7. Callejón Diagón
El día de ayer había sido un día de lo más curioso. Para un amante del conocimiento como él, se podría decir que había sido un día maravilloso. Desde el momento que el Yusuke, Hiei y el mismo habían cogido el traslador estaban en un mundo nuevo, un mundo por descubrir. Esta era una de las razones para haber aceptado la misión en primer lugar. ¿Qué conocimientos, y qué poder puede haber escondido en el mundo humano? ¿Como es posible que no supiera de ellos antes?. Su ágil mente iba de una pregunta a otra. Cuando llegaron a Londres no podía esperar para entrar al mundo mágico. Por suerte no tuvo que esperar mucho. La entrada al callejón Diagón parecía un mundo completamente diferente. Realmente parecía un mundo que se había paralizado en el siglo XV. Le hubiera gustado estudiar todo lo que había allí con más atención, sin embargo debía guardar la compostura delante del empleado del ministerio. Se suponía que estaban acostumbrados al mundo mágico. Debían limitar su curiosidad, para no llamar la atención más de lo que requería. Hiei se había encargado de recordárselo telepáticamente a través del Jagan.
El primer lugar al que se dirigieron fue Gringotts, para así poder comprar todo lo que necesitaban antes de coger el tren hacía Hogwarts mañana. A la entrada de Gringotts había una inscripción:
«Entre, extraño, pero tenga cuidado
Con lo que le espera al pecado de la codicia
Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado
Deberán pagar en cambio mucho más
Así que si busca bajo nuestros suelos
Un tesoro que nunca fue suyo,
Ladrón, está advertido, tenga cuidado
De encontrar algo mas que un tesoro allí.»
Estaba seguro, que él, que tiempo atrás había sido el rey de los ladrones podría entrar a robar en Gringotts sin demasiadas dificultades. Aun que antes debería conocer las protecciones mágicas que utilizan los hechiceros. Yusuke comentó con sorna: "Estoy seguro de que Kurama podría entrar sin problema". Al oírlo el empleado del ministerio se sobresalto de sobremanera. "Es imposible entrar a robar a Gringotts, está regido por duendes, y sus protecciones son legendarias" En parte creo que se lo tomo como una ofensa a la magia occidental. Supongo que por los conflictos entre los ministerios occidental y oriental. Sin embargo, la curiosidad le puedo "¿ Quién es ese Kurama?" Kurama, antes que ninguno de los otros dos dijera algo inapropiado respondió"Es un ladrón de la mitología oriental, se dice que podía entrar en cualquier lugar con un tesoro en su interior. Sin embargo no es más que una leyenda" él objetivo de esta respuesta era que su acompañante se olvidara del nombre Kurama, y que no se tomara como una ofensa que este pudiera entrar en Gringotts. Y por la reacción de Arthur parecía que había cumplido ambos objetivos.
Al disponerse a entrar en Gringots se percató que lo que su acompañante había descrito como duendes, en realidad eran demonios. Ciertamente por lo que sabia sobre estos demonios poseían habilidades defensivas notorias, pero no suponían ninguna amenaza por su bajo nivel ofensivo. Era consciente de que Yusuke también los reconocería, tenía que evitar de cualquier manera que volviera a meter la pata.
Con esa intención dirigió una mirada hacía Hiei, haciéndole entender que debía avisar telepáticamente a Yusuke de que no dijera nada sobre demonios. Era importante hacerse pasar por unos estudiantes estándar de brujería y estos no sabían de la existencia de los demonios, no pasaban para ellos de ser historias de terror para asustar a los niños, o simple mitología.
Al entrar al Banco, se percató que los duendes podían notar sus energías. Y que eso los hacía desconfiar, por sus reacciones, parecía que hacía tiempo que no se habían encontrado con demonios. Sin embargo, la presencia de su acompañante, un miembro del ministerio parecía calmarlos. Sin embargo no les quitaban su vista de encima ni un solo segundo. Tampoco es que pudiera culparlos. Para su suerte Arthur no parecía una persona especialmente observadora, y no se percató de la repentina atención que habían despertado entre los duendes.
Una vez tuvieron el dinero en su posesión, se dirigieron a las diferentes tiendas que habían en esa curiosa calle. A medida que iban comprando los utensilios requeridos para empezar su año en Hogwarts, Yusuke no paraba de refunfuñar sobre las pocas ganas que tenía de ir a un colegio de nuevo. Hiei seguía su camino en silencio sin participar en ninguna conversación con el enviado del ministerio. El que más participaba en este sentido era él mismo. A pesar de no ser un aliado en su misión, el ministerio, este hombre en particular tampoco parecía ser una amenaza para sus intereses. Y sabía que él no iba a dejar ir ninguna pieza de información que no debía. Finalmente pudo descubrir por que no disponían de tecnología moderna en el mundo mágico. Se ve que la magia interfiere en el funcionamiento de los productos que necesitan electricidad para funcionar. El Callejon Diagón, a pesar de ser uno de los epicentros del mundo mágico ingles, en el no se podía ver mucha magia en acción. Sí, había productos mágicos diferentes a los humanos y a los demoniacos, pero él quería ver el funcionamiento de los hechizos más allá de lo que Genkai había tenido tiempo a explicarles.
Al caer la noche se dirigieron al Caldero Chorreante, se despidieron de su acompañante, y este, antes de irse les entregó una pequeña nota que explicaba como llegar a coger el tren hacia Hogwarts.
Había sido un día largo y cansado, demasiadas tiendas que visitar en un mundo completamente nuevo. Siempre pendientes de su guía, vigilando lo que podían y lo que no podían decir en su presencia. No compraron nada más allá de los elementos estrictamente necesarios para su curso en Hogwarts, como los libros, calderas para pociones.
Hoy, a las nueve de la mañana ya estaban en pie, Kurama no pensaba dejar que llegaran tarde para coger el tren sin importarle las protestas de Yusuke. Le molestaba el hecho de que fuera la plataforma nueve y tres cuartos. ¿Qué quería decir eso? Las plataformas siempre son números enteros, no fracciones. Siguiendo las instrucciones del mapa que les habían entregado el día anterior se dirigieron hacía el centro de Londres donde se encontraba la estación de trenes. Divisaron la estación treinta minutos antes de la partida del Hogwarts Express. Tal y como Kurama sospechaba no estaba señalizada ninguna plataforma nueve y tres cuartos. Después de recorrerse toda la estación tampoco encontraron tal plataforma.
El tiempo corría en su contra. En estas circunstancias, llegaron a la conclusión que debían usar alguna de sus habilidades para intentar detectar la magia y encontrar susodicha plataforma que se escondía a sus simples ojos. Kurama estaba seguro que su forma demoniaca sería capaz de ver entre la magia humana, pero esta no era una opción viable. Así que solo quedaba una opción. El Jagan de Hiei, con su tercer ojo podría localizar el anden. Afortunadamente Hiei no necesitaba quitarse la bandana para poder ver con su tercer ojo.
- Buen truco para ser Nigens - comentó Hiei con una media sonrisa en la boca – pero no se pueden esconder del Jagan.
- Has encontrado la plataforma? – preguntó Yusuke con ligera sorpresa en su tono.
- Está al fondo del pasillo a la derecha. ¿Veis la última columna? No es más que un portal a la zona magica de la estación. Solo se mantiene solida para aquellos con una energia espiritual reducida. Tanto nosotros como el resto de estudiantes de Hogwarts no deberíamos tener problemas para atravesarla.
Yusuke no sabía que pensar. Sí, confiaba en Hiei, y si hiei le había dicho que esa columna solo era solida para las personas sin energia espiritual o demoniaca para el caso, él sería capaz de traspasarla sin problema.. pero es que se veia tan solida que no sabía que pensar. Jamas había visto algo así.. Y eso que había visto cosas raras siendo un detective espiritual. Antes de salir de esta corriente de pensamiente Yusuke vio atravesar a Hiei el muro como si nada.
Kurama fue el siguiente en seguir los pasos de Hiei y atravesó la columna como si nada. Yusuke no queriendo ser dejado atrás se apresuró a seguir sus pasos y atravesar también la columna. Lo que encontró detrás de la columna definitivamente no era lo que se esperaba. Parecía una nueva estación entera y no solo una plataforma más. Esta estación, sin embargo a diferencia del Callejón del día anterior no parecía del siglo XV. Estaba más bien ambientada en el siglo XIX durante la industrialización. Era un gran espacio con una estetica muy particular.
En esa plataforma había muchas personas. Lo que más abundaba sin embargo eran padres con sus hijos despidiendose para ir a susodicha escuela. Le sorprendió ver al hombre que los había acompañado el dia anterior entre los padres que allí se encontraban. Pero no era a él a quien estaba buscando. Estaba buscando a Hiei i Kurama. ¿ Donde se habían metido esos dos? ¿ Por que no se podrían haber quedado quietos? El rugido del tren lo sacó de sus pensamientos, esa señal parecía indicar que el tren saldría en breves instantes. Debía subir al tren rápidamente, y luego una vez dentro buscarlos. Era eso o perder el tren. Y la segunda, realmente no era una opción.
Él único pensamiento que lo consolaba en ese momento era que tanto Kurama con su larga melena roja como Hiei con su negra indumentaria eran dos personas que era difícil de no ver. Para decidir que dirección tomar para buscar en el tren, decidió concentrarse en la energía espiritual que desprendían esos dos. A pesar de las grandes cantidades de energía que había en este tren fue capaz de encontrar las dos signaturas espirituales que tan bien conocía.
