44. Caracas, VE

Finalmente, el día tan temido y esperado llegó, y tuvo lugar la batalla que sabían que tarde o temprano iba a ocurrir. O, al menos, la batalla que antes de haber pisado la Antártida pensaron que tarde o temprano pasaría.

Todo ocurrió cuando estaban caminando por las calles de Caracas, en Venezuela. Estaban cerca de la avenida Libertador, que tenía un diseño inusual y llamativo, el cual habían fotografiado momentos atrás, antes de internarse en la ciudad pensando qué hacer a continuación. Harry quería conocer el teleférico de la ciudad, pero Hermione se sentía bastante mal, ya que se sentía mareada y con náuseas. Todo parecía indicar que volverían temprano al hotel ese día, un hotel del barrio mágico donde se estaban quedando.

-Lo siento -se disculpó ella, con una mano en el estómago y los ojos cerrados. Harry la tomó del brazo para conducirla por la calle en dirección al barrio mágico.

-No seas tonta, Hermione, lo importante es que mejores. ¿Te sientes muy mal? Podemos ir a un médico.

-No sé qué me pasa -dijo ella, con notorio dolor-. Me siento extraña últimamente… Cansada, sin ganas… Sensible… A eso súmale que estoy con cólicos, y ahora con náuseas y vómitos…

-¿Vomitaste?

-Sí, esta mañana.

-Lo mejor será que regresemos para que descan…

Pero Harry no pudo terminar de decir lo que estaba diciendo. Se detuvo en medio de la calle, mirando hacia adelante. Ante ellos, el sol caía sobre el asfalto y los muggles que andaban todo alrededor. No habían visto demasiados magos fuera del barrio mágico. Pero ahora, ante ellos, Harry vio un grupo de unos diez magos, que llevaban túnicas y varitas en la mano, salir por la vuelta de una esquina y empezar a caminar hacia ellos dos, con varitas algo levantadas, y mirándolos fijamente.

Hermione también los vio. Harry sacó su varita al instante, por instinto, del bolsillo.

Los magos tenían aspecto rudo y severo, e iban directo hacia ellos, pasando entre medio de los muggles y sin dejar de mirarlos fijamente.

Hermione sacó su varita también.

-Debes irte -dijo Harry, instantáneamente.

-No voy a ningún… -empezó Hermione, pero estaba claro que su estado de salud en ese momento no era el indicado para una batalla.

Antes de que ella terminara la frase, Harry, que aún la sostenía del brazo, giró sobre sí mismo, sosteniéndola con una mano a ella y a la varita con la otra.

Hermione desapareció de allí, esfumándose en el aire. Pero Harry no. La había desaparecido a ella, de forma conjunta, llevándola a salvo lejos de allí, pero él no había desaparecido.

Todos los magos ante él alzaron sus varitas a la vez, y Harry también.

Ellos fueron los primeros en atacar:

-¡CRUCIO!

-¡AVADA KEDAVRA!

-¡IMPERIO!

-¡CRUCIO!

-¡FUMOS! -gritó Harry, y una pantalla de humo brotó de la punta de su varita, llenando todo su entorno de un humo negro y espeso, a través del que no se podía ver nada.

Todos los maleficios imperdonables de los atacantes penetraron el interior del humo, y el grupo de magos se quedó observando allí, apuntando al humo con sus varitas, donde instantes atrás había estado Harry, esperando a que se disipara para ver si le habían dado.

-¿Creen que le dimos? -preguntó alguien, en medio de ellos. Los magos, que apuntaban aun hacia el humo, no apartaron la mirada de allí.

-No lo sé -dijo otro de ellos, girando la cabeza para ver a quien acababa de hablar-. Ve y… -pero, sorprendido, vio que quien había hablado antes era nada más y nada menos que Harry, que se había desaparecido y aparecido nuevamente en medio de ellos sin que se dieran cuenta. Enfurecido, el tipo, que era calvo con la cara desfigurada, alzó la varita hacia él.

-¡AVADA…! -empezó, pero Harry lo desarmó con una sacudida de varita y volvió a girar sobre sí mismo, desapareciendo y apareciendo a varios metros de distancia, desde donde siguió lanzándoles maleficios.

Giraron todos hacia él, contraatacando.

-¡AVADA KEDAVRA!

-¡DESMAIUS!

-¡CRUCIO!

-¡EXPELLIARMUS!

-¡IMPERIO!

-¡EXPULSO!

-¡AVADA KEDAVRA!

-¡DESMAIUS!

-¡CONFRINGO!

Esta última maldición, lanzada por uno de los villanos, golpeó contra un edificio del otro lado de la calle, ocasionando una explosión en él, que lanzó bloques de piedra y polvo sobre la calle. El fuego llenó el costado del edificio.

La gente que andaba por esa calle corría y gritaba, dando alaridos y huyendo de allí a toda velocidad. Los autos aceleraban y se marchaban de allí tan rápido como podían. Uno chocó contra otro que venía de frente, tratando de escapar, ocasionando un accidente en cadena entre varios autos y un camión.

La pelea no se detuvo.

-¡CONFRINGO! -volvió a gritar el mago calvo, lanzando la maldición sobre Harry, que la desvió con su varita hacia el cielo, para que no golpeara contra edificios o gente inocente.

-¡PROTEGO TOTALUM! -gritó Harry.

Entonces, el encantamiento del chico generó una enorme burbuja, que brotó de su varita y lo rodeó no solo a él sino también a todo el grupo de sus atacantes. Quedaron todos dentro de la burbuja, que creció hasta ocupar media cuadra. Fuera de ella, los muggles quedaron protegidos de los hechizos, igual que los edificios alrededor. Cualquier encantamiento o hechizo golpearía solo contra los bordes de la burbuja. No había inocentes dentro, solo ellos.

-¡CRUCIO!

-¡EXPELLIARMUS! -gritó Harry, consiguiendo desarmar a uno, mientras corría a toda velocidad en un amplio círculo por el borde de la burbuja, con los atacantes más en el centro, lanzando cientos de hechizos hacia Harry que golpeaban contra el borde interior del domo-. ¡PETRIFICUS TOTA…!

Pero un encantamiento lo golpeó en la cabeza, y Harry salió volando por los aires, cayendo a varios metros de distancia y rodando en el asfalto de la calle.

¿Quién había sido? Si ya los tenía atrapados, en el centro del domo. El hechizo había venido de un costado. Alguien más se había metido dentro de la burbuja y había atacado a Harry, sin que este lo viera, desde dentro.

Mientras se incorporaba a toda velocidad, Harry vio a la nueva persona que había ingresado a la batalla:

Draco Malfoy caminaba tranquilamente por el lugar donde Harry había estado de pie instantes atrás, su varita apuntándolo y el rostro contorsionado por la ira.

-Hola, Potter -le dijo, con una mueca burlona. Su aspecto era desaliñado y se veía más corrompido por la magia negra que nunca.

-¡DESMAIUS! -gritó Harry, apuntándolo. Pero Malfoy repelió su hechizo y contraatacó con un Avada Kedavra, que Harry desvió. El haz de luz verde dio contra uno de los atacantes, que cayó muerto al suelo, su cuerpo rodando fuera de la burbuja y yendo a parar bajo un auto estacionado.

Malfoy miró hacia allí, al parecer furioso de lo que su propio hechizo había hecho. Miró a Harry con los ojos chispando por la ira.

-Ese era un talentoso mortífago -dijo a Harry, sin dejar de apuntarlo-. Pagarás por eso.

-No tan talentoso, parece -le espetó Harry-. Trae a todos tus mortífagos si quieres, Malfoy, no podrán ayudarte. ¡EXPULSO!

El hechizo de Harry tomó a Malfoy desprevenido, que al parecer pensó que Harry haría un poco más de charla antes de otro ataque. Malfoy fue golpeado y salió despedido por el aire hacia atrás, fuera del domo y cayendo sobre un local de hamburguesas; cuyo frente de vidrio estalló en pedazos, golpeando Malfoy contra él con ímpetu. Los vidrios estallaron y cayeron al suelo. Malfoy desapareció de la vista, dentro del lugar.

Harry aprovechó los segundos de ventaja para atacar a los mortífagos.

-¡EXPELLIARMUS!

-¡CRUCIO!

-¡BOMBARDA MÁXIMA! -gritó un mortífago. Harry desvió ese hechizo hacia arriba, haciendo que subiera a muchos metros de altura antes de que estallara como una bomba, que con un gigantesco estruendo hizo temblar el suelo. Pero la explosión, más allá de llenar el cielo de fuego y humo negro sobre ellos, no ocasionó ningún daño, explotando muchos metros más arriba del edificio más alto de la ciudad.

-¡DESMAIUS! -gritó Harry, consiguiendo abatir a otro mortífago.

Vio, de reojo, que Malfoy se metía en la burbuja nuevamente, su cara con algunos cortes, estallando de furia.

-¡AVADA KEDAVRA! -gritó Malfoy nuevamente, pero Harry volvió a desviar su hechizo-. ¡VAS A MORIR, POTTER! ¡DE UNA MALDITA VEZ!

-¡TÚ VAS A MORIR! -le gritó Harry, su cabello largo sobre su cara y sucio por el humo y el polvo que aún caía del edificio junto a ellos-. ¡IMBÉCIL! ¡TE UNISTE A VOLDEMORT! ¡TE CONVERTISTE EN LO QUE SIEMPRE FINGISTE SER, PERO QUE PENSÉ QUE NO ERAS POR DENTRO! ¡UN MALDITO MORTÍFAGO MÁS DE VOLDEMORT, OTRO ESTÚPIDO SERVIDOR DE ESE MAGO OSCURO! ¡PENSÉ QUE ERAS MÁS QUE ESO, MALFOY!

-¡NO TIENES IDEA DE QUIEN SOY! -Malfoy lanzó otro hechizo a Harry, que se unió a los cientos que los demás mortífagos le lanzaban. Harry repelió todos los hechizos, lanzándolos hacia todas partes, golpeando contra los bordes inferiores del domo, y algunos consiguiendo dar contra algunos de los mortífagos, que caían abatidos-. ¡NO TIENES IDEA DE MI VERDADERO PODER, POTTER! ¡Y AHORA TENDRÁS OTRA DEMOSTRACIÓN!

De forma rapidísima y sorpresiva, Malfoy logró darle con un encantamiento que Harry no consiguió ver venir.

Salió volando por el aire una vez más, pero esta vez mucho más alto y golpeado por un maleficio que apagó su cerebro, como noqueándolo, como un golpe durísimo en medio de la cara que le provocó un dolor insoportable.

La varita de Harry se separó de sus dedos y voló en otra dirección, perdiéndola.

Sintió que le explotaba la cabeza, como si su cráneo hubiera sido hundido dentro del cerebro. Harry golpeó contra la pared de un edificio con violencia, a la altura del quinto piso, y cayó desde allí arriba hacia el asfalto, de cabeza.

Lo último que llegó a ver fue el duro suelo de la calle de Caracas acercarse a su cabeza a toda velocidad, antes de que el dolor estallara en cada centímetro de su cuerpo peor que nunca y al instante todo su mundo se volviera negro.

Harry abrió los ojos.

Ya no estaba allí. Ya no había calle ni fuego ni humo a su alrededor.

Ahora, estaba en un lugar completamente diferente, tan diferente como era posible.

Harry se palpó la cabeza, buscando heridas mortales allí. Se miró las manos, pensando que estarían empapadas de sangre o de masa encefálica saliendo por fuera de su cráneo.

Pero no. No había nada extraño. Su cabeza estaba en perfectas condiciones. Sus manos estaban limpias. Se palpó el cuerpo, pero todos los huesos estaban en su lugar.

Había sobrevivido a aquello.

¿O no?

Miró alrededor, y vio que estaba en una playa. La costa de una isla paradisíaca, de arena blanca.

El mar rompía suavemente contra unas rocas a lo lejos, y llegaba con espuma hacia la orilla, que se extendía casi hasta los descalzos pies de Harry. No había nadie más allí.

Tras él, unas montañas se extendían desde el centro de la isla, con palmeras y árboles de distinto tipo extendiéndose más allá del límite donde terminaba la playa. Harry sintió la arena blanca en sus pies, suave y confortable. El sol caía sobre él de una forma muy agradable.

¿Qué rayos estaba pasando?

Y, entonces, alguien salió de entre los árboles y empezó a caminar hacia él, por la arena. Una mujer.

Harry se quedó boquiabierto, y en ese momento supo exactamente qué era lo que había pasado: Había muerto.

Porque Lily Evans caminaba hacia él con una mirada cálida, totalmente distinta a aquella inexpresiva que había tenido semanas atrás en la Antártida, antes de que Riddle desmembrara su cuerpo ante él.

Su madre, de veinte años, se acercó a él y le dirigió una media sonrisa mientras lo miraba a los ojos.

-Mamá -dijo Harry.

Se abrazaron, y sintió toda la calidez del cuerpo de la chica, de su madre de su misma edad.

-He muerto -dijo Harry, ahora convencido de lo que estaba sucediendo.

Pero ella negó con la cabeza.

-No, aún estás vivo -lo contradijo.

-¿Qué es esto? -Harry señaló alrededor, a la playa en la que estaban-. Esto es tan parecido a la vez en que me encontré con Dumbledore en aquella estación de tren. Aquella vez sí que había muerto… Aunque esto se ve mucho más real. No es blanco ni extraño como aquello.

-Supongo que, si esto fuera un libro… -dijo Lily-. Esta isla sería la que está en la imagen de la portada.

Harry no entendió aquello.

-¿Está Hermione bien?

-No lo sé, amor -dijo Lily-. No lo sé todo. No tengo las respuestas que necesitas.

-¿Y por qué estamos aquí?

Lily lo miró, sus ojos verde esmeralda encontrándose con los de él, que eran idénticos. Entonces, la bruja se arrodilló y acto seguido se sentó en la arena, con las piernas cruzadas.

-Ven, hijo -le dijo, invitándolo a que tomara asiento también-. Tomemos sol un ratito, sentados en esta bella playa. Llegó el momento de que tengamos la conversación de madre a hijo que debimos haber tenido hace muchos años.

Obediente, Harry se sentó en la arena, enfrentado a su madre.

-No estás muerto, Harry -dijo ella-. Y yo tampoco.

-¿No lo estamos? Pero…

-Estamos en la isla de Lord Howe -explicó ella, sin dejarlo continuar-. Al este de Australia, sobre el océano Pacífico. Tú estuviste por estos lugares hace no muchos meses.

Mirando alrededor, Harry creyó sentir ahora el familiar ambiente de las islas al este de Australia, en Oceanía.

-Pero… -volvió a decir él, impaciente y ansioso, yendo directo a la contradicción con lo que le decía su madre. Pero, una vez más, ella no lo dejó seguir:

-Y estamos una hora en el pasado de lo que tú estabas viviendo recién, en Caracas.

Ante ese comentario, Harry finalmente hizo silencio, sin discutir más.

-Creo que una hora será suficiente para que hablemos -dijo Lily-. Te traje aquí por dos motivos. Uno de ellos, salvarte la vida. Sentí tu peligro. Sentí que Malfoy estaba a punto de derrotarte. Usé mi poder para sacarte de allí y transportarte hacia aquí, donde hace meses que yo estoy viviendo.

Harry iba a volver a decir "pero", pero decidió no hacerlo y escuchar.

-El otro motivo fue porque hace tiempo que te debo esta conversación. Hay mucho sobre lo que tenemos que hablar. Así que disfruta del lindo clima de este lugar, y ponte cómodo, porque voy a hablar mucho y tendido.

Harry obedeció.

-Primero que nada, quiero que sepas que yo no conozco toda esta historia. No sé todos los detalles para contártelos. Tampoco sé exactamente qué está pasando. Como ya sabes, hijo, a veces la vida no te pone a tu madre delante de ti para que te diga absolutamente todas las respuestas de lo que necesitas saber, y ya. No es tan sencillo. A veces, tu madre solo sabe una parte de la realidad, aquella le te tocó vivir en persona. Esa es la que voy a contarte hoy.

"En primer lugar, debes saber que no estoy muerta, y que nunca lo estuve. No al menos en mi universo. Como ya sabes, en mi universo James y yo vivíamos con veinte años de edad, en el Valle de Godric, y tú tenías un año de edad. No había Voldemort allí, ni ninguna amenaza ni guerra mágica, porque ese universo no tenía fuerzas oscuras. Pero un día, un Dumbledore del futuro de otro universo se nos apareció en casa a mí y a James para decirnos que yo tenía una fuerza del bien dentro mío, que él puso cuando creó ese universo, y que debía ir con él a pelear. Puedes imaginarte lo locos que nos pusimos con James, aquello era totalmente absurdo.

Lily hizo una sonrisita que le quedaba hermosa en su rostro perfecto y joven.

-James no iba a dejarme ir sola, así que vino conmigo. Aunque no hubiera Voldemort en nuestro universo, sí estábamos muy entrenados y sabíamos pelear muy bien, y ambos éramos excelentes magos. Lo somos, de hecho. Vinimos a este universo, peleamos, y la batalla de los universos se ganó, por suerte. Pero no podíamos volver a nuestro universo. El joven Dumbledore que vive aquí, ese que se parece a Jude Law, nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que el bebé Harry de nuestro universo original iba a vivir una vida tranquila y normal; él ya había hecho los arreglos. Si bien Petunia sería quien lo cuidaría, porque no tiene a nadie más, en cuanto cumpliera once años y empezara Hogwarts podría quedarse a vivir allí, o en casa de algún amigo si quería. No había amenazas contra él en ese universo.

"Pero luego, viviendo aquí, pocos días después de que llegamos, y que la guerra parecía haber acabado, el verano pasado Riddle se apareció una noche en casa, en Golden Hill. Se metió sin que nadie lo supiera, incluso tú, Harry. Nos raptó a ambos, y nos llevó a su escondite: un lugar en Alemania, donde tenía el control del Magic World Tour y donde había reunido ya a algunos seguidores de confianza, planificando su público regreso al mundo y su venganza contra ti. La que tuvo lugar en la Antártida, y a la que por suerte sobreviviste, frustrando una vez más sus planes.

-Pero te vi morir allí. Vi cómo sus cuerpos… explotaban… -dijo Harry, sintiendo su mente enloquecer otra vez.

-Viste lo que Riddle quería que vieras, cariño. Él quiere volverte loco. Es parte de su venganza, y lo sabes. No dejes que tenga efecto. Te ha estado tratando de engañar todo el año. Con Malfoy como su ejecutor, y con otros cómplices y mortífagos, como ya viste que tiene, creó este torneo y te puso en él, solo para que durante tu viaje por el mundo te fuera metiendo una y otra vez en situaciones incomprensibles, que cada vez te confundían más, con la única finalidad de jugar contigo, de enloquecerte. Eso que creíste ver, Riddle piensa que realmente éramos Fred, James y yo finalmente muriendo. Él realmente tiene la capacidad de crear esos superis, esa reanimación de cuerpos donde estos actúan como uno lo desea.

"Pero Riddle no sabe que yo estoy un paso más allá. Pero antes de poder contarte exactamente lo que hice, tendré que contarte otras cosas primero.

-¿Qué cosas?

-Cosas de mi pasado, que tú no sabes. Verás, esto es común a todos los universos que hayas conocido, porque tiene que ver con quién soy yo, y quién siempre he sido. Tú habrás oído de profesores tuyos que yo era una excelente alumna en Hogwarts. "Incluso para ser hija de muggles", imagino te habrá dicho Slughorn.

-De hecho, sí, lo dijo.

Lily rio mientras ponía los ojos en blanco.

-Lo sabía. Bueno, la cuestión es que debo decir que soy más que una buena alumna. Quizás no parezca muy humilde de mi parte decir esto, pero confieso que soy una bruja muy brillante. Luego de descubrir que era bruja, y de pasar un par de años en Hogwarts, me entrené muy duro en la magia. Y cuando digo muy duro, digo muy duro.

"Riddle no es el único adolescente que quería ser un gran mago y utilizó esos siete años en el castillo para transformarse completamente en alguien que nadie podría haber imaginado que tuviera tanto poder. Si bien yo lo hice para el bien, y jamás para el mal, me ocurrió algo parecido: Luego de unos años entrenándome en la magia, aprendí secretos del mundo mágico que ni siquiera las mentes brillantes como Dumbledore sabían.

"Lo hice más que nada en secreto, por muchos motivos. No quería que supieran lo poderosa que me estaba volviendo, estudiando y practicando, porque para poder hacerlo estaba violando una o dos normas del colegio -le guiñó un ojo a Harry-. Necesitaba espacios donde practicar hechizos y todo eso, tú sabes. Yo sola, huía a veces a escondidas por los pasadizos que James me había contado que existían, y que él usaba con sus amigos para ir Hogsmeade a pasear, convertidos en animales.

"Yo no tenía planes de vagabundear por Hogsmeade. Mi intención siempre fue clara: Quería ser la bruja más poderosa de todos los tiempos. Pero con buenas intenciones. Con el propósito de defender el mundo mágico. De ser una heroína. Y, como te decía, aquello en lo que me especialicé y en lo que más buena me volví, fue en la legeremancia.

-¿Cómo dices?

-Exacto. Aprendí muchísimas cosas, que jamás le conté a nadie. Ni siquiera a James, algunas. Aprendí a leer la mente de las demás personas, incluso a kilómetros de distancia, y a poder extender mi propio cuerpo físicamente más allá, transportarlo sin moverme del lugar, como tú también sabes hacer ahora. Pero eso es solo el principio. La magia de la legeremancia no tiene límites. Cuando mis poderes aumentaron, me volví capaz de transportarme y transportar personas de verdad a través del espacio con mis poderes. A través del espacio… Y a través del tiempo.

Harry, distraídamente, agarró una pila de arena blanca y la sostuvo en la mano, viendo cómo se filtraba entre sus dedos.

-Entonces este lugar sí es real -dijo-. No es un "más allá", como cuando fui a esa especie de estación King Cross con Dumbledore. No es que haya muerto ni nada.

-Nada parecido, Harry. Esto es real. Ya te lo dije. Estamos en la isla de Lord Howe, una hora antes de lo que te estaba por pasar. Vi con mi mente, por medio de la legeremancia, que Malfoy te golpeó y te lanzó volando por el aire. Golpeaste ese edificio, empezaste a caer, y en el momento en que chocaste contra el suelo te traje aquí.

-Quizás hubiera sido mejor unos segundos antes -Harry se tocó la cabeza, que estaba intacta y no le dolía, pero que imaginaba dolería mucho si volvía a aquel lugar y momento del tiempo para despertar luego de semejante golpe.

Lily rio de nuevo, aunque algo triste.

-Lo siento, pero no creo que sea nada grave, cariño, has tenido caídas más altas, ¿no es así? Como decía, traje tu cuerpo físicamente aquí con la legeremancia. Quizás te preguntes qué diferencia hay con aparecerse y desaparecerse. La diferencia es que al mover tu cuerpo por el espectro espacial con legeremancia no existen riesgos de despartición. Y, además, te transporté en el tiempo una hora en el pasado, dentro de este mismo universo.

"Y, finalmente, ahora tú estás duplicado. Hay un "tú" en Caracas, viviendo lo que tú estabas viviendo hace una hora, y otro tú aquí. La razón de que no estás despeinado ni te duele la cabeza luego del golpe que te diste es que, aquí donde estamos, en el pasado, aún no te lo diste. Tu cuerpo se ve igual que como está el otro, en este momento, una hora antes de aquello. Pero cuando terminemos esta charla, te enviaré de regreso al momento exacto en el que estabas, y tendrás que ponerte de pie, en esa calle, y continuar la lucha con Malfoy, con la cabeza doliéndote bastante, me temo.

-¿Por qué me trajiste? Si voy a terminar volviendo allí, y todo continuará exactamente igual…

-No dije que va a continuar exactamente igual. Déjame continuar. Te estaba contando que me volví una extraordinaria bruja en legeramancia, en secreto. Algunas cosas que pude hacer con mi poder, en todos los universos; porque recuerda que esto ocurrió en todos ellos, en mi pasado; fue mover mi cuerpo en el tiempo y en el espacio, cuando logré dominar ese poder, e inclusive multiplicar mi esencia, mi cuerpo, como tú estás multiplicado aquí y ahora.

"En el momento en que Riddle nos raptó, el verano pasado, usé ese poder: Multipliqué mi cuerpo y el de James, sin que Riddle lo notara. Él asesinó y convirtió en superi a unas copias de nuestros cuerpos que pensó que contenían nuestras almas, antes de que los mataran. Pero no. Yo había enviado nuestras almas a otras segundas copias de nuestros cuerpos, que creé mediante magia y puse a salvo. A Fred también lo salvé. Los tres vinimos a esta isla a escondernos. De hecho, ellos están en este momento buscando comida allí en el bosque, para la cena.

-Vaya, mamá, eso es… Es increíble.

-No muchos magos ni brujas saben hacer eso -dijo ella-. Ni siquiera sé si alguien aparte de mí en el mundo puede. Dumbledore me dijo que no podía. Por eso mismo, Riddle ni siquiera conoce ese poder. Él sabe algo de legeremancia, como sabes. La usó para meterse en tu mente un par de veces, tengo entendido, cuando estabas en quinto año. Pero no mucho más. No es tan poderoso como yo. No creo que sepa que existe el poder que yo tengo.

"Así que él luego descuartizó esos cuerpos secundarios de James, Fred y yo que creyó eran los principales, pero solo eran unas copias. Lamento decir que no pude salvar a Luna, sin embargo. La Luna de ese otro universo que dijo en esa transmisión en vivo que convirtió en superi para atormentarte sí habrá muerto de verdad, porque yo no sabía nada de eso y por lo tanto no pude hacer nada para evitarlo.

"Como te digo, hay muchas cosas que yo no sé. Por supuesto, yo no sabía que Riddle tenía planeado todo esto. Me enteré el día que vino a buscarme y me raptó para matarme, con James y Fred. Pero es importante que sepas esto, para que no te vuelvas loco. Para que sepas que, cuando nos vimos en África, cuando me aparecí en el desierto para hablar contigo, en El Magreb, era yo realmente. No era Riddle, como crees. Era yo, desde esta isla, que te estaba hablando, que necesitaba verte y hablarte, aunque fueran unos instantes. Además de eso, transmití a ti parte de mi poder. Usé la legeremancia para pasarte parte de mi poder en la legeremancia, y que pudieras utilizarla tú también. Vi en África como te entrenabas con ese amigo tuyo en ella, y quise ayudarte. También le transmití algo de mi poder a Hermione, y es por eso que ella también pudo hacerlo. He visto que Malfoy también sabe usar legeremancia, pero lo habrá aprendido de alguien más. Lo hice en secreto, sin decirte nada. Era importante que pensaras que lo estabas logrando totalmente por ti mismo, para que tuvieras la fuerza necesaria para usar este poder.

-Pero… ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Aunque sea que estabas aquí, en esta isla? -preguntó entonces Harry, formulando la verdadera pregunta que más importante era en ese momento-. Todo el año estuviste en esta isla. Incluso yo pasé por aquí cerca, mientras viajaba con Hermione por aquí. Y no me trajiste, como lo estás haciendo ahora. ¿Por qué no? ¿Por qué no me contaste lo que sabías? Dejaste que Riddle jugara conmigo…

-Lo siento, cariño -dijo, adoptando una expresión de tristeza-. Debo admitir que los tres, con James y Fred, decidimos escondernos en secreto y no decir nada a nadie… Ni siquiera a ti.

-¿Por qué… por qué a mí no?

-Porque Riddle sabe un poco de legeremancia, y eres tú en quién está interesado. Si se metía en tu mente y veía mi secreto, y descubría los poderes que yo tengo… Nuestras chances contra él iban a verse disminuidas. Iba a venir a buscarme, para matarme y quitarme del camino. Y no puedo permitir que eso pase, porque es mi deber de madre protegerte. Ya te abandoné una vez, Harry. No voy a abandonarte de nuevo.

Harry se quedó mirando a su madre con tristeza.

-Fue duro -dijo, dejando cualquier fortaleza que le quedara dentro a un lado y conectándose con sus sentimientos más sensibles y profundos-. Vivir con los Dursley… -sus ojos se llenaron de lágrimas-. Toda mi vida pensé en ustedes. Pensaba en qué habría sido de sus vidas… Quería conocerlos…

Lily se acercó a Harry y lo abrazó. Él derramó lágrimas en el hombro de su madre.

-Lo siento.

-Yo lo siento -dijo ella-. Todo lo que siempre quise en esta vida es protegerte, mi amor. Protegerte de ese psicópata que ha pasado la mitad de su vida buscándote y queriendo hacerte daño.

-No, mamá -Harry se separó de ella, y se quedó mirándola-. Gracias por haberme contado esto, por finalmente dejarme saber que estás viva. Me das más fuerzas para volver y enfrentar a Malfoy con mayor motivación. Gracias, de verdad, pero… Pero voy a matar a Riddle, a Voldemort, otra vez. Y, esta vez, ya no va a volver.

"Déjame volver a donde estaba. Necesito hacerlo. Voy a matar primero a Malfoy, y luego a él. Y entonces, podrás volver a casa y viviremos la vida que ambos merecemos, juntos.

Lily se apartó un poco de él y asintió con la cabeza. Miró hacia el mar, y entonces volvió a mirar a su hijo. Parecía que estaba tomando coraje para algo.

-Esto no es todo lo que necesitaba contarte -dijo.

-¿Qué más?

-Hubo más cosas en mi pasado -Lily respiró hondo, y alzó la mirada hacia él-. El motivo por el que no le dije nada a James de que te vería aquí ahora, y el motivo por el que él no está aquí mientras te digo esto, es porque voy a decirte algo que él no sabe, y que nadie sabe.

Hizo una breve pausa, tomando fuerzas.

-Hubo más que entrenamiento y convertirme en una bruja experta en la legeremancia, en mi pasado. Hice cosas malas también.

Hizo otra pausa.

-De acuerdo, aquí va. Harry, tú… Tú… -se notaba a las claras que jamás había contado eso a nadie más, y que estaba luchando consigo misma para poder decírselo a su hijo-. Tú… tienes una hermana.

Se quedó en silencio. Harry se quedó allí, quieto, asimilando aquello.

-¿Qué?

-Eso -dijo ella, mirándolo muy afectada, como temiendo que él la odiara por aquello-. Nadie lo sabe. Ni siquiera James. Ni ella. Una media hermana. Hija de otro hombre, que no es él.

-Oh… Wow -Harry no supo qué más decir. No sabía qué pensar tampoco ante aquello.

-Ocurrió durante un viaje que hice, en el verano, cuando tenía quince años -le confesó ella-. Un viaje que hice yo sola a Francia, antes de volver a Hogwarts. Conocí a un muggle francés, y estuve con él… Se llamaba Adrien. Pensé que lo amaba. Pero él me dejó en cuestión de unos días. Ni siquiera sabía que yo era bruja. Y cuando volví a Inglaterra, no le dije nada a James. Continué saliendo con él, y poco después lo supe. Supe que había quedado embarazada de él. De Adrien…

"Utilicé mi poder para acelerar el embarazo, porque quería ocultarlo a toda costa. En lugar de durar nueve meses, duró dos semanas, durante las cuales me recluí en casa, en mi cuarto, diciendo que estaba enferma. Nadie me vio con panza de embarazada. Nadie me vio parir. Yo sola tuve a la niña, a tu hermana mayor. Yo solo tenía quince años… Tenía miedo. La escondí del mundo, de mí mundo. Le puse un nombre francés y la llevé a Francia, no sé por qué. Busqué a Adrien y se lo dije, pero él no la quería, no quiso saber nada del asunto.

"Me encontraba sola, en las calles de París, con la bebé en brazos, y quería que se quedara allí. No quería tenerla conmigo, en Inglaterra… Así que la dejé en un orfanato. Allí.

Una lágrima cayó por el rostro de Lily, que tenía el rostro transformado y afectado. Las lágrimas cayeron sobre la arena, una tras otra, mientras el cielo se cubría parcialmente de nubes.

-Volví a Inglaterra al día siguiente. Jamás dije nada a nadie…

Cerró los ojos y se quedó cabizbaja.

-Viví cinco años con ese tormento -dijo-. Escribía cartas al orfanato, preguntando por ella. Me decían que le habían encontrado una familia. Que tendría una vida normal, con su familia adoptiva francesa. Sería una niña feliz…

"Pero yo me sentía tan terrible. Cinco años después, cuando cumplí veinte años, y te tuve a ti, con James, supe que no podía continuar viviendo así. Quería a la niña de regreso. Iría a buscarla a Francia. Diría que la quería de vuelta, para que sea tu hermana. Le diría la verdad a James. No podía mantener un año más ese secreto.

-¿Y qué hiciste? -preguntó Harry, quien no juzgaba a su madre. Para nada. Todo lo contrario, se sentía mal por ella.

-Antes de que tomara una decisión… Bueno -alzó la mirada-. En algunos universos, Voldemort apareció y nos mató, antes de que yo pudiera hacer nada. Sin tener él tampoco idea de que tú tenías una hermana. En mi universo, del que vengo, fue Dumbledore quien apareció y me trajo aquí.

Los ojos verdes esmeralda de Lily se conectaron con los de Harry.

-Ella también tiene tus ojos -dijo, llorando.

Harry también se llenó de lágrimas, sin saber por qué.

-Cuando llegué a este universo, luego de escapar de Riddle y refugiarnos en esta isla, quise saber qué había sido de ella -dijo Lily-. Aquí es el año 2020… Empecé a investigar, desde esta isla. Supe algo que yo había presentido, pero que como antes ella solo era una niña de cinco años no pude comprobar: Ella nació muggle. Como su padre. De mí heredó los ojos, y de él el cabello, algunas facciones, y el ser muggle. No tiene magia.

"Cuando me puse a investigar, con legeremancia desde esta isla, y viajando a Francia en secreto un par de veces, supe que tuvo efectivamente una vida feliz con su familia adoptiva muggle, viviendo una vida muggle normal… Terminó la escuela, consiguió un trabajo, y hasta se casó. A la edad de veinticinco años, en 1999, ella ya estaba casada. Pero entonces, en 1999, cuando ella tenía veinticinco años… tu hermana murió.

El corazón de Harry se detuvo ante esas palabras.

-Así que, en todos los universos, cuando tú tenías veinte años y ella veinticinco; tú luchando la Guerra de los Universos en ese momento, y ella viviendo a la vez en París, con su marido, su vida muggle… Al parecer su marido era alcohólico, y de vez en cuando la golpeaba. Ella no se lo decía a nadie. Hasta que un día, él se pasó con la bebida, y la mató a golpes.

"Cuando lo supe, destruyó mi mundo. Supe que… -Lily lloraba de nuevo-. Supe que era mi culpa. Si tan solo me hubiera hecho cargo, y la hubiera criado yo… Quería tanto poder cambiarlo. Estaba aquí en esta isla, hace unos meses, luego de descubrir su historia. Hacía pocos días habíamos llegado aquí. Tú todavía no habías empezado el Magic World Tour. Descubrí que ella llevaba muerta veinte años, desde 1999.

"Y entonces decidí hacer algo al respecto, para poder vivir conmigo misma. Usé mis poderes una vez más, como jamás antes lo había hecho. Usé mis poderes para traerla de regreso a la vida.

-¿Y cómo lo hiciste?

-La convoqué mediante legeremancia, desde su pasado, desde cuando tenía veinticinco años, desde antes de morir. La convoqué aquí, al 2019. Usé todas mis fuerzas. Todo mi poder. Si no fuera por el dolor que sentía por dentro, y cómo eso me destruyó el corazón, cuando supe lo que había sido de ella, no lo habría logrado. Pero lo conseguí: la traje de regreso a la vida. Y una vez más, decidí que lo mejor era que ella no supiera nada de mí.

"La tenía de vuelta, viva. Pero su padre y madre muggle ya no vivían. Ambos habían muerto de cáncer unos años atrás. Y su ex marido aún está en la cárcel, cumpliendo una cadena perpetua. Lo primero que hice fue modificar su mente, con mi poder. Le hice creer que ella en verdad nació veinte años después, que vivió una vida feliz con su familia muggle, antes de que ellos murieran naturalmente de esa enfermedad. Le hice creer que luego de eso ella se casó, pero se divorció poco después porque su marido la golpeaba. Y que luego de eso se había casado nuevamente, con otro.

"Inventé todo eso, que puse en su mente con mi poder, para que tuviera sentido para ella estar viviendo en el 2019, y que a la vez pudiera ser feliz. Hasta tomé a un muchacho muggle y le hice creer que llevaba un año casado con ella, con mi poder. Traté de darle un marido nuevo, para que ella fuera feliz. Pero me pareció desde el principio que ese nuevo 'marido' que le encontré no era perfecto tampoco.

"Poco después de eso, creo que ella finalmente pudo empezar a ser feliz. No sabe nada. No sabe que es mi hija. No sabe que murió. No sabe que en verdad vive en el 2020 porque la hice viajar veinte años al futuro. No sabe nada, pero pronto le voy a decir todo. Creo que es lo mejor.

"Quería decírtelo primero a ti… Luego se lo diré a James. Y luego a ella. No sé cómo se lo van a tomar… Pero es el momento de que lo haga. De que les cuente a todos mi mayor secreto.

Harry entonces se puso de pie, tomó a su cabizbaja madre de la mano y la ayudó a ponerse de pie. Ambos quedaron de pie, uno frente al otro. Ella lo miraba con culpa y dolor en los ojos.

-Eres la mejor bruja del mundo -dijo él, tomándola de los hombros y mirándola a los ojos-. Y la mejor madre del mundo también. Sé que ella te querrá cuando lo sepa. Sabrá que lo eres. Y papá deberá saberlo también. ¿Sabes qué? Yo te entiendo perfectamente, mamá. Durante estos años, he hecho tantas locuras… Estuve con tantas mujeres, con hombres también… No te imaginas la cantidad de locuras que hice.

-No quiero saberlo tampoco -dijo ella, algo asustada, alzando las dos manos, en defensa propia.

-Y tú naciste en 1960 -siguió Harry-. Para la gente del 2020 es algo normal vivir las locuras que yo vivo. Pero tu época era totalmente diferente. Entiendo lo que te pasó, y que te diera miedo, y que quisieras ocultarlo.

"Pero eso no te hace menos persona, o peor bruja. Al contrario, mamá. Para mí, hoy y más que nunca, puedo decirte que eres la mejor bruja que haya existido nunca, y la mejor persona para mí.

Se abrazaron otra vez, y ella derramó más lágrimas en su hombro, mientras el abrazo los conectaba y el murmullo del mar llegaba por detrás de ellos.

-Ya va a cumplirse una hora -dijo ella, separándose de pronto, y limpiándose la cara-. Debo llevarte de regreso donde estabas.

Harry asintió.

-Pero recuerda lo que te dije -dijo ella-. ¿Recuerdas que dije que no te traje aquí solo para contarte esto? Cuando regreses a la batalla contra Malfoy, no estarás solo. Eso es lo que puedo ofrecerte como ayuda.

-¿Con quién estaré?

Lily lo miró fijamente.

-Estarás con tu hermana -dijo entonces-. Si bien es muggle, sé que puede ayudarte en la pelea. Ella estará allí cuando despiertes. La convoqué allí, para que vaya en tu ayuda.

Harry, entendiendo a lo que ella se refería, asintió nuevamente.

-Te amo, mamá -dijo Harry-. Nos veremos pronto. ¿Verdad?

-Claro que sí, cariño. Ahora prepárate. No hay tiempo. Te enviaré de regreso.

Harry quería decirle algo más, pero no pudo. Lily enseguida hizo unos movimientos con su varita, y todo empezó a ponerse borroso…

El dolor de cabeza era insoportable. El mundo parecía estar destruyéndose. Oía sonidos de hechizos y maleficios por doquier. Estallaban contra la pared de la burbuja que él mismo había convocado, lo que parecía haber sido horas atrás, pero que en verdad había sido solo hace instantes.

Llegó a ver a Malfoy, cuando finalmente abrió los ojos. Estaba ante él, batiéndose a duelo con alguien. El mago, muy hábil, parecía haber derrotado ya a todos los mortífagos, y ahora peleaba acaloradamente contra Malfoy.

-¿Ya despertaste? -le dijo, al ver que Harry trataba de ponerse de pie-. ¿Piensas ayudarme contra este imbécil?

-Ron.

Harry se quedó mirando a su amigo, que peleaba contra Malfoy en una lucha uno a uno espectacular, con rayos de luz saliendo disparados por todos lados.

"Estarás con tu hermana", había dicho Lily. "Ella estará allí cuando despiertes".

Harry entonces se volvió y vio a la persona que estaba a su lado. Por un momento, el golpe en la cabeza le jugó una mala pasada. Porque, cuando vio esos impactantes ojos verde esmeralda devolviéndole la mirada, Harry pensó que era su madre la que estaba allí, a su lado.

Pero no, no era Lily.

Era Joselié quien estaba allí.

-Jose -dijo Harry, y la chica le tendió una mano.

Harry compartió con ella una mirada, en la cual sus idénticos ojos verdes quedaron conectados. Tomó su mano, y ella lo ayudó a ponerse de pie. Acto seguido, Jose le dio algo: su varita, que había perdido con el ataque de Malfoy. Ella ahora se la estaba devolviendo.

Harry la tomó y se volvió hacia Malfoy, listo para pelear.

-Prepárate para tu fin, Riddle -murmuró.

Con un grito de guerra, Harry alzó su varita y avanzó corriendo hacia donde estaba Ron, atacando a Malfoy con todo su mejor arsenal de hechizos.