Capítulo 4. El divorcio

-¡Oh, James!

Lily rasguñaba la espalda de James mientras este la penetraba rápidamente, una y otra vez, al tiempo que le besaba los pezones y le pasaba la lengua por sus grandes pechos.

Lily movió también la pelvis hacia arriba y abajo, siguiendo el movimiento de la penetración de su marido.

-No cogíamos así hace tiempo -masculló la joven de veinte años, mientras se aferraba a las sábanas y entreabría la boca.

-Eran tiempos más difíciles -dijo James, subiendo de vuelta a su boca para besarla. La charla se terminó mientras sus cálidas lenguas se encontraron. El sudor caía por sus cuerpos, en la cama. Lily tenía sus piernas abiertas y James estaba sobre ella, moviéndose rítmicamente en la cama.

-Ponte de perrito.

Siguiendo la indicación del joven, ella se dio la vuelta, colocándose boca abajo en la cama, su cabello rojizo oscuro cayendo en las sábanas, su trasero erguido y codiciado por el muchacho, que se colocó detrás de ella y la tomó por la cintura.

James acarició los glúteos de Lily, relamiéndose con satisfacción, con goce. Acercó su pene erecto a ellos y los apretó con sus manos, lleno de placer.

Dejándose llevar por la locura del momento, James le dio un cachetazo en la nalga, que por accidente le salió con mucha más fuerza de la que había querido.

-¡AYYYYY!

Con un aullido de dolor, Lily se dio la vuelta otra vez. Un rostro enfurecido apareció ante James, que quedó perplejo por la sorpresa. Pronto se dio cuenta que el momento de placer se había esfumado de golpe.

-¡IDIOTA! -gritó Lily, llena de cólera. Levantó la mano y le dio un sopapo en la cara que le dejó la mejilla enrojecida.

James, absorto por la sorpresa, se llevó una mano a la cara, confundido.

-Lo siento -atinó a decirle.

-¡ERES UN IDIOTA! -furiosa, Lily salió de la cama desnuda y empezó a caminar por el suelo buscando su ropa. Encontró su calzón y se lo puso, mientras se acomodaba el cabello rápidamente.

-Oye, no fue para tanto…

-¡SI LO FUE! -entonces, Lily explotó-. ¡ME TRATAS COMO UNA PUTA, ME TIENES HARTA!

-No, no es cierto.

-¿Sabes una cosa? -dijo ella, colérica, en un tono de voz altísimo-. ¡NO AGUANTO MÁS TU MACHISMO!

-Oye, nos van a escuchar.

-¡NADIE VA A ESCUCHAR! ¡ECHASTE UN MUFFLIATO, ¿NO RECUERDAS?! ¡PARA QUE NADIE OYERA MIS GEMIDOS DE PUTA!

-¡Oye, basta! ¡Jamás te he tratado como una puta!

-¡Si lo haces! -chilló ella, histérica-. ¡Esta mañana me desperté con tu pene en mi boca! ¡¿CÓMO CARAJO EXPLICAS ESO?!

-Pensé que te gustaba…

-¡NO ME GUSTA DESPERTAR CON UN PENE EN MI BOCA!

Lily estaba fuera de sí, totalmente enfurecida.

-¡JAMÁS ME DIJISTE NADA COMO ESTO ANTES! -explotó él, enfureciéndose también-. ¡NO DEJAS DE COMPORTARTE DE FORMA EXTRAÑA DESDE QUE ESTAMOS EN ESTE UNIVERSO!

-¡¿Y SABES POR QUÉ?! -dijo ella, apuntándolo con un dedo-. ¡PORQUE ANTES ERA UNA SOMETIDA, POR ESO!

-¿QUÉ DICES?

-¡EN 1980 NO ME QUEJABA DE NADA, PORQUE VIVÍAMOS EN UNA SOCIEDAD MACHISTA Y DONDE LAS MUJERES ESTÁBAMOS SOMETIDAS A LAS MIERDAS MASCULINAS! ¿PERO SABES QUÉ? ¡AHORA ES EL 2019! ¡Y AHORA LAS MUJERES ESTAMOS RECUPERANDO EL PODER!

-No sé de que hablas, Lily… ¿Bebiste algo?

-¡CIERRA EL PICO, ENJENDRO DEL PATRIARCADO!

-¿Patriarcado? ¡¿De qué hablas?!

-Vete a la mierda -Lily se puso el pantalón de Jean, con sus pechos balanceándose mientras se movía de un lado al otro. Finalmente encontró su camiseta y se la puso.

-Olvidaste esto -James levantó su sostén de la cama y se lo pasó. Ella lo tomó y lo arrojó contra la pared.

-¡NO QUIERAS INFLUENCIARME A USAR SOSTÉN! -le espetó-. ¡NO ME INTERESA TU MIERDA MACHISTA, JAMES!

-¡ESTÁS LOCA! ¡ENFERMA!

Lily se acercó a él, explotando de furia, y le escupió en la cara. James quedó perplejo, con el escupitajo de Lily chorreando por su nariz.

-¡MÉTETE LOS HUEVOS EN LOS CALZONES, IMBÉCIL! ¡YA NO LOS QUIERO MÁS CERCA DE MI CARA, ¿ME ENTENDISTE?!

Y le arrojó los calzones en la cara, que James tomó de forma torpe y se los empezó a poner.

-No entiendo, Lily. Espera…

Pero ella se dirigía hacia la ventana caminando a pasos largos.

-¡ME HARTÉ DE LA MIERDA MACHISTA, ¿TANTO TE CUESTA ENTENDERLO?! ESTO ES EL DIVORCIO, ESTÚPIDO.

-No -dijo él, negando con la cabeza-. No puedes divorciarte de mí. Para hacerlo, necesitas mi consentimiento y mi firma, y no te la daré.

-¡AHHHHHH! -Lily arremetió a tirarle la mesa de luz por la cara, y este la esquivó justo a tiempo. El mueble chocó contra la pared tras él, haciéndose pedazos. -¡NO NECESITO TU ESTÚPIDA FIRMA, CULO ROTO!

-¿Culo roto? -James tenía la expresión de consternación más extraña del mundo.

-¡ESTAMOS EN 2019, LA LEY YA NO EXIJE NADA DE ESO! ¡BASTA CONQUE MANDE UNA CARTA AL MINISTERIO DE LA MAGIA, Y YA NO ERES MÁS MI ESPOSO! ¡Y LO HARÉ EN CINCO MINUTOS! ASÍ QUE, A PARTIR DE AHORA, CONSIDÉRATE DIVORCIADO. ADIÓS, ENFERMO ESTÚPIDO.

Lily saltó por la ventana, en un acto que tomó a James por sorpresa.

-¡NO! -gritó aterrado, corriendo hacia allí-. ¡NO LO HAGAS, LILY!

Pero Lily no se había suicidado. Al saltar, había girado sobre sí misma y se había desaparecido. Había sido una forma de evitar los hechizos protectores que había dentro de la casa.

La puerta del cuarto se abrió en ese momento, y James quiso ponerse el pantalón tan rápido que tropezó y cayó al suelo.

-¿Qué pasa aquí? -dijo una voz alarmada. Ron estaba de pie, con una cara como si acabara de ver a un fantasma.

-¿Oíste eso? -James también quedó aterrado.

-Dudo que alguien de Golden Hill no lo haya oído, amigo -dijo Ron.

-¡No! -gritó James, dando un puñetazo al suelo-. ¡Pensé que había puesto un muffliato!

-Pues te habrá salido mal, porque lo oí todo. Los gemidos de Lily, tus gritos diciéndole que se moviera más rápido, que era tu objeto…

-¡Jamás le dije que era mi objeto!

-Pues yo lo oí… -Ron se rascó un hombro, incómodo-. Oye, lo siento, no quiero meterme en tu vida.

Ron estaba por irse, pero James lo detuvo.

-Dios mío, Ron. Dime que Harry no oyó todo eso también.

-Por suerte para ti, se llevó a todos los niños esta tarde a conocer las ruinas de Hogwarts. ¿Sabías que ahora es una atracción turística? Hasta puedes hacer un recorrido guiado por el gran cráter, donde te cuentan cómo era el castillo antes de ser demolido hasta sus cimientos.

-Lo siento, pero no estoy de humor para hablar de eso. ¿Había alguien más en casa?

-Creo que no, solo estaba yo. Relájate.

-No puedo relajarme. Lily me dejó.

-Pues sí, eso no me extraña -Ron revoleó los ojos-. Ven, tengo algo que decirte.

James, sin comprender, fue tras Ron. Ambos dejaron la habitación y bajaron hasta el vestíbulo. Cuando llegaron, Ron convocó con su varita un par de cervezas y le pasó una a James, que se dejó caer en un sofá. Ron se sentó ante él, destapó ambas cervezas con una sacudida de su varita y empezó a beber la suya.

-El mundo ya no es como en tu época, amigo -empezó Ron.

-Ya lo sé -dijo James-. Ahora los muggles nos conocen, saben que hacemos magia…

-No me refiero a eso.

-Y Hogwarts ya no existe…

-Tampoco eso -Ron se aclaró la garganta-. Mira, sé que en tu época los hombres eran algo así como los jefes de la casa, los que mandaban en todas partes. Todos los ministros eran hombres, los directores de colegios eran hombres, todo estaba liderado por hombres…

-Pues claro -James se encogió de hombros-. ¿Quién va a liderarlos sino?

Ron se lo quedó mirando con las cejas arqueadas y la boca curvada hacia abajo.

-Esto va a ser más difícil de lo que pensé -comentó Ron.

-¿Pues quién sino? -repitió James, al parecer sin comprender.

-Pues… las mujeres -dijo Ron, mirando a James a los ojos.

James entonces torció sus labios en una sonrisa y hasta lanzó una carcajada.

-Bromeas -dijo-. ¿Cómo que las mujeres? ¿Liderar un país, ser directoras de escuelas?

-Pues sí -dijo Ron, sintiéndose algo incómodo.

-Mira, amo a las mujeres -dijo James, poniéndose serio nuevamente al ver la cara de Ron-. Ellas son las mejores cocinando. Nadie limpia tan bien como ellas. Incluso los elfos domésticos tienen mucho que aprender de las mujeres…

Ron se acomodó el cabello muy nervioso ante lo que estaba escuchando.

-Si algo agradezco de la vida es que existan las mujeres -dijo James-. Gracias a ellas, los hombres podemos disfrutar de una exquisita comida al regresar a casa de nuestros trabajos, de las importantes cosas que hacemos todos los días. Gracias a ellas, podemos desahogar nuestro apetito sexual, ellas cuidan a nuestros hijos para que nosotros no tengamos que hacerlo y tengamos más tiempo para hacer las cosas importantes que cambian al mundo, las cosas verdaderamente importantes que pasan allí afuera y que requieren que un hombre valiente y valeroso las resuelta. ¿Comprendes?

Ron se quedó en silencio. Se llevó la cerveza a la boca y le dio un largo sorbo.

-Bien… -Ron no sabía cómo continuar-. Entiendo tu mentalidad. Vienes de 1980. Es entendible…

-El mundo está perfecto, así como es -dijo James-. ¿Vas a decirme que tu quisieras que las mujeres pudieran votar, por ejemplo? Imagina los ministros que saldrían elegidos si las mujeres pudieran votar. El voto es cosa de hombres, amigo.

-James, las mujeres pueden votar, desde 1981 o 1982, no lo recuerdo -dijo Ron-. Luego de que en todo el mundo muggle cambió eso, los magos finalmente se pusieron al corriente y desde ese año que lo hacen.

-Estás bromeando -James negó varias veces con la cabeza, decepcionado-. Eso es malo, amigo.

-No lo creo -Ron lanzó un suspiro-. Mira, James. En el 2019, donde estamos, ya no existen diferencias entre las mujeres y los hombres. Ellas están recobrando el poder que los hombres les quitaron hace mucho tiempo, y ahora están finalmente consiguiendo una igualdad que antes no existía. Además de eso, el tema es candente, porque toda la lucha por sus derechos está haciendo que tengamos que tener mucho cuidado de no demostrar una actitud machista, o nos castigan severamente. Hace un rato, tú estabas teniendo sexo con tu mujer diciéndole que era tu objeto y que debía obedecerte y satisfacerte…

-¿Oíste eso también? -James negó varias veces con la cabeza-. Mira, no es mi culpa que los hombres del 2019 sean unos idiotas que se hayan dejado sobrepasar por las mujeres. Creo que lo más apropiado sería tratar de retomar el control, si es que las cosas están tan mal como dices. Deberíamos intentar cortar este movimiento feminista antes de que se salga de control aún más.

Ron se bajó el resto de la cerveza y miró a James indicándole que no contara con él.

-Mira, estás muy mal, no sé si pueda ayudarte -le dijo-. Tu mente… Realmente te quedaste atrás, viejo. ¿Todas esas semanas que estuviste en las cumbres internacionales con Steve, Lupin y Sirius no oíste hablar a mujeres en esos congresos, no te diste cuenta de cómo son las cosas ahora?

-No le digas nada a Lily, pero en verdad yo no fui -James le guiñó un ojo a Ron-. Era mi oportunidad de respirar un poco de mi mujer después de mucho tiempo. Los muchachos sí fueron, pero yo en cambio conocí unas cuantas francesas y estuve divirtiéndome un poquito. Entiendes, ¿verdad?

James rompió a reír y alzó una mano buscando que Ron le choque los cinco. No lo hizo.

-O sea que engañaste a tu esposa con varias mujeres desconocidas.

-Putas, en realidad, no iba a ponerme a conquistar mujeres, no tenía ganas -James se encogió de hombros-. Pero no sabes la cantidad de antros que hay en la Europa del mundo mágico, Ron. Hay algunas zorritas que por un galleon te agarran el amigo, lo amasan como pasta para pizza…

-Basta, basta -Ron se puso de pie, indignado-. ¿Para qué rayos hablo contigo? Eres un desastre, James. Lily merece algo mucho mejor que tú. Realmente no pensé que podía decir esto de ti, pero me das asco.

-¡Oye, tranquilo! -James se puso serio otra vez-. ¿Qué todos los hombres del 2019 son mariquitas como tú?

Ron no dijo nada. Se dio la vuelta, para marcharse de allí.

-¡Oye! ¡Acabo de decirte mariquita! ¡Defiéndete!

-¿Eh? -Ron arqueó las cejas de nuevo-. ¿Por qué?

-¿Acaso vas a decirme que "mariquita" no es un insulto en el 2019?

-Imagino que tratar a un hombre de gay será algo muy ofensivo en 1980, James, pero en 2019 no tiene nada de malo ser gay.

-Oh, rayos, se acabó -James lanzó un bufido-. No pienso vivir en un mundo donde hasta los putos tienes más derechos que yo.

Ron no dejaba de negar con la cabeza, indignado.

-¿Cómo rayos vuelvo a mi época?

-Ni idea -le dijo Ron, enojado-. Mejor lo descubres rápido, así te largas. Antes de que te des cuenta que tu hijo es gay.

-¡¿Quééééééééééééééééé?!

James entonces se puso verdaderamente serio por primera vez en todo ese rato.

-Así es -dijo Ron, sonriendo-. Ah, ¿no lo sabías? Harry es gay, James.

-No es cierto -dijo él, sus ojos como platos-. Harry es un héroe. Un ícono. Derrocó al Innombrable. Él…

-Sí, y le guste el pene -dijo Ron, acercándose a James con diversión-. Bien jugoso y chorreante de semen.

-¡CIERRA EL PICO, HIJO DE PUTA!

Entonces, ambos sacaron sus varitas y se apuntaron el uno al otro a la vez, al tiempo que la puerta de entrada de la casa se abría y Harry aparecía allí con Hermione y un grupito de niños y adolescentes que entraron todos riendo y saltando.

Al instante, ambos guardaron las varitas. Pero no lo suficientemente rápido para que Harry no los viera. Los niños, sin embargo, entraron corriendo y hablando a toda velocidad, sin notar nada.

-¡Tío Ron, tío Ron! -decía Albus, corriendo hacia él-. ¡No sabes todo lo que te perdiste! ¡Te dijiste que vinieras! ¡Fue increíble…!

Ron le sonrió al niño y caminó con él hacia los sillones, para escuchar todo lo que este tenía para contarle. Pero, en cierto momento, giró la cara hacia James, con una mirada fulminante.

-Te estabas yendo, ¿verdad, James?

-Sí, claro -dijo él, muy serio.

Harry miró a su amigo y a su padre frunciendo el ceño, sin comprender.

-¿A dónde ibas, papá? -le preguntó.

-A buscar a tu madre, Harry -James miró a su hijo como si no lo reconociera, incluso hasta con asco. Harry no comprendía. -Enseguida vengo.

Entonces, James salió al exterior, giró sobre sí mismo y desapareció.

-¿Qué pasó? -le susurró Hermione a Harry al oído.

-No tengo idea -dijo él, confundido.