3. La partida en el crepúsculo y el comienzo al alba.
Siempre toda historia debe tener una lección, aunque la hayan contando sin ese propósito, tienen significado a pesar de que no fuese planeado. No hay excepciones a la regla.
Uno pensaría que solo es para entretener y no nos damos cuenta de las reflexiones que inconscientemente hacemos a leerlas o escucharlas. No lo entendemos y seguiremos cuestionando las razones. No creí que hubiera más, no soy joven pero no entiendo muy bien los sentimientos, al menos antes no. Sin darme cuenta fue eso mismo lo que me llevo a comprender lo que los demás sentían y fue así que aprendí después de siglos.
Fue muchos años antes de si quiera que la primera edad del Sol llegase a cambiar Endor. Cuando el sol y la luna fueron puestos como luceros en el cielo. Antes de que la guerra se llevase a cabo, antes de que Beleriand fuese tragado por las aguas, antes de que la gran tierra media se redujera a lo que conocemos ahora.
¿Cuál era el propósito y significado de su aventura? No me di cuenta hasta que los años comenzaron a golpearlo y al mismo tiempo él se percato de lo que había hecho y su propósito en esta historia. Al menos la edad para él lo ayudo, para mí el tiempo no era nada y no tenía el por qué apresurarme en entender.
Que mal estaba.
Después del desayuno Bilbo y Kaírel se tomaron un tiempo en la mañana para hablar de cualquier cosa, fumaron un poco de esa hierba adormecedora y luego se dirigieron al mercado donde ya hacían niños hobbits esperando impaciente a la joven que de inmediato arrastraron para contar cuentos. Tan solo fueron dos que podría por los momentos.
La primera historia trataba de un lugar escondido entre la tierra media antigua, enterrada desde la primera edad del Sol entre un laberinto de montañas que quedaba más allá del noroeste en las tierras del Northern Waste, tierra de dragones.
Relataba que en aquellos lugares desolados y fríos se hallaba una cueva cerrada ante los invasores y dentro de sus oscuros túneles de roca solida, caminando cuesta abajo y subiendo por erosiones causados por el hielo, se encontraba una caverna subterránea rodeada de agua y vegetación que crecían gracias a la luz que entraba por un amplio traga luz.
"Ojo de estrellas" o "Claro de diamante" la llamaron los antiguos elfos que provenían del mar y los enanos que alguna vez habitaron en esas tierras. La extraordinaria cueva que ningún hombre o criatura en la tierra ha visitado en siglos y que es resguardada por una feroz bestia que cuida ese dominio con afán, custodiando la cascada central que bajaba hacía un lago bañado en luces de estrella.
Cuenta las leyendas que sus aguas como manantial curan toda enfermedad, caen directamente como fuentes por acueductos de la misma montaña al lago en la que se torna tan cristalina que el fondo podrías verlo sin problema. Sus propiedades curativas eran lo más atrayente, manteniendo el lugar en un estado de eterna belleza y a la bestia le otorgaba vida eterna.
La segunda historia que contó fue simple, una historia de amor entre dos hobbits. Como toda historia hobbit termino con un final feliz. Recibió muchas expresiones mixtas de parte de los niños, cuando llegaban las parte de besos y cariño los niños hacían muecas y las niñas colocaban gestos de ensoñación e ilusión. Pasa cuando describes al hobbit como un noble caballero.
Bilbo se quedo al margen mientras que charlaba con algunos hobbits adultos conocidos y de vez en cuando pasaba su mirada hacía la joven quien lucía más radiante que el día anterior, con sus dos trenzas atadas en una sola y el resto de sus cabellos cascadas caían libremente por su espalda. Y mientras escuchaba la historia no pudo evitar una sensación de deja vu ante la primera historia.
––Señorita Kaírel ¿Tocara hoy también? ––pregunto un niño cerca de su pierna.
––¿Quieren que toque? ¿Qué canción? ––pregunto sacando del bolsillo de su cinturón una pequeña ocarina.
Todos empezaron a dar sugerencia revoloteando los niños a su alrededor. Al final una hobbit adulta se acerco invitando a la joven a tocar la canción que ella quisiese para acabar con el alboroto que se formo gracias a su pregunta.
––De acuerdo, de acuerdo ––acepto aún con la ocarina entre sus piernas y mirando a su alrededor buscando alguna inspiración–– listo.
La melodía no era conocida, pero era sutil y ligera, daba la sensación de que creaba su propia briza y así pasaba por cada lugar del mercado como música de fondo. También era divertida y animosa, en segundos había hobbits adultos rodeándola con más instrumentos y de un momento a otro se convirtió en una mini fiesta cambiando de canción en canción.
Terminando, la instrumentista agradeció a los hobbits que la ayudaron con su interpretación y llegando al lado de Bilbo se despidió de los demás para comenzar su camino de regreso a Bolsón Cerrado.
––Bueno, ahora vamos que yo prepararé el almuerzo ––dijo determinada avanzando en pequeños saltos delante del hobbit que soltó un bufido y torno los ojos ante la obstinación de la joven.
Eru dame paciencia pensó el pequeño hobbit.
––Sabes, se supone que los anfitriones atiendan a la visita no al revés –se quejo frunciendo el ceño e intentando sonar molesto mientras llevaba una cucharada del cuenco de verduras a su boca–– Aunque esta delicioso.
––Me alegra ––sonrió mojando un poco de pan antes de llevárselo a la boca–– Mucho estás haciendo en que me quede en tu casa, confiando en una desconocida y dejando que se coma tu comida.
––Querrás decir la comida que has comprado usted ¿O te recuerdo que en la mañana fuiste a comprar para el desayuno y el almuerzo? Prácticamente dejaste mi almacén hasta el tope de alimento ––parecía indignado y ella solo se encogió de hombros–– jamás he tenido una visita tan terca y perdóneme que lo diga pero en mi opinión usted debería estar recostada y sin hacer movimientos con su brazo derecho. Eso me recuerda ¿Cambio sus vendas? ¿La herida esta mejor?
––¡Por Varda! Maestro Bolsón ––estaba entre reír o rodar los ojos, así que decidió hacer ambas cosas–– Estoy perfectamente bien gracias, ya no me duele mucho y si he querido ayudarlo es porque usted me atendió cuando nadie más lo hubiera hecho.
––Usted no sabe eso ––contradijo–– sinceramente alguien la hubiera ayudado hubiera llegado yo o no.
––Sí ––concordó–– pero usted llego primero.
Dio por concluida la conversación, Bilbo quiso decir algo más pero sentía que las palabras adecuadas no iban a salir. Como deseaba entender a la joven, mas como entenderla si él mismo no se entendía; ir y ayudar a una desconocida, llevarla a su casa, atenderla y sentir que podría confiar en Kaírel apenas conociéndola, él no era así, no lo era.
¿Alguna vez has sentido que te levantas una mañana y sientes que no eres el mismo? Que algo falta, que has vivido algo pero no te acuerdas de lo que fue, que eres capaz de enfrentar todo pero al mismo tiempo de ese sentimiento temes de que pueda apoderarse de ti y arrebatar lo que ya conoces de ti mismo.
––¿Qué piensas? ––pregunto Kaírel recogiendo su plato y rápidamente se le fue arrebatado por el hobbit quien había terminado desde hace rato su comida.
––Nada, solo ando cavilando cosas sin sentido ––confeso llevando su plato al lavabo.
Ella se dejo caer de vuelta en la mesa y observo al hobbit lavando todo rápidamente. Se inclino hacía un lado para alcanzar algo que escondía en su bota derecha. La saco observándola con grandes ojos de sorpresa. Se levanto para dirigirse a la puerta y salir sin ser notada.
––¿Señorita Kaírel? ––Bilbo se giro notando el largo silencio, para encontrarse solo–– ¿Hola? ¿Dónde se metió ahora?
Secándose las manos salió del comedor y cocina, fue a la sala y no encontró a la joven hasta que se asomo por la ventana y ahí estaba, a un lado de su casa haciendo quien sabe que.
––Señorita Kaírel ––llamo abriendo la puerta con su pipa en mano tratando de encenderla–– ¿Qué hace?
––Voy a caminar hacia dónde me encontró, se me ha perdido algo y debo ir a buscarlo.
––¿Qué cosa?
––Mi daga ––respondió abriendo la cerca después de acomodarse el cabello.
––Ah su… ¿Su qué?
Ella rodo los ojos y salió del jardín del hobbit para caminar cuesta abajo. Bilbo cerró la puerta a su espalda y salió sin pensarlo tras ella.
––Puedo ir sola ––señalo la joven.
––Sí, pero tengo ganas de caminar ––dijo encendiendo su pipa–– es un lindo día después de todo.
Ella no discutió y fueron caminando por el camino encontrándose gallinas recorriendo los lados del sendero y a los hobbits paseándose por alrededor y a otros en sus casas limpiando su entrada. Tuvo la mala suerte de que Bilbo se encontrara con sus primos Sacovilla-Bolsón y antes de que empezaran una "amistosa" platica la chica empujo al hobbit esperando evitar algo que no quería presenciar.
––No iba a decirle nada ––aclaro el hobbit fumando con empeño la hierba de hobbit.
––Claro, probablemente tu no, pero se veía que ella si quería decirte algo.
––Siempre tiene algo que decir esa gruñona.
Una vez más la chica lucho por no reírse por la actitud de Bilbo. Quizás un día sería capaz de tomar en serio al hobbit.
––Entonces ¿Qué es lo que estamos buscando? ––pregunto nuevamente una vez que llegaron a la cuaderna del este.
––Una daga con una empuñadura negra con siluetas plateadas y hoja en forma de una fina pluma curvada, tiene una inscripción en la parte superior ––describió buscando por debajo de sus pies–– me di cuenta que tengo la funda pero no tengo la daga.
––Usted menciono que tenía una, no pensé que se le había perdido.
––¿Lo mencione? ––ella se volteó para ver al hobbit buscando por detrás de los árboles.
––Sí, en la historia del lobo, así lo libero. Me inquieta que tenga un arma con usted, pero siendo viajera no me sorprende.
––Muchas cosas pasan durante un viaje, estar sin un arma encima no es de lo más conveniente ¿Usted qué opina? Debo parecerle más sospechosa con un arma así en mis manos.
––No realmente, pero no es que por eso confié en los que traen un arma encima. No me agradan las armas ––se encamino más lejos alzando la voz para que la joven lo escuchara.
––A mi tampoco, pero tienen su significado y motivo.
––¿Cuál? ––corrió de regreso y mientras lo hacía pudo jurar que algo titilaba a pocos pasos de él.
Fue a investigar y encontró entre la hierba una singular daga con empuñadora de metal negro liso y con tenues curvas a un costado. La forma de la hoja era como la de una pluma, larga y letal con una inscripción por el comienzo de la empuñadora, pequeño e inentendible para el hobbit.
––¡La encontré! ––grito y la viajera se acerco a donde se encontraba.
En efecto era su daga, Bilbo se la devolvió una vez que se acerco y Kaírel la guardo en su funda negra pura.
––Entonces ¿Cuál es el significado de un arma? ––pregunto especificando su pregunta.
––Pues ––se mordió la esquina de su labio mirando su arma–– fueron creados para proteger, originalmente ––añadió
––¿Proteger?
Ella asintió y guardo la daga dentro de su bota.
––Aunque no me crea Maestro Bolsón. Las armas sirven para proteger, sea a uno mismo u a otra persona. Así los reinos se defienden, por armas.
––Son tonterías ––comento sonando extrañamente (hasta para él) disgustado y molesto.
Ella se encogió de hombros y respondió: ––Depende de cómo las uses, obvio todos tendrán una opinión diferente, muchos quisieran que nunca hubiesen existido (esa es mi opinión de hecho) pero cuando lo piensas bien todo sirve como arma, de una rama de árbol rota hasta una pequeña roca ––señalo la roca a un lado de ellos–– según para la defensa, pero es la misma excusa de la guerra.
––Son irracionales, no hay más que tragedia en ellas.
¿Cómo podría opinar? Él nunca ha participado en ninguna batalla o guerra, estar enojado y disgustado no tenía sentido. No obstante su corazón latía con furia y sus puños se cerraban ante el sentimiento que le causaba el pensar en ello.
––Tienes toda la razón Maestro Bolsón, se me ha hecho difícil a veces mirar el mundo y ser testigo de las batallas que he tenido el des-infortunio de observar.
––¿Ha estado involucrada en batallas?
Ella rápidamente negó sin alborotar sus cabellos, todo seguía en su sitió y Bilbo se pregunto (no por primera vez) por qué la joven lucía como si su belleza proviniese de las estrellas y era imposible que cualquier gesto que hiciese se viera mal.
––No le sirvo a ningún rey y nunca he tenido motivos para involucrarme en guerras que comienzan las diferentes razas que habitan en la tierra media ––suspiro y comenzó su caminata de regreso junto a Bilbo–– Yo solo las he observado desde una lejana distancia. He pensado el por qué de esas feroces batallas y siempre llego a la conclusión de que no hay motivo, pero si le veo el motivo a las armas.
––Proteger, dijiste.
––Sí ––afirmo con simpleza–– Piénsalo de esta forma, cuando tienes a alguien muy querido frente a ti, que está a punto de ser herido o atacado por alguien o algo, debes elegir entre dos opciones: quedarte sin hacer nada mientras ves a esa persona sufrir ante tus ojos…
––Eso suena terrible.
––…O levantarte de donde estas y empuñar un arma para salvarle la vida, aunque sea sacrificar la tuya ––concluso ladeando la cabeza a un lado para mirar mejor a Bilbo–– el mundo nunca será perfecto y siempre habrá quienes quieran herirte o herir a los demás.
––¿Cómo haces para escoger una en un momento así? No podría ni imaginarlo….
––No lo haces ––respondió con rapidez como si hubiera sabido desde hace rato lo que preguntaría el hobbit–– Tu cuerpo y la adrenalina escogerán por ti, el razonamiento será ignorado y quien guiara todo será los sentimientos que llevas por esa persona.
No lo había pensado de esa manera, le recordaba al cuento de la noche anterior cuando el caballero sin pensarlo mucho defendió a su amigo y este último sin dejarlo solo se levanto y a pesar de sus heridas fue con él y lucho con él.
––El amor puede hacer que hagas cosas estúpidas, un sentimiento muy impulsivo a mi opinión ––agrego acariciando sus pulgares entre sí–– solo lo he podido apreciar de vista, pero no he experimentado tal cosa.
––¿Nunca? Lo dices como si jamás hubieras amado ––dijo esperando que fuera erróneo sus pensamientos.
––No lo sé, quizás es lo que estoy buscando en mis viajes ––divago en voz alta.
––¿Qué cosa?
Ella no contesto, no había forma de que le explicara al Señor Bolsón sus pensamientos sin decirle lo que en realidad era. La conversación murió a partir de esa pregunta, ella continuo caminando y Bilbo se la paso el resto del camino fumando mientras entre pensamientos se preguntaba el por qué Kaírel seguía mirándolo con esos ojos lejanos.
Ahí estaba sentada frente al estudio, Bilbo, la dejo pasar para ver los libros que llenaban la biblioteca de su padre. Pergaminos a un lado del escritorio y la tinta de tapa negra arriba descansaba la pluma. Ella tomo un pergamino en blanco caído en una esquina cerca de la papelera, el viento la había volado hasta ahí como un medio de llamar su atención.
Mientras el dueño de la casa se esmeraba con la merienda y la hora del té, Kaírel tomo el papel y la pluma junto con el embase de cristal de la tinta más una tabla que le serviría de apoyo. Salió de la casa para sentarse en la entrada apoyando su espalda de la redonda puerta verde. Por unos minutos se dedico a apreciar el pueblo de los hobbits, luego giro su atención a la casa de Bilbo y por la ventana se imagino al hobbit preparando el té.
Suspiro lentamente antes de destapar la tinta e introducir la punta de la pluma dentro de ella. Dirigió sin vacilar la punta al papel y los trazos pintaron la hoja.
Media hora paso antes de que Bilbo deambulara por su casa buscando a la señorita quien una vez más se encontraba afuera haciendo quien sabe qué. Kaírel cayo de espalda sin reaccionar al hobbit quien abrió la puerta sin percatarse de que ella usaba la puerta de apoyo, su espalda toco el suelo pero el pergamino junto con trozo delgado de madera seguían en el aire sostenida por sus manos sin parar sus trazos.
––La merienda esta lista ––indico Bilbo observando a la cuenta cuentos–– ¿Se encuentra bien? ––pregunto recordando su brazo vendado.
––Sí lo estoy ––respondió sin parar de trazar–– fue mi espalda quien golpeo el suelo no mi brazo.
Bilbo hizo todo lo posible para no entornar los ojos, en cambio contrajo su comisura izquierda y llevo una mano a su cadera.
––¿Qué estaba haciendo? ––de cuclillas observo el trabajo de la joven.
––¡Listo! ––concluyo y se sentó en el suelo impulsando su cuerpo hacía adelante–– No es uno de mis mejores trabajos, pero está bastante bien he de decir ––le paso el pergamino a Bilbo quien lo observo con detalle.
Sus ojos sonrieron al igual que sus labios soltando una risa momentánea. La joven se había pasado media hora en lo que él la dejo sola, pensando que estaría en el estudio de su padre, dibujando al hobbit.
––¿Un retrato? ––Bilbo la miro y luego volvió su vista al dibujo–– nada mal.
––Gracias ––dijo orgullosa–– Es tuya, note que hay retratos de tus padres y de tus abuelos pero no uno tuyo, al menos no actual. Me parece que estas en una buena edad para que te enmarquen en pintura o en tinta en este caso ¿O prefieres hacerlo cuando estés viejo y arrugado como una pasa?
––No me atrae mucho la idea de ser pintado, no soy bueno posando ni creo ser lo suficientemente guapo ––excuso poniéndose de pie y la joven le siguió.
––No hay necesidad de que pose, es solo si quiere una pose en especifico pero realmente solo necesitas detallar a la persona y luego encarnarla en el papel o en lienzo. No se crea no es nada fácil, pero no imposible ––se apresuro a decir–– Y usted es guapo, para ser un hobbit. Tuviera más tiempo y le haría algo mejor, pero hasta que nos volvamos a encontrar es todo lo que le puedo ofrecer.
La sonrisa de Bilbo descendió rápidamente y sus pasos se detuvieron a mitad del pasillo volteando hacía la chica. Se le había olvidado por completo que dentro de poco (más especifico después de la merienda) la joven partiría de la Comarca y Bilbo una vez más estaría solo en su agujero hobbit ¿Por qué le parecía tan doloroso? Ya estaba acostumbrado a estar solo en su hogar, entonces ¿Por qué parecía todo lo contrarió?
––¿Pasa algo Maestro Bolsón? ––pregunto inclinándose más hacía el pensativo hobbit.
––No ––mintió negando ligeramente con la cabeza apretando sus labios haciendo parecer su intento de sonrisa a una línea forzada–– ¿Té?
––Sí, por favor Maestro Bolsón.
––Por favor llámame Bilbo ––en respuesta ella asintió y le indico que la llamara por su nombre también sin título alguno–– Por cierto, he querido preguntarte ¿Por qué te irás cuando el sol se ocultara tras las colinas?
––Porque no tengo brújula ni mapa y son las estrellas las que me muestran a dónde debo encaminarme ya que puedo presumir que las conozco mejor que conozco la tierra o el cielo diurno ––respondió y Bilbo no entendió pero no pregunto más porque sabía que ahora no entendería.
Una conversación animosa después y la joven se encontraba empacando en un saco que el hobbit le concedió para guardar algo de comida, incluida unos pedazos de tarta de su abuela. Kaírel en respuesta se extendió a unos pequeños cortes de pergamino que había puesto en la mesa de la sala y se las pasó a Bilbo, unas diez recetas y el hobbit apenado se las regreso mas ella frunciendo el ceño, las dejo en la mesa.
––Podrás, preparas mucha comida para tus siguientes invitados, deliciosa comida que ellos jamás olvidaran. Y usted me estaba pidiendo la receta esta mañana así que no sea terco y tenga, no podré prepararle todas pero al menos usted no se quedara sin probarlas. Es un excelente cocinero no dudo que le saldrá, incluso, mejor que a mí ––sus palabras sonrojaron al hobbit quien inclino su cabeza por la vergüenza.
Una vez más el hobbit no pudo debatir contra la joven y ella se separo un momento del hobbit mientras iba por algo. El hobbit seguía estando desconcertado y no le importaba lo que diría la joven, era obvio que estaba haciendo demasiado para lo poco que el hobbit había hecho por ella, así que cuidadosamente tomo los pequeños pedazos de pergamino y los introdujo en el saco al fondo para que no se diera cuenta.
Ella volvió y Bilbo actuó como si nada. El atardecer llego más rápido de lo que Bilbo había querido, torció la nariz ante la ventana y de nuevo esa presión en el pecho se hizo presente.
Es suficiente se regañaba a sí mismo como si fuera por su causa cuando no tenía ni la más mínima idea.
Ahí estaba parada en la puerta afuera, vestida con sus extrañas ropas, envuelta en su saco color mora sin aún ponerse la capucha. Ella sostenía el pequeño bolso improvisado con provisiones con su brazo bueno y antes de que Bilbo dijese algo ella se hinco en una pierna y saco algo de entre su saco mora.
––Tenga ––ella le extendió su daga enfundada junto a un pañuelo bordado con las iniciales de B.B.
––¿Qué es…? ––confundido miro a la joven–– ¿Por qué me das esto?
––Para que me recuerdes ––respondió aún hincada y extendiendo los objetos–– por favor no me rechace el gesto, el pañuelo es por el que perdió el día anterior, lo hice con la tela color crema que compré y la daga es por una promesa.
––¿Cuál promesa? ––tan inesperado y quedado estaba que solo atino a soltar una risa torpe.
––Que me la devolverá cuando nos volvamos a encontrar ––dejo sus cosas en el suelo y con su mano izquierda tomo las manos de Bilbo y las alzo para dejar los objetos en sus manos–– Porque sí nos volveremos a encontrar, de eso no hay duda y usted debe prometerme siempre tenerla con usted. También que no le mostrara a nadie lo que lleva y no hablara de su existencia, además que no la usara ¿De acuerdo? ––añadió con un semblante serio y sus ojos brillaban de un azul de amanecer.
Tan absurdo como sonaba Bilbo preferiría declinar ¿Qué haría con una daga tan hermosa y peligrosa como esa? Para untar no creía que le fuera útil, cortaría el pan al pasarle la mantequilla o la mermelada dejándolo solo en tiras. Pero tuvo la mala suerte de fijarse en sus ojos azules cual mar y su brillo amatista alrededor de las pupilas, suplicantes y gentiles. Bilbo apretó sus labios y dejo escapar un suspiro de resignación.
––De acuerdo ––acepto esa extraña promesa–– Cuando nos volvamos a ver se la devolveré y para la próxima si me quiere dejar un recuerdo que sea algo sin filo y un poco más útil.
Sus labios se extendieron y sus perlados dientes relucieron ante el atardecer, ella asintió y soltó las manos de Bilbo. Ambos se quedaron unos segundos viéndose antes de que ella extendiera sus brazos indicando que lo quería abrazar. Bilbo llevado por sus impulsos abrió sus brazos y los envolvió alrededor de la chica ocultando su rostro entre sus gruesos cabellos cepillados mayormente ocultos por debajo del saco mora. Kaírel envolvió solo con una mano por debajo de la axila del hobbit sin deseo de soltarlo pero era el tiempo de marcharse.
––Hasta pronto Bilbo Bolsón ––poso la palma de su mano en la mejilla del hobbit–– Dígale a los niños que un día regresare a contar más historias y que lamento no despedirme en persona.
Las finas manos de Kaírel al contacto con su piel le daban la sensación de que era tocado por algo más suave que el algodón o la misma seda.
––Hasta pronto Señorita Kaírel ––trato de sonreír pero la tristeza de la despedida le impedía hacerlo correctamente–– Se los haré saber con seguridad.
Ella se inclino al pequeño hobbit besando su frente recitando una bendición silenciosa. Acaricio sus rizos y se levanto para encaminarse a la bajada de la colina y dirigirse al este. Ya estaba lejos y las líneas del sol empezaron a caer por atrás de las colinas.
––¡Por cierto Bilbo! ––llamo por primera vez por su nombre a la distancia y el mencionado estiro su cuello para ver a la joven que se disponía a colocarse la capucha–– ¡Si algún día sale de aventura le sugiero que avise de alguna forma a sus parientes, no querrá que lo den por muerto!
Bilbo no sabía qué cara estaba poniendo pero debió ser muy graciosa porque la chica se inclino en una carcajada divertida que la hacía destellar a lo lejos, esa chica no podría ser más rara y eso le agradaba al amante de la comida. Ella siguió su camino dándole la espalda al comarqueño y Bilbo no la perdido de vista hasta que el punto mora desapareció entre los árboles. Dejo escapar un pesado suspiro antes de darse la vuelta y subir por sus cortas escaleras hasta su puerta, abrirla y entrar en su hogar, su gran y vacio hogar.
––Creo que prepararé la cena ––sentenció.
Su hogar no podría haber estado tan silencioso. Para el corto tiempo en que Kaírel estuvo había sido una experiencia agradable y entretenida, contando una de sus grandes historias y para él poco creíbles ¿En serio se creerían tales historias contados por una desconocida? Él quería hacerlo, quería creerle pero sonaban tan fantásticas que parecían tan solo sueños irreales y aun así le inspiraban a salir de su hogar para comprobar su autenticidad, mas como hobbit era absurdo y no es algo que haría, para nada, su hogar era Bolsón Cerrado y así seguiría por los años, siempre habría un Bolsón viviendo en Bolsón Cerrado, hasta el final de los tiempos.
Bilbo cansado fue a su habitación para disponerse a dormir, estiro sus brazos cansado y vio colgado en un clavo de madera un saco con capucha de su medida de azul marino. Se acerco para darse cuenta que la tela era impermeable ¿Cuándo la había comprado? y que por dentro la tela era tan suave como era posible, perfecto para un día de lluvia y frío. Llevaba bolsillos interno y revisando encontró notas de recetas y sus dudas de dónde provenía tal obsequio se disiparon.
Vaya que es impredecible e ingeniosa ¿Por qué no me sorprende?
A la mañana siguiente después de su desayuno y ya con el hermoso sol brillando en el pintoresco cielo de pocas nubes y el aire era impregnado por el dulce aroma de las flores y hierba, pues era abril y la primavera todavía era visible a la vista. Bilbo fumaba un poco de su hierva en su larga pipa distraído haciendo sus habituales anillos de humo que estaba tan orgullo de mostrar, pensando con los ojos cerrados disfrutando de la paz antes de que fuese golpeado por su propio humo picándole la nariz y abriendo los ojos con calma se encontró con unas telas de diferente degradado de gris.
Extrañado subió su mirada a los cielos encontrándose con un anciano con un particular bastón de madera, de barba larga hasta la cintura, blanca y gris al igual que sus espesas y larga cejas; ojos de un azul grisáceo mucho más grises que azules fijos en el hobbit. Llevaba un sombrero puntiagudo que le dio curiosidad pues ensombrecía la mirada del hombre y le hacía lucir vagamente conocido.
––Buenos días ––saludo apartando por segundos la pipa de su boca y haciendo un gesto con ella de saludo al levantarla.
El anciano respondió con preguntas haciendo parecer su saludo como algo complejo cuando lo único que quería era solo saludar a una persona que lo miraba buscando respuestas que él no tenía porque ni la pregunta sabía más que las que el anciano saco de su saludo.
Bilbo tan solo le respondió con una simple respuesta que llevaba a su larga pregunta a una sola respuesta ¿Qué qué quería decir? Si le deseaba un buen día o si en verdad era un buen día o que el día que hace es convenientemente bueno lo sea o no para él. Era todo eso a la vez, un saludo y ya ¿Qué más pretendía?
Le hablo de lo estupendo que estaba el día para fumar y hasta le ofreció, si tenía una pipa, un poco de su hierba para que le hiciera compañía mientras fumaban.
––¡Muy bonito! ––dijo el anciano–– Aprecio la invitación pero me parece que debo declinar.
El extraño viejo de barba increíblemente larga se le quedo viendo incomodando al hobbit que lo único que deseaba era fumar y lanzar hermosos anillos que navegasen como barcos por el aire hasta acabar desasiéndose a su causa. Y el sujeto frente a su casa no se lo impediría y sin poder pretender que no estaba ahí le hizo una sencilla pregunta que esperaba no respondiera con complicaciones.
––¿Le puedo ayudar? ––pregunto al fin sin huida de la situación.
––Eso es lo que vamos a averiguar ––contesto el del bastón–– Ojala tuviera tiempo de fumar anillos de humo pero realmente estoy buscando por estos lados a alguien que esté interesado en compartir una aventura conmigo, estos días es muy difícil encontrarlo.
Al hobbit fumador por poco no se le cae la pipa al escuchar las palabras del anciano, se quedo unos segundos pensando antes de arrimar su cabeza hacia atrás en un gesto de desconcierto pues que hace un día una dama de cabellos largos caídos en cascadas, habría sido la candidata adecuada para lo que estaba buscando el hombre, lástima que se fue al caer la noche anterior, ya debía estar lejos si no se detuvo en el camino a ayudar a otro lobo prisionero de trampas de los hombres.
––Estoy de acuerdo con usted ––concordó mirando a su alrededor ingenuo a la proposición y recordando–– por estos lados solo se encontrara con hobbits sencillos de vida sencilla que aventuras en sus planes no están ni estarán ––se levanto caminando a su correo y sacando las cartas de ella continuo hablando–– ¡En mi opinión las aventuras son incomodas, temibles, molestas y desagradables que retrasan las comidas del día! En especial la cena.
Pretendía leer su correspondencia ignorando al viejo sosteniendo su bastón y apoyado en él seguía viendo en silencio al hobbit que sintiéndose aun más incomodo y molesto pretendía retirarse insinuando que la proposición del hombre era para él ofreciéndole algo parecido y claramente eso no iba a pasar en un millón de años.
––No queremos aventuras aquí gracias ¡Si quiere vaya al este! Después de la Colina encontrara de seguro alguien entusiasta que lo acompañe en su "aventura"! Buen día ––con eso pretendía dar por concluida la conversación pero no termino ahí, no señor.
Bilbo pudo notar que la sombra en sus ojos lo hacían lucir irritado e incluso molesto, tal vez ofendido a lo que Bilbo intento disculparse puesto que pensaba que de alguna manera había hecho inconscientemente irritar y arruinar el día del anciano que no había hecho más que hacer una simple pregunta a la cual respondió golpeado y molesto.
Sin embargo, no era como si lo conociera y si pretendía una aventura él no era su hobbit o ninguno lo sería. Lo peor venía cuando el anciano le salió con algo que no podría en millones de años predecir, puesto que hablo de su madre.
––¿Usted conoció a mi madre? ––sus pasos se detuvieron a la mitad de la subida y sus ojos se ampliaron prestándole ahora si la total atención al hombre.
––Has cambiado y no para bien Bilbo Bolsón.
Lo conocía ¿Cuándo se había encontrado con aquel hombre? Si podía parecerle conocido, más ese sombrero azul gris y esa mirada que le lanzó como si no estuviera contento ni orgulloso, sino decepcionado.
––¿Nos conocemos? ––pregunto Bilbo.
¿Gandalf? ¿Quién era Gandalf? ¡Gandalf! Pensó que era algo más pero resulto que el viejo resultaba ser ese mago errante amigo de su abuelo, aquel de encantadores y sorprendentes fuegos artificiales que encendía el Viejo Tuk en los solsticios de verano. Aquel mago que contaba historias de criaturas sorprendentes, aventuras, gigantes, varias de esas historias se las había contado a Kaírel la noche ante pasada.
Una vez más pensó en que debió rogarle a la chica que se quedara un día más, quizás hubiera simpatizado mucho con el mago al cual de seguro le estaba mostraba una sonrisa entusiasta que trato de disimular con la pipa, el entusiasmo se desbordo de su rostro por minutos antes de regresar a su semblante neutro.
Recordaba en voz alta todo y cada una de las cosas que Gandalf realizo cuando iba a la Comarca, una de ellas era alentar a los más jóvenes a salir de aventura –eso explica el por qué Bilbo tiene tantos libros fantasioso y de mapas, de niño se escapaba solo para ver si se encontraba con hermosos elfos o hadas–
––Creí que ya no trabajabas ––soltó a lo último.
––¿Y qué otra cosa iba hacer? ––pregunto frunciendo el ceño.
Rió por lo bajo pensando que era un chiste pero el hombre no cambio su expresión y Bilbo aclaro su garganta y mordió la punta de su pipa disimulando su risa nerviosa. El mago seguía viéndolo de arriba abajo mientras el hobbit se disculpaba por su grosera actitud y entonces Gandalf le propuso algo que el hobbit desconcertado negó rotundamente y el mago ya estaba previsto para la negación del hobbit mas las cosas no iban a quedar así ¡No, claro que no! Porque los magos hacen lo que desean y ese mago es sabio y sabe lo que le conviene a todos aunque no lo quieran ver a la primera.
––…Voy a informarle a los otros.
––¿Q-qué? ¿Informar a quien? ––vio al mago irse antes de detenerlo con su voz y señalándolo con su pipa.
Una vez más Bilbo negó la proposición de Gandalf y se retiro, no sin antes invitarlo al té del día siguiente, con un "Que pase un buen día" escabulléndose hasta su entrada y luego pasar el lumbral de su puerta cerrándola a su espalda y poner el seguro regañándose mentalmente por haber invitado al mago a tomar el té y maldijo así sus buenos modales. Escuchó un ruido en su puerta como si estuvieran raspándola con algo filoso y metálico. Asomándose a la redonda ventana a un lado de la puerta se encontró con el ojo agrandado del mago por efecto del vidrio y reaccionando, se oculto por detrás de la columna dónde no lo vería.
Se volvió a asomar por la ventana pero esta vez de su sala y ahí vio al mago bajando las escaleras marchándose entre una risa larga, agradable y benigno pues el mago planeaba algo que claramente sería de su propia diversión.
Bilbo ignorando el extraño reencuentro se dirigió a su despensa, el hambre le había llegado y un bocadillo antes del almuerzo nunca ha matado a nadie.
Paranoico estuvo ese día y el día siguiente mientras solo se paseaba por el mercado en la mañana se encontró con los niños que escuchaban los cuentos de la joven que ya debía encontrarse muy pero muy lejos. Con mucha tristeza le informo a los jóvenes hobbits que la cuenta cuentos se había marchado ya hace un día y que prometió visitarlos algún día trayendo nuevas y fantásticas historias. Lo último que dijo los animo manteniendo en cuenta lo que había dicho el hobbit mayor que algún día ella regresaría y para Bilbo esperaba que fuese pronto pues su compañía fue corta pero al final muy agradable.
Regreso a su hogar con solo poca comida para la cena, se dirigió a su despensa encontrándose con las montañas de comida que la joven había comprado antes de irse ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Y ahí encontró las notas con las recetas escritas en una letra curvada y sencilla.
Bilbo recordó algo, se le había pasado por completo la cita del té con el mago y con ojos abiertos de par en par salió de la despensa dejando las notas en la cocina, coloco la tetera con agua para hervir en el fuego y comenzó a sacar comida de la despensa. Podría ser un mago que llego sin previo aviso pero él era un Bolsón el cual invito a dicho mago a la hora del té, no podría ser un mal anfitrión aunque se lo propusiera, solo esperaba que Gandalf fuese un buen invitado y le dejara servirlo, no como cierta viajera que no le dejo ni preparar la merienda de despedida.
Vaya que se le fue el tiempo con su cabeza en las nubes mientras preparaba todo, al final tomo las recetas de la joven (solo algunas) y cocino prácticamente también para la cena ¡No solo eso! ¿Qué rayos le pasaba a él? Preparando comida de más como si esperaba un ejército, cuando vio su despensa solo quedaba aún comida que era la que tenía en un principio antes de que Kaírel le comprase todo ese almacén.
No se dio cuenta al principio, claro que no, primero admiro con una sonrisa de orgullo su mesa decorada con todos esos manjares y probando uno de los bollos de freza casi y no se cae por lo delicioso que había quedado suspirando gustoso ¿Cómo dos personas iban a comerse todo eso? Aunque recordaba vagamente que Gandalf dijo que le avisaría a alguien ¿Serían tres entonces? Pero solo coloco dos platos, que descuidado fue al olvidarse de ello y sin embargo eso no le preocupo, era extraño pero creía que estaba haciendo algo que no era lo que debía estar haciendo ahora ¿Qué era esa sensación tan extraña? La ignoro de inmediato al escuchar un fuerte retumbar de la puerta.
Llego me parece y todavía no he puesto el otro plato, mas no me parece que deba dejarlo mucho tiempo plantado en la puerta sin contestar
Con esos pensamientos se encamino a la puerta con pasos vacilantes, a cada paso la presión en su estomago se hacía cada vez más fuerte. Ignorando sus tontas preocupaciones se limito a gritar que ya estaba en camino y al abrir la puerta vaya sorpresa se llevo.
Booooooooooooon ¿Qué les parece? Es un trabajo que llevo casi un año trabajando, espero que en serio lo lea alguien jajajaja aunque creo que lo hago más por mi ¡Bien! que lo disfruten con todo el cariño del mundo y acepto cualquier critica que venga
