Capítulo 2: Absurdo

Caliente

Era lo único que podía pensar, caliente…

Despertó esa mañana por el constante sonido de la alarma, se quedó acostada mirando el techo, pero su vista no enfocada de forma correcta, no se sentía mareada, ni adormilada…era una sensación como cuando veía su pastel favorito, o a ese montón de golosinas… pero diferente, tenía calor, todo su cuerpo se sentía caliente, no tenía que verse en el espejo para saber que sus mejillas estaban sonrojadas. Después de pasar unos minutos pensando en su inusual síntoma, se puso de pie, y camino hacia el baño de su habitación, observo su reflejo en el espejo, y pudo apreciar su sonrojadas mejillas, sus labios más rosas de lo normal entre abiertos, respirando pesadamente y por ultimo sus ojos estaban más brillantes que nunca, debía admitir que en ese estado se veía muy bonita, pero le parecía un poco ¿indecente?, ese pensamiento adquirió mayor fuerza cuando vio su cabellera corta alborotada, y por ultimo su pijama veraniega(que consistía en un camisón color rosa pastel, adornado con pequeños encajes), el tirante derecho estaba fuera de su lugar, y por primera vez, noto lo corto que era.

Se avergonzó de su apariencia, a mas no poder, sacudió su cabeza de un lado a otro, como era posible eso?, era absurdo, pensó para sí. Decidió no pensar más en eso, y abrió la ducha.

(…)

Como era el ultimo día de clases, se pasó el tiempo rápidamente, los profesores realizaban el mismo patrón, terminaban el último tema de la respectiva clase, dejaban tarea y decían que a pesar de ser vacaciones debían estudiar adecuadamente. El día era normal en sí, menos para la líder mew.

¿que me pasa?, me siento extraña desde esta mañana pensó ichigo, que se encontraba refugiada en la enfermería desde la tercera hora, había pasado una hora desde que dejo el aula, y media hora desde que sus amigas le dejaron sus cosas, y de interrogarla, por saber qué es lo que tenía. Pero ni ella lo sabía. Trato de dormir, pero no podía, daba una vuelta en la cama de la enfermería, se quitaba la sabana, se la volvía a poner, sacaba un pie, sacaba el otro… no importaba que, simplemente no podía sentirse cómoda.

Decidió que lo mejor era ir a casa, así podría decirle a su madre que se sentía extraña, y como toda una buena madre, ella sabría que tendría. Sí, eso haría.

Les mando un mensaje a sus amigas, uno a cada una, diciendo que mejor se hirió a casa, que no se preocuparan. Hecho esto se acomodó la falda del colegio, tomo sus cosas y salió.

(…)

Se encontraba en un parque que quedaba a medio camino, caminando a paso lento, sus fuerzas le traicionaban de a ratos, haciéndola sentir cansada y somnolienta. Su paso era tranquilo, escuchaba a los niños pequeños correr, y jugar. Era tranquilizador de cierta forma, pero su paz fue interrumpida cuando recibió la señal de una quimera cerca, corrió 2 metros más adelante.

Ichigo saco su medallón, y al cabo de unos segundos se transformó con su usual conjunto rosa, y su apariencia felina, el destello que se provocó al transformarse, alerto a cierta alienígena que estaba esperando impacientemente.

—¡vaya! Pero si es mi gatita preferida—. Su sonrisa era aún más maliciosa que antes, e ichigo no supo el motivo o el porqué, pero de algo estaba segura, quería mantener la mayor distancia posible con el alienígena.— heh~~ gatita, no me darás un gran saludo~~—. Fingió un puchero e hiso la voz más infantil que pudo, para después cambiar drásticamente de expresión, remplazándola con una altanera y sádica.— ¡Ataca!—. Le grito a la quimera recién nacida, y esta se lanzó atacando con una gran mordida, ichigo con ayuda de su agilidad felina dio un salto atrás, esquivando a la criatura, a pesar de que lo esquivo, su movimiento fue torpe y lento, como si de una principiante se tratase, y eso no pasó desapercibido para kisshu. —heh~~ ¿Qué pasa gatita?, ¿no te sientes bien?...— soltó una gran carcajada. – ¡cállate!, ¡estoy perfectamente bien!—. Le contesto, pero esas palabras eran más para ella más que nada, sabía perfectamente, que no estaba en condiciones de luchar, rezaba para que sus amigas llegaran lo más pronto posible.

Esa situación no podría poner más feliz a kisshu, tenía a su gatita tan débil, y respiraba con gran dificultan, no podía atacar, por lo observado en la batalla se dio cuenta, solo esquivaba torpemente, no la quería herir, o al menos, no con su estado feliz estado de ánimo, solo quería cansarla lo suficiente para comenzar con el siguiente movimiento.

Sabía que estaba frita, lo único que había estado haciendo era brincar para esquivar a esa cosa, parecida a una serpiente… su pierna le fallo, haciéndola caer de rodillas, era todo, no podía esquivar más a esa cosa, vio como la serpiente con gran boca se lanzaba de nuevo hacia su cuerpo…trato de sobre-exigir su cuerpo, pero este no le respondía, cerró los ojos fuertemente y espero el impacto…pero… este nunca llego, abrió lentamente los ojos, y para su sorpresa estaba en los brazos de kisshu.—q…que estas…—. Fue interrumpida. —no quiero que hieran a mi juguete preferido—. Le dijo altaneramente. Esa respuesta la encolerio! Como se atrevía a decirle juguete a ella!

—suéltame—. Le dijo en un susurro, pero no cualquier susurro, estaba lleno de enojo, uno que podría explotar en cualquier momento, pero fue ignorada, cuando estaba a punto de gritar a todo pulmón, fue dejada en el piso, a unos cuantos metros de la quimera. Confundida se repuso un poco, y a lo lejos pudo ver a sus amigas, continuando con la lucha.

— así está mejor, no nos interrumpirán, ¿verdad dulzura?—. ichigo giro la cabeza donde provenía la voz de kisshu, quiso darle un sin fin de insultos y arañarle la cara al menos, pero cuando sus ojos se cruzaron a distancia tan corta se quedó muda, se sintió inquieta pero no le molesto, y sintió el calor incrementar en su cuerpo, era absurdo...

—mmm… así que ya está haciendo efecto, eso me gusta…. ¿A ti no?—. Su voz sonaba tan dulce en los oídos de ichigo, haciéndola estremecer… y de nuevo pensó, lo absurdo que era. —¿te quedaste muda?... ¿te mordió la lengua el gato?...— y ahí estaba de nuevo, esa sonrisa egocéntrica, llena de confianza tonta, pensó ichigo, pero, no podía dejar de verla….absurdo.— a mí me encantaría ser mordido por ti gatita—. Le dijo, muy cerca de su oído, podía sentir su aliento frió chocar en su oreja y en su cuello también, se estremeció aún más, era consciente del calor que sentía en sus mejillas, era más que obvio que se había sonrojado…¡sonrojado!, ¡por el idiota alienígena!... absurdo, era tan absurda la situación, pensó una y otra vez la joven chica felina.

Fin del capítulo 2