Capítulo 18. El falso adiós (fin de la Parte 1)
Nota de autor: Con este capítulo termina la Parte 1 del libro, "Europa". Habrá un receso de varias semanas entre la publicación de cada parte. La Parte 2, "África", será publicada el año que viene. Que tengan una feliz Navidad y Año Nuevo! Y nos vemos en el 2020! Saludos!
…
-¡DESMAIUS! -gritó Harry, apuntando con su varita a la figura extraña. El hechizo iluminó la habitación de rojo, y el destello los encegueció unos instantes.
El hechizo golpeó la pared y rebotó, dando luego contra el techo y desapareciendo.
Quedaron en la oscuridad nuevamente, ahora sin la luz del hechizo. Los ojos de Harry, abiertos de par en par, se acostumbraron en pocos segundos a la oscuridad. Y pudo ver que la figura se había ido.
Se había esfumado en el aire.
Hermione apretó el brazo de Harry con fuerza. Estaba temblado del miedo y los nervios.
Harry seguía apuntando hacia adelante. Luna se había despertado y acababa de salir de la cama, mirando a su alrededor confundida, en pijama y despeinada.
-¿Qué ocurre? -preguntó.
Harry apuntó en todas direcciones, luego de conjurar un encantamiento lumos.
-Se fue -dijo Hermione.
-¿Quién? -preguntó Luna, aun dormida-. ¿Había Grindylows? Porque el otro día vi uno en una de las casas donde nos quedamos. Es curioso, porque no había agua allí.
Harry la ignoró.
-Qué diablos -dijo Hermione, asustada-. ¿Eso era lo que viste en lo de Malfoy, Harry?
Harry asintió con la cabeza, aturdido. Por más que apuntara por todos lados, ya no quedaban rastros de aquella figura.
-Es como si simplemente hubiera aparecido y luego desaparecido, de la nada -dijo Hermione.
-Ron -Harry entonces miró hacia la puerta del cuarto y empezó a andar rápidamente hacia allí.
Hermione comprendió, y fue tras él.
Harry salió al pasillo, corrió hacia la habitación de al lado y empezó a golpear la puerta con fuerza.
Sus peores temores se acumulaban en su pecho…
Entonces, la puerta se abrió y Ron apareció ante él. Estaba desnudo y se tapaba con una sábana. Miraba a Harry con los ojos muy abiertos, y evidentemente molesto.
-Harry, espero que sea una emergencia -dijo, entornando la puerta al ver que Hermione también se acercaba-. Porque estábamos en medio… de "algo"… Tú entiendes.
Abrió más los ojos, indicándole a Harry que no era un buen momento.
Harry entendió perfectamente, y suspiró aliviado. Nada malo le había pasado a Ron. Él y Jose al parecer estaban en medio de un momento romántico, totalmente normal.
-Lo siento. Mañana te explico -Harry levantó el pulgar a su amigo, que dudó un poco pero asintió y volvió a meterse al cuarto.
-¿Están bien? -preguntó Hermione, llegando junto a Harry.
-Sí -dijo Harry, aliviado-. Pensé que… Tú sabes… Cómo Neville desapareció.
-Pensaste que la figura se llevaría a alguien hoy también -dijo ella, adivinando sus pensamientos.
Harry la miró y asintió.
Entonces, Hermione abrió grandes los ojos.
-Draco -dijo la chica, y enfiló hacia el otro cuarto. Harry fue tras ella. Aunque a él no se le había ocurrido que Draco pudiera correr peligro, quizás porque compartía el pensamiento de Ron de que Malfoy podía estar involucrado en aquello.
Sin embargo, cuando llegaron al cuarto del chico, él también estaba bien. Nada malo le había pasado.
-¿Qué ocurre? -les preguntó, cuando abrió la puerta. Él no lucía ni dormido ni en medio de ninguna situación, como Ron. Estaba peinado y todavía no tenía el pijama puesto, lo que por algún motivo disparó sospechas en Harry. ¿Por qué aun no estaba en la cama?
-Vimos a la figura que Harry vio el otro día en tu casa -le dijo Hermione, que evidentemente no sospechaba nada del hombre-. Estaba en nuestro cuarto.
-¿De verdad? -dijo Malfoy, en un tono que a Harry le sonó fingido.
Harry asintió con la cabeza.
-Estamos todos bien, sin embargo -dijo Hermione-. Queríamos ver que tú también lo estuvieras.
Él asintió, aparentemente confundido. Aunque Harry no dejaba de sospechar de él.
-Luna -dijo Harry entonces, dándose la vuelta y regresando a su habitación. Los otros dos fueron tras él.
Los tres ingresaron al cuarto, y Harry temía que en el rato que se habían ausentado la figura hubiera regresado y se hubiera llevado a su amiga.
Pero no. Luna aun estaba allí, y revisaba el cuarto con su varita, iluminando los rincones. Harry entró y encendió la luz, iluminando todo el cuarto.
-No -dijo Luna, mirándolos y negando con la cabeza-. No hay Grindylows aquí.
Malfoy puso más cara de confusión.
…
-Harry, creo que encontré a la criatura -dijo Hermione.
La chica estaba sentada en el suelo de la habitación, con un viejo pantalón de jogging y una musculosa, y en calcetines. A su alrededor había una pequeña montaña de libros apilada desordenadamente que brillaba con la tenue luz del sol que se filtraba por la ventana abierta. Tenía cara de haber estado mucho tiempo revisando libros.
Harry se acercó a ella y se sentó a su lado. Apoyó su taza de café en el suelo y vio la portada del libro que la chica tenía en la mano: "Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos", de Newt Scamander.
-¿Ese es nuestro viejo libro de Cuidado de Criaturas Mágicas? -le preguntó Harry, confundido-. ¿De verdad encontraste la respuesta ahí?
-Lo sé, yo también dejé este para lo último -confesó ella-. Arranqué revisando unos libros de magia negra que tengo, pensando que se trataba de algún demonio conjurado por un mago oscuro. Pero nada se parecía a lo que vi anoche.
-¿Y qué encontraste ahí?
Hermione abrió el libro y lo giró para que Harry pudiera leer la página que estaba leyendo. Había un título en letra más grande que el resto del texto, que decía: "Lethifold". Abajo, una imagen de una criatura que parecía un manto o una capa negra, con algo que asemejaba una cabeza donde brillaban dos ojos blancuzcos. Era una imagen realmente aterradora, pero Harry no estaba convencido.
-No lo sé -dijo, tomando el libro y mirando con atención-. Es decir, podría ser, pero…
Había algo que no le cerraba.
-Es lo más parecido que encontré, Harry -explicó ella, cansada-. Es una criatura que puede tomar formas muy distintas. A veces es solo un manto que se arrastra por el suelo, pero cuando se pone en una posición erguida, su aspecto es más humano, como lo que vimos. El cabello largo que parecía tener podría haber sido una ilusión causada por los hilos de capa que le sobresalen a los lados, también en la cabeza -le señaló la imagen del libro a Harry-, y los ojos que brillaban a veces aparecen en los Lethifold. Claro que ese aspecto más humano lo tienen cuando acaban de comer, en realidad. Pero no tenemos pruebas de que no lo hayan hecho cuando aparecieron.
-¿Haber comido? ¿Y qué comen?
-Pues gente -explicó ella, con toda tranquilidad-. La única defensa contra un Lethifold es un Patronus. No funcionará otra cosa. Si pruebas un Desmaius, por ejemplo, pierdes tu única oportunidad contra ellos. Y si son más rápidos, pueden comerte.
-Eso es horrible.
-Harry, aquí dice que se arrastran en la noche a los lechos de sus víctimas, a quienes digieren en sus camas. Es una criatura oscura de la noche que solo existe en ciertos países. Y que te ataca mientras duermes. Es lo más parecido que existe a lo que vimos, y ya revisé muchos libros.
Harry se quedó pensativo. Tomó su taza del suelo y bebió un sorbo de café.
-¿Dices que a Neville lo comió uno de esos? ¿O sea que ha muerto?
Hermione no dijo nada. Pero su expresión lo decía todo.
-Claro que desearía que no sea así -dijo finalmente-. Que sea otra cosa, y él esté vivo. Hay una cosa que no tiene sentido, y que podría indicar que no fue un Lethifold.
-¿Qué cosa?
-Que solo existen en los trópicos. No se han visto fuera de allí. Y tanto Ginebra como Barcelona son lugares que, claramente, no están en los trópicos.
Harry permaneció en silencio, y pensativo.
-Bien, es algo para tener en cuenta -concluyó. Entonces se puso de pie y le tendió una mano a su amiga para ayudarla a hacer lo mismo. Ella se la tomó y el tiró para ayudarla a levantarse. -Vamos. Los chicos están empacando las cosas para hacer check out. ¿Desayunaste?
-No tengo hambre.
-¿Estás segura? El desayuno de este hotel es muy bueno.
-Sí, estoy segura.
Hermione miró a Harry a los ojos y, por un momento, Harry supo en qué estaba pensando la chica: Los dos habían dejado algo inconcluso la noche anterior, justo antes de que apareciera esa criatura.
-¿A dónde iremos ahora? -preguntó.
-El plan era ir a Portugal, y luego avanzar hacia África. Claro que ya nadie está seguro de cómo continuar.
-¿Y tú?
Hermione se acercó un poco a él.
-¿Yo qué? -preguntó él, poniéndose un poco nervioso.
Hermione volvió a mirarlo directo a los ojos. Harry pensó que se veía hermosa, incluso con el cabello tan corto, ahora de un pulgar de largo. De pronto sentía un impulso incontrolable por lanzarse encima de ella. Tenía unos deseos que jamás antes había experimentado, por abrazar y besar a Hermione con locura.
¿Cuándo había empezado a sentirse así?
Hermione también sentía esa conexión, esa química, Harry estaba seguro. Lo veía en sus ojos, en su piel. La chica se acercó más a él, y finalmente se tomaron de las manos, haciendo lo que la noche anterior no habían podido.
Se miraron a los ojos y empezaron a acercarse, más y más, sus labios cada vez más cerca, a solo centímetros de distancia…
Y, entonces, la puerta de la habitación de abrió de golpe.
Harry y Hermione se llevaron el sobresalto de sus vidas y se apartaron el uno del otro de inmediato.
-¡Oh! -dijo Luna, que había entrado al cuarto como una bala y se dio cuenta que acababa de interrumpir algo cuando ya estaba a la altura de su cama-. Lo siento -masculló, mientras los otros dos caminaban ruborizados en direcciones diferentes y empezaban a hacer sus maletas-. Solo voy a… A guardar esto… -la chica se puso a guardar sus cosas también, y se hizo un silencio terriblemente incómodo mientras los tres empacaban sus cosas.
Ese día, luego de dejar el hotel, tomaron otro traslador. Al parecer, Malfoy tenía un conocido que trabajaba en la Cámara Anti Querellas y Unificación Internacional de Tratados Asociativos, o "CAQUITA" por sus siglas, una organización mágica europea que, entre otras cosas, regulaba los trasladores internacionales. Y les habilitaron otro traslador para poder viajar entre las fronteras de España y Portugal. Gracias a esto, llegaron en solo segundos a Lisboa.
Claro que, con todo lo que les venía ocurriendo, ya no se dedicaron tanto a hacer turismo y recorrer el país y los atractivos que este tenía para ofrecer. Algo que todos lamentaron un poco, porque se notaba que Portugal era un país con mucho que ofrecer.
Ni siquiera buscaron las pepitas de oro. En vez de eso, se instalaron en un hostel y tuvieron una tarde tranquila donde todos parecían estar pensando lo mismo: ¿Qué harían a continuación?
Luego de pasar unas horas sentados todos juntos en una sala con sofás del hostel, con sus celulares y hablando poco, pareció brotar una verdad en el aire: Todos tenían ideas diferentes sobre cómo continuar.
Así que, al revelarse esta verdad en el aire, de pronto la transformaron en palabras:
-Lo siento -dijo Harry de pronto, dejando su celular a un lado y mirando a los demás. Todos se volvieron para mirarlo, y más de uno de sus amigos, que ya lo conocían bien, se imaginaron qué era lo que iba a decir. -Pero voy a abandonar el torneo.
Se hizo un breve silencio.
Ron entonces, que estaba sentado junto a Jose, tomados de la mano en un sofá, lo miró con una expresión que sus años de amistad hicieron que Harry pudiera codificar con total facilidad. Una mirada que decía: "Lo sabía".
-Quieres investigar lo de Neville -dijo Malfoy, pensativo y cruzado de brazos-. Lo de la criatura esta que nos persigue.
-Que me persigue -corrigió Harry-. Anoche fue a mi habitación. No a la tuya. Ni a la de Ron y Jose.
-No se trata todo siempre de ti, Harry -dijo entonces Hermione, que también parecía poder leerle la mente-. Yo también estaba allí. Y Luna también.
Harry no dijo nada en respuesta de eso.
-Yo también voy a abandonar el torneo -dijo entonces, inesperadamente, Ron.
Jose giró la cabeza para mirar a su novio, sorprendida.
-Toda la vida investigamos misterios juntos -dijo él, como toda explicación, a Harry-. Si te vas para investigar esto, entonces yo también.
-Y yo con ustedes -dijo Jose, mirando a Ron y luego a Harry-. Renuncié a mi empleo en el aeropuerto. No tengo más nada. Ustedes son todo lo que tengo. Voy contigo, Ron.
-Pues lo lamento, pero no estoy de acuerdo -dijo entonces Hermione, y Harry alzó la cabeza para verla-. Esta criatura, si es que nos está siguiendo, ha viajado desde Suiza hasta España tras nosotros. ¿Por qué abandonar el torneo? Si de verdad nos está persiguiendo, creo que la única forma de encontrarla será continuar, dejar que nos siga el rastro, y atraparla de esa forma.
-No podemos -dijo Harry, clavando sus ojos en los de Hermione-. ¿Cómo vamos a continuar un viaje que tiene el propósito de divertirnos, conocer lugares, relajarnos, recorrer el mundo, sabiendo que uno de nosotros desapareció sin dejar rastros?
-Porque es la única forma de averiguar qué pasó -insistió Hermione-. Porque esa criatura fue tras nosotros. Si solo hubiera ocurrido en Suiza, entonces te diría que vayamos allá hasta que descubramos dónde está Neville. Pero, claramente, es la misma criatura que viste allí la que apareció en nuestro cuarto de hotel en España. No es coincidencia: Nos está persiguiendo. ¿Y si Neville fue solo el primero? ¿Y si nos busca a todos?
-Quizás alguien la está enviando detrás nuestro -dijo Joselié-. Alguien que los tiene como enemigos a ustedes, quizás.
-Malfoy -dijo Ron, entre dientes.
-¡Oye, imbécil, estoy aquí al lado tuyo! -protestó Malfoy, que estaba en el sofá junto a Ron.
-Yo no puedo continuar -dijo Harry, negando con la cabeza-. Lo siento. Yo me voy del torneo. No continuaré para ver cómo esa cosa nos persigue y alguien más acaba desapareciendo. No vale la pena. Me quedaré en Europa, siguiendo las pistas para tratar de descubrir quién es. No iré a África ni a ningún otro lado.
-Nosotros vamos contigo, Harry -dijo Ron, mirando a Joselié-. Investigaremos esto juntos. Dejaremos el torneo y nos quedaremos en Europa, siguiendo pistas, tratando de descubrir qué está pasando.
Jose asintió con la cabeza.
-Estoy de acuerdo con Hermione -dijo Luna, pensativa-. Quiero continuar el torneo. Creo que es la mejor forma de que atrapemos a lo que sea que nos sigue.
-Yo también pienso igual -dijo Malfoy-. Creo que deberíamos seguir.
Todos hicieron silencio. Evidentemente, no iban a ponerse de acuerdo.
-Entonces, aquí nos dividimos -dijo Luna, mirándolos a todos-. Continuaremos por caminos distintos. Ustedes tres se quedarán en Europa, y nosotros tres continuaremos el torneo.
No pareció que a nadie le gustara la idea de separarse, pero aun así nadie dijo nada. Harry se veía muy convencido de su idea de abandonar, y Hermione muy convencida de su idea de seguir.
-De acuerdo -dijo Malfoy-. Es el adiós, entonces.
-Lo es -dijo Jose, mirando a Luna y Hermione-. Las extrañaré, chicas. Fue muy lindo conocerlas, y pasar todo este tiempo con ustedes, en este largo viaje. Realmente… Creo que se volvieron mis mejores amigas.
Con una lágrima rodando por la mejilla, Hermione se acercó a ella, junto a Luna. Las tres se abrazaron y Jose derramó también lágrimas.
Malfoy se puso de pie y acomodó algunas cosas en su mochila. Parecía que ese mismísimo momento sería la despedida. Todos se prepararon para la separación del grupo.
-Harry -dijo entonces Hermione, al separarse de Jose-. ¿Podemos hablar en privado un segundo?
-Sí, claro.
Harry fue tras ella, salieron de esa sala y Hermione lo condujo a la habitación compartida que tenían en el hostel. Ingresaron, e inmediatamente ella cerró la puerta y lo miró a los ojos. Estaban a solas.
-Vas a abandonarme.
-Sí -dijo Harry inmediatamente. Enseguida supo que aquello había sonado muy frío, pero no le importó. Tenía motivos importantes para actuar así.
Ella se dio cuenta de lo que pasaba por su mente, supo él, pero aun así preguntó:
-¿Por qué?
-Porque no puedo perderte -reveló él entonces, finalmente.
-Harry…
-No te perderé como perdí a Negro -dijo Harry entonces, empezando a sentirse nervioso y lleno de algo enorme por dentro, que lo carcomía desde el interior. Pero aun así convencido y decidido.
-No vas a perderme.
-Negro murió -dijo él entonces, sus ojos grandes y brillantes-. Murió por pelear una batalla a mi lado. Y Hermione, la del Universo 2, también murió. Murió por pelear una batalla a mi lado.
-Fue una batalla de todos nosotros.
-Todos los años, siempre, algo ocurre -dijo él-. Se suponía que este año no sería así. Se suponía que las fuerzas del mal habían desaparecido de todos los universos. Pero ahora pasa todo esto.
-Podría no ser algo tan grande esta vez. Quizás no lo es…
-Y siempre, siempre, los problemas vienen a mí -dijo Harry.
-No, vienen detrás de nosotros. No solo de ti.
-Lo tengo encima, Hermione. Siempre viene detrás de mí. Los problemas me buscan a mí. No a ti. Tú puedes irte, continuar tu camino, y ser feliz. Tú puedes ser feliz de una vez.
-No sin ti -una lágrima cayó rodando por el rostro de Hermione.
-Sí, Hermione -dijo Harry, y puso sus manos en sus hombros-. Tú vas a ser feliz, de hecho, cuando te alejes de mí. De una vez.
-Yo soy feliz contigo, Harry.
-No -él negó con la cabeza.
-¡No es justo! -protestó ella entonces-. ¿Por qué dejarás que Ron vaya contigo? ¿Por qué yo no entonces?
-No quiero que ninguno de ustedes venga conmigo, Hermione. Pero sobre todo tú. No puedo perderte.
-No voy a morir.
-No sé que va a pasar ahora, este año. Pero Hermione, cada vez estoy más convencido de que algo va a pasar. Algo, como todos los años. Y siempre alguien acaba muriendo.
-No es así… -ahora Hermione lloraba.
-Siempre es así -dijo él-. Primero Sirius. Luego Dumbledore. Luego cincuenta personas, en la batalla contra Voldemort. Luego yo mismo, en otro universo. Luego tú. Todos los años muere alguien. Al final. Siempre es así…
-Y también han vuelto a la vida personas…
-No puedo permitir que la vida de todos los que me rodean sea un laberinto donde mueren, vuelven a la vida y mueren otra vez…
-Harry, no voy a morir.
-Porque no vendrás conmigo, por eso -dijo él, firme-. Voy a investigar qué está pasando. Porque es mi destino. Porque siempre lo es. Pero no te dejaré venir.
Hermione se limpió las lágrimas y se lo quedó mirando fijo unos instantes. Luego, finalmente, asintió con lentitud.
-De acuerdo -dijo-. De acuerdo -asintió otra vez, miró hacia otro lado y se limpió más lágrimas-. Si eso es lo que quieres… Si es lo que piensas…
-Es lo que quiero -dijo él, manteniéndose siempre firme.
Harry entonces apoyó una mano en el picaporte de la puerta. Hermione extendió un brazo y lo apoyó sobre el suyo, deteniéndolo.
-Espera -dijo.
Entonces, la chica hizo algo que él no se esperaba: Se acercó a él, le quitó la mano del picaporte y lo besó.
Harry le devolvió el beso. Sintió los delicados labios de Hermione en los suyos. Sintió el sabor dulce de sus labios y su lengua. Le acarició una mejilla mientras la besaba, y sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, mientras se estremecía y se paralizaba.
Se apartaron luego de unos instantes.
Harry la miró a los ojos, respiró hondo, y entonces abrió la puerta finalmente y se marchó del cuarto.
Regresaron a la sala donde estaban los demás.
-¿Terminaron la despedida? -dijo Malfoy, guiñándole un ojo a Harry. Este último revoleó los ojos. -Pasó algo mientras no estaban.
-¿Qué cosa? -preguntó Hermione.
-Me llegó un mail -dijo Ron, que tenía su teléfono en la mano.
-Y dice algo interesante -dijo Luna.
Ron le pasó el teléfono a Harry, que leyó el mail en voz alta:
Estimado Señor Weasley:
Gracias por escribirnos. Hemos enviado a analizar el mensaje que usted y su grupo encontraron dentro de una de nuestras pepitas de oro escondidas por el mundo. Según la Comisión Organizadora del Torneo, el mensaje no se corresponde con una de las pistas oficiales dejadas en las pepitas. Es decir, probablemente esta, que sí es una pepita oficial y original, ha sido alterada por algún mago o bruja que ha colocado ese mensaje alternativo.
En pos de ayudarlo a usted y a su grupo a continuar el torneo, adjuntamos el texto de la pista original que correspondía a esa pepita, para que puedan continuar la búsqueda.
Al mismo tiempo, queremos transmitirles nuestra inquietud por la alteración del mensaje original encontrado. En un intento de colaborar para que pueda aclararse la cuestión, hemos enviado su fotografía a un experto en lenguas de magos antiguas que hará una traducción de la última frase del mensaje que su grupo ha encontrado. Cuando esté la traducción, se la haremos llegar a usted por mail así como también a las autoridades correspondientes en Suiza.
Les deseamos que tengan un excelente viaje y mucha suerte.
Atte.:
Gretchen Wagner
Directora del Magic World Tour
Berlín, Alemania
Harry y Hermione se quedaron reflexionando sobre aquello.
-Bien, eso confirma nuestras sospechas -dijo Hermione.
No habían terminado de digerir aquello, que de pronto algo cruzó volando por encima de las cabezas de todos.
-¡Oh! -Luna se apartó, cuando una lechuza blanca cruzó como un rayo la sala pasando por encima de ella y aterrizó a los pies de Harry, con una carta.
Fue un momento de mucha confusión. Harry no entendía lo que veían sus ojos. Fue Ron el que, primero de todos, reconoció al ave:
-¿Hedwig?
-No es posible -Harry se agachó y se acercó al ave. Efectivamente, era Hedwig. -¿Qué haces tú aquí?
-Lee la carta -dijo Hermione rápidamente y con preocupación.
-Hedwig es la lechuza que… -Ron pensaba en voz alta-. Ella trae los mensajes de… De los…
-De los otros universos -finalizó Harry. Levantó la carta que traía Hedwig, acarició el lomo de la lechuza y sintió que su mente se entumecía por los nervios mientras abría el pergamino y leía también eso en voz alta:
Hola, chicos
Estoy atrapado aquí. No sé cómo, pero Hedwig me encontró. Sin embargo, no sé si alguien más podrá.
Este lugar es terrible. Es una dimensión oscura y siniestra.
Hay criaturas malignas…
No sé qué pueda hacer para ayudarlos a encontrarme. No sé dónde estoy ni cómo llegué aquí.
Pero si de algo sirve, necesitan saber esto: He visto al Líder Supremo, como lo llaman aquí. Es el mago oscuro que gobierna esta dimensión de oscuridad y tinieblas.
Y lo vi, y sé quién es. Y ustedes también.
Harry se quedó en silencio.
-¡Vamos! -lo apuró Ron-. ¿Qué más dice la carta?
-No dice nada -dijo Harry, alzando la mirada para mirar a los demás-. La carta termina ahí. Luego de eso…
Les mostró el pergamino a los demás, para que vieran los garabatos borroneados de la parte inferior. Era como si la persona en cuestión hubiera querido escribir algo más, pero ante alguna circunstancia hubiera acabando haciendo un rayón en el pergamino, para finalizar la carta ahí.
Estaba claro: Algo había pasado mientras escribía, y le habría dado el mensaje a la lechuza rápidamente sin finalizarlo.
-Es la letra… -Luna se había acercado a ver el pergamino más de cerca-. Es la letra de Neville -dijo, mirando a todos con los ojos muy abiertos-. La reconozco. Es la letra de él. Siempre le dije que tenía letra de médico. Bromeábamos con eso. Le pregunté si todos los botánicos tienen letra de médicos…
-No es posible -dijo Malfoy, frunciendo el ceño.
-"Sé quién es. Y ustedes también" -repitió Hermione en voz alta, consternada.
-Esto cambia todo -dijo Malfoy entonces, mirando a sus compañeros-. No vamos a separarnos. No después de esto. Tenemos que ir todos juntos a buscarlo, a buscar a Neville. A la mierda el torneo.
-O no -dijo Harry entonces, pensando a toda velocidad-. Tienes razón, Malfoy. No deberíamos separarnos.
Harry miró a Hermione directamente.
-Pero tampoco debemos abandonar el torneo. Debemos continuar.
-¿Qué dices? -preguntó Ron-. ¿Continuar? ¿Por qué?
-Porque el mensaje que dejaron en esa pepita es una pista para dar con Neville -dijo Harry-. ¿No recuerdan todo lo que decía sobre oscuridad, ríos de sangre y demás? ¡Es el lugar a donde se llevaron a Neville!
Todos hicieron silencio.
-Me dejarás seguir adelante entonces, contigo -dijo Hermione entonces, dando un paso adelante-. No vamos a separarnos, Harry. Vamos a continuar todos juntos, los seis.
-Tenemos que estar juntos para encontrar a Neville -dijo Ron, convencido también-. En especial si está atrapado en un lugar así.
-Iremos todos juntos a buscarlo -dijo Luna, asintiendo.
-Y continuaremos el torneo, buscando las pistas alteradas, hasta que sepamos quién está detrás de todo esto y por qué nos dejó esa pista -dijo Jose.
Todos asintieron, y en ese momento Ron alzó su teléfono.
-Honestamente, Ron -dijo Malfoy, buscando pelear con él-. ¿No puedes dejar el teléfono un segundo? Estamos en medio de algo importante aquí.
-Pues aquí también hay algo importante -dijo Ron, y vieron que estaba de pronto aterrado.
-¿Qué pasa? -preguntó Harry.
-Me llegó otro mail -dijo Ron, y miró a los demás con horror.
-Léelo -ordenó Hermione.
Obediente, Ron leyó el mail:
Estimado Señor Weasley:
Cumplimos en hacerle llegar la traducción del mensaje en la pista encontrada. Está en una antigua lengua mágica llamada Volchetzke, y su contenido nos ha dejado preocupados, por lo que ha sido enviado directo a autoridades mágicas internacionales.
Por la seguridad de usted y su grupo, creímos también conveniente revelarle la traducción, para que estén al tanto de su contenido.
La última frase del pergamino que ustedes encontraron dice:
"El Señor de las Tinieblas se alzará de nuevo".
