22. La teoría de Ron
Todos se reclinaron un poco hacia él, mirándolo con mucha atención, expectantes.
-Básicamente -empezó-, lo que creo es que Malfoy planeó todo esto.
Hubo otro silencio. Evidentemente, todos ellos habían esperado algo más que eso. La decepción se veía en la cara de Luna, que parecía como si acabaran de arruinarle algo que había estado esperando con ansias. Harry trató de disimular la decepción que él mismo sentía.
-Bien… -dijo Harry, tratando de pensar algo que decir que no hiriera los sentimientos de su amigo-. Me gusta tu teoría, Ron. Yo…
-¿Qué no es la misma teoría que Harry tuvo en sexto año? -soltó Luna-. No parece muy original.
-No tiene que ser original -dijo Ron, mirándola con resentimiento-. Tiene que ser verídica. Y ayudarnos a encontrar a Neville, y defendernos de la amenaza que tenemos encima.
-Lo que Luna habrá querido decir -salió Harry en defensa de la chica, de pronto recordando que se suponía que era su novio ahora, así que no debía dejarla sola en un argumento, si quería actuar como su novio-, es que eso es algo que ya sabíamos. Es tú teoría, por supuesto. Tú fuiste el primero en decirla, ni bien desapareció Neville, y me parece una gran teoría. Quizás lo que Luna quiere decir es que esperaba… una sorpresa, algo nuevo, quizás… -empezó a trabarse con las palabras, por un lado queriendo defender a la chica y por el otro no lastimar los tan sensibles sentimientos de Ron. Era una tarea casi imposible.
-Ni siquiera me han dejado exponer mi teoría. Apenas estaba comenzando.
-Oh, lo siento -masculló Harry.
-Olvídenlo -notoriamente enojado, Ron se cruzó de brazos e hizo un ademán de fastidio-. Nadie quiere escuchar mi teoría. Solo soy el idiota Ron, que siempre se equivoca. Olvídenlo, no dije nada.
-Oh, Dios -Jose revoleó los ojos-. ¿Cuál es el problema contigo? Eres tan sensible. Casi cualquier cosa que alguien diga te hace sentir inferior. Está tan claro que tienes un problema de inferioridad, amor. Es tan evidente que con tantos hermanos debías sentirte poco tenido en cuenta de pequeño.
Harry sintió un repentino deseo de acercarse a Jose y chocarle los cinco con mucho entusiasmo, pero lo reprimió. La chica cada día le caía mejor. Ahora, diciendo la verdad de la vida de Ron que él siempre había sabido y que tanto le molestaba, pero que jamás podía hacer nada para cambiar. Al tratarse de una mujer, supuso Harry, de su novia; o quizás al tratarse de una persona muggle que no era famosa, como Harry; o por una mezcla de todo eso, la cuestión es que Ron no se enojó por el comentario de Jose, y hasta sonrió.
-Ah, claro, si yo te llegara a decir eso me golpearías en la cara, pero a ella le sonríes -dijo Harry, sin poder contenerse.
-Chicos, disculpen la interrupción -dijo Luna-. Pero ya tengo sueño. Quería escuchar tu teoría, pero esta es la introducción a una teoría más larga que haya existido en toda la historia de las teorías, Ron.
-Ya, de acuerdo -el chico asintió con más energía-. Bien, vamos al grano. Sí. Esta es la cuestión: Es cierto que yo sospechaba de Malfoy desde el comienzo, principalmente porque todo lo de Neville transcurrió en su casa. Ahora bien, me di cuenta de algo más, algo que no todos parecieron haberse fijado o prestado tanta atención.
-¿Qué cosa? -inquirió Harry.
-La pepita de oro -dijo Ron, entrecerrando los ojos y mirando alrededor con suspenso, como si estuviera por contar un gran secreto prohibido-. La que encontramos en Suiza. ¿Lo recuerdan?
-Sí, claro -dijo Harry-. Es la del mensaje que anuncia el regreso de Voldemort.
-Exacto -Ron arqueó las cejas-. ¿Y quién la encontró? ¿Quién fue el que halló esa pepita?
-Pues Malf… -Harry se detuvo a mitad de la palabra.
-Exacto -repitió Ron-. No pude evitar quedarme pensando en eso. ¿No les parece sospechoso? Primero Neville desaparece, no en cualquier lado, sino en la propia casa de Malfoy, luego de que él nos invitara allí sabiendo quiénes éramos, porque lo vio en nuestro perfil de la app. Así que él sabía de antemano que iríamos a su casa, y pudo planificar lo que él quisiera para esa ocasión. Luego, él fue quien encontró la pepita…
-¿Dices que Malfoy fue el que puso el mensaje dentro de la pepita? -dijo Harry, comprendiendo y asintiendo, mientras ataba cabos en su mente-. De hecho, Ron… Tiene mucho sentido.
-No solo digo que él fue el que alteró el mensaje y puso uno diferente allí dentro -siguió Ron-. Todo fue orquestado por él. ¿No lo ven? Él fue quien se dirigió al chorro ese de agua con su escoba, y volvió poco después con la pepita en la mano… En verdad, la pepita quizás jamás estuvo escondida ahí. Quizás, incluso, él ya la había encontrado mucho antes en otro sitio, ¿quién sabe? Quizás ya la tenía en el bolsillo ese día. Todo lo que tuvo que hacer fue ir allí con su escoba, fingir que la recuperaba de allí, y volver con nosotros. Nadie lo vio tomarla. Él ya la tenía preparada de antemano, con el mensaje alterado adentro y todo.
-La historia de Sisi -dijo Luna, pensativa.
-¿Qué hay con eso? -preguntó Harry.
-Él fue quien me la contó.
Todos quedaron en shock.
-¿Qué dices? -inquirió Ron.
-Malfoy y yo somos del mismo universo -reveló ella entonces, para sorpresa de todos.
-¿Qué? -dijo Harry, reclinándose hacia atrás en shock-. Eso no tiene ningún sentido.
-Él tiene cuarenta y cinco años, y tú treinta -dijo Jose-. ¿Cómo es posible?
-No tengo treinta -dijo ella entonces, y Harry se quedó con los ojos como platos-. Tengo cuarenta y cuatro.
Harry quedó boquiabierto y negó con la cabeza.
-Imposible.
-¿Cómo lo haces? -Jose quedó boquiabierta también-. ¡Te ves súper joven!
-Hechizos y pociones -Luna le guiñó un ojo-. Y mantener una vida sana, alejada de los bowtruckles.
-¿Nos mentiste todo el tiempo? -dijo Ron, con asombro-. Increíble, Luna. Has cambiado mucho.
-¿Es verdad? -Harry no podía creerlo. ¿Cuándo Luna se había convertido en una experta de la mentira? -Pero, ¿por qué? ¿Por qué mentirnos? ¿Por qué decirnos que tenías treinta años?
-Pues, ¿qué crees? -ella se puso a la defensiva-. Todos ustedes tienen veinte años. Pensé que, si les decía mi verdadera edad, no querrían que me una al grupo, y andar con ustedes. Solo quiero tener amigos.
Levantó dos dedos, haciendo un símbolo de paz con la mano.
-Pero cuando te conocimos ya venías con Neville…
-Él sabía la verdad -reveló ella-. Le dije que fingiera mi edad también. Por las dudas.
-Eso es ridículo -dijo Ron-. No íbamos a dejarlos a un lado por ser más grandes.
-Sí, luego vi que aceptaban a Malfoy con esa edad, así que por eso decidí que les diría la verdad en algún momento.
-Sigue sin tener sentido -dijo Harry, mirando a la mujer a los ojos-. ¿Cómo pueden ser del mismo universo? Dumbledore creó un universo para cada uno, donde puso la fuerza del bien dentro de la persona elegida de ese universo…
-Jamás la puso en mí -dijo ella, para sorpresa de todos otra vez-. En ese universo, la puso en Malfoy. Pero yo estaba con él ese día, cuando apareció Dumbledore, y le dije que quería pelear también. Así que me dejó ir.
-Es increíble… -dijo Ron, estupefacto.
-No es que fuéramos grandes amigos con Malfoy ni nada -dijo Luna-. Pero, en ese universo, yo trabajaba descifrando antiguos secretos del mundo mágico para publicar en mi revista. Es que compré El Quisquilloso. Publicaba mis propios artículos. Y fui a entrevistar a Malfoy en Suiza por su trabajo con la alquimia. Allí, hablando de Suiza y sus tradiciones y cosas, me mencionó a Sisi. Por eso yo sabía todo de la emperatriz. Me entusiasmé mucho con la historia del lugar. Malfoy parecía buena persona, porque se había puesto a investigar toda esa cultura que en verdad es muggle, no parece algo típico de él. Pensé que había cambiado, que era más tolerante ahora… Ese mismo día, apareció Dumbledore allí en su casa, mientras lo entrevistaba y él me contaba eso. No estoy segura de que él sepa que soy la misma que lo fue a entrevistar. Como le dijeron que yo tengo treinta años, debe pensar que yo soy otra, de otro universo.
-Entonces, eso reafirma mi teoría -dijo Ron-. Malfoy orquestó todo. ¿No lo ven? Esa pepita fue todo su plan. Hasta la historia de Sisi, investigada por él. Todo concuerda.
-No estoy segura -dijo Jose, pensando a toda velocidad en aquello.
-Claro que sí -la contradijo Ron-. Está clarísimo. Él planeó todo. Y no solo puso ese mensaje en la pepita. Él planeó, todo el tiempo, la desaparición de Neville y que nosotros pensemos que está en otra dimensión siniestra, y que pensemos que Voldemort va a regresar. ¿No lo ven? ¡Todo es una historia suya! No hay pruebas de que Voldemort esté regresando, ni nada. ¡Es todo una mentira suya!
-Pero… -Harry tenía el ceño fruncido, pensativo-. ¿Y Hedwig? Ella fue la que apareció con la carta de Neville, diciendo que estaba en una dimensión oscura, con lava, fuego, con alguien que tenía toda la pinta de ser Voldemort.
-Esa carta tiene que ser falsa -insistió Ron-. Igual que el mensaje en la pepita. Enviada por él mismo, por Malfoy.
-Reconocí la letra -dijo Luna-. Era la letra de Neville.
-Falsificada -dijo Ron, testarudo, metido de lleno en su relato-. Tiene que serlo. O quizás lo tiene secuestrado, y lo obligó a escribirlo.
-Pero… -empezó Harry-. Hedwig…
-Sé que Hedwig viaja entre universos -dijo Ron-. Esa es la única parte que no me queda tan clara. De alguna forma, debe haberla obligado a llevar la carta. Pero a Neville lo tiene aquí, en este mismo universo. Estoy seguro. Y Voldemort está bien muerto en su tumba en Inglaterra.
-¿Qué no se volvió polvo y se desvaneció en el aire? -preguntó Luna, con la mirada perdida en el cielo raso.
-No, jamás pasó nada así -dijo Harry-. Su hechizo rebotó y lo golpeó. Su cuerpo quedó en el gran salón y luego lo retiraron.
-Suena mucho más hollywoodense que se hiciera polvo, como dices -dijo Jose.
-El cuerpo de Voldemort está enterrado en Inglaterra -concluyó Harry.
-Y allí sigue -afirmó Ron-. Esa es mi teoría.
-Todo un invento de Malfoy… -Harry se llevó un dedo a los labios, pensativo. Luego señaló a Ron con el mismo dedo. -Realmente te pasaste, Ron. Es una gran teoría.
-¿De verdad? -Ron sonrió, contento y emocionado.
-Sí lo es -Harry asintió-. La mejor que hayas tenido.
-Wow. Gracias, amigo.
-Falta resolver el tema de Hedwig -remarcó Jose-. Pero es buena. ¿No?
Harry se dio cuenta de que realmente le gustaba mucho la teoría de Ron. Pero, sobre todo, porque, si era verdad, significaba que Neville no estaba en un peligro tan grande como había parecido (si es que estaba con vida para que lo obligaran a escribir esa carta) y, además, Voldemort no habría regresado.
Así y todo, Harry no podía evitar sentir, muy en lo profundo, dentro suyo, una intranquilidad que venía desde hacía mucho tiempo atrás. Quizás, incluso, desde que Voldemort muriera ya tres años en el pasado, o tres años para él, al menos. Una intranquilidad de que no todo estaba tan bien, esa ya conocida sensación de que el mundo jamás volvería a "la normalidad", si es que alguna vez había existido eso.
Y la teoría de Ron no lo ayudaba a calmar eso. No hasta que estuviera probada y solucionada, al menos.
-Lo único que resta descifrar es cómo podemos sacarle la verdad a Malfoy -dijo Luna entonces, pensativa-. No podemos torturarlo… ¿verdad?
-No, creo que es ilegal -dijo Jose, también pensativa.
-"Lo que Cornelius no sepa, no lo lastimará" -recitó Ron, invocando, sabía Harry, a la antigua profesora Umbridge.
-Fudge ya no es ministro -dijo Luna-. Hace décadas.
-De acuerdo, yo también tengo algo que contarles -dijo Harry entonces. Los otros tres hicieron un silencio expectante y se lo quedaron mirando.
-Ahora sí viene lo bueno -susurró Jose, sonriente.
-¿Qué? -preguntó Ron, luciendo algo nervioso.
-He estado practicando algo -dijo Harry, acomodándose en la cama-. Desde hace un par de meses. Un tipo de magia nueva. Nueva para mí, al menos.
-¿En qué momento? -le preguntó Ron-. Estuvimos juntos en este viaje todo el tiempo.
-Pues a veces a la noche, leyendo libros. Buscando en internet. Esto de los celulares fue lo que me hizo empezar, la verdad. Con internet, tienes acceso a todos los libros de magia que quieras. Y ustedes saben que siento una gran curiosidad por todo lo que tiene que ver con la magia, así que me puse a investigar cosas nuevas…
-Yo también leí libros -dijo Ron, interrumpiéndolo de forma algo descortés-. En el celular. No quiero que todo lo que aprendí en la Academia muera. Por eso estuve instruyéndome, aprendiendo a ser auror, por si algún día volvemos… Así fue como se me ocurrió mi teoría de Malfoy.
-Qué bueno -dijo Jose-. Ahora deja de querer ser el protagonista por un segundo y deja hablar a Harry. ¿Qué decías, Harry?
-Decía que aprendí un nuevo tipo de magia. No es nada oscuro ni nada raro, no se preocupen. Es solo un pelín más avanzada de lo que vemos en Hogwarts.
-Siempre tan modesto -murmuró Luna.
-Básicamente, estoy dominando la magia que permite conectar mentes. ¿Recuerdan que yo podía ver dentro de la mente de Voldemort, y él en la mía?
-Sí, lo recuerdo -dijo Ron-. Era por la conexión que había entre ustedes. Porque compartían la misma alma.
-Pues hay toda una rama de la magia bastante más avanzada y difícil de lo que conocimos hasta ahora que permite comunicarse mentalmente entre magos, y ver dentro la mente de otros magos también -dijo Harry. Jose hizo un "wow" con la boca, sin producir sonido.
-Legeremancia -dijo Luna.
-Sí -Harry la señaló-. Pero no es lo que creíamos. No es tan simple como me lo habían dicho al principio. Me habían dicho que era un arte mágica que los magos poderosos sabían, magos como Snape o Voldemort. Que podían meterse en tu mente y ver recuerdos y cosas así. Bueno, sí lo es, porque yo mismo lo experimenté con Snape. Pero hay mucho más. Las mentes de los magos pueden conectarse de formas increíbles, y estuve aprendiendo a hacerlo estos meses. Estuve practicando hechizos, por las noches, antes de dormir, estuve meditando y tratando de aislarme de todo y conectar mi mente. Y lo he logrado.
-¿Lo has logrado?
-Pude comunicarme con mi madre -reveló Harry-. A la distancia. A miles de kilómetros de distancia, de hecho. Mientras estábamos en el Sahara, en el desierto. Una noche, estaba meditando y dejando que mi mente volara lejos de todo, por las dunas, por el cielo, por las estrellas. Y me concentré. Seguí todos los pasos que había leído. Busqué conectar mi mente. E hice contacto con mamá. Durante minutos, pude verla tan clara como los veo a ustedes.
"Ella estaba en su casa, yo en el desierto. Pero ambos nos vimos el uno al otro, apareció delante de mí. Pude verla y hablarle, estuvimos hablando un rato. Fue una experiencia totalmente real. Me dijo que ella tenía conocimientos de legeremancia también, por eso pudimos contactar así de esa forma.
-Podrían haber usado Skype y ya -bromeó Jose.
-Es increíble -murmuró Luna, con ojos soñadores-. Dominas el arte más complejo de la magia, Harry.
-Ahí terminó mi protagonismo -se lamentó Ron-. No se olviden que yo fui el de la teoría sobre Malfoy. ¿De acuerdo?
-¿Y puedes mirar dentro de la mente de Malfoy? -preguntó Luna.
-A eso me refiero -Harry asintió-. Si consigo aislarme de todo, meterme en su mente, si lo logro, entonces podré ver todo lo que hay dentro de su mente. Podré saber si tu teoría es cierta, Ron.
-¡Genial! -dijo él-. ¡Entonces hazlo!
-Bueno, no es tan sencillo -Harry apretó los dientes-. No es cuestión de cerrar los ojos ahora y aquí y ver dentro de su mente y observar todos sus pensamientos. Cuando lo logré la última vez, con Lily, estaba en medio del desierto, aislado, en medio de la nada. Había silencio, una vasta distancia sin nadie. Toda una serie de características que ayudan mucho a aislar la mente y poder despejarla de todo, de absolutamente todo, para conectar y lograr algo así.
-Pues ve al desierto de vuelta -dijo Ron-. Iré por mi escoba. Puedes ir ahora y luego nos cuentas, mañana.
-Sí, yo me voy a dormir mientras tanto -dijo Luna-. Tengo mucho sueño.
Harry puso los ojos en blanco.
-Bien, sin presiones -dijo Jose-. No te preocupes ahora por eso. Pero cuando sientas que tienes la mente preparada, entonces hazlo. Quizás sea la forma de encontrar a Neville.
-Y evitaremos levantar sospechas ante Malfoy -dijo Ron-. Si lo que digo es cierto, entonces debemos tener mucho cuidado con él.
-No estoy seguro de poder lograrlo -dijo entonces Harry.
-¿De qué hablas? -dijo Ron-. Si nos dices esto, que tienes esta capacidad, y todo, no te eches atrás ahora. O no hubieras dicho nada.
Harry lo miró con cara de pocos amigos.
-Creo que puedo hacerlo -dijo-. Pero no siento que lo vaya a lograr en este momento. Han pasado muchas cosas. Mi mente está intranquila. No creo poder evocar la paz necesaria para aislarme así… -sintió la necesidad de explicarse, así que siguió-: Lo que pasó con Hermione…
-Eso te dejó intranquilo -dijo Jose.
-Pues sí -admitió él-. Ella está sola ahora en su habitación, no nos hablamos. Tampoco se habla con ustedes. Es como si la hubiéramos dejado fuera del grupo. Quizás está pensando en irse, no sé. Tengo eso en la cabeza. Lo siento. Pero no podré concentrarme en medio de esto.
-Es curioso -dijo Luna, pensativa-. Pudiste hacerlo con Neville desaparecido, con la amenaza de Voldemort regresando, etcétera, pero Hermione te detiene…
-Pues así parece -dijo él-. Lo siento. Mi mente está intranquila.
-Pues ve y soluciónalo -dijo Ron-. Habla con Hermione. Fuiste tú el que se distanció con ella, no nosotros.
-Dile que eres mi novio ahora -dijo Luna entonces, y Harry la miró con una expresión extraña. Era como si olvidara aquel factor por momentos.
-Yo salí con Hermione -dijo Ron, mirando a Harry a los ojos-. No era esta Hermione, pero era una Hermione. Y seguí adelante. Ahora veo que encontré el amor otra vez, que pude seguir adelante. Y tú también puedes hacerlo. Quizás no tuviste tanto tiempo como yo para hacerlo. Pero diablos, tampoco habían estado nada de tiempo juntos. ¿Cuánto duró su relación? ¿Un beso?
-Un par de besos -lo corrigió Harry-. Lo sé. Tampoco éramos novios ni nada. Solo quiero que sigamos siendo buenos amigos.
Esa última parte se la inventó por completo. Lo único que Harry quería era casarse con Hermione y tener veinte hijos, pero no iba a decirlo delante de Luna.
-Ve y habla con ella -dijo Jose-. Soluciona eso. Así podrás concentrarte, y sabremos qué se trae Malfoy entre manos.
Harry asintió y se puso de pie.
-De acuerdo -dijo, tomando coraje-. Iré en este momento. Tienen razón. No hay motivos para esperar más.
Los demás lo miraron y asintieron. Ron le levantó un pulgar. Luna asintió con la cabeza.
-Buena suerte -le deseó Jose.
Harry entonces empezó a caminar torpemente hacia la puerta y dejó la habitación.
Mientras caminaba por el pasillo, los pocos metros que lo separaban del otro cuarto, su mente intranquila empezó a divagar a toda velocidad.
Seguía ante la misma situación. ¿Qué podía decirle a Hermione? Ella había dicho que no podían estar juntos, y luego él había ido con Luna. Tampoco era algo descabellado. Ella no quería estar con él. Necesitaba estar con alguien más, para olvidar al otro Harry del que había estado enamorada antes… Todo era tan confuso.
Cuando finalmente llegó al cuarto de la chica, Harry levantó el puño y lo sostuvo ante la puerta unos instantes. Luego de cerrar los ojos y quedarse pensativo varios instantes, finalmente bajó el puño sobre la puerta y la golpeó tres veces.
Y esperó.
Tragó saliva, muy nervioso. Sabía que, cuando abriera la puerta, Hermione lo encontraría hecho un manojo de nervios.
Pasaron los segundos. Y Harry esperó, paciente. ¿Estaría dormida ya? ¿Se enfadaría con él?
Harry esperó y esperó. Y nada pasó.
Volvió a golpear la puerta. No pasaba nada.
Dándose cuenta de que no le iba a abrir, Harry pensó qué hacer a continuación. No sería lo más educado meterse al cuarto si ella no quería abrirle, pero, ¿qué más podía hacer?
Nervioso, Harry giró el picaporte. Estaba cerrado con llave.
-Alohomora -susurró, apuntando el pestillo con su varita. La puerta hizo un "¡clic!" y se abrió, con un chirrido.
Todo estaba oscuro adentro. Harry encendió la luz y terminó de abrir la puerta, ingresando en el cuarto.
-¿Hermione?
No había nadie allí.
Luego de asegurarse que Hermione no estaba allí en ninguna parte, Harry se dio la vuelta y estaba por marcharse, cuando algo lo hizo girar su cabeza de nuevo hacia el interior de la habitación.
Había algo sobre la cama.
Harry caminó hacia allí y miró con atención. Había un trozo de pergamino arriba de la cama, que parecía haber sido dejado ahí cuidadosamente, a propósito. Era una carta. Y una carta muy larga…
La tomó y la leyó a toda velocidad:
Queridos amigos,
Nuestros caminos se dividirán aquí. Lo siento mucho, no era mi intención irme sin hablar con ustedes primero. Pero creo que ya no pertenezco al grupo. No es culpa de ustedes, ni mía. Siento que tengo que olvidar muchas cosas que han pasado en mi vida recientemente, y no puedo hacerlo mientras esté con ustedes.
Estos últimos días me han hecho pensar mucho sobre todo lo que me perturba, lo que me hace mal, y lo que necesito cambiar. Y me di cuenta que realmente estoy en el lugar indicado: El Magic World Tour es la oportunidad perfecta para redescubrirme a mí misma, para avanzar, para cambiar mi vida. Es el contexto ideal para que pueda dejar atrás lo que debo dejar atrás, y avanzar hacia lo nuevo.
Estoy feliz de haber compartido con ustedes todo el comienzo de este torneo. Ahora seguiré adelante por mi cuenta. Creo que no estuvo mal hacer el torneo, pero sí estuvo mal la decisión de hacerlo con ustedes. No me malinterpreten, por favor. Siempre serán las personas favoritas en mi vida. Pero todo lo que ocurrió el año pasado nos ha abierto a todos a una nueva realidad. Una realidad para la que no me siento preparada.
No puedo seguir viviendo junto a versiones distintas de personas que perdí, que ya no están, como si nada. No puedo mirarte a los ojos, Harry, sin ver al Harry que tanto amé y que perdí. No puedo mirarte a los ojos, Ron, sin ver a Negro. No puedo estar contigo, Luna, sin pensar en la Luna que vivía conmigo en mi universo y que ya no está aquí conmigo.
Me gustaría mucho ayudarlos a descubrir el acertijo que nos ha empezado a seguir ahora, este año. Pareciera que las aventuras nunca terminan para nosotros, ¿verdad? Pero sí para mí. Decidí hacerte caso, Harry, finalmente. Esta aventura no es para mí. No esta vez. El año pasado, una versión de mí misma casi nos mata a todos. Y otra versión de mí misma nos salvó, sacrificándose por el mundo. ¿Cómo hago para seguir con la vida luego de algo así?
Es una locura absoluta. No puedo hacerlo. No seguiré adelante. No con ustedes. Lo siento. Utilizaré este torneo como la excusa que necesito para cambiar mi vida. Por eso me iré, sola. Seguiré el viaje por mi cuenta.
Les deseo lo mejor. La mejor de las suertes, de verdad. Quizás luego volvamos a vernos, más adelante en la vida. No sé si eso pasará, pero no pasará pronto de cualquier forma. Porque lo tengo bien decidido.
Un abrazo grande a todos. Los extrañaré mucho.
Cariños,
Hermione.
Temblando, Harry dejó la carta de nuevo sobre la cama. Y alzó la mirada hacia la pared.
Ahora ya no estaba nervioso como instantes atrás, cuando se había acercado al cuarto para golpear esa puerta. Ahora algo nuevo había aparecido dentro suyo y se había expandido por su cuerpo como una rápida enfermedad: Una tristeza absoluta y brillante, que invadía cada centímetro de su cuerpo.
Hermione los había dejado para siempre.
