33. Sudeste Asiático (fin de la Parte 3)

Lagos con montañas verdes emergiendo de sus aguas; botes y pequeñas embarcaciones navegando entre las rocas llenas de vegetación; cascadas cayendo entre los arbustos en un ambiente de calor que nada tenía que ver con los lugares fríos de los que venían; playas maravillosas de arena blanca; montañas que parecían salidas de una película. Todo eso se encontraron durante su viaje por el Sudeste Asiático, que se extendió entre fines de febrero y mediados de marzo de 2020.

En Tailandia, Harry, Ron y Jose rieron mientras corrían por las playas, como niños, lanzándose al agua y nadando. Fueron a la Full Moon Party de los muggles, que fue una locura total; y a la Fool Wand Party, de los magos, que fue aún mejor, porque a la entrada les ponían un hechizo a sus varitas que las dejaba "tontas", y continuamente lanzaban hechizos solas a la gente quitándoles la ropa y haciéndolos bailar como tontos.

En Kuta, Indonesia, los tres aprendieron a surfear, y un instructor que era mago les aplicó un encantamiento a sus tablas de surf que les permitía volar y al mismo tiempo sumergirse en el mar y propulsarse hasta el fondo de las cristalinas aguas, momento en el cual veían especies de peces coloridas. Por la noche, hubo más fiesta en la playa, y además fueron a algunas discotecas y bares donde se emborracharon toda la noche entre magos y muggles.

En Patong, pasearon por la turística calle de Bangla Road, y en medio de una casualidad total encontraron en un bar la pepita de oro de Tailandia, que estaba escondida y custodiada por los dueños del negocio. De esa forma, quedaron empatados en el segundo lugar del torneo con las alemanas. Fueron luego a la provincia de Phuket, y de allí avanzaron en escoba hasta Kuala Lumpur; donde descubrieron que las torres Petronas eran en verdad la entrada a una ciudad de magos llamada Petron. Para entrar, había que subir al túnel que conectaba ambas torres, y saltar por una ventana hacia el vacío. Al hacerlo, atravesabas el suelo y seguías más allá, tu caída disminuyendo mágicamente hasta quedar de pie suavemente en medio de la plaza central de la ciudad de Petron, una metrópolis llena de magia, luces, escobas voladoras por doquier y magos y brujas haciendo hechizos en cada esquina.

También estuvieron en Laos, Vietnam y Camboya. En Indonesia, fueron también a Bali, Ubud y Yakarta. En verdad, el viaje por el Sudeste Asiático, que todos estuvieron de acuerdo fue la época que más disfrutaron del Magic World Tour, llegó a su fin una cálida noche en Kuta.

Luego de haber surfeado toda la tarde, los tres estaban relajándose en un bar en la playa, con la vista del mar ante ellos y las luces de los bares y lugares turísticos a su alrededor. La gente tomaba cerveza y escuchaba música en torno a ellos: magos y muggles por igual. Harry ya no era conocido en esa parte del mundo, y nadie lo había vuelto a detener para pedirle una foto, lo que lo hacía sentirse maravillosamente bien por algún motivo. Se dio cuenta de que no le gustaba más la fama, sino que disfrutaba de estar perdido entre la multitud, uno más, gozando del calor en la playa con sus amigos. ¿Qué podía ser mejor que eso?

Ahora que sabían que Neville estaba bien, al igual que Luna, y que todo lo que les había pasado no era más que el engaño de alguna persona que saldría a la luz tarde o temprano, logrado por medio de alguna criatura que si bien era oscura Harry no había tenido tantos problemas en derrotar con un simple hechizo Reducto; y además estando segundos en el torneo empatados con las alemanas, con la perspectiva de que encontrar dos pepitas más los haría primeros y los posibles ganadores de la atractiva suma de dinero, que era más que suficiente para que no tuvieran que preocuparse de temas de dinero por un largo tiempo; todo encajaba para disfrutar de aquella noche como no lo habían hecho en todo ese largo viaje por el mundo.

Harry estaba recostado en una silla, las manos detrás de la cabeza, unos lentes para el sol innecesarios en la noche sobre su sonrisa, su larga barba y su cabello que ahora usaba con gel hacia atrás, cayendo hasta los hombros. Tenía puesta una camisa abierta hasta la mitad de su depilado pecho, y un short floreado, y sandalias. Ron, a su lado, bebía un trago tropical con sombrilla, llevaba puesta una túnica de mago de verano, que era corta hasta las rodillas y con mangas cortas, además de abierta en el pecho. Jose estaba vestida muggle, como Harry, con un vestido muy corto y escotado que reafirmaba sus exuberantes pechos. La francesa de veinticinco años tenía sus ojos verdes tras unos lentes semitransparentes y se había maquillado, haciéndola lucir más parecida a como la habían visto la primera vez, trabajando en el aeropuerto de Francia. Su cabello castaño lacio caía sobre sus hombros, mientras bebía un trago tropical también.

Mientras reía por un chiste que había contado Ron, Harry giró la cabeza hacia un lado de la playa, donde alguien caminaba por la orilla del mar. Le llamó la atención, porque la figura femenina en cuestión iba caminando de una forma algo extraña, o quizás misteriosa.

Harry rio por el siguiente chiste, esta vez de Joselié, y se quedó mirando el horizonte, en el océano Índico. Sus ojos entonces volvieron hacia la chica que caminaba por la playa, oscura, una figura negra imposible de descifrar pero extremadamente atrayente.

¿Por qué lo atraía tanto? ¿Por qué estaba poniéndose de pie, inventando una excusa para marcharse de allí, teóricamente al baño, cuando en verdad estaba yendo a su encuentro?

Hipnotizado, Harry anduvo con los pies descalzos por la arena, perdiéndose entre la gente, desapareciendo de la vista. Ignorado por el resto de las personas, caminó hacia esa zona invisible de la playa donde se encontraría con la misteriosa figura.

Que era Hermione.

-Hola -saludó Harry, cuando llegó a su lado. Desde unos momentos atrás, que sabía que era ella.

-Hola, Harry -lo saludó Hermione, ahora visible ante él, tan nítida y clara como siempre había sido, incluso con el mismo olor, esa fragancia que Harry extrañaba tanto; a pesar de que Harry sabía que no estaba realmente allí, sino a miles de kilómetros de distancia.

-¿Por qué me has buscado?

-Para disculparme.

-¿Por haberte ido?

Harry se atragantó con la amargura de la situación. Toda esa felicidad que había sentido momentos atrás, con sus amigos, se fue de una sacudida. Ahora se sentía nostálgico, extrañando, enamorado de una sombra.

-Por haber querido alejarme de ti.

Harry entrecerró los ojos y sintió que flotaba. Extendió una mano y la quiso apoyar sobre un hombro de Hermione, pero la mano siguió de largo, atravesando su figura incorpórea como un fantasma, atravesándola y cayendo en el aire, en la nada.

-No sé cuánto tiempo pueda mantener el hechizo -dijo Hermione-. Me ha costado mucho conseguirlo. No soy muy buena en esto de la legeremancia.

-No es un hechizo -Harry negó con la cabeza-. Es un deseo de tu corazón, Hermione. Si deseas estar conmigo, lo estarás.

Los dos se quedaron en silencio. Se acercaron el uno al otro, casi rozándose, si bien Harry sabía que de acercarse más solo conseguiría estar más adentro del agua, en aquella orilla de mar, y sus cuerpos no tendrían ningún contacto.

-Pensé que… Que Malfoy…

-Lo siento -repitió Hermione-. Creí que él podría hacerme seguir adelante, Harry. Olvidar.

-¿Con él estuviste este tiempo? ¿Estos meses?

-Sí -confirmó ella-. Malfoy vino conmigo hace un tiempo. Primero viajé sola, sin embargo, por África. Desde que vine a Asia, él ha estado conmigo.

-¿Dónde estás, Hermione?

-En Kazajistán -reveló ella-. Eso no importa, igualmente. Tengo que decirte algo importante, Harry. He descubierto el misterio.

-¿El misterio? No. ¿Hablas de Neville? Él está bien, Hermione. Jamás ha estado en peligro, de hecho… Lo siento, debimos decirte. Pero es que… En fin, resultó que él jamás estuvo desaparecido, fue todo un engaño.

-Lo sé.

-¿Lo sabes?

-Por eso me estoy disculpando -Hermione se empezó a quebrar, y unas lágrimas aparecieron cayendo por sus ojos-. Ya sé quién planificó todo, Harry.

-Voldemort.

-No, Harry. Ningún Voldemort. Malfoy planeó todo esto.

Harry se quedó en silencio, asimilando sus palabras.

-¿Malfoy?

-Lo lamento tanto -las lágrimas caían por su rostro, y Harry vio que Hermione empezaba a parpadear, desapareciendo y apareciendo, como la imagen de un televisor que tiene interferencia en la señal, por momentos perdiendo color y forma.

-No te vayas, Hermione. ¿Malfoy? Quédate, por favor.

-Harry, lo descubrí todo. Mientras viajaba con él. Me engañó a mí también. Fui una tonta. Caí en su trampa. Él planificó todo, desde el comienzo. La pepita de oro que tenía ese mensaje, él la colocó allí, él fue quien alteró el mensaje. Y la criatura que se aparecía por la noche fue colocada allí por él, Harry. Y Luna… Harry, debo advertirte esto. Descubrí que Luna es en verdad una de esas criaturas oscuras, Malfoy la envió contigo para engañarte, debes tener mucho cuidado. Quiere matarte.

-Hermione, no te vayas -dijo Harry, desesperado, porque Hermione aparecía y desaparecía, perdiendo el control de la legeremancia, sin conseguir permanecer completamente allí con Harry.

-Harry, Malfoy está jugando con todos nosotros -dijo Hermione, llorando-. No existe ningún regreso de Voldemort. No existe nadie en otra dimensión. No existe ningún misterio por resolver. Solo es Malfoy, el Malfoy que está aquí en este universo, que es una versión suya de otro universo que acabó aquí y es malvada. No sé como se volvió malvado en su universo, pero parece que nos odia, que quiere vengarse de todos nosotros, matarnos a todos luego de jugar con nosotros todo lo posible. A mí casi me mata, logré escapar de milagro.

Hermione ya casi no estaba allí, por la interferencia que había en su comunicación.

-Y Harry, él ahora…

Hermione desapareció.

Harry se quedó allí, de piedra, su corazón palpitando a toda prisa.

Entonces, Hermione apareció de nuevo, ante él, por última vez, consiguiendo completar la frase:

-…Está yendo por ti, Harry.

Y allí sí desapareció definitivamente.

Harry se quedó solo, a orillas del agua, y sintió que el cielo se oscurecía aún más, las estrellas desapareciendo tras unas espesas nubes, mientras un relámpago cruzaba de lado a lado y una lluvia inesperada rompía en la playa de golpe.

Un segundo rayo resonó encima de todos, ahora a muy poca distancia, ocasionando gritos y haciendo que todos los magos y muggles empezaran a huir de allí, corriendo, tapándose las cabezas con cualquier abrigo que tuvieran a mano, porque la lluvia caía como un diluvio sobre todos. Harry vio el agua caer con violencia sobre el mar, los rayos rompiendo en el cielo uno tras otro. Todo había surgido de pronto.

-¡Harry! -gritaba la voz de Ron, a lo lejos-. ¡Harry!

Pero ahora Harry, que estaba totalmente empapado, miraba a la nueva figura que caminaba hacia él.

Era Malfoy. Él estaba en carne y hueso, allí mismo. No era un hechizo. No era legeremancia. Iba caminando hacia él por la playa, y Harry pudo sentir todo lo que había quedado entre ellos luego de su última batalla renacer de pronto.

-¡Harry! -Ron y Jose llegaron a su lado, a los gritos y tratando de convencerlo de que se fueran de la playa, por la intensa lluvia.

Todo había quedado vacío en un segundo. No había más gente en la playa. No quedaba nadie más allí. Solo eran ellos tres, bajo el diluvio, y la figura oscura que caminaba hacia ellos.

-Es Malfoy -dijo Harry, sacando su varita-. Prepárate, Ron. ¡Jose, busca refugio! ¡Quiere matarnos!

-¿Qué? -Ron no entendía nada.

Entonces, Malfoy llegó a pocos pasos de ellos, sacando su varita también.

-Oh, Potter…

De entre medio de la oscuridad, surgió, con su cabello rubio empapado cayendo sobre su cara, ahora iluminada por la luz de uno de los bares de la playa.

Harry estaba ante él, enfrentándolo con Ron y Jose a su lado. También tenía su largo cabello empapado, cayendo sobre su cara, y la luz de los bares iluminando sus cicatrices y barba mojadas.

Malfoy tenía el rostro demacrado, podía ver Harry ahora, por las marcas que la magia oscura había dejado en él. Sus ojos inspiraban locura.

Harry alzó la mirada, sus ojos verde esmeralda hacia su agresor. La mirada de Harry no transmitía temor, pero incluso su infinita valentía perdía importancia ante la temible figura que se alzaba ante él. Malfoy lucía terrible y amenazador, más que nunca.

-Tanto tiempo esperé este momento… -dijo Malfoy, al tiempo que una varita mágica asomaba por debajo de la manga de una túnica negra-. Tanto tiempo estuve planeándolo…

Harry sacó su propia varita y la sostuvo hacia adelante, lista para atacar.

-Desde nuestra última batalla, en Socotra, estuve esperando agarrarte, finalmente.

-No me estás agarrando más desprevenido o débil que allí -dijo Harry, entre dientes-. Me estás encontrando más fuerte que nunca, Malfoy. No pudiste vencerme en ese momento, y no lo harás ahora.

La siniestra carcajada de Malfoy resonó en la noche, y ambos empezaron a moverse en un círculo, uno enfrentado al otro, se movían en el mismo sentido, por la playa, sus varitas hacia adelante, sus miradas conectadas por algún hechizo invisible. Ron y Jose se apartaron hacia la zona de los bares, pero Ron apuntaba a Malfoy con su varita también. Una chispa los separaba de la explosión que se avecinaba y el relámpago que resonó sobre ellos fue un disparo que marcaba la hora de empezar, que se acercaba cada vez más.

La tensión se olía en el aire.

-Por fin, Potter, acabaré contigo… Esta vez, nada lo va a impedir… Esta vez, no vas a escaparte.

-Todo tu plan es absurdo, Malfoy -dijo Harry-. ¿Por qué te molestaste siquiera? Si nos querías muertos, hubieras empezado aquí. En esta batalla. Esa criatura que enviaste tras nosotros no pudo lograr nada. No era fuerte. Tus intentos por matarnos son aún peores que los que usaste en sexto año para tratar de matar a Dumbledore. ¿Lo recuerdas? Y tu plan de este año es aún peor. Y no ha resultado. Y no lo conseguirás en esta batalla tampoco.

Harry apretó su varita con todas sus fuerzas, buscó el poder en su interior, se preparó para la batalla.

-Mi plan nunca fue matarte, Potter -continuó Malfoy, que reía de forma siniestra-. Solo quería jugar contigo. Antes de llegar a este momento. Por eso fingí en Socotra. Estuve a punto de lograr volverte loco. De hacerte confundir y enloquecer. Si no fuera porque mi enviada oscura, Luna, no logró mantener el juego más tiempo como se lo ordené, hubiera conseguido enloquecerte por completo. Prepararte para el golpe final.

-¡Estás loco! -bramó Ron, bajo la lluvia, apuntando a Malfoy también-. ¡Siempre supe que eras tú, Malfoy! ¡Lo sabía! ¡Sabía que yo tenía razón! ¡Mi teoría resultó cierta! ¡No has engañado a nadie, Malfoy, siempre sospeché de ti!

-Y estos tontos -Malfoy señaló a Ron y Jose-. Tus amigos, Potter. Los mataré también. Escupiré sobre sus cadáveres. Los pisotearé a todos ellos, y me burlaré de sus patéticas muertes. Esto es mucho más grande que solo matarlos a ustedes. Esto es solo el comienzo. Estoy finalizando mi conversión como el mago oscuro más poderoso de todos los tiempos, Potter. Matarlos a ustedes es solo una forma de eliminar algunos de los posibles contratiempos en mi plan. Algunos magos molestos que sé que tratarán de detenerme en mi ascenso al poder. No es tan personal como crees siquiera, Potter. Han pasado algunas cosas entre nosotros que tú no sabes, en mi universo. Pero, aún así… No, realmente no es tan personal.

Rio de nuevo, de forma oscura, y Harry pudo ver lo que antes no había podido, en él. Pudo ver cómo el lado oscuro había crecido dentro suyo, como la magia negra había corrompido al muchacho que había conocido años atrás. El hombre, ahora de cuarenta y cinco años, era una persona diferente, y malvada.

-Luna dijo que venía de tu universo… -reflexionó Harry.

-Luna era un engaño, tonto, una criatura metamorfomaga que se transforma en quien tú le ordenes -explicó Malfoy-. Todo lo que te dijo fue lo que le dije que diga. Tenía los recuerdos de Luna, la imagen de Luna, y todo lo necesario para engañar a cualquiera. Son criaturas poderosas. También se duplicó, transformándose en Neville, por un momento. Es una criatura asombrosa y poderosa, hay muy pocas en el mundo, y yo había conseguido entrenar a una.

-Y yo la maté -dijo Harry, apretando los dientes.

-No importa. Voy a matarlos a ustedes. Y luego conquistaré el mundo. Gobernaré a todo el mundo mágico y muggle. Todos responderán a mí. Se inclinarán ante mí. Voy a matar al resto de tus amigos, Potter. A tu sucia madre, muerta otra vez. A tus sucios hijos, muertos. Todos van a morir.

Su carcajada maligna hizo eco todo alrededor de una forma siniestra y malvada.

-Y tú… -hizo una pausa antes de finalizar su discurso-. Tú, Potter… Tú vas a estar muerto mucho antes de todo eso. Esta vez, no habrá jugadas a tu favor. No habrá segundos de ventaja para que te escondas tras una lápida, como con Voldemort. No habrá complejas artimañas de varitas ni magias extrañas que impidan que el maleficio asesino te golpee. No habrá adultos mayores, familia ni nadie saltando ante ti para salvarte, ni peleando para defenderte. Porque esta vez, Potter, esta vez estás solo. Solo aquí conmigo. Valiéndote por ti mismo, sin que los demás te salven de todas las peleas. Y tú solo no puedes valerte, porque no vales nada. Tu varita y la mía no tienen relación alguna, esos artilugios no van a salvarte esta vez. Tu cuerpo y el mío no tienen conexiones, así que ninguna de esas magias estúpidas jugará a tu favor. Ahora solo estás tú, de carne y hueso, sin protección, solo ante la batalla. ¿Crees que podrás ganar, sin trampas, esta vez? Solo eres un pobre muchacho sin tus trampas, solo un pobre mago sobreestimado, el mago más sobrevalorado en la historia de la magia. Solo en medio de la nada, solo sin nadie, y conmigo. ¡Y AHORA, MORIRÁS!

Ambas varitas se alzaron adelante a la vez, y dos gritos resonaron en el aire al tiempo que los hechizos salían disparados de sus varitas:

-¡EXPELLIARMUS! -gritó Harry, saltando a un lado y tratando de protegerse de los rayos de luz que se acercaban a él a toda potencia.

-¡AVADA KEDABRA! -aulló Malfoy, explotando de rabia.

Ron atacó también, mientras protegía a Jose de los hechizos y la guiaba a un lugar seguro, tras un edificio.

Los rayos rompían en el cielo, sobre ellos, mientras se atacaban mutuamente.

Harry y Malfoy se lanzaban hechizos y maleficios, uno tras otro. Una vez que dejó a Jose a salvo en un lugar seguro, con hechizos protectores, Ron volvió a la carga también, atacando a Malfoy con todo conjuro cuanto se le pasaba por la cabeza.

-¡MORSMORDRE! -gritó Malfoy, en un momento, apuntando al cielo, y una marca tenebrosa apareció entre la lluvia y los rayos en el cielo, abriendo su verde boca y liberando una serpiente por el cielo-. ¡Prepárate, Potter! ¡PREPÁRATE PARA EL REGRESO DE LA MAGIA OSCURA! ¡CONMIGO!

-¡REDUCTO! -gritó Harry, apuntando al pecho de Malfoy, que repelió su hechizo de una sacudida, enviándolo hacia donde estaba Ron, que saltó a un lado para esquivarlo.

-¡QUIETUS! -gritó Ron, y su hechizo dio en la arena, cerca de Malfoy.

-¡Aprende a pelear, Ron! -Malfoy se volvió hacia él y le lanzó un maleficio que casi le da-. ¡¿Qué fue ese hechizo?! ¿Siquiera sabes para qué sirve? ¡AVADA KEDABRA!

-¡PROTEGO HORRIBILIS! -gritó Ron, conjurando un escudo ante él, que impidió que el hechizo lo golpeara-. ¡Toma esa, Malfoy! He bloqueado tu estúpido hechizo asesino. ¿Tú puedes hacer eso? ¡TARANTALLEGRA!

El hechizo de Ron golpeó a Malfoy, que empezó a bailar tarantella a gran velocidad, sin control.

-¡JA! -se mofó Ron-. ¡¿Quién es el idiota ahora, Malfoy?!

Ron lo apuntó con su varita e hizo que bailara a mayor velocidad, sin poder controlar sus piernas.

-¡Yo descubrí tu plan! -gritó Ron, fuera de sí, al parecer motivadísimo por el hecho de haber sido él, por primera vez en la historia, quien hubiera adivinado el verdadero plan, lo que verdaderamente estaba pasando, y el misterio de ese año-. ¡YO TE DESCUBRÍ! ¡Y AHORA BAILARÁS COMO IDIOTA!

Al parecer, la mejor forma de Ron de demostrar que él había tenido razón, y que además de eso podía con Malfoy, era hacerlo bailar tarantella tan rápido como fuera posible.

Sin embargo, Malfoy logró soltarse del hechizo, y contraatacó:

-¡SERPENSORTIA! -una serpiente salió de su varita y saltó sobre Ron, enroscándose en su cuerpo y haciéndolo caer, rodando por la playa y fuera de combate.

-¡VOLTIUS! -gritó Harry, apuntando con su varita al cielo. Uno de los rayos que rompieron entre las nubes cayó entonces directo hacia Malfoy, que tuvo que correr y saltar a un lado, sobre el agua de la turbulenta orilla del mar, para que el rayo no rompiera sobre su cabeza. Este golpeó en la arena, en cambio, lanzando agua salada y arena por los aires.

Ron se liberó de las serpientes y contraatacó. Harry también lo hizo, y también Malfoy.

Los hechizos volaron por todos lados, luces de todos colores destruyendo los bares y restaurantes, que volaron en mil pedazos. El fuego se encendió bajo la lluvia, y los hechizos volaron hacia las montañas en la distancia.

-¡MUUEEEEREEEEEE! -con la ira explotando en su cara empapada, Malfoy lanzó veinticinco hechizos a la vez todo a su alrededor, haciendo que todo volara a la mismísima mierda. Ron salió despedido hacia atrás, perdiéndose de vista, en un océano de fuego maldito. -¡AAAAHAHHHHHGHGGGG!

Malfoy corrió hacia Harry, esquivando todos sus hechizos, llegó a su lado y quiso lanzarle un hechizo a quemarropa, pero Harry aferró su varita y la movió con la mano hacia el mar, haciendo que el hechizo saliera hacia allí. A su vez, Harry quiso darle con un hechizo aturdidor, pero Malfoy sujetó la varita de Harry también, desviándola.

Ambos quedaron con las dos manos juntas, aferrando cada uno la varita del otro, apuntándola hacia otro lado y sus ojos a centímetros de distancia dirigiéndose miradas de profundo odio.

Malfoy rompió a reír, y Harry sintió los vellos de su espalda erizarse ante la maniática carcajada y mirada que Malfoy le dirigía, tan de cerca, bajo el aguacero.

-No sabes cómo me divertí con Hermione, Harry -dijo Malfoy, colérico y riendo a la vez-. Cómo abusé de ella. Le rompí la varita y la dejé encerrada en una jaula, Harry. Estuvo semanas enteras llorando, mientras yo la desnudaba y me divertía con su cuerpo. Usé petrificus totallus y la dejé bien consciente e inmóvil mientras jugaba con ella todo lo que quería…

Algo desapareció en los ojos de Harry. Algo abandonó su cuerpo.

Entonces, Harry supo qué era lo que había desaparecido: Todo rastro de humanidad que le hubiera impedido matar a ese gusano, antes de ese momento.

Una terrible explosión surgió bajo ellos. Todos los cimientos, todos, voló por los aires, en una explosión terrible que destruyó toda la playa.

Y no había sido Malfoy el autor de semejante hechizo sin varita, sino Harry.

Los dos volaron por los aires, pero un nuevo hechizo de Harry los envió volando como un proyectil, dirigido, lejos de esa playa en llamas y volando por toda la isla. Ambos surcaron los cielos juntos, aún sujetando las manos del otro, y aterrizaron a kilómetros de distancia en medio de Bali, exactamente sobre el templo madre de Besakih.

El complejo de templos era famoso entre los muggles. Tenía una arquitectura única en el mundo, con 22 templos diferentes en la ladera del sagrado Monte Agung. El lugar más sagrado de Bali tenía representaciones de las siete capas del universo, tres templos dedicados a la trinidad Hindú, y cuatro de los templos del complejo reflejaban las cuatro formas de Dios mediante los puntos cardinales: Pura Batu Madeg al norte, Pura Kiduling Kreteg en el sur, Pura Gelap en el este y Pura Ulun Kulkul en el oeste. Todo voló en pedazos cuando Malfoy se soltó y lanzó un conjuro oscuro poderosísimo bajo él, que levantó los cimientos allí también haciendo que todo volara por el aire, destruido, con una única explosión catastrófica.

Harry y Malfoy, ahora separados, volaron cada uno a un lado distinto, aterrizando en distintos puntos de la isla de Bali. Harry cayó en el suelo, amortiguando su caída, en la parte de Amlapura. No conoció demasiado del bello lugar, sin embargo, porque al instante giró sobre sí mismo y se desapareció.

De regreso en la destruida playa de Kuta, Harry buscó a Ron y a Jose, a quienes encontró entre los escombros, heridos.

-¡RON! -gritó Harry, girando a su ensangrentado amigo para que quedara boca arriba, luego de quitar los escombros que lo cubrían-. ¡RON, DESPIERTA!

Jose estaba con lo ojos abiertos, pero no parecía poder moverse. Ron, en cambio, estaba inconsciente.

-¿Qué he hecho? -dijo Harry, observando la destrucción que él mismo había ocasionado en la playa, con su propio hechizo que había brotado de su cuerpo mismo, no de su varita, haciendo volar todo en pedazos. Había sido él el autor de esa destrucción, no Malfoy.

La lluvia había cesado, y ya no había rastros de Malfoy.

Harry empezó a hacer hechizos para curar las heridas de Ron, para detener la hemorragia y la sangre que brotaba de su herido amigo.

-Aguanta, Ron… -Harry abrazó a su amigo, y cerró los ojos con fuerza.

Un último rayo resonó en el cielo, y todo quedó calmo. El fuego crepitaba alrededor. La batalla parecía haber terminado, tan súbitamente como había empezado, y ahora Harry estaba lleno de sentimientos que no tenían nada que ver con lo que había sido su vida horas atrás.

-Ron… -Jose, con mucho esfuerzo, giró la cabeza de lado, y Harry no sabía si era el agua de lluvia o las lágrimas lo que caía por el rostro de la chica, mientras trataba de moverse para ver si su novio seguía con vida.

Pero Ron estaba inconsciente, y Harry sabía que tenía que llevarlo urgente a un hospital de magos. Así que tomó una mano suya, con firmeza, luego una de Jose, y volvió a girar sobre sí mismo, apareciendo a los tres lejos de allí, hacia otro continente.

Y así fue como abandonaron Asia.

¡Hola! Espero que hayan disfrutado de la Parte 3: Asia.

Harry Potter y el Magic World Tour continuará en pocos días con la Parte 4: Oceanía / Antártida. Esa parte, de hecho, está casi terminada ya. Quisiera anunciar que la Parte 5: América, será la última. Con esa finaliza el fic, y también la saga. Esta trilogía "extendida" de Harry Potter, consistente de Harry Potter 8: La Cacería de Brujas / Harry Potter 9: La Guerra de los Universos / Harry Potter 10: El Magic World Tour finalizará aquí en este fic, de una vez y para siempre.

Con este fic finaliza toda la saga y la trilogía, y será un buen final, creo yo. Pero, como fue tradición tanto en la Cacería de Brujas (con Harry) como en la Guerra de los Universos (con Hermione), un personaje protagónico deberá morir al final.

Por eso, les propongo una última votación:

Teniendo en cuenta que uno de ellos debe morir sí o sí, ¿quién te gustaría que sea el personaje protagónico en morir al final del fic?

Opción 1: Harry.

Opción 2: Ron.

Opción 3: Hermione.

Opción 4: Joselié.

¡Pueden votar en los comentarios! El más elegido, será el que muera. ¡Nos vemos en la Parte 4! ¡Saludos!