Hoy toca y retoca "Ensueño", que padece todo menos eso.
~Como un...~
Sus pasos eran lentos, la pauta entre ellos era casi imperceptible, pero sabía que era ella.
—Sasuke… ven. — El azabache se negó a voltear. —Sasuke… déjame ir contigo.
—Molesta.
—¿Pretendes seguir huyendo?
—¡Yo no estoy huyendo!
—Lo haces. — Respondió Sakura. —Lo hiciste cuando te marchaste de la aldea, lo hiciste cuando decidiste seguir a Orochimaru a cambio de tener poder fácilmente…
—¡Yo no vine a obtener poder de forma fácil! — Gritó molesto Sasuke. —¡Tú…! ¡¿Quién diablos eres?!
Sakura abrió los ojos con sorpresa. —¡¿Qué broma es esta?! — Preguntó con una sonrisa burlona. —Soy Sakura.
—¡Mentira! ¡Sakura… ella…!
—¿Jamás haría algo así? — Término con burla. —Te crees el único shinobi en la faz de la tierra… pero no es así. ¿Qué más da si eres el último Uchiha? — Se acercó al azabache. —No eres nada, nada más que… — Su frase quedó inconclusa al ser partida a la mitad por la espada de Sasuke.
—Sakura… ella no diría eso… no lo dijo antes… no lo dirá ahora. — Susurró.
—Quizás ella no, pero… ¿y tú?
Los bellos en su espalda se erizaron, esa era la voz de su madre.
—¡¿Qué diablos?! — Se dio la sentada, tenía la garganta seca, la frente sudorosa y la respiración errática. —¿Qué fue…? — Miró a su alrededor, conocía aquel cuarto, era el suyo… estaba en su casa.
—¿Sasuke? — La voz de una mujer le hizo sentir ansioso, se levantó de la cama y con cuidado salió de la habitación.
—¿Mamá? — Abrió los ojos con sorpresa al notar que su voz era la de un infante. —¡¿Qué diablos?!
La mujer rió. —¿A quién llamas "mamá"? — Frente a él se mostró una chica de dieciséis años.
—¡Sakura! — Llamó asombrado al reconocerla.
Sakura ladeó la cabeza. —¿Esperabas a alguien más? — Se acercó al pequeño y lo alzó en brazos. —Itachi llegará más tarde, recuerda que su trabajo le exige mucho.
—¡¿Qué haces?! — Las mejillas de Sasuke estaban rojas.
Sakura rió. —Ven, vamos a dormir, seguro que esos cuentos te asustaron. — Dijo ignorando la protesta del chico.
Sasuke miró a la chica, esta le había acurrucado en sus brazos y dejó de protestar. Aquello no era un genjutsu… o al menos no detectó anomalías en su flujo de chakra, ni en el de la chica, era como si aquello fuese un… sueño.
