Capítulo 3: La despedida
En la casa de Road y en el vecindario todos estaban asustados por la noticia que recibieron todos estaban encerrados dentro para poder resguardarse, con esto pasaron cinco días cuando Road fue a preguntarle a su madre algo un tanto personal.
Mami…Mami –dijo Road asustado.
¿Qué ocurre bebe? –Dijo Mary nerviosa mirando hacia afuera por una ventana –tranquilo no pasa nada tranquilo.
No es eso –dijo Road –mi padre…fue un militar o…fue un Spartan –dijo Road serio dejando a Mary bastante nerviosa.
De que me hablas hijo –dijo viendo a Road.
Porque estuve viendo la foto que tienes de él y me di cuenta de que llevaba una armadura…y…los únicos que llevaban una armadura tan robusta eran los Spartan II –dijo Road apenado.
Mira…no es bueno que recuerdes los tiempos negros siempre deben haber personas que se deben proteger y tu padre lo sabía –dijo Mary triste –ya tranquilo si te quedas tranquilo te dejare salir a jugar con tus amigos.
Que bien –dijo Road emocionado. Con esto él se quedó quito jugando con un Pelican de juguete con esto el tiempo se fue volando para él y cuando menos se dio cuenta Mary le abrió la puerta, entonces el entendió el mensaje, y en un dos x tres salió corriendo en cuatro patas para juntarse con el san Bernardo el cual se llamaba Bernard.
Hola enano –dijo Bernard, él estaba vestido con una pantalón rojo con los bordes brillantes, con una camisa que tenía una estrella en la espalda –oye supiste lo…esa noticia de mier..coles.
Yo la escuche cuando iba en un pel..peli…como era –dijo poniéndose el dedo sobre su mentón haciendo cara de duda.
Pelican –dijo Bernard –son geniales, pero los veo y son obsoletos comparados con nuestras naves o las de los forerunner –dijo Bernard dejando a Road más que confundido –te lo explicare -él le conto toda la historia de los forerunner, pero no pudo terminar lo que quería, ya que un camión militar apareció de la nada. Los militares se bajaron con unos enormes rifles de combate con forma de mosquete
Los dos salieron corriendo, debido a que los militares salieron armados persiguiendo a los cachorros. Los dos corrieron atravesando las casas producto del miedo, directo a los brazos de sus madres. Mary no pudo esconder a Road, ya que un militar se alzó entre los demás.
Esos niños ahora nos pertenecen, su país y su mundo se los va agradecer, tráiganlos –grito a los cuatro vientos. Uno de los militares tomo a Road por el torso para tirarlo dentro del camión.
¡NO, ES MI NIÑO! –grito Mary tratando de sacar al pequeño del camión, pero un militar la golpeo con la culata en el pecho tirándola al suelo y apunto de dispararle.
Alto déjala imbécil acaso eres un asesino o un soldado –dijo un militar apartando al militar –perdone por lo ocurrido… -no pudo continuar, ya que Mary corrió al camión que tenía sus paredes agujereadas para poder respirar, Road saco su pequeña mano para tomar la mano de su madre y comenzar a llorar –no podemos hacer nada…son ordenes, tiene siete minutos para poder despedirse –dijo entrando a la cabina del camión.
Hijo…lo…siento…por favor…perdóname –dijo Mary llorando acariciando con su cabeza la mano de su hijo.
Mami…adonde me llevan…como…sabré si vas a estar bien- dijo Road llorando. El y ella estuvieron juntos un rato cuando el camión se prendió, pero no se movió al instante.
Mi niño…ten en mente que siempre estaré con Tigo…en tu corazón…y nunca pierdas la fe en ti…nunca pierdas, la fe –dijo Mary justo cuando el camión partió y Road vio cómo su madre lloraba alzando su mano diciendo adiós no podía hacer nada solo mirar como su hijo se iba tal vez para siempre.
