Capítulo 3:

Que día tan mas agotador...se recostó en su cama, y en la soledad de su cuarto se preguntó, ¿Qué clase de persona fue en su vida pasada?, probablemente una no muy buena, y por eso la vida la estaba castigando… que tontería estaba pensado, se recrimino.

Giro su cabellera roja a su mesita de noche, eran las 2:59 am, un minuto más, solo un minuto más… y tendría las respuestas, o al menos eso esperaba, cerro sus ojos y recordó el desenlace de la batalla, y todo lo que paso hace unas horas.

(…)

—Que encantadora es tu cara sonrojada minina…me tienta tanto a hacerte ciertas cosas~—. su aterciopelada voz estaba cargada de deseo reprimido, ichigo lo noto y no pudo evitar soltar un suspiro. —¿qu..Que me has hecho kisshu?— agacho la mirada, se sentía incapaz de verlo a los ojos, con cada segundo, sentía como su corazón se aceleraba más y más, y eso en definitiva no le gustaba. —mmm… ¿qué he hecho?, no sé a qué te refieres, porque no me lo explicas…¿que sientes dulzura?—. Lo estaba disfrutando tanto, esa situación cada vez se ponía mejor… tenía que tener cuidado un paso en falso y el plan se iba a la mierda, por ahora se dedicaría a confundir su hermosa cabeza, y así sacar provecho de a situación. —No… ¡no te hagas el tonto!, algo me has hecho, y quiero saber que es—. Con esa última oración, se atrevió a verle desafiante a los ojos, y que error tan grande había hecho, su mirada se suavizo y sentía como su determinación se iba sin retorno.

Kisshu sonrió… se acercó lentamente a los labios rosas que tanto le gustaban, quería probarlos una vez más, sus labios estaban a milímetros de los suyos. —gatita tu no po..—.Un grito, un grito se escuchó detrás de ellos, en ese momento ichigo reacciono y giró su rostro, evitando cualquier contacto con él, kisshu maldijo y observo que las estúpidas amigas de ichigo, habían acabado con la quimera.—maldita sea—.soltó con frustración.—quieres respuestas ¿no?, te veré a las 3 de la madrugada en tu cuarto, no le digas de esto a nadie, o sufrirás las consecuencias—. Sonaba muy molesto, su antes suave voz, ahora sonaba como espinas, era increíble los rápido que podía cambiar de estado de ánimo.—te veré más tarde i-chi-go~—. Se despidió, y desapareció entre ondulaciones.

Y ahí se quedó ichigo en el suelo, confundida y viendo a la nada en dirección donde desapareció kisshu.

— ¡ichigo!—. Gritaron sus compañeras y amigas mientras corrían a su dirección, la líder se levantó y camino hacia ellas. —chicas, lo siento por no ser de ayuda—. dijo realmente apenada, y ellas lo sabían no solo por sus orejas que se había caído a los lados, si no que la conocían muy bien, después de todo eran mejores amigas.—no te preocupes ichigo, más impórtate ¿cómo estás?—Dijo la mayor del grupo.— ¿¡te hiso algo el rarito ese!?—.grito pudding

—estoy bien, no me hiso nada—. Le aseguro a sus amigas, pero la verdad era que ni ella estaba segura, sería mejor averiguar por su propia cuenta lo que le ocurría, aun si eso significaba tener que cooperar con kisshu, estaba decidida a ponerle fin con sus propias manos.

— Debemos regresar al café—. Informo con una tímida sonrisa lettuce, se cambiaron a su apariencia normal y se dirigieron al café.

(…)

Las jóvenes iban de aquí para allá, atendiendo, tomando las ordenes, llevándolas, limpiando mesas entre otras actividades típicas de sus empleo menos mint, que se encontraba sentada cómodamente tomando el té. En una situación normal, ichigo le reprocharía y haría un puchero acerca de lo cansada que estaba, y que mint debería ayudar más, y esta como de costumbre le contestaría que es su hora del té, pero en esta ocasión no ocurrió, ichigo se encontraba como en las nubes, y estaba en modo "automático" atendiendo a sus clientes. Aun a pesar de esa peculiaridad nadie lo noto, e ichigo siguió perdida en sus pensamientos.

Cuando termino la jornada de trabajo, las chicas se cambiaron sus bonitos uniformes de meseras por sus ropas habituales, hablaban de que les gustaría salir a divertirse en esos momentos, sonaban animadas y divertidas, menos ichigo que solo veía como sus amigas planeaban la salida.

—chigo… ichigo, tierra llamando a ichigo—. movía mint su mano de un lado a otro enfrente de los ojos de la chica gato, tratando de llamar su atención. —¿eh? ¿Qué?—. Soltó al azar, regresando del mundo de sus pensamientos. —¿por fin se te fundió el cerebro, ichigo?—. dijo burlona mit, soltando una ligera carcajada. — ¡hey! ¡Mi cerebro está bien!—.Exclamó ofendida ichigo. —hasta que por fin, haces otra expresión, quedarte quieta y muda no te queda—. Le sonrió amablemente, en definitiva mint se preocupaba mucho por ichigo, aunque no lo demostrara, y eso conmovía el corazón de la chica rosada.

—vamos al karaoke—.dijo ichigo ya más animada.

Y así lo hicieron, fueron al karoke más cercano, cantaron toda clase de canciones, lettuce sostenía el micrófono tímidamente, pudding cantaba a todo pulmón, mint se reusaba a cantar, pero al final cedió, zakuro cantaba y se movía armoniosamente, siendo admirada por sus amigas y sobre todo por mint, que destellaba en felicidad, e ichigo cantaba dando lo mejor riendo infantilmente contagiando a sus compañeras y amigas. La noche no podía ser más perfecta, sus dudas y preocupaciones se borraron de su mente, se le veía más tranquila y animada, se veía como la ichigo de siempre.

Caminaba de regreso a su casa, era algo tarde, el cielo se oscurecía gradualmente y los focos de la calles hacia su labor. Su andar era tranquilo, sabía que su madre le reprocharía de cualquier forma así que, ¿porque apurarse?, noto que la calle estaba en total calma, ni una sola persona afuera de sus casas, solo se escuchaban los maullidos de alguno que otro gato, se paró en medio de la calle y se puso en cuclillas para llamar a uno, el gato la observo detenidamente, ella estiro su mano incitándolo a que se acercara para acariciarlo, el gato color marrón de ojos verdes, se acercó a ella y permitió el ser mimado, maulló de gusto y después se retiró. A ichigo le encantaba que los gatos se acercaran a ella tan confiadamente, sabía que la razón era por lo genes gatunos que tenía.

Observo al gato irse y alejarse hasta desaparecer, se puso de pie y noto una cabellera verde en la lejanía, su corazón dio un brinco, llevo su mano a su pecho y sin saber porque apresuró su paso hacia la dirección de esa persona.

La persona misteriosa giro a la derecha, perdiéndose momentáneamente a los ojos chocolate de ichigo, la chica lo siguió, no sabía como pero no podía alcanzar a esa persona, decidió correr… con cada paso dado su corazón se agitaba más, y de nuevo no sabía a qué se debía, estiro su brazo y tomo su hombro haciéndolo girar.

Decepción, no cabía otra emoción más que esa, el rostro que ansió ver no lo reconoció, ella quería ver unos ojos enormes color ámbar brillante, una sonrisa enorme y altanera, en vez de eso, lo que vio fueron unos ojos pequeños violetas y una expresión de confusión. No lo malinterpreten, el joven era muy atractivo, en situaciones normales ichigo se sonrojaría a mas no poder.

—disculpa, se te ofrece algo—. dijo el joven misterioso, de forma educada

—ah…ah ¡no! creí que eras ki…ah…quiero decir, lo lamento, lo he confundido—.le contesto realmente apenada.

—no hay problema, si me disculpas continuare con mi camino—. Se despidió y se perdió en la distancia.

La chica felina se quedó estática de pie, se sorprendió por las palabras que casi dice, era estúpido pensar que él estaría caminando por las calles, que estaría vistiendo ropas civiles o que no tuviera sus orejas puntiagudas…pero lo más estúpido era que corrió para encontrarlo, quería encontrarse con él, quería que fuera kisshu.

Llego por fin a su casa, subió directamente a su cuarto, aturdida y confundida, de nuevo estaba perdida en sus pensares, era tanto su distracción que no escucho a su madre decir su nombre. Cerro la puerta de su cuarto, se metió en el baño y se despojó de sus ropas, quería un baño frio, tal vez…tal vez la ducha se llevarían esos pensamientos extraños, soltó un grito pequeño al sentir el agua fría caer sobre su cuerpo, titirito un poco, pero continuo con su cometido, cuando considero que ya había estado mucho tiempo en la ducha salió, se secó el cabello, se puso su pijama y se acostó en su cama mirando al techo, las horas pasaron volando…

(…)

El minuto restante por fin había pasado, le había parecido eterno, en cualquier momento, en cualquier segundo, tendría sus tan anheladas respuestas.

Una parte de la habitación de ichigo, aparecieron ondulaciones haciendo acto presencia del alienígena llamado kisshu.

—hola~, ¿me extrañaste gatita?...porque yo si—. Al escuchar la tan esperada voz se sentó de golpe en su cama. — kisshu, dime todo lo que sabes—. le dijo sin pelos en la lengua, quería saber la verdad ahora.— ehh que impaciente cariño, y yo que quería charlar y tener una cita contigo—.un puchero se formó en su blanca cara.

¿Una cita? ¡Qué tontería!, pensó la líder mew, lo único que quería era terminar con lo que fuera que tuviera.—déjate de tonterías kisshu—. le contesto.

Kisshu haciendo uso de su agilidad, se colocó detrás de la espalda de la chica, abrazo sus brazos pegados a su cuerpo, y sus piernas se enroscaron en las de ichigo.—qu…¿Qué estás haciendo? ¡Déjame!—. Grito enojada, o al menos eso quería aparentar, la verdad era que un calor extraño se estaba extendiendo en las zonas en donde podía sentir la piel de kisshu. No le contesto, hubo un silencio muy incómodo para la chica, iba a gritar de nuevo pero…

—¿ichigo? ¿Qué pasa?—. Se escuchó del otro lado de la puerta, junto con unos golpeteos suaves de parte de su madre. Ichigo estaba en una situación totalmente incomoda, el miedo la golpeo, si su madre entraba, no sabía lo que podría ocurrir. — no debes gritar de esa manera gatita y deberías calmarla… o nos descubrirá—. Poso su cabeza entre el hombro de la chica y le susurro muy cerca en su oído, odiaba admitirlo pero tenía razón kisshu. —n…no es nada mamá, estaba viendo un dorama—. Trato de sonar lo más normal del mundo, rezaba porque no notara su muy claro nerviosismo. — está bien, pero ya vete a dormir—. Dijo su madre soltando un suspiro y alejándose del pasillo.

Kisshu sonrio de oreja a oreja, al escuchar la pobre excusa que dio ichigo, y el cómo su madre se la había creído.—bien hecho cariño—. sonó feliz .—sabes, me encanta tenerte así, sentirte tan pegada a mi—. su voz cargada de deseo erizo la piel de la chica, y kisshu lo noto, movió su mano izquierda de arriba hacia abajo tocando los brazos suaves de ichigo.—de…detente—.dijo en voz baja y temblorosa, estaba disfrutando su toque, y eso le estaba dando miedo.—deberías acostumbrarte, de ahora en adelante te tocare todo lo que quiera, y sabes que, lo disfrutaras hasta me suplicaras por ello—.su voz se tornaba ronca con cada palabra, llevo sus labios a su ahora roja oreja y mordió ligeramente de ella. —¿de… de hab…blas?.— su respiración era cada vez más pesada, y las palabras aduras salían de su garganta. —Te deseo a gatita… y tu aprenderás a desearme a mí—.

Fin del capítulo 3

Hola!, por fin subo otro capítulo, creo que me tarde un poco esta vez jaja fue por noche buena y navidad.

No se me ocurrió un buen título para el capítulo, me disculpo

Muchísimas gracias a:

1 simple lectora

Alice

Euda

PackedWithLove

Gaby Whitlock

Por dejar su hermoso comentario, por seguir la historia y marcarla como su favorita, me emocione mucho al verlo, y me animo a seguir con la historia!

Oh si! Se me olvido preguntar en los capítulos anteriores, que fue lo que pensaron al leer el primer párrafo del primer capítulo?, me pregunto si cumplí con mi cometido je