No hice revisión por lo que espero me perdonen cualquier error.


Capítulo 7

.

La hermosa morena se despertó con el brillo del sol que se filtraba y las cortinas no lograban ocultar. Estaba un tanto adormilada y le dolía todo el cuerpo, cierto peso en su cintura la hizo bajar la mirada para encontrarse con un brazo, aferrándola por la cintura.

Es David. Recordó con una sonrisa.

El rubio se removió ajustando su abrazo y lo sintió presionarse contra su trasero, se giró con cuidado para mirarlo, solo para encontrarlo dormido. Sonrió mordiéndose el labio inferior. Cierta parte de la anatomía del rubio estaba bien despierta.

David era insaciable.

Fue una sorpresa agradable el saber lo increíble que era en la cama. Tan pasional y cariñoso a la vez. Había perdido la cuenta de cuantas veces lo habían hecho la noche anterior.

Observó su amplio torso desnudo, fijándose en las marcas rojas de arañazos que sus propias uñas habían dejado ahí ¿desde cuando ella hacía eso? No recordaba haber hecho eso antes, pero de nuevo… nunca había disfrutado tanto del sexo.

Se dedicó a mirarlo dormir. Su cabello despeinado se veía incluso más rubio con el pequeño rayo de sol.

Su fuerte barbilla la traía loca y el rastrojo de su barba raspándole la piel le encantaba. Llevó su pequeña mano para acariciarle el rostro y el rubio sonrió aun dormido. Tan increíblemente guapo. Soltó un suspiro al ver sus labios. Ah, esos labios que habían acariciado cada recóndita parte de su ardiente piel la noche anterior. Besando cada recoveco, llevándola a las estrellas. Sintió que se humedecía del simple recuerdo y una idea se iluminó con luces de neón en su cerebro.

Con cuidado de no despertarlo lo acomodó en la cama mirando hacia arriba y ella se sentó a horcadas sobre su cintura, el rubio soltó un suspiro pero no despertó. Entonces con una sonrisa la morena inclinó su cuerpo y comenzó a repartir besos sobre el torso descubierto, mientras con una mano sobre el colchón sostenía su peso y con la otra acariciaba los increíbles abdominales e iba bajando lentamente, ajustándose entre las largas y musculosas piernas, hasta que quedó de frente al miembro erecto de David.

Volvió a mirarlo y esta vez el rubio se estaba despertando, esperó hasta que bajara la mirada y con una sonrisita inocente dejó un besito casto sobre su ingle antes de tomar su miembro con una mano y pasar su lengua desde la base hasta la cabeza, provocando un escalofrío que recorrió de arriba a bajo al rubio sacándole un gemido ronco. Regina sonrió maliciosamente al ver su reacción, siempre le había encantado tener este poder sobre cualquiera con quien se acostara, pero con David era diferente, con David sentía que podía ser suave y entregar el mando sin el riesgo de ser lastimada.

El rubio prácticamente se desasía en sus atenciones con la simple vista de tenerla entre sus piernas, sentir la suave y pequeña mano acariciarlo de arriba a bajo, la tibia y húmeda lengua que jugaba con su miembro lo amenazaba con acabar antes de tiempo, el mirarla solo hacía que se acercara cada vez más, e intentó concentrarse en el techo y realizar cálculos matemáticos mientras casi rasgaba las sabanas con sus manos.

Regina bajó su boca hacia sus testículos y su mano subió a la cabeza de su miembro, recogiendo con su pulgar el líquido pre seminal que se escapaba por el pequeño orificio mientras sonreía malvadamente al escucharlo maldecir en medio de un gemido. La humedad y palpitación en su intimidad le recordó cuanto es que quería tenerlo enterrado muy dentro, pero primero quería probar qué tan profundo podía llevarlo en su boca, y sin pensarlo dos veces envolvió sus labios sobre la cabeza, succionando y rodando su lengua.

-¡Mierda!

-Lenguaje, señor Nolan-. Dijo Regina levantando la cabeza y apretando un poco su miembro para que la mirara y cuando lo hizo le sonrió con malicia -No querrá que lo castigue ¿o si?-. Y antes de que el rubio le contestara volvió a llevarlo a su boca, esta vez un poco más profundo, subiendo y bajando la cabeza, relajando la garganta para tratar de llevarlo completo.

Su boca era suave, caliente y húmeda, una de sus manos masajeando sus testículos y la otra arañándole el abdomen lo tenían jadeando con los ojos cerrados e impulsando sus caderas hacia arriba inconscientemente, hasta que ella se alejó y estuvo a poco de reclamarle porqué lo hacía, cuando sintió su peso sobre su cintura. Al abrir los ojos ahí estaba ella, divinamente desnuda, sus pezones duros e invitándolo a que los acariciara y él no iba a ser descortés, se sentó sobre la cama y llevó ambas manos a sus pechos mientras la besaba profundamente. Regina tomó su erección con una mano, le guio a su entrada y se dejó caer suavemente, tomando cada glorioso centímetro lentamente mientras el rubio le acariciaba la espalda baja. David la vio abrir sus preciosos ojos y enfocarlos en los suyos con tanta entrega, tanta confianza, con tanto amor. Que se juró a si mismo hacerla feliz cada segundo por el tiempo que ella quisiera.

Regina lo besó, aferrándose a su cuello y comenzó a moverse. Estaba tan húmeda y él se sentía tan increíble, sus manos jugando con sus pechos la hicieron gemir ahogadamente mientras aumentaba el ritmo. David dejó un reguero de besos y mordiscos en su cuello de camino a su pezón derecho mientras sus manos se trasladaron a sus caderas para ayudarla a llevar el ritmo, podía sentirla cerca por la forma en que se apretaba a su alrededor tan deliciosamente que lo acercaba también a él. Se dejó caer de espaldas en la cama llevándola con él, y poniendo sus pies sobre el colchón comenzó a impulsar sus penetraciones encontrándose a mitad de camino con sus movimientos, envolviendo la habitación de gemidos, jadeos y el sonido húmedo del choque de su piel hasta que ambos se deshicieron en el placer.


.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

.


-Tengo una duda… si tus papis van a ir juntos a Australia… ¿tú también vas?

-Oh-. Giró su cabeza hacia un costado mientras la miraba atento.

Hacia un buen rato que Miriam y Jason estaban despiertos, de hecho el pequeño se despertó y no había dejado a Miriam dormir más. Claro, si él no dormía, nadie más lo hacía y sentado en la cama se puso a jugar con la cara y el cabello de la mujer hasta que ella lo atacó con besos y cosquillas haciéndolo reír a carcajadas. Entonces se levantó para prepararle el biberón llevándose al pequeño con ella, mientras lo hacía se preguntó brevemente cómo se ducharía hasta que bebió un poco de café saliendo de la bruma de sueño que aun le quedaba y recordó la sillita de auto. Sí, tendría que llevarlo con ella al baño, pero al menos no corría el riesgo de dejarlo sobre la cama y que este se cayera. Que dios se apiadara de ella si algo así ocurría, porque seguro no sobreviviría a David y mucho menos a Regina.

Y aquí estaban ambos desayunando, sentados en el sillón y Miriam platicando con él como si fuera un adulto y lo gracioso es que el pequeño parecía entenderla. No sabía si era porque el pequeño pasaba demasiado tiempo con Regina, pero tenía ciertas expresiones muy parecidas a las de ella. Como la de girar la cabeza a un lado cuando tenía una duda, era una pequeña cosita encantadora, que sonreía por cada cosa mostrando su encías en la cual ya se apreciaba un pequeño diente queriendo salir. El niño no parecía quisquilloso con eso, como lo fueron sus sobrinos en su tiempo, pero si babeaba mucho y le gustaba llevarse las manos a la boca. Hizo una nota mental de regalarle un juguete mordedor.

-Bueno, tú que opinas ¿Crees que ya sean novios?-. Jason le dio una sonrisa babosa como si se burlara de ella -Sí… es una pregunta tonta, más considerando que son las 9:30 AM y aun no llaman o envían un texto preguntando como estás, yo creo que… ufff ¿Qué es eso, un pañal sucio?-. Se cubrió la nariz, y el pequeño la miró como si actuara como una loca -Vamos a cambiarte antes de que llegue mami Gina y diga que soy una pésima niñera.

Una vez quitado el pañal, lavado el culete, hachado un poco de polvos de bebé y colocado un pañal limpio, lo recostó sobre la cama para decidir que ropa ponerle. Una tarea difícil, tenía mucha ropa bonita en su bolso. Definitivamente no podía hacer un mini desfile de moda y probarle todo para ver como le quedaba. Así que se decidió por un blazer gris de cuadros, un pilucho blanco y pantalones azules a juego con el blazer. Lo preparó, le colocó las diminutas zapatillas deportivas y le peinó el poco cabello que tenía.

-Eres todo un principito.


.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

.


David se había vuelto a dormir, aunque si le preguntas a él, solo pestañeo. Al abrir sus ojos se giró en la cama con toda la intención de abrazar a Regina, pero no estaba en ningún lado, el breve pánico que sintió al pensar que se había ido desapareció en el mismo momento que estuchó la ducha. Después de todo ¿A dónde iría? Este era su departamento. Se levantó de la cama y tan desnudo como el día en que nació, se encaminó al baño. La puerta estaba semi abierta, sonrió pervertidamente al imaginar el sexo en la ducha. Ahí estaba la hermosa mujer que hacía que su corazón se detuviera y acelerara con solo una sonrisa; desnuda, húmeda y demasiado sexy tras la mampara de vidrio de la ducha. Su miembro se endureció con la simple vista y el recuerdo de como se sentía estar tan enterrado dentro de su intimidad… y de su boca. Oh esa divina boca y esa talentosa lengua. Silenciosamente abrió la mampara y se metió dentro. Estaba a punto de tocar la bella figura de la morena, cuando el agua lo tocó, provocando que retirara la mano inmediatamente y la revisara. El agua era increíblemente caliente y Regina estaba ahí debajo del chorro como si nada. Con el mismo silencio con el que entró, salió de la ducha y se apoyó contra el lavabo, simplemente observándola. No se arriesgaría, por ahora, a meterse bajo ese ardiente chorro de agua.

Cuando la morena al fin terminó y se giró para salir de la ducha, lo vio ahí. Tan desnudo y tan antojable. Le sonrió divertida al ver su miembro endurecido y saludándola.

-Creí que en cualquier momento saldrías con una pequeña cría de dragón sobre tu hombro-. Comentó el rubio, cruzado de brazos y una pequeña sonrisa, divertido viéndola salir tras una gran nube de vapor–Nosotros los simples mortales no resistimos esa temperatura

¿Qu…? Eres idiota-. Respondió la morena riendo y poniendo los ojos en blanco. Se envolvió en un albornoz, comenzando a secar su cabello con una toalla –En realidad me gusta más Cersei-. Se encogió de hombros y volvió a mirarlo –Hay que ir por Jason.

-Lo sé, ya son las nueve y no he llamado a Miriam para saber de él ¿Le llamarías mientras me ducho?-. Preguntó inclinándose para capturar sus labios en un beso calmo.

-Mhm le diré que vamos en camino-. Entornó la mirada y dijo -Date una ducha bien fría-. Y acarició su miembro con un malvado dedo antes de alejarse de el.

.

Una hora más tarde ambos entraban al departamento de Miriam para recoger al pequeño que al verlos chillaba de alegría, especialmente al ver a Regina, levantando sus bracitos hacia ella esperando que lo tomara. La morena no lo hizo esperar y lo tomó besando sus mejillas regordetas dejándole una marca de su lápiz labial.

-Hola mi bomboncito ¿Miriam se portó bien contigo?

-¿Esa pregunta no debería ser al revés? Además yo siempre me porto bien-. Dijo Miriam -No como ustedes par de tortolos-. Los miró a ambos, fijando su mirada en ellos y cruzando los brazos frente a su pecho. David se sonrojó y Regina centró toda su atención en el bebé, tratando de escapar de la mirada escrutadora de su amiga. Miriam sonrió y prefirió dejarlo pasar, le preguntaría después a Regina, cuando estuvieran solas. Era bastante obvio que habían pasado la noche juntos, solo les faltaba un letrero diciendo "Tuvimos sexo fantástico anoche" -Como sea ¿quieren un café? Hay una nueva cafetería en la esquina.

.

-Y bueno… Jason y yo platicábamos sobre su viaje a Sydney-. Comentó la joven abogada, sentada con ambas manos sobre una taza de café mientras veía a Regina interactuar con el pequeño, realmente parecía una madre con el niño.

-Es cierto-. Dijo el rubio –Es el próximo mes-. Ante esto Regina levantó su vista para mirarlos a ambos.

-Jason va con nosotros.

-No me esperaba menos-. Comentó Miriam tratando de no burlarse de la forma en que se miraban Regina y David.

-Dudo que podríamos estar tanto tiempo lejos de él-. Dijo la morena y el pequeño estuvo de acuerdo tratando de aplaudir con sus pequeñas palmas, haciéndolos reír a los tres.

.

Luego de despedirse de Miriam, ambos decidieron disfrutar del resto del día los tres, Central Park fue el lugar elegido principalmente por las múltiples actividades que podían hacer, lo primero que hicieron fue alquilar una barca en Loeb Boathouse, donde hicieron una fila de al menos 10 minutos que a David le pareció interminable, mientras a su lado Regina y Jason le daban animo regalándole lindas sonrisas y besos robados de la morena.

David remaba mientras veía a la hermosa morena jugar con su pequeño, ataviado en un diminuto chaleco salvavidas que les había proporcionado Loeb Boathouse a los tres. El sol brillaba sobre el cabello oscuro de la morena, dándole un brillo resplandeciente que lo tenia embobado, cogió su celular y sin poderlo retrasar más, capturó varias fotografías de sus dos amores, mientras estos no se daban cuenta. Hasta que Regina se fijó que no avanzaban y levantó su mirada hacia él, siendo fotografiada en el instante en que lo miró con una bella sonrisa.

-¿Qué haces?

-Fotografío la belleza frente a mí, ustedes son lo más hermoso que he visto en mi vida-. La morena sonrió, se sentía completamente enamorada da este hombre que había logrado hacerla confiar plenamente su corazón en él.

-Deberías incluirte en la foto-. El rubio se movió con cuidado de no mover mucho la barca, y se sentó a su lado, utilizando la cámara frontal del celular, capturó una serie de fotografías del maravilloso momento.

Al volver al embarcadero, decidieron almorzar en el restaurant del mismo lugar, maravillándose de las llamadas de las muchas aves cercanas al lago. La comida fue realmente grata; estuvieron hablando tanto del viaje a Australia, como del fututo juntos y Jason. El niño parecía encantado de salir de casa y pasear por la ciudad.

Al término del almuerzo decidieron seguir caminando por Central Park, David llevaba a Jason en su portabebés y a Regina de la mano, exhibiendo una sonrisa inmensa y orgullosa sintiéndose completo con ambos. Como una pequeña y hermosa familia.

Como cada fin de semana el parque estaba lleno de familias, turistas y gente haciendo deportes, se sentaron bajo la sombra de un árbol, con una manta cubriendo el césped para el bebé. Jason maravillado jugando con sus juguetes y Regina mientras su padre babeaba por la ternura de ambos y capturaba cada momento con la cámara de su celular, agradeciendo a quien sea que hubiera puesto al maravilloso ángel que era Regina en su camino. Lo había ayudado de tantas maneras cuando más lo necesitaba y sin esperar nada a cambio. El mundo necesitaba más personas como Regina Mills.

De pronto algo importante llamó su atención desde el fondo de su mente, y quiso golpearse por no recordarlo antes.

-Regina…

La morena lo miró preguntándole silenciosamente qué ocurría, pero David se perdió en la sonrisa que aun tenía de estar jugando con el pequeño, le regaló una boba sonrisa de enamorado y tomó su pequeña mano en la suya.

-Te quiero-. Le confesó, maravillándose con la brillante sonrisa y el leve sonrojo que adornaron sus mejillas -Y sé que Jason te quiere, eres su mamá-. Dijo haciéndola reír puesto que ya varías veces ella misma lo había llamado su hijo -Lo que quiero preguntarte… es si quieres…

-Ma-ma…

Ambos desviaron su mirada, bajándola inmediatamente hacia el pequeño niño sentado entre ambos, quien los miraba sonriendo y con sus manitas juntas en un intento de aplaudir.

-¿Qué fue lo que dijiste Jason?-. Quiso saber el rubio, esperaba no haber oído mal. Pero el niño solo se rio babosamente mirandolo. Entonces miró a Regina en busca de respuestas.

-Creo que…

-Ma-ma-. Volvió a repetir el pequeño rubio, estirando sus manitas hacia Regina.

-¡Te ha dicho mamá!-. Exclamó el rubio encantado. Mientras Regina tomaba en brazos al niño.

-Es muy pequeño para estar hablando, acaba de cumplir los cinco meses-. Regina trataba de no emocionarse, seguramente el niño solo estaba balbuceando o era producto de un gas. Pero le fue imposible que sus ojos no se empañaran y su pecho se calentara de amor por ese pequeño.

-ma-ma… ma-ma… ma-ma-. Repetía el pequeño, colocando sus diminutas manitos en el rostro de la morena, como si intentara aclararle que era a ella a quien le hablaba.

-¿Dices mamá Jason?-. David se cambio de sitio sentándose a un lado de Regina -¿Verdad que dices mamá?-. Y el niño volvió a repetir la palabra, y Regina esta vez no se aguantó y las lagrimas resbalaron de sus ojos mientras repartía besos en las mejillas regordetas del pequeño Jason que reía encantado. David le besó la cabeza y secó sus lagrimas sintiéndose igual de emocionado que ella -¿Ves que si eres su mami? Ya no puedes escapar de nosotros-. Comentó antes de girar su rostro y besar sus labios suavemente -¿Quieres ser mi novia?

La risa de Regina no se hizo esperar y lo besó nuevamente.

-Si no lo supiera mejor diría que te haz puesto de acuerdo con Jason para que yo terminara aceptando.

-¡Somos inocentes!-. Dijo levantando sus manos -Espera... ¿aceptas?

-¡Claro que acepto!-. Su sonrisa era brillante y su corazón palpitaba fuerte dentro de su pecho, con una mano acunó su cuello y lo acercó a un beso en el que imprimió el amor que sentía.


No te vayas sin al menos decir hola o gracias :)