Serena caminaba por el parque mientras caía una leve llovizna que mojaba un poco su cuerpo, pero ella decidió salir de casa pese a ello.

—Creo que debí traer el paraguas —susurró elevando su mirada al cielo dejando que las gotas cayeran directamente a su rostro deteniéndose unos momentos —pero necesitaba un cambio de escenario, para despejar mis ideas —lentamente bajo su mirada hasta su mano izquierda, exactamente a su dedo anular observando aquel anillo —Darien y yo discutimos por cosas insignificantes últimamente, estoy algo cansada de eso —sintió una leve punzada en el pecho y mordió levemente su labio —a veces creo que no lo conozco, de pronto se comporta como alguien totalmente ajeno y no puedo evitar sentir cierta inquietud ante aquello.

Una mano tocó su hombro mientras un paraguas aparecía sobre su cabeza cubriéndola, la rubia miró hacia su izquierda observando la figura de Setsuna.

—Puede pescar un resfriado si continúa bajo la lluvia —comentó la morena mirándole con dulzura a lo que por inercia Serena sonrió.

—Es raro que me enferme, así que no me resfriare —aseguró la rubia con calma.

—No pudo sentir cuando me acerqué —dijo con cierta preocupación —¿Todo está en orden?

—Si, todo lo está —respondió de inmediato sonriendo forzadamente y desviando un poco la mirada.

—Princesa, no mienta por favor —pidió Setsuna colocando su mano libre sobre las de Serena que en ese momento estaban enlazadas —la conozco muy bien, a veces se pierde en sus pensamientos y otras parece que finge que está bien cuando sus ojos reflejan tristeza —susurró intentando mirarla a los ojos, la rubia elevó su mirada cruzando sus ojos con los de la morena sintiendo algo extraño en su pecho, un sentimiento cálido pero olvidado en algún lugar o momento que puede no recordar.

—Yo... —Articuló intentando despabilarse de aquella sensación —sólo he tenido problemas con Darien —respondió por fin.

—¿Qué clase de problemas? —Preguntó Setsuna con seriedad.

—Hemos tenido constantes discusiones, usualmente por cosas tontas e insignificantes, a veces me reclama, otras me ha llegado a insultar levemente e incluso... —Serena frenó sus palabras sintiendo nervios de decir lo último, algo que Setsuna notó de inmediato.

—¿Incluso qué...? —Cuestionó la morena con cierta molestia, entonces la rubia deslizó las mangas de su sudadera dejando ver unos ligeras moretones en los brazos de ella —no puede ser —susurró en shock deslizando su dedo sobre aquellos moretones —¡¿Él te hizo eso?! —Preguntó completamente molesta sintiendo su sangre hervir, no tenía memoria de la última vez que había estado tan molesta por algo —¿Cómo tuvo el descaro de...? —Murmuró elevando su mirada de nuevo a ella —¿Por qué no nos contaste de esto?

—No lo sé, creo que no le di la importancia necesaria ya que pensé que era algo natural que las parejas discutieran —agachó su mirada a sus brazos —pero cuando llegamos a esto me asuste —musitó.

—Serena —le llamó con seriedad Setsuna provocando un escalofrío en el cuerpo de la rubia quién de inmediato volvió a elevar su mirada a la morena —desde el momento que comenzaron a discutir por cosas tontas es cuando debiste darle importancia ¿restarle importancia? No debiste hacer tal cosa ya que todo lo que te pase, bueno o malo es importante, debe ser tan importante para ti como lo es para nosotras, como lo es para mi —susurró lo último mordiendo su labio, Serena volvió a sentir aquella sensación extraña en su pecho pero no se atrevió a refutar —necesitas entender que nos preocupamos por ti, nos importas demasiado y no queremos que nada ni nadie dañe tu salud física o psicológica —con cuidado colocó su mano en la mejilla de la rubia quién sintió como su corazón se aceleró ante tal acción —debemos hablar de esto con las demás, tenemos que arreglar esta situación.

—Pero... —intentó refutar la rubia pero la morena le sonrió congelándola.

—Ellas también se dieron cuenta de que algo te sucedía y están preocupadas —susurró Setsuna provocando que la rubia mordiera su labio —por favor, Serena —pidió con cierta tristeza por lo que la rubia asintió cediendo, entonces la morena la abrazó.

No sé porque, pero su abrazo es algo diferente, se siente nostálgico, cálido y también me provoca tristeza, como si fueran unos brazos que olvide y quiero recordar... Es extraño —pensó Serena.

—Yo estaré contigo, no tienes que preocuparte por nada —dijo Setsuna separándose de ella, Serena asintió con una leve sonrisa y después ambas comenzaron a caminar hacia la avenida donde tomaron un taxi, una vez subieron la rubia brindó la dirección del templo Hikawa mientras Setsuna enviaba unos mensajes por su celular.

No puedo saber que sucederá a partir de ahora, sólo espero que no se vuelva complicado —pensó la rubia dirigiendo su mirada a Setsuna quién miraba la calle por la ventana —Ella y Michiru son las más calmadas ante las peores situaciones, pero ahora sí que está enojada —agregó al notar su ceño fruncido a través del reflejo.

Aún no puedo creer como se atrevió a lastimarla asi, me da tanto coraje, le confiamos a nuestra princesa y él hace esto... No tiene perdón —articuló en sus pensamientos la guardiana del tiempo con molestia.

[...]

El taxi se había detenido en la entrada del templo dejando a ambas al pie de las escaleras, Setsuna le extendió el paraguas a Serena quien lo cuido mientras la morena pagaba el pasaje.

—Al menos se detuvo la lluvia —comentó Serena caminando por las escaleras junto a Setsuna.

—Si, seguro las demás ya están reunidas —comentó Setsuna haciendo que la rubia se sintiera un poco nerviosa.

Pronto ambas llegaron a la habitación donde solían reunirse encontrando a las demás conversando sentadas, pero al notar que llegaron dejaron de conversar.

—Hola, Setsuna —le saludó Michiru y después miró a Serena —buen día, querida —la rubia asintió con una sonrisa.

—¿Sucedió algo? —Preguntó Haruka —nos has convocado de improviso, Setsuna.

—Surgió un problema que tiene que ver con la princesa —respondió la guardiana del tiempo con seriedad cruzándose de brazos.

—¿Cuál es ese problema? —Preguntó Amy preocupada mientras Serena y Setsuna tomaban asiento, entonces la rubia agachó la morada nerviosa hacia sus brazos.

—Por favor, muestra aquello que me enseñaste —le pidió Setsuna a la princesa de la luna quién mordió su labio.

—Yo... —Musitó observándola a los ojos, pero después tomó una bocanada de aire y lentamente deslizó las mangas de la sudadera mostrando los moretones en sus brazos alarmando a sus amigas.

—¡¿Quién te hizo eso?! —Cuestionó Lita exaltada mientras Amy tomaba cuidadosamente los brazos de su amiga y revisaba esos moretones.

—Parece que unos son recientes y otros no, debido al color —dijo Amy con seriedad.

—¿Quién lo hizo? —Preguntó Michiru manteniendo la calma ante la situación y notaron como Serena desvió la mirada ante la pregunta.

—Se lo hizo Darien Chiba —respondió Setsuna con seriedad pero cierto toque de desprecio en su tono.

—¡Ese maldito bastardo...! —Exclamó Haruka con enojo dando un fuerte golpe en el suelo descargando su rabia.

—¡¿Por qué diablos te hizo todo esos moretones?! —Cuestionó Mina con reproche.

—¿Por qué no nos contaste? —Preguntó Rei nerviosa arrodillándose frente a la rubia tomando sus manos —debiste decirnos cuándo sucedió.

—Tal como le dije a Setsuna, simplemente le reste importancia —susurró Serena bajando las mangas de la sudadera —perdón por no contarles, la verdad es que desde hace un tiempo tenemos problemas, es decir, peleamos por tonterías, hay reclamos innecesarios y no hace mucho, sucede esto —dijo lo último haciendo referencia a los moretones.

—Princesa, nosotras somos sus guardianas, nuestro deber es protegerla de todo y todos sin importar qué —le dijo Hotaru con seriedad.

—Eso lo se muy bien, Hotaru —respondió Serena con una sonrisa —y enserio perdón por no decirles, pero de alguna forma me era difícil explicarlo.

—Esta bien, pero también entienda que nos produce frustración no haber sabido esto antes —le dijo Michiru —tienes que decirnos que es lo que ocurre a tu alrededor, no como tus guardianas sino como tus amigas —Serena asintió a las palabras de la guardiana del mar sonriendole.

[...]