Bajo la lluvia
Esto no podía pasarle, no a él, no este día, no justamente este día.
Iwaizumi Hajime bufó golpeándose la frente contra el vidrio del edificio que daba una vista espectacular a toda la ciudad de Tokio, se encontraba en su lugar de trabajo y solo quería morir cuando un terrible rayo golpeó el cielo iluminando todo a su paso, produciendo que la ciudad y cada uno de sus habitantes diera un pequeño salto de lo fuerte que este sonó.
Está bien, por ahí no toda la ciudad, tal vez un tercio, o un cuarto, o tal vez solo a él.
Apretando la taza donde pocos segundos antes vertió una cantidad considerada de café, le echó un vistazo a la oficina que ocupaba poco iluminada a estas horas de la tarde, pero no era a causa de la hora. Más bien por el horrendo día.
Iwaizumi no solía quejarse por el clima. No le molestaba que hubiera un tormenta en donde parecía que el cielo quería caerse y destruir toda la ciudad con furia, no claro que no, no era específicamente una queja.
La molestia era que por tres días seguidos había llevado el paraguas a la oficina, y justamente hoy que decidió no llevarlo consigo mismo ¿Qué sucedía? diluviaba.
¿Mala suerte? Tal vez.
¿El meteorólogo del noticiero era un imbécil? Sí, ojalá y lo despidieran.
Lo peor era que su jodido auto estaba en reparación, por lo que había estado utilizando el transporte público. Quejándose guardo todas sus pertenencias dentro del bolso que llevaba para trabajar, su mochila seguramente también se mojaría.
Joder, odiaba todo.
Saliendo de la oficina, saludo a la secretaria que inclinó la cabeza hacia él.
La odiaba, ella si tenía un paraguas.
No queriendo enojarse con ella, se metió al elevador antes que las puertas se cerraran. Tropezó contra el pecho de alguna persona que estaba en el lugar, al no querer perder el elevador sus tontos pies se enredaron haciéndolo sentir ridículo, murmurando unas disculpas, se sonrojo cuando levantó la vista hacia uno de los nuevos junior de la empresa.
Dios, Hajime era su superior y quedó como un tonto en aquel momento.
Las cosas no podían ir peor ¿acaso era uno de esos días dónde la galaxia conspiraba contra él?
Murmurando unas disculpas, se situó al lado del joven contando los segundos hasta que el elevador llegó a planta bajo y se apresuró a salir, no olvidándose de saludar al nuevo empleado con una pequeña reverencia.
Cuando salió del edificio contó hasta diez mentalmente para no maldecir, decidido a no mojarse mucho recorrió varios pasos por los balcones de los edificios, procurando correr cuando no había ninguna superficie en la cual cubrirse.
Claro que sus intentos no surtieron mucho efecto, tenía la mitad de sus pantalones empapados y empezaba a tener frío. El ceño se le frunció como era cotidiano en él, cerrando los ojos dejó que las furiosas gotas le mojaran los cabellos, cosa que no duró por mucho tiempo mas.
Su boca se torció en una mueca, desvió la vista encontrándose con el junior con el que había tropezado en el ascensor y un enorme paraguas cubriéndolo a ambos.
— Iba a decirle que podíamos compartir el paraguas si gustaba, pero usted salió muy rápido, Iwaizumi-san.
— ¿Ah?
— Lo lamento, soy Oikawa Tōru. Usted está a cargo de mi entrenamiento.
Iwaizumi asintió aturdido, claro que lo recordaba. Era el bonito chico de ojos grandes, sonrisa brillante y cabellos castaños, todos en el piso suspiraban por él, Hajime no era la excepción.
— ¿Le molesta compartir el paraguas, Iwaizumi-san?
"Iwaizumi-san"
Podría partirle un rayo y moriría feliz.
Negó con la cabeza devolviéndole la sonrisa al joven, envolvió la mochila con sus brazos sintiéndose tímido de un momento a otro. Mordiéndose el interior de la mejilla, ocultó una sonrisa cuando Oikawa hablaba y hablaba sin parar de lo emocionado que estaba de pasar la etapa de entrenamiento.
Iwaizumi suspiró sintiéndose un poquito, pero un poquito feliz de haberse olvidado el paraguas.
Debía ver las cosas positivas de las cosas ¿No?
