48. Monterrey, MX
Luego de aquellos días tan sombríos y oscuros, querían alejarse lo más posible de San Salvador. Si bien la ciudad era muy bella, y aún había tanto que hubieran querido conocer de ese país, la situación no era la mejor y decidieron dejarlo para algún otro momento en sus vidas. Así que aceptaron un traslador que les dieron para viajar desde allí directo a México. Unos días en Cancún parecían ser un mejor contexto para relajarse, lejos de allí, y de todo lo que había pasado.
La playa era amplia, bella, con un océano azul ante ellos. Estaban sentados en la arena, en un círculo, bebiendo licuados. Harry tenía un par de cicatrices nuevas en la cara y los brazos, y una de sus piernas le dolía todas las mañanas y no lograba deshacerse del dolor, pero más que nada porque no tuvo ganas de seguir un complicado tratamiento que le indicaron en el hospital de magos. Se curaría solo de forma muggle con el paso de los días.
Ese día hacía un sol brillante y no había una sola nube en el cielo. Recibieron un nuevo invitado, que había estado todos esos días en el hospital y acababa de recibir el alta: Ron.
El chico apareció sonriente con un traslador en la mano a lo lejos, en la playa, y empezó a caminar, solo por la arena, buscando a sus amigos. Ellos estaban charlando sobre algo sin importancia, y de pronto Jose lo vio, se puso de pie y corrió hacia él. Cuando Ron llegó, Harry se puso de pie, sonriente, para saludarlo.
-¿Estás bien ya?
-Mejor que nunca -dijo Ron, sonriente. Se sentó en la arena con los demás, que le dieron la bienvenida al grupo. -Dijeron los sanadores que no debí haber peleado. Aun no estaba curado del todo, y parece que en la batalla recibí un golpe en la cabeza que empeoró mi situación anterior, por eso tardaron tanto en darme el alta. Pero estaré bien. Me mandaron dos meses más de reposo de lo que habían dicho originalmente, y nada de batallas por unos seis meses.
Harry rio.
-¿Seis meses? Yo, personalmente, pienso no tener más batallas por el resto de mi vida.
-Estoy de acuerdo -dijo Hermione, a su lado. La chica se veía feliz, con su pequeña bebé Emma en brazos. Lucía hermosa como siempre, y Harry le rodeaba los hombros con un brazo.
-Sí, pero recuerda que el año pasado dijiste lo mismo -acotó Ron, recibiendo un beso en los labios de parte de Jose-. Y aun así…
-Es en serio -insistió Harry-. No más batallas.
Lily estaba sentada ante ellos, junto a James, tomados de la mano. Ambos sonrieron a Ron.
-Ahora bien -dijo Ron-. El haber estado tanto tiempo internado, me dejó al margen de todo lo que pasó después de la batalla.
-Nada pasó luego de la batalla -dijo Lupin, que estaba sentado junto a Sirius un poco más alejados, ambos relajándose, en traje de baño, mirando hacia el mar-. Solo estuvimos todos juntos, haciéndonos compañía, descansando… Es decir, solo pasaron unos pocos días.
-Lo importante es que Riddle murió para siempre -dijo James-. Era la última fuerza del mal. Ya hay pruebas de ello y todo, porque ahora que sabemos cómo viajar entre los universos, los gobiernos han hecho toda una investigación multiversal. Ya han mapeado todos los universos que existen, y han registrado a todas las fuerzas existentes en ellos. No existen más fuerzas del mal, está 100% confirmado. Solo quedaron fuerzas del bien viviendo en distintas personas.
-Como él -dijo Lily, señalando a Draco, que estaba a su lado, algo callado.
-Sí, eso -Ron miró a Draco y frunció el ceño-. Nunca nadie me explicó bien… Tú sabes… Todo lo… lo tuyo.
Fue muy gracioso, porque se notaba que Draco intimidaba a Ron, y este no hizo nada para evitarlo, solo alzó las cejas y lo miró. Se había cortado el rubio cabello, pero aun lo usaba hacia atrás, engominado. Se veía un poco más joven de esa forma.
-Sí, déjame que te explico -dijo Draco-. Yo era un doble agente. ¿Entiendes?
-Como Snape, en su momento -dijo Ron, asintiendo. Draco se lo quedó mirando, haciendo un breve silencio.
-Sí… Como Snape. En mi universo, yo ya sabía que todo esto iba a pasar. Esa es la explicación.
-¿Cómo que lo sabías?
-Sí, claro -dijo él-. Mi universo fue creado por Dumbledore. Él puso la fuerza del bien dentro mío. Como con todos los universos que creó. En mi caso, él confió en mí para ir a pelear la batalla de los universos el año pasado. Así que, si lo piensas, yo no podía ser malvado. Ese fue el error de Tom Crug.
"Por supuesto, antes de que Dumbledore fuera a buscarme para esa batalla, con la edad de cuarenta y cinco años, yo viví toda una vida en ese universo creado por él, idéntica en muchos sentidos a mi vida en los demás universos. Me volví alquimista, y en una de mis investigaciones descubrí el multiverso, y empecé a investigar todo sobre las fuerzas del bien y del mal. Supe que tenía una del bien, yo, incluso antes que Dumbledore me lo diga. Y supe cuáles eran las fuerzas del mal, y qué peligro tenían. Tuve que recurrir a algunos centauros y adivinos, y en conjunto conmigo, que ya tenía un amplio conocimiento de la alquimia, encontramos a la única fuerza del mal que iba a sobrevivir a la Guerra de los Universos.
"Así que fui por ella. Elaboré este plan. Primero esperé a que Dumbledore me convocara, y vine con él a este universo para pelear la batalla de los universos, tal como era mi destino. Una vez que eso pasó, el año pasado, aquí, me presenté ante Tom Crug para ofrecerle ayudarlo en su plan. Él confió en mí, porque aparecí ante él como su mortífago. Le mostré mi tatuaje e inventé historias de fidelidad hacia él que no eran ciertas, pero que él no se molestó en comprobar. Le ofrecí ayuda para llevar a cabo su plan. Pero todo el tiempo, mi verdadero plan fue destruirlo a él.
Fred, George y Percy, que también estaban allí, miraban en silencio. El señor y la señora Weasley estaban también allí, junto a Charlie, que preguntó:
-¿Por qué tuviste que esperar tanto para derrotarlo? ¿Por qué no pudiste lanzarle ese poder antes?
Draco se volvió hacia los Weasley.
-Sí, claro, yo ya sabía como hacer ese hechizo para destruir a las fuerzas del mal. No es sencillo, requiere de mucha concentración y utilizar toda tu energía. El problema era que Crug sabía muy bien emplear la legeremancia, y estaba permanentemente metido en mi mente para averiguar mis intenciones. No podía quitármelo de allí. Pero yo también soy bueno en legeremancia y en oclumancia, por lo que pude bloquearlo e impedirle ver mis verdaderas intenciones. Pero al hacer ese hechizo tan complicado, es imposible que él no fuera a ver mis intenciones un segundo antes de que el hechizo ocurriera. Hubiera sido suficiente para que él lo evitara, y se salvara. Hubiera perdido todo mi trabajo para ser un doble agente. Tenía que esperar el momento indicado.
-Y este fue cuando Riddle estuvo a punto de matarme -dijo Harry.
-Exacto. Yo estaba esperando por una oportunidad, un momento en el que él bajara la guardia, dejándose llevar por toda esa ira que tenía dentro. No hubo un solo segundo en que él bajara la guardia lo suficiente para no ver mi intención de realizar ese hechizo, hasta el mismísimo segundo en que finalmente lo hice. En ese momento, metido yo también en su mente, supe que se había dejado ir, que no estaba vigilando mi mente como antes. Fue solo un segundo, y lo aproveché para finalmente vencerlo.
-Vaya -exclamó Evangelina-. Debió ser un año muy duro para ti, fingiendo todo el tiempo.
-Al menos fue solo un año -dijo él, sonriendo-. Snape tuvo que fingir durante mucho más tiempo, en su momento. Claro que no fue sencillo. Para que Crug realmente confiara en mí, tuve que ser malvado varias veces. Hacérselo creer. Por eso, Harry, fui parte de su plan. Puse esos mensajes engañosos en las pepitas de oro, luché contra ti en aquella isla, los ataqué en Sudeste Asiático… Claro que no quería hacer todas esas cosas, pero tenía que fingir, porque él estaba en mi mente, en cada segundo.
"Incluso aunque él no estuviera allí a mi lado, él estaba espiando mi mente en todos esos momentos. Yo tenía que hacer esas cosas y tener pensamientos malvados en esos momentos, creérmelo y tener pensamientos de odio hacia ti, como los tenía él, y tratar de convencerme a mí mismo de que te odiaba y que quería destruirte, porque él estaba mirando esos pensamientos en mi cabeza. Cuando te ataqué, y te decía toda clase de cosas horribles, no eran verdad en el fondo, pero lo hice porque él me espiaba día y noche.
-Lo entiendo -dijo Harry.
-Incluso recordarás que te lancé muchos maleficios asesinos, y todo -dijo Draco-. Pero te aseguro, Harry, que en todo momento lo hice midiendo las situaciones. Sabía lo experto que eres en la magia, y jamás te lancé un maleficio asesino en momentos donde tú no estuvieras alerta y prestando atención. Los lancé a propósito en los momentos donde sabía que ibas a poder desviarlos. Y en los momentos en que estabas más débil te lancé otros hechizos distintos. Claro que corría el riesgo de que Crug se diera cuenta, pero no lo hizo.
-Estuviste muy bien -le dijo Hermione-. Nosotros jamás hubiéramos pensado que estabas de nuestro lado. Y Riddle tampoco. Hiciste un buen trabajo. Y jamás asesinaste a nadie ni hiciste nada malo realmente.
-Bueno, yo quedé internado por su culpa, pero ya voy a mejorar -dijo Ron, bromeando.
-No, de hecho, eso fue mi culpa -se disculpó Harry-. El hechizo que te golpeó fue mío, Ron. Lo siento tanto…
-Ya olvídalo, Harry -dijo Jose, y le dirigió una sonrisa. Harry también le sonrió a ella.
-Lo único que realmente lamento es que Riddle pudo hacer mucho daño antes de morir -dijo Draco, en voz baja-. Mató a mucha gente. A versiones suyas de otros universos, a todos esos niños… Les juro que no pude hacer nada para evitar eso. No había forma. No hubo nada que yo pudiera hacer por evitarlo.
-Sí, lo imaginamos -dijo Sirius-. Pero has hecho mucho más que todos nosotros juntos, Draco, así que deberías estar orgulloso de ti mismo.
-Traté de decirte, igualmente -dijo entonces, mirando a Harry-. Hubo un día, en que te envié un mensaje, en el que te puse que tenías un amigo, un aliado. Para que, aunque no supieras quien era, te quedaras tranquilo con eso.
-¿De verdad? -Harry frunció el ceño, porque no recordaba aquello-. ¿Cuándo?
-Hace unas semanas -dijo Draco-. ¿No lo recuerdas? Tú estabas quedándote dormido, y yo dejé una carta en tu cama donde decía que no estaban solos en esto, que conocía una debilidad en Tom Crug. Incluso te puse una frase típica de Dumbledore para darte esperanzas, cosa que entendieras que yo estaba del lado del bien.
Harry estaba totalmente confundido. Hasta que de pronto lo recordó.
-¡Ah! -dijo, cayendo en la cuenta-. ¿Hablas de esa carta que Hedwig me dejó en Cali, en Colombia? Sí, me la dejó en la cama, cierto, y pensé en Dumbledore, por la frase, pero… ¿Por qué dices, "yo dejé en tu cama"?
-Ah, sí es que hay algo más…
En ese momento, Draco cerró los ojos y empezó a encogerse. Cambió de tamaño, volviéndose pequeño, y unas plumas blancas salieron por todo su cuerpo. Ante la mirada de sorpresa de todos, se convirtió… en Hedwig. Segundos después, luego de ulular un poco, volvió a transformarse de nuevo en sí mismo.
-¿Qué rayos fue eso? -dijo Ron, boquiabierto.
-Es una magia que inventé, con la alquimia -explicó él, ante la mirada atónita de todo el gran grupo de brujas y magos que había allí, en la arena-. Mezcla el poder de animago con el de una suplantación de identidad, es decir, una poción multijugos. En mi caso, me transformé en un animago de Hedwig. Riddle nunca lo supo. Hedwig jamás volvió a la vida, Harry. Todo este tiempo que creíste estar con ella, era yo quien estaba allí.
-No puede ser -dijo Hermione-. Recuerdo al menos un momento en que tú y Hedwig estuvieron en la misma habitación, al mismo tiempo: Cuando recibimos la supuesta carta de Neville desde esa otra dimensión infernal, que luego resultó ser mentira. Estabas en el mismo lugar de ese hostel con nosotros, al recibir esa carta.
-Sí, es cierto -dijo él-. Para que Riddle no descubriera ese pequeño truco, tuve que combinar esas dos magias que les acabo de decir, con la que permite multiplicar a una persona.
Lily lo miró muy asombrada.
-Así que había dos mí en ese momento, en el mismo cuarto. Uno convertido en Hedwig.
Todos miraban impresionados a Malfoy.
-¿Y para qué hiciste eso? -preguntó Fred.
-Para viajar por los universos -explicó Draco-. Claro, no se los dije. Mi versión animaga y de suplantación de identidad que también se puede multiplicar, de Hedwig, podía viajar por los universos porque también la mezclé con el poder de los elfos domésticos.
Dicho eso, todos miraban totalmente anonadados.
-La alquimia tiene poderes inimaginables -dijo él, con una sonrisita-. Se puede hacer de todo cuando te metes en eso, y lo aprendes bien. Así que, por un lado, Crug me obligó varias veces a viajar por los universos para asegurar sus planes. Allí, el no podía ejercer poder sobre mi mente, no podía vigilarme estando yo en otro universo. Así que aproveché esos momentos para perfeccionar mi alquimia, y conseguir la transformación en Hedwig. Si bien saben que utilicé esto para llevarles esa falsa carta de Neville, que Crug me obligó a darles, aunque él no supo que se las entregué con la forma de Hedwig; también usé mi poder para viajar por los universos y alertar sobre todo a otros Harry del plan de Crug. Sabía que él quería matar a los Harry de todos los universos.
-Un momento -Harry se quedó pensativo-. ¿Recuerdas, Hermione, cuando estábamos en Australia, que nos aparecimos en la mansión de Malfoy para registrarla, y nos encontramos a Tymicus por primera vez?
-Ah, sí -dijo Malfoy-. Aquella vez corrí un gran riesgo. Crug pudo haberme descubierto.
-¿A qué te refieres?
-Tú eras quien más le interesaba, Harry -explicó Draco-. Crug quería meterse en tu mente, todo el tiempo, más que en la mía, incluso. A veces tú lo bloqueabas, quizás hasta sin darte cuenta. Otras veces el conseguía espiar tu mente, y así sabía muchas de las cosas que supo, como que acababas de tener un bebé, por ejemplo, y que habían hecho un encantamiento Fidelio.
"Cuando ustedes registraron mi casa y encontraron a Tymicus, casi se arruinan todos mis planes. Déjenme explicarles desde el principio. Esa mansión, incluso en este universo, es la misma que usé en el mío para crear todo esto, para perfeccionar mi alquimia. Tymicus siempre fue mi elfo, y lo tuve a mi lado, en mi universo, donde utilicé su esencia que le permitía viajar por los universos para crear a Hedwig. La tomé de Tymicus. También lo envié a viajar por universos, para tratar de copiar la magia de Crug que le permitía crear esos superis, para crear copias mías, como les dije recién. Tymicus iba por los universos recolectando componentes químicos que me servían para lograr esto.
"Ustedes ya sabían todo esto, porque Tymicus se los dijo cuando registraron mi casa. Lo que no sabían es que todo eso yo lo estaba utilizando para el bien, no para el mal. Claro que no le dije eso a Tymicus, le dije que yo quería ser el amo del mundo y que tú, Harry, eras mi enemigo supremo. Le dije esas cosas por sí Crug lo encontraba alguna vez y trataba de sacarle información. Si Crug quería saber mis verdaderas intenciones, era probable que quisiera averiguarlas del ser más cercano a mí, al no poder obtenerlas de mi propia mente.
-Pensamos que Tymicus se refería a Luna -dijo Harry-. Que lo que hacías en ese sótano era crear esas criaturas que personificaban gente, como Luna. Claro que luego supimos que en verdad eran esos superi, y que fue Riddle quien los creó, no tú. Así que eso que dijo Tymicus antes ya no tenía sentido.
-No, porque él les dijo otra cosa. No se refería a los superi, sino a lo que utilicé para copiarme a mí mismo, en forma de Hedwig. Pero Tymicus no lo sabía, claro. Y Crug tampoco. Cuando eso pasó, Harry, yo espié en tu mente y supe que Tymicus estaba ahora con ustedes, y que yo corría peligro. Porque Crug estaba queriendo entrar en tu mente, siempre, y si Tymicus decía algo que pudiera causarle sospechas… Pero por suerte eso no ocurrió. Crug no te espió en el momento en que Tymicus les dijo eso, y jamás sospechó de mí. Eso fue suerte.
-Tymicus dijo que lo tratabas mal -dijo Hermione, con algo de resentimiento.
-Bueno, no siempre -se lamentó él-. Pero de vez en cuando debía hacerlo, por las dudas. Imagina que Crug supiera que trato con caricias y besos a mi elfo doméstico. No se iba a tragar el cuento de doble agente…
Se hizo un breve silencio, en el que Fred abrió un paquete de grageas y empezó a comer ruidosamente. Su madre le lanzó una mirada furtiva.
-¿Qué? -dijo él-. Tengo hambre.
George le arrebató un par y se puso a masticar también.
-Oye -dijo Hermione, de pronto poniéndose más derecha. Tenía a Emma en brazos, que dormía profundamente. -Si tú eras Hedwig, ¿tú hiciste que Harry se volviera una estrella sex symbol en Japón, llevando fotos suyas en ropa interior desde el Universo 5 allí?
Fred estalló en carcajadas, lanzando de la boca una gragea por el aire, que cayó llena de saliva en la arena. George se atragantó, riendo también. Varios más rieron, como Charlie, James, y hasta Sirius.
-Por favor, dime que eso lo hiciste solo por diversión -dijo Jose, riendo muy divertida.
-Bueno, en parte sí -dijo Draco, sonriendo, pero luego se puso serio al instante-. No, mentira, claro que no. Lo hice para que Harry se quedara tranquilo de que todo estaba bien en su universo, en el Universo 5. Todo eso que dijo Crug de que lo había destruido hasta las cenizas era una mentira para mortificarte, Harry, y yo hice eso, incluso antes que él te lo dijera, para que cuando llegara el momento tú supieras que no era cierto. Porque, de ser cierto, Hedwig, es decir yo, no podría haber viajado hasta allí para traer esas revistas. ¿Captaste ese mensaje?
-Sí, ese lo entendí -dijo Harry-. Gracias, Draco. Fue bueno darme cuenta que todo estaba bien en mi universo.
-De nada -dijo él, asintiendo.
-Y así es como ahora Harry es un sex symbol en Japón -dijo Jose, aplaudiendo. Fred y George rieron nuevamente.
-Oigan, ¿qué va a pasar ahora que todo el mundo sabe cómo viajar entre los universos? -preguntó Percy, algo preocupado.
-Oh, será una locura -dijo Lupin-. Los gobiernos tendrán que ponerse de acuerdo. Quizás haya que crear un gobierno multiversal para controlar todo esto. El tráfico de gente entre los universos, viajando de uno hacia el otro…
-La buena noticia es que no hay más fuerzas del mal -dijo Lily-. Así que nada malo pasará, nunca más. Ya está confirmado. Todos los grandes magos malignos que existieron nunca, Voldemort, Grindelwald, todos, eran fuerzas del mal. Y ya no queda ninguna en ningún universo. Así que, pase lo que pase, habrá paz a partir de ahora, finalmente.
-¿Creen que haya que hacerse un pasaporte del Universo 1 para viajar a otro universo? -preguntó Evangelina, con curiosidad-. Imaginen lo que será eso. Llegas con tu elfo doméstico al Universo 5, te recibe un mago, te pide tu pasaporte, y tienes que completar una ficha donde te preguntan motivo de tu visita, universo de origen…
Todos sonrieron ante eso, por lo absurdo que sonaba, y aun así lo probable que era algo así vaya a pasar realmente.
-No pueden hacerse viajes temporales, ¿verdad que no? -preguntó Hermione, muy preocupada-. Por favor, Draco, dime que no…
-Tranquila, tranquila -dijo él, sonriente-. Solo se puede viajar entre universos, pero dentro de la misma época. No puedes ir ni al futuro ni al pasado con los elfos domésticos.
-Menos mal, porque todos los viajes temporales ya me enloquecieron -dijo Ron.
-Amén -dijo Hermione.
-Entonces no me interesa viajar al Universo 5, ni a ningún otro -dijo Harry-. Sería extraño aparecerme allí en el 2020 cuando todo lo que recuerdo era del 1999.
-Es que no es el 2020 en todos los universos -explicó Malfoy-. Eso es lo curioso. No están alineados. No puedes viajar en el tiempo, sino que vas a un momento estático en los otros universos. Es tan complicado, que requeriría toda una tarde poder explicártelo. Pero lo que puedo decirte, es que si vas al Universo 2, o al Universo 5, estarás en 1999. Pero si vas al Universo 3, que todavía existe, por si no recuerdan, estarás en 2010. Y si vas al Universo 4…
Hermione alzó las cejas. Ese era su universo.
-Allí estás en 2005.
-¿De verdad? -preguntó ella. Draco asintió.
-¿Qué me dices del Universo Cero? -preguntó Lily-. El original, donde Jane vivía antes de ser poseída por una fuerza del mal.
-No fui a ese -dijo Draco-. Habría que ir para averiguarlo. Pero hay más de cien universos, y todos están anclados en un año distinto entre 1970 y 2025, o algo así. No puedes viajar a otra época. Siempre que vas de uno a otro, estás en algún año fijo dentro de ese rango. Como les digo, hay toda una explicación científica para eso, pero es muy complicada, la dejaré para otro día. Lily, tu universo original quedó anclado en el mismo año que ustedes se fueron, cuando Harry tenía un año...
Ella abrió grandes los ojos ante esa noticia, y compartió una mirada con James.
Todos siguieron hablando sobre eso el resto de la tarde, en la playa. Almorzaron algo y continuaron todos juntos debatiendo si iban a ir a algún otro universo, a visitar a alguien, o a hacer algo.
A pesar de todas las muertes que había habido, lo cual era terrible; Harry no podía evitar sentirse muy feliz de saber que todo estaría bien ahora, que todas las personas que quería estaban con vida, allí con él. Jose, Lily y él estaban juntos y unidos como una familia. Incluso, Ron les tomó una foto con su celular a James y a ellos tres, y dijo que la convertiría mediante magia en un póster grande que regalaría a Harry, con la inscripción "Familia".
…
Unos días después, llegaron a Monterrey, en el noreste de México. Harry pensó que el verdadero motivo por el que seguían viajando, siendo que el Magic World Tour ya no existía, era por mera inercia. Luego de un año entero viajando por todo el mundo, parecía como que seguir la ruta de viaje que habían diseñado en esos meses era la única opción lógica para ellos.
Claro que no todos continuaron viaje con ellos. Los Weasley, por ejemplo, habían luchado valientemente en el cementerio, apareciendo allí una vez más para luchar ante tantos magos que habían viajado de todas partes del mundo y de los universos para pelear, convocados por ellos, por Lily, James, Sirius y Lupin. Pero no iban a seguir viaje con ellos por el mundo, porque el señor y la señora Weasley de ese universo ya eran muy mayores y no podían tener un estilo de vida como ese. Así que regresaron a la comodidad de su casa, y también lo hicieron sus hijos.
Por otro lado, llegó finalmente el momento de que Harry se despidiera de su madre y su padre.
-Vamos a vernos de nuevo, muy pronto -dijo Lily, llorando, mientras acariciaba el rostro de Harry-. Vamos a venir siempre que podamos.
-No -les dijo Harry, que también lloraba. Si había tenido despedidas difíciles, ninguna lo fue tanto como aquella. -No sería… normal. Ustedes tienen a su Harry de un año, y lo normal siendo que ustedes tienen solo veinte años, es que estén con el Harry de esa edad. Escucha, mamá, tienes la oportunidad de crear, en tu universo, la vida que yo siempre deseé que ustedes y que yo mismo tuviéramos. La oportunidad de que ese Harry bebé, de un año, viva la vida que siempre debió haber tenido. Ahora que pueden, vayan a su universo original y háganlo. Vivan la vida que siempre debimos haber tenido.
Se abrazaron los cuatro: Lily, James, Harry y Jose. Tymicus estaba junto a ellos, mirando muy nervioso a todos, por el simple hecho de que era un elfo muy nervioso. De hecho, supieron que el verdadero motivo por el que se desapareció en la Antártida y no apareció más con ellos no fue porque Malfoy lo convocara, ni nada así. Fue porque le dio tanto miedo la situación que se fue al carajo y se escondió en el sótano de su casa por dos meses.
Tras ellos, se alzaban las montañas que bordeaban la ciudad de Monterrey. Estaban en una calle de la ciudad, todos reunidos. Ron tenía a Emma en brazos, y Hermione estaba junto a él, luciendo muy afligida también por la despedida.
-Disfrútenlo -dijo Jose, abrazando a sus padres-. Aprovechen la oportunidad para criar a esos niños, en su universo.
-Lo haremos -dijo James-. Dumbledore está cuidando a Harry. Iremos a París a buscar a la Jose de cinco años de allí, y luego iremos a buscar a Harry a donde Dumbledore. Seremos una familia, los cuatro. Finalmente, como siempre debió ser.
Lily lo miró y lloró. Se acercó a su marido, y ambos se besaron.
Hermione también lloró. Todos lloraban.
Se abrazaron una última vez, y entonces Lily y James tomaron la manito de Tymicus y se desaparecieron con él, yéndose a su universo original, de regreso, ahora que podían.
Harry se dio cuenta de que había tenido una gran oportunidad, de disfrutar un año junto a sus padres. No lo había pasado con ellos, en su mayoría, pero sí había disfrutado muchos momentos a su lado, y eso era lo importante.
Él y Jose quedaron cabizbajos. Entonces, ambos se miraron el uno al otro, se acercaron y se abrazaron. Harry se quedó abrazando a su hermana, y encontró su abrazo algo muy familiar y confortable.
Se sintió completo.
