42. Iquitos, PE

El Magic World Tour había terminado, oficialmente. Hacía días, de hecho, pero recién ahora habían lanzado un comunicado al respecto. Mientras los principales gobiernos de magos y muggles del mundo, en conjunto, coordinaban esfuerzos para encontrar a Riddle y detenerlo, siendo que él había sido el fundador del torneo, este se dio por finalizado y se pidió a todos los competidores que regresaran a sus hogares.

Harry y Hermione, que figuraban en una agrupación del torneo junto con Ron y Jose, recibieron una carta oficial del torneo, ahora controlado en su sede central de Alemania por el gobierno de la Unión Europea Mágica, pidiendo que regresaran a sus hogares y ofreciendo ayuda económica y de transporte si la necesitaban. Harry supuso que eran cartas masivas que se habrían enviado a todos los competidores, porque el gobierno de Inglaterra ya había dado un traslador a Harry para regresar a casa, que él regaló a Ginny.

No tenía planeado regresar a Inglaterra. Tampoco Hermione, que dijo que no se movería de su lado hasta pelear con Riddle, algo contra lo cual no había forma de convencerla. Harry iba a seguir obstinadamente la ruta del itinerario de viaje que habrían hecho de continuar el torneo existiendo y de continuar buscando las pepitas de oro; es decir, por América, de sur a norte, pasando por todos los países. Porque era, como le explicaba cada vez que tenía la oportunidad a todo el mundo, la forma más clara de encontrarlo. Si Riddle quería buscarlo, en lugar de seguir demorando el momento como evidentemente venía haciendo, la forma más sencilla de encontrar a Harry sería allí donde ya sabía que se encontraba: en América, recorriendo todo de sur a norte.

Harry ya no sabía si colocarse un letrero que dijera "ESTOY AQUÍ, RIDDLE", mientras andaba por los lugares céntricos más públicos de las capitales del continente, paseando a cielo abierto, sin protecciones más que su varita y su coraje. Pero Riddle simplemente no aparecía. No le quedaban dudas de que aquello era otra estrategia suya para continuar atormentándolo. Casi había funcionado, en Argentina. Harry casi enloquece con sus pensamientos amargos sobre su madre y su padre, y sobre todo lo que había pasado. Pero en Río de Janeiro las cosas se habían puesto más alegres y optimistas, así que Riddle iba a tener que replantearse su estrategia. Quizás, lo mejor para él sería también enfrentar a Harry de una vez y tener la batalla que ambos sabían que tenían que tener, ya sin retrasar el momento.

Pero el momento no llegaba, y los siguientes días Harry y su ahora prometida Hermione viajaron por varias ciudades de Brasil, primero por muchas playas, como Búzios, Vitória y hasta Porto Seguro. Desde allí, volaron en escoba rumbo al oeste, hasta Brasilia. Continuaron su viaje hacia el oeste, por Cuiabá y hasta Cáceres, casi al límite con Bolivia. Luego volaron al norte, hasta Porto Velho, y continuaron hacia el norte, internándose en el Amazonas.

La experiencia en el Amazonas fue extrema. Ya habían estado en selvas impresionantes en África, pero nada los preparó para ver desde el aire, en escoba voladora, la gigantesca cantidad de árboles y vegetación que se acumulaban en el bosque tropical más grande del mundo, en Brasil. A pesar de los devastadores incendios que habían tenido lugar recientemente, el paisaje se mantenía y estaba poblada de especies animales y de plantas únicas.

Claro que Harry y Hermione no hicieron tanto turismo como otras veces. Una vez más, estaban esperando eternamente la aparición de Riddle, y eso hizo que apuraran el paso, avanzando a un ritmo más nervioso y no tan turístico como en África.

Luego de cruzar la frontera con Perú, ahora viajando en línea recta al oeste, acabaron en Iquitos, una ciudad del noreste de dicho país.

La ciudad en cuestión era muy linda, y de hecho los sorprendió su belleza. Estaba dentro de amazonas peruano, y tenía una bella catedral y muchos edificios históricos y dignos de ir a contemplar, como el antiguo Hotel Palace, o la casa Cohen. Pero lo que más les gustó de Iquitos fue que se sentía como una ciudad aislada, en medio de la selva, con un clima diferente.

Estuvieron unos días allí, donde no sabían a qué se debía aquello tan extraño que se respiraba en el aire. Hasta que llegó un punto en que los lugareños, que se les acercaron a pedirles autógrafos cuando los vieron paseando por las calles del lugar, les contaron que era una ciudad conocida por la presencia de los "charapas", algo así como una forma de decir que los habitantes de ese lugar, del Amazonas de Perú, eran personas con un alto nivel sexual, ninfómanos o adictos al sexo.

Si bien resultó que en verdad todo lo de los "charapas" era un mito con un efecto negativo para la sociedad, porque acabó desencadenando algunas consecuencias negativas, la verdad es que todo el mito acabó despertando una reacción positiva en la intimidad de Harry y Hermione.

-Bésame -oyó el susurro de Hermione en su oído. Ahora que Tymicus no dormía con ellos, podían hacer todo el ruido que querían, con el encantamiento muffliato activo. A Hedwig ni le interesaba, ya que pasaba la noche cazando pequeños animales afuera y no volvía hasta el amanecer.

Los labios de Harry sintieron el sabor de la piel de Hermione, cuando las caricias de cada uno de ellos encontraron el placer en el otro. Unas velas provocaban sombras cálidas en la lona del techo y de las paredes, y sobre la mesa en la que estaban. Cuando terminaron la cena, aquello por lo que verdaderamente tenían hambre brotó al instante sin dar tiempo para mover la situación hacia la zona de las camas. En su lugar, arrojaron todos los platos al suelo y se lanzaron allí arriba, besándose locamente.

Al quitarle la musculosa rosada que llevaba puesta, Harry reveló el sostén de Hermione, al que se puso a besar por encima de la tela. Sintió los pezones de la chica marcados y duros, y le acarició los senos con ambas manos, por encima de la tela, mientras ella inclinaba la cabeza hacia atrás, su cabello suelto cayendo por la espalda.

La pata de la mesa sobre la que más peso estaban apoyando se partió con un chasquido, toda la tabla cayó de ese lado y ambos rodaron sobre el piso.

Riendo, Hermione sostuvo a Harry contra el piso, ella arriba, y empezó a mover su cadera sobre él de forma sexy mientras le mordía el lóbulo de la oreja izquierda. Harry cerró los ojos y le acarició la espalda, finalmente encontrando el broche del brasier y abriéndolo con una mano. Sintió los pechos de Hermione caer libres sobre sus pectorales. La chica se quitó rápidamente el sostén y lo lanzó por el aire. Este aterrizó sobre un perchero donde tenían colgadas sus escobas voladoras, que originalmente habían pertenecido a Malfoy, sus mochilas extensibles y algunos abrigos.

Al alzar la mirada por sobre la espalda de la chica, que en ese momento le besaba todo el pecho, en el suelo, Harry vio que ella tenía su trasero erguido, con las piernas una a cada lado de él. Hermione llevaba unas calzas muy apretadas que usaba sobre todo para andar en la carpa o para dormir. Ella también había estado ejercitando con Harry por las mañanas, y sus piernas estaban tonificadas y con los músculos duros y firmes.

Hermione, que besaba el pecho de Harry alzando su camiseta, finalmente se la quitó y la lanzó al otro lado de la tienda, cerca de la entrada. Harry agitó rápidamente su varita, que había caído a un lado de él, para deshacerse de los platos y restos de comida hechos trizas que habían quedado en el suelo, junto a ellos, enviando todo por aparición a la basura. Luego agitó la varita nuevamente, apuntando a su celular, y de pronto este empezó a emitir música de Ed Sheeran en Spotify.

Mientras sonaba "Perfect", Hermione llegó a los jeans de Harry y los desabotonó con una sola mano. Metió la mano dentro y empezó a masajearle el pene por arriba del calzón, mientras Harry apretaba los dientes y cerraba los ojos. Sintió que le quitaba el pene hacia afuera y empezaba a chuparlo, y la sensación de goce aumentó.

Harry alzó levemente la pelvis y sintió su pene dentro de la boca de Hermione, tocando su paladar y su lengua. Abrió los ojos y vio que Hermione lo miraba, mientras pasaba la lengua por el costado de su pene y luego se lo metía en la boca. Ella siguió chupándolo con más ímpetu, y un estremecimiento recorrió todo el cuerpo de Harry. Mientras ella lo chupaba, sus pechos bailaban en el aire a la altura de las rodillas de Harry, que los veía desde allí, desnudos y cayendo colgando. La excitación aumentó mientras Hermione, con el pene de Harry dentro de su boca, le pasaba su lengua y lo succionaba.

Luego de un rato, Harry no pudo aguantar más. Llegó al orgasmo, y sintió que el líquido seminal salía de su pene dentro de la boca de Hermione todo junto, eyaculado de forma rápida y veloz, mientras su cuerpo se paralizaba por completo. Hermione lo tragó y siguió succionando, más y más, hasta pasado un rato después de eso. Harry sentía que su cabeza estaba entumecida por el placer. Tenía la espalda arqueada y su cuerpo invadido por el orgasmo. Cuando la placentera sensación terminó, Hermione sacó el pene de su boca, pero siguió lamiéndolo. Entonces le sonrió y subió de nuevo hasta quedar a la altura de su cara. Harry le acarició los pechos desnudos, la colocó a ella boca arriba y empezó a chupar sus pechos, primero uno, luego el otro.

Los pezones de Hermione se endurecían mientras Harry les pasaba la lengua, rodeándolos en un círculo. Masajeó sus senos con ambas manos y chupó sus pezones uno tras otro. Ella movía la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, con placer. Harry acarició la punta de sus pezones duros con la punta de su lengua, luego abrió la boca y succionó su seno entero, y luego el espacio entre sus dos pechos.

Fue bajando desde allí, lamiendo su pecho y bajando hasta el ombligo. Tomó su trasero con ambas manos y lo empezó a acariciar, mientras le chupaba alrededor del ombligo y ella se movía un poco, arqueando la espalda también. Le separó lentamente las piernas y acarició sus muslos por encima de sus calzas. Luego le acarició la zona de la vagina, con dos dedos. Mientras movía sus dedos arriba y abajo, Hermione abrió más las piernas, por completo. Harry entonces tomó los bordes de sus calzas y las empezó a bajar, hasta revelar la ropa interior de la chica.

Le quitó las calzas por completo y las lanzó a un lado. Empezó a darle besos por encima de la ropa interior, acariciando sus muslos a la vez. Le quitó el calzón y lo lanzó por el aire, revelando sus genitales a la luz de las velas. Luego empezó a besarle el clítoris y los labios vaginales, lentamente, tratando de identificar por medio de los sonidos de la respiración de su prometida en qué momentos llegaba a un mayor placer, para avanzar y hacerlo de forma más intensa.

Pasó su lengua por su vagina y luego la chupó. Empezó a succionarla y a chuparla con más ganas, y pudo notar que Hermione respiraba más agitada y entrecortadamente, gimiendo de placer. Lo hizo durante un buen rato, y finalmente subió al clítoris y empezó a chupárselo, pasando la lengua alrededor de este, y los gemidos de Hermione adquirieron una intensidad mayor. Sus piernas se tensionaron y apretaron su cabeza. La chica le inmovilizaba la cabeza con los muslos, y él siguió dándole placer oral hasta que ella gimió, alzó la pelvis y todo su cuerpo tembló y se estremeció con el orgasmo.

Harry continuó, pasando su lengua por su vagina y acariciando su firme trasero y sus piernas. Luego de esto, sintió que su pene se endurecía de nuevo, excitado por el orgasmo de la chica. Entonces, subió de nuevo hasta quedar a la altura de ella y la penetró lentamente. Ella abrió la boca y lo miró a los ojos, sujetándolo con una mano por detrás de la cabeza mientras Harry introducía su pene lentamente dentro suyo.

Empezaron a moverse juntos, rítmicamente. Harry estaba duro dentro de ella, invadido por la pasión y el goce. El calor se derramaba sobre ellos. La humedad de Hermione chorreaba en las piernas de Harry y en el suelo. Ambos sudaban y transpiraban, moviéndose juntos, Harry iniciando el movimiento con su pelvis y ella ayudándolo, moviendo la suya hacia arriba.

Ella alzó sus piernas y rodeó a Harry por detrás con ellas. Él la tomó firmemente de un glúteo con la palma de una mano, y de la espalda con otra. Se empezaron a besar locamente, desenfrenados, como locos. El nivel de éxtasis y excitación estaba al máximo. Sus lenguas se enredaron entre sí mientras el pene de Harry penetraba profundo en Hermione y se movía adentro y afuera, cada vez más rápido. Más y más y más rápido…

Acabaron juntos, y ambos llegaron a otro orgasmo, Harry sintiendo cómo su semen salía a chorros dentro de Hermione, el orgasmo dejándolo extasiado, el calor resbalando sus dedos por la piel del otro. Ella boquiabierta, gimiendo y respirando con dificultad, él sobre ella, derramando gotas de sudor desde su frente hacia la cara suya.

Se miraron a los ojos, con un hambre de sexo insaciable. Ella le acarició el rostro, luego los labios, y lo miró como hipnotizada, con amor. Entonces, las comisuras de sus labios se ensancharon y rompió a reír.

Sin tener la menor idea de qué estaba pasando o por qué reían, Harry se encontró a sí mismo riendo también. Ambos se empezaron a desternillar de la risa. Harry le hizo cosquillas en los lados, habiendo finalizado ya el momento erótico, y ella se retorció en el piso, desnuda, riendo más y más.

-¡Basta! -chilló Hermione, queriendo librarse de él, pero Harry le hacía más y más cosquillas, riendo y atormentándola-. ¡Me voy a hacer pis!

Pero Harry siguió haciéndole cosquillas, y no pudieron parar de reír, jugando como niños un buen rato en el piso.

En uno de esos días en Iquitos, Harry recibió un whatsapp de su padrino:

"Hola, Harry. ¿Cómo estás? Evangelina nos contó que estuvo contigo hace unos días. Me gustaría verte, poder hablar contigo. Sé que están muy lejos, pero si tú y Hermione estuvieran de acuerdo, me gustaría hablar con ustedes en privado, quizás por medio de una chimenea, como en los viejos tiempos, ¿qué dicen? Puedo hacer los arreglos para usar una red flú, a pesar de la distancia. Sólo díganme en dónde estarán. En caso de que puedan, nos vemos allí. Y sino, les deseo igualmente la mejor de las suertes. Sirius".

-Escribe whatsapps como si fueran cartas -comentó Harry a Hermione, leyendo-. Debe ser la costumbre. No se adapta a los tiempos.

-Mira, abajo puso algo más -dijo Hermione, moviendo la pantalla del celular de Harry con un dedo. Abajo se leyó:

"Por cierto, Ginny me comentó antes de irse que te fue a visitar con un traslador que le enviaste. Lo dejó aquí, pero creo que usar la red flú será suficiente, no quiero que pienses que intento meterme en tu viaje".

Hermione alzó la mirada hacia Harry de inmediato, totalmente seria.

-¿A qué se refiere?

-Yo… Estem… -Harry miró a Hermione con miedo.

-¿Ginny te vino a visitar?

-No es lo que piensas.

-¿Y qué es lo que pienso?

Hermione arqueó las cejar exageradamente, y Harry supo que su último comentario había sido un error.

-Puedo explicarlo.

-Pues hazlo.

Harry le contó todo sobre la visita de Ginny, remarcando especialmente el hecho de que no le contó nada a ella porque fue precisamente el día en el que le pidió matrimonio, y no quería preocuparla con nada más. Ella lo escuchó con atención y aflojó su semblante mientras hablaba.

-Pues fue tonto de ti no decirme eso -dijo entonces, mucho más relajada-. ¿Por qué me iba a preocupar eso? Al contrario, me pone feliz por ella que pueda volver con su familia…

Se quedó pensando unos segundos al respecto.

-Ahora no quedará ninguna Ginny aquí -dijo-. La otra murió, y para los Weasley esta Ginny estaba algo así como reemplazando a la que acababa de morir. Podríamos pensar que será un duro golpe para ellos verla partir; pero es a la vez algo muy sano. Ellos tienen que entender que la Ginny que conocían murió, esta es otra de otro universo, otra persona diferente.

-Exacto -Harry se acercó a su novia y la tomó de la mano-. Los que somos de otro universo, somos personas diferentes.

Ella lo miró y asintió lentamente. Luego le sonrió, y él sintió un enorme alivio por dentro al ver que el tema no había trascendido a una pelea.

-Así que ya se habrá ido, por lo que te puso Sirius. Habrá vuelto a su universo ya. Me alegro por ella, de verdad.

-Pues sí, yo también. En mi caso, mi universo original fue destruido por completo así que no puedo volver allí. Pero de todas formas…

Harry se quedó en silencio, mientras hablaba. Ambos estaban sentados a la recientemente reparada mesa de la tienda, y Hedwig caminaba muy contenta por el suelo, junto a ellos. Harry se había quedado mirándola.

-¿Qué ocurre? -preguntó Hermione-. ¿Por qué te quedas mirando el suelo?

-Estoy mirando a ella -dijo Harry, señalando al ave. Hermione la miró también.

-¿Tiene algo malo Hedwig?

-No. No Hedwig.

Harry se puso de pie y empezó a caminar por la tienda, de un lado a otro. Hermione se sorprendió.

-Estás caminando nervioso -dijo, rápidamente, poniéndose nerviosa ella también-. Eso quiere decir que…

-Descubrí algo.

-Descubriste algo -dijo ella a la vez que él.

-Riddle no destruyó mi universo -reveló Harry, sumido en pensamientos y sin dejar de caminar por todo el lugar, mientras pensaba en voz alta.

-¿Qué dices?

-Me mintió.

-¿Pero cómo…?

-¿Qué cómo lo sé? -dijo él, adelantándose a la pregunta de ella-. Por Hedwig. Por eso. Mira, déjame explicarte.

Harry caminó hasta el ave, la tomó y la levantó con un brazo. Hedwig se lo quedó mirando a los ojos, algo asustada del aspecto reflexivo y preocupado de su amo.

-Cuando estábamos en Japón -dijo Harry-. Hedwig desapareció en el aire, ante nosotros. Luego regresó, y nos trajo algo en el pico. Algo que había traído de otro universo. Una revista.

-¿Qué revista?

-Una donde salgo en ropa int… Oye, ¿qué importancia tiene eso? No es el punto.

-Ok, de acuerdo -dijo Hermione, en defensa propia-. Solo preguntaba.

-Esa revista no pudo conseguirla en otro lado que no fuera mi universo original, el Universo 5, porque allí fue donde yo me hice un modelo famoso que aparecía en revistas. Eso no ocurrió en ningún otro lado. Solo en ese universo. ¿Te das cuenta?

-Sí, claro -dijo Hermione, y se puso de pie también, pensativa igual que él-. Es decir, que, si Hedwig fue al Universo 5 y trajo una revista desde allí, quiere decir que cuando tú estabas viajando por Japón con Ron y Jose ese universo aún existía.

-Lo que no tiene sentido, según Riddle. Porque, según él, viajó a ese universo, lo destruyó, y luego vino al 2007 de este universo, el Universo 1, para fundar este torneo.

-Da lo mismo cuándo hizo qué cosa, porque ya sabemos que el tiempo funciona de forma extraña -dijo Hermione-. Si hubiera destruido ese universo, como ocurrió el año pasado con el Universo 3, Hedwig no habría podido ir.

-Es decir que me mintió. Mintió al decirme eso.

-Hay una forma simple de comprobarlo.

-¿Ir allí? Sí, claro, podemos tomar un elfo cualquiera e ir al Universo 5. Pero, ¿para qué? No quedan dudas: Eso fue mentira. La pregunta es, ¿por qué inventarlo?

-Para asustarte. Como parte de su venganza hacia ti. Para hacerte creer que hay más cosas malas pasando a tu alrededor de lo que hay realmente. Recuerda que él solo quería que sufrieras, Harry. Está resentido porque lo venciste, porque lo mataste, en todos los universos, en el año 1998, y quiere venganza. Su plan era humillarte ese día, hacerte sufrir todo lo posible, y luego matarte, lo que no pudo hacer.

-Claro, por supuesto, Hermione. ¿Sabes lo que esto significa? Significa que Lord Tom… quiero decir, Riddle, no tiene el poder para destruir un universo. Por eso no lo hizo realmente. Por eso Hedwig pudo ir. Mi universo aun existe. Él solo está aquí, en este universo. Todos los demás nos dijeron que no había problemas con los otros universos, que todo marcha perfecto en ellos. Lo que no hice fue escribir a alguien del Universo 5, porque la verdad es que no me quedó ningún amigo ni nadie allí…

-Pero están bien. Todos están bien allí también. Él solo está aquí. Y no tiene el poder para algo tan grande como destruir un universo. Tiene sentido, Harry, no es tan sencillo. Imagina, si lo fuera, Voldemort podría haber amenazado con destruir el universo mucho tiempo atrás, en sus años de gloria. No es sencillo. Jean pudo hacerlo porque reunió un ejército gigante de fuerza oscura, de seres malignos, solo recuerda lo que era su ejército, con gigantes más altos que las nubes encendidos fuego, lluvias de meteoros, antes de lograr destruir el Universo 3… Aquello fue algo cósmico, fue magia del espacio exterior, fue colosal… Pero esto no lo es.

-Esto es solo Voldemort, que quiere vengarse de mí.

-¿Lo ves? Podemos vencerlo, Harry. No es más que una persona. Que un mago. Malvado, y todo, con una fuerza oscura dentro, y todo. Pero destruimos muchas de ellas, a la vez, el año pasado. Podemos hacerlo una vez más.

Harry y ella se quedaron mirando y asintieron, motivados.

Con esa perspectiva, esa tarde caminaron un poco más por la ciudad, recorriendo antiguos edificios y visitando la catedral. Luego de pasear un rato, fueron hacia el Museo Amazónico, que en verdad era dirigido por magos, dato que había sido revelado a la población unos años atrás, al levantarse el Estatuto del Secreto. Ahora, los visitantes sabían la verdad: los dueños del museo eran magos y muchos de los artefactos antiguos que se exhibían allí habían pertenecido antiguamente a magos y brujas de la zona, hacía mucho tiempo.

Los magos que los recibieron en el museo les hicieron el favor de prestarles una chimenea que tenían conectada a la red flú en una sala anexa. Allí, hicieron contacto con Sirius. Su cabeza salió, como en los viejos tiempos, del fuego. Y Harry se alegró de ver la flotante cabeza de su padrino en llamas una vez más, por muy extraña que sonara esa frase.

-Hola, Sirius -dijo Harry, contento.

-Hola, Harry -lo saludó él, esbozando una sonrisa a través del fuego-. Debo ser rápido. No tengo mucho tiempo.

-¿De qué hablas? -preguntó Hermione-. Ya no eres prófugo de la justicia. Nadie te está buscando. Karkarov ya no existe, y nadie te está buscando. No estás usando la chimenea de nadie más. ¿Por qué debes apurarte?

-Lo sé, lo sé -dijo él-. Pero dejé la comida calentándose con un hechizo y tengo miedo de que se me incendie la cocina otra vez. No soy muy bueno con los hechizos de cocina. Primero que nada, déjenme decirles que todos estamos bien aquí. Sus niños también están bien. Están todos en beauxbatons, teniendo un gran año. No los veremos de vuelta hasta junio. No pudieron venir en Navidad, porque era mucha movilización traerlos a todos a Inglaterra para luego volver a Francia, pero nos escribimos y hablan por ese whatsapp todo el tiempo con Molly y Arthur, y los demás.

Para ser honesto, Harry ya ni recordaba el hecho de que estaba semi-criando a los niños de otras versiones suyas de otros universos.

-Escúchame, Harry -siguió Sirius-. Vi la transmisión. Sé que están en peligro.

-También ustedes -dijo Harry, poniéndose serio-. Todos corremos peligro. Riddle es un enfermo y un demente.

-Es el mismo Voldemort de siempre, debemos tener eso en cuenta -dijo Sirius, muy serio-. Tiene el potencial de convertirse otra vez en lo que fue en sus momentos donde estuvo más alto, donde tuvo más seguidores. Desde que se supo de esa transmisión en vivo, seguidores de Voldemort empezaron a resurgir por todas partes, Harry. ¿Creías que todos se habían ido? No, esto es igual a la primera vez. Y a la segunda. La historia se repite, Harry, Hermione. Ustedes lo saben tan bien como yo. Esos magos y brujas detestables que adoran las artes oscuras siempre han estado entre nosotros. Siempre, esperando el momento. He oído mucho revuelo desde que pasó eso, desde esa transmisión.

"Ahora todos saben que Voldemort está de regreso, que ha vuelto. Algunos mortífagos han aparecido y causado estragos en algunas ciudades. Aún no se sabe nada de Riddle en sí. Porque este no es Voldemort, propiamente dicho, sino una versión pasada suya, Tom Riddle, ¿verdad?

-Exacto -dijo Harry, asintiendo-. Ahora se hace llamar Lord Tom Crug.

-Da igual cómo se haga llamar, Harry, es él otra vez -dijo Sirius-. Y no ha cambiado. Si busca poder, si busca dominar el mundo, alzarse de nuevo, debemos dar por hecho que lo intentará tanto como siempre lo ha hecho. Que reclutará a sus aliados. A estos detestables magos y brujas que te digo. Yo ya estoy tomando todas las precauciones desde aquí. El Ministerio lo está haciendo. Y confío en que tú también.

-Las estoy tomando -dijo Harry, algo molesto. Ya no era un niño, y sentía como si Sirius lo estuviera regañando, diciéndole cómo actuar.

-¿De verdad? -dijo Sirius, en un tono que hizo enojar más a Harry-. ¿Por qué sigues viajando, de cualquier forma? El torneo terminó. ¿Por qué no vuelven? Si estamos todos juntos, podemos defendernos mejor.

-Porque quiero que Riddle me encuentre -le explicó Harry.

-Deberías haberle pedido a Ginny de regreso el traslador -dijo Sirius-. Puedo enviártelo…

-No lo quiero. No regresaré a Inglaterra.

-¿Cómo que no? Pero Harry…

-No, escúchame tú -Harry se cruzó de brazos, mirando la cabeza de su padrino flotante-. Tú no sabes lo que es esto. Tú no tienes que enfrentar estas cosas año tras año, como yo. Los problemas nunca dejan de perseguirme. Voldemort nunca deja de perseguirme. Yo estoy preparado para esto. Hermione está preparada para esto. Tenemos más experiencia en esto que todos ustedes juntos. Nosotros podemos derrotarlo. Lo estamos esperando aquí, lejos de ustedes, donde no pueda hacerles daño, para hacer lo que mejor sabemos hacer: Pelear.

"Ya no vamos a escudarnos contigo, o con mis padres, o con los Weasley, o con nadie más. Ya no vamos a permitir que nadie muera por una causa que nos pertenece a nosotros.

"Hermione y yo hemos combatido a estas fuerzas oscuras desde que tenemos once años, todo el tiempo. No sabemos lo que es vivir de otra forma. Pero te garantizo, Sirius, que este año se terminará. Este año, va a ser la última vez. Sabemos, cien por ciento seguros, que esta es la última fuerza oscura que quedó dando vueltas por los universos.

"Y vamos a vencerla. Vamos a derrotarla.

"Y, cuando lo hagamos, todo esto va a terminar para siempre.