Aquellos que guardan memorias

La vida monótona de Zeke iniciaba siempre igual, despertaba, se ponía el uniforme ostentoso de la escuela a la que iba, para posteriormente bajar a comer el desayuno con su madre Dina y pelear con su padre Grisha.

-Buenos días madre -saludo dándole un beso a Dina en la mejilla.

-Hola cielo -contesto Dina alegre.

Dina Jaeger era una mujer rubia de cabello corto demasiado delgada y su carácter era dulce y amable a menos que la hicieran enfadar. Ella siempre era amorosa con su hijo Zeke quizás para compensar la falta de amor de su padre Grisha.

-Padre -dijo secamente mientras se sentaba en la mesa.

-Llegaron las calificaciones Zeke -dijo su padre bajando el periódico para poder verlo-. Son lamentables.

-Dos nueves, no veo nada malo en eso -defendió Dina y le sonrió a su hijo.

-Tal vez si dejaras ese deporte ridículo y te concentraras en las clases tendrías excelencia académica. Debes sacar buenas notas si quieres aspirar a grandes universidades.

-¿Para qué? -contesto molesto-. Tengo dinero, puedo inscribirme en cualquier universidad que quiera, no requiero una beca.

-Haces bien hijo, no te llevaras el dinero a la tumba tu gástatelo -dijo Dina tomando la mano de su hijo.

-Ese es el problema Dina, tú lo maleducas -dijo y después tomo su café.

-O siempre puedo casarme con una mujer rica y así vivir cómodamente ¿Qué opinas padre? -dijo burlonamente Zeke.

-Zeke -advirtió su madre.

-Para ti la vida siempre ha sido un juego Zeke -dijo Grisha mirándolo severamente.

-¿Prefieres que sea un amargado como tú? -pregunto Zeke desafiando a su padre con la mirada.

-¡No tolerare más insultos en mi casa! -grito Grisha poniéndose de pie y dando un golpe con su puño en la mesa.

-¿O qué? ¿Qué vas a hacer? -dijo también poniéndose de pie y retando a su padre.

-Zeke, Grisha -llamo su madre para que ambos se calmaran.

La tención se sentía en el ambiente, padre e hijo se miraban furiosos y en cualquier momento comenzarían a insultarse, pero la pelea se detuvo ya que en ese instante Zeke comenzó a sentirse mareado.

-Me largo, disculpa madre -dijo saliendo del comedor y dirigiéndose a la puerta principal apresurado.

Zeke tenia un secreto que no le podía contar siquiera a su propia madre y era que tenia visiones de una vida pasada. Salio apresurado de la casa y al hacerlo se topó con su amiga de la escuela Pieck quien siempre lo acompañaba.

-Pieck sácame de aquí -logro decir antes de que sus ojos cambiaran de color y comenzara a ver restos de esa otra vida.

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Zeke estaba en un bar, muchos hombres bebían, apostaban y reían. Él estaba sentado en la barra esperando a la persona que enviarían desde Paradai para planear el plan de rescate de Eren. Estaba por tomar de su bebida cuando en ese presiso instante entraba una mujer de cabello castaño suelto que cubría uno de sus ojos, esta mujer usaba una gabardina que estaba mojada debido al clima del exterior y al cruzar la puerta ella se la quitaba dejando ver su hermosa figura. Llevaba puesto un pantalón ajustado y una blusa negra. Al caminar un hombre decidió que sería buena idea posar su mano sobre la retaguardia de aquella dama, pero antes de que pudiera tocarla la mujer tomaba su mano y la retorcía haciendo que soltara un gran grito de dolor.

-¿Intentabas algo basura? -preguntaba la mujer y después le quebraba la muñeca.

El hombre se retorcía del dolor, pero a esa mujer no le importaba, ella camino hacia la barra y luego miro seriamente a Zeke.

-¿Zeke Jaeger? -preguntaba y Zeke no dejaba de pensar en lo hermosa, letal y seductora que lucía.

-Hange Zoe, el contacto que ha enviado Paradai -contesto sonriéndole.

-No te pareces a tu hermano -decía tras inspeccionarlo rápidamente.

La mujer mostraba fuerza e indiferencia, algo que a él le parecía sumamente sexy.

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Finalmente la visión terminaba y ahora estaba recostado sobre el pasto al lado de Pieck quien miraba al cielo.

-¿Dónde estoy? -decía sobándose la cabeza.

-Pesas mucho, te arrastre hasta el jardín de tu casa, es lindo -contesto Pieck-. Entonces dime -Zeke sonrió y soltó un suspiro-. Ella nuevamente, la mujer castaña y sexy que tan loco que tiene -dedujo por la actitud de su amigo.

-La mujer de mis sueños literalmente -contesto sonriendo y miro al cielo-. Hange Zoe.

Desde la primera vez que Zeke había presentado aquellos episodios había tenido solo la confianza de contárselos a su mejor amiga Pieck y la mayoría de estos recuerdos eran sobre una mujer, aquella mujer fuerte de cabello castaño llamada Hange Zoe.

El día del decatlón oculto con todas sus fuerzas su entusiasmo cuando la tuvo enfrente recordando aquel ultimo recuerdo que había tenido hasta esa fecha y era de Hange vestida en un traje negro con una mirada intensa y sosteniendo dos cuchillas.

Durante el decatlón no dejaba de mirarla, ella contestaba rápidamente todas las preguntas y jamás erraba, era tan inteligente como la recordaba.

Su segundo encuentro fue después del partido de journey, pero entonces vio a aquel hombre, Levi, otra persona que recordaba de sueños. Lo recordaba siempre cerca de Hange y eso lo volvía loco de celos.

Aquel día habían salido a cenar para festejar su victoria.

-¿Que pasa Zeke? -pregunto Pieck quien lo veía extrañada-. Te has quedado con la mirada perdida -dijo al ver que su amigo se giraba para verla.

-Ese chico, Levi, eso es lo que pasa -se quejó.

-¿Estas furioso porque te pateo el trasero? -pregunto burlona.

-No es por eso, estoy furioso porque lo recuerdo, aquel enano me persiguió con dos cuchillas dispuesto a rebanarme.

-Ha que gracioso, algo habrás hecho para hacerlo enojar -dijo Pieck.

-Mate a sus amigos -recordó-. En aquel mundo.

-Entonces no te hagas la victima -dijo y le robo papas fritas de su plato.

La tercera vez que vio a Hange fue en la fiesta de navidad, ella lucia hermosa con ese vestido y noto como su pulso se aceleraba mientras se acercaba a ella.

-Hija, seguramente recuerdas a Dina Jaeger y él es su esposo -dijo su madre y Hange miro aquel hombre delgado, alto, de cabellera hasta los hombros castaña, barba y lentes circulares.

-Hola -saludo Hange estrechando la mano de Dina y de Grisha.

-Y él es nuestro hijo Zeke Jaeger -presento Dina haciéndose a un lado para que Hange lo viera

Zeke se acercó y tomo la mano de Hange.

-Nos encontramos nuevamente -dijo Zeke sonriéndole a Hange.

-Eso parece -contesto Hange.

Y durante la velada todo fue bueno, platico con Hange y rieron juntos, hasta que ella se apartó para hablar por teléfono, él no era tonto, sabía que con quien hablaba era Levi su gran enemigo y entonces sintió como la cabeza le dolía. Zeke salió del lugar apresurado y entonces tuvo la visión.

En esta él mataba a Hange y luego a él lo mataba Levi, al finalizar se dio cuenta de que sus manos temblaban y sudaba.

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Tras regresar del colegio Zeke ahora meditaba en su escritorio sobre su último encuentro con Levi y Hange, ella tomada de la mano de Levi y mirándolo, pero no como un monstruo, si no como un alma en pena, de la misma manera que lo había visto en esa otra vida.

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-Algún día cuando todo esto termine te enseñare mi colección de libros, es muy amplia y estoy seguro de que te encantara -decía Zeke a Hange.

Ella le había comentado una frase de un escritor y Zeke supuso que debían de gustarle los libros.

-Eso no sucederá Zeke -contestaba indiferentemente.

-Déjame soñar -decía y se acercaba más a Hange para admirar sus facciones.

-Eso no sucederá porque tu mataste a mis amigos -dicho esto Hange se giraba para verlo finalmente de frente y se apartaba el cabello del rostro mostrando que su ojo era cubierto por un parche.

-Eso te paso en Shiganshina -dedujo.

-Es solo un ojo, no es que me fuera muy útil antes -decía para restarle importancia y se señalaba los lentes-. Soy prácticamente ciega.

-Bueno yo tambien tengo que usar lentes así que somos dos ciegos -decía ajustándose sus lentes y podía jurar que la había visto sonreír.

-Si sirve de algo no era mi intención matarlos, pero estamos en guerra -trataba de escusarse y entonces aquella mujer lo miraba, no lo veía con odio, no lo veía como un enemigo, ella lo veía con pena.

-A veces hacemos cosas que no nos enorgullecen. Mis manos ciertamente no están limpias.

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Dejo de pensar en aquel recuerdo de ese otro mundo y tomo su celular, marco el numero esperando que le contestara y cuando lo hizo sintió que su corazón palpitaba velozmente.

-Zeke -dijo Hange, aunque sin ánimos.

-Me sorprende que contestaras -dijo Zeke mientras jugaba con la pluma que tenía en la mano.

-Te escuchare por dos minutos, luego te colgare.

-Necesito que nos veamos, quiero explicarte tantas cosas.


Frieda se despertó empapada en sudor, había soñado nuevamente con la muerte de su familia. Se arreglo y bajo para comenzar su día. Un sirviente le sirvió el desayuno y ella miro a su alrededor, ahí estaban todos sus familiares con vida. Su tío y su padre discutían sobre cosas de la empresa, también estaban Ulklin, Dirk, Abel y Florian ocupados en lo suyo mientras que su madre los regañaba por no comportarse en la mesa. Todo era paz, todos estaban bien, pero ¿hasta cuándo?

Terminado su desayuno salió al jardín en busca de Historia quien estaba recostada en el pasto y veía al cielo.

-No te vi en el desayuno -hablo Frieda sentándose junto a ella.

-Preferí comer en la cocina -dijo-. La cocinera Olga es muy atenta y tiene historias divertidas.

-Se que no es fácil para ti -dijo recordando como un día su padre había llegado a casa con una niña pequeña y había comunicado a su familia que era su hija nacida de una aventura con una antigua empleada de la casa. Su madre se había puesto furiosa y desde entonces no perdonaba a su padre, sus hermanos jamás la habían aceptado, pero ella no podía ser mala con aquella niña, después de todo Historia no tenía la culpa, ella no había pedido nacer y asumió el rol de hermana mayor que le correspondía.

-¿Qué te parece si vamos a la plaza de compras y por un helado solo tu y yo? -pregunto para animarla y ella accedió.

Historia se puso de pie y dio unas vueltas de felicidad, Frieda la observo y una lagrima se le salió mientras se preguntaba ¿cuanto tiempo seguiría al lado de Historia y quien la cuidaría después?


Zeke aguardaba en la cafetería que lo había citado Hange y entonces la vio entrar, ella no llevaba el cabello suelto cubriéndole un ojo, en su lugar lo llevaba levantado en una coleta y su vestimenta era muy diferente a la de aquel recuerdo, llevaba una larga falta café y una blusa blanca, aun así Zeke quedo maravillado.

-Dime que hago aquí Zeke -dijo sentándose frente a él.

-Ni un hola, buenas tardes, buenos días, nada, se han perdido los valores -dijo sonriente-. Hola Hange ¿Cómo estás? yo estoy bien, por cierto, lindo día y luces muy linda, y por supuesto no tienes que decir nada, porque sé que tambien lusco lindo.

Hange reprimió las ganas de sonreír y Zeke lo noto.

-Al menos dame una sonrisa -pidió acercándose más a Hange.

-Olvídalo Zeke -dijo fingiendo seriedad.

-Ya se, te contaré un chiste, si no te hace reír sabre que mi caso está perdido -propuso y como Hange no dijo nada lo considero un sí-. Este te va a encantar ¿lista? Bueno, dime ¿Cuál es el colmo de una persona bajita?

-Zeke -advirtió Hange.

-Que la policía lo detenga por la calle diciéndole ¡Alto!

Hange trato de reprimir la risa y en su lugar sonrió.

-¡Si, damas y caballeros he logrado que esta dama sonría! -grito poniéndose de pie y varios de los que estaban en el local lo miraron.

-¡Zeke basta! -regaño Hange y Zeke se sentó nuevamente.

-Lo siento, no pude evitarlo -dijo mirando la sonrisa de Hange-. Así te recordaba -dijo admirándola.

-¿Te refieres a la otra Hange? -pregunto intrigada.

-No, me refiero a ti, cuando nos conocimos y en todas las veces que nos vimos, siempre traías una sonrisa enorme -dijo sin apartar la vista-. ¿Levi te conto que también tengo estas visiones?

-Si, Levi me cuenta todo... bueno todas las cosas que necesito saber y respecto a lo que no me dice he decidido no cuestionarlo, tendrá razones de peso para no decirlo.

-Así como tú tampoco le cuentas todo a él -dedujo-. Al menos no le dijiste que viniste a reunirte conmigo ¿O me equivoco?

-Levi te odia y si no fuera un delito creo que ese día te hubiera matado -contesto preocupada Hange-. Quiero saber porque lo arrastraste hasta ese lugar ese día.

-Después de que te cuente voy a requerir tu ayuda Hange.


Levi llego a la mansión Reiss y fue recibido por Frieda quien lo llevo a la biblioteca de la casa. Esta era enorme, abarcaba dos niveles y todas las paredes estaban cubiertas de libreros repletos de libros de todos tamaños y colores. La biblioteca era alumbrada por enormes ventanales y decorada por vitrinas y cuadros.

-A Hange le encantaría este lugar -dijo admirando todo a su alrededor.

-Quizás un día la traiga, gracias por el tip -dijo Frieda.

-Frieda -regaño Levi.

-Solo era una broma -dijo riendo.

-¿Que estamos haciendo aquí?

-Estamos aquí porque aquí se han recopilado toda la información sobre ese otro mundo. Veras cada miembro de la familia Reiss que presenta estos casos registra sus visiones en un tipo de diario -explico-. Mi tío me dijo que la coordenada tiene el poder de abrir las diferentes líneas, yo quiero cerrar esas líneas, librarme de esta maldición ¿tú no quieres eso Levi?

Levi miro a su alrededor y una pintura llamo su atención.

-Ymir y su descendencia, uno de nuestros ancestros lo pinto -dijo e indico con el dedo la firma del pintor-. Karl Fritz.

-¿Así que buscaremos en todos los diarios para saber que miembro de tu familia tiene la coordenada? -pregunto dejando de ver el cuadro.

-No, esa es la cosa, desde que se tiene registro nadie en mi familia ha tenido la coordenada.

-Así que entonces…

-Vamos a ver qué fue lo que paso con ese poder, quizás encontremos algo que mi familia no noto.

Frieda camino a un estante y tomo un cuaderno que lucía viejo y desgastado con sus hojas amarillas.

Ambos comenzaron a leer los diarios en busca de algo que les sirviera. En uno de ellos Levi encontró un árbol familiar demasiado extenso, algunos nombres ya ni siquiera eran legibles, pero uno le llamo la atención.

-Dina Fritz casada con Grisha Jaeger y tuvieron un hijo Zeke Jaeger -leyó-. ¿Sera el mismo Zeke que conozco? -Se pregunto.

Frieda estaba por preguntarle porque la importancia de ese nombre cuando escucharon que alguien entraba a la oficina a un lado de la biblioteca y de la cual como separación estaban unas puertas dobles de madera, ellos se ocultaron detrás de un sillón al ver que se trataba de Uri y de Kenny.

-El segundo de esta semana -se quejó Kenny sentándose en la silla de la oficina y subiendo las botas al escritorio-. Esos malditos se la pasan fisgoneando como moscas, peor que moscas.

-Y es por ello que te contrate, por su insistencia -dijo sirviéndole un vaso de bebida a su amigo.

-Familia, nunca puedes estar a gusto con ella -dijo Kenny tomando el vaso y bebiendo hasta el fondo.

-¿Ahora entiendes por qué tenemos que mantener protegida a Frieda? -pregunto Uri sentándose frente a Kenny.

-Si si, la gran portadora de la coordenada -dijo fastidiado Kenny y Frieda se sorprendió al escuchar esto, al instante Levi le tapó la boca para que no emitiera ningún sonido-. ¿Seguro que es ella?

-La profecía dice que el ultimo heredero del primer rey portara ese poder y hasta donde sabemos Frieda es la última según su visión que tuvo. En ella toda la familia moría dentro de una cueva.

Frieda se sintió traicionada, había tenido la confianza de contárselo todo a su tío y él hablaba con el tío de Levi como si no fuera algo importante.

-No en realidad, tu otra sobrina Historia quedo viva.

-Ella no pose ningún indicio de tener esta conexión, pero siempre puede ser el blanco del enemigo, esos tontos, desean algo que no pueden controlar.

-¿Y cómo sabremos que la mocosa tiene esos poderes? ¿Se le hace un test o qué?

-Los presentara con el tiempo. Ella tendrá el poder de ver no solo en sus memorias, si no que tambien en las de sus ancestros.

-A mí no me interesa nada de esas locuras, mientras reciba dinero estará todo bien.

-Kenny aquí se mueven más factores -dijo Uri y entonces Kenny lo silencio poniéndose de pie y caminando hacia la biblioteca-. Juraría que escuche algo-. dijo y miro en ambas direcciones inspeccionando el lugar, al no ver nada cerró las puertas dobles.

Levi y Frieda aprovecharon para salir corriendo y en cuanto estuvieron lejos Levi hablo.

-Frieda, si esto es verdad entonces tu eres la portadora de la coordenada.

-Pero yo no puedo ser, ya lo has visto, no tengo control de mis visiones.

-Pero todos piensan que sí, eso significa que estas en peligro.

-No entiendo ¿Para qué quieren la coordenada y quiénes?

-Creo tener una idea. Zeke menciono que su padre Grisha Jaeger está trabajando en una máquina para abrir la ventana a otros mundos. Con la coordenada eso sería posible y en una llamada telefónica tu tío le menciono a mi tío que mantuviera alejado a Grisha Jaeger de ti.


Eren abría los ojos y veía el rostro de Mikasa cuando era niña.

-Debemos regresar -le decía Mikasa.

-¿Por qué estás aquí?

-Parecía que tenías un sueño profundo, pero parece que sigues soñando despierto.

-No, creo que estuve teniendo un sueño muy largo -contestaba él.

Después se ponían de pie y miraba a su alrededor, todo era verde y luminoso y a la distancia se veía una muralla enorme. La muralla que servía para protegerlos de los titanes.

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Eren despertó y miro a Mikasa, solo que ella era la Mikasa que conocía y él estaba en la sala de su casa.

-No me digas que parecía que tenía un sueño profundo -dijo sobándose la cabeza.

-No, ya sabía que estabas en otra parte -contesto tomando la mano de Eren-. ¿A dónde fuiste esta vez?

-Nos vi de niños -dijo-. Solo que en el otro mundo -dicho esto inspecciono la cara de Mikasa, ella lucia triste-. ¿Qué pasa? -pregunto.

-Es solo que ayer vi nuevamente la muerte de mis padres -contesto dejando salir las lágrimas.

-Oye todo estará bien, ellos regresaran este fin de semana -le dijo Eren tratando de tranquilizarla y ella asintió.

Ella se sentía feliz de tener a Eren y compartir ese momento hasta que se vio interrumpido por el sonido de la puerta de entrada.

-Carla, Eren -llamo el padre de Eren.

-Hola papá -saludo Eren.

-Hola, veo que estas aquí Mikasa.

-Buenas noches doctor Jaeger -saludo Mikasa.

-¿Qué les parece si vamos todos a cenar a ese restaurante que les encanta? -pregunto y ambos jóvenes sonrieron-. Vamos a festejar a Mikasa ya que no pude estar ese día.

-Nada de eso, Eren está castigado -intervino la madre de Eren quien bajaba las escaleras-. Han llegado las notas, ha sacado puro seis -dijo agitando la hoja enojada.

-¿Eren que te he dicho de sacar seis? -pregunto su padre lanzándole una mirada seria.

-¿Que arriba de seis es vanidad? -contesto.

-¿Hiciste tu esfuerzo?

-Si, lo juro -dijo levantando su mano y fingiendo inocencia.

-Entonces vamos a cenar y pidamos doble postre para festejar que al menos aprobaste -dijo cambiando su cara seria por una sonrisa y Eren celebro poniéndose de pie y corriendo hacia la entrada de la casa.

-¡Grisha! -regaño la madre de Eren.

-Amor no seas tan exigente, ve el lado positivo, no va a reprobar -dicho esto le dio un beso en la mejilla.

-Tu siempre lo mal educas -dijo cruzándose de brazos.

-Papá es el mejor.

-Soy el mejor -dijo alborotando el cabello de Eren.

-Por eso papá me dejara jugar journey el siguiente año ¿verdad? -pregunto mirándolo esperanzado.

-Estaré en las gradas animándote.

-Ese deporte es un peligro -regaño Carla.

-Es solo un deporte que no le hará daño a nuestro hijo -dijo despreocupado Grisha-. Ahora vámonos.


Levi estaba en compañía de Hange, mientras estaban recostados en la cama, cada uno se encontraba centrado en su lectura. Él tomaba su mano y de vez en cuando la miraba.

-Oye cuatro ojos llevas media hora en la misma página -dijo dejando su libro.

-No me dejas concentrar -confeso sonriente y se acercó mas al rostro de Levi-. Tu también sigues en la misma página, te he atrapado mirándome cada cinco minutos.

-¿No tengo permitido verte?

-No cuando tengo que estudiar para los exámenes, por tu culpa reprobare y mi madre te odiara mas -dijo antes de besarlo.

-Tu nunca reprobarías.

Esta vez Levi fue quien la beso mientras sentía como su respiración se agitaba, eran completamente felices y deseaba que eso continuara así, hasta que comenzó a tener un episodio.

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Levi seguía a Erwin hasta la oficina.

-Malditos políticos -se quejaba Erwin.

-Al menos esta vez pudiste golpear a Nile -decía Levi.

-Eso fue lo único bueno -decía Erwin y abría la puerta para encontrar un desorden dentro de la oficina.

Libros regados por todos lados, mapas en el suelo y migas en la alfombra. Y en medio de ese caos un niño de cabellera castaña de grandes ojos cafés.

-Alexandre Smith ¿Qué te he dicho de entrar a la oficina? -regañaba Erwin y el niño fingía sentirse culpable.

-Madre me corrió del laboratorio -contestaba.

La visión comenzaba a borrarse y Levi deseaba aferrarse a ese recuerdo, quería saber que era lo que estaba pasando. Entonces pestañeo y en un segundo ya estaba frente a Hange nuevamente.

-Calma Levi, todo esta bien -dijo e intento besarlo, pero él de inmediato se levantó-. ¿Levi que pasa? -pregunto Hange al notar aquella actitud extraña.

Levi miro a Hange y pudo notar el parecido que tenía con ese niño.

Él estaba por contestarle a Hange y entonces volvió a sentir aquellos síntomas, mareo, falta de aire, presión en el pecho, visión borrosa y adormecimiento en las manos antes de comenzar a hiperventilarse.

-¡Levi! -grito Hange asustada.

Saludos, apuesto a que se han quedado de a seis, pero pronto tendrán su respuesta en el otro fic. Recuerden que no todo es lo que parece, como el beso de Petra, que en realidad nunca lo beso, pero este Levi no lo sabe y solo sabe lo que ve en esos episodios. Ahora un dato mío, a mi me encanta saber el significado de los nombres, siento que esto interviene mucho en el desarrollo de un personaje, como por ejemplo:

Levi = El que une a los suyos

Zoe = Vida

Jaeger = Cazador

Eren = Santo

Y en este caso Alexandre es un nombre francés derivado de Alejandro y significa defensor del hombre.