Hola! ¿Cómo han estado? Yo bieeeen, inspirándome…ya saben…en un momento entré en pánico porque no me quería abrir Word.

Bueno, he llegado con un nuevo cap. De La Chica de Oficina. Muajijijiji. En este cap he hecho una excepción, porque…comienza a narrar Hipo.

-¡¿Qué?!

Así es…muajijij ookay!

Quería agradecerles por todos sus reviews! *Llora de emoción* y perdón si hice que odiaran a Hipo, es que había que darle algo de…ya tu sae' … ¡Azuuucarrr! Jaja

Dejen Reviews para saber como va la historia y para saber si está bien que comiencen a narrar otros personajes….zería intedesante :3 y eso! Ahora…a Leer!

NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS.

CAP.10: Esta raíz es un dolor en el culo.

PoV HIPO

Necesito una puta cerveza o quizás dos, o…ya es de noche, me importa una mierda

-Fui un idiota, un imbécil, un…-me paso las manos por mi cabello, estoy exasperado.

-no fuiste un idiota –dice el tipo del bar

-Claro que sí Benny, si tan solo hubieses visto esos ojos oscuros, me despreciaban…me…

-Tranquilo amigo, yo creo que era lo mejor, aléjala de toda esa mierda que hay a tu alrededor

-Pero es tan difícil…y ella ahora, se irá a Inglaterra. ¡Inglaterra! –digo sorbiendo mi cerveza, creo que este es el sexto vaso. Necesito estar ebrio, estar inconsciente. -Benny, yo…ella…me gusta

-lo sé, créeme que lo sé y tú le gustas, mucho –dice pesadamente

Me recuesto en la mesa del bar –me gusta

-¿Qué es lo que ella sabe? Digo, algo tiene que saber ¿Sabe lo de Heather?

-Ese es el punto, ella es su hermanastra, ¡su hermanastra! –Grito –Además Eret es primo de Heather

-Eso complica las cosas –susurra -¿Eret? ¿Al menos Astrid sabe las intenciones de Eret?

-¡no! Incluso lo usé como excusa para alejarme de ella, la traté pésimo…yo no quiero que ella sufra por mi culpa, sobre todo por lo que Eret quiere de ella. Y lo peor es que ella se va a Inglaterra con él.

-Eso complica mucho más las cosas.

-Y eso no es todo. Astrid fue a dejar su carta de renuncia…

-¡Eso es excelente! Trabajará aquí y…

-¡No! ¡Escúchame! Ella vio salir de mi oficina a la tipa psicópata de la que te conté

-Pero Astrid no sabe quién es ella –dice Benny despreocupado

-Ese no es el punto –digo arrepentido –me la follé

-¡¿Qué tu qué?! –exclama

-Lo sé, pero me dejé llevar por el momento, estaba enojado y…pasó…mierda, lo peor es que MI Astrid, la vio salir acalorada, sonrojada…

-Eso complica muchísimo más las cosas.

-La perderé –digo casi llorando

-…

-¡Vamos!, di algo. Necesito que me alientes y estés de mi lado, dime algo que me haga sentir bien

- Al menos tienes salud –dice

-Cabrón –digo entre dientes.

-¿Qué quieres que te diga? La has cagado Hipo, hasta el fondo. Puede que la pierdas, si te llegase a perdonar, ella debe tener una paciencia de santo, porque no todas aguantan. Y tú no entiendes eso –dice apuntándome –ella se cansará Hipo. Ella lo hará o quizás lo hizo. La llenaste de mierda y yo creo que…esa fue la gota que colmó el vaso.

-yo…Lo sé… ¡de todas las mujeres…!

-¿Hipo? ¿Eres tú?

Genial, de todas las personas en este bar, tenía que estar ella, estoy seguro que me está siguiendo o alguna mierda así.

-¿Qué quieres? –digo enojado

-Tu compañía, por un rato, digo yo ¿Me invitas una copa?

-Tienes tu puto dinero, Heather

-Te ves horrible

-Así es como me siento

-¿Es por esa rubia? Era una puta, no te merecía, tú necesitas algo…con más categoría, algo que esté a tu altura

Contengo mi ira, aunque no lo parezca, soy muy educado y no le pego a esta puta porque…Suspiro pesadamente y miro a Heather, quien tiene una maliciosa sonrisa. Le sonrío y mis ojos se muestran cortantes.

-Te equivocas Heather, soy yo quien no está a la altura de ella.

-¿Pero de que hablas? ¡¿Por qué todos la prefieren a ella?! –grita enojada

-¿Quiénes son todos? –pregunto

Comienza a contar con los dedos -Mi padre, Tú, Eret. Todos los que me rodean –susurra

-Metete en tus asuntos Heather, tengo los míos por aquí –le digo mirando mi vaso ya vacío -¡Benny! Otra cerveza

-¡Enseguida!

-Vete, me molestas –le digo a Heather. Vaya, de nuevo intento alejar a una mujer, con la misma frase.

-Si necesitas consuelo –habla Heather acariciando mi rodilla –mi apartamento está cerca

Créeme Heather, tu apartamento no es el único que está cerca, Astrid…Recuerdo el primer día que nos conocimos, en este mismo bar…

-¡Hey! Preciosa –dije mientras veía como una rubia de esbeltas piernas se acercaba a mí- Una cerveza…por favor. –Sentí como sus ojos me inspeccionaban, yo hacía lo mismo, intentaba que esas lagunas de un azul claro conectaran con mis ojos verdes, quería que se fusionaran, necesitaba entablar una conversación con ella, lucía cansada, tenía ojeras, quise hablarle. -¿Noche pesada? –La miré y me miró, congeniamos.

-Solo quiero llegara a casa y recostarme –dijo con cautivadora seguridad –Estos tacones me están matando.

Me entregó mi vaso de cerveza y seductoramente respondí – Las mujeres con tacones son más sexys y las hace ver más altas. Algo que me vuelve loco. –En ese momento me di cuenta que tenía que saber su nombre -¿Cómo te llamas?

-Mi nombre es Astrid, Astrid Hofferson –dijo con su dulce voz.Luego comencé a pensar en su nombre. Astrid. Astrid, nombre de origen nórdico…"la princesa, una belleza divina". La relacioné con un diamante Carter. Me fijé en sus orejas, no lleva pendientes, unos diamantes se verían muy bien, se vería muy elegante. Hago una nota mental de pasar a la joyería.

Pasaron unos segundos y ella me miraba impaciente ¿Me había preguntado algo? Sonreí y dije –Me llamo Hipo

-No te había visto por estos lugares ¿De dónde eres? –preguntó curiosa, aún puedo ver su expresión, estaba en alerta, esperando mi respuesta

-soy italiano –Dije. Después entablamos una conversación, una muy agradable conversación. Hace años que yo había hecho eso, hace dos, para estar seguros. Y eso que yo solo había ido a visitar a Benny, quien diría que ese día me marcaría hasta el día de hoy. Pero he vuelto al principio. Porque yo estoy de nuevo aquí, en el mismo bar, sentado en el mismo taburete. Me falta mi chica lista, mi rubia descarada, la ladrona de mis pensamientos, mi alegría, mi…todo…

-¿Hipo? Te estoy hablando ¿Podrías siquiera intentar ponerme atención? –dice la putita con sus morritos y su ceño fruncido. No tengo ganas de jugar. Saco su mano de mi rodilla y le sonrío.

-Lo siento Heather, aunque mi rubia no esté presente, es dueña de mis pensamientos. Búscate a otro, a tu primo quizás, tú sabes, Eret. –Heather me mira petrificada. Pensaba que yo no sabía. Idiota. Aunque pensándolo bien, yo no lo sabía hasta hoy en la tarde, cuando me marché del apartamento de Astrid, me llegó un mensaje de Bocón, mi tutor.

"Ten cuidado con la víbora, Hipo, acabo de enterarme de la boca de Dagur. Eret y Heather son primos. Osea, que Salvaje y Drago son hermanos. Precaución"

Dagur, que ironía, él que fue enemigo de mi padre, no fue después de verlo muerto que comenzó a ayudarnos. Dagur fue el primer novio de Heather, novio, no novio, no sé qué mierda era.

-Yo no…yo no sabía que…tú….

-Me aburrí ¡Adiós Benny! –Digo levantándome del taburete, dejando a Heather pasmada –mañana pasaré a pagar mis vasos.

Camino sin rumbo, por un largo tiempo, estoy consciente de todo, la cerveza no me achispó ni un poco. Me siento deprimido, solo, arrepentido, si no fuera por mi maldita familia…Astrid estaría a mi lado ahora, estaríamos recostados en su cama mientras comemos pizza. Yo tendría mi brazo alrededor de su hombro y ella se acurrucaría a mi lado. Yo la miraría con la misma admiración de la primera vez que hicimos el amor. Le acariciaría el pelo, y ella se relajaría contra mi cuerpo. Conversaríamos de cosas triviales, le preguntaría como se siente, le masajearía los hombros y le besaría la unión de sus omoplatos. Ella suspiraría pesadamente, como lo hace cada vez que me desea. Después de eso la acomodaría en su lado de la cama y la cubriría hasta la nariz, tal como a ella le gusta. Me desvestiría solo para el placer de sus ojos y luego me lanzaría a la cama, me taparía y me aferraría a ella. Hasta que se entregue a los brazos del Morfeo. Es en ese momento donde yo, como todas las otras veces que dormimos juntos, la observaría, en todo su esplendor. Vería sus largas y delicadas pestañas rubias, su perfilada nariz en contraste con sus carnosos labios. Una Diosa, la belleza divina, tal como su nombre lo dice.

Astrid Hofferson.

Astrid Hofferson.

Astrid Hofferson.

Desvío la mirada del suelo y luego me doy cuenta en donde estoy. The Battery Park. Ni puta idea de cómo he llegado aquí, miro a mi alrededor, ni un alma, nada. Me siento en una de las bancas que dan directo al océano y lo contemplo. Lo contemplo, lo contemplo, lo contemplo. La marea está tranquila, se mueve solo por la acción de viento. Me hundo en mis propios pensamientos.

-¿Recuerdas a la chica del bar? ¿De la que te hablé anoche? –le pregunté a mi fiel amigo Patapez. Él trabajó para mí y luego se marchó, se fue a California, le dije que con Brutacio un socio y hermano de mi recepcionista, tendría más oportunidades. Y así fue.

-Claro, Astrid ¿cierto?

-Ella. Resulta que ella trabaja aquí, en Nueva York. En la empresa de mi padre.

-¿Estas bromeando? –dice sorprendido. No eres el único, querido amigo.

-no, no bromeo, ella trabajaba en la otra parte del edificio, en la parte de editoriales, pero, según el informe de la empresa, ella se graduó de publicidad ¿Es eso posible? -Pregunté confundido

-Claro que sí. –responde con naturalidad. –No puedo creer que estés confundido, en Italia te follaste a casi todas de la parte editorial -suelta

-Eso es diferente, porque si yo follaba con ellas, era para sacarme a Heather de encima, pero como que eso la alentaba más. Tú sabes que soy un hombre de bien.

-Lo sé mi querido amigo –dice, siempre ayudo a quien necesita, sobre todo a Patapez, cuando pasó por ese fatal problema económico. Es una buena persona.

-La invité a salir –digo orgulloso de mí mismo.

-¿Tú? –pregunta mi amigo

-Sí, yo, después de cuatro años.

-Eso está muy bien, te deseo lo mejor, suerte y no juegues con ella.

-No Patapez, ella no es como las anteriores, ella es…simplemente encantadora –Digo sonriendo a un punto perdido en la pared, sí, esa es la palabra que define a mi rubia. Encantadora

-¡Vaya! Te han flechado –dice riéndose.

-Hablamos más tarde

-Claro que sí –digo sonriendo. Luego finalicé la llamada y me quedé observando la pantalla de mi IPhone –Claro que sí.

Esa vez la deje tirada en la autopista, desde ese momento que odio al puto destino, odio que la hayan ayudado, odio que ella se dejara convencer tan fácil y sobre todo…odio al puto conductor que me la quiere arrebatar de las manos.

Mis recuerdos pasan a la primera vez que nos besamos. Se veía tan inocente y tan nerviosa cuando acercó su mejilla para que yo pudiese estampar un beso en él. No tenía buenas intenciones, estaba esperando a besarla desde el día anterior. Donde ella ebria, aceptó trabajar para mí. Aún recuerdo esa cena.

-¿Cómo usarás tus métodos de persuasión conmigo? –preguntó altaneramente. Yo me limité a esbozar una sonrisa.

-Usted no es consciente con quien habla. ¿Verdad? –pregunto mientras nos traen una botella de vino. -¿Gustas?

-Por favor –dice- volviendo al tema, claro que sé muy bien con quien yo hablo. Señor Haddock –Le entrego una copa de vino y lo bebe al instante –Oye pero que vino más delicioso. ¿Cómo se llama?

-Dow Vintage Port. Año 2011 –digo con naturalidad. Sabía que le gustaría. -Es un vino aromático y floral, con un perfecto equilibrio de fruta, taninos y acidez. En boca es refinado, untuoso y cargado de matices de especias, con un marcado sabor que recuerda la grosella negra y notas de chocolate. -Muy metafórico, bien Hipo, te estás ganando a la chica.

-Me he dado cuenta, es muy adictivo, mi padre nunca me habló de este vino. –dice mientras toma otro sorbo. Yo miro atentamente como sus labios rozan la copa de cristal y luego como se relame los labios. ¡Mierda! Estoy perdido.

-Lo es. –respondo alegremente antes de tomar un sorbo de mi copa de vino.

Luego comenzamos a hablar de la empresa, que le parecía y como es la gente que trabajaba allí, como que me ayudó a adaptarme. Muy buena chica. Y luego, cuando ya estaba media achispada, comenzó a narrar como fue que la despidieron.

-y…y…entonces –hipa- yo es-estaba lista para a-abrir la puerta –hipa otra vez –y me encuentro a Pa-Patán y –Hipa- la bruja de mi jefa –hipa- follando –comienza a reírse histéricamente –como….¡Como conejos! –termina de decir mientras se Ríe. Yo le sigo la corriente y me río con ella, es contagiosa. Me disculpé educadamente y fui al servicio. Cuando volví, veo que tiene los ojos achinados y una gran sonrisa en su rostro. Luego musita una frase que no olvidaré jamás. Mis ocho palabras favoritas.

-¿Te han dicho que tienes un gran trasero? –dice con una lasciva sonrisa

-Eh…no…no lo han hecho –digo reprimiendo una sonrisa. Ella se puso seria de repente. Luego veo unas lágrimas en sus hermosas posas celestes. -¡Oh no señorita! Sin llanto. -¡Muy bien Hipo! emborrachaste a tu chica.

La levanto de su taburete y la llevo en mis brazos hasta mi auto. Hago nota mental de actualizar mi coche. Y le arreglo el cinturón de seguridad. No sé cómo, llegamos a su casa.

Me rio ante ese divertido momento. Pero tenía que arruinarse ¿Verdad? De tantas familias en el mundo tenía que liarse con la mía ¿Verdad? Suspiro pesadamente y me paso las manos por la cara.

Me vine de Italia para evitarlos. Para evitar mi pasado, mis enemigos. Todo. Heather es mi enemiga, Eret es mi enemigo. Salvaje es mi enemigo. Drago. Ese es el peor de todos. Ellos me buscan, ellos buscan mi punto débil. Astrid.

¡Ella no puede irse a Inglaterra!

Dile lo que sucede entonces.

¡Arrancará de mí!

Porque tú le diste malas señales.

¡Yo la amo!

La amas un día, la desprecias el otro.

Abro los ojos. Es verdad esas han sido las señales que le he estado dando y hoy…yo…

Déjale las cosas claras, o ella se irá y ellos la matarán.

¡Matarla! Eret va a hacerle daño. Y yo no puedo decirle que…

¡Mierda! Estoy entre la espada y la pared. Tengo que decirle las intenciones de Eret, decirle conoce a Heather, decirle todo.

Pero ella… ¿Te creerá?

¿Lo hará? Le hice daño, mucho daño.

Ellos quieren lastimarme por lo que le he hecho a Heather y además…Por mis acciones de la empresa…La Cual Astrid tiene y se irá a Inglaterra con ESE GRAN HIJO DE PUTA. Quizás sabe que Astrid tiene mis MALDITAS ACCIONES.

Desvío la vista hacia el suelo y comienzo a mover rápidamente mi pierna derecha. Esto es una mierda.

Escucho pasos provenientes desde el lado derecho, así que, lentamente giro la cabeza en esa dirección. Me quedo paralizado, la observo y me observa otra vez me pierdo en esas lagunas azulinas.

PoV ASTRID

De todas las partes del puto mundo…

Mi misión era despejarme un rato, de tirar mis problemas por la borda y disfrutar un rato de la brisa. Necesitaba distraerme, he llamado a Brutilda y se ha enojado muy feo con Patán, tendría que llegar la próxima semana, pero se vendrá mañana, se planteó la idea de ir a Inglaterra conmigo. No estaría mal, digo, así no estaría sola, ya que lo de Eret fue solo una mentira piadosa. Y creo que ha resultado, pero qué más da.

Me quedo expectante, miro hacía el frente. No puedo mover mis piernas, esto es malo. Tenía que estar justo aquí. Tengo tres opciones.

Salir corriendo y encerrarme en mi departamento

Quedarme como una estúpida mientras me pierdo en esos brillantes ojos verdes

Hablar con él y maldecirlo en mi mente.

Elijo la opción C .

-Astrid –murmura Hipo, tiene la voz ronca y los ojos cristalinos ¿Lágrimas? No lo creo, es un hijo de puta sin corazón.

-Hipo –susurro fríamente. Camino en su dirección y me luego me sostengo de la barandilla que nos resguarda de caernos al océano. Estoy en frente de él. Hay distancia.

-Hola –dice

-Hola –respondo cortésmente. Estoy enojadísima

-Creo que te debo una disculpa

-¿Tú crees? ¿Y por qué? ¿Lo sabes? ¿O Jud ya te hizo un discurso para que puedas decírmelo?

-¿Me vas a escuchar? ¿O te harás la imposible sin siquiera dejar que te explique toda mi mierda? –dice enojado, eso fue un golpe bajo

Suspiro pesadamente, me cruzo de brazos y me acomodo en la baranda. –Adelante.

-No creo que valga todavía. Pero yo me declaro perdedor, Astrid, he fallado, yo me he desorientado –dice como una confesión.

-¿Desorientado? –pregunto tajantemente. Si va a decir que lo siente, pues, que lo sienta.

-Así es. El que se enamora pierde ¿Recuerdas? Bueno, aquí me tienes, he perdido. –dice con lástima. Me tenso en mi lugar.

-¿Hay algún tipo de cámara escondida o alguna mierda así? –pregunto

-¿A qué te refieres? ¡¿Me estoy declarando y luego tú te burlas de mí?!

-El amor se demuestra Hipo ¡Se demuestra! –Grito enojada – ¡¿Dónde estaba tu amor y delicadeza durante todo el puto día?! Me hiciste sentir inservible, despachada, sola. Me hiciste sentir sola…yo –agacho la cabeza, no me verá llorar este cabrón. Respiro profundo y me controlo, mis ojos se muestran distantes.

-¡Yo no quería hacerlo! –grita enfurecido. –Confía en mí, te contaré todo, todo lo que quieras saber, todo para que vuelvas a mí.

-Ya no sé si quiero volver junto a ti –digo

-¿Puedes dejar de ser tan obstinada? –dice frustrado

-¿Obstinada? –digo estupefacta

-Sí, ahora ¡Vamos! ¡Pregunta! ¡La mierda que quieras!

-Está bien –digo cortante- ¿Por qué dices que me amas, cuando sabes…que eso no es cierto?

-Tiene que ser una broma –dice sorprendido -¿Estás….estás dudando de mi amor?

-yo…

-¿¡Es que estás loca?! ¡Cómo dudas de mi amor! Yo te reclamé, Astrid, tú eres mía, yo te he dado todo de lo que has necesitado. Me tienes a mí y yo te tengo a ti.-comienza a mover las manos- ¿Te amo? ¡Claro que sí! ¿Mi familia es una mierda? ¡Por supuesto! ¿Es que me siento inseguro si no estás a mi lado? No lo negaré es la santa verdad. Por favor, no dudes de lo que yo siento, de lo que te entrego. Si yo te cuido, es porque me nace hacerlo, no es una obligación. –se pasa las manos por su cara.- Me gustas –dice buscando mi mirada –me gustas y es una sensación extraña, cuando te vas, me siento solo, cuando estamos juntos, me siento en el séptimo cielo, cuando te enojas, me encanta ver tu ceño fruncido y, cuando estás triste, me encanta la idea de que te apoyes en mí, la idea de que pueda tenerte en los brazos, tú vas primero, tu seguridad primero, luego la mía. Me has cautivado, me has…

-Me importa una mierda el efecto que yo haya causado en ti, me destrozaste, ya no tengo nada más para darte, además, todo eso que tú dices sentir, son pretextos, porque no quieres dejar escapar a ninguna –digo con una irónica sonrisa- las quieres a todas. Me tenías comiendo de tu mano.

-¡No! Astrid ¡No! –Grita desesperado- no es lo que tú piensas, yo te quiero, yo…

-Tanto me quieres que necesitabas SACIAR TUS NECESIDADES CON UNA PUTITA EN TU OFICINA, ya decía yo que nunca le diste un buen uso. –Lo miro- niégalo Haddock, te reto a que lo hagas.

Me mira, lo miro.

-no lo haré, no hace falta, pero fue porque soy un estúpido y yo estaba enojado y tenía que…

-¿Follarla?

Estoy tan enojada con él, conmigo, digo, he soportado tanto, lo seguiría haciendo, pero no aguanto el rechazo, y además se acostó con otra, pensé que me estaba ganando su confianza, él es una buena persona, lo sé, lo es. Pero…

-Yo no sé ser un amante –comienza –yo no sé lo que es encariñarse con alguien, bueno, no lo sabía hasta que llegaste a mi vida. Nunca había experimentado los celos. Bueno una vez. En sexto grado, con mi profesora de Matemáticas, me enamoré de ella. –Dice completamente serio. Yo suelto una risita al escuchar ese comentario en un tan inapropiado. –Como sea. Yo no sé nada de esas cosas. Yo tengo dinero, pago por servicio o si no, solo sonrío. Y ¡bom! En mis manos. Quiero dejar eso claro. Me gustaba ser mujeriego, no había todos estos problemas…

-¿Problemas? –digo interrumpiéndolo con una ceja enarcada.

-Déjame terminar ¡joder! –Dice enojado –Yo te amo Astrid Hofferson, he experimentado todos esos sentimientos de mierda y tengo que confesarte que he sufrido en misma cantidad de lo que te he amado. Tengo que admitir que te he ocultado muchas cosas y que ahora saldrán a la luz. Porque quiero comenzar de cero.

Hipo se arrodilla ante mí, toma mis frías manos y me mira directamente a los ojos. Yo solo me limito a observar,

-Juro ante ti y ante esa señora intrusa que nos escucha y la estoy viendo –dice mientras gira su cabeza a la izquierda. – que desde ahora en adelante, mis ojos estarán puesto en tí, confío en que tú algún día serás mi esposa y que, algún día tú…serás la madre de mis hijos. Y ojalá sean dos. Serías la madre perfecta al igual que una esposa. Pero por ahora, solo puedo amarte y desearte y cubrir todas tus necesidades, porque eres sin duda... La mejor chica que he conocido en todo el puto planeta. No lo olvides.

-Sé de lo que hablas –digo mientras detengo su discurso emotivo.- lo sé. La emoción es mutua Hipo, lo es, ¡Mierda! Lo es –las lágrimas comienzan a agolparse en mis ojos. – Siento lo mismo que tú, lo hago. Pero el hecho de que me hayas echado, me hayas rechazado, me hayas…

-Apartado –murmura

-Me hizo sentir como si fuera una…

-cualquiera –termina de decir por mí

Se vuelve a sentar en la banca y palpa sus rodillas.

-Ven. Déjame sentirte, déjame desearte, déjame abrazarte.

-…

-Hipo…yo no…

-Ven, por favor

-Anoche, después de que te comportaras como el hijo de puta que eres- comienzo a decir fríamente- No soy rencorosa, pero me heriste, con la mierda de la putita y con tu tono cortante. Lo has hecho. Me prometí ¡Me prometí cortar los problemas de raíz! Pero supongo que tú, tú eres un inútil.

-Lo sé

-Un imbécil de primera, no mereces mi amor, ni mi cariño, ni mi confianza.

-Lo sé –dice arrepentido

-Pero aun así me atraes, es como si…como si….yo sé que no tengo que estar a tu lado…pero algo…-mis lágrimas comienzas a caer –algo…

-Ven aquí pequeña –dice con ternura

Me dirijo hacía sólo porque necesito un abrazo. ¡A la mierda! Lo necesito a él.

Me siento en sus rodillas y me acuna en sus brazos, como una estúpida, he vuelto caer en su trampa. Pero no me importa, necesito respuestas y él las tiene. Cierro los ojos y me aferro a su cuello.

-¡Oh Astrid! –dice ensimismado –Astrid, Astrid, Astrid.

Me da piquitos en el pelo y desciende hacia mi frente. De ahí besa mis mejillas. Yo me dejo hacer. Abro los ojos y me encuentro con esa mirada que me deja rendida a sus pies, esa mirada que trae consigo admiración y un brillo excepcional.

Nos miramos un largo tiempo, luego él desvía la mirada.

-Tengo muchas cosas que contarte. Primero te rogaré que no te vayas a Inglaterra. Por favor no. Si vas, permíteme ir contigo.

-El viaje va, yo iré si o si –digo

-No vayas con Eret por favor. –me ruega con esos ojitos

-¿Por qué tanto odio hacia él? –le pregunto exasperada, no entiendo por qué intenta alejarme de mi único amigo, después de Brutilda.

-Él es una mala persona.

-Meterse con personas mientras están en una relación estable no es tan malo, solo es una falta de respeto –digo

-¡¿Meterse con… que…?!

-…

-…

-¿Dije algo malo? –pregunto nerviosa. ¿La he liado? Lo miro presa del pánico

-No, tranquila –dice con la mirada perdida. –Solo he unido las piezas del rompecabezas.

-¿Eh? –estoy confusa ¿De qué está hablando?

Suspira pesadamente –Eret y Heather son primos, ellos han conspirado en tu contra.

Me quedo petrificada. ¿Heather y Eret? ¿Esto es algún tipo de broma? Todo es confuso. Muy confuso

-Quieren hacerte daño. Mi bella Astrid.

-P-Pero Eret, es…es mi amigo…yo…no…

-Tú te ganas la confianza y ¡Bam! Te entierran el cuchillo por la espalda. Suena crudo pero es la verdad. A Heather le gusta el dinero y mis acciones valen Billones y Eret, bueno ese es otro hijo de puta. –Le acaricio la mejilla con mis congelados dedos. – Ellos te buscan para vengarse, para hacerme daño, Astrid, corres peligro por mi culpa. Me intenté alejar de ti, enserio, lo intenté. Y todo lo de hoy en la tarde, la ocasión de Valka era perfecto, perdóname nena.

-Eso es…inesperado

-Y no es todo, ellos son amantes, o fueron ya no lo sé y como me dices que a Eret le gustan las mujeres en una relación, se follaba a Heather mientras estaba conmigo. Maldito –digo entre dientes.

-¿Te das cuenta de la acusación que acabas de hacer? –pregunto sorprendida.

-El poder del dinero –dice hundiendo su cabeza en mi cabello.-Me encanta como hueles.

-Aún sigo enojada contigo –digo cortante –Enojadísima

-¿Tanto como para rechazar mi oferta de ir a comer algo de sushi? –pregunta con sus ojitos brillantes, se nota la paz.

-Mejor encargamos pizza –digo sonriendo –hay mucho de qué hablar. Por cierto ¿Dónde pensabas quedarte?

-Me quedaría en el pasillo de tu apartamento, en la puerta, pidiéndote amor y perdón.

-Sabes que soy demasiado buena persona como para no dejarte a fuera ¿Verdad?

-No estaba seguro del todo. Solo sé que tú hubieses tenido piedad de este estúpido hombre

-Tú si sabes, maldito Haddock.

-Maldita Hofferson. Hiciste que mi corazón se saliera del pecho, me siento muy feliz, ahora que te he recuperado. –Me abraza más fuerte.

Creo que esta raíz es un dolor en el culo.

-Insisto, aún estoy enojada contigo –digo fríamente

-Lo hablaremos ahora si quieres, todo…TODO –dice seriamente.

Creo que estoy en problemas. Me hablará de su compromiso, de Eret, de Salvaje…un momento…entonces sabré que es lo que sabe Heather de mí, sabré porqué se juntó con Hipo y luego le envió ese correo que hace que casi me dé un infarto. Sip, Astrid Hofferson, estás en problemas.