50. Los Ángeles, CA
Harry pasó una pierna sobre su escoba, y con la otra dio una patada al suelo. Se elevó un metro en el aire, y entonces contempló la vasta playa que lo rodeaba. No había nadie allí, era una costa gigantesca, sin nadie, rodeada de selva marginal, unas montañas que alzaban verdes tras ella, y se extendían infinitamente hacia el cielo.
Enloquecido, maravillado por ese paisaje asombroso, voló a toda velocidad, tan rápido como podía. Pasó a más de cien kilómetros por hora rozando la cálida agua del mar con la punta de los pies, sintiendo el viento en la cara, el cielo azul sobre su cabeza. Atravesó la extensión de arena y llegó hasta las altísimas montañas, donde dragones clavaban sus garras en la roca y escupían fuego de sus bocas.
Pasó junto a ellos y esquivó los chorros de fuego. Siguió subiendo hasta que llegó a la cima de las montañas. Del otro lado, había un valle enorme lleno de lagos, desiertos, ciudades mágicas…
El Mar Mediterráneo, las costas de Grecia, los edificios en Estambul, el Mar Negro, Georgia, el Mar Caspio, luego las gigantescas estatuas de oro en Turkmenistán, las montañas y el agua espejada bajo el radiante sol en Tayikistán, Urumchi, caballos mágicos corriendo libres en Great Gobi B, Ulán Bator, luego el Parque Nacional de Tunka. Su escoba pasó como un rayo a mil kilómetros por hora sobre las aguas del Lago Baikal, cruzó todo Rusia hasta el norte con los paisajes volando a su lado como manchas borrosas, y hasta que las llanuras se congelaron en nieve. Nordvik, Mar de Láptev, la Tierra del Norte, el Océano Ártico, Svalbard, el Mar de Groenlandia.
Aguas cristalinas con bloques de nieve blanca brillando bajo el sol. Cruzó el norte de Groenlandia de este a oeste, y llegó a otro paisaje nevado y con hielo en el norte de Canadá. Allí, su escoba aceleró con más potencia que nunca y cruzó las altas montañas nevadas bordeadas por lagos y vegetación nevada, hacia el sur. Las casas en poblados, de colores, dieron lugar a más lagos. Nunavut, Fort McMurray, Edmonton, Vancouver, Seattle, Portland, Sacramento, San Francisco, playas de arena, calor, rutas con puentes cruzando el mar, Big Sur, Santa Bárbara…
Harry abrió los ojos, recostado en una cama de hotel en Los Ángeles, California.
Aquello había sido un sueño, un largo sueño. Había soñado que recorría todo el mundo con su escoba, que luchaba contra criaturas mágicas, y era feliz haciéndolo. Era feliz, con su escoba, en los paisajes desérticos, en las selvas, en las playas, en las altísimas montañas.
Sobre todo, se sintió feliz, en su sueño.
Sonriendo, Harry salió de la cama y de su habitación.
La mañana en la costa de Los Ángeles era hermosa. Estaban hospedándose cerca de la playa de Santa Mónica. El sol caía sin una sola nube sobre el muelle, el Pacific Park, el mar y la arena. Las palmeras en cada lado de la calle, la gente paseando felices, con ropa de verano, lentes para el sol, tablas de surf. Magos y muggles por igual, ingresaban a la playa para pasar un día de verano, soleado.
Los niños magos jugaban con pequeñas varitas que solo emitían chispas o luces de colores. Hermione amamantaba a Emma bajo una sombrilla, mientras Harry se bronceaba bajo el sol.
Sintió que algo grande y peludo le chupaba toda la cara, y abrió los ojos a tiempo para ver un enorme perro de pelaje rojo brillante pasarle la lengua por toda la cara, moviendo la cola frenéticamente.
-¿Quién es este? -dijo Harry, incorporándose, sonriendo. Ron reía junto a Jose.
-¡Es Rondog! -dijo Jose, riendo a carcajadas-. ¡Nuestro nuevo perro! Lo adoptamos hoy, de la calle. A Ron le gustó.
-¡Te dije que no le pondríamos Rondog! -protestó Ron, junto a ella. Hermione también reía.
Harry se puso a jugar con el perro, que si bien era gigante parecía un cachorro.
-Pero si son iguales, Ron -le dijo Harry, acariciándole el pelaje rojizo.
Rondog corrió por toda la playa, hasta el muelle. Mientras lo miraban correr, vieron que unos muchachos y chicas en traje de baño y con tablas de surf se acercaban a ellos. Uno de ellos los señaló, y los demás asintieron, acercándose.
-Deben querer autógrafos -susurró Ron.
El grupo de chicos llegó y los saludó. Harry se preparó para dar autógrafos, pero resultó que no era eso lo que querían.
-¡Hola! -los saludó uno alto y de cabello rubio-. Soy Lloyd. Ellos son Hank, Florence y Karen. Somos el grupo de este país que está empatado con ustedes en el Magic World Tour.
-Oh -pronunció Harry.
Se miraron entre los cuatro, sorprendidos.
-Hola -dijo Jose, tendiéndoles la mano.
Se saludaron todos.
-Qué casualidad -dijo Hermione-, que estemos los dos grupos viajando por el mismo lugar de Estados Unidos.
-No, en verdad vinimos aquí a propósito a buscarlos -dijo Florence-. No fue difícil seguirles el rastro, ya que ustedes son mucho más famosos que nosotros -la chica sonrió. Se veían simpáticos.
-¿Por qué nos vinieron a buscar? -preguntó Ron.
-Queríamos hablar con ustedes -dijo Hank-. ¿Tienen un momento?
-Claro.
Rondog llegó corriendo y se lanzó sobre Jose, para lamerle la cara. Ella lo tranquilizó con caricias y tomó asiento en la arena, igual que todos los demás. Le ofrecieron a los recién llegados unos licuados de frutas que Harry había aprendido a preparar con su varita, y todos tomaron bebidas frescas mientras hablaban.
-Ahora ustedes son quienes mandan -dijo Karen-. Con la renovación del torneo.
-No aún -dijo Hermione-. Hasta que termine esta edición, todo sigue como antes.
-Sí, es una competencia justa -dijo Ron-. Como les dijimos por carta, tenemos tantas chances de encontrar la pepita de Estados Unidos como ustedes. En estos días han encontrado casi todas las otras diez que faltaban. Pero eran equipos con menos puntaje, así que la situación sigue igual. Ganará uno de nosotros dos, el primero que encuentre la de este país.
-Y no tenemos idea de donde está -puntualizó Hermione.
-Ese es el tema -Lloyd sonrió-. Nosotros sí sabemos.
Los dejaron callados.
-Genial -dijo Harry, pensativo-. Bueno, eso está muy bien… -siguió pensativo-. ¿Dónde está?
-En Maine, en la otra punta del país -dijo Florence-. Al norte de Nueva York. Casi en el límite con Canadá. Allí estuvimos viajando hasta ayer, siguiendo una vieja pista que nos había quedado de la pepita que encontramos en Canadá.
-Así que ya sabemos su ubicación, y hasta la hemos visto -dijo Hank-. Solo es cuestión… De ir y agarrarla.
-¿Y por qué no lo hicieron? -preguntó Hermione.
-Pensamos que ustedes merecen ganar el torneo -dijo Karen-. Por eso vinimos a buscarlos.
Hubo un breve silencio.
-¿Por qué piensan eso? -preguntó Jose.
-Bueno, ustedes tuvieron el viaje más difícil de todos -dijo Lloyd-. Tuvieron que luchar con ese psicópata que los quería matar… Y todo lo de esas transmisiones en vivo… Creemos que están destinados a ganar el torneo. De hecho, pensamos que ustedes la encontrarían primero. Y cuando la encontramos nosotros, ayer, le dije a ellos, oigan, esto no debió ser así. Estábamos seguros de que ustedes debían ser quien ganen el torneo.
-Nadie está "destinado" a ser nada -dijo Harry entonces-. Si ustedes la encontraron, entonces ustedes son los ganadores. Vayan y tómenla, ustedes la encontraron.
Ron lanzó una mirada a Harry.
-Quizás podríamos encontrarla todos juntos, sino -sugirió Florence-. Si todos la agarramos a la vez, podemos ganar todos, repartir el premio…
-No, no otra vez -dijo Harry, tajante-. Ya lo he hecho una vez, en otro torneo. Y no me quedó buen sabor de boca. Creo que, en este caso, lo justo es que ganen ustedes, porque ustedes encontraron la pepita. Vayan y tómenla, el premio es de ustedes.
Después de unos breves segundos en quien nadie dijo nada, finalmente Hank asintió.
-Bien, de acuerdo -dijo, mirando a sus compañeros y bebiendo el licuado de Harry-. De todas formas, no necesitamos el dinero, lo donaremos a causas benéficas.
-Sí, hemos visto demasiados lugares en el mundo que lo necesitan más que nosotros -dijo Karen.
Después de eso, pasaron un rato todos juntos, compartiendo anécdotas del torneo. Esos chicos les contaron que viajaron por todo el Ártico y el norte de Canadá, cruzando de Alaska a Rusia por el estrecho de Bering, para luego andar por el extremo oriental de Rusia hacia el sur y hasta Japón.
Fue una tarde agradable, hasta que finalmente se despidieron y los chicos volvieron a tomar su traslador de regreso a Maine, donde tomarían la pepita de oro que faltaba y se convertirían en los ganadores del torneo.
-Vaya -Ron suspiró luego de verlos partir-. Pudimos ser los ganadores.
-No lo merecíamos -dijo Harry-. Ellos encontraron la pepita. Ellos lo merecen.
-Después de tantos años y años de tener protagonismo -dijo Hermione, mirando a Harry de reojo-, es extraño no haber ganado, ¿verdad?
-Es extraño -coincidió Harry-. Pero, como dijimos hace un año, quizás ya sea hora de vivir una vida normal.
-Sin tanto protagonismo -comentó Ron.
-Como personas normales -dijo Hermione.
-Sin tener que ser los que derrotan al villano siempre, ni los que obtienen la fama, ni los ganadores del torneo -dijo Harry.
-De hecho, Harry, tú no derrotaste al villano este año -dijo Hermione, con una sonrisita-. Fue Malfoy.
-Tampoco lo habías derrotado el año pasado -acotó Ron-, porque el año pasado lo venció Hermione.
-Estás decayendo, hermano -dijo Jose, sonriendo.
Harry sonrió exageradamente, y no sabía por qué, pero todo eso de no ser quien derrotaba al villano y de saber que no tendrían la gloria ni el dinero por haber ganado el Magic World Tour, ahora el Wanderlust Tour, se le hacía algo tan feliz.
Se quedó sonriendo como tonto, mientras hacían toda clase de bromas y reían, Rondog corriendo entre ellos y ladrando contento.
Sus risas quedaron suspendidas en el aire, flotando, mientras el sol se movía por el cielo, de un lado a otro, finalmente cayendo en el horizonte en un atardecer precioso, hundiéndose en el océano Pacífico, mientras Harry y Hermione se besaban con los pies descalzos en el agua del mar, y sus cabellos flotando junto a ellos.
Se abrazaron y se miraron a los ojos, las luces anaranjadas del ocaso en ellos, haciéndolos brillar.
-¿Este es nuestro final feliz? -susurró Hermione. Harry la abrazó por la cintura, sobre su vestido de verano, y asintió. Se besaron en los labios y se acariciaron el rostro, oyendo el susurro del mar tras ellos.
-Harry James Potter… -dijo un pequeño mago de MACUSA, enviado allí para realizar el matrimonio, en medio de la playa de Santa Bárbara, donde hicieron la doble boda, sobre la arena, montando unos pocos asientos en fila con una sencilla tarima al final, donde estaban ellos-. ¿Aceptas por esposa a Hermione Jean Granger, para amarla y respetarla sin pociones, en la salud y en la enfermedad mágicas, en la guerra y en la paz de los magos, hasta que la muerte los separe?
-Sí, acepto -dijo Harry, que estaba vestido con una túnica de gala azul oscura, y llevaba a Emma en brazos.
-Hermione Jean Granger… -prosiguió el mago, haciendo las mismas preguntas a ella. La señora Weasley lloraba en la primera fila, y la Ginny de diecinueve años, que había ido allí desde el Universo 2 para la boda, le sostenía la mano junto a su novia, Luna, ambas vestidas de gala. En la hilera de atrás, Sirius y Lupin miraban hacia adelante muy serios, con túnicas de gala negras. Lily y James, ambos habiendo asistido allí con una niña de cinco años y uno de solo un año, miraban desde otra fila de asientos.
-Sí, acepto -dijo Hermione, también. Ella y Harry se miraron y sonrieron. Luego Hermione exhibió los dientes en una sonrisa de oreja a oreja, se acercaron y se abrazaron, mientras se besaban efusivamente.
Todos empezaron a aplaudir, y Malfoy fue el primero en lanzar una chispa de fuegos artificiales al aire, con su varita, cosa que todos los demás también hicieron a continuación, a pesar de que era de día. Los fuegos artificiales rompieron sobre ellos, brillantes y visibles bajo el sol por su magia.
Ron entonces se acomodó el moño que tenía en el cuello de su túnica de gala, porque el pequeño mago de MACUSA caminó hacia él.
-Ronald Bilius Weasley…
La señora Weasley rompió a llorar tan fuerte que su hijo Percy tuvo que pedirle al oído que tratara de calmarse. Bill y Charlie miraron a su madre y Arthur les indicó con un gesto que no pasaba nada. Evangelina, Fred y George, tras ellos, tenían túnicas de gala rojas de algo parecido a piel de dragón, y hablaban entre sí rápidamente en voz muy baja. En el fondo, Neville y Luna de ese universo también miraban hacia adelante, junto a Hagrid, que ocupaba cinco asientos.
-Sí, acepto -dijo Ron.
-Joselié Evans…
-¿Evans? -preguntó en un susurro la Ginny de treinta años, que estaba en una fila del fondo junto a una Hermione de cuarenta años, la original de ese universo, que había ido allí para la boda con su hijo Steve, que estaba junto a ella.
-Sí, oí que se cambió el apellido hace poco -le susurró esta, en voz muy baja.
-¡Sí! Acepto -dijo Jose, muy entusiasmada.
Ella y Ron se besaron con mucha más efusión, tanta que la señora Weasley quedó escandalizada y miró hacia otro lado, tapándose la cara con una mano.
Entonces, una fila de niños caminó por un costado de las hileras de sillas hasta la tarima de adelante: Eran James, Albus, Lily, Hugo y Rose, que habían terminado ya el primer año en Beauxbatons. Los cinco niños y adolescentes estaban a punto de volver a sus verdaderos universos; de hecho, ya se habían reunido con sus verdaderos padres de allí, pero estos habían decidido que primero acabaran el año en Beauxbatons. Caminaron frente a los cuatro magos adultos ante ellos, vestidos todos de gala, y alzaron sus varitas al cielo para lanzar chispas de colores. Sonrieron y volvieron a sus asientos, mientras todos aplaudían.
Harry y Hermione por un lado, Ron y Jose por otro, sonrieron y saludaron al público mientras sonaba una música de boda entonada por una banda musical de elfos domésticos, con violines y un arpa, y pétalos de rosa blanca flotaban en el aire, levitando mediante magia, en medio de los aplausos de la gente y las chispas de colores que salían de las varitas, sobre la playa y por encima del mar.
…
Junio terminó allí, y con ese mes desapareció el año. Todo lo que habían vivido esos meses, el Magic World Tour, los viajes y todo, finalmente acabó. El otro equipo tomó la pepita de oro final, se convirtieron en los ganadores del torneo y recibieron el premio de diez mil galleons. Hubo una ceremonia de premiación, y el torneo fue dado por finalizado.
Durante julio, Harry, Ron, Hermione y Jose hicieron una doble luna de miel allí mismo, en Los Ángeles, que consistió en hospedarse en un hotel de magos con piscina, spa, etc., por unos días. Luego de vivir esa luna de miel llena de amor y pasión, y felicidad, compraron dos casas, una para cada pareja y una junto a la otra, en un barrio en las afueras de la ciudad, tranquilo y sin tanta gente. Ambas casas tenían a la playa como jardín trasero, así que vivirían al lado del mar. Ambas casas linderas eran enormes y contaban con varios espacios adecuados para utilizar magia. Harry, que por dentro extrañaba siempre un poco el castillo de Hogwarts, mandó a que construyeran mediante magia una Sala Multipropósito en el pasillo del segundo piso de la suya, entre algunas otras excentricidades.
Para pagar todo, sacaron créditos en un banco de magos de Los Ángeles, a pagar en unos veinte años. Con su nuevo sueldo que tenían ahora que eran directores del Wanderlust Tour, podían permitírselo.
Pasaron un verano feliz en Los Ángeles, acomodándose a su nueva vida de casados allí. El verano de 2020. Sirius terminó yéndose a vivir a Los Ángeles también, cosa que Harry no pudo evitar. Su padrino quería estar cerca de él, para suplir los años de su infancia que no pudo pasar a su lado. Lupin y él compraron una casa mucho más modesta en el centro de la ciudad, para estar cerca suyo, y se dedicaron a trabajar para MACUSA en su sede de Los Ángeles.
Los Weasley se quedaron en Inglaterra. Ahora que todos regresaron a sus respectivos universos, para ser felices y vivir sus vidas allí donde pertenecían, no había Ginny en ese universo, pero sí estaba Fred, que a pesar que pertenecía a otro universo prefirió quedarse en este. Algunas personas pasaban unos meses en un universo, y luego viajaban por unos meses a otro. Harry mismo visitó otros universos a lo largo de los siguientes años, una vez cada tanto, para saludar a amigos y conocidos allí. Incluso regresó a su universo, el Universo 5, antes de que terminara ese año. Por unos días, pudo visitar su antigua casa de Hogsmeade, y a las personas de allí. Hermione también lo hizo con el Universo 4. Pero solo unos días, porque ahora su vida estaba en el Universo 1, en Los Ángeles.
Los Weasley que quedaron viviendo en ese universo llevaron una vida tranquila en Inglaterra, y todos ellos viajaban cada dos o tres meses a Los Ángeles para visitar a su hijo y a Harry, Jose y Hermione, así que se veían seguido. Lily y James también volvían a ese universo una vez cada cierta cantidad de meses, para visitar a Harry. Le contaron que todo estaba bien en su universo, y estaban teniendo la vida que siempre habían querido tener con sus dos hijos.
Neville y otros ex compañeros de Hogwarts también se aparecían en casa de Harry y Hermione de vez en cuando, previo organizar por carta o whatsapp, para reencontrarse y compartir algunos días en la playa, todos juntos.
Jose quedó embarazada menos de un año después, y en 2021 dio a luz a su pequeño bebé, al que llamaron Rupert. Antes de que terminara el 2021, Hermione quedó embarazada por segunda vez, y así fue como Emma conoció en 2022 a su nuevo hermanito: Daniel.
Los años pasaron, y la vida, por suerte, nunca más les trajo sorpresas desagradables. Era como si todos esos años de magos oscuros y fuerzas del mal hubieran sido una maldición que se rompió en el verano del 2020, para no volver jamás. Nuevas ediciones del Wanderlust Tour fueron planificadas por Hermione; muchos magos jóvenes de todo el mundo fueron convocados por Jose; se desarrollaron eventos para lanzar y promocionar el evento, que llevó a cabo Harry; y hubo muchas pistas y pruebas a superar por los participantes, colocadas en todo el mundo por Ron.
De vez en cuando viajaban a Inglaterra para recorrer los antiguos lugares que habían formado parte de sus vidas: Hogwarts fue reconstruido, finalmente, en 2022, y los magos ingleses ya no tuvieron que ir a Beauxbatons. Aunque ahora era un castillo nuevo que no tenía nada que ver con el anterior. Harry lo conoció, y conoció a su nuevo director: Neville. Este le pidió que diera algunas charlas allí. Si bien Harry no tenía una carrera académica, sino que ahora se ganaba la vida llevando a cabo un evento de viajes alrededor del mundo, era agradable de vez en cuando pisar un aula de clases para enseñar cosas que había aprendido, por experiencia, a lo largo de su juventud.
Hogsmeade jamás fue reconstruido, pero surgieron nuevos barrios de magos entre medio de los lugares muggle en todo el mundo, ya que, a medida que pasaron los años, la unión entre ambos pueblos fue en aumento, y ambos pueblos fueron compartiendo más y más cosas, hasta que la vida de unos no fue tan distinta que la de los otros.
Jose vivió una hermosa vida en la que todo lo nubloso de su pasado quedó atrás, y pudo disfrutar de un futuro claro y que agradeció enormemente poder tener. Cada día de su vida estuvo contenta de estar allí, en esa época y en ese año, con las personas con las que estaba. Se dio cuenta de que, más allá de cómo hubiera sido que terminó viviendo esa vida, no se arrepentía por un segundo de cómo habían resultado las cosas.
Ron tuvo una vida como siempre quiso: Con dinero, ahora que tenía un sueldo más que generoso; dándose cuenta poco después de que esto no era lo más importante en la vida, y aprendiendo a disfrutar más allá de los lujos y comodidades. Con comida, ya que, si bien Jose no era una excelente cocinera como su madre, él mismo acabó aprendiendo tanto de cocina que le dieron un título de chef mago, y organizaba enormes comidas para él y todos sus amigos en el patio de su casa los fines de semana. Y, lo más importante, una vida con amigos y con seres queridos, donde su familia y las personas que amaba estuvieron siempre cerca.
Hermione vivió todos los años restantes en una armonía que la hizo sentir completa por dentro. Su pasado del Universo 4 quedó atrás para siempre, y acabó siendo lo que quería ser: Hermione Granger. Como ella misma había dicho, ya no era la Hermione intelectual del pasado, ni tampoco la estrella de rock que vino después. Ahora era una Hermione que vivía en un placentero punto medio, sin excesos ni extremos. Maduró y ya no necesitó ser superior a nadie, tampoco se le complicó hacer amigos ni sociabilizar, y mucho menos volvió a tener recaídas con el alcohol o las drogas. Descubrió aquello que más disfrutó tener en la vida: A sus hijos, a quienes amó y cuidó cada segundo, dedicando su vida a convertirlos en personas tan buenas como pudieran llegar a ser.
Harry descubrió lo que era vivir una vida sin ser famoso, sin ser un héroe y sin atraer la atención de todo el mundo. Una vida sin ser el niño que vivió, el adolescente que sufrió, el joven que tuvo que luchar y luchar incansablemente contra todo. Luego de todo eso, se convirtió en el hombre que disfrutó su vida, y la tranquilidad de ya no tener que vivir todo eso. La tranquilidad de ser una persona normal, que no necesitaba ser el protagonista, que no necesitaba ser el que triunfe, el que derrote al mal. Que no necesitaba ser la fuerza del bien, porque ahora vivían en un multiverso lleno de fuerzas del bien, y sin ningún mal. Un hombre que ahora, simplemente, vivía una vida normal. Sobre todo, una vida feliz. Una vida con amigos, con sus hijos. Una vida como siempre había querido.
Una vida con verdadera magia.
