PARTE 3. ASIA


Capítulo 28. Socotra, YE


El remolino de formas y colores giró cada vez más rápido, a una velocidad impresionante. Harry, Ron, Luna, Malfoy y Jose iban todos juntos girando a lo que parecían ser mil kilómetros por segundo, sujetando un par de viejos lentes rotos, las manos de todos unidas en torno al objeto.

Mientras sus cabellos volaban hacia atrás y el viento atroz les golpeaba la cara, Harry alzó la mirada y la conectó con la de Malfoy. Por un instante, ambos se miraron fijamente, y algo en la expresión de Malfoy le ocasionó a Harry un nudo en el estómago. Entonces, el muchacho rubio hizo algo inesperado: En medio del remolino y del vertiginoso viaje en traslador, se las ingenió para meter una mano en su túnica y sacar su varita, haciendo un gran esfuerzo y luchando contra el gigantesco impulso que los transportaba lejos de allí y les pegaba el cuerpo, inmovilizándolos. Pero Malfoy logró sacar su varita, la apuntó con mucho esfuerzo al centro del grupo, a los viejos lentes que conformaban el traslador, y pronunció unas palabras que no pudieron oír por el rugido del viento en sus oídos.

Sin poder hacer nada para evitarlo, Harry sintió como, luego del hechizo de Malfoy, tanto este como él se despegaban del par de lentes y salían despedidos por el aire, hacia un cielo azul claro. Ron, Jose y Luna siguieron viaje, sujetando el traslador; pero Harry y Malfoy se despegaron de este y salieron volando por el cielo, girando sin control a miles de metros de altura.

Cuando todo su borroso entorno se despejó un poco, Harry pudo ver dónde estaban: Había nubes bajo ellos, un cielo azul a su alrededor, más claro abajo y más oscuro arriba. Al parecer, el traslador los había elevado a miles de metros o quizás hasta kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, demasiado alto, en aquel gigantesco viaje que los llevaría atravesando todo el continente africano y hacia el norte, hacia Asia.

Les habían proporcionado el traslador en solo un día, luego de tramitar un permiso en Sudáfrica por internet. Al ser este un país más desarrollado que el resto del continente, habían podido acceder a aquello fácilmente, y luego de tomar la decisión de viajar hacia Asia habían empacado sus cosas unas horas atrás y se habían posicionado todos en torno al objeto, preparados para marcharse de allí. Habían solicitado que el traslador los llevara a Dubái, destino que habían elegido para comenzar la travesía por ese nuevo continente.

Sin embargo, Harry pudo notar que no estaban en Dubái aún. La inesperada movida de Malfoy los había despegado a ambos del traslador, y ahora ambos caían por el aire a toda velocidad entre medio de las nubes. Estaban alto, muy alto, y Harry pensó incluso que el traslador debía haberlos estado llevando por la mayor altura que un ser humano podía soportar sin morir, porque casi no había oxígeno allí y la temperatura le quemaba la piel.

Harry perdió de vista a Malfoy, y enfocó su atención en lo que había bajo él: una espesa capa de nubes blancas se extendía debajo, nítidas y con la forma perfecta. Arriba, veía el azul de la atmósfera y el reflejo del sol. La velocidad a la que caía era tal, que antes de que supiera nada más, atravesó por completo el espeso manto de nubes que tenía debajo, sintió como si se sumergiera en agua mientras una llovizna le empañaba la visión, y entonces, tan rápido como había ingresado en las enceguecedoras nubes, salió de ellas y pudo ver todo:

Bajo él, ahora todo era nítido, y pudo ver la superficie del planeta debajo. Tan claro y nítido como era posible, un océano se extendía bajo él. Estaba cayendo hacia la superficie de unas aguas que se extendían todo a lo lejos de su campo visual. Pudo ver, muy en un extremo del horizonte, que había tierra a lo lejos. También bajo él, en forma de una isla. Harry, finalmente, sacó su varita del bolsillo de la túnica y la sujetó con toda la fuerza posible, sabiendo que si se le soltaba de la mano sus posibilidades de sobrevivir se reducirían ampliamente.

¿Cuál era el hechizo que Hermione sabía tan bien, que ayudaba a prevenir caídas? De pronto lo había olvidado por completo. Su mente no podía pensar, y el agua y la isla bajo él estaban cada vez más y más cerca…

Abrió grandes los ojos, al comprobar que iba directo hacia la superficie del océano, que lo mataría al instante. Ya podía ver las olas, la marea y el reflejo del sol en la dura superficie de la masa oceánica…

¿Cuál era el hechizo?

¡¿CUÁL?!

Estaba a solo metros de distancia…

Harry cerró los ojos, apretó con fuerza su varita y los abrió de vuelta cuando el agua estaba a solo unos metros de distancia y el impacto era más que inminente.

-¡ARRESTO MOMENTUM! -gritó, desesperado y con los ojos mirando el agua, desorbitados.

Harry impactó contra el agua y su cuerpo se sumergió en las profundidades del océano.

Una estela de espuma blanca marcaba, bajo el océano, el recorrido que su cuerpo realizó desde el impacto con la superficie hasta el lugar bajo el agua en que quedó sumergido. Harry sentía un dolor punzante en cada célula de su cuerpo. El impacto le había dejado todo el cuerpo dolorido, pero aún estaba vivo.

Luego de comprobar que seguía con vida, abrió los ojos y miró alrededor. El océano era claro y podía ver la masa de agua que lo rodeaba. No había nada más allí, salvo algunas criaturas marinas, y algunas plantas marinas lejos en la distancia. Sobre él, un largo tramo lo separaba de la parte donde se podía ver el brillo del sol, en la superficie.

No tenía fuerzas para nadar hacia arriba.

Harry comprobó entonces que aún tenía su varita en la mano. La apuntó hacia abajo, y sin abrir la boca, cerró los ojos y se concentró. Luego de despejar la mente, pensó y mantuvo en su mente el nombre del hechizo que quería conjurar de forma muda. Lo pensó y lo pensó, y entonces agitó la varita.

Harry fue propulsado hacia arriba a toda velocidad, su cuerpo emergió de la superficie del océano como un proyectil y voló por los aires, para volver a caer sobre el agua una vez más, pero esta vez mucho más cerca de la superficie, a la accedió haciendo unas pocas brazadas.

Mientras nadaba por el océano, sin tener la menor idea de dónde estaba, y sin ver a nadie más por allí, Harry tuvo un rápido recuerdo de lo que habían sido los días anteriores.

Gracias al poder de la legeremancia, Harry había hecho contacto con su grupo, y había así podido regresar junto a Luna, Ron, Jose y Malfoy. Había compartido con ellos unos memorables momentos felices en Ciudad del Cabo, recuperándose de todo lo que había acontecido, disfrutando unos momentos de felicidad con Luna en la playa, habiendo su relación despertado otra vez. Allí, Harry se había disculpado con todos por haberlos abandonado antes, pero también les confesó que eso lo había ayudado a crecer y a cumplir el objetivo que tenían en ese viaje: redescubrirse a sí mismos.

Mientras nadaba a grandes brazadas hacia la isla que tenía delante, Harry recordó también que los demás le habían contado que habían finalizado su viaje por África también por cuenta propia, aunque de forma diferente: Luego de Etiopía, habían continuado hacia el sur, y no habían recorrido los países del centro-oeste del continente. Sin embargo, a diferencia de él, habían conocido Kenia y Tanzania, donde le contaron tuvieron aventuras muy interesantes. A diferencia de él, en vez de ingresar a Mozambique por el norte habían viajado por Zambia y hacia la frontera con Zimbabue, para luego conocer Botsuana y el desértico sur de Namibia, e ingresar a Sudáfrica por el oeste, yendo directo a Ciudad del Cabo después. No habían tenido incidentes ni problemas de ningún tipo. Tampoco había ocurrido nada extraño, no habían recibido más cartas ni emails, ni nada. Y, al parecer, Malfoy se había portado bien todo el tiempo, sin causar sospechas ni problemas.

Sin embargo, ahora Harry nadaba hacia una isla en medio de un océano, que ni siquiera sabía con exactitud cuál era, si bien el rumbo del traslador daba para suponer que se trataba del océano Índico, y cuando estuvo por llegar a tierra firme vio que había alguien más nadando hacia la isla también, a muchos kilómetros de distancia, pero visible en la lejanía, casi como un puntito negro en su campo visual. No había nadie más que ellos dos en ese desierto lugar, así que no podía ser otro más que él.

Malfoy.

Por fin, Harry pisó tierra firme en una gigantesca playa desértica y desolada. Se veía toda clase de árboles extraños en ella y más allá, hacia el interior de la isla: era una especie de árboles con forma de abanico hacia arriba de los más peculiares y extraños. Toda la vegetación de la isla le llamó mucho la atención y se sintió única, no vista anteriormente por Harry en otro lado. Pero no pudo enfocarse tanto en las maravillas naturales del desconocido lugar, porque Malfoy empezó a caminar hacia él desde la otra punta de la playa.

Harry sujetó su varita y caminó hacia él también, el rostro empapado y contorsionado por la rabia. Luego de caminar bajo el calor intenso de la desértica playa durante minutos, los dos fueron separados por una distancia menor que les permitió reconocer a su adversario, en la distancia.

-¡¿QUÉ DIABLOS HAS HECHO?! -le gritó Harry, enfurecido-. ¿POR QUÉ NOS TRAES AQUÍ? ¡CASI ME MATAS!

-¡Tenemos que hablar, Potter! -le gritó él, desde la lejanía, avanzando aún hacia adelante, hacia él.

-¡Y tenías que lanzarnos al océano a kilómetros de altura para hacerlo, casi matándonos a ambos, ¿verdad?! ¡¿No podías esperar a llegar a Dubái?! ¡ESTÁS DEMENTE!

-¡Tenemos que hablar muy seriamente! -repitió él, también enfurecido-. ¡No permitiré que sigas tratando de meterte en mi mente, Potter! ¡¿Me oíste?!

-¡ESTÁS ENFERMO! -gritó Harry, avanzando hacia adelante también, hacia él, con la varita lista para el duelo-. ¡ENFERMO! ¡Si tenías un problema con eso, podías decírmelo en otro lado!

-¡NO! -gritó él-. ¡Te lo digo aquí! ¡A solas! ¡Sin tus amigos defendiéndote! ¡Así que dime! ¡¿Por qué rayos tratabas de meterte en mi mente?!

-¡No te importa! -gritó Harry-. ¡¿Crees que eres el único que lo siente, que se da cuenta?! ¡Sé que también has tratado de meterte en la mía!

-¡Solo para averiguar por qué lo hiciste tú primero!

-¡Me metí en tu mente para averiguar qué diablos tramas! -gritó Harry, cuando por fin llegaron a una distancia menor de cinco metros el uno del otro. Entonces, ambos dejaron de caminar y se quedaron quietos, uno ante el otro.

Ambos estaban empapados, con el cabello revuelto, llenos de agua salada pegada al cuerpo y con las varitas listas en sus manos, respirando agitados.

-¿Eso es todo? -dijo Malfoy, con su mejor cara de asco-. ¿Por eso te metías en mi mente? ¿Para ver qué estoy tramando? ¡¿Y tú qué crees que es?!

-¡Pues no lo sé, pero algo tramas! -le espetó él-. ¡Sé que te traes algo entre manos! No fue casualidad el mensaje que anunciaba el regreso de Voldemort. ¡Tú lo encontraste! Estaba en la pepita de oro que encontraste tú. ¡Tú pusiste ese mensaje allí!

Malfoy arqueó las cejas con mucha exageración. Su reacción no pareció fingida, y eso puso a Harry nervioso. Malfoy no esperaba para nada ese comentario.

-¿Qué? -dijo, lentamente, y entonces rompió a reír. Harry se quedó allí, observando a Malfoy descostillarse de la risa. -¿Me hablas en serio? ¿Eso es lo que crees? ¿Por eso querías meterte en mi mente? ¿Crees que yo escribí esa nota y la puse en la pepita?

De pronto dejó de reírse, y quedó serio. Asintió lentamente, mientras comprendía. Todo parecía tan natural, que Harry concluyó en que una de dos cosas tenía que ser cierta: O de verdad él no había tenido nada que ver, y la revelación de Harry lo tomaba completamente por sorpresa; o bien era un excelente actor.

-Sé que lo hiciste -insistió Harry, manteniendo su postura y decidido a hacer hablar a Malfoy, aprovechando la situación-. Sé que tú planeaste todo esto. ¡Ya dilo! ¡Confiesa! ¡Di a dónde tienes prisionero a Neville!

-¿Prisionero a Neville? -esta vez Malfoy no rio, pero parecía totalmente descolocado por la situación, incluso indignado. Si estaba fingiendo, sus reacciones faciales y su mirada estaban actuadas a la más pura perfección. -¡Qué ridiculez, Potter! ¡De verdad eres un niño aún, ¿no es cierto?! ¡Jamás has crecido, ni madurado! ¡Aun eres un niño que quiere pelear, discutir, oponerse a mí en cada oportunidad, querer ser el maldito héroe y que yo sea el estúpido villano en cada una de las oportunidades que tienes! ¡Yo no tengo nada que ver con todo esto, Potter! ¡No secuestré a Neville, no hice nada, ni escribí ninguna maldita carta, no falsifiqué ninguna estúpida pepita de oro!

-¡No te creo nada! -le gritó Harry-. ¡Mientes!

-¡Lo único que hice fue aceptarlos en mi casa, cuando lo necesitaron! -dijo él, encolerizado, su rostro rojo por la rabia y sus ojos enrojecidos por un resentimiento que parecía aflorar desde su interior y hacer brillar su mirada por la furia-. ¡Y querer unirme a ustedes en su viaje, ser su estúpido compañero, unirme a ustedes, que habían sido el único grupo de gente en mi vida con quienes pude tener alguna oportunidad de…!

Harry frunció el ceño. No esperaba aquello. Malfoy se entrecortó, sin poder articular palabras.

-¡YA DILO! -bramó Harry, enfurecido. Se acercó un paso más a él. -¡No seas cobarde! ¡DILO!

-¡Los únicos que pude haber llegado a tener como verdaderos amigos! -reveló él por fin, con un esfuerzo que pareció quebrarlo por completo. Sus ojos brillaron por las lágrimas, producidas por la ira y el dolor de admitir la verdad. Y Harry supo que no podía estar fingiendo. No había forma. Malfoy tenía que estar diciendo la verdad. -¡¿ESTÁS CONTENTO, POTTER?! ¡¿LO ESTÁS, AHORA?! ¡AQUÍ ME TIENES! ¡SE NECESITA QUE AMBOS NOS LANCEMOS DE UN TRASLADOR A KILÓMETROS DE ALTURA PARA QUE PODAMOS TENER UNA CONVERSACIÓN HONESTA, CONFIANDO EL UNO DEL OTRO, ¿NO ES ASÍ?! ¡JAMÁS VAS A TENERME A TU LADO DE OTRA FORMA, ¿VERDAD QUE NO?! ¡JAMÁS PODRÁS CONFIAR EN MÍ SI NO ES ASÍ, SI NO TE LLEVO A ESTAS SITUACIONES EXTREMAS, SI NO NOS PONGO A AMBOS ENFRENTADOS EN UNA ISLA EN MEDIO DE LA NADA CON NADA MÁS QUE LA VERDAD DE NUESTRA PARTE! ¡PORQUE SIEMPRE HAS SIDO IGUAL, POTTER! -Malfoy agitó la cabeza de un lado a otro, enloquecido, las lágrimas cayendo por su rostro enrojecido y el cabello rubio pegado a la cara, la mirada descontrolada y el labio temblando-. ¡SIEMPRE HAS QUERIDO SER LA ESTRELLA, DEJAR A LOS DEMÁS A UN SEGUNDO PLANO! ¡SE LO HAS HECHO A RON, QUE SIEMPRE HA SIDO EL SECUNDARIO, SOLO UNA FIGURA PARA ESTAR A TU LADO, MIENTRAS TÚ BRILLAS Y TE LLEVAS EL PROTAGONISMO! ¡SE LO HAS HECHO A HERMIONE, QUE NO HA SIDO JAMÁS NADA MÁS QUE OTRA SOMBRA A TU LADO, DICIÉNDOTE LOS CONSEJOS Y DÁNDOTE LA INTELIGENCIA QUE SOLO USARÍAS PARA BRILLAR TÚ MISMO, PARA SER SIEMPRE TÚ EL MALDITO PROTAGONISTA! ¿Y CUÁL FUE MI PAPEL EN LA HISTORIA? ¡SIEMPRE EL MISMO! ¡EL ANTAGONISTA TUYO, LA SOMBRA OPUESTA ENFRENTE A TI, QUE JAMÁS HA SIDO EL VERDADERO VILLANO PERO TAMPOCO ALGUIEN QUE PUEDA SIQUIERA TENER IMPORTANCIA A TU LADO! ¡TÚ SIEMPRE QUERRÁS SER EL PROTAGONISTA, Y QUE LOS DEMÁS ESTÉN AL MARGEN TUYO, A UN LADO! ¡YA SEA COMO AMIGOS, COMO ENEMIGOS, O LO QUE SEA, NADIE PUEDE OPACARTE A TI! ¡SIEMPRE QUERIENDO SER LA ESTRELLA, POTTER! ¡SI NECESITAS CREER QUE HE REALIZADO TODO UN COMPLEJO PLAN EXTRAÑO PARA METERTE UNA VEZ MÁS EN OTRAS ESTÚPIDAS AVENTURAS, QUE SOLO TIENEN COMO PROPÓSITO HACERTE BRILLAR A TI UNA VEZ MÁS, HACERTE SER EL HÉROE UNA VEZ MÁS, ENTONCES LO CREERÁS! ¡ME PONDRÁS A MI EN EL PAPEL DEL INSÍPIDO MANIPULADOR DE UN PLAN QUE SOLO SIRVE PARA QUE TÚ LO DESCUBRAS Y SEAS EL HÉROE OTRA VEZ! ¿Y LUEGO QUÉ? ¿CÓMO SIGUE TU HISTORIA DESPUÉS, POTTER? LUEGO DE QUE DESCUBRES QUE YÓ PLANEÉ TODO, POR ALGUNA RIDÍCULA RAZÓN QUE SOLO COMPRENDES TÚ, ¿QUÉ HARÁS? ¿RESCATARÁS A NEVILLE, HARÁS QUE ME ENCIERREN EN ALGUNA PRISIÓN, Y SERÁS EL HÉROE OTRA VEZ? ¿TE SACARÁS FOTOS, SALDRÁS EN LAS NOTICIAS, Y LE CONTARÁS AL MUNDO CÓMO SOLO QUERÍAS TENER OTRO AÑO COMÚN EN TU VIDA POCO ORDINARIA, REALIZANDO EL MAGIC WORLD TOUR PARA ESCAPAR DE LOS MOMENTOS INCÓMODOS QUE SIEMPRE TE TOCA VIVIR, PERO FINALMENTE NO PUDIENDO ESCAPAR DE LAS AVENTURAS QUE TARDE O TEMPRANO SIEMPRE TE ENCUENTRAN, PARA QUE TÚ RESUELVAS LOS MISTERIOS, SALVES A LA HUMANIDAD, Y SEAS EL HÉROE?

Harry empezó a respirar agitado también, mientras sus propios ojos enrojecían y brillaban con el golpe que cada una de las palabras de Malfoy le producían internamente.

-No tengo nada -dijo entonces, en voz baja, temblando por los nervios-. No tengo nada, Malfoy. No soy una estrella. No quiero resolver misterios. Lo único que quería era a mi gemela en la magia, pero tú me la robaste.

Malfoy fue ahora en que frunció el ceño y adoptó una expresión de confusión y consternación. Entonces, su expresión cambió mientras el hombre miraba el suelo y reflexionaba sobre las palabras de Harry. Cuando alzó la mirada hacia él nuevamente, parecía que algo había cambiado.

-¿Hermione? -dijo entonces-. ¿De ella se trata todo esto?

Harry se quedó en silencio. Sintió entonces cómo las palabras surgían de su pecho y brotaban por su garganta, incontrolables. Una furia asesina lo hizo estallar, explotando como una bomba.

-Hermione era lo único que quería -dijo Harry, fulminándolo con la mirada-. Tú siempre la despreciaste, desde el primer día. ¡Tú la llamabas sangre impura, siempre que tenías la oportunidad! ¡La despreciabas, la querías hacer ver como alguien inferior! ¡Y a mí también! No querías ser mi amigo, ni el amigo de Ron, ni el amigo de nadie. No sé qué te haya pasado en los veinticinco años de vida que has tenido después y que yo no he visto, pero dudo mucho que hayan cambiado lo que siempre conocí en ti y lo que siempre he visto en cada acción que tomas, Malfoy, desde que somos niños, desde que apareciste en un compartimiento del Expreso de Hogwarts la primera vez, cuando teníamos once años. Siempre has sido tú el que buscaba el protagonismo. Querías que yo fuera uno más de tus malditos guardaespaldas, como Crabbe y Goyle, querías que me uniera a ti solo para hacerte brillar a ti. ¡TÚ ERAS EL QUE QUERÍA LA GLORIA, MALFOY! ¡JAMÁS HAS PODIDO SOPORTAR QUE YO SEA MÁS FAMOSO QUE TÚ! ¡VAMOS, ADMÍTELO DE UNA VEZ! ¡TENÍAS TODO! ¡TENÍAS LA FAMILIA CON DINERO, LOS ANTEPASADOS FAMOSOS, LOS CONTACTOS DE TU PADRE POR TODO EL MUNDO MÁGICO, EL DINERO QUE QUISIERAS PARA QUE TODOS TE AMARAN! ¡Y JAMÁS FUE ASÍ! PORQUE HAS APRENDIDO, FINALMENTE VEO, QUE EL DINERO Y LAS FAMILIAS RICAS Y PODEROSAS NO PUEDEN COMPRAR LA AMISTAD NI EL CARIÑO DE LA GENTE. ¡JAMÁS IBAS A SER EL PROTAGONISTA DE ESA MANERA! Y LO SUPISTE, Y POR ESO CAMBIASTE. POR ESO TE HICISTE UN MORTÍFAGO, TE QUISISTE UNIR AL LADO OSCURO. NADIE TE OBLIGÓ A ESO, NI TU PADRE NI TU MADRE. ¡TÚ LO QUERÍAS! PENSASTE QUE, SI NO PODÍAS CONSEGUIR QUE LOS DEMÁS TE AMARAN, ENTONCES LOS OBLIGARÍAS A TEMERTE. ¡QUERÍAS SER PODEROSO, Y SER UN VILLANO! ¿Y CUÁNTO TE DURÓ ESO ENTONCES? ¡NADA! PORQUE AL INSTANTE COMPROBASTE LA DEPLORABLE VIDA A LA QUE TE LLEVA ESO. NO HABÍAS CONSEGUIDO LA FELICIDAD TENIENDO UN PAR DE GUARDAESPALDAS Y GENTE RESPETÁNDOTE POR EL PODER DE TU FAMILIA, Y TAMPOCO LA CONSEGUIRÍAS INSPIRANDO EL TEMOR DE LOS DEMÁS POR SER UN MORTÍFAGO. ¡Y POR ESO NO QUISISTE SEGUIR! ¡POR ESO BAJASTE LA VARITA ANTE DUMBLEDORE, MALFOY! ¡PORQUE NO QUIERES SER UN VILLANO! ¡NO QUIERES EL RESPETO DE LOS DEMÁS DE ESA FORMA! ¡LO ÚNICO QUE QUIERES ES SER TÚ EL PROTAGONISTA, TÚ EL QUE BRILLE, TÚ EL QUE SEA ADORADO POR LOS DEMÁS, PERO DE UNA FORMA HONESTA Y COMO UNA BUENA PERSONA! ¡LO QUE SIEMPRE HAS QUERIDO… ES SER YO!

-¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! -gritó entonces Malfoy, y se acercó a Harry con el rostro quebrado, desplomándose en cada paso-. ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, ASÍ ES!

Aulló desconsoladamente, mirando a Harry con los ojos rojos, la mirada frenética, su cuerpo entero temblando y sacudiéndose

-¡AHHHHHHHHHHHHHGGGGGGGGGGGGGGGGG! -gritó Malfoy, colérico, derramando lágrimas, rompiendo su alma en pedazos y desmoronándose por completo-. ¡SOLO QUERÍA SER TÚ! ¡QUERÍA SER HARRY POTTER! ¡QUERÍA SER YO EL QUE TUVIERA TODO! ¡EL QUE TUVIERA EL AMOR DE LOS DEMÁS, A PESAR DE NO VENIR DE NINGUN LADO PURO, DE NINGUNA FAMILIA CON ESTATUS! ¡NO QUERÍA NINGUNA DE ESAS COSAS! ¡QUERÍA SER TÚ, POTTER! ¡SER ADORADO POR LOS DEMÁS SIN HACER ABSOLUTAMENTE NADA QUE LO AMERITARA, SOLO VIVIENDO CADA DÍA DE LA FORMA MÁS NORMAL POSIBLE MIENTRAS TODAS LAS AVENTURAS Y OPORTUNIDADES DE GRANDEZA VENÍAN SOLAS HACIA TI SIN QUE TÚ TE PREOCUPARAS EN LO MÁS MÍNIMO POR CONSEGUIRLO! ¡DIME, POTTER! ¡¿CÓMO RAYOS LO HACES?! ¡¿CÓMO RAYOS PUEDES SER EL HÉROE MÁS ADORADO POR TODOS, SIN HACER NADA?! ¡NADA! ¡NADA! -hizo mímica con sus manos con fuerza, como si apretara algo invisible allí, sus ojos explotando sin control-. ¡SIN PREOCUPARTE NI UN POCO POR CONSEGUIRLO!

-No lo sé -Harry trató de recobrar la normalidad de su cuerpo. Ambos se miraban a los ojos, a pocos metros de distancia, afectados, dolidos y temblando.

Malfoy lanzó un aullido de rabia, dio una patada al suelo y lanzó arena por los aires.

-¿CÓMO RAYOS LO HACES, POTTER?

Apuntó su varita a lo lejos, y en un ataque de locura arrancó un árbol de raíz y lo lanzó con fuerza volando por los aires y cayendo a metros de distancia.

-No así -dijo Harry, limpiándose el sudor de la frente-. No de esa forma demente que tú tienes.

-¡CÁLLATE LA BOCA!

Malfoy apuntó su varita hacia Harry entonces, y este reaccionó rápidamente. Desvió el hechizo de Malfoy, que impactó contra una planta y lanzó arena por todos lados.

-¡RESPONDE! -gritó Harry entonces-. ¡¿CÓMO RAYOS PUEDE SER QUE SEAS EL GEMELO EN LA MAGIA DE HERMIONE?! ¡¿CÓMO?!

-¡OLVÍDALO! -gritó Malfoy-. ¡NO TENDRÁS TODO LO QUE QUIERES SIEMPRE, POTTER! ¡TENDRÁS QUE CONFORMARTE CON LA TONTA DE LUNA, ¿SABES?! ¡OLVÍDALO! ¡HERMIONE ES MÍA! ¡TENDRÁS QUE ACEPTARLO, Y ACEPTAR DE UNA VEZ POR TODAS QUE NO PUEDES TENER ALGO QUE HAS AÑORADO Y QUE DESEAS! ¡SERÁ MÍA! ¡Y CUANDO LA TENGA, CUANDO ESTÉ CONMIGO, CUANDO ME AME A MÍ Y NO A TI, ENTONCES SABRÁS LO QUE ES PERDER!

-¡SOLO LA QUIERES PARA ESO! ¡PARA QUE YO PIERDA! ¡ERES UN COBARDE, MALFOY! ¡QUIERES SER EL PROTAGONISTA, PERO TÚ SOLO TE CONVIERTES EN UNA SOMBRA A MIS PIES! ¿NO LO VES? ¡ERES TÚ MISMO EL QUE SE CONVIERTE EN NADA MÁS QUE UNA SOMBRA MÍA, AL QUERER TODO LO QUE YO QUIERO, SOLO POR VENGANZA!

-¡NO VAS A LOGRARLO, POTTER! ¡NO CEDERÉ CON HERMIONE PORQUE DIGAS LO QUE SEA QUE DIGAS! ¡YO SÉ LA VERDAD! ¡SÉ QUE ELLA ES SOLO OTRO PREMIO PARA TI! ¡NO PUEDES SOPORTAR NO CONSEGUIR LO QUE QUIERES! ¡Y NO LO TENDRÁS! ¡ES MI GEMELA EN LA MAGIA, NO LA TUYA!

-¡CIERRA LA PUTA BOCA, ESTÚPIDO!

Harry lo apuntó con su varita y en un arranque de ira y locura empezó a lanzar todo encantamiento que se cruzó por su mente hacia Malfoy. Este los desvió una y otra vez, saltando a un lado, haciendo movimientos de varita y contraatacando. Lanzó maleficios contra Harry, y ambos se batieron a duelo en aquella playa desértica, lanzando conjuros por todos lados.

-¡SIEMPRE LO FUE! -aulló Malfoy-. ¡NACIMOS EL UNO PARA EL OTRO, POTTER! ¡¿LO SABES, NO ES ASÍ?! ¡TÚ TAMBIÉN LO SABES! ¡SABES LO QUE SON LOS GEMELOS EN LA MAGIA! ¡ENTONCES SABES QUE HERMIONE Y YO ESTAMOS DESTINADOS A ESTAR JUNTOS, A SER GRANDES JUNTOS! POR ESO LA ESTOY BUSCANDO, Y HAGO CONTACTO CON ELLA TODOS LOS DÍAS. YO SÉ DÓNDE ESTÁ, SÉ CADA COSA QUE ELLA HACE. PUEDO IR CON ELLA CUANDO QUIERA, Y SEGUIR ESTE VIAJE A SU LADO, NO CONTIGO.

-¡ENTONCES VETE DE UNA VEZ! ¡DEJA DE DECIR QUE QUIERES SER MI AMIGO, AMIGO DE RON, AMIGO DE LUNA! ¡ES TODO MENTIRA! ¡NO QUIERES SER NUESTRO AMIGO! ¡QUIERES TENERLO NADA MÁS PARA TENER LO QUE YO TENGO, PARA TENERLOS A ELLOS, PARA TRATAR DE SER YO UNA VEZ MÁS! ¡POR ESO MISMO QUIERES A HERMIONE! ¡Y SI TE DIJERA QUE AMO A LUNA, ENTONCES QUERRÍAS TENERLA A ELLA! ¡ES TAN CLARO COMO EL AGUA, MALFOY! ¡ESTÁ CLARÍSIMO! ¡CONSÍGUETE UNA VIDA PROPIA, PERDEDOR!

-¡AAAHHHHHHHGGGG! -Malfoy explotó y atacó con una intensidad incontrolable. Harry tuvo que desplegar toda su habilidad para desviar y esquivar sus hechizos, y contraatacar. El duelo se puso colérico y candente, mientras ambos se atacaban con furia y con todo su arsenal de hechizos.

-¡EXPELLIARMUS! ¡CONFRINGO! -bramaba Malfoy, lanzando de todo contra Harry.

-¡DEPULSO! ¡LEVICORPUS! -aulló Harry, saltando por el aire, corriendo y esquivando hechizos.

-¡NOOOOOOOOO! -Malfoy hizo un complejo movimiento con su varita, la sacudió con fuerza y todo en torno a ellos empezó a temblar al tiempo que una gigantesca explosión emergía desde debajo de la tierra, desde el suelo bajo ellos.

Harry empezó a correr a toda velocidad, alejándose de allí. Corría a un rimo frenético, sus piernas elevándose en el aire mientras huía de allí a la carrera, al tiempo que una explosión gigantesca brotaba de la arena y lanzaba una parte entera de la playa, donde ambos habían estado de pie momentos atrás, volando por los aires en una enorme explosión.

Harry saltó y voló por el aire, hizo una sacudida con la varita y el hechizo lo lanzó despedido volando a metros de altura, como un proyectil otra vez, salvándose así de la explosión. Con el mismo encantamiento para disminuir la velocidad de la caída que había usado al caer sobre el océano, amortiguó el golpe y cayó rodando por la arena, ya lejos de la zona de explosión.

No quería atacar más a Malfoy. Tampoco quería que este acabara matándolo en medio de un ataque de locura. Sabía que Malfoy no era el villano que estaban buscando, y que esa batalla no tenía sentido. Solo le serviría de pretexto a Malfoy para desquitarse con él.

¿Pero cómo se iba de allí, sin escoba, sin traslador, sin una imagen clara de un lugar donde aparecerse?

Entonces recordó que sí había visto una zona de Dubái. Tenía una clara imagen de Burj Al Arab, edificio emblemático de la ciudad, que había visto anteriormente. Se concentró en el lugar y trató de imaginar el único lugar que podía ver claramente y al que podía tratar de ir, un lugar específico en ese edificio que su mente pudiera recrear de la forma más fiel posible: la punta de aguja de la cima, que había visto en fotografías.

Malfoy se acercaba, caminando peligrosamente entre el humo negro de su propia explosión y a punto de levantar la varita hacia él otra vez.

Harry apretó su varita, giró en el lugar y se desapareció, lejos de allí. Malfoy se quedó de pie en la isla, solo y abandonado, en medio de su propia explosión de rabia.


Capítulo 29. Dubái + El impresionante caso de los Bickerlin Sadimonia, el retorno de los mortífagos convocados por Delphi Riddle y el misterio del encubrimiento más oscuro y terrible de la historia de la magia


Harry aterrizó en la punta del Burj Al Arab, en Dubái, en una sola pieza. Estaba de pie sobre el mismísimo punto más alto, sobre la antena en la cima del edificio, y la vista bajo él le causó un vértigo mortal. De inmediato, resbaló de allí y empezó a caer desde la altura, hacia el mar y la playa a sus pies.

-¡Diablos!

Se volvió a olvidar el hechizo. ¿Cómo es que siempre olvidaba el hechizo más útil en momentos de esa clase de urgencia? Estar cayendo a metros de altura hacia el duro concreto del borde de la isla artificial donde estaba el edificio, desde lo alto, no era el mejor momento para olvidar el hechizo que lo salvaba de esa precisa situación.

-¡Arresto momentum! -gritó, y sintió cómo la velocidad disminuía hasta que, finalmente, aterrizó suavemente y flotando como una pluma sobre un camino lindero al gigantesco hotel, con suavidad. -Otro feliz aterrizaje -suspiró, acomodándose el cabello hacia atrás con una mano.

Un grupo de muggles con turbante que estaban allí, caminando desde la piscina del hotel y hacia donde había aterrizado él, se lo quedaron mirando, algo sorprendidos de su extraña y suave caída desde lo alto.

-¡Hola, ¿cómo están?! -los saludó él, muy alegre, con un mano, sonriendo-. Imagino que no entienden nada de lo que digo.

- أليس هذا الرجل الذي هزم الشرير الأوروبي المضحك بلا أنف؟ -murmuró una de las muggles, a la otra. Siguieron de largo, y Harry sacó su teléfono para mandarle whatsapp a sus amigos, para ubicarlos. Cuando se abrió, su teléfono automáticamente apareció con el traductor de Google, sin que él se lo propusiera, y de pronto en la pantalla leyó la traducción árabe-español de lo que había dicho la muggle instantes atrás.

-¡Oh, vaya! -Harry rompió en carcajadas ante la graciosa traducción. En ese momento, le llegó un whatsapp de Luna:

"¡¿Dónde estás, Harry?! ¡Nosotros estamos aquí!", y tras ello llegó la ubicación de Luna, compartida por whatsapp. Harry la abrió y vio en el mapa que no estaban tan lejos de allí. Sin escoba, tendría igualmente que tomar algún taxi o algo, y no tenía dinero muggle de allí. Harry buscó en su teléfono y encontró una casa de cambio a poca distancia. Fue allí a cambiar galleons, que le tomaron a un valor bastante bajo, consideró, pero pudo conseguir algunos dirhams, con los que pudo tomar un taxi hasta la ubicación de sus amigos.

-¡Harry! -todos corrieron a él al verlo, cuando por fin llegó junto a ellos, en una calle que terminaba en Happiness St. Jose lo abrazó, Ron le estrechó la mano y Luna le chocó los cinco con muchas ganas.

-¡Hola, Harry! -dijo Luna, muy contenta. Harry le sonrió. Esa clase de saludo chocando los cinco, a pesar de que eran novios y ella no sabía si él estaba vivo o muerto hasta pocos instantes atrás, era algo que solo podría haber hecho una persona en el mundo, Luna.

-Vaya, estábamos preocupados -dijo Ron. Estaban en una calle céntrica muy transitada, y muy cerca del famoso edificio Burj Khalifa, el más alto del mundo.

-¿Dónde estabas? -preguntó Jose-. ¿Y Malfoy?

-Larga historia -dijo Harry-. Vamos a sentarnos a algún lado y les cuento, ¿sí? Estoy agotado.

Ron frunció el ceño, mirando el estado de Harry, que seguía sudado, mojado e inclusive ventilado por la intensa pelea de la que venía.

-Vamos a ese lugar de hamburguesas de allá -sugirió Ron-. De paso comemos algo.

Todos estuvieron de acuerdo e ingresaron el local de hamburguesas que tenían al lado, Krush Burger.

-Oh, rayos -protestó Ron-. No tengo dinero de aquí. Este lugar es muggle. Vámonos.

-Yo tengo algunos rands, dólares… -dijo Jose, buscando en su bolso-. Quizás acepten dólares.

-Yo tengo -Harry revolvió en su billetera en busca de lo que le había quedado de dinero de Dubái luego del taxi, y los invitó a todos. Ron aceptó, a regañadientes.

Mientras comían, Harry les contó toda la historia de lo que había ocurrido con Malfoy, cómo este le había confesado de forma muy creíble que no había tenido nada que ver con el mensaje de la pepita, y que él no le había hecho nada a Neville. Ron lucía cada vez más taciturno, seguramente porque tenía muchas esperanzas en su teoría y quería ser el que tuviera la razón por una vez en sus vidas, lo que Harry parecía estar echando por tierra ahora. Además, si Malfoy decía la verdad, eso significaba que Neville estaba en mayor peligro de lo que habían creído las últimas semanas.

Cuando Harry terminó, todos hicieron un breve silencio.

-Bien… -dijo Ron, pensativo-. Si él dice la verdad, entonces estamos como al principio, hace meses ya.

-No ha habido más episodios como los que nos pasaron -dijo Jose-. No he visto noticias de nadie más desapareciendo, ni ningún indicio de nada que dé a pensar que Voldemort esté regresando, ni nada. Es como si todo se hubiera detenido luego de que fuimos a África.

-Si Voldemort está regresando, entonces no se tomará las cosas a la ligera -dijo Harry-. No es su forma de actuar -quedó con la mirada a lo lejos, digiriendo la idea con algo oscuro en su rostro-. No me parecería nada raro que, después de haber tenido una noticia suya, no sepamos nada más durante meses. O años. Así lo ha hecho antes…

Todos permanecieron en silencio, mirando a Harry con extrañas miradas pesimistas.

Esa tarde, pasearon por el Dubái Mall, por el Burj Khalifa, y subieron a la cima de este. A Harry no le impresionaban demasiado las alturas, después de haber caído a la altura de alguna capa de la atmósfera directo hacia el océano Índico. Luego se perdieron por las ultramodernas calles de la ciudad, que no dejaba de deslumbrarlos. Esa noche se hospedaron con worldhosts, en el departamento de una chica de dieciocho años que hablaba inglés, y que, según les contó, se había mudado recientemente a la ciudad.

Al día siguiente, recorrieron un poco más de la ciudad, como Palm Jumeirah, la más pequeña de las islas artificiales con forma de palmera que caracterizaban la ciudad, donde fueron a un parque acuático y a la playa. Por la noche, fueron a Pier 7, más que nada para disfrutar del paisaje de luces, restaurantes y personas que paseaban por allí en la noche. Era un lugar de lo más hermoso, lleno de vida nocturna y con un paisaje artificial increíble, pero ninguno de ellos tenía dinero a esa altura de las cosas para gastar en ninguna cena ni en nada parecido. En su lugar, Harry les cocinó a todos dentro de su carpa, donde pasaron esa segunda noche, con ingredientes de la naturaleza, como se había acostumbrado a hacer el África, que rozaban lo gratuito.

Sabían que pronto tendrían que buscar un empleo nuevamente, porque Asia no iba a ser tan barato como África, aunque durmieran en la carpa de Harry o con worldhosts todas las noches.

Con tres escobas que los chicos aún tenían en su poder, de las que les había dado Malfoy en su momento, emprendieron en viaje por los cielos al día siguiente rumbo a Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos.

-No vamos a ir a Irak o Irán, ¿verdad? -preguntó Jose, algo preocupada, mientras volaban por encima de las playas de los EAU.

Todos se miraron entre sí, desde sus escobas. Harry compartía una con Luna, que era la que conducía. Esos días había surgido la noticia de una disputa entre las autoridades de Irán y EEUU, y no parecía ser el mejor momento para un viaje a ese país.

-No, mejor no -opinó Ron, desde su escoba-. Vayamos a Jordania, o Líbano.

-Habrá que sobrevolar el espacio aéreo de Irak o Arabia Saudita para llegar allí -dijo Jose, desde su escoba. Bajo ellos, las playas de los EAU pasaban rápidamente, y luego de Ras Ghurab Island, ya estaban en Abu Dabi.

-Pues mejor que sea Arabia Saudita -pensó Harry, inseguro. Los demás lucían igual de inseguros que él. -No voy a recibir otro disparo en la cabeza, ¿verdad?

-No seas tonto -le dijo Luna, delante suyo.

-Solo bromeaba -dijo él, mientras perdían altura y descendían sobre la ciudad-. Aunque no estaría de más un encantamiento desilusionador.

Esa tarde, todos se sorprendieron con Abu Dabi. Si bien uno siempre pensaba en Dubái como la joya de los Emiratos Árabes Unidos, la verdad es que la ciudad de Abu Dabi también se veía ultramoderna y preciosa. Al igual que esa ciudad, tenía increíbles torres de arquitectura súper moderna, centros comerciales, y todo en sus calles parecía reflejar lujo.

Conocieron el monumento Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan, la tercera mezquita más grande del mundo y con una fascinante arquitectura de mármol y oro totalmente lujosa. Se podía ingresar a pesar de no ser de la misma religión, y recorrer su tradicional estilo islámico y su moderna ostentosidad, donde todo era blanco y dorado. Estaba dedicada al primer presidente de los EAU, cuyos restos descansaban allí.

Sin embargo, algo curioso es que tuvieron que fingir ser muggles para ingresar. Si bien ya habían oído algo al respecto durante su travesía por el Magreb, ahora habían aprendido un poco más sobre un reciente conflicto entre el mundo islámico y el mundo mágico: Al parecer, a los primeros no les agradaban mucho los segundos. No eran la única religión que había entrado en crisis al revelarse que los magos existían: Fieles de todo el mundo habían abandonado sus religiones al ver cómo personas hacían magia agitando varitas, porque generaba una contradicción con todo lo que sus creencias les había dicho sobre la vida. No para todos, sin embargo: Muchos religiosos habían aceptado a los magos y creían que su existencia era compatible con sus religiones y con sus creencias, sin necesidad de entrar en una crisis existencial. Harry, personalmente, creía en Dios. De hecho, él había muerto unos años atrás y había ido a parar a una especie de estación King Cross que separaba la vida de la muerte y tras la cual parecía que se encontraba el cielo… Así que, estaba seguro, no había necesidad de pensar que Dios no fuera compatible con el mundo de la magia.

Pero muchos islámicos estaban enfadados con los magos o no los aceptaban, a pesar de la evidencia irrefutable de que eran reales y podían hacer magia. La conclusión fue que, además de que tuvieron que respetar ciertos códigos de vestimenta para ingresar al lugar (pantalones largos los varones, nada de vestidos ni remeras mangas cortas las mujeres) tuvieron que fingir ser muggles y dejar cualquier tipo de instrumento mágico escondido lejos de allí.

-Oh, vaya -exclamaba Jose, mientras miraba una columna de mármol y oro y pasaba la mano sobre la parte de oro, asombrada-. Qué bello es esto… ¡Oh!

De pronto, un trozo de oro se separó de la columna y quedó en su mano.

-¡Rayos! -la chica miró hacia todos lados, asustada-. ¡Creo que lo rompí!

Harry y Ron se acercaron a ella. Pero la chica no había roto la columna. Aquel pedazo de oro que se había desprendido de esta y había quedado en su mano era…

Los ojos de los cuatro se abrieron de par en par.

-¡Felicidades, amor! -dijo Ron, entusiasmado-. ¡Encontraste una pepita de oro!

Efectivamente, la pepita estaba entre medio del oro de aquella columna, camuflada e imposible de descifrar a la vista, pero al pasar Jose la mano por allí se había desprendido y había quedado en su mano. Era, en efecto, la pepita de oro de los Emiratos Árabes Unidos, casualmente allí en Abu Dabi, en ese preciso templo y encontrada por ellos.

-Esto sí que fue suerte -exclamó Ron, sin dejar de felicitarla-. Compensa un poco por todas las pepitas de oro que no hemos encontrado en África. Allí sí que fallamos con las pepitas.

-Mira la pista -le pidió Harry, acercándose. Obediente, Jose empezó a mover la pepita, en busca de la pista escondida. Pero no se veía ninguna. -Recuerda que suele estar metida en alguno de los poros, en un pergamino enrollado -insistió.

Jose buscó y buscó, y entonces Ron la detuvo con la mano.

-Ya déjalo -le pidió a su novia-. Luego lo vemos, más tranquilos. Que aquellos muggles nos están mirando y creo que piensan que estamos robando una parte del templo.

Ron tenía razón. Harry no estaba seguro de si los muggles que administraban ese lugar tenían conocimiento de que la pepita estuviera escondida allí, porque después de todo ellos no estaban a favor de la magia, y no sabían que Harry y sus amigos fueran magos. Así que guardaron la pepita muy disimuladamente, y se alejaron con mucho cuidado de allí antes de que alguien los llamara.

Cuando por fin estuvieron a salvo, fuera del templo, empezaron a hablar sobre su hallazgo.

-¡No puedo creer que la escondieran ahí! -dijo Jose-. ¡Con lo prohibido que está que entren magos! ¡Qué descaro de parte de los organizadores del torneo!

-Y fue una impresionante visita -dijo Luna, súper feliz, mientras caminaban de regreso a sus cosas mágicas-. Además de la pepita. Totalmente inspiradora.

Ron se puso a hablar con Jose sobre las pepitas, a unos metros de distancia, y Harry y Luna caminaron de la mano un poco rezagados atrás.

-¿Te sientes inspirada?

-¡Sí! -dijo Luna, sonriente-. El mundo árabe es fascinante. Está tan lleno de mitos, leyendas… Me hace pensar en todas las impresionantes cosas que hay por descubrir en el mundo. Como el impresionante caso de los Bickerlin Sadimonia, el retorno de los mortífagos convocados por Delphi Riddle y el misterio del encubrimiento más oscuro y terrible de la historia de la magia.

Harry frunció el ceño.

-¿Cuál es ese último?

-¡No puedo decirlo! -dijo ella, entre risas-. Si algún día te lo digo, podrían matarte, Harry.

Harry no pudo evitar soltar una carcajada.

-¡Hablo en serio!

-De acuerdo -Harry supuso que era otra de las locuras de Luna, se acercó a ella y empezaron a besarse, mientras caminaban lentamente tras sus dos amigos. A pesar de las risas del momento, aquel comentario sobre el retorno de los mortífagos de la mano de una tal Riddle no era algo que a Harry le hiciera demasiada gracia. ¿Por qué Luna inventaba esas cosas?

Esa noche durmieron nuevamente en la carpa de Harry, que estaba anclada sobre un desierto en las afueras de la ciudad, con toda clase de protecciones. Ron se había resignado a aquello, ya que era la opción más cómoda, incluso más que worldhosts, que implicaba sociabilizar con sus anfitriones y ser amables y agradecidos (incluso los días en que no estaban de ánimos para ser amables y agradecidos), y además olía bien y estaba muy limpia y era más bonita y moderna que la que habían utilizado en su viaje por Inglaterra unos años atrás. Habían colocado una cama extra, que Jose había comprado, y un panel divisorio entre las dos, de forma que cada pareja compartía una cama cada una, divididas por el panel.

Cuando los cuatro llegaron, dejaron la pepita sobre una mesita en un rincón, agotados, y se turnaron para bañarse y preparar la cena. Más tarde, se embarcaron en una larga charla sobre las religiones y la magia, compartiendo unas tazas de café, después de cenar. Finalmente, se lavaron los dientes y cada pareja fue a su cama.

Luna rápidamente empezó a besar a Harry y se le subió encima, y el chico se dio cuenta de que Luna realmente estaba inspirada ese día, así que le siguió el juego. Se besaron y acariciaron en la oscuridad, el cabello rubio de la chica cayendo en su cara.

-No estarán teniendo sexo, ¿verdad? -se escuchó la voz de Ron proveniente de la cama del otro lado de la tienda, seguida de una fuerte carcajada de Jose.

-¡Cierra la boca, Ron! -dijo Harry, aunque divertido por aquello. Luna dejó de besarlo e incluso en la oscuridad Harry imaginó que se habría ruborizado.

Como Luna había dejado de actuar, Harry la animó en silencio dándole besos en el cuello y colocándose pronto él sobre ella. Tanteando en la oscuridad, buscó su varita en la mesita de luz y lanzó de forma muda un encantamiento muffliato para que los otros dos no los oyeran. Acto seguido, le quitó toda la ropa antes de que la mujer se diera cuenta.

-¡Harry! -dijo ella, sorprendida.

-Lancé un muffliato -reveló él, sonriente. Ella lo besó y le quitó la ropa también.

-¿Sabes? -dijo Luna entonces, de pronto, cortando el momento por completo-. Ya sé que me mentiste conque habías encontrado la cura para el binkyvuz oblicua. No soy ninguna tonta.

Harry se quedó en silencio, consternado por aquello.

-Luna -dijo-, tú fuiste la que inventó eso de los binkyvuz oblicua para burlarte de mí, luego de que me engañaste para llevarme a la cama. ¿No lo recuerdas?

Ahora fue ella la que se quedó en silencio.

-¡Oh! Claro… Lo había olvidado.

Entonces la mujer empezó a reír, y Harry continuó por donde se habían quedado, acariciándola y besándole el cuello y los hombros.

-¡Me haces cosquillas! -dijo ella, riendo más, cuando Harry bajó y empezó a besarle el estómago, al tiempo que le hacía cosquillas en los lados.

A la mañana siguiente, Harry despertó completamente desnudo y pegado al cuerpo de Luna, que dormía plácidamente. Con cuidado, pasó por encima de ella para salir de la cama y se vistió. Unos minutos después, estaba sentado solo tomando un café en la mesa principal de la tienda. Los demás dormían.

Mientras Harry bebía el café, vio que Luna se levantaba también. Se acercó a él, sonriente y desnuda, y lo besó en los labios.

-¡Oye, te van a ver! -susurró Harry, señalando a la cama de Ron y Jose, que era visible parcialmente desde allí, tras el panel.

-¡Oh! -Luna convocó su ropa con la varita y se empezó a vestir, entre risitas. Luego se sentó encima de Harry, rodeándole los hombros con un brazo.

-Luna -Harry se quedó mirando un rincón-. Jamás hemos buscado la pista en la pepita.

-¡Vaya! -exclamó ella-. ¡Tienes razón!

Harry convocó la pepita y esta saltó en el aire hasta aterrizar en su mano.

-¿A ver? -Luna se apartó el cabello de la cara mirando la pepita con atención-. Busquemos…

Harry empezó a girarla y mirar en cada poro y agujero de la pepita, hasta que finalmente lo vio.

-Aquí -Harry, con la ayuda de su varita, ya que estaba muy adentro, extrajo el pequeñísimo rollo de pergamino y empezó a desenrollarlo para leer su contenido.

-Me pregunto cuál pista trae esta vez -dijo Luna, mirando con una sonrisita.

A la persona que haya encontrado esto:

Eres uno de los pocos concursantes del torneo en dar con una de nuestras pistas especiales distribuidas al azar entre medio de las cientos de pepitas del Magic World Tour.

Nosotros no somos organizadores, no somos parte de este mediocre torneo. Somos mensajeros. Y el mensaje que traemos va dirigido a ustedes, porque ustedes son los elegidos.

Hay una sorpresa especial en el Magic World Tour, que pronto van a descubrir. Cuando la sangre de los impuros atraviese nuestra dimensión. Y llegue finalmente a ustedes. Las almas malditas que habitan nuestro mundo ingresarán al suyo. Y entonces, tendrán que obedecer a mi padre, al Líder Supremo.

Algunos de los concursantes ya lo han conocido. Pronto habrá más.

Y a los que encuentran nuestras pepitas especiales, los consideramos invitados especiales. Así que estén atentos, porque muy cerca del lugar donde encontraron esto, los estaremos esperando.

La nota terminaba ahí. Harry se quedó con el pergamino en la mano, su corazón palpitando rápidamente.

-Rayos -exclamó Harry. Sin darse cuenta de lo que hacía, apartó a Luna de encima suyo y se puso de pie, muy nervioso. Empezó a caminar por todos lados, sin saber qué hacía.

Tenía que hacer algo. No podía quedarse allí luego de aquello. Su mente iba de un lado a otro a toda velocidad.

Otra carta. Otra más, como la anterior. Otra vez dentro de una pepita. Sin Malfoy allí esta vez.

Harry recordó entonces una de las frases que acababa de leer en la carta: "Tendrán que obedecer a mi padre, al Líder Supremo".

"A mi padre".

-Luna -dijo Harry entonces, deteniéndose en seco. Giró en redondo, hasta quedar frente a ella con una mirada de consternación total. Era tal la preocupación y abstracción en el rostro de Harry, que no parecía ser consciente de nada más a su alrededor. -Luna, ¿recuerdas cuando dijiste eso… eso de que una tal Riddle traería mortífagos de vuelta…? ¿Qué fue eso?

-Ah, sí -dijo Luna, con voz soñadora-. El retorno de los mortífagos convocados por Delphi Riddle. Uno de los grandes misterios de nuestros tiempos, creo yo.

-¿Crees tú? -preguntó Harry, y se acercó a la mujer, con el ceño fruncido-. ¿Desde cuándo?

-¿Cómo dices?

-¿Desde cuándo crees tú eso?

-Oh… Bueno, pues… Desde ayer.

Harry tomó a Luna por los hombros y la miró a los ojos.

-¿Desde ayer?

-Sí, ayer -ella asintió-. Desde que leí la noticia, en internet. Una noticia un poco siniestra, en la versión digital de El Profeta. Decía que una tal Delphi Riddle, quien quiera que sea, había traído mortífagos en acción otra vez, y que están asolando Gran Bretaña en este momento. Era muy perturbadora esa noticia, si me lo preguntas.

Luna se quedó allí, pensativa, como si acabara de decir algo totalmente normal, como si acabara de decir el estado del clima. Harry se quedó ante ella con los ojos abiertos de par en par, sin poder creerlo.

-Luna… ¿Me estás hablando en serio? -Harry empezó a perder la cabeza-. ¿Me estás diciendo esto de verdad? ¿Desde ayer que sabes eso, que lo has leído en las noticias, y recién ahora me lo dices? ¿Has estado con nosotros visitando la ciudad, paseando por ese templo, riendo y toda la cosa, y los mortífagos han regresado y…? -no podía seguir. Se le hizo un nudo en la garganta. Luna lo miraba al parecer sin comprender. ¿Qué rayos pasaba con ella? Harry sabía que era algo soñadora, algo abstraída del mundo, pero aquello era demasiado.

Harry se alejó de allí y empezó a caminar por todos lados. Tenía que despertar a Ron y a Jose, y decirles que se tenían que marchar de allí de inmediato. Tenía que decirles que era hora de volver a Inglaterra.

Pero primero, había otra cosa que tenía que hacer.

Había estado retrasando el momento, a propósito. Porque sabía que había una posibilidad de que pudiera lograrlo. Pero no estaba seguro, algo dentro de él lo había retenido de hacerlo antes. No sabía por qué. Pero luego de esto, luego de estas revelaciones, ya no había escapatoria.

Harry salió afuera de la tienda, al desierto que se extendía ante él, las montañas rocosas por las que escurría una carretera a lo lejos, en un escenario desértico que rodeaba todo.

Se concentró. Se concentró con todas sus fuerzas. Y envió su mente fuera de allí, volando por los aires. Envió su mente a toda velocidad a la distancia, hacia el cielo y hacia lo lejos.

"Neville", pensó.

Y su mente giró en círculos, voló alto, planeó sobre las ciudades, sobre los mares, sobre continentes…

"Neville"…

Tuvo que esforzarse con toda su mente. Tuvo que blanquear cada pensamiento dentro suyo, anulando todo. Pero dominaba aquello mejor que nunca hasta ahora, y finalmente lo logró.

Cuando abrió los ojos nuevamente, Neville estaba ante él.

-Harry -dijo Neville, frunciendo el ceño y mirando hacia adelante. Se lo veía confundido. Muy confundido. No aterrorizado. No herido. Y, sobre todo, vivo. Neville estaba vivo.

-Neville, lo siento -dijo Harry-. Lo siento tanto… Debí haber hecho esto desde el primer día, desde que supe que tenía esta habilidad. Pero tenía miedo. No sabía con qué me encontraría, y no me creía capaz de lograrlo. Lo siento tanto…

-Harry -lo interrumpió Neville, muy confundido-. ¿Por qué estás en mi mente? ¿Es esto real?

-Es legeremancia -le explicó Harry-. ¿Dónde estás? Descríbeme lo que ves a tu alrededor. ¿Es una dimensión siniestra? ¿Hay fuego, hay lava? ¿Qué ves?

-No sé de qué hablas -Neville negó con la cabeza-. Estoy en mi casa, Harry. En casa. En mi departamento de Londres. ¿Qué ocurre?

Harry se quedó en silencio.

-No es posible -negó con la cabeza-. Estás desaparecido. Estabas con nosotros, en el Magic World Tour, y te raptaron. Te estamos buscando hace meses…

-No -dijo Neville-. ¿Qué dices? Jamás fui al Magic World Tour. Estoy en Londres. No me he movido de aquí.

Harry cerró los ojos con fuerza, tratando de entender aquello.

-¿Dices que…? -se quedó pensativo unos instantes-. Quizás tú no… Quizás eres un Neville de otro universo. Eso debe ser.

-No, no -Neville negó con la cabeza-. No hay de otro universo, soy solo yo. Ya he preguntado. Han hecho todo un registro de los magos que volvieron duplicados, de otros universos, de todos los que quedaron existiendo aquí. Y yo soy el único Neville que quedó tras la batalla de los Universos.

Harry no entendía nada. Se quedó mirando a Neville fijamente.

-Neville, no entiendo. Tú estabas con nosotros. Estabas en el torneo. Te encontramos en Europa, por Dios, Neville. ¿Cómo me dices que eres el único, si te vimos ahí? -Harry se estaba por volver loco-. ¡Pero si te encontramos allí, con Luna…! ¡Tú…!

-No, Harry, no tengo idea de qué hablas. Me estás asustando. ¿De verdad eres Harry? ¿Cómo apareciste en mi mente…?

Pero Harry ya no lo oía.

Harry y los demás habían encontrado a Neville en Europa, con Luna. Ambos habían aparecido juntos y se habían topado con ellos en un hostel. Luego Neville había desaparecido, en esa situación extrañísima, y Luna se había quedado con ellos. Pero ahora Neville le decía que aquello jamás había pasado, que él estaba en su departamento de Londres y que siempre había estado allí, y que era el único Neville que existía…

No podía ser.

Y entonces, Harry se quedó de piedra. Se quedó de piedra, porque oía algo a lo lejos. Algo que venía de muy lejos. Desde donde su cuerpo físico se encontraba.

-Neville, lo siento, yo… Yo… Debo irme.

Harry rompió la conexión y regresó a la parte exterior de la tienda, en el desierto, justo a tiempo.

Justo a tiempo para enfrentar a la persona que reía a carcajadas tras él.

Luna estaba de pie afuera de la tienda, mirando a Harry con una expresión desquiciada y riendo a más no poder. Parecía cualquier cosa menos ella.

A Harry se le erizaron todos los bellos del cuerpo.

-Luna… -Harry tragó saliva-. Luna… ¿Cuál es el encubrimiento más oscuro y terrible de la historia de la magia?

Ella reía de una forma diabólica, y su cabello rubio empezó a caer al suelo, de a mechones. Su rostro empezó a desfigurarse. Empezó a volverse más alta, a transformarse.

-Este -dijo con una voz grave y siniestra, que ya no tenía nada que ver con Luna Lovegood, mientras sus ojos se encendían en color rojo fuego y sus piernas se volvían patas de cabra gigantes, su espalda se encorvaba hasta quedar con forma de un caparazón negro y viscoso, pelos negros brotaban por sus lados, su cara adoptaba la forma de un insecto enorme y monstruoso, y antenas salían de su cabeza. Una cola le creció por detrás, y garras afiladas brotaron de sus patas y manos, ahora negras y peludas.

Luna acababa de convertirse en un monstruo horrendo y enorme, con ojos rojos brillantes y una hilera afilados colmillos en su recién crecido hocico de animal.

El monstruo lanzó un aullido que resonó en el aire, un chillido animal furioso y hambriento, y entonces ondas expansivas salieron de sus patas delanteras, que antes habían sido brazos, destruyendo toda la tienda y lanzando a Harry volando hacia atrás, al tiempo que un poder mágico brotaba desde el mismísimo interior del temible monstruo.