El verano en el que me enamore

Parte 1

Saludos amados lectores en este cap vamos a ver lo que hizo Hange mientras Levi se tiraba a la depre sin ella y quiero agradecer a LiylaLynch porque gracias a tu comentario me puse a ver la película eterno resplandor de una mente sin recuerdos y debo decir que la ame, sobre todo el poema que mencionan y un anuncio mas, ya esta el cap 12 de la llave de tus recuerdos.

La camioneta se estaciono frente a una casa cuya apariencia era la de una cabaña rustica, su fachada era la combinación entre madera y piedra dándole un aspecto clásico. Hange la inspecciono detenidamente mientras Marie bajaba del vehículo quejándose de que la humedad le haría daño a su cabello.

-No tengo señal -se quejó Marie al ver su celular.

-Dale tiempo, ya llegara -dijo el padre de Hange mientras bajaba las maletas-. ¿Alguien podría ayudarme? -pregunto sobándose la espalda después de bajar la tercera maleta de Marie.

-No -contestaron ambas al mismo tiempo.

-Gracias chicas, de verdad lo aprecio.

-No puedo creer que nos arrastraras a este lugar olvidado -dijo enojada dando un golpe en el suelo con su pie mientras alzaba su celular y movía por todos lados buscando señal-. Tengo novio y una vida social.

-Vamos Marie, el aire fresco les hará bien, además tu novio llegara en dos días -dijo el padre de Hange animado-. Hange tu deberías invitar también a Levi.

Hange no le había dicho a su padre que había terminado con Levi desde hace tiempo, porque entonces tendría que contestar preguntas o explicar el motivo y lo que menos deseaba hacer era el hablar de él porque el hacerlo le dolía en el alma, ella solo deseaba olvidar.

-En realidad Hange y Levi… -ella estaba por decir la verdad cuando Hange la piso.

-Él va a estar ocupado papá -contesto Hange y le lanzo una mirada suplicante a Marie esperando que guardara silencio.

-Tonterías, llámalo e invítalo -sugirió su padre-. Están jóvenes y tienen todo el verano para disfrutar.

-Lo considerare -contesto y se alejo para entrar a la casa.

-Oye Marie ¿Todo bien con Hange? -pregunto al notar que su hija ahora era mas callada que de costumbre y que tenia mucho tiempo sin verla sonreír.

-Si, solo esta cansada -contesto e ingreso a la casa para evitar más preguntas.

El padre de Hange miro la casa y luego a la madre de Marie.

-Son jóvenes y son adolescentes -contesto bajando su celular para después regresar a él.

Entonces miro las maletas que le faltaba por bajar. Soltó un gran suspiro, esa sería una larga tarde y medito que lo mejor sería que las próximas vacaciones se hospedaran en un hotel donde alguien más tendría que lidiar con las maletas.

.

Marie entro al cuarto el cual tendría que compartir con Hange. Ella estaba sentada en la cama individual mirando con direccion a la ventana con una cara deprimida.

-Cambia tu actitud o tu padre se dará cuenta -dijo Marie acercándose a Hange y sentándose en la cama frente a ella-. No se que es lo que paso con tu novio raro y la verdad no me interesa, pero la depre no le sienta bien al cutis.

Hange miro a Marie e hizo el intento de sonreír.

-Gracias Marie.

-No lo menciones -dijo poniéndose de pie-. En serio no lo menciones. Ahora iré a buscar un lugar con señal, quede de mandarle un mensaje a Erwin en cuanto llegáramos.

Hange se quedo a solas durante unos cuantos minutos hasta que su padre ingreso al cuarto empujando cuatro maletas.

-No te molestes en levantarte, yo puedo solo -dijo sarcásticamente esperando sacarle una sonrisa a Hange, pero no lo logro-. Escucha hija ¿Por qué no tú y Marie bajan al pueblo y van conociendo el lugar? -dijo enseñándole las llaves del auto-. No lo sé, vean tiendas, compren un helado o cualquier cosa que los adolescentes hagan en estos días. Es un pueblo con mucha historia y algo interesante encontraras.

Hange se puso de pie y tomo las llaves saliendo sin decir nada. Busco a Marie y ambas salieron de la casa.

-Yo manejo, una deprimida al volante no es buena idea -dijo arrebatándole las llaves a Hange y ella no objeto, en su lugar entro del lado del copiloto y se limitó a ver por la ventana. En cambio, Marie subió del lado del conductor, conecto su teléfono y aumento el volumen de la música.

Bajaron por un camino hacia la carretera y mientras Marie cantaba alegre Hange solo miraba el paisaje, era hermoso, un montón de pinos y diferentes arboles con distintos colores y tamaños, incluso pudo ver un venado a la lejanía, el cielo estaba despejado y azul con un brillante sol, pero ella no podía ser feliz porque su corazón estaba roto.

Llegaron al pueblo y estacionaron delante de un café internet.

-Justo lo que buscaba -dijo Marie bajando y corriendo al establecimiento lo más rápido que sus tacones le permitieron olvidándose de Hange.

Marie había bajado tan deprisa que ni siquiera se había tomado la molestia de apagar el motor, Hange se encargo de todo y bajo de vehículo, al hacerlo admiro todo a su alrededor y en ese momento vio un pájaro pequeño color verde con amarillo.

-Anteojitos de Paradai -dijo en voz baja.

Ella recordó que había visto esa ave en el parque de la ciudad mientras paseaba a Sawney y Bean en compañía de Levi. Él le había dicho que conocía el nombre del ave debido a un episodio que había tenido, pero recordar esto solo la hizo sentir peor.

-En realidad su nombre es Zosterops de Paradai, pero si comúnmente es conocido como anteojitos de Paradai -hablo la voz de un chico a su espalda y Hange se giro para verlo.

Se trataba de un hombre joven de tez obscura y de cabello negro rapado en las cienes. Él chico le sonrió e inspecciono a Hange.

-Hola, no eres de por aquí ¿o sí? -pregunto.

-No y supongo que tú tampoco.

-No, aunque vengo cada verano con mi familia a visitar al abuelo y he llegado a tenerle un gran cariño a este lugar -explico para después estirar su mano- Soy Onyancopon Faure DuMont -se presentó.

-Hange Zoe -dijo tomando su mano.

-Un verdadero placer el conocerte Hange Zoe -dijo y medito un segundo-. Zoe Vida, pero al verte no creo que tengas mucha, tienes un aura azul de depresión.

-No estoy deprimida -alego ofendida soltando la mano del chico.

-No era mi intención ofenderte ¿podría compensar mi error invitándote a algún lugar o por algo de comer o tomar?

-No te conozco -dijo Hange inspeccionando al chico tratando de averiguar si debía confiar.

-Puede ser, pero ¿acaso un amigo no es al inicio un desconocido?

-Tengo que avisarle a… -dijo señalando a Marie quien estaba frente a una computadora y lucia estresada quizás debido a la lentitud del aparato que lucía viejo.

-¿Tu hermana? -dijo al notar el parecido entre ambas.

-Hermanastra -aclaro Hange-. Pero si, es tan odiosa como una hermana -dijo y soltó una risita lo cual le hizo sentir bien.

-Mira eso, que hermosa sonrisa -dijo sonriendo Onyancopon mientras pensaba que Hange era la chica más linda que jamás había visto y que se le hacía familiar-. ¿Te conozco de algún lado?

-No lo creo -contesto-. No te me haces familiar.

-Bueno ya me acordare de donde te conozco, pero ahora Hange Zoe, como forma de expiar mi culpa ¿Qué te parece que te lleve al lugar más grandioso de toda esta zona?

Hange decidió aceptar, pues después de todo jamás había sido una persona que desconfiara.

Ambos caminaron por la calle principal del lugar y durante el recorrido Hange admiraba las tiendas y edificios mientras Onyancopon le daba una breve explicación del lugar.

-Es hermoso y veo que sabes mucho -dijo Hange.

-Quiero ser historiador de grande -contesto admirando el brillo en los ojos de Hange-. Pienso que la historia es importante para todos, nos dicen de donde veníos y ayuda a pensar a donde iremos.

-Yo quiero trabajar en el CDC -dijo animada-. Ayudar a las personas es mi meta.

-Es muy noble, la mayoría piensa en un trabajo solo por el dinero.

-Bueno yo no -contesto.

-Ya llegamos -anuncio deteniéndose-. Este es el mejor lugar del mundo.

Hange miro el edificio que estaba frente a ella, lucia antiguo y abandonado. La fachada estaba deslavada y el letrero casi no tenía letras.

-El teatro Cosmos, donde se llevaron a cabo un montón de obras de renombre o al menos es lo que afirma mi abuelo y mi sitio favorito de todos -dijo y camino hacia el callejón a donde Hange lo siguió-. Las damas primero -dijo quitando una tabla de madera e invitándola a ingresar al lugar.

Cualquier chica no hubiera seguido a un extraño hacia el interior de un lugar abandonado y mucho menos a un callejón, pero Hange no pensó en las consecuencias y decidió entrar.

El lugar estaba sucio, muebles rotos, lleno de polvo y un montón de telarañas, pero a ella no le molesto, en su lugar admiro el enorme recibidor y trato de imaginarse el sitio en sus antiguos días gloriosos.

-Aquí se reunían toda la gente importante del pueblo luciendo sus mejores ropas y brindaban mientras festejaban después de cada función exitosa -dijo y camino a las escaleras.

Hange lo siguió y entraron a la sala donde pudo apreciar que esta estaba mas deteriorada que el resto del lugar.

-Un incendio -medito en voz alta.

-Exacto, un incendio durante una gran función -dijo Onyancopon subiendo al escenario-. Aquí fue donde mi abuelo conoció a mi abuela -explico-. Ella era la mas grande cantante de ópera y él el mejor compositor.

-Un gran dueto -dijo Hange pasando sus dedos por las teclas de lo que había sido un piano.

-Lo eran -coincidió-. Mi abuelo me conto que se mudo a este pueblo escapando del bullicio de la ciudad y de un amor perdido, una mujer que le rompió el corazón, entro al teatro con su corazón roto y lleno de tristeza en el alma y en cuanto la función inicio su vida se ilumino nuevamente, vio a la mujer mas hermosa que jamás se había podido imaginar -narro la historia con pasión y sin dejar de ver a Hange pensando en como su abuelo se había sentido al contemplar a la mujer que unos años después seria su esposa-. De alguna forma el canto de mi abuela logro traerlo a la vida nuevamente y entonces la busco una vez terminada la función. Se dio cuenta de que era una mujer muy solicitada por grandes caballeros de gran fortuna y pensó que tenia que hacer algo para llamar su atención, así que se acercó a ella, le dijo que era compositor y le pidió que cantara la canción que había compuesto. Mi abuela acepto y quedaron de verse el siguiente día durante la mañana aquí mismo.

-Y fue el inicio de un bello romance -dijo Hange interesada por la historia.

-Pues si y no, veras mi abuelo mintió, él no tenía ninguna canción escrita, de hecho tenía más de un año que no escribía nada porque su corazón estaba roto por aquella mujer. Así que se la paso toda la noche intentando componer algo y lo logro, mi abuela quedo tan conmovida por la canción que acepto salir con él y aunque su primera cita fue un desastre, ella continuo saliendo con este chico citadino y poco a poco comenzó a enamorarse.

-Linda historia -dijo Hange borrando su sonrisa pues no estaba de ánimo para cosas románticas.

-Aun no termina -dijo Onyancopon al notar la expresión de Hange-. Mi abuela estaba comprometida con el hijo del alcalde y cuando se casara se mudaría al otro lado del mar. Comprenderás lo destrozado que estaba mi abuelo cuando ella se lo conto y dejo de verla, pero el día de la boda se coló y canto la canción que había compuesto para ella cuando se conocieron.

-Y escaparon de la boda y vivieron felices por siempre.

-Si y no -contesto-. Si, es verdad, ella no se caso ese día y se quedo con mi abuelo, tuvieron un hijo, mi padre y continuaron sus vidas hasta el incendio donde ella murió.

-No entiendo, si aquí murió tu abuela ¿Por qué amas este lugar? -pregunto confundida.

-Porque mi abuelo me enseñó a amarlo, se que cualquiera en su situación odiaría este teatro por lo que representa, la mayoría lo ven y solo recuerdan que aquí murieron personas, han olvidado el esplendor y las miles de historias contadas. Yo lo veo con los mismos ojos que mi abuelo, aquí nació su amor, aquí él encontró una segunda vida.

Hange miro a su alrededor y sonrió.

-Gracias -dijo mirando detenidamente a su acompañante-. Gracias por mostrarle a una desconocida una gran parte de tu mundo.

-No somos desconocidos -dijo Onyancopon con una gran sonrisa-. Después de todo ya nos presentamos Hange Vida.

Ambos salieron del lugar abandonado y caminaron nuevamente por la calle principal mientras Onyancopon le decía más datos sobre la historia de aquel hermoso poblado.

-¡Hange! -grito Marie en cuanto la vio-. ¿Dónde estabas? Me quede esperándote -regaño.

Hange miro a Marie quien llevaba unas bolsas de compras y un café frio así que pensó que quizás Marie estaba exagerando cuando decía que se había quedado esperándola. Por su parte Marie noto que Hange miraba las bolsas y hablo.

-Tenia que hacer algo, no me iba a quedar esperándote aquí en pleno sol, es malo para la piel -alego-. Además, debiste avisarme que te irías, no importa que tan guapo sea el chico, debes avisar antes de desaparecer y por cierto -Marie miro a Onyancopon y se quito los lentes de sol colocándoselos en a cabeza, sonrió y extendió su mano -Marie Carstedt, realmente encantada -dijo inspeccionándolo.

-Un gusto Marie, soy Onyancopon Faure DuMont -saludo tomando su mano y besándosela, esto hizo que ella soltara una risita tonta y Hange miro fastidiada aquella escena.

-¿Segura que no es tu hermana? -pregunto mirando a Hange-. Ambas son muy parecidas.

-Yo soy mas linda -dijo Marie sonrojada.

-Marie es mi hermanastra y para mi fortuna o quizás no tanto lo único que comparto con ella es que asistimos a la misma escuela -dijo Hange molesta por la actitud de Marie frente al chico-. Eso y que su novio es mi amigo.

Hange esperaba que esto la hiciera reaccionar, pero ella siguió viendo embelesada a Onyancopon

-Si, su novio que llegara en dos días ¿Recuerdas Marie?

-Si Irvin -dijo sin mirar a Hange.

-Erwin -corrigió.

-Fue lo que dije.

-Bueno pues fue un placer conocer a dos bellezas -dijo Onyancopon-. Y si no están muy ocupadas yo podría llevarlas y claro a tu novio -aclaro mirando a Marie-. A varios lugares.

-La verdad no creo que…

Hange estaba por rechazar la oferta, lo único que quería era quedarse encerrada en casa leyendo uno de los tantos libros que había empacado para el viaje. No tenia ánimos de salir a ningún lado y mucho menos ver como Erwin se ponía de acaramelado con su hermanastra. Pero antes de que declinara la oferta Marie acepto.

-Sería fantástico -dijo entusiasmada.

-Bueno entonces mañana las veré aquí mismo por la mañana, así como todos los siguientes días ¿Qué opinan?

-Fantástico -dijo Marie.

-Ok nos vamos -hablo Hange y jalo a su hermanastra del brazo hasta el auto-. Yo manejo porque las enamoradas detrás del volante son un peligro -dijo azotando la puerta del conductor, miro a Onyancopon quien se despedía agitando la mano y ella volvió a sonreír.

-Mira eso, una sonrisa -dijo Marie quien al parecer había dejado de soñar despierta-. Te ha gustado ese chico lindo y musculoso.

-No digas tonterías -dijo Hange encendiendo el auto y poniéndose en marcha.

.

Erwin llego y los siguientes días los cuatro fueron a varios lugares, entre ellos al teleférico donde Hange pudo apreciar la belleza natural del lugar.

-Mira Erwin -señalo emocionada Marie la tirolesa-. Vamos, por favor -suplico jalándolo del brazo.

-Si claro, en cuanto termine el paseo.

-Ah es el parque extremo, tiene de todo -hablo Onyancopon-. Paseo por los rápidos, cuatrimotos, tirolesa, escalada de muro, globos de pintura…

-¡Vamos, vamos! -comenzó a gritar y dar brinquitos Marie.

-Claro, lo que tu quieras -dijo Erwin y beso a Marie en la mejilla.

-¡SI! -grito Marie brincando hacia Erwin quien la cargo y ella rodeo su cuello para después darle un montón de besos-. Mi novio es el mejor.

-Que tiernos -dijo Onyancopon mientras Hange fingía vomitar.

-Trata de soportarlos todo el día y te dará caries -dijo Hange terminando su actuación.

-¿Me vas a decir que nunca actuaste así?

-Llegue a escribir cartas cursis y canciones románticas, incluso tenia una lista donde había planeado una vida a su lado -dijo recargándose en el barandal metálico y viendo hacia el vacío con melancolía al recordar a Levi.

-¿Y qué paso? -pregunto curioso.

-Tenia tanto miedo de perderme que al final me perdió -contesto Hange.

-Quizás no era el indicado. Quizás solo debes salir al mundo y buscar a alguien nuevo, alguien con quien puedas completar esa lista. Eres joven, tienes mucha vida por delante y quien sabe, quizás un día entres a un lugar y conozcas a esa persona que te hará creer de nuevo en el amor, después de todo le paso a mi abuelo y quien sabe, quizás te pase a ti también.

Hange medito estas palabras y sonrió con la esperanza de que su amigo tuviera razón y que algún día ella lograra amar a alguien mas que no fuera Levi.

-Sabes, creo que tienes razón y ahora lo que quiero hacer es cumplir una parte de mi lista y esa es teñirme el cabello de varios colores -dijo entusiasmada.

-Yo pensaba en algo menos radical -dijo Onyancopon asustado-. Pero si es lo que quieres conozco un lugar y podría acompañarte.

-Gracias, eres un buen amigo -dijo dándole un golpecito en el hombro.

Los cuatro bajaron del teleférico y fueron al parque extremo donde realizaron un montón de actividades como lanzarse por la tirolesa y del bungee, trepar un muro y bajar a rapel, recorrer los rápidos en una lancha inflable y pasear en cuatrimoto. La tarde había sido divertida y Onyancopon había prometido llevarlos a un lago con una gran vista al día siguiente.

Al llegar los tres no se decepcionaron y contemplaron maravillados la belleza natural del lugar. Marie no perdió tiempo en entrar al agua tan cristalina y Erwin la siguió.

-Creí que tu hermana era de esas princesas que se la pasan de compras -dijo al ver que se lanzaba al lago sin miedo o aberración.

-La verdad no se que le paso -dijo Hange divertida al ver como interactuaba la pareja en el agua-. Supongo que quiere un nuevo inicio.

-¿Y tu? -pregunto mirándola.

-Yo solo quiero olvidar -dijo llevando su mano al collar que Levi le había regalado.

-El que olvida su pasado esta destinado a cometer el mismo error -dijo mirando hacia el lago-. No importa que tan doloroso sea, del pasado se aprende bastante.

Hange sonrió y contemplo nuevamente el lugar.

-Apuesto a que te gano a llegar -dijo Hange quitándose el short para después salir corriendo al lago.

-¡Eso es trampa! -grito Onyancopon corriendo detrás de Hange.

Hange llego al lago y se quito la playera para quedar en traje de baño y lanzarse al agua. Onyancopon también se lanzo y nado hacia Hange, ambos sonreían y se miraban, él ya no lo podía ocultar, estaba enamorado de esa chica y moría por besarla, así que se acercó con esa intención cuando noto la herida en el hombro de ella.

-¿Qué te paso? -pregunto curioso.

-¿Esto? -dijo mirándose la marca-. Herida de bala de unas semanas atrás-. Me dispararon por accidente en el baile de fin de año, la verdad no es algo de lo que quisiera hablar.

-Ahora ya se de donde te conozco, del baile en la preparatoria Mare -dijo contento y dejando atrás el tema del disparo-. Ibas acompañada de ese chico… -medito el nombre-. Zeke Jaeger.

-Si, así es -contesto Hange-. Ese día me fui del baile y bueno paso esto -se señaló la herida.

-Así que Zeke te rompió el corazón -medito en voz alta-. Lo siento, no quería... -dijo inmediatamente avergonzado.

-No, el no fue quien lo rompió -dijo Hange y sus ojos se tornaron brillosos amenazando con llorar-. Levi era su nombre, lo ame con todo mi ser y él solo se marchó.

-En serio, no era mi intención -dijo sintiéndose mal al ver la cara de tristeza de Hange.

-Está bien, ya no importa -dijo fingiendo una sonrisa.

-En compensación -volvió a hablar animado-. ¿Has ido a un autocinema? -pregunto y Hange negó con la cabeza-. Eso debe corregirse, no has visto una película hasta que no la has visto en un autocinema.

-Me encantaría -dijo sonriendo, esta vez porque en verdad se sentia feliz.

Los cuatro fueron al autocinema, esa noche se proyectaba El Resplandor y Hange junto con Onyancopon decidieron dejar a la parejita sola y salieron a buscar palomitas.

-Por cierto, gracias -dijo Hange tomando el bote de palomitas.

-¿Porque? -pregunto robándole unas palomitas.

-Por no preguntar mas sobre mi herida o como fue que me la hice -dijo avergonzada, pues Onyancopon el primer día de conocerlo le había contado sobre sus abuelos, una historia que era algo muy personal y mas sin embargo la había compartido con una completa extraña que necesitaba que la animaran.

-No dudo que debe existir una gran historia de fondo -dijo sonriente mientras inspeccionaba a Hange-. pero no preguntare, si algún día quieres contarme yo escuchare, también tengo curiosidad por ese Levi, pero nuevamente te repito, no preguntare.

-No tengo nada que contar de él -dijo enojada-. ¿Sabes por qué? Porque fuimos vecinos durante toda nuestra infancia hasta ahora y no fue hasta este ciclo escolar que me hablo y fue debido a que su amiga se volvio mi amiga, despues me beso y dijo que no lo tenia claro pero quera estar conmigo y ahora que lo pienso creo que nunca termino de tenerlo claro porque ademas de andar con sus amiguitas, muy guapas por cierto, decidio ocultarme cosas y enfurecio porque me hice amiga de Zeke y después del disparo no fue ni para llamar preguntando como estaba, no, en su lugar decidió alejarse sin decir adiós -dijo molesta apretando el bote de palomitas.

-Suena como un idiota -dijo Onyancopon asustado por la expresión furiosa de Hange.

-Lo era -dijo enojada, pero sus ojos comenzaron a llorar-. Era un idiota ¡pero era mi enano idiota! Y lo amaba, en verdad lo amaba, pero él me arranco el corazón, lo exprimió delante de mi y lo arrojo a la basura ¿Entiendes? Yo no tengo roto el corazón ¡simplemente ya no lo tengo! -grito descontrolada y llorando para después salir corriendo.

-¡Hange espera! -grito Onyancopon y corrió detrás de ella.

Hange corrió un largo tramo y después se dejó caer al suelo mientras lloraba descontroladamente. Onyancopon la alcanzo y abrazo.

-Todo ese dolor algún día terminara -le dijo mientras continuaba abrazándola y ella a él-. Volverás a ser feliz y solo conservaras los buenos momentos. El amor duele Hange, pero es la prueba de que era real, lo que sentías era real, así es la vida, es continuar caminando sin saber que paisaje encontraras, puede ser un bosque hermoso, un lugar aterrador y oscuro, un desierto desolado, una tempestad en medio del mar, la montaña más difícil de escalar, pero al final cuando mires atrás pensaras que valió la pena ver tantos paisajes, pues no solo te hicieron mas fuerte, si no que también te dieron memorias ya fueran buenas o malas, pero al final viviste.

Hange dejo de llorar, pero aun así continuo aferrada a Onyancopon y sonrió.

-Por cierto lo de lo paisages era una metáfora para los sentimientos mar... agua... llanto -explico.

.

Hange regreso a casa con Onyancopon y se quedó leyendo mientras esperaba a Marie. Quien regreso tarde en compañía de Erwin.

-Pense que estarías en una cita con Onyancopon o dormida -dijo al entrar y verla sentada con un libro en mano.

-En realidad te estaba esperando -dijo Hange animada-. Quiero que mañana tu y yo vayamos a un salón de belleza.

-¿Tu en un salón de belleza? -pregunto Marie y no pudo evitar reír.

-Quiero teñirme el cabello -dijo decidida.

-De acuerdo, si tu lo haces yo también -dijo Marie y tomo un mechón de su cabello-. ¿Cómo me vería de rubia?

-¿Por qué rubia?

-Estoy harta de que nos confundan -dijo inspeccionándose el mechón y pensando que necesitaba un corte de puntas-. Casi me secuestran por tu culpa y ese lio del otro mundo.

-En primera -dijo Hange sorprendida- No puedo creer que Erwin te contara y en segunda no puedo creer que te lo tomes tan normal y sin importancia.

-Pues se que suena loco, pero prefiero creerle porque de no ser así entonces eso significaría que estoy saliendo con un loco y yo no salgo con locos o raros.

-Tranquila Marie Erwin no esta loco -dijo Hange dejando su libro y acostándose dispuesta a dormir.

-Eso ya lo se -dijo Marie y se quito sus accesorios como un collar y anillo para guardarlo en su alhajero cuando noto el collar de Hange guardado y esto la sorprendió, aunque supuso que eso significaba que su hermanastra quería un nuevo inicio al igual que ella. Estar en una situación de peligro le había hecho darse cuenta de que la vida era muy corta y era su deber aprovecharla al máximo y era justo o que estaba haciendo.

Por la mañana ambas acudieron al salón de belleza, Marie se tiñó de rubia y Hange se hizo un mechón con varios colores, ambas quedaron contentas con su nuevo aspecto y continuaron su tarde juntas paseando por varias tiendas, Marie compro ropa y Hange libros. Ellas reian e intercambiaban anécdotas divertidas mientras caminaban por la calle principal cuando Hange miro a Onyancopon y las risas pararon debido a que ella noto que su amigo lucía triste mientras contemplaba el teatro. Marie entendió y dejo a Hange sola con él.

-Hola -saludo y miro la fachada donde pudo ver los letreros donde se anunciaba su demolición por parte de la compañía Revees.

-Lo demolerán -dijo triste-. Destruirán el teatro Cosmos para construir una tienda moderna, quizás una de esas franquicias o algo peor.

-Pues no lo permitiremos -dijo decidida Hange-. buscaremos la forma de detener esto.

Saludos a todos, se que me tarde en actualizar y por ello pido perdón, ahora datos sobre el capítulo: el apellido de Onyancopon me lo he inventado y el teatro Cosmos me lo he sacado de el cine Cosmos, el cual abrió sus puertas por la época de 1948 siendo un cine emblemático en la época de oro del cine mexicano, ubicado en la CDMX (mi amada, hermosa y caótica ciudad) y donde se tiene planeado que este año vuelva a abrir sus puertas para convertirse en un centro de cultura. No sé cómo este actualmente y si ya arreglaron su fachada que estaba toda deteriorada con grafitis y basura, pero yo lo conocí cuando una tarde pasaba en auto con mi abuelo y él me hizo el comentario de que fue en donde llevo a una cita a mi abuela, actualmente ellos pelean todo el tiempo jajaja pero se me hizo super romántico cuando me lo dijo a pesar de que no fue la gran historia romántica, pero el hecho de que lo recordara hizo que mi coreco latiera y sobre todo porque a pesar de sus constantes peleas, ellos ya llevan más de 50 años casados.