Hola Gente!
Yo sé que me extrañaron, tanto que me amenazaron jeje *Incómoda*
MAD FINE! En un review me dijiste que subiera mi hist. Por tu cumpleaños y como no pude…me puse tensa…creo que quedé con remordimiento Perdona mi pequeña, no pude subirla, es que lo admito, AGOSTO FUE UN MES DE MIERDA! DE VERDAD! LO ODIÉ. Muchos trabajos y tuve que leer cuatro libros que ni siquiera me gustan…como sea…aquí el capitulo…Un poquillo corto…ahora, como se vienen las vacaciones de Septiembre… en Chile… A festejaaaaarrrrrr y subir caps más seguidos. Espero me perdonen . SHO LOS AMO A TODOS!
Pd. Gracias por el poema
pd.2. Escena subida de tono (No tanto) solo como advertencia…
pd. 3. Gracias por sus reviews! *llora de la emoción* y enserio, perdón por el retraso ¡Un puto mes! Soy una pésima autora
pd.4 . Dejen Reviews! Para saber si les gusto el cap.
NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS.
Cap. 11. ¿Es que no es el momento?
Cuando llegamos a mi apartamento, esta todo limpio, ordené un poco para intentar quitarme a Hipo de la cabeza, pero todo fue en vano, mi pensamiento era "Todo este desorden es gracias al puto de Hipo".
Todo está en silencio, me siento en el sofá, Hipo se fue a hablar por teléfono. Por fin ha llegado el día donde por fin podré aclarar muchas cosas.
Podré tomar una decisión.
-Ya he encargado la pizza, con mucho queso –dice Hipo mientras se sienta mi lado, se acerca lentamente, invade mi metro cuadrado. Luego posa sus labios en los míos, pero no hace ningún movimiento -¿Te apetece hacer cosas de grandes?
Hipo posee mi boca, nuestras lenguas juegan, se unen en un ritmo constante, nuestros labios encajan, Toma mi labio inferior con sus dientes, logrando un pesado suspiro de mi parte, sus manos comienzan perderse al interior de mis muslos, por mientras que las mías se pasean desesperadamente por su adictivo cuerpo.
Hipo se ríe –Te amo –dice cortando el beso
-Yo también –digo pegada a sus labios.
Hipo vuelve a morderme el labio inferior y yo gimo –dilo
-¿Qué quieres que diga? –digo con un hilo de voz, esto me está matando.
-Que me amas –dice besándome lentamente.
-Te amo –digo enredando mis brazos alrededor de su cuello, luego me arrastro y me siento a horcajadas de sus muslos.
No nos damos cuenta de que este acto dura más de la cuenta, ya que nos interrumpe un ruido detrás de la puerta.
-Debe ser el repartidor –dice Hipo con una gran sonrisa, sus ojos están brillantes y me mira con admiración. Hipo ha vuelto.
Nos sentamos en el suelo de la sala de estar y comemos nuestra pizza mientras nos reímos. Es una instancia muy agradable y lo sabemos. Necesito mis respuestas.
-Entonces resumiendo toda la mierda –comienzo a decir mientras como un trozo de pizza. –Salvaje, mi padrastro, tiene una hija, Heather, quién es mi hermanastra. Salvaje tiene un hermano, Drago, Drago tiene un hijo, Eret. Heather y Eret son primos, y se acuestan. ¡Eso es!
-Exacto- dice mientras se levanta para dejar la caja de pizza en la cocina. –Lo hacían mientras Heather estaba a mi lado.
Luego se acerca y comienza a cantar en un extraño español.
(N.A. Inserte canción Mirala, Miralo de Alejandra Guzmán, es muy necesaria)
Mírala, mírala, mírala
diosa vestida de saliva y sal
los ojos muertos en blanco gimiendo
en el suelo del salón.
Comienzo a reír a carcajadas. ¿Está cantando Alejandra Guzmán? ¿Es una broma? Le sigo el juego.
Míralo, míralo, míralo
ángel desnudo bañado en sudor
subiendo las montañas de su cuerpo
no te pares por favor.
Hipo comienza a balancear sus caderas mientras se acerca lentamente y cantamos.
Al calor del mediodía
combate salvaje.
Yo comienzo a menearme al ritmo de nuestra canción a capela. Y luego Hipo canta.
Mírala, mírala, mírala
como se agita, como pide más
muere y renace de entre las cenizas
volviéndolo a encelar.
Cantamos juntos, mientras nos meneamos a nuestro propio ritmo.
Entro casi de puntillas
y en plena penumbra
la hoguera encendida
de mis pesadillaaaaaaaas.
Estamos cerca, bailamos sincronizadamente, nosotros somos la música, nos sonreímos y cantamos a todo pulmón.
Eres bello, bello, bello
más que el firmamento
con un millón de estrellaaaaaas
es fácil perdonar
cuando se quiere de veeeeeraaaas.
Hipo sonríe con complicidad, y yo achino los ojos mientras sonrío. Reimos y bailamos. Volvimos a cantar, con nuestro no practicado español.
Eres bello, bello, bello
peligroso y bello
mucho más de la cuenta
tendría que gritar pero me muerdo la lengua.
Hipo me toma de la mano y me gira, luego me enrolla en sus brazos y después me desenrolla, seguimos bailando como unos locos, no me importa, ahora canta Hipo.
Mírala, mírala mírala
se desenreda, se vuelve a enredar
una medusa bajo la marea
a punto de naufragar.
Yo lo miro y niego con la cabeza mientras río. Ahora canto yo.
Míralo, míralo, míralo
tan orgulloso tan sentimental
pidiendo música rosa, lo mismo
que a mí me hace cantar.
Ahora cantamos juntos. Mientras aún bailamos libremente por todo el salón de estar.
En la puerta hipnotizada
de mi propia casa
no puedo creerlo
por más que lo veeeeeo.
Hipo se ríe a carcajadas y dice –Ese párrafo me recuerda cuando tuvimos nuestra primera cita.
-Una muy extraña por cierto –digo mientras bailamos –¡Vamos con el coro! –Cantamos
Eres bello, bello, bello
más que el firmamento
con un millón de estrellaaaaaas
es fácil perdonar
cuando se quiere de veeeeeraaaas.
Eres bello, bello, bello
peligroso y bello
mucho más de la cuenta
tendría que gritar
y no me muerdo ¡no!
Yo canto.
Eres Bello, bello, bello
más que una puesta al sol.
Hipo canta.
Ángel desnudo
bañado en sudor.
Él esboza esa típica sonrisa arrogante. Y Yo niego con la cabeza y pongo los ojos en blanco. Río y Canto.
Eres Bello, bello, bello.
Peligroso y bello.
Hipo con una voz grave, canta.
¡Oh! No
porque me haces esto, dímelo.
Yo sigo.
Eres Bello, bello, bello
más que una puesta al sol.
Hipo, termina la canción.
Lo veo
y no puedo creerloooo.
Hipo se sienta en el sofá y me tira a su regazo, aún me río. Estoy muy a gusto.
-Eso fue divertido, hacemos un buen dúo –dice sonriendo
-¿Cómo es que sabes esas canciones? Digo, tú eres italiano.
-Bueno, la madre de Bocón era española, entonces escuchaba todas esas canciones mexicanas.
-Ahora todo tiene sentido. –digo. –Canta muy bonito, señor Haddock.
-Soy una caja de sorpresas, señorita Hofferson. –dice sonriendo mientras inhala la fragancia de mi cabello. –Vainilla, mi favorita.
-Hipo, sobre Inglaterra…
-¿Cambiaste de opinión? –dice con los ojitos esperanzados. Exhalo pesadamente.
-No, de hecho mi vuelo…sale en dos días más.
Hipo pone mala cara.
-P-pero no iré sola, Brutilda irá conmigo.
-Pero yo quiero ir contigo. –dice derrotado.
-Lo sé, pero yo quiero explorar, quiero…
-Quiero ser el primero, Astrid –dice ahuecándome la mejilla- quiero ver como tus pupilas se dilatan al ver algo nuevo, esa sonrisa de emoción al ver algo que llama tu atención. Quiero que me beses para marcar tu territorio. Quiero…quiero…
-No…no… ¡no! –Exclamo –no sigas. Iré con Brutilda y punto.
Después de eso, la situación es incómoda, nos acostamos en mi habitación. Pero Hipo me da la espalda, es un orgulloso, es un egoísta, es un infantil. Le doy la espalda, ya sé que eso me convierte en una persona orgullosa, pero yo no dije que no lo fuera. Maldito sarnoso hijo de Troll. Me dejo llevar por los brazos de Morfeo.
Cuando despierto a mitad de la noche, veo el reloj. Son las cuatro me la mañana. Quiero hacer pipí. Pero no puedo moverme porque unas manos me detienen, Hipo está pegado a mi cuerpo y con sus manos en mi cintura.
¡Maldito cabezón!
Me doy vuelta y quedo en su pecho. Levanto la vista y me encuentro con dos pozos verdosos, No puedo dejar de mirarlo, yo no daré el primer paso, yo no voy a disculparme, él es el maldito que hizo una montaña en un grano de arena. Nop, me niego.
-Astrid…
-Hipo.
Él sonríe. Se acomoda y sus labios tocan los míos, yo me dejo hacer, Hipo es tan adictivo. Muerdo su labio inferior. Nos besamos desesperadamente.
-Perdóname –dice Hipo entre besos –soy un tonto
-Eso ya lo sé –digo mientras nos reímos entre besos.
-¡Oh! Dios. Te amo –dice Hipo.
Nos perdimos en nuestras miradas. Nuestro propio mundo. Nuestra propia comunicación.
-Te amo Hipo, te amo –digo mientras le acaricio la insipiente barba.
Nos abrazamos. Nos mezclamos, nos completamos.
-Hipo
-¿Astrid?
-Quiero hacer pipí.
-¿Siempre matas los momentos por tus ganas de hacer pipí?
-¿Matar el momento? Perdóname, pero el único mata momentos y pasiones, eres tú. Ahora por favor, suéltame.
Hipo de mala gana me suelta. Y yo voy al baño. Cuando vuelvo, Hipo está de estómago en la cama, no está dormido, eso lo puedo garantizar. Me lanzo a la cama, él me tapa con las sabanas, yo me acurruco, entrelazamos nuestras piernas.
-¡Mierda Astrid! No me toques, tienes los pies congelados
-¡Oh vamos! Hipo, quiero…
-Aléjate –dice corriendo los pies
-¡Que infantil! –digo con un puchero.
-Te amo –dice
Me doy media vuelta y hacemos cucharita. Me encanta.
Más tarde, cuando ya son las diez de la mañana, Hipo comienza a despertar, yo estoy acostada, pero fui por una taza de café más temprano. Le envío un mensaje a Brutilda para confirmar nuestro viaje.
-Hola guapa –me mira a los ojos, sonríe y entrelaza sus piernas con las mías.
-Hola guapetón –digo. –Tienes que ir a trabajar es día de semana.
-Pero es viernes y tengo resaca –reclama pegado a mi cuerpo.
-¿Qué quieres que haga? Yo no te obligué a beber –digo
-Pero fuiste la razón. –Me besa duro. Yo me dejo hacer.
-Enviaré algunos archivos que hay en tu correo, los necesita el tipo que supervisa en Italia, ya no recuerdo su nombre.
-Lanzo Altobelli –digo rodando los ojos.
-Por eso me gustas –dice sonriendo.
-¿Solo por eso?
-Hay más razones –dice besándome -algún día te las diré
-Está bien. Mi laptop está en...-me separo de Hipo y reviso bajo la cama, está ahí- Aquí abajo
-Genial. Podría hacerlo ahora –dice –pero tengo que comer.
Hipo me agarra del brazo y hace que me monté encima de él. ¡Sexo!
Comienza a mover sus manos lentamente por mis caderas. Luego suben a mi cintura.
-Tienes las manos congeladas- protesto.
Sonríe y sigue su camino, acaricia mis pechos por encima de la camisa, ansío su toque.
-Quiero que quede claro de eso de falsas esperanzas es todo una mentira Astrid, yo te amo, te admiré todo el tiempo, nunca me molestaste. –suena arrepentido.
-Lo dejaste claro ayer, Hipo, no hace falta. Aunque aún hay temas pendientes de los que quiero comentar contigo.
-Lo podríamos dejar para luego ¿No crees? –dice haciéndome que levante los brazos y el así pueda sacarme la camiseta.
-Está bien.
Hipo besa mis erectos pezones y a mí me da un escalofrío. Luego sus manos descienden hasta mis caderas. Toca mi trasero, lo masajea. Después con su fuerza me tira de espaldas y se posa encima de mí. Se invierten los roles. Él está al mando.
Después de dos orgasmos, comienzo a hacer mi equipaje. Hipo me mira con el ceño fruncido, no quiere que me vaya. Pero su opinión se la puede meter donde mejor le quepa.
-Astrid ¿Te gustaría pasar el día conmigo?
-mmm….tendría que pensarlo. ¿Qué tienes en mente? –pregunto sonriendo.
Mi celular suena, es un mensaje.
Brutilda: Astrid, me he reconciliado con Patán, estoy esperando mi vuelo para ir hacia él.
¡Brutilda! Traidora, es una traidora. Me iré sola. Lo haré. Le tecleo.
"Eres una cobarde, ¡cobarde he dicho! Me iré igualmente a Inglaterra.
Brutilda responde.
Brutilda: ¿Con Hipo?
"¡Sola!"
Enojada tiro el celular al suelo, con toda la fuerza. Lo he roto. He roto mi teléfono, soy una idiota.
-Astrid ¿Estás bien? –Hipo me mira preocupado.
-¡Si! Estoy bien, perfectamente bien. –grito
-Vamos a ver princesa. –Él se acerca lentamente- Tienes el ceño fruncido –dice tocando la zona. –Estás sonrojada. –Toca mis mejillas.- Tienes la mandíbula tensa, de seguro estás rechinando los dientes, te ayudaré con eso –con sus dos manos en mis mejillas, me tira hacia él y me besa. Me besa. Me besa mucho.
Nuestro panorama ha sido muy divertido, y se reduce en una sola palabra ¡Sexo! en la ducha, en mi habitación, en la cocina y en la sala de estar. Parecemos conejos ¡Es impresionante!
-Hipo, ya son las seis de la tarde, iré a ver que podemos comer
-Podemos comer…
-Supéralo Hipo, no comeremos más pizza –Hipo me mira con una carita triste, yo le sonrío y lo beso. –Ese truquillo de mirarme con carita de gato con botas no funciona conmigo.
-Está bien, pero, iré a comprar contigo. ¿Dónde vamos?
-Iremos a Walmart –digo mientras me miro en el espejo de mi habitación, Hipo está recostado en mi cama.
-Pues vamos –dice mientras se incorpora y se posiciona con sus manos en mi cintura y su cabeza en mi hombro. –Me gustas como hueles.
-Gracias guapetón
Una vez listos, Hipo tomó las llaves y salimos de mi apartamento y nos subimos al coche. Después de quince minutos llegamos al supermercado.
Hipo llevaba el carrito mientras me seguía por detrás con la mirada perdida. Me pregunto qué piensa. ¿Es que como yo, se hace ilusiones y piensa que somos como una familia?
Lo miro, me mira
Sonrío, Sonríe, un poco.
Pasamos por el pasillo de las conservas, estaba repleto de gente. Hipo me dio una sonrisa ladeada. Puedo intuir algo.
-Te ves seria –dice. Yo me doy vuelta y lo miro.
-Hay demasiada gente.
-Debimos ir a los almacenes en donde mi criada compraba la comida.
-Lo siento, no derrocharé trescientos dólares por unas cuantas cosas, además, da lo mismo la marca y esas cosas, es la manera en la que cocinas la importante.
-Interesante punto de vista, Señorita Hofferson, tan brillante como siempre.- Sigue sonriendo
-Gracias –digo modestamente.
Hipo deja de sonreír y me mira, como si estuviera confundido, su ceño se frunce y luego mueve la cabeza de un lado a otro, como si intentara alejar un mal recuerdo.
Ahora está cabizbajo. Y yo pensé que solo las mujeres podríamos cambiar de un momento a otro. Tengo que animarlo y tengo la solución. Veamos si reacciona con esto.
Con el teléfono en mano, comienzo a cantar. Con mi español de segunda.
(N.A. Otra vez. Insertar Eternamente Bella bella. De Alejandra Guzmán, también. Si, canciones que escucha mi mamá, pero ¡qué más da! Son muy precisas, lo siento)
Quisiera que me dijeras
Una y otra vez
Te quiero baby te quiero
Y siempre te querré,
con esa lengua extranjera
que me ablanda las piernas.
Me muevo, entre la multitud, me muevo, bailo, como si estuviésemos solos en mi apartamento.
-Otra vez Alejandra Guzmán ¿Eh?
-Vamos Hipo ¡Arriba el ánimo! Te toca cantar –Le pasó mi celular a Hipo y este como micrófono me sigue mientras se acerca a mi bailando.
Que tienes boca de azúcar
Eso ya lo sé
Que besas con quemaduras
De veneno y miel
Que me has cambiado no hay duda
lo sé también y me gustaaa.
Ahora canto yo, la gente comienza a hacer un circulo a nuestro alrededor, ríe y celebra ¡Lo he logrado!
Por eso voy a ser por ti
por ti
por ti
¡Eternamente bella bella!
La gente comienza como loca a aplaudir al ritmo de la música. Famosa es Alejandra Guzmán, como un clásico, pero Mexicano ¡Qué más da! Cantamos todos.
Con un hechizo de gitana
seré la princesa encantada
que te amará por siempre
desesperadamente
desesperadamente
¡Eternamente bella bella!
Hipo está sonriendo, está conmocionado, está feliz, en paz, sus ojos brillan ¡irradian paz! Se ve tan… ¡Hermoso! Me acerco a él, lo agarro de la chaqueta de cuero, lo acerco a mi altura Sigo cantando.
Y en plena noche de la iguana
hago un hechizo de gitana
para que sigas siempre
desesperadamente
enamorado de mí.
Bailamos al son de las palmas, Balanceo de caderas, sus manos en mi cintura. Viene el otro párrafo, que también canto yo.
Dispara, ya estás dispuesto
a morir por mí
¿Por qué te vendes tan caro?
dime ya que sí.
Tras esos lentes tan negros
¿Qué demonios piensas?
Hipo me dedica una sonrisa socarrona, aun agarrado a mi cintura, comienza a cantar el siguiente párrafo.
Así es la ruleta rusa
échale valor
de que te sirven las dudas
has igual que yo
si encuentro algo que me gusta
lo tomo y no me lo pienso.
Me da un fugaz beso y cantamos todos, el público, Hipo, y yo.
Desde hoy prometo ser por ti
por ti
por ti.
¡Eternamente Bella bella!
Con un hechizo de gitana
seré la princesa encantada
que te amará por siempre
desesperadamente
desesperadamente
¡Eternamente bella bella!
-Quiero que seas consciente que eres lo mejor que me ha pasado en todos estos años, solo, quiero que lo tengas presente, te amo mi pequeña. Gracias, por todo.
Reímos mientras seguimos cantando el coro.
Y en plena noche de la iguana
hago un hechizo de gitana
para que sigas siempre
desesperadamente
desesperadamente
¡Eternamente Bella bella!
Con un hechizo de gitana
seré la princesa encantada
que te amará por siempre
desesperadamente
desesperadamente
enamorado de mí.
Al terminar la canción, Hipo me besa y la gente aplaude y grita emocionada, pensé que nos sacarían del recinto por desorden público, pero fue todo lo contrario. Terminamos de hacer las compras, pagamos y luego nos fuimos, fue difícil, mucha gente nos halagaba y nos decían que éramos una pareja hecha el uno para el otro. Nos desearon lo mejor.
-Alejandra Guzmán ¿Quién lo diría? –dice Hipo mientras íbamos en el coche.
-Quien diría que te sabias todas las canciones. Me sorprende, Señor Haddock.
-Patapez se morirá cuando le cuente todo esto –dice riendo, se ve tan jovial, tan refrescante.- logras enamorarme cada vez más.
PoV Hipo
-Y cantamos… ¡en el supermercado! Una canción mexicana, de esas que escuchaba la madre de Bocón, junto con Gothi. ¿Recuerdas? –le digo emocionado a Patán, está con Brutilda en su nidito del amor, lejos de nosotros.
-Cambiando de tema –dice Patán riendo –Brutilda me ha contado de que Astrid se enojó con ella.
-¿Lo hizo? ¿Y por qué? – ¿Astrid? ¿Mi Astrid?
-Astrid tenía pensado irse con Brutilda para Inglaterra ¿Cierto?
-Así es –digo confundido y expectante
-Bueno, Brutilda me ha dicho, de que ella se quedará conmigo, es que habíamos peleado, pero estamos mejor. Entonces suspendió su viaje con Astrid.
-Pero…no…ella…t-te tengo que cortar primo, nos hablamos luego –digo estupefacto.
Me quedo sentado en el sofá, pienso y pienso. Astrid no confía en mí y ella quería irse sola, quería dejarme, se alejaría…de mi presencia. No lo permitiré.
-¡Astrid Hofferson! ¡Trae tu culo aquí inmediatamente! -grito enojado
-¿Sucede algo? –pregunta con su delantal rojo y una cuchara de palo, está preparando pasa con salsa boloñesa, delicioso. Al punto Haddock, al punto.
Me levanto del sofá y, con pasos decididos, me acerco a ella.
-¿Con quién dijiste que irías a Inglaterra?
-eh…yo…con Brutilda ¿no recuerdas? – ¿Mintiendo señorita Hofferson? Oh no, muy mal, no le mienta al señor Haddock.
-¿Con Brutilda? ¿Eh?...supongo que al menos ella está aquí ¿No? ¡En New York! –termino de decir enfurecido.
Astrid palidece ante mi arrebato, yo no me comporto así que mierda me está pasando. Tranquilo campeón.
-Hipo…déjame…explicarte –dice nerviosa.
-¿Explicar qué? –Digo –Te ibas sola, SOLA, ¡jodidamente sola Astrid!
-¡No reservé vuelo! ¿Está bien? –Dice enojada, fuera de sí, esto es mal.- ¿Cuál es tu puto problema Hipo?
-¿Cuál es el tuyo Hofferson? –grito de vuelta. Está bien, estoy cabreado. –Te ibas sola, a Inglaterra.
-¿Y? Ese era mi plan inicial, pero mira el destino, estas pisando mi propiedad y… ¡Por favor saca esa puta sonrisa de tu cara!
¿Sonrisa? ¿Estoy sonriendo? Debe ser el efecto Astrid. Me intento poner serio y frunzo los labios.
-vale, lo siento, lo siento. –digo
-¡Saca esa puta sonrisa de tu rostro! –grita cabreada. –Discúlpate ¡¿Es que así tratas a las mujeres?!
-Yo…
-Vale ¡No quiero saberlo! ¡Ven aquí y pídeme perdón ¡Hazlo!
-Astrid…
-¡Que lo hagas! –exclama más fuerte. Sigo sonriendo. Me acerco más a ella y me inclino un poco.
-Perdón, perdón, es solo que me encanta cuando te enojas…es algo…-suelto una pequeña carcajada y la miro a los ojos. –Es algo inevitable. –Le quito la cuchara de madera de la mano.
Poso una de mis manos en su rostro y me acerco lentamente a su boca. Quiero besarla, quiero se sepa que es de mi propiedad, que yo la quiero mucho para que se vaya sola. Tengo que transmitirle eso. Nuestros labios se rozan y al momento de profundizar el beso…
-La salsa ¡La salsa! –Grita Astrid y sale dispara.
-¡Astrid tu cucha…! –grito mientras ella sale dispara hacia la cocina. Mi celular comienza a sonar. Número privado…lo contestaré, podría ser Benny, el cambia de teléfono como cambia de calzoncillos.
-¿Hola?
PoV Astrid.
Casi se quema la salsa, la he salvado, pero…Me dirijo a la sala de estar.
-¡Heather ya basta! –murmura Hipo enojado. –déjame en paz…no…que no ¡Mierda no! No lo hagas. Claro…está bien, cena tú y yo. El lunes, 19:40 pm…el domingo no, quiero mis días con Astrid….
Está hablando con Heather y…concertaron una cita…ellos… ¡juntos! Me devuelvo sin aliento hacia la cocina, mi mirada está sombría, quiero llorar, no, claro que no Astrid, recuerda, ni una puta lágrima. Solo revuelve la salsa con otro utensilio.
Siento como los brazos de Hipo se posan en mi cintura y su mandíbula en mi hombro, no desvío la vista de la salsa, no me atrevo.
-¿Astrid?
-¿Si?
-¿Sucede algo?
-¿A mí?
Hipo toma mi mentón y me mira a los ojos. Está serio.
-¿Qué pasa pequeña? –pregunta mientras me abraza.
Agarro su camisa con ambas manos, acercando su rostro al mío. -¿Saldrás con Heather? ¿Lo harás?- Lo miro a sus ojos, muestro desesperación y el incomodidad. Mierda.
-No es lo que tú crees pequeña –me dice –es algo que no puedo explicarte. No entenderías.
-¿Por qué no?
-Te diré que sucede, lo juro, pero no ahora…este no es el momento…
-¡nunca es el momento! –grito fuera de mí.
-Astrid…
-Astrid nada, vete, fuera de mi vista. –Niego con la cabeza -¿Por qué cenarás con ella?
-Yo no puedo…no entenderías –Hipo comenzó a mover las manos de un lado a otro. Símbolo de su nerviosismo.
-¡Es suficiente! –Grito- No cenaré, ¡No! –me voy camino a mi habitación y antes de cerrar la puerta, exclamo. -¡Y apagas la puta salsa!
PoV Hipo
Puta Heather, ya estas causándome problemas…Me voy a la sala de estar. Después de estar una hora sin saber que hacer…
-¿Hola Patapez?
-Hipo, amigo mío ¿Cómo estás? –escucho del otro lado
-La he liado…de nuevo –sueno arrepentido. Le cuento la historia.
-¿Heather? ¿De nuevo, Hipo? ¿Hasta cuándo dejarás de tenerle compasión a esa…muchacha?
-Pero ella no tiene padre, nadie la quiso…tu sabes…
-¡Joder Hipo! ¡Déjalo ya! ¡Ella te usó! Lo ha hecho siempre y esta no es la excepción, ¡supéralo de una jodida vez! Tienes a Astrid, de la cual estás enamorado hasta….¡No lo sé! Pero supongo que la quieres, y ella no se merece esto que estás haciendo. Ella es su enemiga y tú, estás interactuando con ella.
-Solo estoy siendo bueno con ella, Patapez, quería un empleo y se lo he dado.- digo dando mi punto de vista.
-¡¿Cómo tu secretaria?! ¿Cómo crees que se lo tomará Astrid?! ¡¿Eh?! ¡Responde! –me grita Patapez del otro lado, nunca lo había escuchado de esa forma, bastante intimidante.
-No creo que se entere…
-Hablamos de Heather, ya te amenazó con esas "fotos indecorosas" o como tú le llamas ¿Recuerdas? Te tiene en la palma de su mano. ¡Y tú le das acceso a tu empresa! ¡Como si no fuera a buscar de alguna forma dejarte en la ruina! ¿Es que no recuerda sus objetivos?
-La empresa me importa una mierda en este momento, las acciones están en las mejores manos y eso de las fotos, está controlado, por ahora, y Astrid no se ha enterado de nada. Todo controlado ¿Ves?
-No, no lo veo, la vida de Astrid está en tus manos, su dignidad está en juego y tú le das empleo…joder Hipo. La has cagado, hasta el fondo, de nuevo ¡y en menos de dos días!
-Todos me han dicho que la he cagado y soy consciente de ello, es solo que….no sé cómo hacer las cosas, ella es tan dinámica, me cuesta ir a su ritmo y eso me encanta…pero…su carácter…al escuchar que tenía una cita con Heather ha echado humo. No quiero imaginar cuando le diga que…
-¿Decirme qué, Hipo? –escucho en mi oído. -¿Es que no es el momento?
-¡Astrid! ¡Hola Astrid! Hola Astrid, Hola…-digo nervioso mientras corto la llamada con Patapez.
-¿Algo que tenga que saber? Que no sea por terceros, por favor.
Mierda. Mierda. Mierda. Estoy cagado…hasta el fondo…
