7. Cambio en el menú.
––¿Qué piensas que pudo haber dejado este desastre? ––pregunto Kíli observando el camino, dando zancadas largas alrededor–– Como nuestro saqueador oficial, creemos que es una oportunidad para que use sus habilidades.
––¿En qué? ¿En detectar que criatura hizo esto? Pues déjame decirte que no lo sé con sinceridad, además que apesta al igual que… ––se detuvo analizando, divagando entre sus pensamientos.
Los hermanos se lo quedaban viendo e incluso retrocedieron un poco pues parecía querer arrojarles los tazones a la cara, que tonto que creyeran algo así, como sí un hobbit sería capaz de desperdiciar comida.
––¿Troll? ––pensó en voz alta preguntándose cómo rayos sabía o reconocía el olor de un troll.
––¿Cómo dice? ––se inclino Kíli como si no lo hubiera escuchado bien.
––Pues ––se puso nervioso y miraba el suelo–– solo es un pensamiento la verdad…
––Miren ––susurro Fíli agachándose con la mirada clavada por el rastro de árboles.
A pocos metros, en medio de la espesa oscuridad de la arboleda una luz bailaba entre el reflejo de una enorme roca, reconfortante y atractiva ante la negrura de la noche. Los tres sin decir nada se acercaron para ver mejor. Un paso más iba a dar Kíli, pero Bilbo lo detuvo con una patada en la pierna, el enano giro para lanzarle una mirada ceñuda, no le había dolido pero fue molesto. Bilbo le indico que se agachara, el arquero no entendió pero no fue necesario, su hermano rápidamente empujo la cabeza de Kíli para que la bajara.
Se quedaron escondidos detrás de un tronco de árbol caído perfectamente camuflados en la oscuridad.
––Parece que tenía razón Maestro Bolsón ––susurro Fíli lo más bajo que pudo viendo como un enorme troll pasaba a unos centímetros cerca de ellos sin percatarse de su presencia–– y un muy buen oído ––halago una vez que el troll se marcho.
––Sí, son trolls, excelente deducción.
––Gracias ––dijo sintiéndose avergonzado por los halagos, era agradable pero en el interior se sentía extraño pues no encontraba mucha lógica en que supiera quién robo a los animales. No duro su estado de ánimo–– pero miren ¡Tiene a Myrtle y Minty! Debemos hacer algo ––se inclino por el tronco observando.
Veía al grande y horrible troll llegar a la fogata y pudo sentir un cosquilleo en su cabeza, era un sentimiento conocido, como si supiera lo que fuese a pasar. Era raro pensar en un deja vu cuando en su vida ha visto a un solo enorme, gris y feo troll.
Dejando eso de lado, inclino su cabeza hacia atrás antes de que los hermanos le dijeran algo, aumento su agarre a los tazones.
––Debemos ir por los demás o se los comerán, y al menos que tengan un ingenioso plan no pienso dar un paso a que me coman los trolls por imprudente ––señalo con firmeza sin quitar la vista del campamento.
Kíli y Fíli intercambiaron una mirada rápida para luego plantar sus ojos en el hobbit quien parecía meditar la situación. Ambos no sabían que decirle al hobbit, se notaba nervioso y pensativo, además de con cierto nivel de enojo, para los hermanos era muy raro como con facilidad Bilbo era capaz de hablarles o reprenderles.
––No hay que preocupar a los demás.
––En especial a Thorin, solo debemos liberar a los ponis. ––indico Fíli apuntando con la nariz la dirección a dónde se encontraban los animales prisioneros.
––Usted puede hacerlo, los trolls de montañas son lentos y tontos. Y usted es tan pequeño que no van a verlo. Es bastante seguro y lo estaremos cubriendo ––aseguro Kíli en voz baja vigilando que las horrendas criaturas no se dieran cuenta de su presencia.
El de ojos cual esmeralda bajo los hombros y suspiro, por supuesto los chicos no iban a llamar a la compañía por temor de que les reprendieran por su obvio descuido, en especial a su tío. Mordiéndose el labio inferior les paso los tazones a los hermanos quienes sostuvieron su cena pensando si era buena idea comer en una situación así.
El hobbit se levanto y apoyándose del árbol colocó una mano en la cadera y la otra la llevo a su barbillas tamborileaban con sus dedos. Se cruzo de brazos entrecerrando los ojos sin ninguna idea pensada, se acomodo el abrigo y algo golpeo contra su costado, en el bolsillo interno. Abrió los ojos, retorció la nariz y un plan le llego al instante.
––Bien iré, tengo un plan y espero no acabar muerto por andar haciendo tonterías. Y si pasa, no permitan que mi casa quede en manos de los Sacovilla-Bolsón.
¿Por qué estoy haciendo esto en primer lugar? Debería ir con el resto e informarles ¿Estoy loco? Estar con los enanos me debe estar afectando el juicio.
––¡Animo Maestro Bolsón! ––le decía Kíli por lo bajo regalándole una sonrisa a modo de apoyo y Bilbo no hizo más que devolverle el gesto mientras rodaba los ojos nervioso.
––Aquí estaremos, solo grite dos veces como lechuza de granero y una como lechuza de campo si necesita ayuda ––sugirió el rubio y ya andaba empujando a Bilbo al peligro.
Como si supiera con exactitud cuál es la diferencia entre esas dos lechuzas. Eru dame paciencia para no estrangular a estos dos.
––Sí salgo con vida de esta, juro que…
No termino la frase tan solo dio empezó a dar un par de pasos en a agachas para no ser descubierto. El corazón le latía tan rápido por los nervios y el miedo cuando llego con los trolls, por poco no se le sale el corazón del pecho. Arrepintiéndose, se volvió a donde se encontraban los hermanos hallando la sorpresa de que ya no se encontraban cerca. Resoplo y sin más avanzo con pasos temblorosos.
Eran enormes, el doble o el triple o el cuádruple de su altura; grises y solo con una tela cubriendo sus partes inferiores, sus cabezas eran anormalmente grandes y de caras toscas. El olor no ayudaba nada y Bilbo intento controlar sus arcadas.
––Carnero ayer, carnero ahora ¡No más! No quiero comer carnero mañana otra vez ––se quejaba uno de los grandes trolls.
––¡Deja de quejarte! Estos no son corderos, estos son ponis frescos.
––Agh los caballos no me gustan, desde siempre, no tienen suficiente grasa ––se quejo el más bajo de los trolls y de estructura más delgada pero igual de feo que cualquiera de su especie.
Y mientras hablaban, Bilbo veía su oportunidad de ir por los ponis puestos en una pequeña cerca lo suficientemente firme para que ninguno pudiera escapar. Mencionaron los trolls de un anciano que vivía en los alrededores, flaco, casi en los huesos que no les sirvió ni de aperitivo y se revisaban los dientes por las astillas que había dejado el pobre hombre con sus viejos huesos.
La cabaña ¡Ellos fueron los que la destruyeron! Ahora si me estoy arrepintiendo de esto.
Pensaba pasando su mirada de los trolls a los ponis. Las manos se aferraban al tronco que usaba para esconderse de la vista de esos gigantes grises.
Fíli y Kíli les voy a jalar las orejas al punto que nunca más volverán a su color natural. Solo espero salir de esta.
No tardo encontrar una oportunidad mientras los trolls discutían entre ellos, fue directamente al corral donde se encontraban los pobres ponis asustados quienes al ver a Bilbo se excitaron de gozo, mas el hobbit les rogo callar pues podrían sorprenderlo.
––…espero que les quiten las entrañas ––hablo el más delgado y con una asquerosa gripe encima––, odio cuando las cosas apestan.
––¡Dije que te sentaras! ––exclamo el cocinero golpeando en la cabeza al troll quien se iba a levantar para espiar a los ponis.
Bilbo tuvo que esconderse, no noto que no respiraba hasta que el gris troll se retiro quejándose por el golpe del cucharon de metal a su cabeza. Una vez más empezaron a discutir sobre cuánto tiempo tendrían que esperar para zamparse los deliciosos ponis encontrados.
Lástima que tendrán que esperar mucho tiempo, no se comerán a estos ponis. No mientras yo pueda evitarlo.
Su plan era simple, aunque tampoco era tan brillante. Antes de guardar su abrigo dentro de la mochila, aquel saco que lo cubrió gratamente de la lluvia, saco la daga que la chica le había dado y lo oculto en el bolsillo interno del abrigo. Le prometió que lo llevaría con él hasta que se volvieran a ver y una promesa era una promesa, aunque una vez más pensó que nunca iba a tener que usarlo en ninguna circunstancia.
Es demasiada casualidad, aunque también me dijo que no la usara pero ¿Qué otra opción tengo ahora? Tal vez huir, ir con los demás y hacer que ellos se encarguen.
Se golpeo mentalmente ya que era una pésima idea, no iba arriesgar a los demás cuando él solo podía liberar a los ponis sin la necesidad de involucrar a sus compañeros de viaje. Pero eso solo ocasionaba que miles de preguntas más se acumularan, no conocía a los enanos lo suficiente ni por el tiempo que requería para pensar en no arriesgarlos. Tampoco dio la opción de que los hermanos mismos se hicieran cargo, a pesar de que es de ellos la culpa en primer lugar, mas una vez más el noble hobbit pensó en alternativas que esquivaban arriesgar a los enanos.
––Espero que tenga el suficiente filo ––se dijo en voz baja y saco de la funda la daga en forma de pluma que oscilaba su brillo a la luz de las llamas de aquella fogata.
La empuñadura era suave y cómoda al agarre a pesar del material. No se había puesto a detallarla con cuidado, pero podía jurar que parecía una pluma de águila con filo en la punta que hasta los detalles de las hebras dibujadas hermosamente sobre la hoja y el mango de metal negro era simplemente una belleza ajustándose perfectamente, sin maltratar o incomodar la mano de Bilbo.
Apartando su atención del hermoso objeto se dispuso a hacer lo que iba rozando dos veces la hoja por sobre las sogas que retenían a los ponis. Nunca espero que con dos roces la cuerda se rompiera como si no fuera más que hilos delgados. Los ponis hicieron asustados y relinchando, trotando por el camino y para el disgusto de Bilbo, con demasiado ruido.
Los trolls se dieron cuenta e intentaron cazar de nuevo a los ponis pero ya era demasiado tarde y Bilbo hizo lo que pudo para mantenerse oculto pero en medio de la agitación y el desorden algo brillante y pequeño se le cayó a uno de los trolls. Sin poder evitarlo lo tomo y lo guardo en el bolsillo al igual que aprovecho para guardar la daga en su funda y próximo guardarla en el interior de su abrigo, pero…
––Miren, miren lo que tenemos aquí.
Bilbo soltó un gemido de dolor al ser tomado por uno de los trolls. El agarre de Tom era como si quisiera romperle las costillas, pero fue aflojando sin dejarle tampoco el camino libre para que aprovechase de escapar.
––¡Maldición Berto, mira lo que he cazado!
––¿Qué es?
––¿Y yo como voy a saber? ––respondió Guille apuntando al hobbit con un cuchillo mal afilado–– ¿Y tú qué eres?
––Y-yo s-soy un saque… ¡Hobbit! ––dijo el pobre Bilbo temblando de pies a cabeza ya pensando que estaba más que muerto.
Intento soltarse del agarre sin ningún éxito y se llamo torpe y tonto al guardar la daga en su bolsillo, además por imprudente al haber recogido ese objeto del suelo.
––¿Un saque-hobbit? ¿Y qué demonios son esos?
––¿Y eso que importa Tom? De seguro sabrá delicioso ¡Berto! ¿Podemos comérnoslo? ––sugirió Tom con una sonrisa aterradora en su rostro y Guille acercó el cuchillo al cuello de Bilbo.
––Solo serviría para un mísero bocado, ya sin los huesos o la piel jejeje pero ser un triste consuelo por los ponis que se han marchado ––Berto se sentó en la roca viendo al pequeño hobbit desde lejos y pensando en las maneras de comerlo–– Debo apostar que fuiste tú el causante de esto ––dijo señalando la cerca donde ante estaban los ponis–– lo pagaras muy caro saque-hobbit.
––Quizás haya más de ellos por estos bosques ––Tom aumento su agarre y Bilbo chillo al no poder respirar.
––No lo asfixies aun Tom, debemos averiguar si hay otros bocadillos alrededor.
––No, no ––dijo rápidamente antes de recuperar el aire perdido–– no hay más, en serio.
En parte no mentía, no es como si hubiera más hobbits alrededor. Los demás debían seguir cenando cómodamente y Fíli y Kíli háyase a saber dónde se encontraban ese par, a lo que podía suponer Bilbo, estaba solo.
––Quiere engañarnos ––acuso Tom y Bilbo noto como sus ojos se desenfocaban de un lado a otro que no sabía si tomarle enserio o que le daba más terror su mirada así.
––N-no, es en s-serio, no hay más solo estoy y-yo ––farfullo. Estaba al borde de entrar en pánico y cuando lo amenazaron con ponerlo al fuego ya sentía que se le iban los colores y la visión–– No me coman amables señores, no les serviría de nada, como ustedes han dicho no soy más que huesos y piel, solo ampliaría su apetito. En cambio si me bajan y dejan que les cocine, se contentaran conmigo pues soy mejor cocinando que cocinado, se los aseguro.
Guille empezó a reír pues el comportamiento del hobbit le daba mucha gracia, a pesar del peligro y de su presencia el pobre bribón podía hablar e incluso negociar. Pero los trolls no entienden de cortesía y al menos él ya había comido hasta hartarse y ya no quería comer más, los carneros de hace rato habían sido suficiente pero podría comer otro bocado si bien se lo ofrecen.
––Pobrecito bribón ––dijo Guille–– pobrecito, por mí te dejo ir, no tengo tanta hambre, pero como mis compañeros aún tienen hambre la decisión es de ellos.
––Al menos un bocado tendremos antes de que salga el sol- ¡AY!
Tom el troll aulló mientras comenzaba a saltar en un pie. Bilbo salto por los aires y fue atrapado por un pie por Berto, quien veía a su compañero retorcerse de dolor.
––¡Ya bájenlo! ––ordeno una voz en el suelo.
¿Kíli?
Era la voz de Kíli no cabía la menor duda, se sentía esperanzado solo con oír la voz de su compañero y todo la molestia que sentía por aquel enano se desvaneció como humo de hoguera apagada en el viento. Sin embargo, otra inquietud vino a parar al darse cuenta que solo estaba Kíli ¿Dónde se encontraban los demás? ¿Y Fíli? Dudaba que el hermano mayor hubiese dejado a su hermanito solo para enfrentarse a dos grandes trolls de piedra.
No se equivoco, ahí estaba solo y con una gran espada portando es su mano derecha haciéndola girar con habilidad manteniéndola firme para intimidar a las criaturas. Bilbo comenzó a temblar más, no sabía lo bien que podría pelear el enano contra tres trolls, pero no creía que solo pudiera.
––¡Kíli, no seas tonto vete! ––le rogo y tanto el enano como los trolls lo ignoraron.
Sentía mucho miedo, estaba aterrado y quien sabe lo que pasaría si lo dejaba solo, pero mucho más terror le causaba pensar que su compañero podría resultar herido peor de lo que él podría terminar.
––¿Qué cosa? ¿Quién eres tú para darme órdenes? ¡Enano! Mentiroso saque-hobbit ––decía Berto agitando al pobre Bilbo.
––Ustedes preguntaron por saque-hobbits, no por enanos je ––rio nervioso invocando la valentía que no sabía que tenía.
Tonto que había sido dejar salir su lado Tuk en un momento como ese, se arrepintió al instante tragando saliva en cuanto vio las arrugas de la frente del troll marcarse cada vez más en un ceño fruncido tan aterrador y grotesco que estaba seguro Bilbo que en los ojos negros de piedra de Berto estaba el deseo de devorarlo en un solo bocado limpio y sin gritos.
––Te dije ––volvió a intervenir Kíli y sus ojos ardían cual carbón en el fuego–– que lo bajes ––gruño mostrando sus dientes, amenazando con la mirada al trío de trolls.
¿En serio cree que si lo dice me van a soltar?
Daba la impresión que la vida le gustaba darle mucho la contraria al pobrecito saque-hobbit pues sí lo soltaron , pero son trolls y la delicadeza no está en su naturaleza así que como se esperaba fue lanzado hacía el enano como estrategia para hacerle bajar la guardia, que soltara su espada y así capturar a ambos mientras se encontraban tendidos en el suelo. Paso justo todo lo que ellos esperaban, menos lo último.
––¡Enanos!
Apareció de entre las plantas y arbustos Thorin a la cabeza y los demás enanos le acompañaban a su espalda siguiendo a su líder con sus armas blandidas en sus manos y gritos de guerra. Los trolls fueron atacados desde el suelo y los enanos no desaprovechaban ninguna ventaja que le dejaban.
––Muy oportuno ––dijo Bilbo a Kíli mientras recuperaba el aire que se le fue sacado por la caida, la armadura del enano fue casi como si hubiese chocado contra una roca.
––Al menos llegamos antes de que lo cenaran ––dijo divertido el de ojos oscuros.
El hobbit planeaba reprenderlo pero los ojos abiertos de Kíli lo advirtieron y antes de que pudiera notarlo ya había sido empujado a un lado rodando hasta un arbusto. Berto fallo en capturar al enano y al hobbit; Kíli nuevamente de pie rozo su espada en la palma de la enorme mano haciendo retroceder a la criatura horripilante.
Bilbo procuraba levantarse pero su desdichado pie había sido estrujado por las garras de Berto, el aire le faltaba tras el apretón y las agitaciones de hace un rato. La cabeza le daba vueltas y se quedo ahí resollando hasta que finalmente pudo sentarse y admirar la batalla entre los enanos y trolls.
Nada estaba haciendo Bilbo pintado en el ambiente. En la conmoción, se escondió detrás del arbusto cercano sin quitarle la vista a sus compañeros, jamás los había visto pelear y para ser la primera impresión, lo estaban haciendo bastante bien, todos luchaban como si estuvieran conectados, como si supieran lo que el otro haría y como compensarlo con su fuerza.
Al menos les debía dar crédito a los enanos de ser tan buenos guerreros pero ¿Por qué se encontraban ahí sus compañeros? Ya había liberado a los ponis y debieron haberlos visto mientras ocurría todo el alboroto ¿Estaban ahí por él? ¿Fíli y Kíli los habían mandado a llamar por si las cosas se ponían apretadas?
––¡Los sacos! ¡Pónganlos en los sacos! ––gritaba inútilmente Berto, los enanos no le iban a dejar tomar ventaja sobre ellos y no dejarían de atacarlos hasta que desistieran.
Iban bastante bien a la vista del hobbit que hasta se despreocupo, vio una increíble combinación entre Thorin y Dwalin que lo dejo boquiabierta. Sin siquiera dirigirse una mirada, solo fue Dwalin rodando en el suelo y colocándose en posición para que Thorin saltara en su espalda y así agitar su espada en el aire en dirección al troll logrando proporcionarle un rasguño a su antebrazo y la mano que tenía cautivo a Ori por la cabeza.
No era momento de quedarse con la boca abierta admirando a los enanos, no importaba cuan increíbles lucían haciéndolo y más Thorin que parecía estar en sincronización con sus compañeros. Debía ponerse fuera de la vista de los trolls coléricos, si lo tomaban lo iban hacer puré, más seguro aquel al que Dori le acaba de dar por debajo de su taparrabo con su bota de punta de metal y que después le volaran los dientes con el mazo de Dwalin.
Era lo más probable que lo culparían por haber traído a los enanos a ellos, ya que los trolls no simpatizan ni simpatizaran con los enanos sin cocinar y menos con un bocadillo mentiroso que prácticamente no mintió pero ¿Cómo iban a entender algo así esos tontos trolls?
Se subió a la rama de un árbol para tener mejor vista pero en medio del camino se detuvo.
––¡Nori!
Grito uno de los menores del grupo. Ori se encontraba en manos de uno de los trolls, Nori iba a por él pero fue empujado por Berto y el enano cayó encima de Gloin. Dori no estaba enterado pues estaba ocupado con Guille junto a Oin y Bifur. El único que estaba cerca y dispuesto a arriesgarse era Fíli quien con su espada hirió al grisáceo troll de piedra liberando al enano quien voló por los aires y cayó encima de Bofur.
––¡Maldizo enano! ––dijo el troll viendo a Fíli batiendo su mano y en un descuido de parte del enano blondo fue empujado y golpeo el piso contra su espalda.
Los demás no se acercaban, cubrían a los que habían caído encima del otro y nadie se fijaba en Fíli. Nadie, excepto cierto hobbit que estaba a solo metros de ellos.
¿Qué estás haciendo? ¡Levántate!
––¡Fíli! ––grito alarmado.
El rubio enano tenía ya en su mente trazado un plan por si lo capturaban, traía en su cuerpo casi un arsenal de cuchillas, solo debía apuñalar al troll con una de ellas para tener ventaja al ser liberado si lograba tomarlo. Maldijo por lo bajo su descuido pues había golpeado fuertemente con el suelo y el aire le faltaba, de un costado le dolía algo pero era pasajero, era cuestión de ignorarlo. Esperaba que lo tomara, que le sacara el aire y hasta que lo lanzara por los aires para chocar contra algo, mas nunca lo hizo.
––¡Bilbo!
El hobbit había saltado enfrente del enano sin importarle absolutamente nada, nadie lo escuchaba, gritaba que Fíli necesitaba ayuda pero todos parecían hacer oído sordo ante sus palabras y en un ataque de pánico se metió en medio pensando por un segundo que iba a poder aguantar una vez más el agarre del troll.
¡Estaba tan malditamente equivocado!
Cada centímetro de su pecho e incluso internamente, su cuerpo le regañaba y sentía sus huesos quebrarse, quizás estaba exagerando pero el agarre de la fea criatura no estaba destinada para tomar a un hobbit sino a un enano y el agarre es incluso más tosco que antes.
––¡Bajen sus armas! ––demando el troll.
––¡Bilbo! ––fue Kíli quien dio un paso al frente para atacar a los dos trolls que lo tenían sujetado por las manos y los pies dejando todo lo "sutil" de antes.
––No… ¡Agh! ––se quejo Bilbo ante un tirón de sus partes sujetadas.
Thorin detuvo a Kíli, no lo iba a arriesgar. El enano maldijo en su lengua y miro al hobbit quien hacía lo posible de no hacer muecas de dolor pero le estaba costando demasiado porque de un costado estaba seguro que ya traía un moretón del tamaño del pulgar del troll.
––¡…O le arrancamos los brazos! ––tiro de su rehén nuevamente y Bilbo no evito que un gesto de dolor y un gemido se escaparan.
Escucho a Fíli a su espalda y de inmediato vio a Thorin lanzar una mirada a su sobrino que no era difícil de descifrar: "Quédate en dónde estás"
Los trolls esperaban impacientes ante la respuesta de los enanos, Thorin lucían imperturbable y sus hombros se encontraban bajos.
Como si ellos fueran a obedecer… ¿Es una broma?
Thorin lo pensó bastante y los enanos le miraban esperando sus órdenes, grande fue su sorpresa cuando el líder de la compañía bajo su espada clavándola en el suelo. Sus ojos a la poca luz se habían variaban entre el azul claro y el naranja rojizo del fuego.
Los demás enanos le siguieron, gruñendo y maldiciendo, todos dejaron caer sus armas y Bilbo quería que siguieran luchando pero hasta él mismo temía por su propia seguridad.
No fue nada en lo que tardaron en poner a los enanos amarrados en un tronco girándolos sobre el fuego mientras agregaban más troncos y a los demás dejarlos en sacos despojados de sus armas y armaduras. Ahí estaban los trolls, decidiendo como comerlos, si crudos, sazonados o que si era mejor sentarse sobre ellos y convertirlos en puré o jalea.
––Nada de eso, los voy a sazonar y azar, y agregarles una pizca de salvia ––decía el cocinero admirando a los enanos en el tronco quejándose y exigiendo que los bajasen. Eso parcia aumentarle más el apetito.
––Ohh eso si suena delicioso.
El hobbit trato de alguna manera de liberarse al igual que los demás, atrás Balin, sin alguna intensión de usarlo como almohada, podía notar que el enano intentaba buscar la manera de desatar sus manos por debajo del saco. Thorin hasta estaba usando los dientes en un intento de aflojar los sacos. La daga de Kaírel no se encontraba en su abrigo, en algún momento entre la confusión lo perdió y ahora se encontraba dentro de uno de los sacos con olor a fango. Se sumiría en la culpa por haber perdido un objeto valioso, mas el miedo de ser devorado por trolls opacaba su desliz.
––¡Olvida el aderezo! Ya casi amanece, hay que apresurarnos. No quisiera convertirme en piedra por el sol ––advirtió Guille.
Eso si era interesante, Bilbo dejo el forcejeo y atendió al aviso del troll ante lo que parecía ser una oportunidad de escape. Si es que lograba engañarlos y manipularlos era capaz de retrasar la cena hasta el alba, por lo menos tenía la ventaja de que las criaturas eran tontas y distraídas, además de que tendían mucho a estar en desacuerdo entre sí para iniciar una pelea tonta y absurda perdiendo así el tiempo.
––¡Esperen! Están cometiendo una terrible equivocación ––dijo el hobbit impulsando su cuerpo hacía un lado y luego a otro hasta que por fin pudo ponerse de pie y dar pequeños saltos hacía delante manteniendo distancia tanto con los enanos como de los trolls.
––No pueden razonar porque son unos tontos ––revelo Dori en el tronco girando sobre la fogata.
––¡¿Tontos?! ¡¿Y cómo quedamos nosotros?! ––exclamo Bofur en las mismas circunstancias que Dori, Nori, Ori, Bifur y Dwalin.
––Y-yo hablaba de los sazonadores ––decía el hobbit entre saltos e intentando permanecer de pie con sus pies muy juntos en el saco.
––¿Y qué pasan con los sazonadores? ––pregunto Berto.
––¿Qué no los huelen todavía? Oh Señores trolls necesitaran algo más fuerte que salvia para poder prepararlos.
Y los enanos, como Bilbo lo esperaba, no estaban nada contentos con lo que estaba diciendo, lo llamaron por muchos nombres (no muy corteses para agregar) y hasta el rey se atrevió de acusarlo de traidor y los demás le siguieron igual.
Traten de leer la situación ¿Por qué no pueden prestar atención?
––¿Qué sabes sobre la cocina pigmeo?
––Creo que dijo que sabe cocinar, hasta nos ofreció un desayuno ––recordó Tom rascándose la axila derecha y Bilbo hizo lo posible por no hacer una mueca de asco y evitar vomitar.
––Cállense ––demando Berto haciendo un gesto con la mano a los otros dos y se acerco inclinándose hacia el mediano–– dejemos que el hambre burbu-hobbit diga todo, si tanto dice que sabe cocinar.
Nervioso y feliz de que al menos hayan caído en el interés de saber cómo cocinar bien a los enanos ––aunque sinceramente él no tenía ni la más mínima idea––, solo restaba en sacar alguna buena idea para retrasar a los trolls mientras el sol se dignaba a salir por el este.
––Bueno el secreto para cocinar enanos es…
––¿Y bien? Dinos el secreto
––Es…
––¿Qué esperas? Vamos dilo de una vez.
––Ah sí, sí ¡Ya voy! El secreto es… ––no se le ocurría nada, no tenía nada ¿Qué podría decir?
Estoy en blanco.
Los enanos lo observaban esperando a que dijera la forma correcta de comerlos y en sus ojos había cierto temor con respecto a la idea. Al final, Bilbo dijo lo primero que se le vino a la cabeza.
––¡Desollarlos primero! ––dijo por fin en una rápida pensada sonriendo por haber encontrado algo que decir.
Los enanos no les hicieron esperar mucho para sus quejas, gritos y gruñidos de disgusto, obvio que la idea no les iba a gustar pero el pobre hobbit tenía que pensar rápido.
––¿Qué-?
––¡¿Desollarnos?!
––¿-te atreves?
––¡Maldito hobbit!
Si no fuera porque Bilbo estaba atado aprovecharía para darle a cada uno de los enanos una patada por las costillas. Volteo los ojos y resoplo rogándole a Eru en silencio que le diera la paciencia suficiente para soportar a esos enanos.
––Tom, mi cuchillo de filetear ––pidió Berto contento por la idea de rebanar a los enanos.
––Yo soy el que te va a desollar ––sentenció Gloin al lado del saco de Kíli quien desesperado junto a Oin forcejeaban intentando aflojar sus sacos.
––No lo olvidaré ¡En la vida! ––amenazo Dwalin y Bilbo logro verlo de reojo.
Aunque internamente se estaba riendo por la forma en que los enanos estaban reaccionando, la amenaza de Dwalin le pareció entre graciosa y atemorizante, tal vez se debía a que estaba girando en el tronco atado con los demás y casi desnudo. Atemorizante porque a la luz de las llamas sus cuencas de obsidiana brillaban embravecidos, tal vez Bilbo si salía de esa o el enano estaría agradecido o se ganaría un buen golpe en el ojo.
Si no lo olvidas bien, pero si estás muerto dudo que puedas hacerme algo, al menos que regreses como fantasma y me atormentes por el resto de mi vida ¡Pero entonces yo también estaría muerto!
––Eso que estás diciendo no es la verdad ––discrepo Guille continuando su labor de rodas a los enanos sobre el fuego–– He comido a muchos que tenían la piel ¡Cómanselos con todo y botas!
Bilbo trago saliva ¿Qué más podría hacer? y el troll más tonto ya estaba acercándose de nuevo con la intención de comerse a uno de los enanos crudo pues así el sabor sería mejor, tomo a Bombur y el de ojos esmeraldas sintió que no podía tragar saliva.
El hobbit miro de reojo a un lado, por una pequeña abertura en la roca, el sol saliendo y una sombra moviéndose atrás de ella, reconoció el bastón y las ropas brillando a gris.
––¡No alto! ––detuvo el castaño antes de que Bombur fuera devorado por Tom–– No, no ese no. Ese está infectado ––tanto Bombur como el troll se voltearon a verle seguido de los demás.
––¿Esta qué?
¿Qué acabo de decir?
––S-sí, esta i-infectado de… de ¡Lombrices! ¡Sí! Tiene lombrices en… en las tripas ––su voz salió más aguda de lo usual y eso solo le pasaba cuando mentía y estaba nervioso.
De inmediato Tom soltó al obeso enano pero una vez más, los trolls no eran reconocidos por su delicadeza así que cuando lanzo al enano cayó encima de Kíli, Oin y Gloin.
––Es más todos las tienen ––advirtió sin saber que más iba a decir a continuación–– están infectados de parásitos, están muy enfermos. Yo no me arriesgaría, en serio.
––¿Qué tenemos lombrices?
––¿Dijiste parásitos?
––¿-osas a decir mentiras?
––¡-los tiene Bilbo!
Una vez más Bilbo puso los ojos en blanco dejando escapar un suspiro de frustración. Se pregunto por primera vez en la noche el por qué estaba tratando de salvar a los enanos. Kíli era quien más vociferaba y deseaba tener la bufanda olorosa de su tío Bingo Bolsón para metérselo en la boca y callarlo.
En un momento los enanos se callaron y Bilbo escucho un golpe seco proveniente de atrás. Pensó que algún Valar piadoso provoco tal milagro, aunque lo dudaba así que miro rápidamente a su espalda y encontró a todos mirando a Thorin, entendió rápidamente que el enano capto el plan o al menos eso creía Bilbo.
––¡-tengo parásitos!
––¡-son enormes!
––¡Sí yo tengo parásitos!
Luego le agradecería a Thorin por su colaboración, el enano no era tan lento y tonto como él creía. Sin embargo, Bilbo ya creía que estaban exagerando con las pulgas y otros insectos, los que daban vueltas en el tronco tampoco estaban mejor, ya el castaño comenzaba a creer que los pobres enanos desvariaban por el humo que provocaba los troncos quemados y las hojas secas en la fogata.
––¿Entonces qué vamos hacer con tus amigos? ¿Dejar que se vayan?
––Pues… ––no estaba nada mal la idea para Bilbo, incluso el mismo troll había dicho que lo liberarían antes ¿Por qué no ahora?
––Tú crees que no sé lo que estas planeando––dijo golpeando con su enorme y deforme dedo al pecho y el hobbit aun estado de pie gimió por un intenso dolor ante el golpe, costándole un poco más conseguir respirar adecuadamente y a pesar de que tambaleo no cayó al suelo–– este pequeño marrullero, cree que somos unos tontos.
––¡¿Marrullero?! ––exclamo ofendido.
––¿Tontos? ––incluso el otro troll se sentía igual.
Por el este las sombras de la luz se asomaban por una enorme roca que cubría la salida del sol, más otra sombra de gris apareció sobre la misma roca sosteniendo su bastón con ambas manos en lo alto.
––¡El sol va acabar con todos y que sea de piedra para vosotros! ––proclamo atrayendo todas las miradas.
Gandalf apareció sin ser notado por la mayoría, más que con la luz del sol Bilbo lo vio como un brillo de esperanza, quien sabría qué haría el mago pero lo que sea esperaba que fuese algo que los sacara de ese aprieto.
––¿Quién es?
––No tengo idea.
––¿Podemos comerlo?
Y de un golpe por la punta de su bastón, la piedra sobre la colina se quebró por la mitad y la luz del sol entro como faro llegando hasta donde los trolls, ahora, se quejaban, gruñían, gemían y se encorvaban por el doloroso brillo del cálido sol envolviendo sus cuerpos cada vez más grises. En unos solos segundos sus cuerpos eran tan duros y literalmente eran de piedra.
Los trolls vueltos en piedra, los enanos fuera de peligro y festejando mientras rogaban que de inmediato los liberaran. Bilbo al fin podría bajar sus hombros aliviado entre qué curioso veía a los trolls convertidos en el material del cual fueron originalmente formados. Por los momentos agradecía a Gandalf mentalmente por haberlos salvado y llegado en el momento exacto, ciertamente le debía un gran favor, todos de hecho.
Admito que cuando estaba escribiendo este capítulo me dio una risa solo pensar en el pobre de Bilbo, es que el hobbit siempre tiene que pasar lo peor y de paso que los enanos tan despistados que este se desespera. Di una enorme carcajada en esa parte de la película y en el libro es igual de gracioso.
Bien, de ante mano me disculpo por la tardanza, en serio, ha sido un comienzo de año horrible y los estudios no disminuyen ¡Ahora con todo lo que se esta viniendo! ¡El caos es horrible! Yo pensé que a mi país no iba a llegar nada de eso, pero ahora ando confinada en mi casa esperando que no pase nada... como si ya no tenemos más cosas encima.
En fin, gracias por leer xD no me importa que solo dos personas estén leyendo este fic, solo me alegra que no sea ignorado ¡Mil gracias! Y si tardo, no es porque quiera, es que realmente tengo una vida pesada ¡Se les agradece mil su paciencia!
