La familia de los Sparda.
Capitulo 2: presentación, sentimientos y visitas.
Residencia de los Sparda, al día siguiente.
Era de mañana, y en la residencia de la familia más importante del inframundo, el patriarca Sparda estaba sentado en la mesa del comedor con una taza de café, esperando a que sus hijos bajaran a desayunar ya que hoy es su primer día de clases en la academia kuoh, y al parecer se les haría tarde para llegar. Al cabo de unos minutos sus dos herederos bajan al primer piso ya vestidos con los uniformes correspondientes de la academia, solo que con detalles particulares de ambos hermanos.
El mayor usaba la camisa blanca y la chaqueta negra de la institución abiertas, y debajo de estas llevaba su chaleco negro que siempre portaba y unas tenis negras.
El menor era lo mismo solo que traía una camisa roja y sus desalineadas botas. (N/A: ambos tendrán el mismo estilo que Issei cuando esta con el uniforme)
Vergil se veía tranquilo ya que estar en la escuela para criterio de él, es un juego de niños ya que al leer muchos libros de matemáticas, historia entre otros mas, no tendría problema alguno, pero a diferencia de Dante este se sentía muy incomodo y molesto de tener que ir a regañadientes a estudiar, ya que aunque pueda hacer cualquier cosa para escaparse, su padre lo obligaría a asistir incluso si tuviera que romperle cada uno de los huesos del cuerpo, es por esa razón para ver a su viejo "feliz" ("sarcasmo XD") deberá de obedecerlo a acomodé lugar, ya que su vida depende de ello.
Al bajar al primer piso, ambos Sparda ven a su padre algo molesto mientras bebe su café, y ya se hacían la idea del porque de su enojo.
-Van a llegar tarde. ¿Qué tanto estaban haciendo ustedes 2 para retrasarlos?- decía el peliblanco mayor con su tono frio y molesto.
-Eso debería decírtelo Dante, ya que no quería despertarse- decía el mayor de los hermanos acusando a al menor, del no querer levantarse para no ir a la escuela.
El Sparda mayor miro a su hijo menor con molestia, mientras que Dante no decía nada, y desviaba la mirada algo nervioso por la mirada desaprobatoria de su progenitor.
-bueno no importa… desayunen y váyanse, que llegaran tarde en su primer día- decía el caballero oscuro seriamente y los gemelos Sparda solo asienten.
Academia kuoh.
En la academia ya estaban entrando las clases, y se ven llegar a ambos peliblancos a unos cuantos metros, caminaban tranquilamente a la institución o al menos uno de ellos.
-¡quieres dejar de quejarte! si sigues así me veré forzado a darte un golpe y arrastrarte a tu salón- decía ya fastidiado Vergil por constantes berrinches de su hermano.
-¡te digo que es injusto que el viejo nos haga esto!- se quejaba Dante muy molesto.
- si tienes tantas quejas, solo habla con él, y a ver que te dice- decía el peliblanco mayor con media sonrisa algo arrogante, haciendo que su semejante se quedara callado, ya sabiendo que si no estaba de acuerdo con esto, solo debía hablar con el patriarca de la familia de sus problemas.
- ... -
- eso creí, no puedes ni verlo a la cara por cosas tan tontas como esta, así que solo cállate y sigue adelante- decía Vergil con algo de burla y con media sonrisa hacia su hermano.
-¡solo déjame en paz, quieres!- decía Dante muy molesto.
Decidieron no hablar más y seguir su camino a la academia, tras varios minutos de caminar, ya estaban llegando a la entrada de esta, pero su recorrido se vería interrumpido por alguien.
-¡HEY, CUIDADO!- decía una voz desconocida para ambos Sparda, estos se voltearon detrás de ellos y vieron a un chico de cabellera castaña, ojos del mismo color y con el uniforme de la misma escuela, este venia muy rápido en su bicicleta y parecía que iba a chocar con Dante, pero antes de impactar con el peliblanco, este mismo con una rápido movimiento usando solo un pie, detuvo la bicicleta de aquel chico haciendo que el susodicho saliera volando por encima del Sparda, y caer de cara en el suelo a un par de metros de ambos gemelos.
-¡AUCH! Eso me dolío- decía el chico quejándose del dolor.
-Oye… ¿te encuentras bien?- le decía Dante al chico quien estaba sentado en el suelo, sobándose la cabeza.
- sí estoy bien gracias, jeje…- decía el castaño algo apenado.
-jeje… tienes que ser más cuidadoso amigo…- decía el Sparda menor extendiendo su mano para ayudar al chico a levantarse, el cual acepto con una sonrisa.
- jeje gracias, ahmm ¿Cuál es tu nombre?- preguntaba el chico al Sparda.
- ¿eh? A si, mi nombre es Dante, un gusto conocerte- dijo el peliblanco menor con una sonrisa.
- mucho gusto Dante-san, mi nombre es Issei Hyodo- dice Issei con una sonrisa.
En eso Vergil se acerca a ambos chicos y Dante decide presentarlo al castaño, quien al verlo, este se sorprende de ver que él y Dante eran gemelos.
-Issei, te presento a mi hermano mayor Vergil- dice Dante presentando a su semejante.
- es un placer Vergil-sempai- decía Issei cortésmente.
- un gusto- fue lo único que dijo el peliblanco mayor con su característica frialdad y tranquila.
Luego de presentarse, Issei le pregunto a Dante con que choco para hacerlo salir disparado de la bicicleta, y Dante para no decir que fue él, le dijo que la llanta delantera de su bici se atoro, y el chico no muy convencido por esa respuesta la acepto, ya que él castaño juraba ver el pie del peliblanco parando la bicicleta de golpe.
Al ver que llegarían tarde los 3 deciden ir juntos a la academia, en el camino el castaño le preguntaba al Sparda de donde venían, ya que no parecían ser de Japón y que si eran nuevos estudiantes de intercambio o algo así, Dante tenía que tener un bajo perfil por ordenes de su padre al igual que su hermano, así que decidió inventarse que eran extranjeros y que asistirían a la academia por un tiempo ya que su padre tenía negocios que atender en Japón. Issei se trago la historia del peliblanco ya que sonaba muy convincente.
Llegando a la academia, Issei se despidió de ambos hermanos y se dirigieron a sus respectivas aulas de clases. Sin embargo algo les llamó la atención a los Sparda con respecto al castaño.
-Dante, dime que tú sentiste el extraño poder de ese tal Issei- decía Vergil con seriedad.
- también te diste cuenta verdad? Sea lo que sea que tiene Issei en su interior es muy fuerte, deberíamos estar atentos por cualquier cosa Vergil- dice Dante seriamente.
Ambos peliblancos sabían de las [sacred gears, y que algunas pueden llegar a matar incluso a un dios, así que debían estar con los ojos abiertos a cualquier cosa.
Salón 3-A
En el primer salón de tercer año estaba la presidenta del consejo estudiantil Sona Sitri, y estaba sentada en uno de los pupitres de en medio del salón, y al lado de ella estaba su reina, Tsubaki Shinra.
Ambas morenas estaban pensativas por lo que aconteció ayer, y del cómo lidiar con los chicos que conocieron y resultaron ser seres con un poder que rivalizaban con los de un maou o incluso más fuertes que estos. Esos eran los pensamientos de la chica de cabello corto y ojos violeta, sin embargo la otra chica de cabello largo y ojos miel no pensaba tanto en eso, sino más bien pensaba en un peliblanco en particular, el cual no parecía ser una mala persona, y le hacía pensar que no debería "juzgar a un libro por su portada" pero aun así tenia sus dudas de si creer en él o no.
Los pensamientos de las chicas son interrumpidos por el profesor que entra y hace que todos los estudiantes tomen asiento en sus lugares.
-Bien chicos, el día de hoy tenemos a un nuevo estudiante con nosotros- decía el profesor.
Muchos se preguntaban de quien sería el nuevo estudiante, los chicos creían que se trataba de otro estudiante apuesto que acapararía a las chicas, justo como lo hacia el estudiante de segundo año, Kiba Yuuto.
Las chicas pensaban que si el nuevo alumno seria un chico guapo, y que no fuera un pervertido como muchos chicos de ahí, en especial el de un trío muy bien conocido.
-de acuerdo, adelante jovencito- decía el profesor a la persona fuera del salón.
El chico entro con calma y se puso en frente de toda la clase revelando su identidad, se trataba de un chico de cabello blanco y este lo tenía peinado hacia atrás, tenía ojos color azul y en ellos se veía una gran seriedad pero tranquilidad a la vez.
- Mi nombre es Vergil Sparda, un gusto conocerlos- decía con simpleza el peliblanco con su típica actitud calmada.
- ¡KYAAAAAAAA! ¡QUE GUAPOOOOO!- decían las chicas maravilladas por el hijo mayor de Sparda.
- ¡mierda, otro chico apuesto!- decía un chico con claros celos.
-¡ojala se muera!- Murmuraba otro, al igual que el resto, pero esto a Vergil no le parecía extraño, incluso ya esperaba esas reacciones.
- (¡es él! El chico que vi ayer con el otro chico y el señor que parecía ser su padre)- decía Sona en sus pensamientos tras reconocer al peliblanco.
- ¿Vergil-kun?- decía Tsubaki en un susurro, sorprendida de ver al Sparda en su clase.
- bien chico puedes tomar asiento, hay un lugar libre en frente de la señorita Shinra- le dice el profesor al peliblanco, quien solo se va a sentar sin decir nada.
Al llegar donde está su asiento, el Sparda se detiene y se queda mirando fijamente a Tsubaki, y ella hace lo mismo aunque algo nerviosa, ninguno de los 2 dice nada, pero eso cambia cuando el chico empieza a reír levemente lo cual sorprende a la reina sitri, al igual que a su rey.
-un gusto volverte a ver Tsubaki…- dice el peliblanco mayor con una pequeña sonrisa, lo cual eso dejo sin palabras a todos, ya que le hablaba con tanta naturalidad a la fría y seria vicepresidenta del consejo estudiantil.
- también me da gusto verte Vergil-kun…- dice de igual manera la morena de mirada color miel con una sonrisa, lo cual dejo pasmados a todos los estudiantes, ya que Vergil pudo hacer que la estricta reina sitri sonriera, lo cual no era muy común de ella.
Al ver esto, Sona se sorprende de ver que su reina y el peliblanco se llevaran muy bien; lo cual la dejaba algo confundida, pero luego hablaría con Tsubaki al respecto, por ahora solo vigilaría al Sparda en caso de que este hiciera algo sospechoso.
Salón 3-B
Mientras tanto en el otro salón de tercer año, Rías se encontraba sumida en sus pensamientos debido a lo que Sona le dijo el día de ayer.
Flashback.
-"es en serio lo que me estás diciendo Sona?- dice rías sin creerle nada a su amiga y rival"
-"no te miento Rías, Tsubaki quien está aquí conmigo no me deja mentir, los extraños que vimos tenían un aura demoniaca las cuales están muy por encima de los maous, y temo que puedan llegar a ser una amenaza, no solo para nosotras, sino para las demás facciones- decía Sona muy seriamente sorprendiendo no solo a Rías sino al resto de su sequito"
-"muy bien, tanto yo como mis sirvientes estaremos en alerta por cualquier cosa, así que puedes estar tranquila- decía la pelirroja con mucha confianza en sí misma y en sus súbditos. Sin embargo no tenían ni idea de en lo que se estaban metiendo y nada bueno saldría de esto"
Fin del flashback.
Los pensamientos de la gremory son interrumpidos por su reina, que al verla tan distraída decidió preguntarle la razón.
-que ocurre rías, te noto muy pensativa?- dice akeno con curiosidad al ver a su mejor amiga en ese estado.
- eh? No, no es nada akeno- dice la pelirroja intentando disimular su preocupación.
- vamos rías, te conozco muy bien, estas preocupada por lo que dijo Sona ayer ¿cierto?
- jeje… me descubriste akeno, sinceramente a lo que Sona dijo ayer, me dejo muy pensativa y algo preocupada, ya que si es cierto lo que dice… nos enfrentamos a sujetos muy peligrosos y temo por la seguridad de Yuuto, koneko y más que todo la tuya, ya que eres mi amiga- dice Rías muy angustiada por la seguridad de sus queridos siervos.
- no te preocupes rías, si estos sujetos son tan fuertes, los enfrentaremos todos juntos y si no podemos contra ellos entonces no caeremos sin dar pelea hasta nuestras últimas fuerzas- dice akeno dándole confianza a su rey.
Rías al escuchar las palabras de su reina sus ánimos volvieron y tenían algo de razón, no se rendiría tan fácil y no caería derrotada sin dar todo de sí misma, y con ayuda de su sequito, desafiaría a quien fuera que los amenazará.
Su conversación seria interrumpida por que el maestro, ya estaba por empezar las clases.
-bien chicos hoy tengo el gusto de presentarles a un nuevo alumno que estará en nuestra clase- dice el profesor.
Todos empezaban a murmurar de quien se trataba, hasta que el profesor le dio el pase al nuevo estudiante, el cual entro y se puso frente a los demás.
Se trataba de un chico de unos 17 años, de cabello blanco y algo despeinado, sus ojos eran de color azul y en su mirada demostraba arrogancia y confianza. Este era nada más y nada menos que Dante, y precisamente le toco en el mismo salón con las chicas gremory.
Rías se queda mirando al chico y percibe su aura demoniaca, pero se queda algo confusa, ya que su nivel de poder se compararía al de ella y akeno, solo había dos posibilidades en este caso;
1. su amiga Sona solo exageraba con lo que respecta a estos demonios.
2. el chico ocultaba su verdadero poder para no llamar la atención.
Cualquier opción podía ser válida, pero solo para estar segura lo mantendría vigilado a él por si acaso resultaban ser una amenaza, aunque podía aprovechar para saber más de ellos, y si fuera posible convencerlo a él y a su hermano de unirse a su nobleza.
*Unas horas después.
Ya terminando el día, los hermanos Sparda habían mostrado varias cosas de ellos en su primer día de clases.
1. Vergil resulto ser todo un estudiante prodigio, por resolver complicados problemas matemáticos, su conocimiento de la historia de Japón y de otros países, en el manejo de varios idiomas, en poesía y literatura, pero donde más destaco fue en educación física, ya que no derramo ni siquiera una gota de sudor y eso hacía que las chicas de la academia se sintieran aun mas atraídas hacia él, y al mismo tiempo los chicos se ponían aun más celosos de ver que él no solo era un genio, sino muy atlético también.
2. Dante resulto ser un holgazán y un rebelde, ya que se quedaba dormido en casi todas las clases, o casi ni prestaba atención.
Pero su actitud rebelde atraía a las chicas, causaba la envidia de los varones y la molestia de los profesores.
Sin embargo cuando toco la clase de educación física, al igual que su hermano mayor, demostró ser un chico bastante atlético, dejando a los demás chicos en vergüenza por ser superados en cada prueba, y encantando aun más a las chicas de la academia. Esto llamo la atención de Rías, la cual quedo impresionada por las grandes habilidades del peliblanco menor, y le entraba más ganas de unirlo a su clan, en cuanto a Akeno… ella se lamia los labios seductoramente, ya que empezó a interesarse por el Sparda, y hasta incluso empezaba a tener fantasías pervertidas con él peliblanco.
Pasando con Sona y Tsubaki, ellas también quedaron impresionadas por el gran conocimiento y habilidades físicas del peliblanco mayor, Sona tenía curiosidad del como el peliblanco sabia tanto y del cómo o donde aprendió todo eso, pero con respecto a su reina, la morena de ojos color miel por alguna razón, empezaba a interesarse poco a poco por el Sparda, y definitivamente ella se sentía atraída en por él y a la vez el chico se sentía atraído por ella. Una prueba de ello fue lo que paso en su clase de matemáticas.
Flashback.
"En la clase de matemáticas el profesor les puso una ecuación bastante complicada a sus alumnos, y algunos tenían problemas para resolverlo.
Entre estos se encontraba Tsubaki, ya que casi no puso atención a la clase, por prestarle más atención al peliblanco hijo de Sparda, y ahora tenía problemas para resolver un simple problema. Ella es una de las mejores estudiantes de esta academia, pero con la llegada de Vergil y Dante a esta, su mente se mantenía en alerta por cualquier cosa sospechosa. Pero más que todo el hecho de estar cerca del Sparda mayor la hacía sentir extraña, y por alguna razón, ella deseaba conocerlo más y acercarse aun más a ese chico de cabello blanco con mirada seria pero con actitud tranquila, y él cual le llamaba mucho la atención.
(Rayos, debí prestar más atención en la clase en vez de quedarme viendo a Vergil-kun, ahora que hago?)- decía la reina sitri en sus pensamiento muy angustiada.
-Les queda un minuto para terminar el problema- decía el profesor para que todos terminaran - el que no llegue a terminar, será reprobado en el trabajo en clase- dice seriamente.
Tsubaki empezó a ponerse nerviosa, ya que jamás había reprobado ninguna clase y tendría problemas con su rendimiento académico. Sin embargo el chico Sparda sintió la inconformidad de la morena, ya que sus sentidos estaban más desarrollados, y podía sentir los cambios de humor de las personas y por alguna razón que el mismo no entendía, quería ayudarla.
-Te ayudo? Dice el peliblanco sin voltear a ver a la chica ya que este estaba sentado frente a ella.
- Eh?... Que dijiste? Pregunto la morena confundida.
- dije que si necesitabas ayuda con eso- dice el Sparda aun sin voltear.
- N-no hace falta Vergil-kun, yo puedo hacerlo sola- dice Tsubaki intentando aparentar tener todo bajo control.
- 30 segundos clase- dijo el profesor, y eso hiso que la morena de cabello largo se preocupara aun más.
- por favor déjame ayudarte, ya que veo que no quieres reprobar en esto- le dice Vergil con seriedad pero con calma a la vez.
Tsubaki estaba algo dudosa, pero al final accedió, y le dio su problema al peliblanco para que se lo resolviera, el cual solo le tomo 10 segundos en hacerlo, lo cual dejo muy impresionada a la reina sitri, ya que para él esos problemas eran un simple juego para él.
-listo…- dice Vergil devolviéndole su cuaderno a la morena, con la ecuación ya hecha.
En eso el profesor pasó revisando a todos, y quedo impresionado de que Tsubaki supuestamente terminara el problema, lo cual fue también para el peliblanco.
Luego de que terminara la clase todos se retiran, y antes de que Vergil se retirara, Tsubaki se le acerca para hablarle.
-espera… Vergil-kun!- le dice la morena al peliblanco.
- Mmmm, que sucede Tsubaki?- Dice el Sparda con su típica actitud seria.
- s-solo quería decirte… gracias. Gracias por ayudarme con ese problema- dice la reina sitri algo apenada, y con un pequeño rubor en sus mejillas.
Sona que aun estaba allí se percata de esto, y se queda confundida por la actitud de su reina.
-no es nada, solo quería ayudarte es todo…- dice el Sparda de manera simple, pero con un ligero toque de vergüenza en sus palabras, lo cual es notado por la morena de ojos como la miel.
- aun así te lo agradezco, gracias Vergil-kun…- dice Tsubaki con una linda sonrisa, y esto provoco que Vergil mirara para otro lado, con un leve rubor notorio en su cara, lo cual fue notado por Tsubaki como por Sona, la primera suelta una pequeña risa por verlo de esa forma y al mismo tiempo le pareció algo lindo el gesto, en cuanto a la heredera sitri, estaba anonadada de ver como convivían tan amenamente su reina y uno de los chicos que le traía mala espina"
*fin del flashback.
Tsubaki al recordarlo se sonrojo, ya que de tan solo pensar en Vergil la ponía así, y hacia que su corazón latiera con fuerza. Sin embargo esto es notado por Sona la cual decide preguntarle al respecto.
-que te ocurre Tsubaki?... has estado actuando muy extraña todo el día?- dice Sona de manera seria, pero ya sabiendo la respuesta.
- Eh?..., no, no es nada kaicho, estoy bien- dice la morena de cabello largo algo nerviosa.
- ni siquiera lo intentes Tsubaki, te conozco muy bien, y a kilómetros veo que me estas mintiendo, así que quiero que me respondas, cuál es tu relación con ese chico? Y espero que sea la verdad- dice Sona algo molesta ya que su reina esta involucrándose demasiado con el Sparda mayor.
- este… y-yo…- Tsubaki no encontraba respuesta para responderle a su rey.
- sabes que… no te molestes en responder Tsubaki, creo que ya me lo aclaraste con tu reacción, pero escucha lo que te diré; ten mucho cuidado con ese sujeto, ya que solo puede estar aparentando ser amable contigo, así que mantén los ojos bien abiertos y no te dejes engañar, ya que puedes salir lastimada- dice Sona seriamente.
- si kaicho- dice la morena algo decaída, al parecer sus sentimientos por el peliblanco fueron descubiertos, pero su rey tenía razón, apenas y lo conocía, además tenía que vigilarlo a él para saber si es una amenaza o no, aunque algo en el corazón de la reina sitri le decía que debía confiar en el peliblanco.
Con Sparda, momentos antes.
En la residencia de los peliblancos, el caballero oscuro estaba meditando todo de lo que había hablado con Hazazel hace unas horas atrás.
- quieres decir que ese tal Kokabiel planea hacer que nos alcemos en guerra otra vez?- pregunta el maou supremo al caído.
- no estoy del todo seguro, pero creo las espadas sagradas estarán involucradas en este asunto, también creo que la iglesia católica estará incluida, y eso nos traería problemas, no cree?- dice hazazel de manera despreocupada y provocando la irritación del patriarca Sparda.
- ustedes los ángeles caídos son muy despreocupados y en cierta forma me molesta, pero de no ser que esta situación puede llegar a ser un problema me desquitaría contigo! Decía bastante molesto el caballero oscuro por tratar con personas como hazazel.
- jejeje… veo que nos llevaremos muy bien maou supremo- decía el líder de los caídos con tono arrogante- que me dice? Me ayudara con este pequeño asunto.
El Sparda lo medito por unos minutos y al final llego a un veredicto.
-bien… lo hare cuando llegue ese momento, pero no te prometo que yo me encargue del todo, a menos que tu aportes algo de ayuda en eso- decía el maou con seriedad.
- jeje… claro que aportare ayuda, es mas conozco a alguien muy especial- decía hazazel con una sonrisa socarrona típica de él.
- te refieres al actual [Hakuryuukou] verdad? Decía Sparda con una ligera sospecha.
En eso el caído dio una pequeña risa ya que el regente absoluto del inframundo acertó en su pequeño juego.
-jajaja… no me esperaba más del gobernador absoluto del inframundo, dio en el blanco, el actual dragón emperador blanco esta bajo mi cuidado, así que le diré si quiere servir de ayuda- decía hazazel de manera divertida, lo cual no le hacía nada de gracia al Sparda.
- bueno me retiro, tengo asuntos que atender, nos veremos el día de la reunión, maou Sparda… - decía hazazel mientras alzaba el vuelo y retirándose del lugar.
El patriarca peliblanco se quedo parado en ese mismo lugar, pensando en todo eso que hablaron, y después de un rato paso a dentro de su apartamento.
Después de eso el caballero oscuro se sirvió una taza de café, meditaba todo lo que hablo con el líder de los ángeles caídos, pero de la nada algo llamo su atención.
-ya sé que estas ahí, así que deja de esconderte y sal ahora mismo! Decía el Sparda con voz de mando y una luz dorada se hiso presente en la estancia principal del apartamento y cuando la luz seso.
- jijiji… es usted muy listo Sparda-san, supo de inmediato de mi presencia, en realidad usted es asombroso- decía la voz de una mujer, la cual tenía una dulce voz, y que hablaba de manera infantil, el Sparda al aclarar su vista, se quedo mirando a la visitante, y al verla se quedo algo pasmado de ver quién era, y de la nada le vino el nombre de alguien a quien recordaba con mucho pesar en su corazón, y al ver a quien tenía enfrente, tenía un casi parecido a.
"Eva…" dijo en un susurro casi inaudible el caballero oscuro solo por pura inercia de su mente.
Mientras tanto, con Dante y Vergil.
Estos 2 se encontraban caminando de regreso a su casa, después de su primer día de clase. Dante estaba algo cansado ya que las clases lo aburrían de sobremanera y prefería mejor echarse a dormir, sin embargo para el mayor era diferente, las lecciones de matemáticas, historia y demás eran un simple juego de niños para él.
Pero más que todo, la mente del chico estaba centrada en alguien en especial, específicamente en cierta chica morena de cabello largo, ojos con el color de la miel, la cual tenía una figura sumamente irresistible, y usaba unas gafas que aumentaban mas su belleza. Esa era Tsubaki, esta estaba tan metida en la cabeza del peliblanco, que él mismo se olvidaba por completo de la realidad, solo estaba ella, nada más.
Son embargo los pensamientos del Sparda son interrumpidos por su hermano menor.
-jejeje…, estas pensando en esa chica verdad?...- dice Dante con tono pícaro hacia su semejante.
- no sé de lo que hablas, además solo llevamos 2 días de conocernos- dice Vergil con tono algo molesto, ya que su hermano decidió fastidiarlo.
- ay… admítelo Vergil, te atrae esa chica, lo noto en tu mirada…- dice el Sparda menor con tono burlón, y al parecer consiguió lo que quería, pudo ver un leve pero notorio sonrojo en la cara de su hermano.
- t-te equivocas, ella no me atrae, a-además no me interesa eso de tener una novia ahora- dice el peliblanco mayor, intentando aparentar ser frio, pero Dante lo agarro con las manos en la masa.
- jajajajajaja… negarlo te delata hermanote, estas más que babeando por esa bon bon- dice Dante riéndose- vamos… solo piénsalo, es hermosa, es inteligente, es muy seria al igual que tu, y además de tener esas curvas, y esos lentes la hacen ver muy sexy…- dice el peliblanco menor con una sonrisa.
Vergil al escuchar todo eso, empezó a analizarlo con más detenimiento, y vio que su hermano tenía razón, de alguna forma u otra, se estaba interesando por la reina sitri.
-bueno… lo admito, creo que tal vez me siento atraído por ella, solo un poco…- decía Vergil algo sonrojado y algo incomodo por hablar de esto, sin embargo Dante estaba feliz de que su hermano se desenvolviera al menos un poco en tan solo un día, y que mejor con una hermosa chica.
- vez… que te dije.- dice Dante con orgullo, por ver a su hermano actuar como un hombre y no como un "lobo solitario" como lo solía llamar.
Sin embargo sin que ellos lo notaran, desde unos metros más atrás de ambos hermanos, una niña lolita de cabello blanco los seguía de lejos mientras comía un helado.
Se trataba de koneko toujo, la torre de Rías gremory, la cual seguía a los Sparda por ordenes de su rey, y también tenía la tarea de descubrir un poco mas de ellos y quienes son en realidad.
Pero ella no era la única que los seguía, desde lo alto de un edificio se veía la silueta de alguien, específicamente una silueta femenina la cual solo se notaba su sombra, y al alzar vuelo con sus alas, deja en el lugar unas cuantas plumas negras.
En la residencia de los Sparda.
Ya en apartamento de la familia más poderosa del inframundo, Dante y Vergil iban llegando, y entraron a su casa sin notar que tenían visitas.
-oye… viejo…, ya llegamos!- decía Dante llamando a su padre y Vergil entro después de él, pero ambos al ver en la parte donde está la sala de la casa, ven a su padre que estaba con alguien en especial.
Se trataba de una mujer sumamente hermosa, de cabellera rubia, ojos color azules, usaba un vestido blanco con escote el cual hacia resaltar sus enormes pechos, además de tener una aureola dorada que flotaba en su cabeza, y esta chica emanaba un aura sacra, que en cierta forma hostigaba un poco a los chicos Sparda, así que tuvieron que aumentar un poco su poder para quitar esa sensación de hostilidad.
El caballero oscuro al notar a sus hijos en la puerta, se levanta del sillón donde estaba sentado, y se acerca a ellos para hablarles.
-bienvenidos, hijos míos… como verán tenemos una visita muy especial, así que muestren respeto y preséntense- dijo el patriarca de la familia algo cortante y con su misma actitud fría.
- buenas tardes, yo soy Dante/Vergil, un gusto conocerla - decían ambos hermanos a la visitante desconocida.
- hola chicos, es un gusto conocerlos a ambos, mi nombre es Gabriel…- dice la ahora conocida como la serafín Gabriel con una sonrisa, la cual es una de los serafines más fuertes, y era a la vez la hermana del líder de la facción de los ángeles, Michael.
*Continuara.
Hasta aquí el ultimo cap de este "relleno del intro", (suspiro), en serio el estudiar para un examen me consume mucho tiempo, pero pude terminar este cap como se debe, lo había dejado por la mitad, y después de 2 semanas me acorde que me hacía falta terminarlo, así que me senté a terminar de escribirlo, y bueno… termine como a la 1:00am ( -_- U) ya que en la noche es el único momento del día en que puedo escribir al menos un poco, y cuando me da un ataque de ideas se me va la noción del tiempo.
Bueno ya con eso me despido, les deseo un gran ¡PURAVIDA! a todos los que siguen este fic, y para la próxima ya empezaremos con la acción jejeje…
Carlos se despide y nos leemos en otra ocasión.
Hasta otra…
