Bufo balanceando los pies de manera aburrida, hacía rato que se encontraba sentado en aquel columpio. Hacía mucho calor, pero demasiado para ser solo los primeros días de primavera, aunque su madre le advirtió que no saliera a jugar, él no quiso hacerle caso. Ahora, sentado ahí no tenía ni fuerzas para moverse. Una gota de sudor se desprendió de su cabello, cayendo por la cien y siguiendo un largo recorrido hasta meterse dentro de la remera demasiada sudada para su gusto.

Ugh, estaba sudando.

Era el único idiota que estaba a las tres de la tarde en el parque, menudo idiota, sí.

Tanteó el bolsillo de su pantalón buscando el teléfono móvil, hizo una mueca de asco al sentir como la pantalla estaba húmeda, tonto Oikawa; ni siquiera se había llevado una botella de agua. Buscando entre los contactos, sonrió cuando encontró el contacto de su mejor amigo, solo esperaba que le contestara.

Dos pitidos y al tercero escucho la voz de él.

— ¡Iwa-chan! ¡Iwa-chaaaan! Oikawa se está deshidratando.

— ¿Ah? ¿Dónde estás?

— ¡Iwa-chan, estoy en el parque!

Cerró los ojos tirándose en el pasto cuando escucho el regaño de Hajime.

— ¡Si no vienes moriré!

Y cortó la llamada, con un puchero en los labios se quejó haciendo el esfuerzo para poder levantarse, se sobo la rodilla al notar un raspón y todo el pasto cortado pegado a sus prendas. Era muy molesto, no estaba seguro de que Iwaizumi viniera por él, su Iwa-chan no vivía lejos pero hacia demasiado calor, seguro que su amigo estaba demasiado cómodo en su casa y con el aire acondicionado, ya se lo imaginaba.

Cansado corrió con las pocas fuerzas que le quedaban hacia el banco más cercano, procurando que este estuviera situado en la sombra. Cuando llegó a dicho lugar, se acostó en el dejando el brazo sobre la frente, tratando de sacarse algo del sudor. No supo en qué momento se quedó dormido, solo despertó ante el zarandeo de un lado a otro de su cuerpo. Abriendo los ojos de apoco, los volvió a cerrar ante el rayo de sol que entro directamente a su campo de visión.

— ¿Uhm? ¿Quién es?

Escuchó la risa de la persona que lo miraba parado frente a él, unas gotas de agua fresca cayeron sobre su rostro, se frotó los ojos terminando de abrirlos por completos, haciéndose sombra con el brazo para poder mirar mejor.

— ¿Iwa-chan?

— ¡Idiota! Estas muy rojo.

— ¡Iwa-chaaan, viniste! ¿Cómo me encontraste?

Iwaizumi rodo los ojos malhumorado, se sentó al lado del castaño alzando las piernas de este dejándolas sobre su regazo, Oikawa aún estaba recostado. Le pasó la botella de agua para que al menos se hidratara un poco.

— No iba a dejarte morir, tonto.

Tōru sonrió mientras bebía de la botella de agua que Iwaizumi había traído, ocultando el sonrojo de sus mejillas aunque estas ya estuvieran como dos tomates a causa del sofocante calor.