Si algo tenia Alastor de lo que jactarse es que era una persona de muchos modales. Era una refinada forma de referirse a los demás o cualquier cosa, hacia los principios con los que criado, siendo la mejor ejemplificación de un caballero y el demonio estaba muy orgulloso de eso.
Sin embargo, algo que también lo caracterizaba era su inmensa curiosidad.
Una simple noche caminaba por los pasillos del hotel en dirección a su propia habitación, era ya la entrada la noche y tanto personal como los propios inquilinos que habían ingresado a redimirse, estaban dentro de sus habitaciones. No esperaba encontrar con nadie pues nunca lo había hecho, los demonios aparte del personal le temían lo suficiente como para no aparecer ante el en soledad, el resto se encontraban dentro de sus asuntos particulares, lo suficientemente ocupados como para interesarles que estaba haciendo el demonio de la radio a esas horas por los pasillos.
Entonces por casualidad lo observo.
A varias puertas camino a su habitación, estaba la recamara de la princesa Charlie cuya puerta se había entreabierta. Aunque era amable con todos, la princesa era muy hermética en cuanto a lo que su privacidad respetaba, no hacia ningún ruido o llamaba la atención una vez ingresaba dentro de su propia habitación, encerrándose con llave por completo. Por supuesto, Alastor podría recibir créditos por ello, aunque estaban buscando redimirlos, muchos de esos míseros demonios podrían intentar cualquier cosa degenerada con ella, aprovechando el aprovechamiento de su careta de ingenio e inocencia, y aunque había visto en un par de ocasiones que ella no era una princesa que ameritara ser protegida, no estaba otras precauciones.
No es que fuera metiendo sus narraciones en cualquier cosa que alcanza su atención, pero al verso involucrado su "querida" socia, su objeto de singular diversión, puede que no tenga mal observación e incluso asustar la joven con el hecho de su puerta abierta. En el mejor de los casos podría ocasionarle un gran susto y bochorno al ver que no había tomado las precauciones que siempre tomaba, disfrutar del diminuto rubor en sus mejillas de manzana era un bono que el demonio de radio no podía dejar.
Mas lo que vio a través de la rendija lo dejo paralizado.
Apenas vistiendo con un ligero camisón y con una ropa interior bastante reveladora. La joven princesa reposaba en el centro de su cama acariciando indecorosamente su cuerpo. Desde el margen de la puerta, Alastor estaba impactado y perturbado. La imagen por si sola dejó por otros lo comprometido de la situación, con ella jadeante y con sus ojos cerrados, primero pasaba las manos por la circunferencia de sus senos hasta bajar la otra al borde de la ropa interior donde acariciaba la zona.
Estuvo más que decidido a retirarse de allí cuando la voz jadeante de Charlie exclamó suavemente su nombre. Creyéndose descubierto, Alastor estuvo a punto de escapar en ese mismo instante, pero se quedó estático cuando los sospechosos de placer venían acompañados nuevamente de su nombre. Los movimientos de la mano de la princesa eran más frenéticos en su interior y el sudor ya bañaba todo su cuerpo mientras alzaba nivelado las caderas. El demonio de la radio estaba sin saber qué hacer, congelado en un lugar donde no debería estar, observando un acto impuro y privado de su sociedad la cual llamaba con insistencia su nombre bajo una ilusión impura que la logró alcanzar el orgasmo bajo un pequeño grito ahogado
Sumamente incómodo y con un mínimo de color en su rostro ceniza, específicamente retirarse de ese lugar por esa noche para regresar a su habitación.
Al ingresar a la comodidad de su cuarto, el demonio había esperado calmar los pensamientos que tenía, pero estos iban y venían con la imagen de su socia clamando su nombre mientras tocaba su cuerpo, alcanzando el punto máximo de su excitación. Jamás espero encontrar a Charlie en una situación como tal, mucho menos ser el objeto de sus más profundos deseos. Él estaba completamente seguro que la joven tenía una relación sentimental con la demonio polilla y aunque conocía la herencia súcubo que poseía la princesa del infierno, no espero un hecho como ese que tenían por primera vez. Era una singular e incómoda sorpresa de la cual no sabía cómo hacer uso, no era algo que pudiera decir con facilidad ni como trazar un plan con ello,
En la mañana siguiente, Alastor la encontró trabajando con el resto de los demonios como si nada hubiera ocurrido, con una brillante sonrisa que atraía a todos a su alrededor mientras acompañaba su proceso de redención. Y aunque había actuado a lo largo del día con la mayor normalidad posible, la incomodidad aun persistía, cada vez que la tenía ya no reconocía la figura gratuita y el ingenio de Charlie que ahora contrastaba con la princesa erótica y deseosa de la noche anterior. Hemos sido equivalentes a esa visión que debió salir del hotel para asesinar al mínimo demonio encontrando en el camino en una vía desesperada de calmarse. Y hubo funcionado de maravilla, al regresar pasada la media noche, suspiraba de alivio y tarareaba una pequeña canción en su recorrido a su habitación cuando nuevamente la encontró:
Con una gran incomodidad grabando el cuerpo, el demonio estuvo muy tentado a pasar rápido y de largo, estuvo en ello, sin tener que saber nada de lo que pasaba en la habitación de su socia, pero debió detenerse en seco cuando escucho hablar .
—A-Al ... tómame, por favor, abrázame —pedía en un clamor
La voz había sido más fuerte y desesperada que la noche anterior, lo suficientemente alto para que alguien aparte de ellos lo hubiera escuchado, llegando incluso a la situación si no era cuidadoso.
Sabía que tenía que detener esa situación lo más pronto posible antes de que pueda involucrar a terceros en algo de lo cual no estaba dispuesto a dar explicaciones, cuando ni el mismo sabia porque pasaba. Negado a interrumpir aquel acto, estaba a punto de cerrar la puerta cuando sus ojos se toman nuevamente con la visión de la princesa.
Volviéndose más osada que la noche anterior, esta vez se consideró completamente desnuda. Su piel normalmente nívea estaba enrojecida y mantenía una posición boca abajo, con sus piernas abiertas y con sus nalgas a plena disposición de su vista. Ella había tomado de su mesa de noche un objeto de plástico similar a un miembro masculino erecto y alzando sus caderas, lo introdujo lentamente callando con la almohada un grito de placer apenas pudo ser contenido.
Con rapidez y brusquedad, ella movió el objeto de plástico dentro de ella, gimiendo el nombre del demonio que la observaba detrás de la puerta con su mano cubriendo su rostro.
Sintió como un escalofrió extraño cruzaba por toda su espalda y como una palpitación desconocida salpicaduras de calor todo su vientre, todo su cuerpo erizó con el sonido de la voz de Charlie. Como jamás había esperado en su vida, Termino escapando nuevamente, Esta vez mucho más alarmado por las reacciones que su mismo cuerpo había tomado. Estaba excitado, ver a Charlie masturbándose lo había excitado al punto de erguir una erección.
Versículo envuelto en esa misma aura de excitación fue una sorpresa desagradable e inoportuna, siempre indiferente de aquellos actos que consideró innecesarios, ahora podría sentir claramente como el calor inundaba su cuerpo, tomando color en su rostro y forma en su entrepierna. Se siente sobrellevado y extremadamente avergonzado, de cómo iba cayendo lentamente por el placer de observar a la joven en silencio, mientras ella cada noche gema su nombre al tocar su cuerpo.
Porque así fue. Cada noche sin falta, alrededor de la media noche, el caminaba por los pasillos del piso del hotel que compartían, permaneciendo al borde de la puerta entreabierta para observar aquel espectáculo que la joven le exponía, clamando por él mientras acariciaba su cuerpo en ese círculo vicioso que ahora los envolvía.
En las mañanas, Alastor simplemente puede hacer como que no ocurrió nada, sopesando sus recuerdos por sobre la figura gratuita de la joven que sigue dirigiéndose hacia el como un socio o un amigo, sonriéndole alegremente, conversando, cocinando, bailando o simplemente estando con él. Su cercanía había aumentado conforme el tiempo pasaba y las reservas anteriores habían disminuido. Pero eso hizo que el demonio de la radio no supiera como mantenerse impasible. El simple roce de sus manos quemadas y que se derretía al recordar como ella sostenía aquellos juguetes de autocomplacencia, su voz gentil y agraciada ahora manchada por los gemidos obscenos que cada noche emitía.
Entonces, un pensamiento quemo su alma y su mente cuando en un día un miserable demonio tomo una de las suaves manos de la joven princesa apresándolas entre las propias en un nervioso nervioso. Charlie parecía no haberle importado, pero el demonio de la radio estaba envuelto en una cólera jamás vista. Nunca había despreciado tanto un gesto que había visto tantas veces en el pasado y que era común para todos allí, especialmente con la princesa. Y eso era lo que odiaba, quería ser el único que tenía el lujo de ser capaz de tocar sus manos, tener sus atenciones, tener sus sonrisas, sus labios, su cuerpo, todo solo para él y en lo más profundo de su mente, imagino si alguien más había tenido la oportunidad de observar tan secreto acto. Sus astas crecieron mientras los diales de sus ojos tenían acto de presencia,
Esa noche había caminado con furia por el pasillo, dispuesto a parar aquel hecho insano de una vez por todas. Como siempre la había descubierto desnuda sobre su cama tocando su cuerpo, en esta ocasión no hizo uso de algún tipo de elemento de autocomplacencia sino tan solo sus manos. A diferencia de las otras ocasiones, no presto atención en sus acciones, estaba colérico. Quería ser el único con la potestad de observar aquellos, el único con la oportunidad de reclamar sus llamados, y aun si eso implicaba tener que detener esos actos impuros, estaba dispuesto a hacerlo.
Pero al tener el pomo de la puerta sobre sus manos, escuche las siguientes palabras que dejarán congelados.
-Te amo…. Por favor, Alastor. Ven, te necesito ...
Fue esa suplica acompañada de aquella declaración de sentimientos la que lo hizo salir del sitio donde siempre había estado, abriendo la puerta e ingresando a ese sitio prohibido en donde siempre había sido llamado. Cerro la puerta tras de sí observando como la princesa había detenido el movimiento de su mano al verme conmocionada. Por su mente jamás podría la reacción que podría ocasionarle su repentina presencia durante ese momento tan crítico, así que espero verla avergonzada y con los ojos abiertos como platos, pero esta simplemente le esbozo una sonrisa traviesa y se abrió para él, alzando sus brazos para recibirlo.
—Por favor, te necesito ...
Eso fue lo último de recato que pudo tomar su mente.
Retirándose el corbatín de un solo golpe, camino hasta sobreponer su peso sobre ella. Su mirada igual de brillante de siempre, se había oscurecido un poco, pero sin ningún rastro de amargura o tristeza, era deseo puro. En una especie de súplica tacita para que la tome e hiciera lo que desea con ella, así lo hizo, Alastor la toma del mentón y procedió a besarla con fuerza, con intensidad y un desenfreno que nunca podríamos esperar su él. Quizás había sido el tiempo que había estado conteniendo un sí mismo, pero esto estaba siendo recompensado al sentir el tacto caliente de las manos de Charlie sobre su cuerpo.
Poco a poco fue despojado de sus ropas hasta quedar ambos en las mismas posiciones. Sin importarle su propia inexperiencia, el reclamo su cuerpo entero, besando sus labios y cuello, mordiendo sus hombros, chupando sus pechos y pezones, lamiendo cualquier rincón de piel que podría alcanzar hasta llegar a ese terreno prohibido que había tenido en muchas ocasiones reconocer los lugares de mayor placer de su anfitriona. No dudo en bajar su cabeza hacia la parte baja de su cuerpo y empezar a lamer allí, complaciéndose con los gemidos de placer que demostraron de la voz de su princesa. Esta vez eran más fuertes, más demandantes, más cálidos. Acompañados de suaves exclamaciones, gritos y palabras llenas de sentimientos que nunca antes Alastor espero que lo hicieran sentir dichoso, victorioso. Cuando ella alcanza el punto culminante de su liberación, el demonio de la radio estaba ya en su límite. Había esperado demasiado tiempo.
Con ella respirando agitadamente, separe el margen de sus piernas observando claramente la reacción en sus ojos. Ella se declaró extasiada, dispuesta y eso fue lo único que necesitaba saber para poder internarse en ella. Superado por aquella cálida sensación, debió sostenerse en su cuerpo para no terminar antes de lo anticipado, había pasado tanto tiempo esperando que no quería que terminara, no al menos tan pronto y de esa manera. Sostuvo fuertemente sus caderas mientras otra de sus manos lo elevaba un poco, dejándole ver claramente las reacciones de la joven demonio, quien gozaba y se sostenía a él, apenas habían tomado un ritmo hasta que el ritmo se había puesto frenético. La habitación se había llenado de jadeos y palabras emitidas por los labios de ambos,
Derramándose sobre ella, en un afán desesperado y arrebatado de marcarla como suya. Cuando al fin se hubo calmado, termino con su cuerpo sobre el de ella sopesando el cansancio. De verdad, la situación lo había superado, pero verla allí, necesitada de él y con los celos cubriendo sus ojos, habían hecho que no podrían haberlo perdido más. Necesitaba estar unido con ella.
No vuelvas jamás a dejar la puerta abierta, yo vendré de ahora en adelante —expreso, dejándose ganar por el cansancio, disfrutando de la calidez del cuerpo de Charlie.
Ella sonrió, asintiendo y viéndose realizada al tenerlo entre sus brazos. Alastor había caído, encantado por lo brillante de su sonrisa por las mañanas y embrujado por lo mordaz de su actitud durante la noche. Esa había sido su perdición al mirar detrás de la puerta cada noche y no había nada más delicioso para Charlie, que ver su plan maestro se había cumplido.
Hola mis corazones, espero que sea bien durante este fin de semana de cuarentena. Dado que no puedo salir de casa y tengo mucho tiempo libre por el momento, aproveche para sacar a relucir mi inspiración mediante este sistema operativo Charlastor extremadamente candente. Era la idea en mi cabeza de hace un par de días y ayer pude plasmarla sobre el teclado, así que estoy muy feliz. Sigo trabajando en mis demas fics y en La princesa Imperial, fic de este fandom de Hazbin Hotel, espero les haya gustado y puedan seguir acompañándome en las publicaciones;)
