Notas iniciales: El hijo del emperador es una historia con severa crudeza de la trama, con muerte de personajes, asesinatos, sangre y algunas escenas que pueden herir ciertas susceptibilidades, cualesquiera que sean trabajadas con la objetividad respectiva, sin romantizar ni alarmadear sobre los hechos . Si aun con ello, desea seguir la lectura, bienvenido, si no, puede retirarse con toda la confianza del mundo.
Pesadilla
悪 夢
Akumu
La sangre en el cuerpo de su madre, su bebe llorando, la katana frente a su rostro y la fría mirada de Víctor que helo por completo el cuerpo del joven omega.
Intento decir algo, pero la voz parece haber extinguido de su boca por completo. Aquellos ojos de color azul que tanto amaba por el brillo estrellado de su mirada, encontraban manchados por algo que el joven príncipe no sabía identificar y que provocaba un inmenso miedo en su interior.
- Debo agradecerte por el trabajo que hiciste al traer al mundo a un alfa —explicó mientras tomaba un momento entre sus brazos al pequeño Yuuki, revisado—, para mí solo era necesario tener un hijo de sangre Katsuki, más gracias a ti fui bendecido con Un macho alfa que se convertirá en el nuevo emperador.
- ¿Nuevo emperador ...? - Yuuri analizó las palabras de Víctor, por unos segundos buscó alguna mentira detrás de ellas hasta que finalmente debió reconocer el tenebroso significado detrás de estas— ¿¡Dónde está mi padre !? ¿Y Mari?
- El emperador Toshiya y la princesa heredera ya no volverán, en este momento, ya han debido ser asesinados —contesto, y el omega afectado como el mundo que tuvo hasta la época destruida de la más vil forma por la persona que más confiaba y amaba.
- No puede ser ... Estas mintiendo.
Pero Víctor no dio indicios de querer responder esa pregunta, confió al pequeño bebe a uno de los hombres a su mando, pidiéndoles que se retiran. Yuuri estuvo en un punto de interferir cuando intentó irse de la habitación con el niño en brazos, más afectados un escalofrió y debió detenerse en seco cuando el filo de la katana de Víctor se halló en su mentón de forma amenazante. El omega alzo la mirada y con precisión detenidamente el rostro de su prometido. Sintió su corazón romperse cuando ya no encontró aquel brillo estrellado que siempre le miraba con amor y ternura.
- Eres hermosa Yuuri, una persona maravillosa y muy gentil, pero eres un obstáculo en los planos de la familia Nikiforov — las duras palabras saliendo de su boca hicieron que las lágrimas cayeran por el rostro del joven príncipe—… Adiós.
Yuuri cerro sus ojos esperando su inminente destino cuando una de las puertas de papel fue cortada dando paso a una figura que hizo que el omega reaccionara de golpe.
- ¡NIKIFOROV! —La ira en los ojos de Mari era destellante como llamas ardientes, solo vistiendo su kimono interior teñido de su propia sangre, la heredera de Hasetsu sostuvo su espada con fuerza y contuvo el ataque de su oponente con una fuerza que estaba muy alejada de la común
- ¡Hermana! —Murmuró el joven príncipe espabilando un poco y sin creer que su hermana estaría viva.
- ¿Estas bien Yuuri? - pregunto la alfa viendo el rostro de su pequeño hermano.
- ¡No deberías perder la atención de mí! —Vacifero el alfa de cabello plata rompiendo la defensa de Mari y abriendo un profundo corte en su brazo derecho.
- ¡MARI!
Pero al contrario de lo que Víctor esperaba, la alfa tomo la espada con su mano herida con mayor fuerza y blandió la katana desde su borde interior hasta alcanzar el flanco más desprotegido de Nikiforov, quien dura las penas logra esquivarlo, pero obteniendo una herida sangrante en el frente que fue capaz de cegarlo por un momento. Esa era la oportunidad para escapar.
- ¡Vámonos! —Grito, y alzando a Yuuri en su espalda salieron corriendo de la habitación aprovechando la debilidad del enemigo.
- ¡Mari, Mari! —Lloriqueaba el joven mientras que eran como perseguidos por un buen número de espadas a la orden de los Nikiforov.
Y Mari lo sabía, a duras penas, la alfa buscaba conservar la calma y neutralizar la mayor cantidad de enemigos que podrían, pero el dolor de su cuerpo comenzó a mermar sus reflejos. No sabía cuántos enemigos ya había terminado y cuántos más aún existían en el castillo, también teníamos la duda de los números de emergencias se encontraban selladas o tomadas por el enemigo, quien era traidor y quién no. Mordió su labio inferior hasta sangrar y queriendo maldecir, su equipo de inteligencia fue demasiado lento al momento de descubrir los planos de la familia Nikiforov, meses de investigaciones para fracasar en una de las noches más vulnerables de la familia imperial. Mari apenas estaba consciente de si Celestino había logrado salir con vida luego de permitirle huir. Fue al doblar en una esquina cuando grabó el camino secreto entre su estudio y el pasillo que conecta a uno de los jardines más remotos del castillo. Su ubicación actual estaba cerca del estudio, tomo una de las bombas de humo que Celestino le había dado para usarlas en el momento que anterior.
- Aguanta por favor la respiración, Yuuri. Diez por seguridad que saldremos de esta —le aseguró.
Sin preguntar el porqué, Yuuri hizo caso a las orientaciones de su hermana y antes de que los hombres de Nikiforov hayan atrapado, tanto Yuuri como Mari habían desaparecido del pasillo bajo una nube de humo.
Mari respiraba a grandes bocanadas mientras escuchaba a los hombres del clan Nikiforov vociferar sobre su desaparición, y ajustando la compuerta secreta por donde habían ingresado de milagro, fue Mari pudo detectar con frialdad sus siguientes movimientos. Estaba seguro que por ese breve momento habían logrado escapar de sus captores, quizás solo habían ganado un poco de tiempo, pero estaba seguro que no encontraron sino hasta que estuviste muy lejos de ese lugar.
— Este es el camino secreto que construyo la familia Katsuki en el reinado de nuestro abuelo, solo los de mayor confianza en nuestro clan lo conocen, así que estoy segura que no nos atraparan por aquí tan fácilmente— comenzó a explicar la mujer a su hermano, su rostro sudaba cuantiosamente y debido a sus propias heridas debió bajar a su hermano hasta el suelo, ocasionando que en ese mismo proceso esta se tambaleara y callera al suelo.
— Mari —Yuuri estaba a punto de alzar la voz cuando la alfa calló su voz con una de sus manos mientras le veía angustiosamente.
—. No sabemos qué tan seguro sea permanecer aquí, no podemos elevar la voz o aquellas personas que nos perseguían nos descubrirán, y será nuestro fin —sentenció.
La expresión de Yuuri volvió a hacerse llorosa, temblando ligeramente por la sensación de pánico que experimentó, pero la mínima esencia de su hermana hacia lo posible para calmarle en esa situación de emergencia, y tratar de sopesar sus propias emociones, el joven príncipe asintió en silencio y extender su mano para ayudar a levantar a su hermana.
Aunque se había tambaleado al momento de levantarse, Mari sostuvo a sí misma como pudo y tomando la mano de su hermano, prosiguió el camino que les quedaba. Deben salir inmediatamente de allí a como fuera del lugar, no sabían el tiempo que disponían de una salva.
El camino hasta los jardines exteriores no era tan largo, estaba débilmente iluminado con unas antorchas y no era tan alto, la heredera sabía que en cuestión de minutos estarían en el exterior, por lo que tenían de permanecer con los sentidos alertar, más eso no impidió que los pensamientos de Mari comenzaran a cuestionar los posibles caminos a donde seguir, en un entorno donde las personas de confianza eran casi nulos, no estaba completamente seguro cual era el clan aliado o enemigo, pero con seguridad todas las rutas de escape seguras que Yuuri podría tomar con o sin Celestino. Trato de sopesar una punzada de dolor que tuvo problemas en su abdomen mientras caminaba, cuando habían asesinado a su padre, ella misma había sido herida en una zona difícil de sanar,
Cuando finalmente pude llegar a la salida del jardín, un sospechoso de alivio fue hallado por la alfa al no observar enemigos en la zona. Si todo salía bien, solo debían esperar un poco para ver si llegaba Celestino, de lo contrario seguirían su camino quien sabe hacia dónde.
- Esperamos esperar que Celestino llegue para poder escapar, aparte de mí y nuestro padre, es el único que conoce este camino secreto —hablaba Mari mientras dejaba soltaba la mano de su hermano y observaba desde su lugar el jardín donde ahora se encuentraban.
- ¿Cómo están tus heridas? —Pregunto viendo como el brazo derecho de su hermana comenzando a hincharse y la sangre seguía manando.
- No debes preocuparte por mi ¿Cómo está tu cuerpo? —Consulto viendo la tez extremadamente pálida del omega. Este tenía muy poco de haber dado una luz por lo que debería tener cuidado de sufrir algún tipo de hemorragia interna.
- Yo ... yo —buscaba contestar, pero el temblor de su cuerpo era demasiado y las lágrimas no paraban de emanar. El joven omega quería que aquello que ocurría no fuera real que se trata de una pesadilla más pero no era más que la cruda realidad. Y cuando las cosas no pueden ser peores, la joven alfa caía sobre su propio peso emanando cuantiosas cantidades de sangre por una herida en el costado— ¡Mari!
- Estoy bien, estoy bien, por favor no grites o volverán a encontrarnos —pidió la mujer buscando su mejor muerte para calmar el estado de pánico que estaba viviendo su hermano menor—. Lo siento Yuuri, debí haberme dado cuenta de esto antes ... yo —se mordió nuevamente el labio mientras apretaba los puños con inmensa frustración y dolor—… yo no pude proteger a nuestro padre, incluso no sé dónde está nuestra madre y mi sobrino en este momento, soy un fracaso como alfa de nuestra familia.
- No, no —susurraba Yuuri llorando desesperadamente, lo menos que quería era su hermana se disculpara cuando la culpa de todo era suya al haber confiado ciegamente en Víctor, permitiendo llegar llegando hasta ese punto en donde -. Todo esto es mi culpa, fui tan tonto, nunca creí que algo así podría suceder, aun cuando siempre me dijiste que no confiara en Víctor o la familia Nikiforov, pero fui tan ciego y ahora todos están muertos por mi culpa, lo siento tanto —Se disculpaba amargamente a Yuuri mientras las lágrimas no se detenían. Su padre estaba muerto, no sabía la condición de su madre, el paradero de su hijo o si su hermana pudiese sobrevivir a las heridas que tenía, y el príncipe estaba convencido de quién era su culpa, más su hermana tenía una idea diferente.
- Escúchame bien, Yuuri —le ordeno tomando su rostro para sus ojos se encontraran—, nunca, pero nunca te culpes por esto que paso hoy. Nada de esto ha sido tu culpa, métetelo en la cabeza por favor. Si alguien tiene de tener la culpa de todo esto soy yo por no proteger y no lograr precisar las intenciones de Víctor Nikiforov y su familia.
Las lágrimas nuevamente afloraron en los ojos del omega que intento reprimir un nuevo llanto, quería rebatir que su hermana no tenía la culpa, pero el sonido de unos pasos apresurados les alertó que ya no estaban solos.
- Con que aquí estaban —murmuro una voz.
Ante ellos, salieron del túnel cuatro soldados dirigiéndose a sus espadas hacia ambos en señal de un próximo ataque, Mari busco de levantarse, pero la sangre que había perdido era demasiada. Apenas intento dar un paso en falso, está nuevamente perdido al suelo, la sonrisa de los cuatro hombres de ensancho. La alfa le pidió a su hermano que escapara, pero este se negó rotundamente y tomo la katana para defenderse.
- ¡N-No se acerquen! —Pidió Yuuri en un chillido desgarrador mientras sostenía la katana de su hermana buscando apartar a los espadachines que los rodeaban, pero aunque intentara amenazarles con el filo de la espada, estos solo se reían divertidos de su temblor y de sus lágrimas, incluso desde su sitio Marí buscaba desesperada la forma de levantarse para proteger a su pequeño hermano pero antes de siquiera poner un solo dedo sobre esos bastardos, la figura oscura de un hombre de gran altura se abrió paso con agilidad entre los 4 espadas, cortando sus tendones y degollando sus gargantas Una sonrisa de alivio surco los labios de la joven alfa cuando observa el rostro del hombre frente a ellos.
- Llegas tarde, Celestino.
- Lo siento muchísimo, mi señora, busque desesperadamente la forma de traer conmigo a la emperatriz o su alteza Yuuki, pero no se encuentra en ningún lugar de este castillo, se los han llevado —explico el hombre mientras limpiaba la sangre de su arma, una mueca de frustración surco el rostro de la heredera mientras que Yuuri identificó su mundo terminaba de hundirse.
- Madre ... también mi Yuuki se lo han llevado —sollozaba desde lo más profundo de su corazón el omega, abrazándose desconsolado, pero Mari le tomo de una de sus ropas captando nuevamente su atención.
- Diez por seguridad que tienes que encontrar con mi sobrino y con mi madre, aunque sea lo último que haga —le juró, y con ayuda de Celestino se volvió del suelo nuevamente.
- Necesitamos tratar sus heridas —expreso, pero Mari negó lentamente.
- Este lugar ya no es seguro, si nos quedamos aquí seremos presa fácil, tenemos que movernos hacia el bosque del norte —contesto jadeante, las gotas de sangre ya caían de su kimono ensangrentado.
- Recorrer la zona un poco antes de encontrarme con ustedes, este es uno de los jardines privados de su majestad, la vigilancia es fuerte cerca de una de las entradas al castillo, pero si nos dirigimos hacia el templo estaremos a salvo. Allí el camino al bosque está libre, ya que no hay guardias ni enemigos cerca, podemos irnos —explico, y la mujer asintió aprobando el plan.
- Bien, vámonos. Pero antes —toma fuertemente de la mano de su hermano y le coloco un objeto redondo de cartón y papel—, es una bomba incendiaria, necesito que se estrelle el suelo en el momento que entremos en el bosque, esto será la única forma de que puedas escapar, así que Yuuri, debes prometerme que sin importarlo que suceda.
- S-Sí, lo hare — prometió Yuuri, aunque estaba muy nervioso de la responsabilidad que su hermana le había colocado.
Asegurado, comienza a caminar por los jardines del castillo, Celestino es uno de los primeros en ir al frente para. Tácitamente Yuuri otorga una despedida al lugar que le vio nacer y crecer, el jardín de lirios que tanto amo la emperatriz, y que vio tantos recuerdos no solo de su familia, sino también con esa persona que el joven omega amo con intensidad, nuevas lagrimas se escaparon mientras iban caminando agazapados, los arbustos le servían en ese momento de escondite aunque cambiaron su velocidad.
Depent Celestino se detiene de golpe, un jadeo seco se escapa de su boca y capta la atención de la joven alfa, esta alza la mirada, observando que una intensa luz se cierne a unos pocos metros de distancia de ellos. El hombre se voltea a verla.
- Mari ...
La joven princesa no tiene que saber más, entiende lo que debe estar al frente de ellos para que Celestino le llame con ese tono y directamente por su nombre, ella le dedica una mirada explicativa, y este apretando sus propios puños, asiente silencio y ella le agradece del mismo modo, el hombre saca una de sus espadas preparado para atacar, mientras que Mari se voltea hacia su hermano, están a solo pocos metros del templo familiar y de la entrada al bosque, pero antes de solo dar ese paso,
- Yuuri, mi Yuuri. Por favor escúchame, necesito que seas fuerte, pase lo que pase, nunca olvides quien eres y de donde viniste, tienes un rol muy importante que no puede serte arrebatado, incluso si sientes que no puedes con todo, seguiré apoyándote. Te amo, mi lindo hermanito.
La mujer otorgó un pequeño beso en el frente a su hermano, como nunca antes lo había hecho. Yuuri le miró con un rostro sin entender mientras Mari simplemente sonrió apaciblemente.
- Celestino —habló, y el hombre entendió lo que tenía que hacer, sufrió a Yuuri y lo coloco en su hombro mientras comenzaba a escapar del lugar, la alfa solo les dio una suave sonrisa.
- No ¿Qué estás haciendo? ¡No podemos dejarla, Celestino déjame ir, tenemos que ayudar a Mari, no podemos dejarla sola aquí! ¡Mari, mari!
Ante el escandaló ocasionado por la desesperación de Yuuri,
- Con que era aquí que las ratas se habían escapado —expreso el hombre de fríos orbes turquesa, su cabello color plata resplandecía con la iluminación de las llamas que consumieron el templo custodiado por la familia katsuki. A su lado,
— Alexei —gruño la alfa, el templo que su madre había amado tanto y donde reposaban los recuerdos de sus más cercanos antepasados estaba ardiendo en llamas,
— Mátenlos —ordeno, y procedió a retirarse de aquel lugar mientras las dos compañías de samuráis comenzaron a desenvainar sus espadas y venían corriendo hacia ellos en medio de ese infierno escarlata, Mari sostuvo nuevamente su espada herencia de generaciones de alfas del clan Katsuki, tallada con oro y con su apellido escrito en la hoja, la apretó firmemente mientras la amarraba a su mano con las telas de su ropa. No soltaría la espada hasta haber matado al ultimó de esos hombres que iban tras su hermano.
Lo siento, Yuuri. Egoístamente te estoy abandonando a un mundo que será muy injusto para ti.
La alfa alcanzó a enfrentarse contra los primeros hombres que venían hacia ellos, evade algunos de los ataques conteniendo con el filo de la katana haciendo un giro y luego abriendo el costado de uno, patea a otro de los samuráis y clava el puñal contra la cabeza de un par. Apenas puede contener el aliento, ha acabado con tres de doce, pero sonríe como ya solo quedara un solo enemigo.
Debí haberte orientado más, debí enseñarte un poco más a manejar la espada y el arco aun en contra de las tradiciones y los deseos de nuestro padre, en este momento necesitas tanto el conocimiento de esos artes que siento vergüenza de mi misma por no haber contribuido más a tu conocimiento de ellos.
Las espadas de sus enemigos rugen por querer bañarse en su sangre, pero Mari es más hábil y blande su espada contra ellos, aun cuando es herida en su espalda no se detiene, con movimiento recto empuja contra el pecho de uno y después atraviesa el estómago del otro. Los hombres que le atacan no pueden creer la magnitud de la fuerza que posee aun cuando sus heridas son tales que su kimono interior en un principio blanco, ahora está completamente teñido de un rojo carmesí. El dolor de las heridas es ardiente, punzante, pero no suficiente para desvanecerla cuando aún puede escuchar los alaridos de su hermano a la lejanía, ruega en su interior porque Yuuri no regrese, ella no puede permitir que le sigan, no puede dejarlos a ellos con vida. Incluso si ella debe perecer, se llevará a unos cuantos Nikiforovs al infierno.
Me habría gustado seguir a tu lado, acompañándote, viendo a mi sobrino crecer. También habíamos bendecido tu unión con otro alfa, beta o lo que sea siempre y cuando fueras feliz.
Alexei Nikiforov observa como Mari Katsuki logra sobreponerse una gran parte de los hombres que había mandado contra ella, chasquea la lengua con molestia y se levantó del asiento que había sido preparado, hizo la señal a uno de sus hombres de entregarle su espada. Sabe que aún está el segundo príncipe está dentro del bosque y la princesa solo gana tiempo para este, así que debes tomar acciones por el mismo.
- Son tan incompetentes —gruño mientras desenvainaba su propia espada— ¡Sigan a los otros dos! Yo mismo me encargare de esta chiquilla.
Voy a extrañarte tanto, mi pequeño hermano menor.
Mari se encuentra demasiado distraída, está pendiente del forcejeo que ha establecido Yuuri contra Celestino, sabe que aún pueden atraparlos y ruega desesperadamente en que Celestino puede llevar a Yuuri lejos.
- ¡MARIIIIII!
El filo de una espada que no espero atravesó su estómago sin ton ni son, un extenso vómito de sangre venta de sus labios y su brazo cae de golpe. Mari observa el filo de la espada atrayendo su cuerpo y la sonrisa de Alexei Nikiforov galardonándose como vencedor, a lo lejos está el rostro desesperado de Yuuri se encuentra con la suya. Con una sola mirada le dice todo lo que quiere que entienda, y aun cuando los ojos de su hermano lloran como torrentes, este asiente en silencio y toma una de las bombas incendiarias de Celestino y estrellándola a unos metros de él. Estancia inmediata explota y alcanza una zona incendiaria delantera del bosque conecta al jardín con el bosque, Yuuri da una última vista hacia su hermana y corre de nuevo hasta Celestino para el niño de allí.
Con la entrada del bosque en llamas, los hombres de Nikiforov no pueden encontrar fácilmente, no al menos hasta que puedan apagar las llamas y eso puede tomarles un buen rato, y para ese momento Yuuri y Celestino estarían lo suficientemente lejos del palacio. Viendo como sus planes de ir en busca del otro hijo del emperador estaba truncado, la ira supero al líder los Nikiforov que iba a otorgar el golpe de gracia contra Mari cuando esta se encontraba, alzo su katana e hizo una herida sangrante justo en su ojo izquierdo. Alexei soltó un alarido que alerto a sus subordinados que atacaron todos a la vez a la alfa. Aun cuando siente que varias espadas la atraviesan a la vez, su sonrisa de satisfacción no se despega de su rostro. Su pequeño ha logrado escapar y había herido el inmaculado rostro de Alexei Nikiforov,
Te amo, Yuuri. Lo siento por dejarte atrás.
Notas de autor: Bueno, ya hemos comenzado con las primeras bajas. Cuando publico esto por primera vez en Wattpad, hubo mucho llanto (incluso de su servidora) ante esta muerte, necesariamente, pero cruel y emotiva. Si, hemos perdido a Mari, un personaje que tiene mucho que dar, mas no se preocupen, aun hay esperanza para ciertos capítulos venideros.
