-.-.-.-.- SENSACIONES -.-.-.-.-

Y caemos en tiempos difíciles. Ambos perdimos nuestras mentes

Gritamos y chillamos de nuevo, Nos despertamos por la mañana

Tratamos de seguir adelante, Pero el ciclo comienza de nuevo.

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El ánimo de Susana es el peor, tira todo, los cojines, floreros, bandeja, comida, platos... en fin de todo, tiene la pierna destrozada, corrección, no tiene pierna... en el accidente quedó tan destrozada que por temor a una posible infección en la recuperación habían decidido amputarla. De repente la puerta se abre y sus ojos se llenan de espanto ¡Es él! Y su rostro tiene una sonrisa diabólica, la rubia trina y quisiera poder estrangularlo, por su culpa se encuentra ahora en cama, no puede participar de la obra y ha perdido una pierna

-¿Qué haces aquí?

-Oh querida ¿Qué maneras son esas de saludar?

-¡Eres un infeliz! Por tu culpa estoy postrada ahora en esta cama ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Largaaate!

-Más vale que tranquilices querida, deberías de estar agradecida

-¡Já ¿Agradecida?! Lo que has hecho es joderme la vida

-Simplemente me he limitado en cobrar personalmente el precio, ya que tardabas mucho en decidirte

-¿Qué quieres decir?

-Espera y verás...

Susana estaba confundida con las palabras, su enojo no le permitía ser objetiva ni entender con facilidad, hasta que llaman a la puerta de su habitación y un rostro familiar asoma con temor

-Buenas tardes

-¿Se puede saber qué hace usted aquí? ¡Largueseeee! No quiero verlo ¡Por su culpa mi querida Susi está en cama!

-Señora Marlow... yo, lo siento

-¡Sus disculpas no le devolverán la pierna mi hija! ¡Desgraciado! Usted está feliz porque tiene sus dos piernas mientras que mi Susi deberá estar postrada en cama por el resto de su vida

Para Terry esas palabras fueron como puñal sobre su corazón, había visto como esa mujer menuda había utilizado todas sus fuerzas con tal de salvarlo de un accidente de seguro mortal para él y todo por amor. Observa el rostro de Susana quien está estupefacta por la escena y el sentido de culpa crece más, suficiente dolor tiene con saber la pérdida y su nueva condición para estar ahora añadiendo más pesares.

-¡Lárguese! ¡Fuera! ¡Y no vuelva nunca!

-Lo siento mucho, perdón si les he incomodado con mi presencia, hasta luego... adiós Susana

-Terry...

El hombre se gira en el momento que la puerta se cierra tras el castaño, ¡Qué espanto! Esa sonrisa es diabólica, se le ve orgulloso pero ella aún no termina de entender, Terry había creído que hablaba con su madre y no con un extraño

-¿Qué le has hecho a Terry?

-Nada querida, simplemente cobrarme

Con su mano acaricia la cabellera de la rubia y siente como se estremece con ese gesto

-¡Deja a Terry en paz! Yo te dije que quería que me amara, no que lo lastimaras

-Error pequeña, dijiste "Lo quiero para mí, que me elija a mí" y simplemente para lograr eso debías romper un corazón, el de cualquiera pero no lo hiciste, así que tuve que actuar por ti, alguien debía hacerlo, ya que un pacto es un pacto

-Nooo... ¡No le hagas nada! Yo... yo puedo romper el corazón de otra persona, a él déjalo en paz

-¿Estás segura? En tu actual condición dudo mucho que puedas hacer algo

Susana tiembla, de odio, miedo, pavor, desquicio... ese hombre frente a ella es ¡Horrible! Cada vez la piel se le arruga más y le cuelga, está acercando su mano al rostro de ella, ve como tiene unas garras asquerosas casi putrefactas, quiere tomarla por la barbilla y obligarla a ver en sus ojos negros, tenebrosos, siniestros, capaces de arrastrarla hasta el mismo averno... siente el aliento rancio y azufrado estrellarse en su rostro

-Y son muy altos los intereses si no pagas tu parte... te espera el peor de los sufrimientos

-te... te pagaré... pero... pero no con él

-¿Acaso no te has dado cuenta, que ahora que empieza a romperse su corazón, podrás tenerlo a tu lado? ¿O piensas darme el tuyo?

Susana cierra los ojos con fuerza adelantándose a sus movimientos, espera que de un momento a otro introduzca sus garras en el pecho para tomar su corazón, el miedo escurre por sus poros... justo cuando escucha el sonido automáticamente se sobresalta y esa voz la sorprende:

-¡Hija, ¿Te encuentras bien?! Estás pálida

-¡Mamáaa!

Se abraza a ella, suelta el aire contenido... entonces es consciente hasta qué punto tiembla del miedo; su madre piensa que es debido a todo los acontecimientos recientes lo que tiene de esta manera a Susana. La joven es sedada para evitarle más sufrimiento. Lo que sorprendió en gran manera a la señora Marlow fue que el señor Grandchester llegara todos los días al hospital pero no pasa a saludarla.

El estreno de Romeo y Julieta está las puertas, Susana ha sido sustituida por Karen Claisse y todo sigue como si nada hubiese pasado. La paranoia de la rubia es constante, aún no sabe ¿Cómo librar a Terry de esto?

La noche previa a la gran presentación él llega a visitarla, en su rostro pudo ver un brillo diferente

-¿Está ella aquí verdad?

-¿Cómo dices Susana?

-Esa tal Candy, pero vas a terminar con ella ¿Verdad?

-¿Quéee?

-¡Por supuesto! Debes terminar esa relación y quedarte conmigo ¡Yo arriesgué mi vida por salvarte! ¿Ya lo olvidaste? Estoy en este hospital por ti ¡Me sacrifique por ti, ahora me... - nooo... no es con él con quien debo desquitarme - perdóname Terry, no quería alterarme... será mejor que te vayas y no vuelvas

-Susana

-Vete... vete y no vuelvas

-Está bien, me marcharé, pero volveré mañana para saber ¿Cómo estás?

El castaño toma su abrigo y sale sin añadir más, ella arruga las sábanas de la rabia y frustración

-¡Maldita! ¡Te odio! Si tan solo pudiera quitármela de enmedio...

Un olor asqueroso se sintió en el interior de la habitación y realmente no sabía si tomárselo a bien o mal. ¿Deseo concedido?

Finalmente el día tan esperado se había llegado, las horas pasaban y la función empezaba... si el presentimiento que tenía era cierto, en cualquier momento Candy llegaría a verla y debía aprovechar la situación para romperle el corazón, destrozarla, eliminarla, deshacerse de ella de una vez por todas

-¡Vamos Susana, piensa! ¡Piensa!... uuffff

Suelta aire exasperada, hasta que a su mente vienen imágenes de la obra cuando ensayaba junto a Terry

-¡Eso es! Ya lo tengo

Restriega los dedos de su diestra en la otra palma para calentar sus extremidades, su cerebro va a mil por horas, ha llegado el momento de utilizar sus armas de manipulación, hacer el mejor papel de actriz en su vida para convencer hasta el mismísimo viejo. Pone todo en marcha, manda a su madre a buscar "Frutilla" y es entonces cuando desaparece.

Muy pocos pueden entender la razón que llevó a Candy a dejar el teatro, de estar cerca de Terry para ir a ver a Susana, una extraña vocecita la había convencido que debía ir con ella. Cuando llegó al hospital pide información en recepción, la enfermera amablemente le indica el número de puerta; cuando está parada frente de esta dispuesta a llamar escucha la algarabía montada por una señora y algo extraño

-¡Mi hija! Doctor, tiene que buscarla... no puede ser que quiera quitarse la vida

-¿Susana ha desaparecido? ¿Pero qué están diciendo?

La rubia ve como tres enfermeras y dos doctores salen despavoridos en la búsqueda, la señora que parece ser la madre también está muy afectada y deja caer la nota, ella la toma y lee, es entonces que entiende las absurdas intenciones de Susana y decide unirse en la búsqueda.

Quizás por estar acostumbrada a sus pacientes tan peculiares sus pasos la llevan cerca de la escalera que da al terrado, la corriente fría que se sintió al pasar cerca le confirma sus sospechas...

-¿Será posible que esté ahí arriba? Si no quisiera que la encontrasen no habría dejado la puerta abierta

Cuando se asoma al exterior lo primero que ve son unas muletas, no lo entiende pero decide seguir, de seguro no están ahí porque llegasen por su propio pie, sino que alguien las dejó adrede, acerca su mano como visera sobre sus ojos para ver mejor entre la tormenta que arrecia...

-Aquí hay alguien... pero si es ella -¡Susana, No te tires! No cometas una locura

-¡Déjame! Déjame Morir, no me detengas Candy

-No lo hagas... tú... tu pierna

-¿Lo entiendes ahora? Déjame, finge que no me has visto... si sigo viva solo haré sufrir a Terry, me sacrifiqué para que él siga con vida ahora, tú nunca podrías estar con él si yo sigo aquí

-Susana

-Te digo que me dejes morir, por Terry debo morir, sacrificarme nuevamente por él

-No puedo dejarte hacer esa tontería... si tú sufres, también Terry sufrirá

-¡Déjame Candy! Solo me interpondré entre ustedes y no soy capaz de ver sufrir a Terry

-¡Por favor, vive Susana! Te aseguro que no harás sufrir a Terry

Esas palabras fueron suficiente para hacerle ver que había conseguido lo que quería, Candy debe creer que se lastimó por salvar a Terry, que no había sido fácil conseguir el papel, que se esforzaba mucho en ser lo mejor, y que había quedado discapacitada por amor a él. De presto las enfermeras, el doctor y la madre de Susana estaban al lado de ellas, aliviadas que no hubiese pasado una catástrofe mayor.

-Tanto ama Susana a Terry que no le importó arriesgar su vida y su carrera por él... tanto lo ama que cree que si desaparece él podrá ser feliz

Una voz masculina cargada de preocupación llama con desespero a esa mujer y cuando apareció Terry todo afectado por el miedo que le pueda haber pasado algo a Susana hizo que a Candy se le abrieran los ojos, era algo que nunca lo había visto mostrar por nadie, sin duda alguna es una persona importante para él. No hicieron falta palabras, el simple hecho de que la cargara en sus brazos fue suficiente para romperle el corazón, no es capaz de estar entre ellos diciendo que ama a Terry y haciéndoles sufrir.

Las emociones eran confusas y arrolladoras, Candy no se siente capaz de seguir en esa ciudad, intenta mantener la compostura frente a ellos antes de decir adiós... Susana estaba nerviosa, no sabía si había logrado su objetivo, necesitaba dar la estocada final. Parada frente a ella está la enfermera, le sonríe y se despide con dulzura.

-Candy, yo sé que a quién ama Terry es a ti

-oh, por favor... no digas más

-déjame decirlo, no quería interponerme entre ustedes, pero solo cuando estuve en sus brazos sentí que quería vivir, aunque no pueda seguir actuando, siento que a su lado todo tiene sentido y quiero estar viva para estar a su lado

-Ujumm... y eso harás Susana, serás muy feliz... solo tienes que recuperarte, eso deseamos Terry y yo, hasta luego...

Candy se despide sin más y la deja sola, su corazón late intenso, es consciente de lo que acaba de hacer y lo que significaba que ella se rindiera, se le ha roto su corazón y ahora Terry le pertenece. Aún le queda la duda, una sonrisa perversa se escucha en el salón, su piel se eriza...

-¡Ese viejo lo ha estado viendo todo! - Estarás satisfecho, he cumplido con mi parte

-Hahahaha

La rubia se muerde su labio inferior, con intención de no irse de la lengua, no sea que decida fastidiarla y hacerle más daño. Una hora después Terry la acompaña pero su mutismo la inquieta... le aterroriza... desespera... no dice ni una palabra, observa por la ventana, pero nada de eso le asegura que haya conseguido que sea suyo

-Terry... si quieres... si quieres aún puedes ir tras de ella

-¿Eh?

-Estás a tiempo para alcanzarla y quedarte con ella

-yo... no... Susana, me he decidido por ti

-¿De verdad?

Él solo hace un movimiento de cabeza como afirmación, une sus manos y siente que su dicha es plena ¡Finalmente es solo de ella, la ha elegido a ella, a Susana!