Hoy toca "Oraciones", y por poco me voy por el lado contrario.
~Gratitud~
Año con año viajaban desde Tōkyo hasta Ōsaka, el motivo… habían pedido que su bebé naciera con bien, y así había sido, como habían prometido, cada año irían al Templo a presentar a Sarada durante tres años.
Sakura había tenido severos problemas para embarazarse y Sasuke, pese a querer un hijo de sangre, había contemplado la opción de adoptar, después de todo la familia no es sólo algo sanguíneo, pero eso no significaba que no lo intentasen.
Después de varios tratamientos ya habían perdido toda esperanza, el bebé no cuajaba -ja, jaja, jajajajajaja, ni que fuera gelatina- y aquello estaba empezando afectar la salud de Sakura, pues poco a poco se iba hundiendo en una depresión al no poder cumplir su deseo de ser madre, el golpe vino cuando les informaron que Sakura no podía concebir debido a unos quistes en su matriz, cosa que la destruyó de forma abrupta, eran operables, pero aún removiéndolos, nada aseguraba que ella pudiese tener hijos.
Un día, su cuñado, Itachi, llegó y les llevó con él a Osaka, justo al Templo Ishikiri-Tsurugiya, ahí la joven pareja se sintió más tranquila y con nuevas energías, Sakura oró e imploró porque se les concediera tener un hijo, de acuerdo a las creencias, debían dar 100 pasos alrededor de la piedra que estaba en la entrada del Templo, esto para poder terminar con la enfermedad que impedía que tuvieran su bebé.
Sakura sabía que no era una enfermedad como tal, pero quizás alguien le había hecho un maleficio para impedir su fertilidad, motivo por el cual creyó que al igual que con las enfermedades, aquello que le impedía tener un hijo sería desechado después de dar 100 pasos alrededor de la piedra, y como ya se dijo, así fue.
Este era el segundo año que presentaban a Sarada al Templo y ahora habían prometido venir otros tres años más, pues habían recibido la noticia de otro bebé en camino.
