Hello!
Ahora una canción para mis fans…
Ain´t nobody
loves better
makes me happy
makes me feel this way
ain´t nobody
loves me better tan you…
estoy de vuelta bitches!
yes! Estoy suuuuper emocionada, no se imaginan cuanto... ¡DE VUELTA! *tira la casa por la ventana*
Me disculpo siempre, asi que quiero dejar en claro que mi consciencia está ya manchada, además…¡ah! Los extrañé mucho, es que enserio, no saben cuánto *Llora por la emoción*
MADFINE, Lokitaomg, Astrid Haddock: enserio tengo que mencionarlas, son algunas personas más perseverantes. Este capítulo va dedicado a ustedes *Abrazos psicológicos*
MUCHAS GRACIAS POR ESPERAR. Enserio, bueno, este capítulo… ¡viene con sorpresa! ¡LEMON! Así que afírmense las…bragas…porque esto está que ¡aaarrrde!
Como siempre, si quiere, no lo lea...y esop…
*Dejen sus comentarios, para saber si continuar con mi plan…muajijijiji*
NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS.
CAP.12: Playa, rencores y corazones solitarios.
"-Con tu madre nos encantaba ir al bar Caroline's bebíamos y bailábamos todas las noches…ahí nos reuníamos con nuestros amigos, tu madre, iba con los de ella…y yo, con míos, quien sabría que el destino nos uniría a cada uno con las preciosas damas. Tu madre, una joven de tez clara, sus ojos color turquesa, soñaba con ellos, te lo juro, su cabello lo recogía en una cola, pero era largo, muy largo y castaño, ella, siempre llevaba su típicas faldas, siempre de colores distintos. Me gustaba eso de ella. Yo formé un conjunto, con mis amigos, nos llamábamos "Blue Jeans" ¿Sabes por qué?
-¿Porque usaban jeans…azules? –respondí a mi padre, me encantaban los miércoles por las noches, la única instancia en donde él me contaba los cuentos para dormir, pero, siempre eran…sus locas historias con mi madre…mi madre… ¿Dónde se habrá ido? ¿Es que no pensó que podría dejar a mi padre…destrozado?
Desperté agitado, ese cuento…siempre lo he recordado, por alguna puta razón siempre lo he recordado. Valka es mi madre, Valka es la mujer de la que mi padre hablaba, y tenía razón, sus ojos son hipnotizadores, su cabellera es larga y tiene la tez clara…me parezco a ella…Bocón me dijo una vez, que a lo mejor mi padre me rechazaba porque quizás veía a la que ahora sé que es Valka reflejada en mí. Esto es una puta locura.
Me acomodo en mi lugar y veo donde estoy…en el departamento de Astrid…mi Astrid…
-¡Ah! ¡Suéltame! ¡No! Me… ¡me haces daño!... ¡Ayuda! –escuché gritos.
-¡Astrid! –grité mientras corrí como loco. Intenté abrir la puerta de su habitación pero estaba con llave. –¡Puta mierda! ¡Astrid! –Con una idea sacada de película, fui al baño y tomé su neceser, lo di vuelta y encontré dos clips…mujeres…corrí nuevamente a su habitación, desarmé el clip y lo encajé en la cerradura. NIÑOS HAGAN ESTO EN CASA ¡Es una locura!
Entré a la habitación y lo que vi, aparte de ponérmela dura, me asustó como la mierda. Astrid estaba hecha ovillo en la cama, perlas de sudor le adornaban su delicado cuello, y la sabana le cubría desde el ombligo hacia abajo, estaba durmiendo únicamente con su sujetador y… ¡Agh! Un ángel.
Lo que me asustó más fueron sus hermosos ojos, de ahí brotaban lágrimas de desesperación y además de su linda y sabrosa boquita salían gritos desgarradores, totalmente…perturbador. Me acerqué a ella y le sostuve el hombro.
-Astrid.- la llamé.
Nada
-Astrid.- Dije esta vez sosteniéndola de los dos hombros. -¡Astrid despierta de una puta vez!
Mi rubia me miró, con sus ojitos llenos de confusión y desesperación, en un acto que vi venir estiré los brazos y ella se lanzó a mí. Eso me llenó el alma, luego, cuando le acaricie sus hilos dorados, ella se echó a llorar, lo hizo toda la noche y yo…estuve ahí para ella.
Cuando desperté sentí un brazo alrededor de mi cintura. Miré hacia abajo y pude ver el frágil cuerpo de la mujer más hermosa que he visto en todo este puto planeta. Astrid Hofferson. Su pelo estaba revuelto alrededor de mi brazo en el cual descansaba su pequeña cabeza llena de conocimiento. Pude ver como sus pequeñas pestañas se movían inconscientemente. No quiero aprovecharme de la situación, pues sé, que ella está molesta conmigo. No sabe lo de Heather, pero presiento que, si le digo, huirá, como siempre, y no puedo soportar más eso. Yo no quiero perderla, quiero que sea mía, ¡Joder! Lo deseo mucho, quiero ser la primera persona que vea al despertar y la última al momento de acostarse, quiero ser la causa de su felicidad, quiero…quiero…me enamoré, yo, Hipo Horrendous Haddock III.
Estoy haciendo las cosas mal, ¡Muy mal! No quiero más dramas ¡no quiero! Podría planear un viaje…un viaje a…alguna parte, solo los dos…pero... ¡Mierda! Hay unos imbéciles que me siguen…para todas partes…no sé qué hacer…soy un tonto…la expuse al peligro al momento de…de pedirle que me alojara… sufro las consecuencias….lo hago.
Acerco a Astrid hacia mí, me gusta sentirla, su aroma, su presencia…me llena, hace que me sienta completo…le beso la frente, consciente de que quizás ese sea el último beso que pueda proporcionarle. Veo la hora, son las 8:45 de la mañana, tomo mi teléfono y marco un número que, desde siempre he sabido.
-Hola Hipo, que sorpresa, que bueno que llamaras –escucho la misma voz chillona del otro día
-Hola Heather –dije fríamente mientras acariciaba los cabellos de mi rubia.
-¿Has cambiado de opinión? ¿Necesitas alguna ayuda… allí abajo? –dice, creo poder ver la sonrisa lujuriosa a través del teléfono. Asqueroso
-No quiero que trabajes en mi empresa –solté tajantemente
-¿Qué? Pero recuerda Hipo…la dignidad de Astrid está en juego…
-Juntémonos hoy a las tres de la tarde en mi empresa. –Digo fríamente –para que puedas analizar el contrato entonces. Y olvídate de la cita del lunes.
-Eso me encantaría, estoy esperando…
-como sea. –finalicé la llamada.
-¿Hipo? –siento la voz ronca de Astrid, esa voz que me excita de sobremanera.
-Hola hermosa.
-¿Cómo…? ¿Qué mierda ha pasado? ¿Cómo abriste mi puerta? –pregunta confundida
-FE, CONFIANZA Y…POLVO DE HADA –digo sonriendo
-Idiota. –responde riendo
-Quería dormir contigo, pero tu puerta estaba cerrada, como si eso me impidiera estar a tu lado.
-yo…hoy es Sábado –me dice
-mmm…si, lo es, supongo ¿Qué día quieres que sea?
-¿Eh? Me siento…desorientada…
-Ven aquí –digo sonriéndole mientras se apega más a mi cuerpo –Astrid, te seré sincero, quiero estar contigo, quiero…quiero que me ames, quiero…quiero…no lo sé, te quiero a ti, completamente…y…y no sé cómo sobrellevarlo porque yo…nunca he conocido a alguien como tú, esta sensación y situación es nueva para mí, sé que he metido la pata muchas veces y, que te hago llorar la mayor parte del tiempo, pero, por favor…no huyas, de todas las cosas malas que hago…y que te lastiman…por favor…no huyas, tu eres mi pilar más sólido y no quiero seguir yendo tras de ti cada vez que pasa algo malo, no es porque no me guste, por el contrario, yo te seguiría hasta el fin del mundo, sino que es…yo sé que te cansarás de la situación, quizás lo estas ahora, te pido tiempo y confianza, te enojaste por que hablé con Heather anoche…a mí no me interesa ella, te lo juro, confía en mí. Te diré algo que, espero que no corras, ella quiere trabajar en mi empresa y yo accedí…no te puedo decir por qué todavía, pero lo haré, confía en mi por favor…avancemos como pareja…es enserio cuando te digo que quiero que seas la madre de mis hijos. Yo trataré con todas mis fuerzas no meter la pata, como tú….tratarás de no salir huyendo de cada situación complicada…es lo único que necesitamos mi pequeña…mi Astrid –le acaricie las mejillas. –Te amo más que nada, y me quiero hacer cargo de ti, enserio que quiero.
-¡oh Hipo! Yo sé que me enojo cada dos por tres, pero es por celos, enserio que lo es, odio que hables de Heather, no porque arruinó mi infancia y robó mis padres, es porque no me gusta que le tomes atención por cada cosa que hace, me pone a la defensiva, no lo soporto. Si huyo, no es porque quiera, Hipo es porque es la única forma que ser de defenderme ante ti, a tu lado me siento pequeña, pequeña y tonta…funciono lento, es que, eres tan lindo e inteligente, que… compárate conmigo, somos muy diferentes, no soy como las tipas con las que acostumbras salir…quiero estar a la altura…pero me cuesta…y eso me pone de mal humor…
-Astrid, tú eres todo lo que quiero y necesito, enserio.
-Creo que estar a tu lado hace que me baje la autoestima, te odio por eso. Siempre fui una tipa independiente, aunque cueste creerlo a estas alturas- dice con una irónica sonrisa-me lastimas inconscientemente
-Tú sabes que esa nunca ha sido mi intención, estoy jodido y creo que te has dado cuenta, pero los dos lo estamos, y creo que eso es malditamente genial, por más serio que sea el asunto, quiero lamer tus heridas y que tu lamas las mías, unidos, como los hijos de puta que somos.
-Eso suena asqueroso, yo no quiero lamerte en este momento.- dice con un falso ceño fruncido
-Creo que yo si quiero lamerte. –digo mientras le beso la clavícula y parte del cuello.
-¡no! –dice intentando empujarme inútilmente.
-No sé en lo que me has convertido, mi pequeña.
-¡Estamos llenos de imperfecciones! –grita Astrid sonriendo
-Encuentro que tus imperfecciones son hermosas –digo mientras ella mira mis ojos, creo poder ver mi reflejo en esos hermosos ojos celestes, creo que mis ojos brillan con la misma intensidad con los que los ojos de mi rubia lo hacen, o eso espero.
-Gracias –susurra con una sonrisa sincera –te amo
-Te amo también, Hofferson
-Tengo que ir a la empresa a las tres de la tarde –digo
-¿Enserio? ¿Un día sábado? –dice. Puedo notar un pequeño deje de decepción en su voz. Me mira, su respingona nariz Se mueve y veo como intenta serenarse.
-No pongas esa cara, cariño, tengo un plan para nosotros. Tengo que ir a ver un nuevo artefacto que ha llegado, creo que está descompuesto y solo intenta llamar la atención –sonrío al comparar a Heather con el artefacto –Tardaré menos de lo que crees. Pero, tú tienes una misión.
-¿Yo? ¿Una misión? ¿Es que me ves la cara de súper agente? –dice con una ceja enarcada.
-Vamos coopera conmigo, esto te va a gustar –digo con una gran sonrisa en mi rostro.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Son las 14:56 p.m. y estoy impaciente por recibir a Heather, mi plan está funcionando de maravilla, le dije que negociaríamos la dignidad de Astrid y que me trajera el disco duro. Tengo a mis nerds de la tecnología en el piso de abajo. Mi misión es retener a Heather hasta recibir la llamada telefónica que me diga que ya hackearon el disco duro, una vez revisado en mi pc.
14:57 Estoy viendo como está mi cabello en la pantalla de mi computadora
14:58 Estoy pensando en lo que estaría haciendo Astrid en este momento, de seguro preparando algunos sándwiches
14:59 me acomodo en mí asiento de cuero con una fría sonrisa en el rostro.
15:00 recibo una llamada de la recepción. La bruja ha llegado.
Espero a que llegue a mi imperio.
-Heather bienvenida, toma asiento –le digo, que comience el juego.
-Hipo Horrendous Haddock III. –Me da una aireada sonrisa.- Que alegría verte de nuevo.
-Me gustaría decir lo mismo- murmuré por lo bajo
-¿Te ha quedado claro lo que hablamos, verdad? Te lo repetiré de nuevo, no quiero que trabajes en mi empresa, tienes dinero, lo malgastas por montones ¿Para qué lo quieres? Hay gente que lo necesita como….
-¿Cómo la putita de Astrid? -Dice
-Ese no es asunto tuyo, al fin y al cabo, fue ella la que renunció.-dije con aire de suficiencia
-Porque vio la infidelidad en el aire, es muy gracioso este asunto, créeme.
Me tensé en mi asiento, mi sonrisa se desvaneció.
-¿Trajiste lo que te pedí? –le pregunto
-Tengo el disco duro aquí, veámoslo –dice sonriendo
Y ahí estaban, efectivamente, las fotos de mi pequeña Astrid mientras era abusada por el hijo de puta de Salvaje, me dieron ganas de vomitar pero me contuve, todas las poses, las manchas de sangre, las marcas rojizas de su piel. ¡Joder! Esto podía conmigo, Notaba como Heather estudiaba cada una de mis reacciones, así que me esmeré por tener una mirada impasible.
23 fotos. Eso sin duda serviría para matar a Astrid psicológicamente.
-Como decía, quiero ser tu secretaria, y quiero tener el mismo trato que tenías con Astrid, por favor.
-No Heather, tu NO trabajaras aquí –digo fríamente
-Siempre quisiste mi felicidad ¿Cierto? – Dice –Tú eres mi felicidad Hipo, dame una oportunidad, por favor.
-Que no. Me has jodido en todos los aspectos, me cansé de ti y de tus jueguitos infantiles, estoy aburrido de tener que mentirle a Astrid por mierdas que tú ocasionas, da vuelta la página, déjame ser feliz, tú fuiste parte de mi vida, te salvé de imbéciles y toda esa mierda, pero no te hagas más la mojigata, estoy harto. Tu voz me molesta ¡Tu presencia lo hace! Yo estoy feliz ahora, encontré a la mujer con la que quiero compartir todas mis cosas y te lo vuelvo a repetir, esa persona, no eres tú.
Hubo un silencio incómodo, el cual fue interrumpido por el sonido de mi teléfono. Contesté
-¿sí?
-Está todo listo señor, también tenemos las contraseñas de todas sus redes sociales, bancarias y…además dentro de su bolso lleva un pendrive, el cual tenía la misma información del disco duro, al igual que su teléfono, lo eliminamos todo. Por si se pregunta cómo, es por el uso del wi-fi.
Esa hija de puta.
-Muchas gracias, les daré un bono extra por tomarse las molestias
-No es nada señor –dice –le enviaremos un correo con la información.
-excelente –digo con una sonrisa –lo espero.-corté la llamada. He ganado.
Miré a Heather, la cual estaba hecha una furia.
-Puedes retirarte –dije señalando la puerta –no eres apta para este trabajo.
-como quieras Hipo, yo te di una opción para salvar a Astrid, la has perdido.-dice con una sonrisa triunfal
-Haz lo que se te dé la gana. –dije ocultando mi sonrisa.
¡Estoy flipando en colores!
.
.
.
.
PoV Astrid
-Misión, ¡una puta misión! Hacer catorce sándwiches no es una misión, para eso los compramos, pero no puedo negar que la idea de Hipo me emociona a montones.
Me gusta la playa, eso me trae muchos recuerdos…como la canción de Bruno Mars, tengo que admitir que es una de mis canciones favoritas…además de las de Alejandra Guzmán ¡Qué vergüenza!
Termino de hacer los emparedados y luego me voy a recostar al sofá…Hipo es un hijo de puta, me caigo rendida a sus pies, sus malditas palabras me…me…me…me siento traicionada por mí misma, es que no puedo enojarme con él…he pensado que todo este embrollo se debe a la... Quizás dependencia que agarré en él…pero si lo pienso bien, yo funcionaba correctamente…como para que…este cabrón se me cruzara en el camino…me ha dañado mucho y yo como una imbécil sumisa se lo he perdonado todo, hasta lo de la puta de Heather, escuchar su nombre y ya pienso que me va a dar cáncer a la lengua por pronunciarlo…espera ¿Al menos existe el cáncer a la lengua? ¡Agh! Como sea. Me recuesto en el sofá y me tapo la vista con mi brazo derecho…cierro los ojos a la par.
¿En qué me he convertido? Odio tener esas dudas existenciales que hacen que me tiriten las piernas y me duela el estómago, odio esa sensación de ansiedad que me envuelve todo el tiempo…todo está mezclado…ya no sé qué hacer, me siento….extraña…Inhalo y exhalo…
PoV HIPO
Después de salir con una gran sonrisa de mi edificio, me dedico a caminar por la ajetreada ciudad ¡odio los Sábados! Camino a paso tranquilo, nadie me está apurando…estoy emocionado, un poco de paz para nosotros ¡al fin! Dejo de caminar y entro a la joyeríal'harmonie de l'élégance.
Busco una cadena la cual pueda hacer juego con sus aretes…ya sé que Astrid no es una persona de usar joyas, pero cuando sea mía más adelante se tendrá que acostumbrar a mi mundo, el de los eventos benéficos y toda esa mierda. Tengo la maldición de las joyas… ¿Y si la compro después? ¿Y si la acompañamos del anillo que ella…? ¡No vayas por ahí Hipo!
Habrá un momento donde ella pedirá más…me regaña mi subconsciente
Estoy jodido y Heather con Salvaje, con Drago, con Eret…nos intentan hacer la vida imposible, eliminaré a Heather, esa mosca ya salió del camino.
-¿Algo que le guste, amigo? –pregunta Lucas, mi amigo desde que le compré los aretes a Astrid
-Todo bien, gracias –digo mirando las preciosas y algunas exuberantes joyas
Salgo de la tienda indeciso y me pregunto porque mierda no compré la fina joya acompañada de una fina cadena. Sigo caminando y recuerdo a Heather, tengo que decirle a Astrid lo de Heather…no sé si lo de las fotos…eso la mataría, pero más la mataría el hecho de que se entere de otra boca, como Eret o la misma Heather, que tenían fotos de ella.
Al llegar al apartamento de Astrid, puedo ver a está durmiendo en el sofá. Ha estado pensando, su mano está puesta alrededor de sus ojos, se bloqueó. La está pasando mal…y todo por mi culpa. Soy un estúpido, hago que se confunda, que llore, que saque su rabia, todo…debería alejarme, pero no puedo…no quiero y no puedo…la amo, enserio que lo hago. Creo que no lo estoy intentando al cien por ciento.
Me acerco al sofá donde está Astrid y me pongo de puntillas, con mi mano derecha rozo delicadamente su mejilla, logrando que ésta se despertase. Tengo que contarle.
-Despierta, pequeña –digo suavemente
-Volviste –susurra sonriendo. Miro lo que es mío, ella. Observo sus ojos detenidamente, su color profundo, con sus largas pestañas rizadas, su pequeña y respingona nariz y luego, me detengo abruptamente en sus labios, esos labios carnosos y rosados, esos labios que me han besado de una manera incomparable que me ha hecho suspirar.
-¿Qué tengo? –pregunta alarmada. –Me estas observando mucho ¿Tengo algo en la cara?
-eres hermosa –digo con una extraña voz grave y nerviosa.- Te amo, ya sé que no te lo demuestro mucho, y tú crees que estoy haciendo cosas para alejarte de mí, pero tienes que confiar en mí, todo lo que hago, lo hago por nosotros.
-Está bien, Hipo, te creo y lo haré por nosotros.
-¡Esa es la actitud! ¿Estás lista? –pregunté con una gran sonrisa
-Claro, estoy lista para irnos a la playa
-Pues ¿Qué estamos esperando? ¡Vámonos! –dije parándome y tomándola de la cintura la levanté del sofá.
PoV Astrid
El trayecto hacia la playa fue hermoso, nos besábamos, nos tomábamos de las manos y bromeábamos, cantamos a todo pulmón y reímos la mayoría del tiempo.
Cuando llegamos, Hipo hizo las reservaciones correspondientes y subimos rápidamente al ascensor, en donde, aprovechamos que iba vacío y nos besamos como unos colegiales. Pero de repente, los tiernos besos de Hipo se hicieron desesperados y pasionales, lo que nos hizo pensar que el ascensor iba muy lento.
Una vez en nuestra habitación, Hipo introdujo la tarjeta, abrió la puerta, pateó nuestras maletas y entramos a la habitación besándonos. Hipo me guio hacia la cama y me ofreció un vaso de vino, cosa que rechacé por el momento. Se desabrochó los primeros botones de su camisa y luego se lanzó gateando hacia mí. Nos besamos con una pasión renovada mientras él intentaba desabrocharme mi falda, yo intentaba desabrochar sus pantalones a medida. Entre besos nos reímos de nuestro patético intento de quitarnos la ropa.
Ya desnudos, Hipo comenzó besando mis labios, bajaba de a poco para besar mi clavícula mientras sus hábiles manos de tocaban por todas partes.
Luego, sus labios estaban alrededor de mis pechos, yo gemí de excitación mientras mis manos estaban enredadas en su cabello. Hicimos contacto visual y yo sentí como me ruborizaba ¡Que vergüenza! Él me dedicó una tierna sonrisa y subió rápidamente para darme un fugaz beso.
Luego siguió su camino hasta llegar al ombligo, de ahí bajo hasta…ya saben dónde.
Lentamente beso la parte interna de mi muslo y luego se adentró a mi pubis. Beso lentamente, causándome reacciones involuntarias, lo devoró y su mirada nunca se apartó de la mía, en un momento cerré los ojos, y gemí. Luego introdujo dos dedos dentro de mí y los movió lenta y pausadamente, mientras seguía saboreándome. Yo me amasé los pechos por inercia. Comenzó a mover sus habilidosos dedos
y abruptamente se detuvo, sacando un quejido de desaprobación de mi parte.
Subió lentamente, besó mis pechos y luego, aún con su mirada sobre la mía, me beso, sonreí.
Lo toqué por todas partes, sintiendo todos sus músculos y la mejor parte, su virilidad. Hipo se acomodó y puso sus codos alrededor de mi cabeza, con una mano guio su fortaleza a mi entrada. Comenzamos a movernos lento y yo comencé a gemir.
-¡más! ¡Quiero más! –dije entre suspiros
-Lo que ordene la princesa –dijo tensando sus músculos e introduciéndose más fuerte dentro de mí
-¡Oh! ¡Si! No pares –gritaba extasiada
Hipo contenía mis gemidos gracias a sus besos, desesperados besos.
Posterior a nuestro asalto de besos, cambiamos de postura, yo lo estaba montando, muy rápido por cierto, sacando quejidos de su parte.
-¡oh Astrid! ¡Sí! ¡Sigue!
Hipo tocaba mis pechos, causando corrientes eléctricas directo a mi matriz. Sollozaba mientras escuchaba nuestro propio ritmo cuando nuestros cuerpos de juntaban. Hipo tocaba mis pechos, los amasaba, pellizcaba mis pezones. Causando un nudo en mi estómago.
-¡H-Hipo, me voy a…¡Agh! –las acometidas eran cada vez más profundas y sus ojos, seguían puestos en los míos que por la excitación estaban cerrados.
-Lleguemos juntos…lista –dijo entre dientes
-3
-2
-1
-¡Córrete! –gritó de una manera bestial. Y lo hice, exploté, nos corrimos juntos y fue maravilloso, llegué a ver estrellas.
Agitados y sudados, me acosté encima de él éste me besó lentamente.
-Vas a ser mi perdición, Astrid, tenlo por seguro –dijo mientras acariciaba mi cabello
-Eso espero –dije, luego me sucumbí en un tranquilo sueño
.
.
.
Estoy sentada en la suave arena, mi mirada está perdida en el horizonte, abrazo mis rodillas y luego, inconscientemente, escondo mi cabeza entre medio de estas.
Me niego a pensar, creo que si lo hago, terminaré cometiendo una locura. Heather…Eret…fotos...Salvaje…salvada…Hipo…
Heather amenazó a Hipo y este se deshizo de ella…por mí, me siento feliz por una parte.
Vuelvo a mirar el horizonte, ya está oscureciendo, indicio de que debería volver a la suite.
-Una vez leí un libro. –Dijo la persona que estaba a disposición de mi vista.
-Bien por ti –dije cortante.
-"Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo..." decía.
-Sé a qué libro te refieres
-Quizás todos los hagan
-¡Todo este embrollo…! ¡¿Y para qué?! –grito con todas mis fuerzas.
-Si tan solo dejaras que…
-¡No! ¡No Eret! ¡No!...Me… ¡me utilizaste! Ella te manipulaba. Me lo han contado todo.
-De seguro te lo dijeron mal.
-¿En serio? ¿O es que no andabas tirándote a tu prima?
-Ese vocabulario…
-Sal de mi vista, Eret –dije enojada
-Conocí a Heather en una fiesta que había organizado su padre, no recuerdo hace cuantos años, éramos adolescentes. Estaba Llorando. Aún recuerdo sus ojos color azabache, brillando en una esquina del salón de baile.
-¿A dónde quieres llegar? –pregunte exasperada.
-Me acerque con curiosidad, le pregunté su nombre y el hecho de porqué estaba llorando.
-"Mi mejor amigo se va" Logró pronunciar en un leve susurro. Su voz me pareció como una dulce melodía. Juro que fue así, Astrid.
-·Me llamo Eret. Y no me gusta ver a las mujeres llorar, vamos, salgamos de esta aburrida fiesta, hay un bar excelente por aquí cerca"
-"Mi padre no me deja beber."
-"Pediré una Coca-Cola entonces"
-Astrid, ella me sonrió, y fue una de las sonrisas más cálidas y confiables que había visto en mi vida, ella estaba usando un traje plateado, se veía tan blanca, tan débil, parecía un ángel.
-Un ángel hecho demonio, de seguro. –digo en tono irónico. Eret es un hijo de puta ¿Cómo se atreve hablar maravillas de Heather si ni siquiera sabe quién es en realidad? ¡Que frustrante! ¿Y dónde está Hipo? Me dijo que necesitaban su presencia para una conferencia, volverá, esperaré por él. Ahora haré la pregunta del millón.
-Eret, encuentro que lo que estás diciendo es pura mierda, ahora te preguntaré ¿Qué cojones haces aquí? Y no sigas hablando de Heather, comí algo delicioso esta tarde y no quiero que salga por mi boca, gracias.
-Vine a hablar contigo, aunque sinceramente, pensé que estarías sola.
-Hipo está conmigo. –digo fríamente. -Vete.
-Vamos Astrid, habla conmigo –dice agarrándome el brazo –aclaremos las cosas.
-No tenemos nada que hablar, te he borrado de mi cabeza, ahora fuera, por favor extraño, me estoy sintiendo incómoda. –digo impasiblemente
-Astrid, vamos –dice Eret acercándose a mí.
-¡Suéltame! –grito enojada
-No quier-
No sé qué paso, solo sé que lo siguiente que vi fue a Hipo encajándole un puñetazo a Eret en toda su cara. La respiración de Hipo estaba irregularizada, inhalaba y exhalaba de una manera descomunal.
-¡Eres un hijo de perra! –Grita Hipo -¿Es que no piensas? ¡Imbécil!
-¿Qué mierda sucede contigo? –pregunta Eret descolocado
-Tú eres lo que me pasa, te interpones en mi puto camino ¿Te das cuenta de lo que hizo Heather con respecto a las fotos de Astrid?
-¿Qué fotos? –pregunta éste desconcertado
-Obviamente no lo sabías, pregúntale a tu "ángel" Las pestes que lanza contra mi novia, repito MI NOVIA.
-Creo que me ha quedado claro –dice Eret acariciando su mandíbula, donde Hipo le propinó el golpe.
-Heather, tu amada de toda la vida, me estaba amenazando, mostrando unas fotos sobre…eh…mí –digo en voz baja
-¿Amenazando? ¿Heather?
-No sabes nada, que irónico ¿no? –Hipo sonríe de una manera extraña -Eres el único perro que le ladra y no sabes nada, eres un estúpido, es obvio que tú le ayudaste con la mierda de la dignidad de Astrid, eres asqueroso, si tan solo te resignaras con Heather, ella no te quiere para otra cosa que no sea sexo, te está utilizando. Dicho esto, desaparece de mi vista.
-¿Por qué he de hacerte caso? –dice Eret con una sonrisa
-¡PORQUE SOY CAPAZ DE PARTIRTE LA PUÑETERA CARA DE HIJO DE PUTA QUE TIENES! –grita Hipo lanzándose hacia Eret
-¡DETENTE! –Grito horrorizada. Los dos se me quedaron mirando en espera a que dijera algo, pero nada sale de mi boca, es desesperante.
-Me largo de aquí –digo recomponiéndome –Hipo, te esperaré en la suite. No tardes.
-Astrid –dijo Hipo acercándose a mí, me atrajo hacia él de mi cintura y me beso, la conferencia ha terminado como hace media hora, quería darte una sorpresa que verás pronto, pero luego te he visto con este hijo de puta y me he alarmado, ¿Te ha hecho algo?
-Físicamente no –respondo –pero psicológicamente ni si quiera sé quién es él. –digo dirigiendo mi mirada hacia Eret. Hipo le sonrió.
-Lo ves, ya no tienes nada, lo has perdido todo, por las estupideces que una niña menor que tú está haciendo, abre lo ojos y disfrutaras la vida como lo hacemos nosotros –dicho esto me beso y nos fuimos a la suite.
-Pensé que querías un poco de espacio para pensar, Astrid, no sabía que Eret estaba aquí, lo siento, no quería que pasaras un mal rato. –sonaba arrepentido
-Tenemos todo el día de mañana para disfrutar, no fue tu culpa Hipo –digo tranquila
-y… Sobre las fotos… ¿Qué opinas? –preguntó inseguro de saber si había desviado el tema al indicado.
-Opino que…-Beso a Hipo lentamente, no cierro los ojos esta vez, puedo ver en sus ojos el alivio, nos miramos mientras nuestras bocas siguen unidas –eres el mejor novio del mundo. Enserio me salvaste Hipo…te amo. Ya sé que peleamos mucho…casi siempre…pero…
-¿Qué opinas sobre el hecho de que Heather quería trabajar en mi empresa? –pregunta Hipo con el semblante serio
-Me interrumpiste –me quejo- Opino que es una vil hija de puta que no merece el perdón de nadie, pero aun así, me enfurece el hecho de que le hayas dicho que sí.
-Eres por una buena causa…
-Claro que sí –digo cruzándome de brazos.
-¿Todo bien entre nosotros? –Preguntó Hipo abrazándome
-Todo bien…por ahora –dije aceptando su abrazo
