LOVE LIVE NO ME PERTENECE, ES DE SUS RESPECTIVOS AUTORES.
La mirada del publico expectante, observando a la jovencita de cabello rojizo que recién había leído un cuento frente a ellos. Sus ojos amatistas se habían quedado pegados en la ultima hoja de aquel escrito que le traía tanta vergüenza. Si, tras leer aquello un sentimiento de pena inundo por completo su pecho, sabia que no era correcto mostrar semejantes acciones enfrente de los demás; pero no podía negar sus gestos cuando aquel sentimiento era tan vivido en sus ardientes mejillas.
Sus palabras relatas eran las de un amor que en antaño no floreció, al transmitirlas a sus compañeros diferentes reacciones se manifestaron y a su vez diviso por el rabillo de su ojo: unos lloraron, otros guardaron sus lágrimas hasta el final, algunos se frustraron por el cerrado final y eso incluía al profesor, solo unos cuantos fueron los que se quedaron dormidos puesto que no les interesaba la clase.
Si, esa jovencita había conmovido a la mayor parte de su clase y no se sentía para nada orgullosa por sus actos, al contrario, solo podía sentirse apenada y avergonzada de ser el punto fijo de esas miradas inquisitivas.
-Eso es todo -fue lo que dijo la pelirroja tras carraspear- gracias por su atención -sin más se sentó rápidamente en su asiento y fijo su mirada en sus papeles en un intento de ignorar a los demás.
El profesor carraspeo tras esas acciones- Bien, el siguiente -tras sacudir la cabeza dirigió su atención a otro alumno. En definitiva, no sería un profesor llorón y frustrado, eso lo dejaría para después- Midori, le toca a usted.
En cuando menciono ese nombre, una joven de cabellos verdes se levanto de su asiento y titubeando comenzó a leer su pequeño relato.
La joven hablaba, pero para nuestra protagonista no era nada puesto que en su mente solo se encontraban aquellas palabras que leyó enfrente a su clase y la misma pregunta golpeaba su mente ferozmente: "¿Qué significaba esa historia en verdad?" ¡Es más! Antes de investigar aquello, primero tendría que hacer sufrir al indeseable que la hizo pasar por aquella escena.
-Después de la clase, a la hora del receso-
Primero camino, intentando mítica ese latido feroz que acosaba su corazón cuando era la hora de reunirse con esa persona. Después acelero el paso tenuemente al recordar ese cuento fantasioso y culmino por una feroz carrera hasta el punto de encuentro.
Lo vio de espaldas, esa espalda recta e inquebrantable; sus cabellos azules bailaban grácilmente con el viento, aún lejos de él podía percibir ese aroma a pino que tanto lo caracterizaba. Si, amaba cualquier mínimo aspecto de él, pero justamente eso la había metido en ese aprieto. Con ese recuerdo e ira de memoria, cerro el puño rápidamente y cuando por fin lo alcanzo le brindo un golpe tan fuerte en la cabeza que lo hizo caer del banco donde este reposaba.
El joven de cabello azul la miro desde el piso, perplejo y algo molesto cuando sintió el golpe. Se giro para reclamarle al idiota que pensaba que lo había tirado, pero en cuanto la vio, su mirada se suavizo al divisar ese rojo de sus mejillas.
No, nunca le faltaría el respeto a Maki, a su querida princesa. Si fuera el tonto de su mejor amigo ténganlo por seguro que ese pelinaranjo estaría besando el piso en ese preciso momento. Por con ella nunca, ella era la única que podía apaciguarlo cuando se tornaba en ese estado molesto. Añadiéndole su presencia ese sutil sonrojo que amaba, simplemente no podía evitar sonreír torpemente ante ella.
- ¡E-eres un idiota! -grito con fuerza la joven pelirroja- ¡un tremendo idiota!
- ¿Qué hablamos de ese tipo de recepciones? -en un suspiro amigable se levanto del piso y sonriendo se atrevió a hablar- siempre es un placer poder almorzar contigo, Maki. ¿Cómo te fue con el cuento que preparaste? -pregunto sabiendo bien como le había ido a la pelirroja con solo ver esa reacción agresiva.
- ¡M-Me fue mal! -se cruzó de brazos y bufo - ¿si sabes lo que hiciste?
-Tengo la idea, pero me gustaría confirmarlas antes -con esa sonrisa de ensueños intento calmarla, pero tal parece que su rabieta era mayor que su deseo de caer- temo que tiene que ver con el cuento, ¿será porque coloque nuestros nombres en él?
- ¡E-Eso no funcionara! -se dio la media vuelta, rezongando un par de veces antes de continuar hablando- ese cuento que hiciste, ¿sabes toda la vergüenza que me hiciste pasar? ¿¡Por que tuviste que poner nuestros nombres!?
-Son detalles menores -se encogió de los hombros sin darle mucha importancia a la situación- ¿no me vas a ver? -soltó una pequeña risita e intento buscar la cara de su acompañante- anda, mirame que quiero verte, ¿sí?
-No -negó rotundamente con la cabeza. Sabia que a ciencia si volteaba se veía amenazada por esos ojos cafés y cedería ante los deseos de su portador- no te hare caso.
Con otra pequeña risita el Sonoda se animo a hablar- entiendo, pero, aunque normalmente respete tus decisiones -antes de terminar, con un ágil movimiento tomo entre sus brazos a la pelirroja por la espalda y recargo suavemente su mentón en el hombro de esta- cuando estas así de avergonzada, no puedo simplemente ignorar a mi princesa.
La Nishikino guardo silencio. No porque no quisiera decir algo, si no porque dichas acciones la dejaban mas que muda y avergonzada. Ese aroma a pino se intensificaba a cada segundo y ese revolotear de su estomago se magnificaba a tal punto que realmente pensó que había un montón de mariposas habitando en ella.
-¿Así que te comió la lengua el gato? -comento en un tono divertido el joven Sonoda- ¿te puedo contar algo, Maki? -con la delicadeza con la que trataría una flor, retrocedió un poco su cabeza para que sus labios quedaran levemente pegados al oído de la pelirroja y esta asintió entre escalofríos- cuando me pediste hacer un cuento para tu clase de literatura porque no tenías tiempo… Pensé al principio que era injusto puesto que es algo que tu debías hacer.
Tras recuperar un poco la conciencia, la pelirroja carraspeo- p-pues no lo hubieras hecho si tanto te disgustaba.
-Dije que era injusto mas nunca dije que no me gustaba -soltó un suave suspiro que la hizo estremecer en un dos por tres- me dije a mi mismo: "con lo que me dio debo hacer algo digno" -rio un poco- y luego llegue a la conclusión de que era la oportunidad perfecta para dejar el mensaje al receptor indicado.
- ¿E-Eh? -intento mirarlo, girar su cuerpo para verlo de frente; pero esos fuertes brazos se lo impidieron- Umi, dejame…
-Si pudiera explicarte las cosas de manera clara y sin tantos rodeos -ignoro sus palabras y hablo en una voz pausada, melancólica- quiero decirte todo lo que inunda mi corazón, pero no puedo. ¿Qué pasaría si te molesta y me dejas? - tras cerras los ojos logro negar con la cabeza levemente- solo puedo tratar de explicar estos sentimientos a través de indirectas en escritos…
Su melancolía profundizaba en tonos bajos, lamentables y tristes que delataban que intentaba reprimir sus sentimientos. Si, incluso la futura doctora entendía ese sentir porque ella misma lo pasaba a diario en su compañía. Sabia a ciencia cierta lo que conllevaba tener que suprimir sus sentimientos por ese arquero.
-Yo… -tomo aire, agarrando el valor que buscaba salir de su pequeño cuerpo- nunca te dejaría -el joven flanqueo ante las palabras misteriosas de la joven y dejo de sujetarla, dándole la oportunidad de que esta se girara y posara sus manos sobre su pecho- ni en esta, ni en otra vida podría abandonarte -negó ferozmente con la cabeza- ¿no entiendes lo importante que eres para mí? -con cada palabra suya, sus mejillas iban aumentando ese color carmesí- la que debería de estar asustada por un rechazo tuyo soy yo. Umi… para mí, tu -trago saliva y miro hacia un lado- tu- agarro y arrojo hacia el todo ese valor que había recolectado para mirarlo y decirle algo- ¡para mi tu eres único!
El Sonoda abrió sorprendido los ojos, sus mejillas le comenzaron a arder casi tanto como las de su acompañante. Ella por su parte, al darse cuenta de lo que había dicho, se cubrió de la vergüenza publica al recargarse en el pecho del joven.
Sus corazones latían a la par en esa sinfonía melodiosa que solo los enamorados son dignos de danzar. Aquello que sentían era felicidad y un gran sentimiento de intranquilidad de saber si las palabras del otro eran verdad. No, ambas palabras eran verdaderas, era aquella el nerviosismo de quien daría el próximo paso a ese futuro inesperado.
-Fue… vaya -fueron las únicas palabras que pudo articular Umi. Al ver a la pelirroja temblando en sus brazos supo que aun no era momento de tratar ese tema que tanto le importaba- por ahora está bien, ¿sí? -la tomo firmemente en sus brazos y acaricio su espalda- hablaremos de esto cuando te sientas mejor -Maki asintió en sus brazos, aun le faltaba tranquilizarse después de una confesión de ese calibre- a fin de cuentas, este arquero puede esperar todo el tiempo que su princesa necesite.
Ella simplemente volvió a asentir, no hablaría hasta que ese sentimiento fuera de nuevo oprimido en su cuerpo.
Callaría por esa vez, como otras veces ya lo había hecho. Él siempre fue así con ella, la trataba como su posesión mas preciada sin importar el precio que este tuviera que pagar para defenderla.
-Mas tarde-
Clase de educación física de primer año.
- ¡Maki-chan, tonta! -grito corriendo un joven de cabello anaranjado que se encontraba a la izquierda de la aludida- ¡era el momento perfecto para decirle que lo amas!
-Usualmente no estoy de acuerdo con la manera enérgica de Rin-kun de decir las cosas, pero… -comenzó a hablar la pequeña Koizumi- Maki-chan, era tu momento para declararte -la señorita se encontraba corriendo al lado derecho de la pelirroja.
La aludida únicamente suspiro con un suave sonrojo en las mejillas. No tenían que decirle eso, ella ya lo sabía. Sabía que había arruinado su oportunidad por ese ataque de cobardía que salió de ultimo minuto. No podrían culparla, es más, no deberían hacerlo, tenía miedo de que su relación con el peliazul se complicara o que aquella felicidad que tanto anhelaba solo fuera platónica.
-Es bastante obvio por el cuento que escribió que siente lo mismo por ti… -el chico gato hizo un puchero- hasta coloco sus nombres y varias referencias a que son ustedes, ¿Qué más necesitas? ¡Debiste besarlo en todo caso!
- ¿Tu no deberías de estar en la fila de los hombres? -contesto para cambiar el tema la pelirroja.
-No -negó alegremente con la cabeza- el entrenador me deja estar donde quiera, ¿Quién le diría que no a su corredor estrella? -miro de reojo al entrenador y este alzo el pulgar en aprobación- ¿ves? ¡me ama!
-Eres demasiado fastidioso…
-Maki-chan -antes de que se sumergiera en su apatía, Hanayo llamo su atención- ¿Qué te detuvo en decirle a Umi-kun tus sentimientos? La mayoría del grupo e incluso de la escuela se da cuenta de que hay algo entre ustedes dos, ¿Por qué no hacerlo oficial?
La joven Nishikino suspiro pesadamente- ni siquiera tengo ganas de mentirles o fingir indiferencia -tras fruncir el ceño comenzó a hablar- lo amo, lo amo tanto que me duele pensar que en un descuido el se ira con otra persona… Pero -trago saliva y en su andar apretó fuertemente los puños- nos conocemos desde que éramos niños, crecimos juntos y con cada día confirme mis sentimientos por el… es solo que no quiero…
Era así siempre, cuando quería hablar de sus sentimientos ella misma se ponía un, pero para no ser clara. Conoció a Umi desde su más tierna infancia, se vieron en unos columpios cercados a la casa de la pelirroja, ella tomo interés por el niño delgado que columpiándose no dejaba de ver el cielo. Al acercarse a él, este solamente le sonrió y la invito a presenciar la bella mañana que los acompañaba. Se quedo a su lado sin pensarlo dos veces, era raro puesto que ella desconfiada de todas las personas que conocía; pero de él no, solamente sintió una enorme paz cuando lo vio sonreír y el no parecía ajeno a ese sentimiento. Desde aquel día, sin falta, todas las mañanas se veían en ese columpio para ver el cielo, era su pacto más sagrado y su momento especial en el día para conocerse mejor.
Pasando el tiempo, los años más bien, esa relación se fue fortaleciendo y un "hasta luego" se volvió en un "quiero verte pronto". Maki lo sabía, comenzaba a verlo de manera para nada amistosa como en antaño hacía, aquel niño delgado se iba convirtiendo en un hombre fuerte, tanto física como mentalmente. Le atraía y eso era innato, pero, ¿el sentiría lo mismo? No porque la procure significa que la quiera como mujer, simplemente puede quererla como una hermana menor.
- ¡Nada que no quieres! -Rin detuvo su andar y se planto enfrente de la pelirroja- no quiero excusas de una mujer indecisa. Nishikino Maki no es una mujer insegura, ¡si quieres algo solo tienes que ir por el!
-Rin-kun habla con la verdad -Hanayo imito la acción de su pareja y se quedo al lado suyo- se lo que es temer por que puedas arruinar la relación con tu mejor amigo -miro al pelinaranjo y este le sonrió alegre- pero si no te lanzas, si no te arriesgas, podrías lamentarte toda tu vida -hablo solemne y tranquila al tomar la mano del joven.
-Entiendo lo que dicen, pero…
- ¡MAKI-CHAN! -aquel grito vino acompañado de unos fugaces ojos azules y cabellera anaranjada castaña que la recogió en brazos- ¡TU VIENES CONMIGO! - corrió con la mayor velocidad que le permitían sus piernas.
La Nishikino se sostuvo del joven con firmeza con miedo a que la tirara por la velocidad que había agarrado. A su espalda vio como sus dos amigos se reían de su desgracia y un destello azul los seguía a paso veloz. Cuando logro ver bien, enfoco y abrió los ojos de la sorpresa cuando supo quien los seguía.
- ¡HO-NO-KA! -vocifero aquel joven que siempre estaba calmado, aunque en ese momento estaba más que molesto, parecía que echaba humo por las orejas- ¡SUÉLTALA Y VEN AQUÍ, IDIOTA!
- ¡Claro que no! -grito en respuesta el Kousaka que reía de manera infantil- lamento que te veas implicada en esto Maki-chan.
- ¿Qué se supone que hiciste? -se atrevió a preguntar la jovencita con cierto pánico de caer o que el Sonoda los atrapara- y principalmente, ¿Por qué agarrarme a mí?
-Digamos que agarre algo que Umi-kun no quiere mostrar – de nuevo rio – y porque te agarre a ti… ¡Pues porque Umi-kun no me hará nada mientras tenga a su princesa en brazos!
-Eso sigue sin ser una explicación valida… -Maki suspiro y negó con la cabeza suavemente. Sabía bien que hacer entrar en razón al líder de muse seria básicamente imposible- ¿A dónde se supone que me llevaras?
-A un lugar secreto donde se que Umi-kun no me atrapara -de reojo vio como el joven que la cargaba en sus brazos guiñaba el ojo.
-En otro lugar-
- ¿Este es tu super escondite? – Maki alzo la ceja cuando el Kousaka por fin la bajo de sus brazos- ¿el costado de la cafetería?
-Umi-kun nunca viene por aquí -dijo con cierto orgullo- a parte de que lo perdí, no sabrá donde estoy.
-No sé porque lo dudo…
- ¿Por? ¡Si soy bueno corriendo! -se defendió de esa reacia reacción.
-Olvidalo -la joven sacudió su mano en negación. Conocía perfectamente las destrezas del peliazul, y una estrategia tan banal no lo detenida tan fácilmente- en fin, ¿Qué fue lo que te robaste?
- ¡Robar suena muy feo! -hizo un suave puchero, aunque de inmediato soltó una risita- un libro que es de su familia, ¿quieres leerlo? Tiene anécdotas muy interesantes ¡hasta de una princesa que se enamoró!
- ¿Una qué? -oh, eso si le llamo la atención- quiero ver ese libro.
-Pero mira que curiosa saliste, Maki-chan -saco con una sonrisa el libro de bolsa trasera- es pequeño, pero aun pese al tiempo se alcanzan a leer bien las letras.
¿Y si ese libro tenía ese mensaje oculto de aquella extraña historia? En definitiva, ella quería saberlo y lo sabría sí o sí.
- ¡Imbécil! -aquel gruñido feroz se acompaño por una embestida hacia el pelinaranja- ¿Cómo pudiste hacer eso? ¡se pudo caer y lastimar!
Aquel destello azul que antes los persiguió tomo entre sus brazos a la pelirroja y la envolvió en un sobreprotector abrazo que prometía no dejarla escapar.
-Eres bastante agresivo cuando se trata de Maki-chan- el Kousaka se levantó el piso y en lo que se limpiaba la tierra de los pantalones reía traviesamente- ¿ya no te importa el libro?
-No -contesto solemne- antes di que no te muelo a golpes por el simple hecho de ponerla en riesgo.
-No tienes que ser tan malo conmigo. Sabes que puedo cargar a cualquier chica sin problemas -extendió y flexiono su brazo para que vieran su "formado" musculo- ¿Qué tal si a la próxima solo intentas llamarme y la llevo contigo?
-Mejor guarda silencio -sentencio grave y miro a la joven que tenia entre sus brazos- ¿todo bien? ¿te hiciste daño?
Ella parpadeo un par de veces y negó con la cabeza- sé que te preocupo, pero no tienes que reaccionar así -no se alejo de su abrazo, le agradaba ese calor, aunque sabía que no era lo correcto para regañarlo- pudiste lastimarlo seriamente, ¿estas consciente de eso?
-Yo… -el peliazul titubeo- lo sé, aunque…
-Umi -tomo su mejilla y le dio una suave caricia- no quiero que te arriesgues de esa manera ni que arriesgues a los demás, ¿entendido? -ladeo la cabeza, viéndose a decir verdad entre preocupada y tierna.
-E-Eh… -ante esas palabras y esos gestos, el joven peliazul se sonrojo- e-esta bien… -tuvo que decir solo para que esas insistentes amatistas dejaran de observarlo- v-voy a practicar arquería, ¿sí?
Sin siquiera esperar una respuesta, se separó rápidamente de la pelirroja y salió corriendo hacia su club.
-Eso fue inesperado -comento la joven al verlo irse tan de repente- normalmente soy yo la que se va huyendo o el tiene argumentos mejores para ganarme.
-"Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos" -esa voz sutil era inconfundible, traviesa y a su vez misteriosa, era la voz de Nozomi que hacía aparición en la escena y se pensionaba enfrente de la protagonista- "Solo entonces te darías cuenta lo especial que eres para mi" -su sonrisa era la combinación perfecta para esas amables palabras llenas de un mensaje para ella- o eso decía Frida Kahlo.
- ¿A qué debo esas palabras? -Maki lo observo con duda, alzando la ceja y esperando su contestación- ¿Cómo fue que llegaste aquí?
-Como vicepresidente del consejo estudiantil, mi deber es vigilar a los estudiantes -sacudió su índice juguetonamente- eso y que los vi corriendo hasta aquí y me dio curiosidad -rio y golpeo suavemente su barbilla con su dedo índice- y contestando a tu pregunta, solo quiero ser tu pequeño empujón a un lindo futuro -en su sonrisa miro al pelinaranjo que asintió- Honoka-kun, ¿me dejas a solas con Maki-chan?
-Como usted ordene, mi capitán -hizo un saludo tipo militar y se fue de la escena sin más.
- ¿Qué planeas? -pregunto sin rodeos la pelirroja- se bien que no saliste de la nada.
-En eso tienes razón -rio suavemente y dio unos suaves pasos hacia la jovencita- quiero ver de cerca el desenlace de su particular historia romántica.
-No sé a qué te refieres -aun a sabiendas de que el sabia la verdad, se digno a cruzarse de brazos.
-Es imposible negar lo que sientes por nuestro querido escritor. Incluso Rin-kun y Kayochan te han dado consejos. Aun así, no te animas a estar con él, tienes miedo -más que una pregunta fue una afirmación- debes de tenerlo, a decir verdad, las relaciones son confusas y dan algo de miedo, mas cuando se trata de tu mejor amigo -suspiro y se dio la media vuelta, caminando despacio.
- ¿Y eso se supone que debe de animarme…?
-Se supone que debe darte un mensaje -se encogió de los hombros y alzo la mirada al cielo- cuando comencé a salir con Elicchi supe que al principio no sería fácil, aunque aún con mis inseguridades quise seguir adelante, quise pelear por ella hasta el final -se detuvo, bajo la mirada y la observo atentamente y con una seriedad un tanto incomoda- ¿Por qué tu no?
-Yo… -suspiro y bajo un poco la mirada- creo que ni yo lo entiendo. Quiero estar con él, pero no es como decirle lo que siento.
-A veces el primer paso no es tan difícil a cómo te la planteas -al dar unos pasos hacia ella, alcanzo a acariciar su cabeza- el lleva bastante tiempo confesándote sus sentimientos -alzo en su mano el libro que Honoka le había mostrado a Maki hace rato- ¿será que esta vez la princesa logrará estar con su amado?
- ¿Qué? -su pregunta fue contestada cuando el libro cayo de nuevo en sus manos- ¿Te iras? -observo como el pelimorado comenzaba su andar hacia el frente.
-Te di la duda que necesitabas, ¿no? -le dijo sobre su hombro, con esa sonrisa misteriosa que tanto lo caracterizaba.
-No me dijiste nada…
- Si no te dije nada de utilidad, es porque ya sabes la respuesta -rio suavemente- lee el libro y entenderás tanto misticismo- Sin decir más, el pelimorado fue saliendo de la escena.
-Enserio que no entiendo a Nozomi a veces, más bien nunca termino de entenderlo-comento entre suspiros- solo viene, dice cosas y se va como si nada, ¿Cómo es que Eli lo aguanta? - negó con la cabeza y abrió el librito- bien, veamos qué es esto entonces.
-Club de arquería-
Uno, dos, tres disparos a la diana. Inexactos, atípico de él que siempre asestaba a la primera. Su mente se encontraba confusa, sabia que sus sentimientos eran claros, pero con que ella lo mirara de esa manera bastaba para hacerlo flanquear y que comenzara a equivocarse en las más sencillas actividades.
La amaba, mas que a cualquier persona en este mundo. Lo supo desde que la vio en ese parque y la invito a sentarse a su lado: la comenzó a querer desde que la vio sonrojarse por primera vez. Poco a poco ese sentimiento maduro hasta volverse ese amor que lo hacia levantarse en las mañanas y buscar ser mejor persona, para ella y para el mismo, para los dos.
Mientras mas pasaba el tiempo, mas miedos se formaban a su alrededor. Su linda y pequeña Maki había dejado de ser una niña para volverse una hermosa joven que en definitiva quería proteger de los rufianes. Aun incluso de su mejor amigo, de la tenía más cuidado que de nadie puesto que sabía la facilidad con la que las personas terminaban queriéndolo. No, el no permitiría que Maki cayera en las garras de ese pelinaranjo.
La Nishikino nunca dio indicios de que le gustara algún joven y eso para el fue la mayor alegría de la vida. Ella lo veía entrenar y de vez en cuando se unía a los entrenamientos. Para el, los momentos mas felices de su vida eran cuando la tenía a su lado; pero sabía que no podría guardar para siempre esos errantes sentimientos para si mismo.
En cuanto le pidió ayudarle con su trabajo, se le ocurrió la magnifica idea de juntar ese cuento familiar que su mamá le contaba de niño y arreglarlo para que no se viera tan igual. Con eso, liberaría un poco de la presión que acosaba a su pecho todos los días.
Pero de unos días hasta la actualidad se volvía frágil en su presencia, si ella se portaba cariñosa con él, era lo suficientemente efectivo como para hacerlo caer rendido a sus pies. Incluso hoy solamente salió corriendo cuando ella lo toco, toda esa electricidad que recorrió su cuerpo lo hizo salir huyendo, el miedo de abrazarla y decirle sus sentimientos era su mayor temor cuando su corazón latía con tanta intensidad. ¿Qué significaba eso? ¿Qué sus sentimientos estaban a punto de desbordar? ¿Qué ya no importaba el tiempo que los ha guardado porque estos saldrían volando en cualquier momento?
-Umi -lo llamo su dama, su querida princesa se encontraba en las puertas del club- ven.
Asintió con cierta timidez y dejo su arco a un lado, se acerco a la joven como un perrito lo haría con su ama.
- ¿Sucede algo? -pregunto en un intento de comportarse tranquilo como siempre- normalmente no vienes aquí.
-Creo que ya te falla la memoria -la pelirroja continuo cuando vio la cara de ingenuidad que puso su compañero- siempre vengo aquí cuando estas entrenando…
- ¿Enserio? -sacudió rápido la cabeza y brevemente recordó que las palabras de la pelirroja eran verdaderas- vaya, si es cierto, te he llegado a ver.
-Es algo que simplemente me gusta -dijo tímidamente- siempre me ha gustado verte entrenar. Es como si fueras otro Umi, pero a la vez el mismo. Creo que no te has dado cuenta, no puedo culparte, cuando agarras el arco te concentras tanto que no me pones atención.
-O-Oh… -un diminuto sonrojo apareció en sus mejillas- entiendo… -eso explicaba porque sentía de repente la presencia de Maki cuando entrenaba. A decir verdad, eso lo hacia sentir tanto importante como feliz.
-M-Me estoy desviando -rápidamente sacudió la cabeza para entrar en el tema- leí el libro -alzo un poco el librito de cuentos- hay una historia parecida a la que escribiste. ¿me lo puedes explicar?
- ¿Quién…? -vio el libro anonadado, sin dar crédito de lo que veían sus ojos- ese estúpido de Honoka…
-No importa quien me lo dio -reparo la pelirroja- solo quiero saber que tanto me ocultas con este libro.
El peliazul miro a ambos lados, buscando una escapatoria de su perdición, solo se ido atrapado en los ojos amatistas de Maki- ese libro… comenzó a hablar pausadamente- es un libro de cuentos que mi madre me contaba de niño. Ella decía que tenia la historia de nuestra familia resumida.
- ¿El arquero del cuento es tu familiar? -pregunto incrédula la joven.
-No estoy seguro, pero se supone que si -rasco de manera nerviosa su nuca- mi madre leyó ese libro antes de darme a luz, le gusto el nombre y su significado y en su honra me llamo como el protagonista. Se supone que toda la historia la escribió la hermana del arquero, una que no entiendo porque no sale en el libro.
-Aunque eso pueda ser importante, ¿Y porque esta mi nombre ahí? -alzo la ceja dudosa e intrigada- hasta donde sé, no tengo familiares de la realeza y tampoco nuestros arboles familiares se conocen de antes.
-No se porque venia tu nombre, solo puede ser una coincidencia -desvió la mirada un tanto apenado- ¿un familiar perdido de la princesa? -emulo una sonrisa nerviosa, aunque de inmediato bajo la mirada- la… lamento si te moleste con esto.
- ¿Disculpa?
-Debí escribir una historia, no calcar una de un libro infantil sin fundamento de leyenda -sacudió su cabello cuando la miro- yo solo…
- ¿…tu solo?
Apretó el puño. Maldición, ese nerviosismo volvía a aparecer- -Yo solo… -tomo aire y solamente dijo lo que antes había intentado guardar- quería decirte lo mucho que te quiero… -confeso apenado y a decir verdad bastante angustiado de una respuesta negativa- Maki, no te imaginas cuando puede amarte este corazón -sus mejillas le ardían, su corazón latía tan fuerte que por un momento pensó que se saldría de su pecho- quise darte esa historia como un simbolismo de que no importa que pase o que suceda con nosotros en el futuro, siempre estaré para ti. Aun si me rechazas yo…
Sus palabras dulces en un descuido de sus partes y en un arranque inesperado fueron cesadas por un par de labios que chocaron contra los suyos. Era un beso suave, sencillo y casto que detonaba que esos sinceros sentimientos eran correspondidos. Si, la que lo besaba era nada mas y nada menos que Maki.
-Yo. -comenzó a hablar la pelirroja cuando se separó- me hizo feliz saber que de alguna manera estamos ligados o eso parece -dijo apenada y desviando la mirada- me hiciste muy feliz, me haces feliz cada día de mi vida… Es por eso -tomo las manos del joven y las apretó con fuerza- ¡quiero pasar cada día de mi vida contigo, porque te amo!
Grito con tanta fuerza que los estudiantes del club cesaron sus actividades para ver a la joven pareja.
-Ahora que se todo este embrollo del cuento… yo -trago saliva, esta vez seria sincera y valiente- tú serás mi arquero y no te alejaras de mí, ¿entendido? -lo agarro de la solapa de su vestimenta y lo jalo para plantarle otro beso- cumplirás tu promesa, ¿verdad?
A Umi solo le tomo unos segundos reaccionar y sonreír levemente ante las actitudes infantiles de su princesa- sí, porque la promesa de un arquero es para toda la vida -beso la frente de la joven suavemente- no te abandonare, no de nuevo- sello sus palabras con un beso, uno suave que delataba que sus palabras eran verdaderas.
En la ventana del club, viendo a la nueva pareja mostrando su amor incondicional se encontraba un arquero de apariencia mayor a la de nuestro protagonista y una mujer de ondulados y cortos cabellos rojos que tomo la mano de su amante. Ambos se miraron y sonrieron orgullos de sus descendientes. Se dieron la media vuelta, era momento de ellos tener una cita y disfrutar de su amor que sería eterno.
Su promesa eterna fue amarla y protegerla toda la vida. Eso haría ya sea en vida o en muerte, en esta o la otra vida. Ningún mortal lograra romper el pacto sagrado entre dos puros amantes.
Creo que no alcance el cumpleaños de Umi… Eso es triste… ¡Pero si alcance a subir algo! Bueno, la continuación de un one-shot, pero aun así me hace feliz.
Ha sido un mes difícil…. Empecé el servicio social y puf, ando muerta casi todos los días xD. No es nada que no se pueda solucionar o acostumbrar, ¡sé que lo hare!
Vamos a concentrarnos en lo que importa… ¡EL CUMPLEAÑOS DE UMI! La escritora y épica mujer de muse, todas son épicas, pero como hoy es su cumpleaños, ¡ella es la mas épica!
No se me ocurrió otra cosa para subir que la continuación que ya ansiaba por salir xD. Tengo mas one-shot y una serie pendiente, pero el tiempo no me deja jaja.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
