Todo –digo llorando. No pienso contarle lo del correo, no señor.
-Ven aquí –dice Hipo abriendo sus largos brazos. Yo me acerco y me aferra a su pecho -¿Tienes hambre? No has comido nada. Una pizza estaría bien ¿Quieres?
-¿Por qué no? –Digo aún afligida –Con dos refrescos
-Llamaré esta vez, no pienso dejarte sola –dice en tono autoritario –Por cierto te debo una puerta
-No me digas que…
-La rompí
-…
-…
-Ha llamado Brutilda –dice Hipo –le he dicho que estabas durmiendo, pues es la verdad, no sabe qué ha pasado hoy, no lo encontraba apropiado. Dijo que te dijera que ella vendrá a visitarte la próxima semana, ya que hoy se iba unos días a Los Ángeles con Patán –sonríe –les he dado unas vacaciones
-Genial, deben estar en el avión ¿no? -digo pensando en Brutilda, me tendrá toda una historia cuando vuelva
-Claro, por cierto, en dos semanas más tendremos que viajar
-¿Tendremos? –pregunto curiosa
-Eres mi secretaria ¿Recuerdas?
-¿Dónde iremos?
-Alemania –Hipo sonríe
-¡¿Alemania?!
-¿Te gusta la idea? –pregunta nervioso y emocionado
-¡Claro que sí! –grito
-Es una buena oportunidad para aprender esa lengua ¿No? –dice calmado mientras me mira con unos ojos cargados de deseo
-¿Es por el trabajo? –Pregunto ansiosa
-Eso piensan, yo lo tomaría como un breve descanso de tu horrible jefe –dice Hipo sonriendo acercándose a mi oído –Dicen que está loco
-Creo que están en lo cierto –le digo a su oído dándole un beso en la mejilla.
Luego de comer la pizza, veo que Hipo se remueve nervioso, él está con su laptop nuevamente. Se le ve tenso
-Iré a hacer una llamada, por favor, duerme –dice besando mi frente mientras intenta salir rápidamente por la puerta
-Está bien –digo en un hilo de voz, estoy segura de que irá a hablar con Heather. Cierro lentamente los ojos, para escapar de esto por un rato.
Abro los ojos nuevamente y veo que son las tres de la mañana. Estoy apretada, mis piernas están entrelazadas con las de Hipo, su cabeza yace en su almohada, pero sus brazos están alrededor de mi cintura.
Se le ve tan débil, tan solo, tan…indefenso. Su padre ha muerto, lo han asesinado…las misma personas que lo buscan en este momento… ¡El sobre! Lo había olvidado por completo. Me levanto dejando a un exhausto Hipo, recostado en la cama. Voy a mi armario y saco el sobre de mi chaqueta. Lo abro y comienzo a leer…
¡No puede ser! Estas son las acciones de su empresa y…son…mías, Hipo me ha entregado la mitad de las acciones de su empresa, esto es lo que Salvaje quiere e Hipo…me lo…no ¡Esto tiene que estar guardado! No conmigo, seguro que debe tenerlo su abogado o…su asesor, todos menos yo.
Guardo el sobre en mi mesita de noche y luego me acurruco al lado de Hipo, necesito preguntarle muchas cosas.
Y volvemos a la rutina, Hipo está bebiendo su café matutino, mientras revisa sus correos en la laptop, me ve despertar y sonríe.
-Hola preciosa ¿Tuviste una buena noche? –pregunta
-Hola guapo –digo con una perezosa sonrisa –creo que sí, pero tengo muchas dudas en mi cabeza
-¿Dudas?
-He revisado el sobre que…tu sabes…el sobre –digo removiéndome nerviosa
-¿Y no estás emocionada? –Pregunta- Tendrás mucho dinero con ese papelillo
-Ese es el problema ¿Porqué tengo ese papel?
-Soy consciente de que soy el Hijo de Puta más grade en el mundo y que te hago enojar cada dos minutos, pero, yo confío en ti, Astrid, confío.
-¿Lo haces? –pregunto asombrada
-Lo hago –dice con una sonrisa sincera. ¡Jodido Cristo! Nunca en mi vida…alguien…y…esa sonrisa ¿A qué se debe este momento de sinceridad?
-Yo…no tengo palabras –digo, esa es la pura verdad –esto…es…Nop, no tengo palabras. Necesito despejar mi mente.
-¿Tienes trabajo para mí?
-¿Estás loca?
-Claro que no –digo molesta
-Tú tienes que descansar…
-Descansar no estar todo el día postrada, como un muerto, ¡estoy aburrida Hipo!
-Ese no es mi problema preciosa –dice sonriendo
-¡Hijo de puta!
-Sobre eso…te ha llegado un mensaje, de una tal Valka, ella era tu segunda madre ¿No es cierto?
-¿Dónde está el mensaje? –pregunto emocionada
-Aquí –Hipo sostiene mi celular y comienza a leer el mensaje
-¡Valka! –exclamo
-Creo que viene a visitarse
-Eso es lo que dice el mensaje ¿no? ¿Cuándo viene?
-No dice…por cierto…¿Donde se quedará? –pregunta Hipo
-Yo creo que te vas a tener que largar de aquí y Valka se queda con la habitación de huéspedes –digo afligida, broma obviamente, quiero ver la reacción de Hipo
-¿Estás de broma? –Pregunta sorprendido, mirándome a los ojos –Tú eres mi única salvación
-No estoy de broma y vete buscando un nuevo apartamento, porque no te quiero ver más, imbécil –grito exageradamente
Hipo toca mi frente y luego toca su frente, toma mi pulso y luego me mira extrañado –no estás enferma
-¡Claro que no!
-¿No? bueno, solo puede ver una enfermedad para este cambio radical de ánimo. Astrid ¿Estás en tu periodo? -pregunta serio esperando mi respuesta
-¡Hijo de puta! ¡No! no estoy en mi periodo –grito enojada –solo por eso, tienes hasta mañana para buscar una mierda de apartamento ¡Como se te ocurre preguntar por eso!
-¡Me buscaré un nuevo apartamento y déjame decirte que no estarás en la lista de invitados!
-¡No puede ser! ¡No Hipo! no me dejes fuera de tu lista de imbéciles que puedan ir a visitarte –exclamo con sarcasmo
-¡Eres una perra!
-¿Y que hay de ti? ¿eh? Eres un hijo de puta sin corazón ¡y te me vas de aquí! cretino –grito ahora enojada
-Pues me voy
-Vete ¿Qué esperas?
-¡Me iré lejos de aquí, lejos de ti y de tu apartamento! ¡Para siempre! –dice colocándose sus vaqueros gastados
-¡Esa es una buena noticia! -exclamo
Horas después, Hipo cruza el comedor, donde yo estoy sentada leyendo el periódico, tiene sus maletas listas para marcharse.
-Nos vemos, aunque admito que fue un placer compartir contigo –dice cruzando el umbral de la puerta, listo para someterse a esos maleantes que los esperan. Yo aparto la vista del diario, calmada, me acerco a él
-¿Y tú no te vas a despedir? –pregunto agarrándolo de las solapas de su chaqueta de cuero.
Hipo me da un casto beso.
-¡Adiós! –dice antes de que se dé la vuelta y yo lo detenga tirando de su chaqueta hacía mi.
-Ese no fue un beso de despedida –lo beso apasionadamente, lo saboreo, esperando a que me corresponda, lo que sucede enseguida, nuestros labios se unen y danzan apasionadamente, nuestras lenguas se entrelazan y nuestra respiración se agita, esto trajo como consecuencia, que algo se sintiera húmedo entre mis piernas. –Ese fue un beso de despedida –digo calmando mi respiración. Hipo cierra la puerta con sus maletas dentro y luego me toma de la cintura y me atrae hacia él y me vuelve a besar de la misma manera.
-Usted sabe mucho, señorita Hofferson –dice entre beso y beso
-Claro que sí –respondo de la misma manera
-Vamos –dice Hipo agarrándome al mejor estilo nupcial de princesa –ya he esperado suficiente
-Lo mismo digo –murmuro
Al llegar a su habitación, la de huéspedes, me deposita delicadamente en la cama, se quita su camisa, luego, sus rodillas se posicionan a cada lado de mis caderas, aprisionándome, Hipo se inclina y une sus labios con los míos, sus movimientos son lentos y precisos, yo le sigo la corriente. Sus manos comienzan a masajear mis pechos por encima de mi camiseta, pero de igual manera se pueden ver mis duros pezones, ese es el efecto que de los toques de Hipo. Comienza a besarme con vehemencia, algo que encuentro totalmente excitante.
-Astrid, creo que el lobo a esperado suficiente –dice, posteriormente cambia los roles y ahora yo estoy a horcajadas sobre él. Para comenzar nuestro juego sexual, beso a mi pelicastaño y luego con una coqueta sonrisa, comienzo a quitarme la camiseta, logrando que mis pechos quedaran al aire. Mis besos comenzaron a descender por su clavícula para terminar en sus perfectos bíceps.
Hipo vuelve a posicionarse sobre mí, sus besos son continuos y exigentes, apasionados y mojados. Sus manos están acariciando mis pezones, listo para descender hacía mis caderas, estas se encuentran tapadas por mis pantalones del pijama. La boca de Hipo baja hasta mis pechos mientras sus hábiles manos deslizaban de una vez mis pantalones con las bragas.
-Eres hermosa –dice mientras da pequeños lametones a mis pezones –eres deliciosa.
-¡Hipo! –grito mientras éste comienza ligeramente a morder mis aureolas. –N-No te detengas.
Los labios de Hipo comienzan a resbalarse por mi vientre blanquecino.
-Tu piel es como la leche, no la dejaría de beber nunca –dice lamiendo el contorno de mi ombligo. Yo solo me limito a tirar de su cabello, debido a las corrientes de placer que me causa, solo con su amaestrada lengua. Ésta emprende camino hacia mis rizos dorados. Ya no estoy nerviosa, no tengo miedo, sé que Hipo no me haría daño, bueno, no físico. Él confía en mí y yo en él.
-M- más- gimo extasiada. Las manos de Hipo juegan con mis rizos. Hasta que uno de sus dedos se introduce lentamente en mí.
-Estás mojada –dice dando lametones cerca de mi punto G. -¿Te gusta?
-M-más –exijo entre dientes. – ¡Quiero más! Hipo…
-Tranquila preciosa. Todo a su debido tiempo –dice antes de penetrarme con su lengua.
-¡Hipo! –Gimo desesperada –Estoy…me voy… ¡Agh!... yo... casi…
Hipo al escuchar mis súplicas se dio cuenta que estoy en el límite y se detuvo en seco.
-¡No! Ven aquí y-
-¿Y?
-Hipo…te necesito –digo retorciéndome
-Di la palabra mágica, preciosa –dice Hipo penetrándome con otro de sus dedos. Se mueve lenta y tortuosamente.
-¡Te odio! –grito frustrada
-Fallaste, te daré otra oportunidad –dice moviendo sus dedos más lento dentro de mí.
-¡Cállate y entra en mí! ¡Ahora! –grito salvajemente. Hipo realmente me está torturando.
-Casi –dice con una sonrisa maliciosa
-¡Por favor! Hipo ¡Por favor! Fóllame –digo rendida a sus pies.- Por favor entra.
-Así está mejor.
Hipo se aleja de mí, se saca sus pantalones, puedo ver como rompe un envoltorio plateado
-No quiero crías –dice poniéndose el condón –no aún.
Dicho esto se posiciona encima de mí y me besa la frente.
-Te quiero, Astrid.
Hipo se introduce lentamente en mí y yo lo acepto gustosa. Es una sensación abrasadora, es dolor combinado con placer, fusionados son una mezcla de incomodidad que se disipa rápidamente al sentir como Hipo entra y sale lentamente. No despega la mirada de la mía. Sus ojos muestran admiración en su máximo esplendor. Admiración y amor, sólo para mí. Por primera vez me siento…como una mujer, femenina y deseada. Hipo me hace sentir de esa manera.
-¡Hipo! –Gimo –te necesito adentro. Muévete…-muevo mis caderas buscando fricción
-Sus deseos son ordenes –dice acelerando el ritmo. Mirándome a los ojos, todavía, no los ha despegado en ningún momento.
Hipo al escuchar mis jadeos comienza embestirme con más vehemencia. Estoy al borde y el también lo está, su respiración está más agitada y se arremete cada vez más fuerte contra mí.
-Córrete para mi, Astrid –dice entre jadeos mientras sus manos juegan con mi clítoris.
Escuchar eso me llevó al éxtasis, al séptimo cielo, a la gloria. Para luego descender brutalmente hasta la tierra otra vez.
Nuestras respiraciones son desiguales. Y nuestros ojos siguen conectados. Hipo se recuesta a mi lado y nos cubre con las sábanas.
-Eso...fue
-Increíble –dice Hipo robándome la palabra
-¿Haz escuchado que dicen que después del sexo queda un espacio de incomodidad?
-¿Quién dijo eso? –Pregunta Hipo –Yo estoy más que feliz al saber que ahora tengo a una perfecta Diosa toda para mí y que…
-¿Podamos tener sexo cada vez que quieras?
Hipo enarcó una ceja y dice -Para que sepas, nosotros no tuvimos sexo, nosotros hicimos el amor
Me miró
Lo miré
-¿Qué acabas de decir? -pregunto consternada. ¿Acaba de decir lo que creo que dijo?
-Yo nunca miro a los ojos cuando tengo sexo Astrid, nunca
-En cambio contigo…yo tenía que mirarte, ver tus reacciones cada vez que te tocaba…era algo…asombroso
Solo atino a abrazarlo y acurrucarme a su lado. Hipo besa mi frente y los dos nos entregamos a los bazos de Morfeo.
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Mi sueño se vio brutalmente interrumpido al sentir un golpe proveniente de la puerta principal.
-Astrid, cariño ¿Estás en casa?
¡Santa Mierda! Valka ha llegado. ¿Valka ha llegado? ¿Antes? ¿Quería darme una sorpresa? Miro a mi alrededor e Hipo está sumergido en el quinto sueño, quien sabe en cual puto sueño está ¡Tiene que levantarse!
-Hipo, despierta –murmuro contra su oído -¡Hipo!
-Déjame mujer –susurra.
-¡Levántate de una jodida vez! –le digo alzando un poquito la voz. Hipo abrió sus verdosos ojos y me miró como si de espécimen raro se tratase.
-¿Ya despertaste, cariño?
-¿Por qué tanta prisa? ¿Estás lista para en round dos? –pregunta aferrándose a mi cintura mientras deposita besitos en mi vientre.
-¡Hipo, ahora no! –digo
-¿Astrid? –la puerta de la habitación de huéspedes se abre lentamente -¿Astrid?
Siento como la penetrante mirada de Valka recorre toda a habitación antes de que se depositara en la vergonzosa escena que Hipo había formado. Oh mierda.
-¡Oh mi Astrid! –dice Valka con ápice de ternura en su voz –Quiero una explicación claro está. Así qué…tienen cinco minutos –terminó de decir con voz de exasperación. Cerrando la puerta. Nos sumergimos en un incómodo silencio
-¿Estamos en problemas? –pregunta Hipo aún aferrado a mi cintura
-¿Tu qué crees imbécil? –pregunto con sarcasmo, levantándome rápidamente.
Al momento de salir de la habitación, Valka nos estaba esperando sentada en la sala de estar, su expresión era serena, pero si la conocía bien, o estaba enojada, como lo mostró su voz cuando fue a la habitación. Junto con el idiota de mi compañero, nos sentamos al frente de la pelicastaña, quien observaba detenidamente todos nuestros movimientos. Lo que ha llamado mi atención es de la manera en la cual miraba a Hipo, sus ojos se mostraban melancólicos, como si le conociera. Después desvió a mirada hacia mí.
-¿Cómo has estado pequeña? –pregunta Valka
-Yo he estado bien, ahora
-¿Ahora?
-Sí, es que colapsé y terminé en el hospital –digo rascándome la nuca. Esto es incómodo
-¿Y yo no me entero de nada? –dice alarmada
-Tranquila Valka, me han estado cuidando
-Así veo –dice mirando a Hipo
-Buenas señorita Valka, mi nombre es Hipo, Astrid me ha comentado mucho sobre usted –dice Hipo tendiéndole la mano.
Valka se sorprendió, mucho, tan así que sus ojos se abrieron de sobre manera. Una gota de sudor corrió lentamente desde su frente y sus manos comenzaron a temblar. Aquí había algo sospechoso. Tengo que saberlo.
-¿Lo conoces Valka? –pregunto intrigada.
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¡Escena Extra! (N.A NARRADO POR BRUTILDA)
-¿Puedes ser más estúpido? –pregunto mientras mi acompañante, Patán, va comiendo un helado, justo, ¡JUSTO! Cuando el avión va en descenso.
-Lo tuve que pedir, tenía antojo
-Ni que estuvieras embarazado, imbécil ¡Mira tu camisa! Pareces un niño
-Un niño sexy que necesita una ardiente niñera – dice, sonríe y me observa con ternura.
-Nunca había conocido a una mujer que me tratara de esa manera, es tan admirable, porque todos saben que soy una figura de autoridad, pero tú me haces sentir como si fuera la cosa más insignificante, me encanta. Me encantas.
Solo atiné a mirarlo, ya recordé porqué me había enamorado de él, para mí, él era una persona…si, solo eso, una persona. Muy bien Brutilda, explaya tu mente y hazte la pregunta de un millón de dólares ¿Por qué te enamoraste de este troglodita?
Él pensaba que tenía poder, mucho poder, presumía eso, además me di cuenta de que intentaba ser un caballero y aunque no le resultaba mucho, me hacía gracia la manera en la que hacía las cosas, tenemos mucho en común, pero, lo que más me llamó la atención de él, es que él me quiere como soy, sabe que soy plana, digo, adelante y atrás, puede tener muchas modelitos que necesitan de un buen polvo, sin embargo, él está aquí conmigo. No me ilusionaré, pero definitivamente, quiero un futuro con él. ¿Qué no es eso ilusionarse? Olvídalo Brutilda, pisas camino minado.
-Me gustaría saber cómo está mi amiga, Astrid
-Mientras esté con mi primo, todo saldrá bien.
-Tu primo es un hijo de puta, aunque a veces tiene un buen corazón
-Mi primo no es un hijo de puta
-Claro que sí, ¡¿A quién es su sano juicio deja a una ardiente rubia tirada en la autopista?!
-Según me enteré, ella quiso bajarse, Hipo tiene la habilidad de complacer a las mujeres.
-Ya me di cuenta –digo irónica
-Él siempre ha tenido esa costumbre –dice Patán con un eje de lástima, seguramente por Hipo
-¿A qué te refieres? –pregunto
-Me refiero a que Hipo, siempre tuvo que cuidar a alguien que siempre consideró como su hermana. Heather. Dile a Astrid que vaya con cuidado. Esa mujer puede ser una verdadera arpía. –dice Patán lamiendo su helado
-Ella hizo que Astrid cayera en el hospital –digo
-Lo sé Hipo me ha contado, Tilda, tu también ve con cuidado, aunque yo no dejaría que algo te pasara. –dice sosteniendo mi mano entre la suya. Su pegajosa mano. Luego él deposito un dulce, literalmente dulce beso en mis labios.
Patán podría ser alguien que valga la pena.
-Tu mano está pegajosa –murmuro
-Lo sé
-¿Y por qué no te la limpias? –digo soltando su mano
-Por qué no quiero molestar a la azafata, quiero disfrutar desde ahora, nuestro tiempo de caridad.
-Eres un sinvergüenza –digo desviando mi mirada hacía el vasto mar.
-Soy TU sinvergüenza –dice sonriendo
-Lo sé –digo con el mismo gesto. Ahora disfrutaremos mucho nuestro tiempo libre.
