Navidad

Quedaban doce días antes de navidad y Hange tenía un plan perfecto para hacer de esos días los mejores.

Ella tomo una pequeña caja y camino a casa de Levi y quien le abrió fue Mikasa.

-Hola Mikasa -saludo Hange y entro sin recibir respuesta de ella, pero Hange no le dio mucha importancia, sabía que la prima de Levi casi no hablaba.

-¿Qué haces aquí tan temprano? -pregunto Levi bajando las escaleras y Hange le enseño una cajita envuelta en un papel color café decorada con un muñeco de nieve en la tapa-. Todavía no es navidad.

-No, pero es una pista para la actividad que realizaremos hoy -dijo entregándole la caja en cuanto estuvo frente a ella-. Ábrelo.

Dentro venia una bufanda roja con una nota y Levi la leyó.

-El primer día antes de navidad tu amor te regala: Ni de piel ni madera hecho esta, hazlo ahora o se derretirá -leyó-. A riesgo de equivocarme diría que quieres hacer un muñeco de nieve -dijo mirando a Hange quien sonrió y junto sus manos como señal de súplica-. Iré por mi abrigo.

En cuanto bajo ella lo envolvió con la bufanda.

-Así pareces Mikasa -bromeo Hange.

-Si llego un punto en el que me la pase diciendo solamente tu nombre te pido que me apuñales.

-No lo sé, seria lindo -dijo meditando-. Ya te imagino todo el día -ella frunció el entrecejo y trato de lucir enfadada-. Tsk torpe cuatro ojos.

Levi se quedó callado pues lo único que se le venía a la mente era esa frase.

-Puedo decirte torpe gafotas -dijo besándole la mejilla-. Vamos.

Levi sujeto la mano de Hange, pero al momento de hacerlo se quedó viendo su mano fijamente.

-¿Todo bien? -pregunto Hange mirando la cara de Levi-. ¿Estas teniendo un episodio? -pregunto curiosa.

-No, solo… tu mano.

-¿Qué tiene? -ahora estaba confundida.

-Nunca más vuelvas a usar guantes -dijo quitándoselo.

-Pero se congelarán mis manos -reclamo.

-Yo las mantendré calientes -dicho esto tomo la mano de Hange entre las suyas.

-¡No hagas eso! -grito y aparto su mano-. Dices esas cosas y yo… ¿Qué se supone que debo decir? ¿Qué se supone que debo hacer? -pregunto avergonzada y giro su cabeza para que Levi no notara que estaba sonrojada.

-Vamos a hacer tu estúpido muñeco.


El primer día no había estado tan mal, ella y Levi habían hecho el muñeco de nieve y luego pasaron por una bebida caliente a la cafetería más cercana.

Era el segundo día y Hange volvió a ir a casa de Levi con un regalo.

Esta vez quien le abrió fue la mamá de Levi.

-Hola Hange, pasa -dijo emocionada de verla.

-Buenos días señora Ackerman -saludo Hange mientras entraba.

-Dime Kuchel -dijo sonriente-. O mamá si lo prefieres -dicho esto le guiño el ojo.

Hange sintió vergüenza pues lo suyo con Levi no era tan serio como para llegar a esos extremos, pero afortunadamente Levi bajo en ese instante.

-Saludos compañero -dijo emocionada mostrándoles otro regalo.

La caja era color rojo con la imagen de un trineo en la tapa. Levi la tomo, dentro venían unos guantes rojos acompañados de una nota la cual leyó.

-En el segundo día antes de navidad tu amor te regala: Para quitarte ese ánimo tan feo no existe nada mejor que una vuelta en trineo.

-Quiero hacer notar que los guantes los había hecho antes de saber que los detestabas -dijo bajando la mirada.

-Aw Hange -interrumpió la madre de Levi.

-Madre creo que tu celular está sonando.

-No, yo no escucho nada -contesto y luego entendió a que se refería su hijo-. Ah entiendo, si creo que me llaman.

Dicho esto, ella se alejó y los dejo solos en la entrada.

-¿Vamos a dar una vuelta en trineo?

-Asi es -contesto emocionada pues ya se podía imagina a ambos sobre el trineo abrazados mientras disfrutaban de un paseo romántico como en las películas.

Al llegar al parque Hange dirigió a Levi hasta donde estaba un señor aguardando con el trineo y un caballo.

Ambos se acercaron y el señor saludo agitando su brazo en cuanto vio a Hange, pues al parecer la conocía. Esto no le sorprendió a Levi ya que Hange siempre tenia tendencia a hablar con extraños hasta que se hicieran sus amigos.

Ella se acercó y saludo contenta mientras Levi acariciaba al caballo.

-Muchísimas gracias por reservarnos este tiempo -dijo emocionada Hange.

-Son días muy ocupados, pero lo que sea por ti Hange -dijo sonriente el señor.

-Vamos -apresuro a Levi pues no quería desperdiciar ni un momento.

-Tengo una mejor idea que un paseo en trineo -dijo Levi.

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El señor en pocos minutos tuvo listo al caballo y Levi monto ágilmente.

-¿Seguro que sabes cabalgar chico? -pregunto el señor y Levi asintió-. Bueno, en media hora los veré aquí mismo. Hange disfruta de tu paseo.

-Pero… es que yo… -Ella estaba tan nerviosa que no podía formular oraciones.

Levi le estiro su mano para ayudándola a subir y ella la tomo insegura.

-Tendrás que sujetarte -le indico a Hange.

Hange abrazo a Levi temerosa.

Ambos emprendieron su marcha montados sobre el caballo y Hange se abrazaba de Levi lo más fuerte que podía.

-Oye debes relajarte -le dijo al notar los nervios de Hange-. Solo es una lenta caminata por el parque.

-Lo siento, no dudo que la otra Hange fuera buena en todo esto de la equitación, pero esta Hange jamás se había subido a un caballo -contesto abriendo los ojos, los cuales había mantenido cerrados debido al pánico-. Además, estar tan cerca de ti no creo que sea buena idea, imagina que te da un episodio de esos que te dan cuando recuerdas cosas y nos caemos o peor aún, se descontrola el caballo.

-En primera no se si eras buena cabalgando -contesto-. En segunda no me dará ningún episodio porque me toques -esto último tranquilizo un poco a Hange-. A veces me dan sin que estés cerca -agrego.

-¡Eso no ayuda! -le grito.

-Escucha torpe, debes relajarte o el caballo va a sentir tus miedos e inseguridades y entonces si vamos a caer.

Hange tomo una gran bocanada de aire e intento relajarse. Decidió centrarse en el paisaje mientras el caballo continuaba su caminata.

Los arboles estaban sin hojas y la nieve cubría sus ramas así como el suelo que era todo blanco, los niños jugaban en la nieve y varias personas paseaban acompañadas de familia o de una pareja, esto la hizo sonreír y abrazo mas fuerte a Levi recargando su cabeza en su espalda.

-Oye, te dije que te relajaras -regaño al sentir como Hange lo abrazaba con fuerza.

-Levi, tu no permitirías que me pasara nada ¿cierto? -pregunto.

-Claro que no -contesto mientras meditaba sobre la imagen de su muerte.

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La media hora paso y ambos regresaron.

-¿Disfrutaron del paseo? -pregunto el señor.

-Si, fue muy lindo -contesto Hange.

De regreso Hange lucia contenta y tenía ese brillo en el rostro que llamo la atención de Levi.

-¿Por qué la sonrisa?

-Ahora sé que te gustan los caballos -dijo contenta.


El tercer día Hange salió alegre con dirección a la casa de Levi, pero esta vez Levi ya la esperaba afuera.

-¿Qué actividad me tienes planeada hoy? -pregunto en cuanto la vio.

Hange le enseño la cajita color naranja con la imagen de un Santa en la tapa, dentro venia un calcetín y la nota.

-En el tercer día antes de navidad tu amor te regala: Niño ya no serás, pero lo que no conseguiste con su magia tendrás -termino de leer y miro a Hange mientras le mostraba el largo calcetín.

-Es para la chimenea, por cierto, todo lo he tejido yo -dijo contenta.

-No me pienso disfrazar de Santa ni ir a sacarme una foto -aclaro temiendo lo peor.

-En realidad solo esperaba que me acompañaras un momento -dijo Hange y desabotono su abrigo mostrando un atuendo de duende.

-Hange, ¿Qué mierda? -pregunto sorprendido.

Hange llevaba una blusa roja de manga larga y cuello alto, una falda tutu color verde, unas calcetas rayadas color verde y rojo y unas botas altas negras.

-Trabajo de medio tiempo en el centro comercial -explico Hange-. Acompáñame un rato.

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Al llegar a la plaza Levi se llevó otra sorpresa cuando vio a Erwin disfrazado de Santa y a Isabel como duende.

-Buen material de chantaje para Erwin -dijo Levi y saco su celular dispuesto a sacar una buena foto.

-Hola aniki -saludo alegre mientras se comía un bastón de caramelo.

-Yo quiero uno -dijo un niño jalando la falda de Isabel.

-Ya no hay -contesto Isabel y el niño pequeño comenzó a llorar.

-Isabel -regaño Erwin-. Los caramelos eran para los niños.

-Aniki, Farlan esta en la cafetería, ¿podrías hacerle compañía?

-¿Me estas pidiendo que lo vigile?

-Algo así -dijo Isabel y junto sus manos para suplicarle.

-Bien.

-Los veremos dentro de dos horas -dijo Hange y le entrego su abrigo.


El cuarto día Hange salió con dirección a la casa de Levi y él nuevamente ya la estaba esperando afuera.

-Alguien es muy impaciente -dijo contenta.

-Solo te ahorro tener que lidiar con la familia -contesto Levi.

Hange le entrego una cajita envuelta en papel amarillo con el dibujo de un ángel en la tapa, al abrirla dentro venia un ángel de navidad decorativo acompañado de una nota.

-En el cuarto día antes de navidad tu amor te regala: Recibir regalos es genial, pero ayudar es más angelical.

-Iremos hoy al hospital -explicó Hange.

-¿Nuevamente vas disfrazada de duende?

Hange asintió.

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Los niños pasaban de uno en uno pidiéndole deseos a Santa Erwin. Levi no era muy bueno lidiando con niños, pero le agradaba ver como Hange se las arreglaba para interactuar con ellos y no pudo evitar pensar si en su otra vida habían logrado llegar a formar una familia.

-Aquí tienes pequeña -dijo Hange bajando a la niña y le entrego un bastón de caramelo mientras le sonreía.

-¿Si eres un duende porque eres tan alta? -pregunto curiosa.

-Pues los asistentes de santa son de todos los tamaños -contesto.

-Hange -la llamo Levi-. Tengo que irme, pasare por ti mas tarde.

-Erwin me puede llevar -contesto-. ¿Por qué te tienes que ir tan de repente?

Antes de que Hange recibiera su respuesta la niña jaloneo la falda de Hange y ella se distrajo atendiéndola.

-¿Que pasa pequeña?

-¿Él es un duende? -pregunto inocentemente y Hange soltó una gran carcajada.

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Levi salió del lugar lo mas deprisa que podía y choco con una chica.

-Levi -saludo Petra antes de que él pudiera decir algo.

-¿Petra? -se preguntó extrañado de verla justamente en ese lugar.

-Hago voluntariado en esa época del año -explico.

-¿Tu que haces aquí? -pregunto.

-Hange, ella esta en el segundo nivel disfrazada de duende -contesto.

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Hange miro por la ventana y contemplo a Levi hablando con Petra causándole un poco de enojo.

-Duende Hange -llamo un pequeño-. ¿La señora Claus no siente celos de las duendes que acompañan a Santa todo el tiempo?

-No, claro que no, la señora Claus sabe que solo son amigos -contesto de inmediato y trato de recordar eso en su cabeza, Levi y Petra solo eran amigos.


El quinto día Hange se levantó pues escucho un ruido en su ventana y al abrirla vio a Levi.

-¿Cuál es el plan el día de hoy? -pregunto.

-¿Qué te hace pensar que tenemos planes el día de hoy?

-¿Estas molesta por lo de ayer?

-No -contesto rápidamente-. Algo.

-Hange ya lo hablamos -dijo fastidiado pues estaba harto de que Hange pretendiera no tener celos cuando sabia que era todo lo contrario.

-No me puedes reclamar porque tu estabas dispuesto a tumbarle todos los dientes a Erwin cuando te conté lo que paso en cuanto le di la USB -alego.

-Creo que tenemos que hacer una modificación en nuestro juramento. En lugar de no me pondré celoso deberíamos cambiarlo por no te diré que me pongo celoso.

Dicho esto Hange sonrió.

-Te veo en unos minutos en la puerta.

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Hange se arregló y salió de su casa topándose con Levi quien ya la esperaba en la calle.

-On the five day of Christmas my love sent to me -canto mientras se acercaba a Levi y le entregaba una caja más grande de las que había recibido con anterioridad, esta era color verde con un dibujo de un copo de nieve en la tapa. Dentro estaba un suéter verde acompañado de una nota.

-En el quinto día antes de navidad tu amor te regala: Tumbarse en la nieve y estirar los brazos te hará crear nuevos lazos.

-Apuesto que esta es más difícil de adivinar -dijo contenta.

-Ángeles de nieve -dijo Levi de inmediato.

-¡Rayos! -se quejó-. ¿Cómo has adivinado tan rápido?

-Puedo leer tu mente.


El sexto día Hange se levantó más temprano y se coló en la habitación de Levi. Él dormía y ella beso su mejilla mientras le quitaba un mechón de su cabello del rostro.

-¿Hange? -preguntó adormilado.

-On the six day of Christmas my love sent to me -le canto al oido.

-Debe ser demasiado temprano -se quejó abriendo sus ojos y tomo la muñeca de Hange para poder ver la hora en el reloj de mano que siempre usaba-. Son las cinco.

-Quería agarrarte desprevenido -dijo y le entrego el regalo, el cual era un costal tamaño mediano color azul cielo.

-¿Se te acabaron las cajas? -pregunto mientras lo tomaba y quitaba el listón para poder abrirlo. Dentro venia un peluche de Santa Claus y una nota pegada a este-. En el sexto día antes de navidad tu amor te regala: La nieve es para gozar y que mejor que poderse deslizar.

Al terminar de leer vio el rostro de Hange, ella lucia emocionada.

-No es tan difícil, patinaje.

-¡Rayos! -grito y de inmediato Levi le tapo la boca con su mano.

-Silencio torpe -regaño.

-Lo siento -se disculpó en voz baja.

-Y no vuelvas a cruzar así -regaño-, por la nieve te podrías resbalar de la rama, caer y...

-Romperme el cuello o una pierna o un brazo o la cabeza... -enlisto restándole importancia.

-Hange, para mi no es un juego que salgas lastimada o te pase algo peor.

-No moriré por caer de un árbol -dijo fastidiada-. ¿Por qué eres siempre tan sobreprotector?

-Ya te lo conté -dijo bajando la mirada y viendo sus manos, hablar de eso hacia que sintiera la sangre de Hange en sus palmas.

-Que yo muriera en esa vida no significa que...

-Hange en verdad no quiero hablar de eso -dijo interrumpiéndola.

-De acuerdo, lo siento.

Hange podía entender a Levi de cierta forma, porque ella no podía imaginarse que haría si en un sueño viera morir a Levi o si en la vida real lo llegara a perder.

-Pero tengo que regresar a mi cuarto por la ventana, no hay manera de que salga por la puerta principal, van a pensar que dormí aquí -dijo avergonzada.

-Pero ten cuidado.

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En cuanto Levi estuvo listo se reunió con Hange en la entrada y se dirigieron a la pista de patinaje.

Hange entro confiada pues no era la primera vez que patinaba, pero por el contrario Levi se tambaleaba mientras intentaba mantener el equilibrio.

-Finalmente -dijo contenta mientras daba vueltas alrededor de Levi-. Algo que el gran Levi Ackerman no puede hacer.

-Cállate torpe cuatro ojos -dijo furioso perdiendo la concentración y estaba por caer cuando Hange lo sujeto de las manos.

-Toma mi mano y veras que pronto patinaras como un profesional.

Dicho esto, ella comenzó a deslizarse sujetando fuertemente a Levi.

-No me has dicho porque haces esto.

-Yo también puedo ser romántica -contesto-. Y no me hagas enfadar porque te soltare -amenazo y luego sonrió.

Faltan mas días para llegar a los doce días de navidad, pero debido al trabajo esto fue lo único que logre escribir en mis tiempos libres, pero no se preocupen que seguirán teniendo su actualización diaria solo que ahora cambiaremos de horario ya que antes actualizaba por las mañanas y ahora iré subiendo los capítulos en las noches.