Capítulo 5. Las vidas después del después

-No puedo creer que papá resultó ser una basura.

Harry estaba cabizbajo y decepcionado, sentado mirando al suelo con sus amigos, en su casa. James jamás había regresado, y no tenían idea de qué había sido de él. Lily había regresado esa tarde, y al descubrir que James se había ido, se había quedado en la casa. Lo más extraño es que se la veía feliz, como si no le importara en absoluto haberse divorciado menos de veinticuatro horas atrás.

-Creo que Lily necesitaba esto hace mucho tiempo -opinó Hermione. Ella, Harry y Ron estaban en una habitación de la parte trasera de la casa, sentados en tres butacas junto a un enorme ventanal que ofrecía una vista espectacular del valle que se extendía bajo Golden Hill. -Se la ve tan feliz, pobre, que me hace pensar que su relación realmente debía ser muy tóxica.

-Es tan extraño -dijo Harry-. Es decir, he visto en quinto año, por medio de Snape, cómo era mi padre de joven, y sabía que le hacía bullying a Snape y todo, pero aún así creo que seguía siendo como un héroe para mí. Ahora… Ahora siento como si algo dentro mío se haya perdido, ahora que sé esto.

-No sé qué tanto podemos juzgarlo, sin embargo -dijo Ron, que tenía un plato lleno de bollos de apariencia asquerosa y era el único con estómago para comerlos-. Viene de una época muy distinta. No es que lo defienda ni nada, pero los hombres eran así antes.

Se zambulló un enorme bollo y quedó con la boca llena, masticando ruidosamente. Hermione le dirigió una mueca.

-Tu padre no era así, que yo sepa. Siempre ha tratado bien a tu madre -comentó Harry.

-Aún así, Molly siempre ha sido quien ha cocinado en la casa -dijo Hermione-. Quien siempre se ha encargado de la limpieza. Jamás ha tenido un empleo como Arthur. No digo que Arthur sea culpable, ni nada, entiendo que así funcionaba la cosa antes, pero no puedes negar que es machista…

-Arthur no trataba a Molly como mi padre lo hacía con mi madre, por lo que estoy descubriendo -dijo Harry, aun cabizbajo-. James realmente es un idiota. Espero que no vuelva por aquí, porque le romperé la cara a puñetazos de forma muggle si lo hace.

Los otros dos hicieron un silencio, mirando a su amigo, solo interrumpido por la forma en que masticaba Ron.

-El otro día mamá tenía un moretón en la cara -dijo entonces Harry, rompiendo el breve silencio, y causando que sus dos amigos compartieran una mirada de preocupación-. Me pareció muy raro, porque ella no parecía haberlo visto. Cuando se lo comenté, de pronto se comportó muy extraño. Dijo que se había golpeado con una sartén, pero parecía una excusa inventada a la ligera, ¿entienden lo que digo? Luego cambió de tema y se quitó el moretón rápidamente con la varita.

-¿Dices que…? -empezó Ron.

-Creo que James la golpeaba -finalizó Harry, dramáticamente.

-Eso es terrible -dijo Hermione-. Qué horror…

-Toda mi vida, esperé el momento de conocer a mis padres, un momento que pensé que jamás llegaría hasta que muriera, quizás -dijo Harry, sombrío-. Ahora, mágicamente tengo la oportunidad de conocerlos. Y realmente estoy muy contento de poder compartir parte de mi vida con mamá. Pero James… Me ha decepcionado tanto, que preferiría no haberlo conocido. Preferiría haberme quedado con ese recuerdo falso de mi padre que Sirius y tantos otros me habían infundido. Y ahora siento tanta rabia hacia ellos. ¿Cómo es que Sirius y Lupin se la pasaban hablando maravillas de mi padre? ¡Si es una mierda!

Harry dio un puñetazo en el suelo, con fuerza. Ron pareció querer decirle algo, pero no pudo pensar en nada y se quedó en silencio. Pasaron unos instantes hasta que alguno de ellos habló.

-Me gusta el movimiento feminista de esta época -dijo Hermione-. Creo que este tipo de cosas desaparecerán ahora. Me siento optimista sobre eso. La sociedad está cambiando, tanto mágica como muggle.

-Sí, yo he hecho estos bollos yo mismo -dijo Ron, alzando el plato a sus amigos para convidarles, que negaron con la cabeza su ofrecimiento, con repulsión. -Creo que un hombre debe cocinar, limpiar, y esas cosas. Y las mujeres trabajar.

-Tú también deberías trabajar -le dijo Hermione.

-Quizás -comentó él-. No tengo idea de qué podría trabajar, sin embargo. Ahora que Sortilegios Weasley fue comprado por un comerciante colombiano, y que hemos abandonado la carrera de aurores…

-¿No volverán a estudiar para auror?

-No, gracias -dijo Harry, levantando la mirada hacia ellos-. De verdad, no. Ni siquiera se me había cruzado por la cabeza volver a la Academia.

-¿Pero qué harán de sus vidas ahora?

-Cualquier cosa menos atrapar magos tenebrosos -sentenció Harry-. He tenido suficiente de eso para toda una vida. La decisión está tomada: Lo que sea que haga con mi vida, no será eso. Es hora de que mis aventuras acaben.

-Amén -dijo Ron-. No volveré a la Academia tampoco. Creo que un título de Hogwarts es más que suficiente para mi educación. Es hora de dar por finalizada mi educación y aceptar que hasta aquí llegué. No más estudios. Haré lo que pueda con lo que tengo.

-Idem -dijo Harry.

-Pero solo tienen veinte años, aún pueden estudiar algo -dijo Hermione-. Yo seguiré adelante.

-Sí, respecto a eso -dijo Ron, mirando a su amiga-. En tu universo, ¿no habías dejado todo para dedicarte de lleno a la música?

-No más de eso para mí -sentenció Hermione-. Ya no soy Hermy Perry. Soy Hermione Granger. Y no volveré a la música. Volveré a mi plan inicial. A estudiar para convertirme en alguien importante.

-Sí, pero jamás dijiste a qué querías dedicarte -dijo Harry-. Hace dos años dijiste que querías terminar Hogwarts, y volviste para estudiar el último año. Pero luego de eso, tampoco pudiste terminarlo. Volvieron a ofrecerte darte el título sin rendir los ÉXTASIS, ya que volvió a haber otra gran batalla que impidió que los tomaran. Y aquella vez sí aceptaste, y finalmente te egresaste del colegio sin ÉXTASIS, igual que nosotros. Pero el año pasado, con todo lo que ocurrió, y con lo de la música, jamás empezaste a estudiar nada. ¿Cuál ha sido siempre tu idea? ¿Qué querías estudiar?

Ambos la miraron, expectantes.

-Pues no lo sé -admitió ella-. Tenía tantas ideas. Siento que podría ser buena en muchas cosas. Pero jamás supe realmente a qué me quiero dedicar. He pensado en algo relacionado al Cuidado de Criaturas Mágicas, o quizás la Ley Internacional. Pero la realidad es que aún no lo sé.

-Pues deberías decidirlo si vas a inscribirte a algo este año, porque estamos en agosto y ya están terminando todos los períodos de inscripciones a todas las Academias y Estudios Superiores de Magia -dijo Ron.

-No me anotaré a nada este año, estaba hablando del próximo año -dijo ella-. Lo sé. No suena mucho como yo, ¿verdad? Pero todo lo que ha ocurrido, sumado al hecho de que no sé realmente qué estudiar, dieron como resultado que decida esperar otro año más aún antes de empezar nada. No estoy ansiosa, como antes. He cambiado. Ya no deseo terminar enseguida mis estudios con la mejor nota y empezar ya a trabajar de alguna cosa aburrida en el Ministerio. Creo que, si bien tengo pensado estudiar, lo tomaré con calma y priorizaré otras cosas de la vida…

-Vaya, se nota que no eres la Hermione que conocí -dijo Ron, con un dejo de tristeza en la voz.

-Soy la Hermione que siempre conocieron -lo contradijo ella-. Solo que he madurado.

-Y te has rapado la cabeza -agregó Harry.

-Sí, eso también. Ya crecerá.

-Pues veo que ninguno de nosotros tiene idea de qué haremos de nuestras vidas este año -dijo Harry.

-Eso parece -dijo Hermione.

-Podemos anotarnos en el Magic World Tour -dijo Ron entonces, zambulléndose otro bollo en la boca.

-¿Qué es eso? -preguntó Harry.

-¿Tú lo crees? -dijo Hermione, frunciendo el ceño-. He visto los comerciales, pero no sabía bien…

-Oh, segrá geniag -dijo Ron, con la boca llena-. Es jugsto lo que necegsitamos -tragó-. Dura un año, termina el próximo verano de 2020, y estaremos listos para seguir nuestras vidas. Nos dará tiempo y podremos reflexionar sobre lo que queremos hacer, sobre cómo seguir adelante. Y lo más importante: Podemos usarlo para alejarnos de todo esto. No me malentiendan: Amo a mi familia, a La Madriguera, y todo. Pero yo personalmente necesito un descanso de todo esto. Siento que si paso otro año viviendo en estos lugares, acabaré envuelto en otro misterio, otro mago tenebroso, otra amenaza…

-Sí, también siento lo mismo -admitió Harry-. Si bien ahora no existe Hogsmeade, ni Hogwarts, y todo ha cambiado…

-Yo también necesito un tiempo afuera para ordenar mi cabeza -dijo Hermione entonces-. Todo esto, todo lo nuevo de esto, es demasiado. Y demasiado pronto. Estar viviendo con toda esta gente. Es decir, tengo hijos que jamás he parido. Y que son de un Harry que jamás conocí, porque murió en otro universo antes de que pudiera verlo. Y de un Ron del futuro de algún universo que tampoco conozco, ni sé cuál es. Y que de hecho no los tuve yo, sino otras "yo" de otros universos.

-Por no mencionar que una de esas tú de otros universos, la madre de Steve, uno de tus hijos, sigue viva aquí en este universo, tiene como cuarenta años y puedes ir a visitarla cuando tú quieras.

-Eso es súper extraño -dijo ella.

-Sí, lo sé -Ron se sacudió las manos. Había terminado los bollos. -Ir al Magic World Tour no servirá para estar un tiempo afuera, para ordenar la mente.

-¿Y en qué consiste exactamente? -preguntó Harry.

-Es parecido a lo que he hecho con Herm… -Ron se detuvo unos instantes, su rostro volviéndose más sombrío-. A lo que hice con la Hermione del Universo 2… Hace un año. Nos fuimos de viaje por Asia, estuvimos en China… Se trata de recorrer el mundo, de vivir por tu cuenta, de conocer gente nueva. Un viaje, en definitiva.

-Suena interesante -dijo Harry.

-El torneo resurgió hace unos años, luego de la época en que vivíamos nosotros -dijo Ron-. Calculo que habrá resurgido en el 2005, 2010, por ahí. Pero la verdad es que en el pasado ya existía, en el mundo mágico. Algo así como el Torneo de los Tres Magos. Hace siglos se usaba mucho que los magos de nuestra edad, al finalizar sus estudios en Hogwarts, se tomaran un año sabático recorriendo el mundo para ampliar sus mentes, conocer lugares, aprender cómo es la vida en otras culturas, y hacerlo con poco dinero, sin lujos, para aprender también las "cosas duras" de la vida, cómo sobrevivir, por así decirlo. Se consideraba un proceso para alcanzar la madurez.

-¿Y desapareció igual que el Torneo de los Tres Magos, porque hubo accidentes o alguien murió? -preguntó Harry, curioso.

-No, creo que mamá una vez me dijo que desapareció cuando se crearon los estudios superiores -dijo Ron-. Antes solo existía Hogwarts, y ya. Luego se crearon las Academias, los estudios superiores, y los jóvenes no querían perder tiempo, querían arrancar los estudios superiores enseguida, para empezar a trabajar antes. Así fue como se perdió la tradición.

-¿Y cómo es que ahora resurgió?

-No tengo idea -dijo Ron-. ¿Tú sabes, Hermione?

-No, ni idea -dijo ella, encogiéndose de hombros-. Preguntémosle a Google.

Hermione sacó su celular y empezó a deslizar el dedo por la pantalla a toda velocidad.

-Vaya, necesito uno de esos -dijo Harry, mirando el teléfono de la chica-. Todo el mundo tiene uno aquí. Tenemos que apurarnos a comprarnos uno, Ron.

-Yo ya tengo el mío -dijo él, sacando un celular de su bolsillo y mostrándoselo a Harry-. ¿Cómo es que tú aún no?

-¡Rayos! -protestó Harry-. ¿Por qué no me avisaste, así iba contigo a comprármelo? Ahora soy el único desactualizado.

-Aquí a la vuelta hay una tienda -dijo Ron-. Incluso en este pueblito olvidado venden celulares, es algo tan común en 2019.

-¿En qué calle?

-Bajas por la principal dos cuadras por la colina, y media cuadra a la derecha. Tienen una Apple Store.

-No puedo creer que Golden Hill tenga una Apple Store -comentó Harry, impresionado-. Qué extraño que es el 2019.

-Aquí está -dijo Hermione, leyendo de su celular-. El Magic World Tour resurgió en el 2007, cuando un grupo de estudiantes de Hogwarts que no querían realizar estudios superiores propusieron relanzar la iniciativa. Primero iban a hacer el viaje por su cuenta, pero el Ministerio decidió acudir a la petición, relanzaron el programa y les brindaron los beneficios que tiene estar inscripto al programa: Asistencia al viajero en todo momento, provisión de equipos y materiales para el viaje, capacitación y curso de entrenamiento, y contacto con las embajadas del Ministerio de Inglaterra en otros países en caso de necesidad de asistencia y contacto. Al año siguiente, ese grupo inicial de menos de diez jóvenes que había hecho el programa aumentó en gran medida, y hubo más de cincuenta inscriptos. A partir del 2009, el Magic World Tour regresó de forma regular y tiene un promedio de entre treinta a cincuenta inscriptos por año, casi un tercio del total de alumnos que egresan de Hogwarts cada año, terminando séptimo año, entre las cuatro casas de la escuela. Esto ha impactado en las Academias de Estudios Superiores, donde la edad inicial de los alumnos tuvo un cambio importante, habiendo un 40% de alumnos que ingresan ahora un año más tarde a sus estudios superiores.

-Así que así fue como ocurrió -dijo Harry-. Por un grupo de chicos de tuvieron la idea de irse a hacerlo.

-Bueno, ¿qué dicen? -preguntó Ron-. ¿Lo hacemos?

-Bien por mí -Harry se encogió de hombros-. ¿Cuándo es la inscripción?

-Está abierta hasta fin de mes -dijo Hermione, mirando su teléfono-. Aquí está el link de inscripción. Me anotaré ahora mismo.

-Yo también -Ron empezó a mover el dedo por la pantalla de su teléfono-. Ah, aquí está. Genial. Ya estoy ingresando mis datos.

-Qué bueno… -Harry se quedó mirando a sus dos amigos, sintiéndose fuera de la situación-. Alguien podría… estem… ¿inscribirme a mí?

Pero ninguno lo oyó, porque estaban concentrados en sus teléfonos.

-Creo que esto de los celulares no es tan bueno, ¿saben? -dijo, siendo ignorado por completo por sus dos amigos, que se anotaban al Magic World Tour con mucha concentración, sin prestarle atención-. Afecta a la comunicación… La gente se queda mirando sus celulares y no escucha a quien tiene al lado…

Pero ninguno lo oyó, porque movían sus dedos a toda velocidad por las pantallas y miraban muy atentos el sitio web del programa.

-Bien. Genial. Es bueno tener amigos, sin embargo.

Harry se cruzó de brazos y se quedó mirando el techo.