Una visita foránea.

Erase una vez, más allá del Oeste de Breen en un agujero en el suelo, vivía un Hobbit, allá en La Comarca, el hogar de estas singulares criaturas.

Si hablo de un agujero en el suelo, no me refiero a un lugar húmedo, sucio, con gusanos paseándose a lo ancho y largo, tampoco un lugar desnudo sin ventanas o entrada, seco y arenoso, me refiero a un agujero hobbit, o sea: un lugar cómodo y gustoso, de espacioso interior, con habitaciones, cocina, sala, estudio, baño. Un hogar en pocas palabras.

Podrías distinguirla a lo lejos, cerca de una ladera en la cima de la colina, dónde los rayos del sol rosaban su techo cubierto del césped de la misma cima. Una casa grande para un solo hobbit, pero tampoco era de exagerar, porque un hombre al entrar tendría que encorvarse para caminar dentro y además de evitar las lámparas del techo desempolvadas y los arcos circulares que te llevaban de habitación a habitación.

Tenía una puerta redonda como la luna, con una perilla de bronce pulido en su centro. Su interior se abría en túneles cilíndricos, unos túneles enlosado por madera y de vista hogareña, alfombras cubriendo los pisos recubiertos; sillas, muebles, todo lo esencial que debe tener un hogar ¿Verdad?

En ese agujero vivía un Bolsón y se estarán preguntando ¿Qué es un Bolsón? Porque dudo que ustedes no sepan que es un hobbit. La respuesta es muy fácil y sencilla, los Bolsón son un grupo o clan hobbits. Respetados en la Comarca y bastante predecibles, no había mucho que esperar de ellos, era fácil saber o deducir que harían o que dirían –como si ya no fueran los hobbits una especie dedicados a la rutina y al hogar– que preferían una vida sedentaria y tranquila. Eran de esos hobbits amables y corteses que tanto se oye hablar.

Creo que por lo que no te aburrirías de este a quien me referiré en esta historia es por su lado Tuk y vaya que agradezco ese lado de este mediano.

Hay muchas cosas que les podría decir de este clan en particular, había rumores que un antepasado de ellos se había casado con una hermosa hada, aunque podrían ser puros rumores sin sentido, realmente no me pondré a explicar el árbol genealógico de esta familia, tan solo diré que los que traían este apellido podrías esperar cualquier cosa menos lo esperado ¿Cómo Belladona Tuk termino con un Bolsón? Una de las hijas del Viejo Tuk ¡Con Bungo Bolsón! Vaya que eso sería una historia muy interesante, pero no será para este momento; lo que sí les contaré era lo mucho que él la amaba, como si fuera la única flor en el mundo y tuviera que tenerla a toda costa. Esa flor simple pero salvaje, oculta y solitaria que él tenía el privilegio de admirar cada día, y ella por él se convirtió en una mujer simple y sin aventuras.

Lo que hace el amor ¿verdad?

Bungo le construyo aquella casa en la colina "Bolsón Cerrado" la más lujosa, no quería nada menos para su esposa y su futura familia. Tuvieron un hijo, ese hobbit que más adelante dejaría un poco el Bolsón que solía mostrar y vendría a opacarlo el lado Tuk. Ese mediano de rizos castaños cual caoba que al sol reflejaba mechones rojizos como hojas en el otoño y dorados, ojos como un par de esmeralda con pequeñas salpicaduras de avellana alrededor de sus pupilas, tan ligeras que solo podrías notarlas a la luz.

Muvhos podrían decir que es extraño a pesar de su cortes manera de ser, Bilbo Bolsón no era para nada común, no, nunca, era de esos que siempre le encantaba conocer gente nueva y de ir de excursión por los alrededores, hablaba con los extranjeros y era un aficionado a las visitas (como cualquier hobbit) Bilbo era un Bolsón "Parecido a su padre" todos decían, pero ese lado Tuk de conocer y aventurarse escapaba de él cuando menos lo esperaba (en eso se parecía a su madre).

Ya, como debo suponer, deben conocer todo esto, le he dado a la larga cuando debería ser más directa, pero me pareció indicado contarles estos detalles de nuevo para empezar.

Años atrás cuando Bilbo se encontraba en sus cincuenta años y era aún joven a pesar de que los hobbit no viven por mucho tiempo. Su espíritu era joven y con la energía requerida para hacer todo lo que deseara sin sentir cansancio o entumecimiento.

Partiremos dos días antes, solo dos días, no hace falta retroceder tanto, tan solo dos días antes de esa aventura que le cambio la vida y volteo su mundo de cabeza. Es preciso hacerlo aunque no estén del todo de acuerdo, pero es necesario, confíen.

Esa mañana en el mercado, Bilbo fue después del primer desayuno –por supuesto, los hobbits tienen más de un desayuno– saludando a los vendedores y a los hobbits que se encontraba deseándoles "Buen día" con una sonrisa amable y educada como todo buen Bolsón. Unos niños hobbits, tan pequeños que necesitabas tener extra cuidado para no tropezarse con ellos, pasaban corriendo por alrededor de Bilbo murmurando como si hubieran cometido alguna travesura inocente.

––¿En serio la viste? ¿Dónde? ¿Sera una extraña? No estarás mintiendo ¿verdad? ––le preguntaban a una niña de cabellos como el maíz dulce y mejillas rosadas.

––Sí la vi, no miento ––protesto ofendida y haciendo un puchero adorable con el labio inferior–– estaba cerca, en la cuaderna del este, era muy alta y hermosa, aunque se veía mal.

––¿No acabas de decir que era hermosa?

––No me refiero a eso, me refiero a su brazo… ––los niños siguieron su camino por entre el mercado mientras Bilbo les seguía con la mirada hasta que por fin desaparecieron de su vista.

Se pregunto qué hacían pequeños hobbits jugando por afuera en la cuaderna del este solos, nunca sabes que podría pasar si en un descuido ellos llegan a perderse, aunque si lo pensaba bien, él siempre se escabullía de su casa para cazar hadas y buscar Elfos. No importaba, solo eran niños y sana diversión, no habría por qué preocuparse cuando por esas zonas jamás pasaba nada.

Sin embargo ¿Una chica hermosa por los alrededores de la Comarca? Qué extraño era escuchar algo así ¿Alta? ¿Sería una mujer? ¿Qué le pasaba a su brazo? Desvió esas incógnitas molestas restándole importancia.

Fue a su hogar llevando consigo lo que había comprado en el mercado, coloco cada papa, tomate, pan, fruta en el almacén y ya todo organizado volvió a la cocina para comer su segundo desayuno. Fue a dar un paseo mañanero después de comer su segundo desayuno saliendo sin rumbo establecido para despejar sus pensamientos.

Casualmente acabó por la cuaderna del este, un lugar tranquilo y silvestre, rodeado por hileras de árboles que dejaban entrar tenuemente los rayos del sol, tan verde como podría estar por aquella época.

Fue así como en un tronco caído, encontró por mera casualidad a la hermosa joven. Hermosa era una palabra muy corta para describirla a opinión de Bilbo.

Como no, si era alta, al menos a lo que se notaba estando ella sentada, quizás tan alta como un Elfo pero sus orejas eran humanas, más su belleza era otro tema. Sus ojos cerrados como si estuviera soñando y sus cabellos sueltos solo con dos trenzas atadas desde adelante hasta atrás uniéndose en una sola trenza larga, cabellos ocres que caían cual cascadas aclarándose un poco en las puntas; piel tenuemente clara cual nieve en invierno.

Como deseaba acercarse más.

No sabía de quien se trataba pero tenía gran curiosidad y su lado Bolsón le gritaba que se marchase, que no era prudente acercársele.

Vamos Bilbo no es momento de hacer una tontería, es una desconocida y no sabes lo que puede hacerte si haces algo.

Mas ver el pasto a su lado, verlo manchado de color carmesí le hizo estremecer y pronto estaba luchando entre querer retirarse e ignorando haber visto a aquella dama de belleza celestial y acercarse para saber la causa de ese rostro encogido en un aguante de dolor.

Una vez más, el lado Bolsón y el lado Tuk tuvieron una plática, qué digo de plática ¡Una discusión! Luchando por tener la dominación y como era algo que no se podría negar, el lado Tuk fue el vencedor esta vez (como muchas veces).

––Buen día ––saludo casual Bilbo caminando tímidamente hacía la joven volviendo sus manos puño y clavando sus uñas en la palma.

Ella abrió sus ojos y con lentitud levanto su mirada hacía el hobbit. Bilbo cayó por varios segundos ante los ojos de la dama y sintió un escalofrío recorrer su espalda. El brillo de plata de las estrellas o de la luna sería comparación al tono de sus ojos, más un tono oscuro alrededor de la pupila como el cielo nocturno. Esa misma luz en su mirada, eran como estrellas florecientes en el comienzo del atardecer y el levantar del amanecer.

––Ehhh a-andaba alrededor, por casualidad y hmmm ––trago saliva y espero que cualquier palabra saliera de sus labios extrañamente secos–– te he visto aquí recostada, usted… ¿Estás bien?

Ella no respondió, sus ojos observaban a Bilbo como si quisiera atacarlo, su postura era a la defensiva. Algo cambio en la brevedad que logro reconocerlo, sus ojos alcanzaban un tono opaco y ahora se aclaraban, increíble cómo era posible el cambio.

––Yo… eh no quiero importunarla, digo yo, la verdad si lo desea me puedo retirar y hemm ––tartamudeaba nervioso.

Desvió sus ojos hacía el brazo de la joven y retiro la mirada rápido demasiado rápido que pensó haber visto mal, en el segundo vistazo sus ojos se abrieron de golpe y entre abrió la boca como si estuviera a punto de gritar pero no lo hizo.

La manga derecha de la joven estaba manchada de sangre que fluía de una herida que era tapada por la mano de la misma chica en un intento para parar el sangrado.

––¡Oh por Eru! ¿Estás bien? ¿Necesita que la atiendan? Conozco a un sanador que estaría gustoso de ayudarla ––dijo demasiado rápido hincándose junto a ella, veía la herida e intento no mantener su vista fija en ella, era tan dolorosa que hasta podría sentirlo en su propio hombro.

––Hey tranquilo, no es tan grave.

Su voz, suave como el roce del viento en la piel. Bilbo abrió sus ojos cuanto sus parpados le permitían y los fijó en la joven. Podría haberse quedado estático solo para admirar su belleza pero no le parecía el momento para eso.

––¿No es grave? ––preguntó juntando sus cejas e inclinando su cabeza a un lado–– Prácticamente te estás desangrando y por- ay no ––pensó que vomitaría, incluso se cubrió la boca con el puño y trago lo que debía ser su segundo desayuno–– No, hay que ver pronto a un sanador, si quieres la puedo ayudar.

––¿Vas a ayudarme? ––preguntó arqueando una ceja divertida.

––Sí ––afirmo cuestionándose internamente aquella precipitada decisión–– No puedo dejarla con esa herida, mi casa no queda tan lejos ¿Puede levantarse? De seguro podre ir por ayuda y…

––No es necesario ––interrumpió arrodillándose frente al hobbit sin dejar de sostener su brazo–– no es nada realmente, hay heridas peores que la mía y por ella no moriré, puedes creerme, yo misma puedo ocuparme de esto solo necesito limpiarla.

––¿Segura? Repito: Conozco a un sanador, amigo de la familia y con eso puedo decirle lo confiado que es.

––Sería extraño que confié en su palabra, a penas y lo conozco Señor…

Fue un golpe para Bilbo, realmente estaba diciendo algo ilógico ¿Por qué ella debía confiar en él? O una pregunta mejor ¿Por qué estaba invitando a una desconocida a su hogar? Su lado Bolsón tomo el momento para apartar el lado Tuk.

––Oh, lo siento, que descortés de mi parte, debí presentarme primero pero al verla creo que pensé más en lo mal que luce su brazo que en la cortesía, aunque tampoco es excusa, perdone usted ––río avergonzado meneando la cabeza de un lado a otro y la joven traía una extraña mirada que no podría leer bien si era de curiosidad o de diversión, pudo jurar que había girado sus hermosos ojos entre una pequeña sonrisa–– Me llamo Bilbo Bolsón. A su servicio.

––Maestro Bolsón un gusto, me llamo Kaírel, a su servicio igual ––inclino la cabeza ligeramente como gesto de educación–– Ahora que no somos desconocidos, creo que podré confiar en usted, pero no se preocupe en llamar a un sanador, tan solo necesito limpiar mi herida y estaré perfecta en minutos.

––Yo no confiaría en ello ––dijo por lo bajo discrepando–– pero no voy a discutir con usted ahora. Será mejor que nos apresuremos o la herida podría infectarse.

––Guíeme Maestro Bolsón.

––Antes permítame hacer algo primero.

Saco un largo pañuelo e hizo presión en la herida manchando sus manos con la sangre, lo vendo con aquel pañuelo de azul pálido, solo sería mientras tanto hasta que llegaran a su casa y pudiese conseguir un vendaje más adecuado ¿Qué podría pasar si no lo intentaba?

Tal vez que se desangre pensó terminando de dar el último nudo de su largo pañuelo azul.

––No es mucho pero-

––Es perfecto, luego le repondré su hermoso pañuelo azul ––volvió a sonreírle mostrando sus blancas perlas antes de ponerse de pie.

Vaya que si era alta, sentada se notaba pero de pie si parecía tener la altura de un Eldar, quizás provenía de la raza de los elfos solo que debía ser una hibrida. Le daba vueltas a la posible descendencia de la joven para tener tal apariencia sin notar que ella se detuvo por segundos para recoger algo por el camino y ocultándolo en su capucha.

La mujer mide quizás 1.79 y su apariencia era poco sutil, además de vestir un pantalón oscuro, botas de cuero marrón que llegaban hasta el muslo; llevaba un saco de capuchón mora de bordes plateado que cubría su herida de la vista, a penas y se notaban las manchas de sangre. Vestía una camisa de mangas largas sueltas color cobalto. Era extraña su vestimenta, más para una dama. Mantenerla como un secreto no iba a funcionar y ya podía escuchar los murmullos y chismes que se recorrería por todo Hobbinton.

Ella se mantuvo en silencio mientras observaba con la mirada en alto a los hobbits que se encontraba por el camino, saludándolos a todos con una sonrisa cortes y un simple "Buen día"

Muy educada pensaba Bolsón caminando adelante y evitando las miradas de los demás, aunque él también saludaba con un "Buen día" acelerando para evitar cualquier conversación.

Llegaron al fin y Bilbo subió las escaleras hasta su puerta recién pintada de verde y de inmediato dejo que la dama pasara primero encorvándose obviamente por la altura de la casa.

––Bienvenida a Bolsón Cerrado. Disculpe que actué de esta manera, pero a veces… bueno como decirlo ehmmm ––pensaba mientras pasaba y cerraba la puerta con seguro, una forma educada de decir que las visitas foráneas eran tan bien recibidas como el lodo en el recibidor, quizás exageraba pero no muchos eran tan amistosos con los visitantes de otras especies.

––¿No les gustan las visitas? ––pregunto alzando una ceja aún encorvada observando con detalle el vestíbulo del hogar.

––¿Qué? ¿Cómo dice? ––frotaba sus manos ansioso antes de detenerse e inclinar un poco la cabeza y mirar a la dama como si hubiera escuchado mal–– ¡No! ––negó al mismo tiempo que agitaba su cabeza de un lado a otro con insistencia–– No, para nada, los hobbits adoramos las visitas, le podría presumir que no hay mejor anfitrión en el mundo que un hobbit, de eso estoy seguro. Es solo que a veces cuando es un pueblo pequeño, el chisme corre por doquier, como hierva que no puede ser cortada.

––¿No soy bien recibida? ––la joven pregunto sin cambiar su expresión y Bilbo comenzó a frotar sus manos en los costados de su pantalón.

––No, por favor no piense así, no deberíamos ni estar hablando de eso. Esta herida y debo ir por el sanador antes de que se infecte y luego tenga que cortárselo para que el resto no le pase lo mismo. Oh por Eru ¿Qué hacía cuando se hizo esa herida? ––había hablado tan rápido que ni él creía haberse entendido y ella se hinco en una rodilla extendiendo una mano hacía él para que parase.

––Ahora vamos a calmarnos ––sonrió por segundos ignorando la pregunta que se le hizo–– No toda herida es tan grave como se ve, tan solo necesito desinfectarla y vendarla, le aseguro que en un par de meses no veras ni cicatrices.

No estaba convencido, no apartaba la vista del brazo derecho y se alarmo más cuando vio que el pañuelo largo que le prestó a la joven estaba completamente empapado de su sangre. Se cubrió la boca con la mano reteniendo un grito. Ahí estaba el Bilbo Bolsón exagerado, ya iba a armar un drama por un pequeño rasguño… tal vez no era un pequeño rasguño, pero tampoco era el fin del mundo.

––Eres un extraño hobbit ––dijo y sus rasgos cada vez se suavizaban más. Pasaba su mano por un rizo del hobbit tan solo para apartarlo de su frente–– ¿Puedes prestarme un bol con agua tibia? También un paño seco.

––¿Qué harás? ––preguntó sin desviar la mirada.

––¿Qué crees? ––elevó su herida y la observo por momentos antes de volver a ver a Bilbo–– Atender mi herida.

Bilbo se pregunto por catorceava vez el por qué estaba ayudando a una desconocida, no era lógico ni tampoco indicado, quien sabe lo que podría hacer. Desabrocho los botones de su extraña camisa de mangas anchas y largas, parecía la parte de arriba de un vestido si se lo pensaba bien, pero no era el momento de detallar sus extrañas ropas, más importante era lo que estaba haciendo y que había que resaltar que casi se estaba desvistiendo en su casa, aunque solo bajo la manga derecha rasgada y de un tirón la desgarro por completo, adiós a la manga.

––¿Qué es? ––preguntó Bilbo viendo la pobre manga cerca de ella–– Que desperdicio de tela ––pensó acercándose a Kaírel sentada en el piso (a pesar que le dijo que podía sentarse en alguna silla) como lavaba unas plantas–– ¿No es maleza?

––Para nada, al menos no para mí ––termino de lavarla y la dejo ahí por un momento.

Poco a poco se lo fue quitando el pañuelo que cubría la herida. No hizo ninguna expresión al ver su herida pero vaya que Bilbo se había puesto pálido. Antes de que el hobbit hablara, ella ya había bañado una parte del paño en el agua del bol y la fue pasando lentamente sobre su brazo quitando la sangre seca que la cubría.

––Aquí hay unas vendas ––le ofreció Bilbo quien se había retirado por solo un minuto y regreso con vendas de verdad.

––Gracias Maestro Bolsón.

––No hay porque ––agito su mano de manera perezosa–– por cierto, si no le importa ¿Quién o qué le hizo tal herida? No me respondió cuando le pregunte por primera vez.

––Ah bueno, fue un lobo ––confeso sin darle importancia terminando el trabajo con el trapo y pasando con las plantas para restregarlas cuidadosamente por la herida.

––Ah un… ¿Un qué? ––ladeando la cabeza creyendo haber oído mal.

––Un lobo, animales parecidas a los perros pero más grandes y tienen colmillos más filosos al igual que sus garras, además de que su cola es más esponjosa y su hocico más alargado.

––Ya sé que es un lobo ––dijo molestándole que lo tomara como un tonto–– Solo que ¿Qué le hizo al animal para que le atacara?

––¿Yo? Nada ¿Los cazadores? Te podrás imaginar ––dio una pausa pasando al trabajo de vendaje–– Andaba por la región y vi al animal cerca del camino, tenía su pata atrapada en un trampa hecha por los hombres, no lo pensé dos veces. Me preocupo que hubiera llevado allí mucho tiempo y ya los cazadores estuvieran a punto de llegar, así que me acerque lentamente, aunque debía ser rápida tome precauciones, de nada sirvió como ve. El lobo estaba muy asustado, no me imagino el por qué ––dijo con una nota de voz sarcástica–– Al final el animal asustado salto hacia mí y enterró sus colmillos en mi brazo, no me lo destrozo, era tan solo un cachorro. Tome mi daga y deprisa corte la soga que lo mantenía prisionero. En cuanto lo libere el lobo se separo de mí, pobrecito no era mi intensión que se sintiera culpable, pude verlo en sus ojos.

––¿Cómo? ––soltó un gemido parecido a una risa forzada–– No creo que un animal sienta algo como eso, quiero decir, no es como si en verdad pudieran sentir lástima o algo parecido.

Por primera vez en el largo rato en que se había centrado en su herida volvió su mirada al hobbit para quedárselo viendo con ojos entrecerrado como si no creyera lo que acaba de oír. Bilbo desapareció su sonrisa. Ella, sin apartar su mirada, hundió de improviso su dedo índice en el vientre del hobbit sacándole el aire y por reflejo retardado Bilbo cubrió su vientre con sus brazos.

––¡Hey! ––exclamo molesto y frunciendo el ceño.

––¿Te dolió? ––ladeo la cabeza con una mirada inocente.

––Pues no es necesario contestar ––respondió con clara molestia en su voz–– Más bien fue molesto.

––Bueno así como sentiste eso y te has molestado, dudo mucho que otra especie le guste o no lo sienta.

––No quise decir-

––Claro que no lo quiso decir ––lo interrumpió bruscamente–– Debe ser un poco más abierto Maestro Bolsón, solo porque algunos animales no se pueden comunicar como usted y yo, no significa que por ello no puedan sentir. Ellos lo hacen a su manera y debemos ser conscientes. Me hirió, sí, soy consciente de ello pero solo fue por miedo de que pudiera hacerle algo. A veces, cuando confías en algo o en alguien y te falla una vez, tienes miedo de confiar de nuevo porque no deseas volver a sufrir, así que eliges desconfiar.

Bilbo inclino su cabeza mirando sus pies como un niño avergonzado por sus palabras, había sido insensible con sus palabras y hasta él admitía que no fue respetuoso.

––Lo siento ––su carita lucía igual a la de un niño, incluso hizo un pequeño puchero que la joven resistió en burlarse, pero era difícil cuando el hobbit a su lado era tan adorable.

––No hace falta ––contesto regresando a su vendaje–– el lobo lo compenso tratando de lamer mi herida, no sirvió de mucho. Se alejo, supongo que a reunirse con los suyos, se escuchaba que lo llamaban. Luego huí al escuchar a los cazadores acercarse, termine alejándome más de la cuenta y acabe en dónde me encontró, una niña me encontró primero pero supongo que la espante con mi herida y se fue.

Ahora tenía sentido para Bilbo, claro que la niña no se hubiera quedado, se notaba de lejos que aquella pequeña era tímida. No la habría asustado, mas pudo haberla intrigado y sorprendido como paso con Bilbo, solo que él no se fue.

––¿Ya? ––preguntó inclinando su cabeza al brazo ya firmemente vendado sin manchas de sangre por sobre la venda–– Fue rápida.

––Ya le dije que no fue una herida tan grave y no se infecto ––sonrió y tomo los trapos ensangrentados y los coloco dentro del bol aún con algo de agua.

––Yo los lavare ––se ofreció antes de que Kaírel se pusiera de pie y se ofreciera ella misma ha hacer el trabajo.

––No hace falta, se nota que no eres bueno con la sangre ––se hinco en una pierna planeando levantarse.

––Por favor ––rodo los ojos y curvo sus labios separados en una sonrisa irónica–– si fuera así ya me hubiera desmayado en pleno camino.

––Ganas no le faltaron Maestro Bolsón ––le devolvió la misma sonrisa.

––Ya de acuerdo ––trato de no verla mientras hacia una mueca con la boca–– pero lavar esto no será nada, usted no debe forzar su brazo y dudo que quiera pasar un largo rato encorvándose mientras lava. Le digo que será terrible para su columna.

––Sí, pero fue por mi sangre que se acabaron ensuciando. Mejor tire las telas, la sangre no es una sustancia que se quite fácilmente.

––Ni que usted haya querido hacerlo a propósito, no insista más y déjeme ayudarla. Además debo intentarlo.

––Como usted lo prefiera ––era muy insistente y capaz le sacara que si otra mil razones para que ella no moviese un dedo–– No protestaré en que no lo haga.

––De acuerdo ––asintió firmemente–– y le suplico que vaya al mueble y se siente en él o se recueste, lo que usted crea más cómodo, debe estar cansada ––ofreció suavizando la expresión de sus ojos.

Asintió y se levanto encorvándose para dirigirse al largo mueble de la sala y recostándose apoyo su cabeza en un cojín acomodado en el brazo del mismo mirando el techo esperando a que el hobbit regresara.

Entre tanto el Señor Bolsón rápidamente en el lavabo comenzó a tallar con fiereza las telas ensangrentadas abrazando la opción de quemarlas porque esas manchas de sangre, dudaba que se marcharan tan fácilmente. Deseaba salvar al menos su pañuelo largo que usó sin pensar para vendar como pudo el brazo de la joven.

¿En qué rayos estaba pensando? Fue tan poco normal de él actuar de esa manera, ahora tenía a una joven recostada en su sofá con una herida de mordida de un bebe lobo ¿Qué persona normal se acercaría a un animal feroz así con tal de liberarlo? Obviamente ella, la chica no estaba en sus cabales.

Sin embargo, él tampoco estaba en sus cabales, invito a una completa extraña a su casa ¿Qué iba hacer ahora? Y más que menciono en su historia que traía una daga ¿En dónde? La capucha estaba en la silla de la estancia y no había visto ni en su cinturón alguna arma ¿Estaría mintiendo? No lo cree, en los ojos de la dama no había rasgos de mentira aunque no es como si supiera reconocer cuando le mienten ¿O sí? Se sentía extraño, no una extrañeza incomoda, sino como algo familiar, desde la mañana se sentía así pero debía ser solo tonterías de su parte.

No siguió tallando las telas porque no se les quitaría la sangre aunque los tallara con una esponja de acero y la manga de la joven era totalmente inútil tratar si quiera salvarla.

Se lavo las manos insistiendo en sacar los residuos de la sangre de entre sus uñas y fue a la despensa a buscar un panecillo, todo le había dado una terrible hambre y cuando se dio cuenta de la hora ya pasaban de la una, debía preparar el almuerzo ¡Qué descuido! Fue a la estancia a preguntarle a Kaírel que deseaba comer pero cuando se asomo la joven se encontraba rendida ante el sueño.

Se acerco cauteloso para no despertarla y se la quedo viendo un rato, aún le parecía inhumana tal belleza, su aspecto humano con el resplandor de un elfo. Sus cabellos risos claros hasta que comenzaban a oscurecerse a la mitad. Sus ropas delataban que no era por esos rumbos, su acento era neutral, no detectaba por dónde podría venir la misteriosa joven.

El almuerzo. Ya el estomago protestaba por comida, que cosa tan abominable era sentir que tu estomago te regañaba por alimento y más siendo un hobbit, esas criaturas parecía que por estomago traían un agujero sin fondo y cuidado si le llegabas a robar la comida a uno de ellos, su ira no tendrán fin. Enojados no se ven tan adorables como crees, bueno algunos, en el caso de Bilbo era gracioso siempre verlo enojarse, arrugaba la nariz como un conejito disgustado, esa manía que tenía con la nariz de torcerla cuando estaba nervioso o pensativo o intentaba contenerse.

Pasó rato antes de que Kaírel despertase de su corto sueño, abriendo los ojos lentamente encontrándose con el techo borroso de madera, se sentía tan cómoda estando recostada en el sofá y su cuello descansando en el cojín rojo bordado de dorado, además de una suave frazada cubriendo su pecho.

No deseaba pararse, mas el olor más delicioso que haya olido en largo tiempo despertó sus ganas de ponerse en pie y así se sentó en el mueble mirando en la dirección de donde provenía tal olor maravilloso dejando caer sobre el mueble la frazada.

Levantándose sintiendo un pinchazo de ardor en su hombro, cruzo el pasillo pasando por libreros y fotografías de hobbits (obviamente familiares de Bilbo) y llegando finalmente a la cocina. A pesar de esa larga mesa del medio donde un ejército de hobbits podría sentarse sin problemas, solo en esa mesa se encontraría la mayor parte del tiempo un hobbit comiendo en soledad.

––Despertaste ––dijo a modo de saludo Bilbo poniendo dos platos uno en frente del otro en dos tapetes de color mostaza–– justo a tiempo, el almuerzo está listo y tú te sentaras allá, al menos que desees sentarte aquí. Tú decides ––dijo al final terminando de colocar la mesa y dejando escapar un suspiro emocionado.

––Donde sea está bien ––sonrió con los ojos antes de pedir permiso para pasar chocando su frente torpemente en el arco.

Bilbo volteó con preocupación, ella se acaricio la frente y empezó a reírse de su torpeza. Esquivando el arco camino hasta el borde de la mesa para sentarse de espalda a lo que parecía un pequeño paso para llegar a la estancia.

––De acuerdo, espera serviré el almuerzo. Espero que tenga hambre, no sabía que le gustaba así que hice un poco de pescado entre ensalada y de postre hay tarta de manzana con fresa cortesía de mi querida abuela, casualmente ayer me trajo como cuatro de sus famosas tartas y debo mencionar que no hay mejores tartas que las de la abuela Bolsón ––expresó con orgullo y la joven no tardo en mostrar una sonrisa sutil.

––Espero degustar y comprobar eso, he viajado por muchos lugares y he probado tantas tartas de manzana con distintas recetas ––decía recordando sus viajes y presumiendo de ello.

––Pues le aseguro que usted jamás dudara de mí cuando la pruebe ––señalo con seguridad con la cabeza en alto le aseguraba con sus ojos la redundante verdad. Por fin sirvió la comida y el jugo en una pequeña jarra.

Kaírel hecho la cabeza hacia atrás mientras soltaba una risa ligera y alegre, delicada y entusiasta. Agradeció los alimentos y con el probar del primer bocado del pescado picado en trozos y revuelto en la ensalada sus ojos se abrieron expresivos impresionados y cubriéndose con sus largos y finos dedos la boca sin parar de masticar.

––Está muy sabroso ––trago y llevo otro bocado a su boca suspirando del gusto, agarrando un bollo de pan puesto en un plato entre ellos dos–– hace mucho que no probaba algo tan delicioso ––no aparto la mirada de su plato, no paraba de comer y no perdía la elegancia a pesar de que en serio se moría de hambre.

––Me alegra que le guste y si lo desea y aun queda con hambre hay más –dijo con una sonrisa de oreja a oreja sonrojándose ante el alago de la dama.

––Sería fantástico, si no es mucha molestia claro ––agrego lo último rápidamente–– la comida es mi segunda cosa favorita de este mundo.

––¿Su segunda cosa? ––preguntó con la boca muy abierta impresionado–– Pues espero que la primera sea algo sorprendente porque en mi opinión no hay nada mejor que una buena comida ––dijo ajustándose la servilleta en su cuello.

––Las historias ––dijo recibiendo de Bilbo una mirada que le dio mucha gracia, mirándola ceñudo y deteniendo el alimento en el aire–– no me mire así Maestro Bolsón, he oído que para los hobbits la comida es lo más importante, pero una buena historia supera el hambre, puede distraerte y tiene un hechizo que te hace olvidar el tiempo y la necesidad de comer ¿No le ha pasado?

––No ––respondió de inmediato dando el primer bocado de su plato masticando con nada de gracia con la boca cerrada.

La joven no dijo nada porque sabía bien que no había forma de convencerlo aún, era un hobbit y así ellos pensaban, no valía la pena arruinar un delicioso almuerzo con sus discordancias, ya luego vería como manipular a su anfitrión para expandir su forma de pensar (aunque en el pasado no pudo hacerlo realmente ¿O era el futuro?)

––¿Cómo sigue su brazo? ––pregunto Bilbo observando como Kaírel tomaba el utensilio con la mano izquierda.

––Ya empiezo a sentir un poco los pinchazos de dolor cuando lo muevo pero nada de qué alarmarse ––dijo rápido.

––En primera no tendría tal herida si hubiese sido más prudente y siguiera su camino, pero entiendo que había sido imposible si adivino su forma de pensar, era mejor tener el doble de cuidado con un lobo salvaje ––se llevo un enorme bocado a la boca y tomo un largo sorbo del jugo servido–– usted es muy extraña.

––No tiene de que preocuparse Maestro Bolsón, por última vez, esta herida no me matara ¿Por qué se preocupa? No soy más que una desconocida que descubrió en su paseo matutino. El extraño es usted al ayudarme de esa manera. Ahora me pregunto ¿Qué hacía un hobbit paseándose por esos rumbos?

Bilbo abrió la boca para decir algo pero en seguida se trago sus palabras como su comida ¿Qué le iba a decir? Que escucho de casualidad a la niña que la había visto y la curiosidad ganándole en el combate a su razón fue a dar un "paseo" a comprobar si era verdad lo que contaba aquella pequeña con un presentimiento que lo arrastraba.

––Solo daba un paso ––respondió con simpleza–– estirar las piernas, respirar aire fresco y sentir el sol de la mañana, es normal para los hobbits ¿Sabia?

––Para todos ciertamente, solo fue mera casualidad que me encontrase con un hobbit que ayuda a los extraños heridos sin importarles si cargan armas consigo o que resulte ser un ladrón buscando engañarlo ––dijo tranquilamente llevándose dando dos bocados.

Trago saliva y dejo los cubiertos en el aire, Kaírel obviamente evito nuevamente irse en carcajada.

––Cálmese Maestro Bolsón, estar cavilando no es bueno durante el almuerzo, arruinara su apetito ––dijo burlándose absteniéndose de soltar una sonora risa ante el rostro quedado de Bilbo

––Pues no tendría que hacerlo si no hubiera dicho eso ––dijo con rasgos de intranquilidad en su voz.

––No entiendo el por qué, no soy una ladrona ––termino su plato y tomo su jugo con calma.

––¿Entonces qué eres? ¿Quién eres? ¿Qué hacías viajando por estos rumbos? ––pregunto sin cuidar de ser sutil.

La mujer de ojos grises dejo su vaso en la mesa y meditaba, le debía al hobbit una explicación pero tampoco quería extenderse, quería usar simples palabras para darse a entender.

––Soy solo una simple viajera, voy de un lado a otro buscando buenas historias y conociendo paisajes nuevos, además de disgustar toda clase de comida ––dejo caer ambos brazos sobre su regazo mientras miraba la ventana de la cocina–– no había viajado mucho al Oeste y quería conocer más de la cultura de este lado de la tierra media.

––¿Eres una especie de errante?

––Se podría decir, suena interesante cuando alguien más lo dice.

––¿Dónde queda tu hogar? ––preguntó interesado, terminando su plato.

Ella lo miro con sus penetrantes ojos, torció un poco los labios y el brillo de antes se esfumo como el agua en una tetera hirviendo.

––Disculpe, creo que he hecho una pregunta inadecuada, perdón por mi intromisión ––se disculpo enseguida echándose para atrás y sacudiendo sus manos.

––No tiene por qué disculparse ––soltó un gemido haciéndola pasar por una risa sostenida–– Por ahora no tengo hogar al cual volver, no de la manera que usted piensa. Soy una viajera, no tengo un lugar especifico al cual volver, al menos por ahora no ––arrugo la frente mirando una esquina sin voltearse.

––¿Disculpe? ––inclinándose en la mesa apoyo sus brazos sobre ella mirándola con intriga.

––No es importante ––se froto la frente y miro su plato para extenderle enérgicamente con su brazo derecho–– ¿Puede servirme más? ––sintió un corriente de dolor ante el movimiento y casi suelta el plato si no fuera que reacciono rápido y lo dejo en la mesa encogiendo su brazo hacía ella.

Bilbo planeaba levantarse pero ella lo detuvo con un gesto perezoso con la mano izquierda.

––Fue mi culpa, no lo debo mover mucho ––dejo caer su brazo con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco–– ¿Suele preocuparse por extraño? Es un hobbit muy particular déjeme decir.

––No, para nada, no sé porque estoy actuando así. De hecho, jamás haría este tipo de cosa, es decir, es solo que me pareció necesario ayudarla. Extraña o no, cuando la vi herida no sentí peligro ni nada por el estilo, solo vi a una chica sufriendo por una herida.

––Es muy dulce de su parte ––dijo Kaírel–– le prometo algún día devolverle el favor.

––No hace falta que lo haga.

––Ya lo veremos ––prometió antes de levantarse.

––¿A dónde va? ––preguntó desapareciendo su sonrisa repentinamente–– ¿No quería que le sirviese más?

––Ya he abusado de su hospitalidad por este día, me parece que debo retirarme ––indico dirigiéndose a la sala–– Una vez más lamento importunarlo en tan agradable día.

Bilbo no se movió hasta que se fijo que ya estaba pisando la alfombra de la entrada. Por segunda vez en el día impulsivamente se apresuro a la entrada, moviéndose sin ninguna dificultad por su propia casa, llego hasta la entrada colocándose entre Kaírel y la puerta.

––Señorita Kaírel no debe irse así, su brazo aún no está del todo curado y ciertamente, por lo que logro ver no lleva comida ni nada que la cubra del frío y en las noches por estos lados el frío puede ser terrible al caer la noche ––hablo rápido dejando a la joven a medio ponerse la capucha.

No pudo evitar ver al hobbit con amplios ojos demostrando su amplia sorpresa, oculto su sonrisa en una mueca contraída con los labios y se quito la capucha para dejarla caer en su brazo bueno e hincándose en una rodilla miro a Bilbo.

––¿Por qué? ––preguntó ladeando la cabeza y Bilbo en respuesta imito el gesto–– ¿Por qué insistes en ayudarme?

––Yo ––comenzó a decir buscando en el aire las palabras para expresarse correctamente.

Ciertamente no tenía idea alguna porque tan repentino cambio de actitud de su parte. El que no era de tomar decisiones sin planearlas con anticipación, su lado Tuk le estaba ganando la batalla a su razón y deseaba con todas sus ganas en descubrir el por qué.

––Yo no lo sé, no soy así y si me conociera lo pudiera afirmar con más seguridad, de hecho muchos hobbits podrían decirle que no soy así. Simplemente no lo sé.

––¿Quieres que me quede? ––preguntó–– ¿Está bien que confíes en un extraño?

––No confió en los extraños y no me gustan las visitas que no son anunciadas con anterioridad, pero cuando la vi cerca de la cuaderna del este no me pareció una extraña, ni tampoco peligrosa, solo quería que estuviera segura ¿Tiene algún sentido? ––contrajo sus labios en una sonrisa rápida, nerviosa y jugaba con sus manos cerca de su pecho.

––Quizás ––suspiro y se encogió de hombros–– sería normal ciertamente ––mascullo para ella sin embargo Bilbo la escucho ceñudo–– Bien, a ver si esto funciona ––extendió su brazo bueno dejándola caer en al hombro del hobbit–– Maestro Bolsón ¿Puedo quedarme por esta noche? Me iré mañana al atardecer ¿De acuerdo?

––Es estupendo, la habitación de huésped es pequeña pero cómoda se lo aseguro y no se tiene que preocupar por la comida.

––No me preocupo por la comida ––negó de inmediato con la cabeza–– pero ¿Está seguro? Sus vecinos no andarán ¿Cuchicheando por ahí? Murmurando inciertos rumores ¿No le molestara?

––No me importa ahora ––dijo de inmediato haciendo un gesto con la mano restándole importancia–– Hace mucho que no tengo visitas, en especial visitas que arriesgan su vida para salvar un lobo. No hay muchas de esa clase y más viajeras, debe haber visto de todo entre sus largos viajes.

Se dirigía rápidamente a la habitación de huéspedes para acomodarla para su visita dejando a la joven observando cómo iba entusiasmado por el pasillo hablando consigo mismo.

––Como usted no tiene la más remota idea.

Hacía ya unas horas que dejo de preguntarse el por qué su extraña actitud hacia la joven, darle tanta vuelta a eso era tan inútil como intentar que su tío dejase el pie de zarzamora "Es tan delicioso que es un delito el no comerlas todas y si comer estas maravillas es un pecado pues con gusto recibiré el infierno que me espera" vaya que podría ser exagerado.

––Así que esta es La Comarca ––admiraba con maravilla la joven saliendo del agujero hobbit bajando las cortas escaleras hasta el banco frente a la cerca con un cojín amarillo a lo largo del asiento.

––Sí, me parece increíble que usted, que ha viajado por la tierra media, no conozca la Comarca ––expresaba Bilbo con su larga pipa en mano bajando junto a ella e instalándose en el banco junto a ella empezando a fumar.

A Ella no le parecía molestarse que el hobbit fumara, Kaírel solo se mantenía viendo el largo camino de bajada por la colina y como se distinguía la mayor parte de la Comarca desde ahí. Entonces Bilbo comenzó a tapar y destapar la boca de la pipa con dos dedos, le parecía curioso.

––¿Es cierto que la hierba hobbit son tan buenas como se rumora? ––pregunto cruzándose de piernas y mirando con una ceja levantada la larga pipa de madera, ignorando lo mencionado por Bilbo ante su falta de conocimiento ante el lugar.

––Usted en serio que duda de nuestros talentos.

––¿Fumar hierba es un talento? ––alzando una ceja y mirando a Bilbo cuestionándolo.

Se encogió de hombros mordiendo con los labios la pipa y sorbiendo un poco del humo de la hierba para dejarla soltar en un anillo de humo.

––Dependiendo de tu perspectiva –lanzo una mirada presumida.

––Supongo que sí ––miro el anillo que se desvanecía en el aire.

––¿Quiere? ––preguntó ofreciendo su pipa–– ¿O no es de fumar?

––No soy aficionada, pero no me niego a un sorbo ––tomo la pipa extendida a ella y sorbió un poco.

Retuvo el humo por unos segundos antes de dejarla escapar en anillos de pequeño a más grandes y el último lo dejo escapar con fuerza que salió expulsado cual flecha hacia la diana que había formado sus anillos.

Bilbo casi se le salen los ojos tan amplio que abrió sus parpados, miro por dónde los anillos se desvanecieron luego miro a Kaírel volvió a mirar el aire y luego a ella de nuevo como dos veces más antes de desenrollar sus brazos y sentarse de lado en el banquito levantando una pierna.

––¿C-cómo hizo eso? ¿No es aficionada? ––pregunto casi llegando a la conclusión que la joven a su lado solo estaba jugando con él–– Me parece que usted o no es completamente honesta o solo se está burlando de este viejo hobbit ––irritado sacudió sus manos en el aire antes de cruzarlas por sobre su pecho.

––Ni una ni la otra y vamos Maestro Bolsón usted es aún un joven hobbit ––respondió mordiéndose el labio y devolviéndole la pipa a Bilbo–– No soy aficionada al fumar pero no es como si no lo hubiera hecho antes, conocí a alguien, es un viajero errante como yo que habla muy bien de la hierba hobbit, en especial de Estrella sureña y Hoja valle largo.

––¿En serio? Pues su amigo tiene buen gusto ––dijo enderezándose en el banco y siguiendo su trabajo de fumar y dejar escapar anillos de humos–– pero se le olvido la mejor que es la hoja de Viejo Toby.

––Esa era la que se me olvidaba, vaya que disfrutaba de ella, siempre traía una sonrisa cuando hacía sus singulares figuras con el humo restregándome mi torpe manera de hacer anillos de humo, antes ni salían y si lo hacían no eran anillos hermosos como los que hace usted o yo actualmente. La primera vez que fume casi me ahogo al tragarme el humo en un descuido y el humo salió por mi nariz, estuve oliendo Viejo Toby por dos días ––reía y le pareció que al reír escuchaba el tintinar de las estrellas.

Bilbo la observaba divertido como Kaírel se reía de sí misma y como ella se expresaba. No traía un rastro de vergüenza en contar esa historia de sus inicios con la hierba hobbit.

––Sí pues, es muy astuto y bastante ingeniosos, además de sabio. Lo conocí por estos rumbos de hecho, hace ya bastante tiempo atrás, al norte cuando paseaba entre las Colinas de Evendim, la mayor parte de la región se conforma en una enorme masa de agua, pero con excelente vista ––los recuerdos aparecieron ante ella en la hierba que cubría la bajada de la colina–– Tan solo andaba de paso cuando me tope con él, recuerdo que tocaba mi ocarina, una vieja melodía del este y se detuvo para escucharme, dijo que nunca había escuchado tan bella interpretación de una canción tan antigua y olvidada. Carismático y aún así llegue a desconfiar del hombre, no por su apariencia, yo en ese tiempo no confiaba en nadie, era muy reservada pero me llego a agradar a tal punto de que en el camino a los mercados del oeste lo recorrimos juntos contando historias y dejando que me escuchara tocar.

––¿Cómo es por allá? Las Colinas me refiero ––preguntó queriendo saber de las Colinas.

––¿Qué podría contarte? ––sus penetrantes ojos se alzaron pensativos al claro cielo–– Las Colinas se encuentran al noroeste de Eriador, no esta tan lejos de la Comarca, a dos días cuanto mínimo a paso de pony y no son tan impresionantes a plena vista. Es cuando te acercas logras apreciarlas, más cuando ves los restos de una ciudad de antaño olvidada, dejando que el tiempo la consuma entre plantas y las grietas se abren paso en sus antes hermosas edificaciones. Deseaba verlas, aunque ya no luzca como la ciudad que antes era, algún día espero verla de nuevo en su alta gloria.

––¿Y qué más? ¿Qué había allá?

Como esperaba Kaírel, el hobbit se intereso en su historia, dedicándose esa tarde a contarle lo que había más allá, cruzando las colinas y marchando al oeste para luego cruzar el sur siguiendo por el río Lhûn. Le contó los paisajes que había visto siguiendo el río al noroeste y que no había lugar más serenos que por estos rumbos. Le contó de los habitantes que vivían a lo largo del oeste y noroeste hasta que llego a Ered Luin.