Seguimos con el reto del día tres y esta vez siento que quedó flojo. Sorry.


~¿Una verdad?~

Habían pasado algunos días después del regreso de Sasuke, el hombre trataba de acercarse más a su pequeña, pero todo lo que hacía terminaba haciendo que recibiera sus palabras de vuelta.

Después de otro fatídico intento, decidió regresar a casa, donde su esposa le esperaba.

Al entrar Sakura gritó desde la cocina. —¿Sasuke? — Al no recibir respuesta alguna se asomó, en la sala, su marido estaba sentado y parecía un poco cabizbajo. —Sasuke, ¿pasó algo? — Caminó hasta el sofá y se sentó al lado de él.

Sasuke soltó un corto suspiro. —Sigo sin lograrlo…

Sakura ladeó la cabeza y después de unos segundos entendió a su marido. —Sacó eso de ti.

—¿Qué?

—Sarada no lo dice de forma abierta, pero está muy contenta de que estés aquí, cierto, por sus entrenamientos no pasan demasiado tiempo juntos, pero el simple hecho de regresar a casa y verte le hace feliz. — Sasuke no dijo nada, sólo se limitó a mirar a su esposa. —Al principio… Sarada preguntaba mucho por ti, y siempre le dije que estabas trabajando y que pronto volverías, conforme fue creciendo… comenzó a ser más terca.

—¿De quién lo habrá sacado?

—¿Es en serio? — Preguntó divertida.

—Olvida la pregunta. — Ya sospechaba la respuesta y los argumentos.

—Sarada solía enfermarse mucho de pequeña, incluso de grande, pero últimamente...

—…

—Está muy sana.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Mmm… quizás… que eres algo así como su medicina. — Sonrió y depositó un tierno beso en la mejilla.


Se acabó!
No sé, creo que voy a explotar.