45. Santo Domingo, DO
Todos los hechizos dieron contra Malfoy, explotando hacia él en forma de cientos de rayos de luces y chispas de todos colores que brotaban de las varitas de Harry y Ron. Este los desviaba agitando su brazo en todas direcciones, a toda velocidad, caminando hacia atrás mientras se defendía y trataba de desviar todos los maleficios que ambos amigos lanzaban en ese momento contra él.
Finalmente, no pudo más. Malfoy tropezó hacia atrás, cayó por detrás del cordón de la calle y sobre la acera. Uno de los hechizos de desarme de Ron le dio, y su varita voló por los aires fuera de la vista.
-Estás acabado, Malfoy -Ron le aplastó el pecho con su zapatilla deportiva, su varita apuntándolo directo a la nariz-. Di tus últimas palabras.
Malfoy abrió grandes los ojos.
-¿Vas a matarme? -susurró, con temor en la mirada.
Harry giró la cabeza hacia Ron, algo asustado. Si bien Malfoy lo merecía, la bondad e integridad de su amigo no se corrompería, convirtiéndose en un asesino, por él… ¿O no?
Ron apretó los dientes, con ira, como luchando con algo dentro suyo. Finalmente, bajó la varita. Harry suspiró aliviado.
-No voy a matarte -dijo Ron, el rostro endurecido-. Los dementores lo harán.
Todos se quedaron mirando a Ron. Incluso Jose, que inclinó un poco la cabeza, confundida.
-Ron, no… No hay dementores aquí -dijo Harry, alzando ambas manos, confundido.
-Ah, claro. Lo siento… Yo… A veces estas intensas batallas me hacen mal a la cabeza -explicó a Harry-. Tú sabes, como cuando hace mucho calor… Te confundes. No sé por qué dije eso.
Harry asintió, comprendiendo. Se acercó junto a él y apuntó a Malfoy también.
-¿Qué hacemos con él?
-Pues llamen a los aurores -dijo Malfoy-. Que me encierren. ¿Por qué siquiera se plantean esto?
-Disculpa, ¿acaso pedimos tu opinión, sabandija? -Ron volvió a poner su pie sobre el torso del mago que estaba abatido en el suelo, derrotado-. Mira qué atrevido es, Harry. Encima de todo lo que ha hecho, se cree con derecho a opinar.
-Yo digo que lo maten -dijo Jose, desde atrás, cruzándose de brazos. Harry le lanzó una mirada de reojo. -¡Es malvado! ¿O no?
-Es ilegal -dijo Malfoy, desde el suelo, indignado-. No pueden matarme.
-No puedo creer que Malfoy me esté diciendo qué es legal y qué no, luego de haber querido destruir el universo junto a Voldemort. El mundo ya da para cualquier cosa… -masculló Ron-. La gente ya no tiene vergüenza, esto es increíble. Quiero volver al 1999. Esta época es demasiado para mí…
-Nos convertiríamos en lo que él es -dijo Harry-. Si lo matamos. Tendremos que llamar a los aurores.
-Ahí vamos -Ron revoleó los ojos.
-Chicos, creo que esta discusión ya no tiene sentido -opinó Jose, señalando a un costado de la calle-. Si iban a matarlo, ya pasó su oportunidad.
Harry y Ron miraron a un lado. Un grupo de veinte aurores venezolanos estaban allí, varitas en alto. Harry y Ron señalaron a Malfoy, y estos corrieron hacia él, haciéndose señas entre sí. Le incautaron la varita, lo ataron con sogas mediante magia y lo pusieron de pie.
-Esto no ha terminado, Potter -Malfoy clavó sus ojos en Harry, ahora con ira en su mirada nuevamente, mientras lo arrastraban por la calle-. Pronto llegará tu fin. Si no lo hago yo, él lo hará…
-Disculpa, ¿no estabas rogándonos por tu vida hace solo instantes? -se burló Ron, mientras miraba cómo se lo llevaban-. Ahora que los aurores están aquí y sabes que no podemos matarte, eres mucho más valiente, ¿verdad? ¡Imbécil!
Los aurores giraron en el lugar, aferrando a Malfoy entre varios, y se esfumaron en el aire, llevándoselo detenido. Otros se quedaron en la escena, fotografiando todo y poniendo orden.
-Bien, nos esperan un par de horas de declaraciones y prestar testimonio… -suspiró Harry, dejándose caer al suelo y sujetándose la cabeza con la mano-. ¿Cómo es que no tengo ningún daño en el cráneo?
-Yo hice un hechizo para curarte -explicó Ron-. Cuando llegamos aquí y te vimos en el suelo. Mejor ve a un hospital, igualmente.
Harry alzó la mirada y vio que Hermione aparecía corriendo tras una esquina, hacia él. Se puso de pie, y caminó hacia ella. Su novia llegó hasta él, llorando, y se lanzó en sus brazos.
-Tranquila -dijo Harry, abrazándola y dándole un beso en el cabello-. ¿Estás bien?
-¡Claro que sí! -dijo ella, en parte furiosa y en parte triste-. ¿Y tú?
-Yo estoy bie…
-¡Idiota! ¡¿Por qué me apareciste en ese otro sitio?! ¡Tardé muchísimo en descubrir dónde estaba, para volver!
-Era la idea. Lo siento, Hermione…
Ella siguió protestando un rato, por momentos preguntándole si de verdad se encontraba bien. Al asegurarse que sí, se enojaba de vuelta y seguía regañándolo. Finalmente fueron al hospital de magos de Caracas, porque Ron descubrió que Malfoy le había hecho una herida profunda en la espalda, que al principio no notó, con todo el frenesí de la batalla. Ya que estaban allí, Hermione también se hizo ver, porque seguía sintiéndose mal, con vómitos y dolor de cabeza.
Harry fue el primero en ser curado, extrañamente. El sanador le hizo un par de hechizos encima con su varita y le levantó un pulgar.
-Ya estás de lujo -le dijo, sonriente-. No era nada grave, solo un golpecito.
Volvió a la sala de espera, y se sentó junto a Jose. Ella alzó la mirada hacia él al verlo tomar asiento a su lado, y Harry de pronto se la quedó mirando mucho rato, mucho más de lo normal. Ella frunció el ceño.
-¿Qué me miras?
-No, nada, nada -se apresuró a decir él, incómodo. Abrió un paquete de grageas de todos los sabores que había sacado de la maquinita expendedora de la sala de espera, que funcionaba con Bolívares Mágicos, el nombre que tenía la moneda de magos allí en Venezuela. -¿Quieres unos?
-Sí, gracias -dijo ella, tomando un puñado de grageas-. Espero que no haya con gusto a caca, como la última vez.
Harry se dio cuenta de que estaba compartiendo un paquete de golosinas con su hermana, por primera vez en la vida, algo que jamás había pensado que experimentaría en la vida.
-¿Y cómo llegaron a salvarme? -preguntó, haciéndose el tonto, para no revelar lo que sabía. Lily había dicho, después de todo, que ella misma quería contárselo a Jose.
-¿No nos llamaste tú? -dijo ella, confundida-. Pensé que tú nos habías convocado allí mediante magia, o algo así. Porque estábamos en Inglaterra en un segundo, y al otro…
-Ahh -Harry no sabía cómo hacerse el idiota ante aquello, pero por suerte Jose siguió hablando y no fue necesario inventar una excusa.
-De hecho, fue bastante gracioso -dijo, con una sonrisa, como recordando algo muy divertido-. Porque Ron estaba justo en el baño en ese momento, y cuando de pronto vimos que estábamos ante Malfoy, Ron estaba de pie y aun orinaba.
El chico hizo una mueca de asco.
-Pero al instante se puso en modo de combate, claro -explicó Jose-. Sacó su varita y empezó a atacar como loco, ni bien lo vio ante él. Tú estabas ahí en el suelo. Se ve que te tocó la peor parte, ¿no es así?
-Más o menos. Al menos el sanador dice que…
En ese momento, llegó Ron. Se masajeaba el hombro y movía el brazo, estirándolo. Jose se levantó de un salto y fue a su encuentro para besarlo y abrazarlo.
-Estoy bien -dijo él, sonriéndole y besándola en los labios. Harry sintió algo extraño por dentro: Ron no lo sabía, pero estaba besando a su hermana en ese momento. De alguna forma, la historia había resultado al revés: Ahora era Ron quien salía con la hermana de Harry. -Gracias por llamarnos, Harry -dijo Ron, mirando a su amigo, y Harry entendió que él también pensaba que Harry los había convocado allí de alguna forma-. Si te lo acababas tú solo, a ese imbécil, me hubiera enojado. Veo que tus poderes con eso de la legeremancia ahora están a otro nivel. Pudiste llevarnos de la nada desde Inglaterra hasta aquí, sin siquiera aparecerte tú allí primero.
Harry hizo una mueca y no dijo nada, deseando que alguien cambiara la conversación. Claro que él no tenía el poder para hacer algo así.
Pero no fue necesario hablar más del tema, porque al instante apareció Hermione, que también acababa de salir de la sala en la que la estaban revisando. Harry fue hacia ella y la tomó de la mano, mirándola con preocupación.
-¿Y? -le preguntó-. ¿Cómo estás? ¿Estás bien?
-Sí -dijo ella, mirando a Harry de una forma muy extraña.
Por unos instantes, todos hicieron silencio, porque estaba claro que Hermione estaba a punto de decir algo más, solo que no parecía decidirse sobre si decirlo o no. Al final, pareció decidirse, respiró hondo y abrió los labios para pronunciar las palabras.
-Estoy embarazada.
…
Los días pasaron, y las cosas fueron cambiando con cada nuevo sol. Supieron que Malfoy había sido enviado de regreso a Inglaterra, país donde correspondía juzgarlo por sus crímenes y por su alianza con Riddle, y allí el Ministerio de la Magia lo había enviado directo a Azkaban. Lo habían trasladado mediante un traslador muy seguro y protegido por mecanismos anti-escape, desde Caracas hasta Londres, y de allí a Azkaban.
Hermione tuvo que ir al hospital un par de veces más, a hacerse controles. Al utilizar magia, los sanadores tuvieron al instante toda la información sobre su embarazo, para pasarle, información que supieron con solo un par de movimientos de varita: Estaba de poco más de un mes, el padre era Harry, y sería una niña.
-¿Una niña? -preguntó Harry, suspirando aliviado, mirando a Hermione a los ojos y sonriendo mientras la tomaba de las manos. Ella también lucía muy tranquila, cuando supieron la noticia.
-Una niña, y una sola -dijo ella. Ambos habían estado preocupados por lo mismo. -No es Christopher. Tampoco Steve. No se repetirá aquello. Esto es algo distinto… -se tocó el abdomen, sonriendo-. Vamos a escribir una nueva historia, esta vez. Esto es algo nuevo.
Luego de eso, Lily finalmente le reveló toda la verdad a James y a Jose. Les contó la historia entera, a ambos, y Harry ya no tuvo que fingir. Luego de que Lily dijera la verdad a James, se apareció en el lugar en el que ellos estaban viajando en aquel momento, Santo Domingo, en República Dominicana; y se lo contó también a Jose.
Ese día, cuando Lily apareció en la recepción del hotel donde estaban hospedados, en un barrio muggle de la ciudad llamado Malecón, todos quedaron sorprendidos. Era un hotel bastante lujoso, que Harry había pagado ya que sentía que merecían descansar un poco y disfrutar en medio de todo lo que les había tocado vivir (y lo que aún faltaba). En el enorme salón con sillones, los cuatro amigos iban charlando rumbo a la piscina, cuando vieron a Lily entrar por la puerta principal.
-¿Qué rayos? -dijo Ron, pegándose un sobresalto.
Hermione ya sabía todo, porque Harry se lo había contado, pero los otros dos se llevaron un buen susto pensando que era alguna jugada de Riddle. Tardaron un rato en asimilar que Lily estaba viva, y que siempre lo había estado. Tomaron asiento, y ella contó todo. Lo hizo en el mismo orden que como se lo contó a Harry. Primero reveló que habían estado el año entero en aquella isla, luego de eso les reveló que ya le había contado a James su gran secreto, y él lo aceptó y lo entendió.
Finalmente, le reveló la verdad a Jose.
-Jose -le dijo, temblando por los nervios-. Tú… tú… eres mi hija.
Jose se la quedó mirando, sin decir absolutamente nada. Luego miró a Harry, como esperando que él negara aquello, quizás. Luego volvió a mirar a Lily. Harry pensó que rompería en llantos, que la abrazaría, o algo así. Pero su reacción lo tomó totalmente por sorpresa:
Jose rompió en carcajadas.
-¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! -se sujetó el estómago, de tanto reír. Lily frunció el ceño y puso una expresión de sorpresa. Al mismo tiempo lucía afligida.
Ron también sonreía. Harry no entendía nada.
-¡Por favor! -Jose no podía parar de reír-. Cuéntenme otro.
No le había creído.
-Es cierto -dijo Harry-. Jose, tú eres mi hermana.
Ella miró a Harry, sus labios volvieron a torcerse, y rio aun más. Las lágrimas le cayeron por el costado de los ojos, pero no de tristeza o melancolía, sino de risa.
-¡Ay, Dios! ¡No puedo! -decía, descostillándose de la risa-. ¡La cara de ustedes…! ¡Tan serios…! ¡Como si…!
Estuvo un rato más riéndose, hasta que comprendió que no era una broma, y que le estaban hablando en serio.
-¿De verdad? -dijo, finalmente-. ¿De verdad creen esa estupidez?
-No es una estupidez, es la verdad -le dijo Lily, muy seria-. Jose, yo…
-Pero, ¡por favor! -insistió ella, escéptica-. ¡No sean idiotas! -aun sonreía-. Se confundieron de persona. Yo solo soy una muggle, no tengo nada que ver con… ¡Qué idiotez!
Ellos insistieron.
-Mis padres no eran adoptivos -siguió ella-. Eran mis padres biológicos. Ellos murieron…
Lily jugaba con sus manos, muy nerviosa.
-Y por supuesto que jamás estuve muerta. ¿Qué clase de idiotez es esa?
-Lo siento, yo hice todo esto -siguió Lily-. Yo cambié tu mente para que no lo supieras. Solo quería que fueras feliz.
-¡Basta, de una vez! -sorprendiendo a todos, Jose cambió su tono de voz, y se enojó en ese instante-. ¡Basta de estupideces! -miró a Lily con una expresión de enojo que dejó a la bruja afligida-. ¿Por qué inventan todo esto?
-Porque es verdad… -dijo Lily.
-¿Estás diciéndome esto en serio? -explotó ella, con furia. Harry solo la había visto así de enojada una vez, cuando Ron estaba internado en Australia. -¿Estás diciéndome que soy tu hija, pero que jamás estuviste en mi vida, que me dejaste en un orfanato en Francia, que los que yo creía que eran mis padres eran en verdad padres adoptivos y jamás me lo dijeron, y que quien creía era solo el imbécil de mi ex también me mató a golpes, para que luego tú me revivieras o algo así y me trajeras al año 2020 donde en verdad yo jamás había vivido, y que todos mis recuerdos de mi vida entera fueron alterados por ti para que creyera que he vivido en esta época, cuando en verdad toda mi vida pasada ocurrió veinte años en el pasado?
Se hizo un breve silencio, en el cual nadie dijo nada.
-Pues sí, así es -dijo Harry, lanzándole una mirada de reojo a Lily, que lloraba.
-¡Váyanse a la mierda! ¡Los dos!
Hecha una furia, Jose se puso de pie y se marchó de allí. Harry se volvió hacia Lily, que lloraba en silencio, tapándose la cara con las manos, y la abrazó. Ron se puso de pie y fue tras Jose, mientras Hermione miraba a Lily y Harry, muy afectada también.
Unas horas después, Harry, Hermione y Lily se encontraron con Ron nuevamente en el restaurante del hotel. Venían caminando por allí, y lo vieron a él caminando en dirección opuesta. Él fue hacia donde estaban ellos, y lucía enfadado también, lo que le causó mala espina a Harry.
-No quiere verlos -dijo Ron-. Pero no me digan que eso los sorprende, ¿verdad? Lo que le han dicho es una locura.
-Pero es la verdad -dijo Harry-. Tiene que entenderlo.
-Ustedes son quienes tienen que entender que no pueden decirle a alguien eso y esperar que sonría y diga "oh, qué divertido, todo lo que creía del mundo es una mentira" -dijo Ron, irónicamente.
-Necesitará tiempo -murmuró Hermione.
-Más que tiempo, lo que necesitará es alejarse de ustedes -dijo Ron-. No quiere seguir en este viaje. Dice que quiere irse. Creo que nos volveremos a Inglaterra.
Harry no dijo nada. Lily no decía nada, porque lucía avergonzada y hecha un desastre, sin poder dejar de llorar por un segundo.
-Bien -masculló Harry-. Pensé que podríamos seguir todos juntos, a partir de ahora. Con Malfoy en Azkaban, supongo que el próximo en venir por nosotros será Riddle. Y pensé que podíamos estar juntos, los cuatro…
-Si hubieran esperado un poco más para soltar esta bomba, quizás -dijo Ron, mirando a Lily-. Pero ahora está todo arruinado. ¿Tienen idea de la crisis existencial…?
-Sí, Ron, ya lo sabemos -dijo Harry, ahora enojado también-. Creo que lo más importante, ante todo, es la verdad. Pero si ella no puede…
-¡Vete al carajo! -estalló Ron, enojado-. ¿De qué verdad estás hablando, Harry?
Varios rostros en el restaurante se volvieron hacia ellos. Lily tomó a Harry del brazo y tiró de él.
-No se peleen -murmuró, pero ya era tarde.
-¡Lily vino aquí a contarle la verdad, y le costó muchísimo hacerlo! -gritó Harry.
-¡Pues Lily tuvo la culpa de toda esta mierda en primer lugar! -gritó Ron, y en ese momento Harry sintió que el afecto y amistad por Ron en su mente de pronto se destruían en pequeños pedazos. -¡Así que no puede venir aquí simplemente y…!
-¡Ya basta! -chilló Hermione, cuando Harry sacó su varita y la apuntó hacia Ron.
-¿Qué carajo haces? -le espetó Ron.
-No te atrevas a hablar así de mi madre…
-¿Estás demente? -gritó Ron-. ¡Ella le cagó la cabeza a Jose!
Señaló a Lily, que se dio vuelta tapándose la cara y se marchó de allí rápidamente.
-¡No tienes idea de lo que fue para ella, todo esto! -discutió Harry.
-¡¿Y Jose qué culpa tiene?! ¡Hasta hace dos malditas horas, era una persona feliz, común y corriente, viviendo su vida con normalidad! ¡Y ahora todo se fue a la mierda, porque acaba de enterarse que es otro maldito personaje en tu historia, Harry! ¡Como siempre, todo termina girando alrededor de ti, ¿verdad?!
-¡Es la verdad de esto, está en ti aceptarlo o no! ¡No puedes ser tan imbécil de enojarte porque la verdad acabe siendo algo que no te gusta! ¡Es la verdad, y punto!
-¡NO! -gritó Ron, perdiendo la cabeza. Uno de los mozos del restaurante ya había salido caminando rápidamente en busca del personal de seguridad del hotel, seguramente para que los echaran de allí-. ¡Basta de toda esta mierda! ¿Qué más va a pasar si seguimos viajando contigo, Harry? ¿Descubriré que en verdad soy hijo de Riddle?
-Vete a la puta que te parió, Ron.
Ron sacó su varita y disparó antes de que Harry siquiera se diera cuenta. El hechizo lo lanzó volando por el aire hacia atrás, y Harry golpeó contra un enorme ventanal del hotel, que estalló en pedazos. Atravesó todo el vidrio y cayó al suelo, oyendo los gritos de Hermione retumbar en sus oídos.
Se incorporó de un salto, se sacudió los restos de vidrio del hombro y alzó su varita, yendo hecho una furia hacia el restaurante otra vez. Pero, cuando llegó allí, Ron ya se había ido. Solo Hermione estaba allí, llorando y tapándose la boca con una mano.
Harry siguió de largo, y buscó a Ron en la zona exterior, en la piscina y en el solárium. Pero no estaba.
Él y Jose acababan de irse, y no volvieron a verlos.
