- Capitulo ya corregido.

2. Un favor a Genkai.

Era un día lluvioso en el país nipón, Genkai, decidió pasarlo en su templo haciendo ejercicios de meditación. Hacia ya 3 años que Yusuke había vuelto del Makai para retomar su vida en el mundo de los humanos. En estos tres años la vida del equipo Urameshi ha cambiado drásticamente. Kuwabara no se encontraba ya en la ciudad, pues la vida lo llevo a estudiar en la universidad a Hiroshima. Finalmente se tomó los estudios de forma seria, con el objetivo de en un futuro ser profesor. Su razón principal para decantarse por la profesión es que sabe como tratar con alumnos problemáticos como el mismo o Yusuke habían sido. Ese idiota los había sorprendido a todos con su elección, pero sobretodo con su argumentación de la misma. Parece que podía pensar después de todo. Genkai estaba convencida que tenía un buen futuro a sus espaldas.

Hiei seguía viviendo en el Makai, el mundo de los demonios, vigilando la frontera que separa el mundo humano del Makai. No obstante, Hiei es un visitante usual a su templo ya que Yukina, su hermana pequeña decidió quedarse a vivir en el mismo. Sabía que ese pequeño demonio la respetaba y le tenía estima, aunque con su carácter brusco y seco procurara no demostrarlo.

El menos afortunado del pequeño grupo, que con el paso del tiempo aprendió a quererlos como amigos, fue Shuichi Minamino o como ellos le llamaban, Kurama. Su familia humana, la única que había tenido nunca murió en un trágico accidente de trafico. La muerte de Shiori, su madre, supuso una inflexión en su vida. Sin su madre en el mundo de los vivos, no había nada que lo retuviese en el mundo humano. El dolor de la perdida hacía que vivir en el mundo humano resultase extremadamente doloroso por lo que decidió volver a vivir en el Makai. Sin embargo su carácter calmado, inteligente y reflexivo no había cambiado.

Por último Yusuke, su querido discípulo vivía ahora a medio camino entre el mundo humano y el Makai. En el mundo humano tenía a su Keiko su amor de infancia, a su gran amigo Kuwabara y a ella misma, su maestra. Mientras que en el Makai tenía a dos de sus mejores amigos: Hiei y Kurama.

Koenma, el príncipe del mundo espiritual, hacía tiempo que no les encargaba ninguna misión, de hecho, ninguno de ellos trabajaba ya para él. Yusuke fue despedido de su trabajo como detective espiritual por tener sangre de demonio dentro de él. Kurama y Hiei habían cumplido con sus penas por robar los objetos del mundo espiritual. Y Kuwabara realmente nunca había trabajado para Koenma, pero siempre había acompañado a Yusuke a todas partes.

Genkai estaba contenta, sabía que el mundo humano estaba más protegido que nunca. Kurama, Hiei y Yusuke se habían convertido en demonios de clase S. Y no solamente se habían convertido en demonios de la clase más alta, si no que de entre los mismos de los más poderosos. El mundo humano tenía aliados en sus tiempos de mayor necesidad.

Hoy era el día de su reunión anual. Esta era ya la tercera vez que la hacían. El 8 de Julio de cada año los 5 miembros del equipo Urameshi se encontraban en el templo de Genkai.

Estos pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de una lechuza negra, de grandes ojos verdes que volaba hacía ella. En una pata llevaba un pergamino con una nota escrita.

Genkai espero calmadamente a que la lechuza llegara hasta ella. Estaba más que sorprendida, hacía ya unos quince años que no sabía de ese mundo. El mundo de la magia occidental. ¿Qué querían de ella esos brujos engreídos?. En un minuto lo sabría.

La lechuza entregó la carta a Genkai, y se marchó volando sin esperar instrucción alguna. La Maestra Genkai decidió no demorar más lo inevitable y se dispuso a abrir la carta.

"Queridida Genkai:

Hace ya un tiempo que la estaba buscando. Durante mucho tiempo me ha sido imposible dar con usted. Sé que hace más de quince años que abandonó el mundo de la magia y en especial la Orden del Fénix. Sin embargo debe tener conciencia de los nuevos acontecimientos en el mundo mágico. Voldemort ha vuelto. Harry Potter está en Hogwarts bajo el atento cuidado de Albus Dumbledore. Necesitamos su presencia más que nunca. ¿Se puede reunir conmigo pronto?

Atentamente, Severus Snape."

Al terminar de leer la carta Genkai sabía que tenía que responder de forma inmediata. Voldemort había vuelto a la vida para aterrorizar al mundo mágico. Eso suponía una amenaza para todo el mundo humano, al menos la parte occidental del mismo. Sin embargo, no estaba completamente sorprendida ante esa noticia, era consciente que la alma de Voldemort no había sido destruida hace 15 años. Solo su cuerpo lo había sido y eso no siempre es suficiente .No tenía dudas de que Dumbledore también poseía esa información y que había decidido guardárselo para si mismo, para poder usarlo a su favor. Nunca se había fiado de ese mago, podía ver las ansias de poder y reconocimiento en él. Esas cualidades no habían llevado a buen puerto a nadie. Solo era cuestión de tiempo de que cometiera un error y se torciera todo.

Genkai sabía que la preocupación de Severus por Harry Potter era genuina. Que la razón por la cual Severus se había puesto en contacto con ella era porque este sabía que ella era capaz cambiar el rumbo de esta guerra. Aunque Severus no sabía hasta que punto tenía razón. En ese momento se dispuso a contestar mediante lechuza.

"Severus,

He recibido tu mensaje, aparécete en Tokio, Japón, en el templo que hay en las montañas del oeste a las cinco de la tarde. Tenemos mucho de que hablar.

Atentamente, Maestra Genkai."

Poco después de enviar la carta Yusuke llegó al tempo, quejándose de las interminables escaleras que había subido para llegar hasta el templo. Estos quejidos saco a la maestra de sus pensamientos sobre sus años en Gran Bretaña.

"Para ser un demonio tan poderoso te cansas con cuatro escaleritas" - Dijo genkai con un tono pícaro.

"CUATRO ESCALERITAS!? Al MENOS HAY DOS MIL, MALDITA VIEJA!"- Chillo enfuriado Yusuke.

"No sois capaces de saludaros sin discutir , no cambiareis" -Interrumpió Kurama

Genkai simplemente sonrió en su dirección, sin sorprenderle las palabras del pelirrojo. Yusuke sobresaltado se giró hacía la voz.

"¿Tienes que ser tan sigiloso siempre Kurama? Un día de estos me darás un infarto!"-Respondió Yusuke, en el fondo avergonzado por no haber percibido la llegada de su amigo.

Kurama sonrió- "No era el mejor ladrón del Makai por nada, Yusuke. Mi fama era más que merecida."

"Deberías ser mas perceptivo, detective." -Le increpó Hiei materializandose al lado de Kurama con una sonrisa en los labios.

-" Ya no soy el detective espirtiual!"

- "Hn"

"Entremos al templo, solo falta Kuwabara por llegar. Y me temo que tenemos que discutir sobre un asunto importante.. -¡ESPERADME!" -Interrumpio Kuwabara a Genkai."¡YA ESTOY AQUI!". Bien en ese caso ya podemos entrar al templo todos continuó Genkai.

"¿De que nos quería hablar Genkai?" Inquirió con curiosidad Kurama, el zorro que llevaba dentro no podía contener su curiosidad.

- "Me temo que debemos esperar a alguien más."

"¿Nunca puedes ser directa Genkai?!" Yusuke nunca había tenido demasiada paciencia. Y no soportaba cuando su maestra no decía las cosas claras. Eso significaba que algo malo pasaba.

-"Todo lo sabrás a su tiempo, idiota"

En la cima de las escaleras contemplando un templo de estilo japonés se encontraba un sorprendido e irritado Severus Snape. No había podido aparecerse aquí. Había algún tipo de protección en este templo que se lo impedía. Era una protección parecida a las que había en Hogwarts. Sabía que eso solo una persona era capaz de crear tan potentes protecciones, más allá de Dumbledore o Voldemort, y esa persona era Genkai. Dentro del templo se escuchaban distintas voces. Entre ellas, había una voz que reconocería donde fuese. Genkai. ¿Pero porque había más personas con ella? ¡Tenía que discutir un asunto importante con ella! Empezó a caminar dirección a las voces. Afortunadamente él entiende y es capaz de hablar en Japonés.

Al entrar al templo se encontró a genkai sentada tomando un té y a cuatro extraños chicos junto a ella. Parecían Muggles. Lo que estaba claro es que en el templo todo se hacía de la forma Muggle. No había una gota de magia. Eso le chocó profundamente, hasta los magos que vivían de la forma más Muggle posible, usaban la magia en sus tareas más triviales. Los jóvenes que había en esa sala aparentaban tener 17 años o menos. Todos menos un joven con un pelo tan naranja que rivalizaría con el de los Weasley. Este parecía algo mayor, quizás ya tendría los 20. Era el más alto de los cuatro. A su lado estaba un chico de pelo negro, algo más bajo que él con un posado impaciente. Al otro lado de la mesa, se encontraba un chico que no pasaría de los 14 años, vestido totalmente de negro, y con un pelo como si la gravedad no existiera. A su lado un chico más alto, también sobre unos 17 años. Con un pelo rojo que parecía natural. ¿Como podía ser natural? Y con unos ojos verdes penetrantes

"Creo que es a mi a quien estabas esperando Genkai. Los cuatro chicos en la sala pusieron su mirada sobre él, sorprendidos."

Kurama se preguntaba quien sería ese hombre, desprendía una energía extraña. Era humano pero desprendía una energía parecida al poder espiritual de la Rei Gun o de la espada de Kuwabara. Sin embargo no era poder espiritual. ¿Quien era ese hombre? ¿Qué energía tenía? Su mente de no paraba de hacerse una pregunta tras otra.

"Así es Severus, Bienvenido a mi templo"