CAPITULO 12
AQUÍ ESTOY DENUEVO DANDOLES ESTA NUEVA ENTREGA :D AGRADECER A MICHY CHAN QUE ME HA INSPIRADO DEMASIADO EN ESTE CAPITULO, GRACIAS A SU FIC JOJOJOJO bueno aquí les dejo sus respectivas respuestas ARIGATO todos!
MARI3304: XD bueno el parecido de Milk con esa mujer tendra respuestas muy pronto, espero te encanten los capitulos que estan proximos… jojojo ahora voy a adelantarme a paso de liebre con el fic :D gracias por tus comentarios que me animan bastante a seguir escribiendo.
MAROLIME: te comprendo, muchas gracias por leer otra vez, jaja se que es algo cargoso. Aunque a veces yo también tengo que leerlo y releerlo desde el inicio porque a veces me deshubico un poco y me confundo, espero pueda complacerte con los siguientes caps :D
KIARA: gomene kiarita, sniff, se que estuvo corto y eso que le hice con 6 hojas en Word, pero voy a darle mas empeño y alargar mas los caps para que no se queden en ascuas :D gracias por tus comentarios que me hacen poner muy contenta y satisfecha con el fic.
Han transcurrido cuatro días desde mi primera batalla con esa mujer. Como no tengo misiones últimamente, siempre termino sentado sobre el árbol de cerezo que fue el único legado que me dejó mi madre. Como era de esperarse aun tenia mi anterior edición de mi libro favorito y para matar el tiempo me ponía a releer todo. Pero por una simple y odiosa razón, nunca terminaba de leerlo en paz, porque esa mujer siempre pasaba para ir a comprar al mercado o para regresar de este. Yo me preguntaba ¿Por qué quería que la tratase mal? Bien podía marcharse por otra calle así no habría roces entre nosotros.
Como esperaba, ella apareció por el sendero con sus productos en sus brazos y unas bolsas llenas de comestibles. Yo la mire de reojo, prefería no darle mucha importancia a su presencia. Al menos esperaba que no fastidiara el día de hoy.
Durante estos días, ella siempre venia a provocarme para incitar a que accediera a una batalla que siempre concluía cuando uno de nosotros estaba cansado. Aun así no puedo negar que es una mujer muy fuerte, aunque en estas ultimas batallas, me di cuenta que su fuerza se estaba desvaneciendo; ya no me atacaba queriendo lastimarme. Si mi suposición no es errónea ella solo buscaba desquitarse de algo que siempre le andaba perturbando desde hace días atrás.
Ella en silencio se sentó en mi asiento favorito, yo la vi desde arriba y de pronto sacó de su bolsa unos palillos para tejer con unas sonajas en las puntas finales. Haciéndose a las que tejía, comenzó a hacer ruido. Yo quise contenerme y soportarla para no darle interés, pero al poco tiempo siempre terminaba en el suelo, con los nervios destrozados y comenzando a discutir con la mujer. Hoy como los anteriores días, me bajé de mi árbol y me puse frente a ella, no estaba muy molesto pero aun le tenía animadversión.
— Oye mujer molesta, márchate y ve a hacer ruido en tu casa— le reprendí y ella rió con sarcasmo.
— ¿Quién eres tu, para darme ordenes?, si no quieres ruido, pues regresa a la oscuridad de donde saliste— me miró desafiantemente, colocando una de sus palmas sobre sus mejillas blancas.
— ¿no tienes nada mas que hacer?, se ve que eres una mujer demasiado floja que no lleva una vida activa, si fuera así, entonces solo dejaría que sigas perdiendo el tiempo y lo mejor seria lejos de aqui. — ella se levantó para encararme con sus dientes de fiera.
— ¡y tu! ¿No tienes que ir a lastimar o a robar a alguien? ¡Eso es lo que hacen los delincuentes que cubren su rostro!— apretó sus puños delante de mi.
— claro, como digas mujer sin gracia, te comportas como una anciana de sesenta años que no sabe nada de la vida, el día que ese cerebro tuyo pueda comprender o al menos captar algo de lo que estoy diciendo, allí te pones a hablar conmigo— ella tenia un rostro de querer reírse pero fingía molestarse— es mas, en esa cabeza tuya, no existe un cerebro que me entienda, ya que eres una cabeza hueca.
— ¡Que me dijiste!— se puso en posición de combate y yo también le seguí la corriente, sabía que esa mujer no era tan debilucha como para bajar mi guardia— ¡seguro que eres un hombre muy feo! ¡Por eso te cubres el rostro!— se precipitó y comenzó a pelear rápidamente— ¡hombre horrible! ¡Aprende a respetar a una dama!— esos insultos realmente eran muy graciosos, sin que ella se percate, en realidad bajo aquella mascara, mi sonrisa no dejaba de mostrarse misteriosamente.
— ¿dama? ¿Dónde?— lo dije en un tono burlón y sarcástico, aun evitando que me golpeara en el rostro.
— pobre inepto, claro, con tu clase social no creo que conozcas a ninguna dama…— su voz estaba agitándose y aun me golpeaba ágilmente, por lo que incremente mi capacidad de repeler sus ataques.
— ¿Clase social? Ve y averigua en el diccionario lo que significa, para hablar de clases sociales, debes comprender muy bien la escala social de esta aldea— explique saltando a su espalda— si te posesionamos en la pirámide social, tu no pasarías mas que de una campesina.— ella volteo con su frente fruncida y sus dientes rechinando.
— ¡cállate! ¡Idiota!
Dos puñetazos fueron esquivados con mis brazos, sus patadas buscaban el momento preciso, para tener la oportunidad de lastimarme en mi zona sensible. Su velocidad se había incrementado pero la fuerza de sus golpes se hacia cada vez mas suave. De pronto vi que en medio de sus mechones, que se desbordaban por todo su rostro, una sonrisa de lado me había dejado perplejo. No paró para nada en golpearme y yo aun así la esquivaba y también contraatacaba levemente. Jamás había visto a una mujer tan fuerte como ella, incluso la mujer con la que siempre la comparo, nunca demostró esta fortaleza física y mental.
De pronto mientras estaba sumergido en mis pensamientos, ni si quiera había transcurrido media hora. Y ella se detuvo abruptamente, sentándose en el suelo y poniéndose las manos sobre el rostro. Creí que era una trampa de las muchas que me hizo mientras luchábamos, no iba a cometer el error de acercármele tranquilamente para que luego me sorprenda y quiera golpearme, tomándome desprevenido.
Me detuve en frente de ella, pero con dos pasos de distancia. Mientras yo la observaba, vi como ella se levantó lentamente del suelo y estando de pie, se tambaleó levemente aun costado, apoyándose en el asiento de jardín.
Su rostro estaba cubierto enteramente por sus manos delgadas, su respiración se hacia agitada y su silencio me daba a entender que no estaba bien, oí como tragó grueso una cantidad de saliva, sin dejar de cubrirse el rostro y dejándome ver como su espalda comenzaba a temblar. Yo estaba extrañado, quizás ella se había lastimado en nuestra batalla, no es que estaba preocupo por ella, solo… solo…
Me le acerque en silencio observándola con superioridad. Sea lo que le estuviese sucediendo, estaba seguro que si la provocaba un poco, ella volvería a su estado de fiera anterior...
— si no vas a continuar con la batalla, no vuelvas a desafiarme debilucha— dije descaradamente, esperando una reacción de su parte. Aun así, ella se quedo con su cuerpo temblante y sus ojos cubiertos por sus manos. Me quede durante un momento, callado.
Voltee mi cuerpo para marcharme, sabia que ella no continuaría luchando por el día de hoy, ni bien di unos tres pasos mas, me detuve al oírle susurrar algo. Voltee mi cuerpo de lado, para dirigirle una última mirada.
— gracias otra vez, bandido-san…— ella alejó sus manos de sus ojos y se quedo con la mirada fija en el suelo. Sus ojos no parpadeaban y sus pupilas se dilataban levemente. Me quede confundido, espere a ver que le sucedía.
Entonces noté como se puso de pie y se agacho a su espalda para palpar el asiento y buscar sus productos en bolsa. Los tomó con su mano y casi tambaleándose comenzó a caminar lentamente con mucho cuidado y lentitud hacia el sendero que conducía con el centro de la aldea. Yo me intrigue bastante ¿Por qué se comportaba tan extraña el día de hoy? ¿Acaso estaba ciega? Mi intriga, me impulso a seguirla en silencio, lo que me pareció insólito fue que no se percatara de mi presencia ¿acaso estaba fingiendo no verme?
Cuando estábamos a punto de salir de la plaza deshabitada, vi que en su camino había una banca que se atravesaría en su andar. Creí que ella lo iba a evadir pero no, , se chocó la rodilla dolorosamente y cayó al suelo con todos sus productos. Sin emitir ni un solo sonido de lamento o de dolor. Se arrodilló y comenzó a buscar las frutas que se le habían caído palpando el suelo, hasta encontrarlo. Pero sus ojos me demostraban que estaba angustiada y asustada,
En ese momento pude darme cuenta que ella no podía ver y que no estaba fingiendo. Era imposible fingir una circunstancia cuando uno se lastima a si mismo. No pude evitar sentir lastima por aquella mujer que se encontraba sola en ese momento, bueno a excepción de mi. Busqué con la mirada a alguien que le pudiese ayudar, pero no había nadie por el lugar...
Me dolía la rodilla, sentía como ardía y mi hueso palpitaba por el golpe que me propine. Con mis manos, trate de buscar las frutas que supuse que se me cayeron. No podía ver nada, toda mi vista se nubló en el momento que peleaba con ese hombre. Trate de fingir que no sucedía nada para que el, no se me burlara de mi. Gracias a dios no me vio, lo que menos hubiese querido en estos momentos, era dar lastima.
Ya hace dos días atrás mis síntomas comenzaron y fue mientras estaba tendiendo la cama, donde un fuerte mareo vino a mi cabeza, al cerrar mis ojos y tocarme la frente. Me di cuenta que ya no percibía la luz del día, creí que mis parpados seguían cerrados pero no fue así, lo único que comprendí en ese instante fue que me había quedado ciega y que luego de unos minutos mi vista volvía a la normalidad. Voy a someterme a esa operación, pero aun falta tres días más para que Goku regrese. No podría someterme a la cirugía si el no estaba a mi lado.
Tenia bastante terror, tan solo pensar que si entraba al quirófano y no salía con vida, este viaje hubiese sido en vano y moriría sin mi familia y sin ni mi goku Esa realidad me estaba aturdiendo y angustiando bastante durante estos últimos días. No quería estar sola en ese momento tan importante, así que debía resistir todo lo que podía hasta que el volviera, mi Goku, mi querido Goku, suspire reiterando varias veces su nombre.
De pronto oí la voz de un niño que levantó mi bolsa de verduras y me tocó el hombro, ayudándome a levantarme.
— ¿Señora se encuentra bien?— me interrogo aquella angelical voz.
— si, estoy bien muchas gracias— busqué con mis manos la cabeza del infante, pero no lo encontraba hasta que el me busco a mi. — Te agradezco mucho jovencito— acaricie su cabello, se sentía muy suave,
— Quiere que la ayude, ¿no puede ver?— cuestionó con una voz preocupada.
— es cierto…— cerré mis ojos— no puedo ver, pero pronto se me pasará — sonreí arqueando mis parpados— pequeño, por favor podrías llevarme a mi casa... te prometo que te regalaré unas monedas.
— no hay problema, no se moleste en darme nada, estoy colaborando para crear un mundo mejor.— fue lo que el niño me dijo, arrancándome una sonrisa tierna al oír sus palabras tan sanas y desinteresadas— ¿donde vive?
— Vivo en el edificio "Sun", apartamento cuarto— respondí sin poder ver a mi pequeño acompañante.
— esta bien, yo también vivo cerca, así que la acompañaré, por favor tome mi mano— sus pequeñas manitas me tomaron de las palmas y comenzamos a caminar. Yo, siendo arrastrada por el niño.
Si existía un ser divino en ese mundo, debía agradecérselo por poner a un niño tan gentil en este momento de necesidad. Pero mi pecho me dolía y trataba de contener todo mi sufrimiento dentro de mi corazón. ¿Seré capaz de soportar todo esto hasta que goku regrese? Era mi cuestión, además... el miedo comenzaba a invadirme desde hace dias. Creía que si seguía así, mi tumor empeoraría y lo único que provocaba en mi, era mas temor, sobre el pavor a la idea de morir.
Caminamos unos cinco minutos, durante mi recorrido, no sabía donde me encontraba, por lo que trate de fingir que estaba bien. Caminé erguida con la cabeza elevada y moviendo mis pupilas de un lado para otro, dando la impresión de que estaba mirando mis alrededores, como una persona extrañada o alguien que recién había visto ese mundo.,
— ¿Qué hace?— me preguntó el niño.
— ¿eh? Solo estoy mirando a los lados, es que no debo permitir que nadie sepa que estoy en este estado.
— no hay problema, no hay nadie por aquí, estamos caminando por los callejones de la aldea, este es mi atajo para llegar a casa, así que no te preocupes y camina tranquila— fue lo que declaró, dándome mas confianza, yo sonreí y ladee mi cabeza con dulzura— ¿porque no quiere que nadie se entere que esta ciega?— me interrogó con un aire de extremada intriga.
— es por que… — agache la cabeza, queria contarle lo que me sucedia a alguien, pero el pequeño no iba a poder comprender los problemas que me aturdian, aun si le contaba todos los detalles. — no importa, es algo sin importancia alguna— acabe sonriendo.
— bueno, si no puede decírmelo, no voy a presionarla…— fue lo que dijo el niño comprensivo.
— gracias por entender, dime ¿Qué es lo que te gusta hacer?— le pregunté tratando de cambiar el tema.
— me gusta leer...— esa respuesta fue inmediata, yo al escuchar la palabra "leer" me acorde de ese hombre odioso que siempre provocaba que lucharamos.— ah tambien me gusta destruir arboles— definitivamente ese niño no se parecia a el. Al bandido de cabello plateado, jamás le gustaría destruir un árbol, mucho menos aquel en el que se sienta todas las veces.— ¿no crees que es muy cruel hacerlo?— le pregunté incredula.
— estoy conciente de eso— agregó airoso — pero no se en que mas descargar la rabia que a veces siento por culpa de mi padre… — sentí como el niño apretó mi mano
— ¿Por qué?
— Porque el se suicido…
— ¿se suicido?— repetí pasmada, ese niño de seguro debía sufrir demasiado.— ¿Por qué?
— fue por culpa de una mujer… a la que odio hasta ahora— agregó con su voz agria y llena de rencor.
— El odio no te hará bien... solo te lastimara y perforará tu corazon— aprete su pequeña manita— debes aprender a perdonar… algun dia quiza puedas comprender el porque tu padre hizo eso...
— ¡es que lo que hizo no tiene perdón!— elevó su voz iracundo— ¡se marcho dejándome solo!— tuve la impresión de que aquel niño quería llorar. Instintivamente lo abracé, cobijándolo entre mis brazos. Ese niño estaba sufriendo en el interior. Y pude sentir su tristeza que se dispersaba hacia mi.
— tranquilo… el dolor no es eterno— con esas palabras me sentía un poco mas aliviada, no sabia si esas palabras surgían efecto en el niño, pero a mi si me estaba ayudando— ¿ cual es tu nombre niño..? — El se aparto de mi y no me respondió durante un momento— es que no tengo conocidos y creo que…
— mi nombre es... es...es Naruto...— agregó firmemente interrumpiendome.
— Muchas gracias Naruto-Kun— sin recibir una respuesta continuamos caminando.
Llegamos a casa, estaba segura que era la mía, porque subimos los escalones que llegaban a mi apartamento en el cuarto piso. Cuando llegué a mi puerta, con mi mirada perdida en ningún punto fijo, guié mi mano a mi bolsillo de aquel Jean que traía y saque mi llave, el niño me lo arrebató y oí como abrió la puerta.
— gracias otra vez, no se que hubiese hecho sin ti, gracias — lo sujeté de la cabeza y indicando con mi dedo aquella frente amplia. Le clave un beso de agradecimiento. — a partir de aquí yo voy a estar mejor... espero que alguno de estos días, vengas a visitarme, así te prepararé algunos postres deliciosos— sentí como el niño me dejaba las bolsas en ambas manos.
— ¡adiós señora!, ¡prometo visitarla!— oí que la voz de aquel niño se alejaba, yo con mi sonrisa y sin mi visión, me despedí con la palma.
Ingrese a casa y cerré la puerta en silencio.
Al instante un dolor incontenible y un horrible pánico me abordaban, un sentimiento que me quitaba la respiración y oprimía mi pecho. Mis ojos se sentían húmedos y ardientes, para entonces mi sonrisa desapareció dejándome un agrio sabor en la boca. Sin poder contenerme mas, agache mi cabeza sintiendo como mis mejillas se humedecían con un recorrido fresco de aquel liquido salado.
Tenia tanto miedo, el cuerpo me comenzó a temblar y camine hacia la mesa de mi sala. Me arrodille y choque mi frente contra el suelo, tenia terror, aunque decía que esto pasaría pronto, quería que esta pesadilla acabe cuanto antes, con esa operación, ¿pero y si me muero?, ya no podría volver a ver a mi goku, ni mucho menos a mi familia. "tengo miedo, tengo mucho miedo"
— Por favor... regresa— musite sin poder contener mis lagrimas — tranquila Milk, tranquilate, pronto pasará— me trataba de calmar con esas palabras, pero mi temblor no cesaba por nada, sin saber que hacer lloré y lloré pasivamente en silencio — no me dejes sola.
Momentos después.
Me levanté cerrando mis parpados, me había quedado dormida de tanto llorar ¿Cuánto?, aun no lo sé. Pero en el rato que abrí mis ojos, vi que otra vez estaba en medio de oscuridad pero sonreí de alegría, no estaba en oscuridad por mi ceguera, si no porque ya era de noche y las luces estaban apagadas.
— gracias Kamisama, estoy mejor ahora — me levanté de mi lecho de llanto y me dirigí a la puerta principal para encender el interruptor.
Cuando la luz se propagó por toda la sala, me sentí mucho mas aliviada. Tenía hambre así que me decidí por poner un poco de té y prepararme unos cuantos sándwiches. Pero cuando me dirigía a la cocina, noté algo brillante en el suelo de la entrada de la casa. Me agaché y tomé lo que parecía una cuchilla triangular, con un mango redondo.
— ¿Qué extraño? ¿Cómo llego esto aquí?— estaba confundida, las únicas probabilidades de respuesta que tenia en ese instante fue; que yo lo había arrastrado desde la calle o quizás el niño que me trajo a casa, lo había dejado en mis frutas y se cayó al entrar a casa. — supongo que es de el… será mejor buscarlo y devolvérselo — fue lo que dije abrazando con calidez aquel objeto y luego de eso, me marché a la cocina.
Llené de agua la caldera y prendí el fogón, tenia muchísima hambre, casi toda la tarde no había comido nada. De pronto escuche como la ventana de la sala se abrió tempestivamente y estrepitosamente, rompiendo sus cristales. Yo me asomé por la puerta para ver que sucedía, parecía que alguien lo hubiese empujado. Caminé vigilando mis alrededores desconfiadamente y en el momento que estuve cerrándolo noté que no había brisa fuera de casa o algo que empujara tan fuerte el ventanal...
Sentado en mi cama y con la mirada en el techo, sin poder divisarlo claramente por la oscuridad de mi habitación. Medite y medité, recordando y percatándome que esa mujer quizás sufría mucho mas que yo...
FLASH BACK.
" como puedo ayudarla, no hay nadie por los alrededores" " ahg que hacerle" suspire resignado a ayudarla
— Henge no jutsu -(jutsu de transformación) — Me convertí en un niño, la apariencia no importaba, con tal de poder dehacerme de la responsabilidad que tenia con aquella extraña. No me gustaba meterme en problemas y menos que luego terminaran culpándome por no haberla ayudado. Ya que soy un jounin de esta aldea y mi objetivo es colaborar con los aldeanos.
Habíamos caminado durante unos cuantos minutos, ella estaba pensativa y triste. No iba a inmiscuirme en sus asuntos, por lo que no le di importancia. Aunque me intrigó su comportamiento cuando llegamos a aquel callejón que tomaba de atajo. Creí que había recuperado su vista, porque miraba a los costados como si estuviese bien y extrañada del lugar por donde la llevaba.
— ¿Qué hace?— le cuestione con respeto.
— ¿eh? Solo estoy mirando a los lados, es que no debo permitir que nadie sepa que estoy en este estado.
— no hay problema, no hay nadie por aquí, estamos caminando por los callejones de la aldea, este es mi atajo para llegar a casa, así que no te preocupes y camina tranquila— declaré, me decidí a preguntarle algo que me estaba dando mucha curiosidad, y así lo hice — ¿ porque no quiere que nadie se entere que esta ciega?.
— es por que… — ella agacho la cabeza con pena — no importa, es algo sin importancia alguna— termino sonriéndome dejándome como un entupido por preguntar.
— bueno, si no puede decírmelo, no voy a presionarla….
— gracias por entender, dime ¿Qué es lo que te gusta hacer?— ante su pregunta respondí automáticamente "me gusta leer", olvidando que me había transformado en un niño y que no debía saber que era yo. Al percatarme de mi error, agregue que también me gustaba destruir los árboles, al menos así podría aparentar ser otra persona.
— ¿no crees que es muy cruel hacerlo?— me preguntó con su mirada tan serena.
— estoy conciente de eso— dije gallardamente — no se en que mas descargar la rabia que a veces siento por culpa de mi padre… — al recordar la imagen de mi madrastra y al compararla con ella. Sentí mi ira subirse a la cabeza... sin darme cuenta me estaba dejando llevar por mis sentimientos que siempre estuvieron ocultos.
— ¿Por qué?
— Porque el se suicido…— apreté mis dientes y fruncí el seño cuando recordé aquella noche de tormenta. En aquella sala de mi antiguo hogar, la noche que me percate que mi padre yacía recostado en el suelo y la tenue luz de los rayos cayendo, me hicieron descubrir que el no regresaría nunca mas.
— ¿se suicido?... ¿Por qué?
— fue por culpa de una mujer… a la que odio hasta ahora— la miré fijamente recordando otra vez mi odio hacia ella.
— El odio no te hará bien... solo te lastimara y perforará tu corazon— esas palabras me habian llegado al corazon, pero no queria admitirlo — debes aprender a perdonar… algun dia quiza puedas comprender el porque tu padre hizo eso...— ¿perdonar? ¿Como se puede perdonar tantos años de soledad y sufrimiento que pase cuando era un niño por culpa de esa mujer ?
— ¡es que lo que hizo no tiene perdón!— eleve la voz, casi gritándole y descargando mi impotencia— ¡se marcho dejándome solo!— mi otra mano se apretó en un puño que contenía toda la rabia de mi alma. De pronto me sorprendí al ver que ella se aprovecho de mi distracción para abrazarme...
— Tranquilo… el dolor no es eterno— esas palabras habían aplacado mi sed de venganza, dejandome estatico y ruborizado por oler su perfume a jazmín — ¿cual es tu nombre niño...? — me separé de ella y me quede callado comprendiendo que mi actitud estaba cambiando — es que no tengo conocidos y creo que…
Con una voz algo siniestra y molesta respondí el único nombre que se me vino a la mente y fue "Naruto".
Caminamos y subimos las gradas de su apartamento en el último piso del edificio "Sun". ¿Por qué habría quedado ciega entonces?, según ella dijo que pronto pasaría, así que no habría ni un solo problema si la dejaba sola... pero….
De pronto me tomó de la frente y me besó dejándome anonadado
— a partir de aquí yo voy a estar mejor... espero que alguno de estos dias, vengas a visitarme, asi te prepararé algunos postres deliciosos — ¿estar mejor? ¿Cómo podría estar mejor si estaba sola? No quería admitirlo pero debía averiguar un poco más sobre esta situación.
— " ka ge bunshin no jutsu – ( jutsu clon de sombra)"— susurre lo mas bajo, para que no me oyera. No iba a hacerme responsable por si ella se lastimaba, así que debía verla, no, la palabra seria "Vigilarla". Mi clon que se marchaba se despidió de ella.
— ¡adiós señora!, ¡prometo visitarla!— ella se despidió con una palma elevada observando el lugar por donde mi copia se había marchado.
Cuando ingresó por la puerta yo rápidamente me adentré y me senté en un rincón en silencio.
Su rostro cambio radicalmente; de lo feliz que estaba hace momentos atrás, ahora solo quedaba una amarga expresión. Se arrodilló, para mi sorpresa, y comenzó a llorar incesantemente, me daba mucha pena verla en ese estado y yo sin poder hacer ni decir algo.
— Por favor... regresa— suplicaba llorando. Yo la miré fijamente, sentado en la puerta principal. — tranquila Milk, tranquilízate, pronto pasará— trataba de calmarse. Aquella mujer que se llamaba Milk comenzó a temblar — no me dejes sola..…— fue lo ultimo que dijo llorando y quedándose poco a poco dormida en el suelo.
¿Cuál es el sufrimiento de esta mujer? ¿A quien pedía que regrese? ¿Porque tiene miedo?, trataba de pensar en cual seria las posibles respuestas para estas incógnitas, pero nada llegaba a mi mente, no había ni una sola respuesta.
Las horas transcurrían y ya oscurecía. Leyendo mi libro con una mano y con la otra jugando con mi kunai, trataba de perder el tiempo. Hasta que ella despertara y diera señales de que se encontraba mejor.
La oscuridad albergó en toda esa sala y ella no despertaba, ahora estaba realmente aburrido porque no podía seguir leyendo mi libro por la oscuridad. Me puse a pensar que quizás debía cambiar mi actitud con ella. De todas maneras, estaba sufriendo mucho más que lo que yo sufrí cuando era niño, y como podría echarle sal a las heridas de una mujer que estaba aterrada por algo.
De pronto oí como ella se levantaba lentamente y pronunciaba:
— gracias Kamisama, estoy mejor ahora — se levantó y caminó normalmente hacia la puerta, cuando vi el objetivo que quería alcanzar (el interruptor), supe que no debía verme allí.
La luz se expandió por la sala y yo rapidamente me camuflé con la pared. Necesitaba que ella se distraiga para que pueda salir de esa casa y no arriesgarme a su furia. Otee fijamente al objeto que le había llamado la atención, ¡era mi kunai! Lo tomó en sus manos y comenzó a razonar tratando de saber de donde había salido.
Con su leve sonrisa lo estrechó contra su pecho y se marchó a la cocina. Era ese el momento indicado para escapar, si no lo hacia ahora, no lo haría nunca. Pasé rápidamente por la puerta de la cocina y abrí la ventana de la sala, con brusquedad. Mi salida había sido estrepitosa, seguramente ella se percató de que no estubo sola.
A LA MAÑANA SIGUIENTE.
Caminé por el sendero que últimamente recorría, me gustaba provocar a aquel misterioso hombre que me ayudaba a relajarme, al principio solo quería golpearlo y dejarlo herido. Pero cuando vi que los resultados de esas batallas me dejaban tranquila y des estresada, opte por seguir experimentándolo, sin saber que se convertiría en una adicción.
Como todas las mañanas, allí estaba el, sentado en las ramas del mismo árbol de cerezo. Era mi turno para intervenir otra vez, así que tomé unas cuantas piedrecillas del camino y me las guardé en el bolsillo. Tranquilamente me detuve en el banco, debajo de donde estaba. Tome asiento y con las piedrecillas comencé a lanzarlos al basurero de metal, provocando ruido. Algo que a el le molestaba porque supuestamente no le dejaba leer en paz.
Proseguí así por cinco minutos, me estaba impacientando al no ver que reaccionara de ninguna manera. Carraspee mi garganta reiteradas veces intenté llamar su atención, pero el no me oía. Fastidiada tome mí ultima piedrita y la tiré con dirección a su cabeza, quería crear una discusión para poder explicar mi pelea futura. Pero la piedra fue evadida con su movimiento de cabeza y siguió leyendo.
— ¡Oye!— le grité desde abajo— ¡¿que te cansaste de discutir o que? ¡Eres tan cobarde que dejas que una mujer se burle de ti de esta manera!— estaba iracunda. El solo me miró y dio un salto para quedar frente a mi— "así esta mucho mejor"— sonreí de lado, ahora si, comenzaría mi faena cotidiana.
— No voy a pelear contigo— me dijo serio, dejándome anonadada.
— Y se puede saber ¿Por qué?— le exigí una explicación. Su mirada estaba mucho mas delicada, era como si me tuviese lastima— ¡respóndeme!
— no hay razones para estar luchando todo el tiempo, puedo comprender que quizás ahora necesitar tener un descanso— su mirada al decirme todo eso, me dejaba en claro que sentía pena por mi.
Rechiné mis dientes al no poder contener mi rabia. Mis pupilas se enfocaron en su rostro, estaba irritada por mi intento fallido de buscar lucha. Sin poder responder ante su aclaración, voltee mi cuerpo muy molesta. Me marché de ese lugar, ese hombre me había callado con su mirada de lastima.
Ahora me sentía deprimida, no había logrado desquitar mi preocupación, provocando que la angustia que crecía en mi pecho, se expanda a todos mis sentidos. Llegue a casa y comenzaba a subir las escaleras, como si fuese un zombi. No comprendía bien ¿Por qué ese hombre se había comportando de esa manera?, tan gentil… pero... yo no queria que el fuera gentil conmigo. Quizás ya era suficiente de mi juego.
Cerré mis ojos para suspirar con pesadez, cuando volví a abrirlos. Otra vez la oscuridad se apropio de mi mundo colorido. Con lentitud busque las barandas con mis manos y cuando me percate, supe que no habia controlado el equilibrio de mi cuerpo y estaba a punto de caer hacia atras, "voy a caer, no...". totalmente asustada esa fue mi única predicción de dolor, del dolor que pronto sentiría mi cuerpo al caer por las escaleras desde el segundo piso de aquel edificio.
PÙF HASTA YO ME SORPRENDO… AHORA QUISIERA QUE ME DIGAN SI ESTUBO ¿CORTO O LARGO EL CAP? Y TAMBIEN ¿Qué LES PARECIO? EL PROXIMO CAPITULO TRAERA CONSIGO UNA REVELACION… EL TITULO DEL SIGUIENTE CAP SERA.….¿ SU NOMBRE ES..? hasta luego entonces, espero les guste loS siguientes caps que ya estara comenzando a acelerar paulatinamente. SaYuNaRa!
