Prologo
Tantas esplendidas cosas rodean este mundo, no sería capaz de enumerarlas todas porque siempre aparecerá una nueva. Pero podré decirte las que me han atraído.
La comida; es creo que lo que más me ha llamado la atención, la forma en que de los simples alimentos que la tierra los provee sean capaces de preparar deliciosos platillos dorados, blancos, de colores brillantes y opacos, adornados de diversas maneras. Tienen mucha imaginación cuando se tratan de cosas dulces o mejor dicho de todo en general, un talento realmente extraordinario, convertir algo simple y pequeño, en algo grande y maravillo.
Amo también los colores que decora la luz del sol en el atardece, llevando su luz por las laderas más empinadas, campos, riachuelos y lagos escondidos. Amo el llegar del anochecer trayendo con ella cuerpos celestiales adornando el oscuro cielo junto a la guía de los viajeros perdidos, a la que ilumina los senderos, la hermosa Luna que no me canso de observar cada vez que su cuerpo llega a su total magnificencia.
Adoro los olores que invaden con diferente motivo cada especie, tan particular (aunque no todos los olores son del todo agradables) tan sutiles y divertidos. Me encanta el sonido de las canciones que componen en momento de festejos o arrullos, los tonos alegres, relajantes y hasta los tristes. Amo sus festivales, sus enormes fiestas, el sonido que fluye a través de esos instrumentos de madera y metal, lo hacen ver tan especial y no puedo evitar contagiarme de esa energía.
Me maravillan las grandes edificaciones (no todas) cuando logran convertir una montaña en un refugio para una raza completa, un valle en un hogar sin quitar su belleza natural, un agujero en un lugar acogedor, ingenioso.
Por mucho que me tarde jamás podré finalizar esta enorme lista de las cosas que amo de este mundo, sus paisajes, su gente, sus creaciones (unas menos que otras) las criaturas, pero hay algo que amo, adoro y valoro más que cualquier otra cosa en este mundo, que jamás podría cansarme aunque pasase diez mil años.
Las historias.
Siempre observo desde una distancia lejana las historias que se crean a través de los hombres, de los elfos, los enanos, las hadas, gigantes e inclusive de trolls ¿Cómo cansarme? Siempre me han entretenido, las historias, los cuentos, son la parte divertida de este mundo y cuando son relatadas una y otra vez no me canso de ver las reacciones que con ellas generan.
Me encantan todo tipo de historias, desde las más románticas y empalagosas, hasta las más trágicas y tristes; desde reyes y caballeros realizando grandes azayas, hasta las historias de campesinos que van en búsqueda del regalo perfecto para su hijo.
No me importa realmente el final, no es como si me importarse el destino de aquellos que se aventuran en una larga travesía para llegar a su objetivo o meta. Lo que realmente me importa es que si vale la pena tener mi atención en dicha historia y no aburrirme mientras observo.
Involucrarme para cambiar una historia que está destinada a terminar de manera trágica nunca ha sido de mi gran interés, son mortales después de todo, cada uno de ellos siempre llegara a su fin tarde o temprano, incluso los eternos y resplandecientes elfos.
Aunque hubo dos historias que a pesar del tiempo jamás seré capaz de olvidarme de cada acción, de cada paso y cada palabra dicha durante esas travesías. Nunca debí poner mi ojo en ella ¿Por qué me importaría? Son solo mortales, tal vez fue un simple capricho por no haber terminado como yo quería, tal vez fue porque el final fue muy inesperado para mí, así como el inicio de su viaje.
Una historia de aventura, amistad, amor y tragedia.
Pueden que ya se estén haciendose una idea de la historia a la cual me estoy refiriendo, son dos precisamente y en esas dos el protagonista no es nada más que una de las criaturas más inesperadas y absurdas de este mundo. Criaturas que jamás hubieran creído que participarían en unas historias como esa y que por ellos el mundo dio un giro de 180 grados.
Dos pequeños Hobbits.
Así es ¡Dos Hobbits! Qué absurdo ¿no creen? Imaginen mi reacción cuando los vi, me pareció tan tonto que no pude dejar de preguntarme ¿Qué es lo que le ocurriría al pobre, débil y pequeño Hobbit? No pensé realmente que algo interesante fuera a ocurrir pero un viejo conocido también estaba involucrado, y sí que las cosas se pusieron muy interesante por su fortuita visita.
Para mi mala suerte me encariñe del primer hobbit, no digo que con el segundo no lo haya hecho también, pero al primer mediano le tome un cariño muy particular, casi al punto de hacerme pensar en algo estúpido: Involucrarme. Mas no lo hice ¿Por qué debía?
Cuanto me arrepiento.
Sí, me arrepiento de no haberme involucrado en su historia, en su misión, en su travesía, quizás las cosas hubieran sido diferentes y tal vez él hubiera sido más feliz. Los Valar se habrían lanzado contra mí, incluso él ¿Pero qué pueden hacer ellos? Claro que sé de lo que son capaces, pero ellos también saben de lo que yo soy capaz y de todas maneras no lo hice y la historia ya está escrita, no hay manera de regresar al pasado, tampoco de corregir lo que ya estaba hecho… pero…
Lo conocí.
Al pequeño culpable de mi remordimiento –maldigo mi curiosidad– lo conocí en sus 100 años, que agradable y amable fue conmigo; muy gracioso y vaya que extrovertido para ser un Hobbit, bastante fogoso (podría culpar a la edad) pero me maraville por su personalidad, no se guardaba nada y siempre decía lo que pensaba. Tan respetuoso y sabio, fue un gran amigo que me hizo ver el mundo con nuevos ojos, más allá de todo lo que yo alguna vez he pensado.
Me entretuvo con sus historias, sus cuentos, anécdotas; esos pequeños cuentos que su madre solía contarle antes de dormir, esos cuentos que jamás les había puesto atención porque son sacados de la propia imaginación y lo mío siempre ha sido las historias que pasaron realmente, mas logró que me enamorara excesivamente de esas historias, encontrándole así su encanto.
Un día, tan lejano ahora, derrame lágrimas que no sabía que tenía. Ni la historia de aquella Eldar que salvo a su amado de una muerte segura en las Montañas Nublosas, en los riscos ante una tormenta. Una trágica historia que contaré quizás mucho más adelante, por ahora solo quiero hablar de la historia que logro conmover mi terco e inflexible corazón, convirtiéndolo en algo blando y estúpido.
Seré idiota ¿Por qué baje en primer lugar?
Vaya que me pregunté muchas veces eso, pero una vez más vi la realidad, no hay manera de regresar el pasado, no hay forma, es imposible…
Por primera vez en mis años de existencia estuve equivocada.
Sí había una manera, una arriesgada manera, una en la que quizás cambiara el curso de la historia, tal vez fuese una mala idea pero ¿Qué importaba? Al fin y al cabo son solo mortales, lo que les pase, las guerras que provoquen o las decisiones que tomen me tienen sin cuidado, lo haré porque es un deseo y debo cumplir con mi propósito.
Será, tal vez, incluso más interesante. A nosotros, no nos afectara, siempre será igual de todas maneras, siempre tendrá el mismo final.
Me importa muy poco si terminan odiándome al terminar esta historia, tampoco me importa si me llaman egoísta. Aunque de verdad me tomo por sorpresa, nunca en mis años de existencia ––háyase a saber cuántos años debo tener, perdí la cuenta–– hubiese imaginado que podría hacerlo y ha sido el único que ha pedido algo parecido. Sin embargo ¿Pueden culparlo? Su corazón sufrió por muchos años y su sonrisa solo tapaba su culpa y tristeza.
Serán pocos cambios y estaré vigilando, no es que me importe, pero hay cosas que no pueden ser cambiadas.
Suspiro pensando en lo tonta que fui al volverme amiga de ese pequeño hobbit ¿En qué estaba pensando? Baje la guardia, pero no creo arrepentirme de nada ¿Cómo hacerlo? Cuando tengo la oportunidad de ver una vez más esa sonrisa divertida y gentil, sin dolor, sin remordimiento, sin sombras negras cubriendo sus ojos tras las nostalgia, tras la culpa.
"Deja de ver a lo lejos de esa manera, me siento rara cuando te veo entornar los ojos en un esmeralda acuoso y sin brillo cuando se detienen al este"
Tan solo quiero un final feliz como todos lo quieren ¿Seré la única que lo desea? ¿Seré la única qué odia los finales trágicos entre los hobbit? Porque vamos, admitámoslo ¿Cuándo hemos escuchado una historia que involucra a un hobbit que termine con lágrimas y un dolor infinito en su corazón? No es natural, al menos no ante mis ojos, me hace sentir tan desdichada.
"¿Por qué no pudieron acabar juntos? ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que acabar de esa manera? El no merecía llevar cicatrices en su corazón, no merecía llorar en las noches por su amor perdido, no merecía sentir la culpa cada vez que miraba el cielo al llegar el anochecer"
¡¿Pero por qué me hace sentir así?! Yo no escogí que les pasara lo que les paso, no es justo y quizás los que estén leyendo esto me puedan decir al final: ¿Ustedes hubieran hecho lo que estoy a punto de hacer? ¿Qué hubieran hecho en mi lugar? Si tuvieran el poder que tengo…
Ciertamente estoy actuando como un infante.
Espero que sepa valorar lo que estoy haciendo por él, solo tiene una oportunidad. Sin embargo me doy cuenta que le estoy haciendo llevar una gran carga.
Tal vez sí sea un error…
¿Aún no saben quién soy? Dudo que lo sepan, porque jamás me he dejado mostrar ante nadie y nadie sabe mi nombre o mi apariencia, no hasta que van cerrando sus ojos en un sueño eterno y oyen un muy ligero susurro.
No soy muerte aunque he hablado con él de camino, pero tampoco soy vida a pesar de siempre agradecerle por lo que hay en la tierra; pocos me escuchan porque pocos tienen ese derecho.
Al final sabrán quien soy y quizás puedan juzgarme, aunque ¿Qué les impide juzgarme ahora?
Abre tus ojos…
Las cosas serán un poco diferentes y como toda excelente historia comenzara con las palabras más mágicas que he leído en todo buen libro. Por lo general todas las historias que me han intrigado comienzan de esa manera, quizás no parezcan la gran cosa pero ¿No me digan que no lo han notado? Créanme o no, es cierto. Son tan simples que te hacen sacar una sonrisa en el rostro y transportan a un tiempo lejano, así que aquí vamos ¿Listos?
Erase una vez…
