¡Saludos, queridos lectores! Y bueno bueno, oficialmente este es el ultimo capitulo de esta historia, algo realmente corto en comparación de los demás, pero que igualmente espero que puedan disfrutarlo :'3
Atentos con los pequeños spoilers 7u7
¡Esperamos que les guste!
Declaimer:
Nota: Saint Seiya The Lost Canvas no nos pertenece al igual que sus personajes.
Capítulo XIII
"Epilogo"
Grecia, Athena.
Octubre, 16 de 1758
Diez años después de la Guerra Santa.
El brillante sol de aquella mañana bañaba las estructuras y habitantes del Santuario, una vista maravillosa para todo aquel que se detuviera un minuto para observarla y disfrutarla.
En ese momento Aspros dejaba que la brisa fresca meciera su largo cabello mientras disfrutaba en secreto la majestuosidad de las Doce Casas Zodiacales desde su lugar en las afueras del Templo Papal. A esas alturas lo hacía impulsado por los recuerdos, de cuando se había esforzado tanto para ganarse un lugar en lo más alto de entre todos ellos, y ahora… su estadía en Grecia variaba mucho, aunque intentaba estar allí todo lo que sus obligaciones le permitieran. Pero debía de admitir que era más por ese enorme acontecimiento que sucedió hacia tan solo seis años después de la Guerra Santa que aun rondaba en sus pensamientos de vez en cuando, y que cogió algunas personas por sorpresa, pero no al Patriarca.
Una sonrisa cínica se asomó en sus labios al pensar en ello, pues la llegada de las mujeres de Delfos, sobre todo la de la Oráculo, había cobrado sentido finalmente, cumpliendo su propósito real en el Santuario. Eso le dio tiempo a Shion para prepararse muy exhaustivamente tras descubrirse exactamente qué pasaría algo terrible, pero que muy bien preparados no era algo que los Doce Santos Dorados no pudieran enfrentar.
Y también admitía que verle la cara a ese despreciable sujeto le sacó una grata sonrisa, de cómo la expresión de asombro pasaba hacer una rabia descontrolable, fue un verdadero gusto y realmente muy satisfactorio, mucho más para él que para Defteros.
—¡Theíos Aspros!
Él cerró los ojos junto con un rápido suspiro de exasperación ante las voces unísonas que conocía demasiado bien. Ni siquiera se dio la vuelta al escuchar los pasos apresurados que se aproximaron a él, fingiendo como si fuera invisible… y ojalá lo fuera.
Casi después de culminar ese pensamiento sintió como un peso se guindó en su brazo izquierdo y otro más en el derecho, entonces intentó conjurar alguna parte de su paciencia al tratar con esos chiquillos. Miró con falsa tranquilidad a ambos niños que con esas sonrisas resplandecientes que lo sujetaban con alegría, muy contentos de verlo nuevamente, apretó suavemente los labios puesto que cada vez que los veía no podía evitar verse a si mismo y a Defteros como reflejados en un espejo, porque… maldita sea, esos pequeños de tan solo siete años eran la viva imagen de su hermano y de él, la única diferencia era que ambos habían heredado la piel morena del padre y los ojos lilas de la madre, pero del resto eran idénticos, sobre todo con ese abundante cabello azul oscuro que ni siquiera les llegaba a rozar los hombros.
Quizás por esa razón tenía cierta debilidad…
No, estupideces, él no sentía ese tipo de debilidad tan ridícula por nadie.
—¿Podrían dejar de gritar mi nombre a los cuatro vientos? —el hombre murmuró zafándose sin miramientos de sus agarres de hierro.
Dareios y Dánae se miraron entre si antes de reír divertidos.
—No sabíamos que habías regresado nuevamente al Santuario, theíos.
Aspros estrechó la mirada ante el termino de "tío" en griego, porque esos dos sabían bien que le degustaba de cierta manera que lo llamaran de esa manera en público o en cualquier otra parte.
—¿Y por que había de hacerlo? Solo vine de pasada —le respondió a la niña con un leve encogimiento de hombros.
Pero los gemelos no se lo tomaron a mal muy acostumbrados a la personalidad del hermano mayor de su padre, así que sus sonrisas solo se ensancharon un poco más.
—Si era rápido entonces ¿por qué te quedaste esperando aquí mirando a la nada? —murmuró Dareios con sus ojos se iluminándose ante un pensamiento fugaz—¿Eso quiere decir que nos estabas esperando, theíos?
El hombre se pinchó el puente de la nariz, puesto que debía de admitir que eran demasiados astutos y observadores incluso a esa edad.
Desde que los conoció el día en que nacieron mientras su hermano se encontraba destrozado sin saber si su mujer iba a sobrevivir o no; la exótica esposa del Escorpiano prácticamente había empujado a los recién nacidos contra su pecho para que los sostuviera. Él ni siquiera había cargado un bebe tan pequeño en su vida, pero la mirada de advertencia que le dedicó la poderosa mujer de ojos verdes fue suficiente para que lo reconsiderara a regañadientes, no tuvo de otra opción más que sostenerlos sin saber exactamente como, muy tentando en dejarlos en alguna parte de la habitación a su suerte.
Aunque una parte de él se removió ante aquellos niños.
Y desde entonces los gemelos tenían una especial afinidad con su persona, al punto que en su momento los había tenido a cada uno de ellos aferrado a su pierna como una sanguijuela a cada más mínima oportunidad cuando apenas aprendieron a gatear, y su hermano solo sonreía levemente con gentileza porque no había manera de separar esos dos de él.
—¡Mira, theíos!
La voz emocionada de Dareios lo sacó de sus pensamientos.
—¿Cómo lo hago? —agregó el niño emocionado a una pequeña distancia—Patéra, me está enseñando.
Aspros tuvo que parpadear varias veces ante la leve impresión que le produjo ver al chiquillo imitando la posición que usaban los Santos de Géminis para realizar la famosa técnica de Galaxian Esplosion.
Eso… sin dudas fue como ser transportado y estar presente a una visión del pasado.
Se aclaró la garganta antes de hablar cruzando los brazos cruzados en su pecho como si no le importara.
—Lo estás haciendo mal —le dijo señalando posteriormente hacia abajo —Separas demasiado las piernas.
El niño pestañeó antes de sonreír e intentar mejorar su posición, mientras se concentraba nuevamente para practicar su entrenamiento justo como su padre le había estado enseñado recientemente. El hombre apretó los labios levemente abrumado y luego desviando su mirada hacia la niña que permanecía aun a su lado observando a su hermano como si le hubiera salido una segunda cabeza, obviamente con muy poco interés.
Eso llamó bastante la atención.
—¿No entrenaras tú también? —preguntó estrechando la mirada.
La encantadora niña posó sus ojos en su tío con un brillo peculiar en sus orbes lilas.
—No, yo estoy esperando algo mucho más grande que la armadura de patéra —dijo encogiéndose de hombros—Dareios se la puede quedar si quiere.
Aspros arqueó una ceja, ocultando su interés por esa inesperada respuesta.
—¿Algo más?
Dánae asintió con un poco más de energía y entusiasmo.
—Estoy segura que para mí hay algo mucho más importante que una cloth de Oro —repuso sonriendo ampliamente—Y lo voy a encontrarlo tarde o temprano.
Sorprendentemente lo dejó unos segundos sin palabras, ahora captando y comprendiendo aquel brillo reflejado en su joven e infantil mirada, eso era el inigualable gran orgullo que impulsaba a los Géminis a seguir y obtener lo que más deseaban sin importar el esfuerzo que conllevara, pero sobre todo, le sorprendía que siendo la hermana mayor no sintiera ningún ápice de interés en heredar la armadura de su padre, que por derecho debería ser suya en el futuro sin importar que fuera mujer… ella simplemente esperaba algo mucho más grande.
Entonces una lenta sonrisa irónica se dibujó en sus labios.
—¿No quisieras aspirar para el puesto del Patriarca?
—¿Eh? —ella parpadeó varias veces un poco confundida.
En ese momento Aspros juraba que podía escuchar en su cabeza el bajo gruñido de su hermano ante sus palabras.
—¡Oh! ¡Por cierto, theíos! —el niño se acercó sin preocuparle haber interrumpido la conversación—¿Dónde está el primo Asher? —preguntó ladeando levemente la cabeza con el ceño fruncido.
Esa interrogante también llamó la atención de la hermana, que se volvió a observar a su tío también con confusión, y olvidándose por un momento lo que había estado hablando momentos antes con la mención de su primo más pequeño.
El hombre suspiró, pensando que se habían tardado demasiado en hacerle esa pregunta, esos niños se habían vuelto inseparables, no importaba la distancia ni la diferencia de edad.
—En Inglaterra —murmuró viendo como los chiquillos le prestaba una total atención—Ser heredo de la familia Walden tiene sus responsabilidades.
Aunque tan solo tuviera cuatro años…
Los gemelos se miraron entre ellos con desilusión, puesto que tenían bastante tiempo que no veían a Asher. Simplemente amaban cuando su primo llegaba y se unía al grupo, a pesar que le gustaba molestar secretamente a Selen que era de una personalidad más suave, lo cual era una fuente de entretenimiento para ellos, aunque a veces le tocaban defenderla.
—No pongan esas caras —continuó Aspros con su rostro impasible—Aquí en el Santuario lo que sobran son mocosos para que jueguen.
—Pero es diferente cuando el primo está con nosotros, complementa la familia —comentó la niña con una enorme sonrisa mientras que su hermano refutaba sus palabras asintiendo enérgicamente con la cabeza.
Aspros simplemente rodó los ojos ante aquella cursilería, puesto que aun a esas alturas no comprendía a esos dos, sobre todo con que la personalidad de su propio hijo era totalmente distinta al de los gemelos, pero aun así se llevaban malditamente bien.
—¡Tengo una idea! —exclamó de pronto Dareios con su rostro iluminado—¿Y si lo visitamos?
La hermana lo miró con asombro antes de que se le contagiara la esperanza y se volviera a mirar al hombre con la misma ilusión.
—¡Si, si! Theíos, eso suena…
—Como una pésima idea —completó Aspros negándose rotundamente—No estoy de niñera de nadie como para llevarlos conmigo.
—Ah… por favor, por favor —suplicaron ambos al unisonó con sus manos juntas como rezo, dando su mejor expresión de cordero degollado.
Aspros lo miró por lo que pareció un largo rato de suspenso antes de contestar secamente.
—No.
Ambos niños dejaron caer sus hombros haciendo un leve puchero, y suspiraron exageradamente con derrota, ya que sabían muy bien que su tío era bastante inflexible, y no caía a sus trucos de infantes como algunos otros adultos.
El Geminiano arqueó una ceja y negó para sí mismo, pensando que más bien dentro de unas pocas semanas tenía que regresar y repetir aquello. Se acercaba rápidamente la fecha donde en el gran Coliseo se efectuaría una importante competición para ganarse una Armadura de Oro, sería solo una esta vez, pero está ya tenía varios candidatos supuestamente prometedores y uno en especial el cual se depositaba muchas expectativas, y él no pensaba perderse aquel show.
Quizás para ese entonces regresaría con Chris y Arsher, pero mientras tanto no se imaginaba llevar a ese par, Defteros no lo aprobaría sin previo aviso.
Un momento…
Sonrió levemente de manera despiadada al imaginarse tal cosa, molestar a su propio hermano de aquella manera era demasiado jugoso como para dejarlo pasar. Era como una especie de venganza, ya que los gemelos no lo dejaban respirar en paz desde que tenían uso de razón, entonces un poco de preocupación para su padre no sería tan mal.
—Saben… pensándolo bien…
Tras decir esas simples tres palabras rápidamente lo interrumpieron la mirada renovada de esperanza de los hermanos, que se acercaron a un más él si fuera posible. Y antes de que se emocionaran demasiado Aspros alzó su mano para frenar un poco aquel vivaz entusiasmo.
—Los llevare, pero no tolerare estupideces, a menos que quieran un viaje hacia la otra dimensión y tengan que regresar por sus propios medios —él comentó con una sonrisa mordaz—Solo sera una visita.
Tanto Dánae como Dareios asintieron vigorosamente sin tener muchas objeciones, dispuestos a respetar cualquier decisión de su tío antes de que cambiara de opinión. Entonces el hombre creó un portal a su lado indicándole con la cabeza a los chiquillos que pasaran primero, lo cual ellos obedecieron muy lejos de tener miedo a cruzar hacia la otra dimensión; era la pura emoción que reflejaba sus rostros infantiles que hizo suspirar a Aspros pensando que quizás no había sido tan buena idea después de todo.
Sin embargo, observando a los lejos la Casa de Géminis con una sonrisa sarcástica supo que los niños quizás tuvieran razón, necesitaban reunir a la familia…
Y ya que estaba en eso quizás en otro momento haría una rápida visita a Sagitario y Tauro... solo por los viejos tiempos.
Fin
Y... esto es todo :'3 honestamente creo que esta historia se me hizo eterna por lo larga y lo enredado de la trama xD pero disfrute mucho escribiéndola, ahora solo cabe esperar las demás.
Aspros como tío no es taaaaan malo ¿verdad? no pude evitar morir de amor imaginarme a los gemelos pegados como a un chicle sin su consentimiento jajaja y véanlo pues, ya hasta salio el nombre de su primogénito 7u7 y parece que tampoco le tiene miedo a Kaia al llevarse a sus hijos jajaja
Y de ante mano se que este corto epilogo puede que habrá ciertas incógnitas, pero les aseguro que todo sera respondido con el tiempo y conforme salga el resto de los fanfics de la Saga :3
Sin más que decir espero que de corazón les haya gustado la historia de Defteros y Kaia.
Pd: "theíos" significa tío, y "patéra" padre, ambos en griego.
El nombre de la siguiente historia de la Saga Dorada es: "Golden Rose"
¿Podrán adivinar de quien se tratara? aunque... creemos que es bastante obvio xD
¡Nos vemos en la próxima historia! ¡Dejen sus opiniones!
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Okami Akai
