Un adiós para mis viejos
mucho miedo
y muchas ganas de poder vivir

Saludos, este capítulo estará centrado un poco más en la vida de los padres de nuestros protagonistas y poco a poco nos deslizamos al final.

Era nochebuena y la familia Jaeger/Ackerman se había reunido para celebrar. Incluso sus hijos que estaban en la universidad habían anunciado que llegarían para pasar esa fiesta en familia.

-¡Ya están aquí! -dijo emocionada Marie y junto con Hange y Pieck salieron a recibir a sus hijos.

Tomoe soltó la mano de Alexandre y corrió hacia Hange, aunque apenas dio unos pasos y tropezó ya que Damian le metió el pie ocasionando que cayera en el montículo de nieve.

-¡Damian, eres simio muerto! -amenazo Tomoe tomando una bola de nieve y lanzándosela directo al rostro, pero impacto en el de Alexandre ya que Damian se había agachado para evitar el golpe-. Lo siento amor.

-Apenas llegas Alex y ya te estan atacando -se burló Damian de su mejor amigo-. Y tú que tenías miedo de que tío Levi te fusilara.

-¡Damian! -regaño la joven pareja.

-Eres un idiota inconsciente -regaño Alexandre.

-¿Porque te fusilarían? -pregunto Levi y enseguida le dio un golpe a Damian en la cabeza por atreverse a tirar a su hija.

-Auch tío Levi, eso duele -se quejó Damian mientras se sobaba.

-Es para que se te quite lo idiota, algo que heredaste de tu padre lamentablemente -dijo Levi.

-Oh mi pobre niño -dijo Pieck abrazándolo.

-No te preocupes hijo, tu sacaste lo mejor de tus padres, eres atractivo como tu padre e inteligente como tu madre.

-O solo atractivo e inteligente por tu madre -bromeo Pieck.

-Por otro lado, Tomoe se quedó como un pequeño pitufo.

-¿Quieres pelear simio? -dijo Levi amenazante.

-Adelante chiquitín -dijo Zeke.

Levi y Zeke se retaron con la mirada y en eso una niña de cabello castaño muy parecida a Eren salió corriendo del interior de la casa.

-¡Tomoe! -grito Emma empujando a ambos padres para poder abrirse paso y llegar a la aludida.

-¡Emma! -grito Tomoe extendiendo sus brazos.

Tomoe y ella compartieron un gran abrazo y luego comenzaron a platicar. Emma tenía doce años a diferencia de Tomoe que tenía veintiuno y ya la había superado en estatura.

-Mírate, estas enorme.

-Y tú te cortaste el cabello -dijo Emma y tras mirarse el suyo giro su cabeza para ver a su madre que aguardaba en la entrada junto a su padre-. Mamá quiero un corte como el de Tomoe.

-¿Que sigue? ¿También te perforaras la oreja como Tomoe? -dijo Mirai celosa de que Emma quisiera más a Tomoe.

-¡¿Qué tú que?! -hablaron sorprendidos Levi y Hange.

-Traidora -reclamo Tomoe mirando seriamente a su hermana.

-¡Yo quiero una! -dijo entusiasmada Emma.

-Emma Jaeger no permitiré que hagas tal cosa -regaño Mikasa-. Y tú Tomoe Ackerman no pongas el mal ejemplo.

-Hey es solo una perforación.

-¿Qué sigue? ¿Perforarte el ombligo? ¿salir de fiesta toda la noche? -regaño Levi.

-No creo que pueda -dijo Damian y entonces Mirai le dio un codazo seguido de una mirada seria y un cállate simio idiota.

-Padre sabes que te amo, pero odio tu apodo y por tu culpa a mi también me lo pusieron -dijo Damian sonriéndole Zeke.

-Solo puedo decirte que existen peores apodos hijo, así que solo vete acostumbrado -dijo Zeke dándole unas palmadas a su hijo-. Como cuatro ojos.

-No te metas con mi cuatro ojos barbudo -dijo Levi.

-O chica papa como tía Sasha -dijo Alexandre en un intento de que ambos padres no comenzaran a discutir.

-Hablando de eso vamos adentro que muero de hambre -dijo Tomoe.

-No me sorprende enana -se burló Damian y ella lo piso en el pie.

-Algo nos estan ocultando desde que llegaron, actúan raro -dijo Hange evaluando las conversaciones de los cuatro chicos.

-¿Podemos hablarlo adentro donde está caliente y tenemos muchos testigos potenciales? -pregunto Alexandre.

-Si por favor, estoy a punto de convertirme en una paleta congelada -pidió Damian.

-No hasta que nos digan que está pasando -dijo firme Hange.

Alex miro a su madre en busca de ayuda y ella se puso del lado de Hange al igual que Pieck y Marie.

-Mami, papi... -hablo Tomoe y busco las palabras exactas para dar la noticia.

-¡Van a ser abuelos! -grito Damian cansado de permanecer afuera congelándose.

-¡Corre Alex, corre por tu vida! -grito Mirai y el chico castaño no lo pensó dos veces.

-¡Te voy a romper las piernas Alexandre Smith! -grito Levi saliendo en persecución del chico.

-El trabajo lo tiene estresado -justifico Hange y todos vieron como Levi lo lograba alcanzar y derribaba.

Erwin salió debido a que escucho el escandalo en la puerta y vio que Levi derribaba a su hijo.

-Erwin, has algo o nos matan a nuestro niño -regaño Marie golpeando a Erwin en el hombro.

Erwin soltó un suspiro resignado y camino a una muerte segura.

-¿Qué pasa? -pregunto Nanaba saliendo en compañía de Mike.

-Levi se enteró de que será abuelo -contesto Hange.

-Madre mía pobre Alex -dijo Nanaba horrorizada.

-Yo huelo muerte -bromeo Mike olfateando.

-Embustero, no puedes olfatear nada desde que Alex te orino en el rostro cuando era un bebe.

-Puedo oler que se está orinando en los pantalones -argumento- Eso y sangre. Al fin, justicia divina.

Todos miraron con dirección a Levi quien le soltaba una patada a Alexandre mientras este suplicaba por su vida. Erwin entonces interrumpía en la pelea y apartaba a su amigo de su hijo mientras Levi continuaba amenazándolo, maldiciendo y luchando para soltarse del agarre de Erwin.

-Mi sobrino jamás conocerá a su padre -se lamentó Mirai.

-Suficiente -dijo Tomoe molesta y camino hacia la pelea decidida-. Papá basta -regaño en cuanto estuvo frente a Levi.

Erwin lo soltó y Levi quiso continuar golpeando a Alex, pero Tomoe lo bloqueo y derribo fácilmente-. No me hagas ponerme ruda papá -amenazo y estiro su mano para ayudar a su padre a levantarse.

-El único ser más fuerte que Levi -bromeo Hange.

-No sé porque se enfada -dijo Pieck-. Al menos Tomoe es más grande que nosotras cuando los tuvimos.

-¿Estás diciendo que fui un accidente? -pregunto ofendido Damian.

-El más lindo accidente -contesto Zeke

-Qué bueno que soy adoptada, eso significa que al menos a mi si me querían -bromeo Mirai.

-Tomoe fue sorpresa, tu fuiste planeada y Han fue mala suerte -bromeo Hange.


Tiempo presente...

Pieck estaba sentada en el sillón de la sala con su cabeza recargada en el hombro de Zeke quien la rodeaba con su brazo para mantenerla cerca mientras compartían la lectura de un libro de física. Ambos amaban ese tipo de lecturas y desde antes de ser novios se reunían para hacerlo, ahora que eran pareja Pieck disfrutaba de estar de esa forma tan cerca de Zeke a pesar del mal habito de su compañero le causara tos.

-Has vuelto a fumar -regaño Pieck después de toser.

-Lo siento, un vicio que es difícil dejar.

-Si continuas así me vas a matar.

-Tu hueles a cafeína y juraste dejarla -reclamo sonriente Zeke.

-Si dejabas el cigarro -alego Pieck acercándose a los labios de él.

-Prometo que continuare intentándolo -dijo Zeke antes de besar a Pieck y en ese momento escucharon como alguien entraba.

-¿Qué hace ella aquí? -dijo Grisha sorprendiendo a Zeke.

-¿tú que haces aquí? -reclamo Zeke mientras lo miraba furioso.

-Es mi casa -alego Grisha caminando a la cantina de la sala- ¿Es tu novia? -pregunto y miro a Pieck con desprecio.

-No es de tu incumbencia, pero si, así es -contesto Zeke.

-Ya lo veía venir – dijo sirviéndose un vaso con coñac-. Una arribista es lo único que podías conseguirte -dijo tomando su bebida.

-No permitiré que le hables así -dijo Zeke e intento ponerse de pie, pero Pieck lo detuvo.

-¿Cres que en verdad te quiere? Por favor, solo mírala, lo único que quiere es tu dinero.

-¿Y tú eres experto en eso no es verdad? -reclamo Zeke pues sabía que solo estaba con su madre Dina por el dinero.

Padre e hijo intercambiaron miradas furiosas hasta que en ese instante Dina apareció.

-Amor, no deberías beber, acabas de salir del hospital -dijo dulcemente quitándole el vaso y dándole un beso en la mejilla.

-No me digas que hacer Dina -dijo molesto recuperando su vaso de forma muy agresiva.

-No permitiré que trates mal a mi madre -dijo Zeke soltándose del agarre de Pieck y camino amenazante hasta su padre-. Y creo haberte dicho que no te queria ver en la casa nunca más.

-Zeke -regaño Dina-. No le hables así a tu padre.

-Él no es mi padre, es una basura -dijo molesto-. Dile, dile o lo hare yo.

-Grisha ¿Qué pasa? -pregunto Dina confundida.

Grisha miro los ojos de su hijo y sonrió burlonamente.

-Creo que Zeke no ha tomado sus medicinas hoy querida, eso o se está metiendo algo más.

-¡Eres un cobarde! -le grito mientras lo tomaba del saco.

-Zeke suelta a tu padre -regaño Dina.

-Tiene otra familia -logro decir mirando a su madre y por ello no vio venir el golpe que Grisha le dio en el rostro haciendo que lo soltara y se tambaleara hacia atrás.

-¡Zeke! -grito aterrada Dina. Ella estaba acostumbrada a verlos discutir, pero jamás a que se agarraran a golpes-. Grisha, es tu hijo -reclamo.

Zeke estaba por golpearlo, pero Pieck lo detuvo.

-No Zeke -pidió-. Piensa en tu madre.

-Él no es mi hijo, es un monstruo que nos vendió al enemigo Dina -dijo Grisha tomándola de los hombros-. No es más que un traidor y asesino.

Las palabras de Grisha se incrustaron en el cuerpo de Zeke, antes no le habían dolido, pero ahora que sabía todo eran verdad no pudo evitar sentir como si miles de navajas afiladas lo atravesaran. Era verdad, era un asesino.

-No digas eso -pidió Dina con los ojos vidriosos- Grisha no entiendo porque estás diciendo esas cosas de tu hijo. Tu o eres así.

-Eso no es del todo cierto madre, solo estas viendo al verdadero monstruo que ha perdido su máscara -confeso Zeke arremangándose las mangas de su camisa y dejando ver las marcas en sus brazos de los continuos golpes que recibía por parte de Grisha.

-Zeke -pronuncio mientras miraba horrorizada-. ¿Grisha, por qué?

Desde que Dina se había casado con Grisha sabia que él no queria tener hijos, se lo había dicho una enorme cantidad de veces y si bien al quedar embarazada Grisha no fue el esposo más amoroso tampoco fue negligente en los cuidados de su hijo.

-Largo -pidió con lágrimas en los ojos.

-Dina, no es verdad, yo no trataría así a nuestro hijo, Zeke miente.

-¿Crees que no sabía sobre tu otra familia? -pregunto Dina-. Pensé que tras despertar cambiarias y ahora me doy cuenta de que no es así.

-Dina -dijo Grisha e intento tocarla, pero ella se apartó.

-¡Largo de mi casa! -grito.

-Ya escuchaste a mi madre -dijo Zeke-. Lárgate.

Grisha miro a los tres presentes. Dina lloraba y tanto Zeke como Pieck lo miraban con odio.

-Un niño como tú no me dirá que hacer y tú tampoco dina -dijo furioso-. Esta es mi casa.

-Ya no soy un niño padre y si no te vas yo te sacare -amenazo Zeke.

Grisha arrojo el vaso de cristal contra la pared y este se hizo añicos.

-Eres una tonta Dina -dijo antes de salir y solo entonces Dina corrió a los brazos de su hijo.


Carla preparaba la cena alegre mientras cantaba y entonces su celular sonó. Era un numero desconocido, pero aun así contesto.

-¿Diga? -dijo Carla.

-Hola -hablo la voz de una mujer-. Quizás no me conoces, pero mi nombre es Dina Jaeger.

-¿Eres familiar de Grisha?

-Soy su esposa y creo que tu también lo eres. Veras unos años atrás mientras buscaba un documento en el portafolios de mi esposo encontré una foto tuya con un bebe, no le comenté nada a Grisha y mucho menos a mi hijo Zeke, pensé que estaba viendo cosas que no eran verdad y que había otra explicación de fondo.

-¿Cómo sé que lo que me dices es verdad? ¿Como conseguiste mi telefono?

-Del celular de Grisha, él lo dejo en la casa -contesto-. Respecto a sobre si digo la verdas bueno Zeke, mi hijo, me dijo que tu hijo Eren ya lo sabía.

Carla se sentó de golpe y sentía como si su mundo giraba al mismo tiempo que se derrumbaba.

-Yo sospechaba que tenía una amante, no una esposa -confeso Carla mientras lloraba-. Era lógico, demasiados viajes.

-y si lo cuestionabas te hacía sentir mal, como si fueras una paranoica -dijo Dina.

-Nunca dejo que lo acompañáramos a ninguno de esos supuestos viajes... Dina ¿Podríamos vernos?


Carla llego al restaurante, era un lugar lujoso, de esos en los que ni como mesera hubiera entrado y pensó que debía ser un error. Dina la había citado en el restaurante Cipriani y en la fachad con grandes letras decía que ese era el restaurante.

-Buenas tardes -saludo Carla al hombre de la entrada.

-¿Vine a la entrevista de trabajo? -pregunto mirándola de arriba abajo.

-No, vengo a ver a alguien, Dina Jaeger -dijo y sintió malestar en su estómago, Dina Jaeger, Dina la otra esposa o mejor dicho la verdadera esposa.

-Mil disculpes -dijo el hombre-. Por favor sígame -dijo y carla camino detras del hombre hasta la terraza deteniéndose frente a una mesa donde estaba sentada una elegante y distinguida mujer rubia.

-Carla supongo -dijo Dina en cuanto la aludida tomo asiento.

-Lamento venir así -dijo Carla ya que llevaba el uniforme de masera del lugar donde trabajaba-. Pensé que aquí trabajabas.

-Pues soy la dueña, de este y muchos otros más -contesto y el mesero sirvió el vino.

-¿Desea ordenar madame Jaeger? -pregunto amablemente.

-Denos unos minutos -contesto Dina y el mesero se retiró. Dina miro a Carla que lucía incomoda y hablo-. Descuida, yo tampoco vengo del todo bien -Ella se quitó los lentes obscuros y dejo ver como sus ojos estaban hinchados por tanto llorar.

Carla se movió incomoda en el asiento y pensó en lo que podía decirle a esa mujer, pero no encontró palabras. Dina parecía pasar por lo mismo, pero entonces dejo su celular en la mesa para que la mujer viera una foto familiar

-Él es Zeke, mi hijo de 18 años -dijo Dina.

-Se parece bastante a Grisha -dijo Carla tras ver la foto y de su bolsa saco su celular para mostrarle una foto-. Él es Eren.

-Se parece mucho a ti -confeso Dina.

En ese momento carla comenzó a llorar

-Lo siento, es solo que no puedo creer esto.

Dina le ofreció un pañuelo y después hablo.

-Carla, quise hablar contigo para que no estuvieras ciega a la verdad.

-No puedo creer que Eren lo supiera todo este tiempo. No me imagino el dolor por el que paso.

-Si te hace sentir mejor Grisha solo estaba conmigo por el dinero -dijo Dina desviando la mirada-. En cambio, a ti te ama.

-Puedo preguntar ¿Cuándo se conocieron?

-En la universidad ¿y tú?

-Fui su mesera, cuando lo vi entado en el restaurante leyendo un libro y tomando una taza de café pensé que nunca antes había visto a un hombre tan guapo, inteligente y que además era amable -contesto pensando en aquel día-. Esa mañana cuando salió de la cafetería pensé en que probablemente jamás lo volvería a ver, luego mi padre enfermo y Grisha lo atendió esa misma tarde. Yo lo veía a diario cuando iba a visitar a mi padre al hospital y hablábamos, incluso Grisha estuvo a mi lado cuando mi padre falleció.

-Si, Grisha siempre ha sabido actuar como el caballero de la blanca armadura -dijo Dina pensando en el día que lo vio en el campus y en como la apoyaba en todos sus proyectos y marchas ya fuera por un gobierno o luchar por alguna injusticia. Grisha era un luchador de la libertad y eso la había enamorado pues compartían el mismo deseo de lograr que el mundo fuera un lugar mejor-. Pero en realidad no es ningún príncipe o héroe, la verdad es que me avergüenza decirlo, pero… -Dina jugueteo con el anillo de bodas en su dedo-. Resulta que Grisha golpeaba a mi hijo ¿Cómo pude nunca darme cuenta?

Una lagrima se escapó del ojo de dina y ella rápidamente se la limpio y tomo de su copa hasta el fondo de un solo trago.

Carla no podía creer que el hombre que amaba, el hombre que consentía en exceso a Eren y que siempre era atento con ellos fuera capaz de eso, pero ¿Por qué Dina mentiría sobre algo así?

-¿En qué clase de madre me convierte? -volvió a hablar Dina-. Apuesto que contigo y Eren fue muy diferente.

-Grisha siempre nos dijo que no había mucho dinero y por ello siempre trabaje, viendo tu ropa, la foto y este restaurante no puedo evitar pensar en las veces en que tuve que trabajar turnos extra para pagar los gastos o a todo lo que Eren tuvo que renunciar porque no había dinero suficiente -dijo Carla, a ella no le molestaba trabajar, pero eso no evitaba que maldijera a Grisha por todos los años de sacrificio

-Grisha no era tonto, sabía que me daría cuenta si gastaba de más -comento Dina y fue el turno de Carla de dejar su copa vacía.

-Creo que vamos a necesitar algo más fuerte que vino si vamos a continuar hablando -dijo y Dina asintió.


Dina y Carla fueron al bar donde solía ir en su juventud Carla.

Dina tomo su tercera copa y luego miro a Carla quien iba por su quinta cerveza.

-Lo peor de todo es que nuestros hijos tuvieron que pasar por esto solos -se lamentó Dina.

-Zeke parece ser un buen chico -dijo Carla-. Lo he visto varias veces en la pizzería en la que trabajo, se lleva bien con la banda que toca ahí y sobre todo con Hange. -Carla le mostro una foto en la que los amigos habían celebrado el baby shower de Hange y Marie. Todos parecían felices y Dina sonrió al ver a su hijo rodeado de amigos a diferencia de como era antes que siempre estaba solo.

-Hange, la hija de Elena -dijo sorprendida Dina-. El mundo es tan pequeño.

-Ya lo creo, Hange es la esposa de Levi quien es el primo de Mikasa, la novia de mi hijo -contesto Carla-. Tú como la conoces.

-Los padres de Hange trabajaban con Grisha y conmigo en un proyecto -dijo Dina.

Carla estaba por hablar y entonces alguien la llamo.

-¿Carla? -pregunto Shadis sin poder creerlo-. ¿Qué haces aquí?

-Keith -saludo Carla y una sonrisa verdadera se dibujó en su rostro-. Cuanto tiempo ha pasado sin vernos y eso que eres el profesor de Eren.

-Hablando de Eren ha mejorado sus notas, pero si no entrega el proyecto lo reprobare.

Shadis miro a Dina y luego a Carla esperando los presentara.

-Dina, te presento a Keith Shadis, un amigo de mi adolescencia -dijo y Dina le sonrió al hombre seguido por un leve sonrojo

-Mucho gusto, dijo estirando su mano y tirando la cerveza-. Lo siento.

-Déjame ayudar -dijo poniendo servilletas y tratando de limpiar la mesa.

-¿Qué haces aquí? -pregunto carla a su viejo amigo-. No me digas, has venido por Hannes.

-Y otro amigo llamado Dot Pixis.

-Keith Shadis siempre el conductor designado -dijo Carla.

-Así es -contesto mirando a Carla-. Bueno fue un placer, pero si no me los llevo rápido van a pedir otra ronda -dijo señalando a Pixis y Hannes quienes bebían y cantaban alegremente.

-Cuando Hannes este sobrio dile que le mando saludos -pidió Carla.

-Así lo hare, fue lindo volver a verte y fue un placer conocerte Dina -dijo tomando su mano con delicadeza.

Shadis se retiró y Dina no aparto su vista de aquel hombre.

-Es lindo y todo un caballero -dijo con una leve sonrisa.

-Y eso que no lo conociste de joven y con cabello -dijo Carla.

-¿Eran buenos amigos?

-Hannes, Keith y yo éramos inseparables, bebíamos hasta casi perder la conciencia y luego Kait nos llevaba a casa, incluso algunas veces tenía que pelear con algún cretino que se queria propasar conmigo -ella soltó un suspiro-. Es un hombre decente.

-Así que si no hubieras conocido a Grisha tu...

-No, nunca me gusto -contesto enseguida-. Era muy serio y formal, si hubiera tenido que elegir entre ambos me hubiera quedado con Hannes, pero eso no hubiera resultado porque nunca tuvo el valor de luchar por mí.

-Bueno quizás lo haga cuando estés soltera -sugirió Dina quitándose el anillo-. Eso si decides dejar a Grisha o continua con él, la verdad a mí no me importa.

Carla miro su anillo, era falso, no podía ni siquiera divorciarse de Grisha ya que en realidad había sido la otra todo ese tiempo.

-Creo que deberíamos arrojarlos al pozo más profundo que encontremos -sugirió Carla quitándose el anillo.

-O enterrarlos en la zanja más profunda, aunque pensándolo bien ya sé que es lo que realmente quiero hacer.


Dina condujo hasta el mirador y al llegar recordó buenos tiempos que paso en aquel lugar con Grisha.

-Grisha solía traerme aquí, hablaba de nuestro y su visión de un mundo mejor entre otras cosas -confeso apretando el volante por la ira que sentía hacia aquel hombre que alguna vez amo.

-Lo sé, Grisha también solía traerme aquí a platicar, beber y pasarla bien, ya sabes a lo que me refiero.

-¿Aquí? ¿Es en serio? -pregunto sorprendida-. Oye muchos vienen con su familia.

-Éramos jóvenes y alocados -dijo Carla antes de reír tan fuerte que incluso Dina comenzó a reír.

Ambas bajaron del vehículo, contemplaron el paisaje y contaron hasta tres para después arrojar sus anillos al precipicio. Ambas se sintieron libres y después cada una regresó a su hogar.


Zeke estaba con Pieck en su habitación, permanecían en silencio hasta que él hablo.

-Es tarde -dijo pensando en que su madre no regresaba.

-Ya es adulta, sabe lo que hace -dijo Pieck.

-Esta dolida desde que paso todo esto.

-Dina es fuerte, a mí me preocupas más tu.

-No puedo evitar preocuparme por ella -confeso Zeke-. Mi madre, ella siempre ha visto por mí, mi padre... bueno nunca estuvo orgulloso de mi y mucho menos estuvo a mi lado para celebrar mis triunfos y aun así no puedo evitar estar agradecido con él.

Pieck lo miro confundida.

-No me digas que crees en la frase "Lo que ni te mata te hace más fuerte."

-Algo así, sabes, iré a la universidad, me graduare, me hare cargo de la compañía, me casare, tendré hijos y juro que seré el mejor padre que podrían tener porque jamás pienso ser como él.

-Un drástico giro de pensamiento -dijo Pieck-. Zeke Jaeger el hombre que decía que haría su contribución al mundo no teniendo hijos. Pero dime ¿Con quién piensas tener a tus hijos? Ya sabes cuál es mi postura sobre ese tema.

-Puedo convencerte -contesto Zeke para después besarla en los labios.

-¿Y cómo piensas hacerlo? -pregunto Pieck mientras Zeke besaba su cuello.

-Tengo mus métodos -contesto sujetándola de la cintura para atraerla más a él.

-Creo que me gustan tus métodos.


-No le veo sentido a que se muden -dijo Kuchel en un último intento por convencer a Levi.

Levi, Hange y ambas madres estaban en la casa que Uri les había regalado y la que parecía sufrir más con la idea de la mudanza era Kuchel quien examino en ese momento una pared la cual necesitaba una nueva capa de pintura.

-Apuesto a que esta pintura tiene plomo y esas escaleras lucen peligrosas para un niño.

-Mamá -dijo Levi sujetando las manos de Kuchel y la miro con cariño-. Se que no quieres que nos mudemos, pero inevitablemente sucederá.

-Es solo que siempre hemos vivido juntos -confeso con melancolía-. Tu abuelo murió, Kenny se casó y mudo y ahora tu también, pensé que se quedarían en casa y que cuidaría de Tomoe mientras se van a trabajar y estudiar -dijo bajando la mirada-. La verdad pensé que no me quedaría sola.

-Mamá nunca estarás sola, no es como si me fuera a ir y nunca más visitarte

-Ya no vivirás conmigo.

-Vamos Kuchel no seas melancólica además ¿acaso yo estoy pintada o qué? -animo la madre de Hange-.

-No es lo mismo Elena -dijo abrazando a Levi.

-Se valiente, además estoy completamente segura de que tarde o temprano te casaras con John y serás la señora Smith, Pero hasta que eso pase las cuatro saldremos de fiesta.

-¿Fiesta? -pregunto Hange confundida pues su madre no era de las de salir a divertirse.

-Dina finalmente se está divorciando de Grisha y para festejar vamos a salir Kuchel, Dina, una amiga suya llamada Carla y yo.

-¿Y Traute? -pregunto Kuchel animada.

-Si, supongo que podemos invitarla, aunque no entre en el club de las madres solteras.

Ahora ya saben porque aparece Hannes en el retrato familiar de los Jaeger jaja al inicio queria dejarla con Shadis porque su historia me recuerda mucho a la de Snape con Lili Potter, pero después pensé ¿Qué pasa con Dina? y dije esta Pixis, pero en el manga el sugar daddy está casado así que mejor la puse con Shadis y a Carla con Hannes porque insisto en que él también estaba enamorado de ella y fue mejor padre de Eren que Grisha.