49. Dallas, TX
Lily y James no fueron los únicos que volvieron a sus respectivos universos. Malfoy también lo hizo, para retornar a su vida de alquimista y dejar atrás todo lo que había vivido ese año. Si bien no eran mejores amigos, tuvieron una despedida donde todos le agradecieron por haber estado de su lado todo ese tiempo. Como Tymicus ya había regresado del universo de Lily y James, Malfoy finalmente se fue con su elfo, del que también tuvieron que despedirse.
Sirius decidió quedarse a vivir allí. Le dijo a Harry que cuando terminara su viaje y se asentara nuevamente le indique a dónde iría a vivir, si es que no era Golden Hill, así él compraba una casa cerca de su ahijado para vivir el resto de su vida en ese universo. Se iría a vivir allí con Lupin, con quien ya estaba viviendo en ese momento, en Golden Hill.
Harry, Ron, Hermione y Jose, mientras tanto, iban caminando por el paseo Santa Lucía de la ciudad de Monterrey, en esa soleada tarde de junio que en el hemisferio norte anunciaba un espectacular verano que estaba por venir. Este comprendía un canal de agua artificial, el más largo de América Latina, con más de 20 fuentes, plazas, obras de arte, comerciales y restaurantes. Mientras andaban por allí, Harry llevaba a Emma en brazos y la bebé, que estaba despierta en ese momento, lo miraba con unos gigantescos ojos color castaño, idénticos a los de Hermione.
-Creo que se ve muy parecida a ti, Harry -dijo Jose, mirando a la bebé de cerca-. Su cara y todo, ¿no lo crees? Se parecen. Excepto por los ojos. Ella tiene…
-Los ojos de su mamá -dijo Harry, interrumpiéndola con una sonrisa.
-Sí. Tiene los ojos de Hermione.
Hermione se acercó a Harry y lo abrazó por la cintura, luego le dio un beso en el hombro y siguió caminando a su lado. Cuando llegaron a una de las fuentes, Ron de pronto se detuvo. Harry acababa de notar a su amigo algo nervioso.
Los demás se detuvieron también. Ron de pronto se puso de espaldas a la fuente y se quedó mirando a Jose.
Harry frunció el ceño, mirando a su amigo. ¿Qué le pasaba? Era como si estuviera a punto de decir algo terrible. Ya se estaba asustando.
-Jose -dijo Ron, tartamudeando, y entonces Harry dejó de mirarlo de forma extraña, porque entendió lo que debía estar por pasar. -Quiero decirte algo.
Harry sonrió y balanceó un poco a Emma, que había puesto cara de empezar a llorar, mientras escuchaba a Ron.
-Dime -dijo ella, que mascaba una gragea de todos los sabores, distraída.
Ron se aclaró la garganta, notoriamente muy nervioso.
-Todos estos meses… -empezó Ron, súper nervioso, apenas consiguiendo pronunciar las palabras.
-Oh, no, espera, detente -dijo Jose, alzando una mano hacia él, que quedó inmóvil de inmediato-. Si vas a pedirme que me case contigo, no quiero todo un discursito cursi, ¿de acuerdo?
-De acuerdo -dijo Ron, aterrado.
-¿Tienes un anillo o algo? -preguntó ella, cruzándose de brazos, seria.
-Sí, sí -masculló Ron a toda prisa, metiendo una mano en sus bolsillos y rebuscando a toda velocidad. Harry y Hermione miraban a su amigo, mientras Jose abría el paquete de grageas y se zambullía un par en la boca.
-Solo sácalo y dámelo -dijo Jose. Ron, a toda prisa, sacó un anillo de oro del bolsillo y se lo tendió a su novia. Esta lo tomó, lo examinó un poco y asintió con la cabeza. -Está muy bien, me gusta este. Se lo ve más bonito que el de mi último ex marido.
Ron sudaba por los nervios.
-Ni siquiera pienses en ponerte de rodillas ni nada así -dijo Jose, que miraba el anillo, distraída. Ron, que había empezado a flexionar una rodilla, volvió a quedarse erguido al instante. Luego de examinar el anillo, Jose se lo puso en el dedo, antes de comer otra gragea-. Es más, mejor seré yo la que haga esto.
Jose se aclaró la garganta.
-Ron, eres el muchacho pelirrojo más lindo que haya conocido -le dijo, cambiando su expresión y sonriendo, mientras se acercaba a él y le acomodaba el cuello de la camisa-. ¿Te casas conmigo?
Ron sonrió y sus pecas resplandecieron al sol al tiempo que sus labios sonreían bajo su cabello pelirrojo, con una cara un tanto estúpida.
-Sí -dijo el chico.
Hermione puso ambas manos en su pecho, conmovida.
Ron y Jose se besaron, al tiempo que Hermione aplaudía entusiasmada. Harry sonreía, muy feliz, y compartió una mirada con Hermione mientras su amigo y su hermana se besaban al borde de la fuente.
…
Dejaron Monterrey y avanzaron hacia el norte, volando sobre la 85 y hasta Nuevo Laredo, donde cruzaron la frontera con Estados Unidos. No tuvieron ningún tipo de inconveniente para ingresar a dicho país, solo les pidieron sus varitas, como era usual, y cruzaron caminando para luego volver a montar sus escobas.
Avanzaron por la 35 de Estados Unidos hasta San Antonio, sobrevolando la ruta a unos metros de altura, los cuatro. Llegaron a Austin, Texas, y continuaron avanzando en dirección norte hasta llegar a Dallas.
Allí, pagaron una noche de hotel y se quedaron a dormir.
Harry besó a su hija y se la quedó mirando, en la cuna, mientras la bebé dormía pacíficamente. Parecía ser una bebé tranquila. No lloraba mucho, y cuando estaba despierta pasaba todo el tiempo mirando a sus padres con sus enormes y preciosos ojos, sonriente. Sería una niña tranquila.
Luego abrazó a Hermione, se besaron y se recostaron juntos en la cama de su habitación, donde se abrazaron y se durmieron de esa forma, sus rostros a centímetros de distancia.
Al día siguiente, el primer día cubierto de nubes en la última semana que les tocó, caminaron por las calles de Dallas, para conocer. Harry y Hermione no podían estar tantas horas recorriendo ciudades como antes, porque no podían tener a la bebé fuera de la cuna tanto tiempo. Pero salieron un rato con Emma en brazos para dar una vuelta.
Fueron al Jardín Botánico, y anduvieron por allí un rato. Mientras lo hacían, algunos magos que pasaban por allí los reconocieron y les pidieron autógrafos y fotografías. Los cuatro eran ahora más famosos que nunca, por todas las batallas y transmisiones en vivo, y la noticia que había recorrido el mundo de que ellos habían luchado la batalla que finalmente terminó con Riddle para siempre.
-Hola -dijo un mago alto de cabello corto negro y gafas, acercándose a ellos acompañado de dos brujas-. Es un placer conocerlos.
-¿Autógrafo o foto? -preguntó Ron, sonriendo tras unos lentes para el sol innecesarios con ese clima, y alzando un bolígrafo con el que había estado felizmente firmando autógrafos ese rato.
-Oh, no, no vengo por eso -dijo él, sonriente-. Soy Herman Ferdinand, ex presidente de operaciones del Magic World Tour.
Todas las sonrisas se borraron de sus rostros a la vez.
-No todos sabíamos lo que ocurría puertas adentro -explicó él, rápidamente-. Algunos solo éramos empleados allí. Se imaginarán que Tom Crug no le confiaría su secreto a los ochenta empleados de la sede en Alemania, o el mundo habría sabido su secreto mucho antes.
-¿Qué quiere? -dijo Harry, fríamente.
-Los he venido a buscar porque los ex empleados que quedamos luego de la disolución del torneo hemos hablado con los gobiernos mágicos de Europa, Estados Unidos y otros países, y quisiéramos darle un final a este torneo. Creemos que los cientos de magos y brujas que se fueron a recorrer el mundo merecen un final para su año de viajes.
No dijeron nada. Se miraron entre sí, compartiendo la incertidumbre.
-¿Y usted está yendo personalmente a decirle esto a cada ex concursante? -preguntó Hermione.
-No, claro que no -el hombre sonrió un poco. A Harry no le causaba una mala impresión, ni nada así. Parecía, tal como había dicho, un simple empleado. -El motivo de que vengo a buscarlos a ustedes primero, es porque el Magic World Tour ha perdido mucho prestigio con todo lo que pasó. Nadie querrá volver a participar del torneo, a menos que se hagan cambios realmente importantes.
-¿Cómo cuáles? -preguntó Jose.
-Ustedes se han convertido en héroes -dijo él, alzando una mano hacia ellos-. Bueno, ya lo eran, pero ahora son héroes del 2020 y de todos los países. No habría otra forma de ganarnos la confianza de las personas otra vez. Nos gustaría que ustedes sean no solo la nueva cara visible del torneo, sino sus directores. Les ofrecemos el cargo de directores y presidentes del Magic World Tour.
Otro silencio. Todos ellos pensaban al respecto, compartiendo miradas.
-¿Los cuatro?
-Sí, claro -dijo él-. Podrán tomar todas las decisiones. Tendrán a su disposición los antecedentes de todos los que hemos trabajado allí, para que sepan que no somos magos oscuros, y podrán hacer los cambios que ustedes quieran. Es la única forma de continuar el trabajo que algunos de nosotros hicimos de forma honesta, sin saber que hubiera nada malo detrás, hace tantos años. Lo único que quisiéramos es que el torneo de este año tenga un final, que se pueda reactivar aunque sea hasta fines de este mes, para que exista un ganador, para que alguien pueda levantar la copa del Magic World Tour, y la edición del torneo tenga el final que merece. Además, si aceptan, deben saber que el sueldo es muy, muy bueno. Y pueden trabajar desde el país que quieran, ya que es un torneo mundial y ustedes lo dirigirían.
-¿Y qué tan bueno es ese sueldo? -preguntó Ron, quitándose los lentes y revelando una mirada inquisidora.
-Mil galleones por mes cada uno.
-Vaya, eso si es un buen sueldo -dijo Ron, impresionado-. Son como diez sueldos de mi padre.
-¿Podemos discutirlo a solas? -preguntó Hermione.
-Sí, claro. Miren, ustedes piénsenlo. Si aceptan, podemos hacer una comunicación a todo el mundo para que los jóvenes que aún están en distintos países, e incluso aquellos que volvieron a sus casas, regresen al viaje por un último mes, para terminar el torneo, buscar las pepitas que aun no fueron encontradas, y finalizar el torneo.
Más tarde, subieron a ver la vista arriba del Reunión Tower, un mirador famoso con vistas a la ciudad de Dallas, cuya punta redonda era una imagen característica del lugar. Mientras estaban allí, conversaron sobre la oferta de Herman.
-Vamos a aceptarla -dijo Ron, de inmediato.
Jose lo miró y rompió en carcajadas.
-El dinero te puede, ¿verdad?
-Son mil galleons -dijo Ron-. Imagínalo. Tendré un sueldo más alto que todos mis hermanos juntos. Con ese dinero, puedo comprarle una casa a mis padres para que pasen su jubilación. Y otra para nosotros, claro -añadió, mirando a Jose.
-La verdad es que ninguno de nosotros tenía un plan ya sobre qué hacer el resto de nuestras vidas -dijo Hermione-. Hemos pasado por tantas cosas… Primero dije que iba a terminar Hogwarts, pero jamás pude hacerlo. Luego me metí en la música, pero lo abandoné. Este año solo quería tener un año sin nada, sin estudios, sin trabajo, para despejar mi mente y pensar en qué quiero para el resto de mi vida. Creo que el resultado de esa reflexión es que ya no soy la Hermione estudiosa de antes. Ya no me interesa terminar Hogwarts forzadamente, siendo que me dieron el título sin necesidad de volver. Y tampoco quiero el otro extremo, ya supe que el alcohol y las drogas no traen la felicidad. Quisiera vivir en un punto medio, sin ser nerd ni tampoco estrella de rock. Solo una vida normal, con un empleo regular. Así que esta oferta podría ser la oportunidad de tener eso. De criar a Emma asegurándole una buena vida, con un sueldo digno, sin excesos ni complicaciones en el camino.
Miró a Harry, que asintió.
-Yo también pienso que sería bueno -agregó él-. Como dije, ya tuve suficiente de batallas contra magos tenebrosos. Así que la decisión está tomada: No seré nunca un auror, ni nada parecido.
-Lo mismo digo -añadió Ron.
-Ya descarté hace tiempo la posibilidad de volver a la Academia, o aceptar trabajo de auror en el Ministerio -dijo Harry-. Así que, la verdad, necesitaré un trabajo, cualquiera, para sobrevivir. Esta me parece una gran oportunidad para tener eso, y tener además una vida tranquila. Organizar todos los años un torneo de viajes alrededor del mundo me parece una forma tranquila de vivir la vida, haciendo algo lindo, además. Podemos planificar todo el tema de las pepitas, las pistas, o hacer cambios y proponer otra cosa para que los jóvenes hagan alrededor del mundo durante su viaje.
-Tenemos que cambiarle el nombre al torneo -dijo Jose-. No puede seguir llamándose con las siglas de Voldemort.
-Claro, claro -dijo Hermione-. ¿Qué me dicen de… el Viaje Mágico?
-Me suena a drogas -dijo Jose, chasqueando la lengua-. Mejor podría ser… ¿el Torneo de los Viajeros?
-Hay palabras específicas de viajeros -dijo Hermione, pensativa-. Wanderlust, por ejemplo, es el deseo irrefrenable de conocer el mundo. Podríamos renombrarlo como el Wanderlust Tour.
Los cuatro quedaron en silencio, asintiendo con la cabeza lentamente.
-Me gusta -dijo Harry.
-A mí también -dijo Ron.
-De acuerdo -Jose aplaudió en el aire-. Wanderlust Tour, entonces.
-Habrá que diseñarle un logo nuevo -reflexionó Hermione-. Para la próxima edición, que comenzará en septiembre, tenemos que lanzar muchas ideas nuevas. Las pepitas estuvieron bien, pero podríamos incluir otras cosas. Ya que nosotros mismos hicimos el torneo, sabemos qué cosas fueron buenas y qué cosas pueden mejorarse.
-Podría incluir pruebas de competición como tenía el Torneo de los Tres Magos -dijo Ron-. Con dragones y todo. Ya que los competidores viajan por todos lados, puedo hablar con Charlie para que al viajar a Rumania los haga pelear con un dragón…
Siguieron hablando de eso toda la tarde. Finalmente, mandaron un Whatsapp a Herman, aceptando el empleo.
Al día siguiente, desde allí mismo, en Dallas, se reunieron para planificar todo. Vinieron tres personas de Alemania, firmaron contratos e hicieron todos los papeles. Ellos pasaron a ser directores del torneo, y por lo tanto quienes tomarían todas las decisiones. Acordaron igualmente algunas cosas, como la finalización del torneo ese año. Decidieron no hacer una transmisión en vivo para anunciarlo, ya que la gente ya había tenido suficiente de transmisiones en vivo. Así que comunicaron por carta, por medio de lechuzas, a todos los participantes, que podían volver a buscar las diez pepitas de oro que quedaban en el mundo. Para ello, les obsequiaron suficiente dinero a cada participante y acceso a trasladores para que pudieran volver a donde estaban unos meses atrás, y poder continuar el torneo un mes más, hasta fin de junio.
Ellos mismos seguirían siendo participantes hasta que llegara el verano, así que esa última parte del viaje, en Estados Unidos, tendrían que volver a buscar las pepitas, que no sabían donde estaban porque pidieron que nadie les dijera, ya que aun eran participantes.
Por lo tanto, el premio de diez mil galleons seguía en juego. Luego de eso, recibieron respuestas por medio de lechuzas. La gran mayoría de los participantes estaban contentos de volver al torneo, y lo aceptaron con gusto. El nuevo nombre ya estaba en curso. En las cartas, aparecía el nuevo logo diseñado por Hermione del "Wanderlust Tour".
Y así fue como Harry, Ron, Hermione y Jose regresaron al torneo, a la búsqueda de las pepitas de oro, y, al mismo tiempo, consiguieron un excelente empleo al que dedicarse por el resto de la vida, si querían.
-Mejor que un empleo en el Ministerio -dijo Ron-. Más divertido que enseñar en Hogwarts.
Y de esa forma, tomaron sus escobas, que habían robado completamente a Malfoy ya que eran suyas originalmente y jamás se las regresaron, y con ellas volaron cruzando el estado hacia el oeste, de forma aérea. Emma viajaba en la parte frontal de la escoba de Harry en una cápsula mágica que la protegía y regulaba su temperatura y la presión del aire, para que no le afectara el vuelo. Harry la observaba dormir en su pequeña camita, envuelta en sábanas, dentro de la cápsula.
Cruzaron el cielo hasta llegar a Nuevo México. Pasaron un par de noches en Albuquerque, antes de continuar hacia Arizona.
Sabían que les faltaba una sola pepita para ganar, porque estaban empatados con el equipo de magos estadounidenses aun, como había sido antes, meses atrás. Y la pepita de Estados Unidos no había sido encontrada, y era una de las diez que faltaba en el mundo. Encima de eso, el equipo de magos estadounidenses, que habían regresado a sus hogares en California luego de la finalización del torneo, les habían comunicado por carta que estaban en Estados Unidos y que se dedicarían a buscar la pepita de ese país.
Por lo tanto, ahora el equipo de ellos cuatro y los de estos magos estaban en el mismo país, buscando la misma pepita. Y el que sea que la consiguiera primero sería ganador del torneo.
-Qué bueno que todo lo del coronavirus ya terminó -comentó Jose, mientras emprendían vuelo unos días después, hacia el Gran Cañón, en Arizona. -O nadie querría haber vuelto a viajar.
-Sí, qué bueno que los magos encontraron la cura -comentó Ron-. Quién hubiera dicho que serían unos magos chinos los que solucionaran todo ese problema.
Cuando llegaron al Gran Cañón, fueron recibidos por unas vistas espectaculares mismo desde el aire, desde sus escobas. Bajo ellos, había una formación montañosa de rocas rojas muy altas, con un río en medio, y un paisaje espectacular. Sacaron como veinte mil fotos, recorrieron y buscaron pistas de la pepita allí, pero no encontraron nada.
Luego de pasar un día allí, conociendo el Gran Cañón, continuaron viaje en dirección oeste. Cruzaron la frontera entre el estado de Arizona y el de California.
-¿Saben? -dijo Harry, una tarde, cuando los cuatro estaban comiendo en un restaurante de Palm Springs-. Me encanta viajar. Pero no quiero conocer Canadá.
-Sí, lo sé -coincidió Hermione-. Yo tampoco. Creo que hemos encontrado el final de nuestro viaje… ¿Ustedes qué dicen?
-Sí, pienso igual -dijo Ron-. Hay países que quedarán para otro momento de la vida. Creo que, si finalizamos aquí, podemos decir que recorrimos todo el mundo. Al menos, estuvimos en todos los continentes, y en la mayoría de los lugares que queríamos conocer.
-Terminemos en California entonces -dijo Jose-. Podemos hacer nuestra boda doble aquí. Casarnos en Los Ángeles.
-¡Sí! -dijo Hermione, emocionada, mirando a Harry-. Siempre quise que nuestra boda fuera en un lugar como este.
-Claro -dijo Ron, sonriendo y abrazando a Jose-. Es el fin, entonces. Nuestro largo viaje de un año finalizará aquí, en California. En Los Ángeles.
-La última ciudad -dijo Jose.
-¿Y luego qué? -preguntó Hermione.
-Mi familia de seguro querrían que regrese a Inglaterra a vivir allí con ellos -dijo Ron.
-Lo sé, Sirius no deja de preguntarme a dónde iremos a vivir luego, en Inglaterra, para comprarse una casa con Lupin cerca de mí.
-Mis padres también quiere que vaya a vivir a la ciudad de ellos, en Inglaterra -dijo Hermione.
-¿Tú quieres? -le preguntó Harry-. Si es lo que quieres, entonces no tengo problema…
-No -dijo ella, sonriendo.
-Yo tampoco quiero ir con mi familia -dijo Ron, sonriendo también-. Los quiero, y todo. Pero con los trasladores, no es como que no pueda ir a visitarlos cada fin de semana, ¿verdad? Incluso viviendo en otro país…
-Quedémonos aquí a vivir -dijo entonces Jose, expresando la idea de todos-. En California. Los cuatro.
-Me parece una idea excelente -Hermione sonrió.
-¡Sí! -dijo Ron.
-Compremos una casa para los cuatro en Los Ángeles -dijo Harry-. Quedémonos a vivir en Estados Unidos y administremos el torneo desde aquí.
-Es un hecho, entonces -sentenció Hermione-. Terminaremos el Magic… el Wanderlust Tour, digo. Y luego, ¡a vivir en Los Ángeles!
Todos alzaron sus copas, y brindaron.
Harry miró por la ventana, al sol de la tarde reflejándose en unas palmeras, con unas montañas de fondo, y sonrió.
Si bien todos sus años de aventuras, de batallas y de universos estaban llegando a su fin, la vida solo estaba empezando.
Nota de autor: El próximo capítulo, "Los Ángeles, CA", será el último. Gracias a todos por haber leído! Pasé más de un año escribiendo esto, comenzando con la Cacería de Brujas en enero del 2019, luego la Guerra de los Universos a mitad de año, y desde entonces con el Magic World Tour.
No tengo planes de seguir escribiendo nada más, así que espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Los dejo en unos días con el capítulo final. Un saludo grande!
