Todas las cosas raras sobre mí, quizás debería dejarlas en otro lugar

Hange salió del hospital y caminaba por las calles cuando vio un stand de adopción, los cachorros lucían hermosos y dos juguetones de color negro llamaron su atención.

-Hola lindos -saludo Hange y los acaricio. De inmediato los perros lamieron su rostro mientras agitaban sus rabos.

-¿Quiere adoptar? -pregunto una chica-. Parece que le agradan.

-¿Que raza son? -pregunto Hange.

-Dóberman, pobres nadie los quiere, por la fama que tiene su raza.

-¿He? -Hange no entendía cómo no podían querer a esos lindos perritos.

-Es una raza complicada y de mal carácter -explico la chica.

-Bueno, en ese caso -ella se puso de pie decidida-. Tú serás Sawney y tú serás Bean -dijo a los perros y estos ladraron como si aceptaran sus nombres-. Encantada de conocerlos ¿Dónde firmo?


Levi decidió ir a entregarle unos apuntes a Hange, ella había ido al hospital con Moblit y por ello había faltado a clase, así que decidió que pasaría por su casa para decirle que tenían de tarea y así no se retrasaría. Llamo a la puerta y dentro de la casa escucho gritos.

-No, pequeños ¡dejen eso! -escucho gritar a Hange y tras unos segundos abrió la puerta. Ella estaba despeinada y llevaba un mandil manchado de comida-. Hola Levi -saludo e invito a pasar-. Pasa, estoy un poco ajetreada.

Levi entro y se llevó la gran sorpresa de su vida.

-Mierda, ¿qué paso aquí? -pregunto al ver la casa tirada, huellas de lodo por la alfombra blanca y tierra por todos lados.

-Es que tengo unos niños -explico Hange.

-No sabía que eras niñera -dijo inspeccionando el lugar.

-No, lo que pasa es…

En ese momento escucho como unas huellas bajaban velozmente las escaleras, Sawney y Bean corrían hacia Levi con la intención de tumbarlo.

-¡Sawney, Bean no! -grito aterrada.

-¡Sentados! -grito Levi firmemente y los perros se detuvieron para sentarse-. ¡Quietos! -les ordeno e incluso los perros guardaron su lengua quedándose estáticos.

-¿Cómo lo haces? -pregunto sorprendida.

-Son animales, responden ante la autoridad -explico y luego les rasco detrás de las orejas-. También necesitan pasear y desgastar la energía o se comerán todo en la casa.

-Entiendo, voy por las correas y daremos una vuelta -dijo Hange contenta.

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Levi no tenía la intención de pasar toda la tarde con esa loca y sus perros, pero ella lo había arrastrado contra su voluntad.

Así que ambos terminaron dando una vuelta en el parque.

-¿Por qué los adoptaste si no sabes nada de perros? -pregunto Levi.

-Pues la chica me dijo que eran una raza conflictiva y que tenían mala fama -contesto mientras trataba de no ser arrastrada por los dos canes-. Yo creo que son tiernos y no me dejo llevar por lo que los demás opinen -ella miro a su compañero-. Todos merecemos el beneficio de la duda ¿no lo crees?

-Tsk supongo -contesto.

-La verdad es que ellos me recordaron a ti -dijo soltando una carcajada-. Aunque comparados con otros perros, ellos son altos a diferencia de ti -bromeo.

Ella recordó la infinidad de chismes que circulaban por los pasillos del colegio sobre Levi y sus amigos, decían que andaban metidos en una pandilla peligrosa, que eran ladrones o que simplemente eran chicos con los que no te convenía juntarte, pero la verdad ella jamás se había dejado llevar por aquellos chismes y menos ahora que había tenido la oportunidad de conocer a Levi e Isabel.

-Oye, tu eres una torpe cuatro ojos de mierda y no te lo ando restregando en la cara -dijo serio pues odiaba que hicieran burlas sobre su estatura.

Al terminar de decir eso pensó que Hange se ofendería, pero en su lugar ella seguía contenta.

-Bien, tu puedes llamarme cuatro ojos y yo te diré enano, los buenos amigos se hablan con apodos -dijo alegre y dio un golpe en el hombro.

-Además estas loca, creo que el cerebro lo tienes lleno de mierda, culpo a tus padres de eso.

-Ves, eso es lo que hacen los amigos, son honestos, se dicen sus verdades y bromean -comento-. ¡Vamos por un helado! -grito de repente y señalo el carrito de helados.

La tarde fue amena para ambos, caminaron, comieron helado, Sawney y Bean jugaron en la fuente y después pasaron a la tienda de mascotas para comprar juguetes, camas, comida y un montón de cosas que Hange insistió en que necesitaban sus hijos, aunque Levi insistió en que no quería nada que ver con los perros, pero Hange le dijo que no tenía opción, los perros ya se habían encariñado con él y no podía abandonarlos.

-Fue divertido -dijo contenta mientras Levi cargaba todas las bolsas y chunches que Hange había comprado.

-El desorden de tu casa, puedo ayudarte -se ofreció Levi en cuanto llegaron al pórtico de la casa de Hange.

-Lo dejare así hasta mañana, un poco de caos siempre es bueno -dijo sonriendo.

-Hablando de caos ¿qué mierda estas usando? -dijo inspeccionándola de pies a cabeza, pues su nuevo look no le había sido indiferente.

Ella llevaba una blusa amarilla y un pantalón blanco con unas botas altas cafés.

-Un nuevo estilo -dijo contenta-. Resulta que el amarillo me gusta.

Hange abrió la puerta y Levi dejo las cosas en la entrada. Los peros salieron corriendo a la cocina en cuanto Hange les quito las correas.

-Gracias por acompañarme hoy -agradeció, él no contesto nada y solo se retiró.

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Levi regreso a su casa y en cuanto cruzo la entrada vio a su madre se estaba preparando para salir.

-Hola cariño -saludo con una gran sonrisa-. ¿Saliste con Farlan e Isabel?

-Con Hange -contesto.

-¿La vecina? -pregunto sorprendida, pero Levi ya no contesto. Kuchel sabía que su hijo era hombre de pocas palabras así que no lo presiono para que hablara-. Bueno, me encantaría poder escuchar toda la historia -dijo bromeando, pues sabía que no obtendría ni el resumen de la historia-, pero hoy tengo doble turno, de verdad lo siento -se disculpó mientras abrazaba a su hijo. Levi odiaba el contacto físico, pero nunca despreciaba los abrazos de su madre, nunca sabia cuando podían llegar a ser los últimos-. Por favor sube la cena a tu abuelo y no te pelees con Kenny-advirtió-. Esta atrás en el patio buscando no sé qué cosa -dijo acostumbrada a las excentricidades de su hermano. Dicho esto salió apresurada.

El abuelo Ackerman era un hombre ya viejo que odiaba a Levi y viceversa, nunca platicaban y él evitaba tener que estar en su presencia. El motivo del odio era debido a que su hija se había embarazado de un cliente, así es, Kuchel en su juventud rebelde se había escapado de casa y al no tener dinero o estudios se dedicó a ser bailarina o mejor dicho stripper y a veces se metía con los clientes para ganar más dinero, en una de esas ocasiones había quedado embarazada trayendo (como decía su abuelo) la más grande vergüenza a la familia Ackerman. A decir verdad, Kenny tampoco traía mucho orgullo a la familia. El único digno de mención era un primo de ambos que en su vida había visto, este había terminado con honores la universidad y básicamente su vida era perfecta, tenía una esposa perfecta, hija perfecta, trabajo bien pagado, una casa lujosa y una cuenta con muchos ceros en el banco.

Para colmo el viejo molesto había encontrado la forma de volverse más desagradable ahora que estaba prácticamente en las puertas de la muerte y a veces decía incoherencias.

Levi entro al cuarto con la cena, su abuelo estaba sentado en su silla de ruedas mirando por la ventana.

-Aquí está la cena anciano -dijo de mala gana Levi y dejo el plato en la mesa junto al señor.

En ese momento vio que un auto estacionaba frente a la casa, se trataba del amigo de su tío Kenny con quien siempre salía de fiesta.

-Uri Reiss -hablo el abuelo Ackerman-. Una mala amistad para Kenny, los Ackerman antes éramos grandes amigos de los Reiss -comenzó a decir sin mirar a Levi.

-¿Qué incoherencias dices viejo? -pregunto Levi confundido.

-Los Reiss nos tienen miedo porque no pueden manipularnos -continúo hablando.

-¿Que?

-Las murallas -fue lo último que dijo antes de quedarse dormido.

-Tsk esos medicamentos deben de ser muy fuertes -se dijo Levi inspeccionando el frasco donde estaban las pastillas que eran la medicina de su abuelo y decidió que lo mejor era fingir que no había escuchado nada retirándose a su cuarto.

Al entrar se sentó frente a la ventana y vio el reflejo de Hange en la persiana, ella paseaba de un lado a otro, luego salió un momento y cuando regreso noto que traía algo en su mano, era un cuchillo, ella lo alzo sobre su cabeza y lo enterró en algo, esto le extraño ¿y si no era Hange?

-¡Hange! -grito y lanzo un cuaderno a la ventana. Ella abrió la persiana y saludo a Levi con la mano en la que traía el cuchillo.

-Hola vecino -saludo como si fuera una psicópata.

-¿Que mierda haces? Te informo que si piensas matarte la sangre nunca se quitará de la alfombra blanca y tu madre morirá del infarto -dijo bromeando, aunque su rostro permanecía serio.

-Estaba por hacer un ritual ¿vienes? -pregunto inocentemente.

-Es lunes y son las diez de la noche -contesto, estaba por cerrar su ventana, pero entonces algo lo empujo a hacer lo impensable. Salió por la ventana, se deslizo por el pequeño tejado que tenía debajo de la ventana, este se juntaba con la rama de un árbol que estaba en medio de las propiedades y la uso para poder saltar a otra rama.

-¿Qué haces? -pregunto sorprendida Hange pues se movía con la agilidad de un gato.

-Apártate -dijo y Hange se hizo a un lado, Levi salto cayendo dentro de la habitación dando una rápida voltereta para terminar levantándose rápidamente.

-¡Asombroso! -dijo impresionada mientras aplaudía.

Levi hizo su habitual sonido para restarle importancia y miro a su alrededor. El cuarto estaba lleno de plumas por todos lados y un cojín desgarrado.

-¿Qué hiciste?

-Acabo de matar una almohada -dijo emocionada.

-Estas loca -concluyo al mirar la cara de psicópata que mostraba en ese momento.

-No lo estoy -contesto ofendida-. Solo estoy haciendo un nuevo cambio en mi habitación -dijo más calmada-. Toma un cuchillo y ayúdame.

-No pienso hacerlo.

-Vamos Levi, será liberador -dijo animada.

Levi la miraba y se preguntaba ¿dónde había quedado la nerd que conoció en la oficina del directo?, esa nueva Hange tenía una apariencia desalineada y actuaba como loca apuñalando cojines y tomando decisiones repentinas como adoptar dos perros, pero de alguna forma le agradaba esa nueva Hange, podía estar loca, pero necesitaba un poco de esa locura en su vida.

Resignado tomo el cuchillo de la mano de Hange y apuñalo la almohada, de alguna forma había sido liberador, la loca tenía razón en ese punto.

-¡Si! -Hange festejo con un brinco.

Después de matar almohadas Hange comenzó a hablar sin detenerse salo cuando esperaba una respuesta de Levi, él se limitaba a contestar con si o no, salvo cuando las preguntas eran mas personales, entonces se limitaba a quedarse callado y mirar seriamente a Hange.

Tras unos minutos hablando decidieron ver una película en la sala debido a que Hange insistió en eso, no podía creer que él en su vida nunca hubiera visto el club de los cinco. Al cabo de unos minutos Hange se había quedado dormida y su cabeza estaba recargada sobre el hombro de Levi. Sus ronquidos hicieron que Levi se diera cuenta de que se había dormido, él apago la tele y se levantó con cuidado para no levantarla, la tomo entre sus brazos y camino seguido por Sawney y Bean hasta el cuarto de Hange. Al entrar los perros se acostaron en sus camas y Levi recostó a Hange en la suya, la tapo y aparto un mechón de cabello del rostro mientras la miraba dormir pacíficamente.

-¿Quién eres Hange Zoe? -pregunto mientras recordaba un sueño. Ambos estaban en el mar, Hange agarrando algo y él gritándole que no lo tocara porque podía ser venenoso.

Al despertarse Hange noto que dormía en su cama y que su cuarto estaba ordenado, bajo las escaleras y vio todo reluciendo de limpio.

-Levi -dijo sonriendo, sabía que ese maniaco de la limpieza lo había hecho.


Levi guardo sus libros en el casillero y al cerrar la puerta se topó con el rostro de Hange haciendo que diera un brinco del susto.

-Mierda, ¿qué haces cuatro ojos? -dijo recuperándose de la sorpresa.

-Quería agradecerte por ayudarme con la limpieza -dijo contenta y le entrego una bolsa de celofán roja-. Galletas de chocolate, las hice para ti.

-Espero que no ensuciaras la cocina.

-No, lo deje todo limpio -dijo alzando su mano y mostrando su palma-. Palabra de explotadora.

-Bien -dijo Levi y se giró dispuesto a irse a algún lado lejos de Hange.

-Por cierto ¿has pensado en tocar en una banda? -pregunto caminando a su lado.

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En toda la mañana no se había podido deshacer de aquella loca, por lo que se mostró aliviado cuando finalmente llegó la hora de la primera practica del journey, pues sabía que ella no estaría ahí, pero se equivocó.

-Muy bien, el día de hoy practicaremos unas cuantas técnicas que invente -dijo decidido Erwin frente a su equipo mientras el entrenador Shadis estaba sentado en la banca leyendo una revista, ahora Erwin entendía porque siempre perdía el equipo.

-Hola, lo siento, llegue tarde -se disculpó Hange.

-¿Qué haces aquí? -pregunto sorprendido Levi.

-Yo voy a jugar journey -dijo Hange contenta-. Igual que unas amigas -señalo a un grupo reducido de chicas que habían llegado con Hange y entre ellas estaba Nanaba.

-Muy bien, pues a jugar -dijo emocionado Erwin.

Las practicas no resultaron ser tan desastrosas, Erwin estaba confiado de que tenía un buen equipo y que podrían ganar.


Lo siguiente que tenía que tachar de su lista era conseguir que los Troublemakers no fueran un asco y esa misma tarde tendrían su primera reunión en su garaje para practicar. Los primeros en llegar fueron Hange y Mike.

-Hola chicos lamento el retraso -se disculpó Nanaba al entrar al garaje.

-No pasa nada. Seguimos esperando a nuestro guitarrista -informo Erwin y en eso llego Levi.

-Levi, ¡viniste! -dijo emocionada Hange.

-Tsk, no lo hice por ti si eso piensas -dijo desviando la mirada.

-Bien, atención banda, esta es la canción que tocaremos -dijo entregándoles a cada quien una hoja.

-¿Tú la escribiste? -pregunto Hange sorprendida-. Es muy linda.

-Mike a la batería, Nanaba coro y teclado, Hange voz principal y Levi segunda voz junto con guitarra -ordeno Erwin y todos a excepción de Levi tomaron su lugar.

-¿Disculpa? -hablo Levi sorprendido.

-Le he dicho a Erwin que cantas bien -explico Hange.

-He hecho modificaciones a algunas canciones para que sea un dueto -dijo Erwin-. Comencemos.

El ensayo tampoco fue del todo malo, Erwin estaba satisfecho. Su plan se estaba ejecutando a la perfección, un nuevo equipo que pronto seria campeón, una banda mucho mejor que los Noiseboys y ahora que sabía que no apestaban del todo podía ir a registrarse para la competencia.


El miércoles por la tarde Erwin camino decidido por los pasillos hasta la pizarra donde colgaban anuncios e inscripciones a talleres, entre otras miles de cosas.

-Hola Erwin, últimamente no te hemos visto -dijo Nile al ver a su amigo frente a la hoja de registro.

-He estado ocupado Nile -dijo terminando de escribir.

-Erwin, ¿vas a participar como solista? -pregunto Marie.

-No, mi banda tocara y ganara -dijo confiado y luego se alejó de la parejita.

Nile y Marie se miraron sorprendidos, para después echarle una mirada a la hoja de registro donde se leían los siguientes nombres:

Troublemakers

*Nanaba Inocencio

*Hange Zoe

*Levi Ackerman

*Mike Zacharius

*Erwin Smith

-¿Nanaba? -pregunto Marie sorprendida y llena de coraje al mismo tiempo, por lo que no perdió tiempo y fue en busca de su supuesta mejor amiga.

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-Hola amichi -saludo furiosa Marie en cuanto la vio en el pasillo-. Conque estas en la banda de Erwin.

-Si, Erwin me lo pidió -contesto contenta y se pasó su larga cabellera rubia atrás del hombro.

-Pero estarás compitiendo contra mi Nile -dijo Marie.

-Hola Nanaba -saludaron unas chicas interrumpiendo la conversación tensa. Nanaba no pudo estar más aliviada-. Me muero por escucharte cantar ¿Marie sabes que Nanaba canta divino? -dijo una chica.

-Y toca el piano extraordinariamente -argumento otra.

-Bueno, yo no voy a cantar -admitió contenta-. Hange va a cantar y…

-¿Hange ñoña Zoe? -pegunto furiosa Marie. Nanaba había olvidado el odio que esta sentía por Hange.

Las chicas notaron como la cara de Marie se tornaba roja, así que por puro instinto de conservación decidieron alejarse.

-Mira Marie es solo una competencia amistosa -dijo Nanaba intentando calmar a su amiga.

-No, no lo es -dijo tratando de moderar su voz pues estaba a punto de explotar-. Si Nile pierde será un perdedor y yo no salgo con perdedores -dijo furiosa y luego decidido tomar aire para calmarse, ella se dio la vuelta y de su bolsa de marca saco un chicle metiéndoselo a la boca, luego una gran idea se le vino a la mente, se giró y sonrió a Nanaba fingiendo amistad-. Pero oye, lo que más me duele es que no me lo digieras, después de todo somos mejores amigas -dijo fingiendo tristeza.

-Si, por supuesto que somos amigas, lo que pasa es que he estado ocupada -dijo Nanaba más tranquila al ver que Marie había superado su rabieta.

-Bueno ¿abrazo de amigas? -dijo sonriente y Nanaba la abrazo, en ese momento Marie se sacó el chicle de la boca y se lo embarro en el pelo.

-¡Ah Marie! -grito aterrada Nanaba mientras intentaba quitarse el chicle.

-Ups, es lo malo de tener el cabello tan largo linda, que pena -dijo sonriente-. Y por si esto no lo ha dejado claro te informo que tú y yo ya no somos amigas -dijo alejándose con su actitud de superioridad.

Nanaba tuvo que faltar a una clase para ir a que le quitaran ese desastre del cabello, a su regreso ella ingreso a clase de matemáticas con un gorro y la cabeza baja.

-Maestro -hablo Marie alzando la mano y el profesor la miro-. ¿No existe una política sobre entrar con gorras a clase?

Nanaba se deslizo para ocultare en su banca, pero eso no la libro de la mirada del profesor.

-Es verdad Inocencio quítese esa gorra inmediatamente -dijo y Nanaba tuvo que quitársela dejando expuesto su nuevo corte, su cabello era tan corto que ni siquiera le llegaba a los hombros.

Muchos soltaron risitas y otros miraron asombrados.

-Creo que Rapuncel ha perdido su peluca -bromeo Marie y Nanaba se levantó apresurada para salir corriendo.

-¡Inocencio necesitas un permiso! -le grito el profesor y Hange se levantó dispuesta a ir tras su amiga.

-Eres una arpía Marie -le dijo furiosa y se dirigió a la puerta.

-Zoe -llamo el maestro, Hange no quería dejar sola a su amiga y estaba dispuesta a retar a quien fuera-. Toma tu pase y el de Inocencio -dijo lanzándole los pases y Hange sonrió para luego salir al pasillo-. Los demás, atentos al pizarrón -regaño.

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Hange salió al pasillo y no vio a Nanaba, miro a su alrededor y supo donde se había escondido.

Ella entro al baño y llamo a su amiga.

-Nanaba -llamo y escucho unos llantos-. No le hagas caso a Marie, ella es una arpía con el corazón helado -dijo Hange.

-¿Por qué lo hizo? -pregunto triste-. Ella era mi amiga.

-Estaba celosa, todos adulaban tu cabellera, pero este corte es lindo, se te ve bien, yo digo que te ves como toda una chica ruda y las chicas rudas que juegan journey y están en una banda no lloran -dijo recargándose en la puerta.

-¿Crees que soy chica ruda? -pregunto sonándose la nariz y salió.

-Claro que si -dijo Hange tomándola de los hombros-. Y las patea traseros como nosotras no lloramos, nosotras…

-Pateamos traseros -dijo sonriendo y Hange asintió.


Superado el drama de la clase fue hora del almuerzo.

-Hola Hange ¿almorzamos juntos? -pregunto Erwin interceptándola.

-Claro -contesto y tomo asiento junto a Erwin en una mesa vacía.

-¿Nanaba se hizo un nuevo corte? -pregunto al ver a la chica que hacía fila.

-Cortesía de Marie -dijo Hange furiosa y le conto lo ocurrido.

-No entiendo, Marie es amable, al menos conmigo.

-Erwin, Marie era amable contigo porque quería contigo, pero ella es una arpía con el corazón de hielo -dijo furiosa Hange.

-Supongo -dijo Erwin- ¿Nanaba está bien?

-Sí, ella lo está llevando como campeona.

Ambos miraron a Nanaba que estaba formada para tomar su bandeja.

-Hola Nanaba -saludo Mike-. Lindo corte.

-¿Tú crees? -dijo pasándose la mano por su cabellera corta.

-Claro, es muy lindo y lo más importante es que sigue oliendo a fresas -dijo dedicándole una sonrisa y Nanaba también sonrió.

-Mike es raro -dijo Erwin al ver que olfateaba cabello de Nanaba.

-Todos tenemos nuestras rarezas, Mike ama olfatear a las personas, Levi tiene un trastorno obsesivo compulsivo por la limpieza…

-¿Y tú? -pregunto interesado Erwin

-Yo, pues no lo sé, pero cuando lo averigüe te lo informare -contesto-. ¿Qué tal tú?

-Quizás algún día te lo enseñe o lo descubras por tu cuenta -dijo Erwin acercándose más a Hange.

Saludos a todos, debo aclarar que el apellido de Nanaba no es Inocencio, este lo he sacado del manga Befor the Fall y pertenece al personaje Carla Inocencio. Ahora ¿quien opina que Marie debe morir? jajaja levanten la mano.