La familia de los Sparda.

Capitulo 3: una cita y una reunión importante.

Residencia de los Sparda.

Los gemelos Sparda estaban sorprendidos de ver a la serafín mas fuerte y la ángel más hermosa del cielo en su casa, desconocían el asunto del porque estaba allí, aunque tal vez debía de tratarse sobre la reunión de facciones.

- Es un gusto conocerlos a ambos, su padre me estaba hablando de ustedes antes de que llegaran – decía Gabriel con una sonrisa.

- es también un gusto conocer a la hermana de líder del cielo – decía Vergil de manera respetuosa con su actitud calmada.

- el gusto es igual – decía Dante con una mirada algo pervertida, ya que a su perspectiva, la ángel enserio era bastante atractiva y tenía la certeza de que más de un ángel debió de caer por pensar en cosas "nada santas" con la rubia.

Sin embargo, el patriarca Sparda le dio un zape a su hijo menor, para que dejara de comerse con la mirada a la segunda líder de los ángeles.

- bueno me tengo que ir, Michael debe de estarme esperando, fue un gusto conocerlo y hablar con usted Sparda-san, y a ustedes también Vergil-kun, Dante-kun – decía la serafín desapareciendo en un resplandor dorado.

- padre, podrías decirnos ahora de que tanto hablaban? – preguntaba Vergil con algo de intriga, debido a la aparición de la ángel.

- no hablamos mucho, Michael al estar ocupado en sus asuntos no pudo presentarse, aun así decidió enviar a Gabriel en su lugar, para discutir sobre la reunión. Nada mas eso – decía el caballero oscuro con su actitud fría.

Lo último que dijo su padre no los convenció del todo, sin embargo ellos notaron que la mirada de su padre cambio repentinamente, su mirada era una que ya los gemelos conocían a la perfección, y era una de esas melancólicas y nostálgicas. Una melancolía que ambos hermanos reconocían, ya que su padre se ponía así solo cuando algo le hacía recordar a su difunta madre.

- padre, te sucede algo? – preguntaba Vergil de forma inexpresiva, pero con cierta preocupación por su progenitor.

- es cierto viejo, te notamos muy extraño desde que llegamos? Enserio te sientes bien? – preguntaba Dante también algo angustiado.

- estoy bien, no es nada de lo que se deban de preocupar, así que solo déjenlo así – decía Sparda con seriedad, pero sus hijos sabían lo contrario, al parecer su reunión con la ángel en cierta forma le afecto de forma emocional, ambos pensaban en seguir preguntando pero prefirieron no seguir con el tema, ya que a ellos tampoco les gustaba recordar ese trágico momento.

Ninguno toco más el asunto y así decidieron terminar el día, para pasar al siguiente.

Al día siguiente.

Los gemelos Sparda iban hacia la escuela y todavía seguían pensando en la actitud extraña de su padre, tanto de ayer como el de esta mañana, ya que durante el desayuno no dijo ni una palabra y estaba bastante pensativo, cosa que era muy común de él, pero esta vez estaba como fuera de sí mismo, y eso extrañaba mucho a sus hijos.

- oye Vergil, que crees que tenga el viejo? Sea comportado muy extraño desde ayer y hoy está igual – decía Dante algo confundido.

- no tengo idea, pero tal vez sea porque la señora Gabriel le hiciera recordar a nuestra madre. O al menos esa es mi teoría – decía Vergil con su típica seriedad, pero también con algo de duda.

- Mmmm quizás sea cierto, bueno… cambiando de tema, que harás el día de hoy, invitaras a salir a Tsubaki o qué? – decía el peliblanco menor con una sonrisa burlona.

- Q-que demonios estás hablando? Claro que no la voy a invitar a salir, ya te dije apenas nos conocemos y no tengo nada de interés en esas cosas! – decía molesto el peliblanco mayor con un sonrojo leve pero notorio en su rostro por lo que dijo su hermano.

- jajajaja… vamos Vergil, tú mismo lo admitiste ayer, que enserio te atrae mucho Tsubaki, así que se hombre y dile que quieres salir con ella – dice Dante con una risa y dándole ánimos a su hermano para que invitara a la reina sitri.

Vergil se puso aun mas rojo, y quería darle un buen golpe a Dante para que dejara de molestarlo, pero sin embargo tras pensar un poco mejor las cosas, y tal vez debería de tomar el consejo de Dante e invitar a salir al menos una vez, a la chica de cabello largo de color negro que usaba lentes, con una figura irresistible y de unos hermosos ojos de color miel.

- está bien, tal vez la invite a salir, pero no será ahora, sino cuando nos conozcamos un poco mejor – decía el hijo mayor de Sparda resignado, aceptando el consejo de su hermano.

- jejeje… al menos es algo, y me alegro por ti hermano – decía el menor de los Sparda con orgullo, ya que su hermano empezaba a madurar en su forma de ser.

Los chicos seguían con su camino, hasta que se toparon otra vez con Issei en el camino, quien iba a pie a la escuela esta vez y el castaño se les unió en su recorrido. Los Sparda todavía tenían dudas del castaño ya que su energía era más fuerte que el de un humano cualquiera, tal vez se trataría de que el chico poseyera un sacred gear, pero una muy poderosa, así que tal vez se trataba de una longinus.

Ya al llegar a la academia, los tres amigos se separaron a sus respectivos salones, Vergil al llegar al suyo, vio que Sona y Tsubaki estaban en los mismos lugares de ayer y ambas morenas notaron la llegada del peliblanco Sparda.

-"recuerda lo que te dije ayer Tsubaki" – decía Sona en un susurro a su reina.

- "si kaicho" – decía Tsubaki también en un susurro aunque algo decaída, ya que ella quería pensar que Vergil no era una mala persona, pero no podía cuestionar las palabras de su amiga y líder.

Vergil se acerca a su asiento, siendo observado seriamente por la heredera sitri, este ya sabía de la desconfianza de la chica el primer día que llegaron, sin embargo Tsubaki lo veía con algo de culpa, pero él ya se hacia una idea de la razón.

- buenos días Tsubaki – decía el Sparda con una pequeña sonrisa.

- buenos días Vergil-kun – decía la chica de ojos miel algo decaída, y Vergil aunque ya había notado su actitud decidió preguntar.

- te ocurre algo? Te noto algo angustiada? – preguntaba el peliblanco con mirada seria.

- eh? Oh, no, no es nada Vergil-kun, estoy bien… - decía la reina sitri con una sonrisa forzada, cosa que el peliblanco noto rápidamente.

- bueno no importa, ahora después de clases quisiera hablar contigo en privado – dijo el chico Sparda con algo de seriedad, cosa que sorprendió a ambas chicas sitri.

- e-está bien Vergil-kun, hablamos después de clases – dijo Tsubaki algo nerviosa, mientras que ella voltea a ver a su rey y esta igual de confundida.

- (¿Qué es lo que tramará este sujeto?) – se decía Sona en su mente muy confundida, por que el peliblanco querría hablar con su reina? Sea lo que sea, debería de vigilarlos por las dudas.

Mientras tanto con Dante, el había llegado a su salón y se encontró con Rías y Akeno, las cuales desde que se presento se empezó a llevar bien con ellas por el hecho de que la pelirroja era la hermana menor del maou Lucifer, y por parte de akeno, no había mucho que decir ya que esta le tomo un poco mas de confianza y tratar de seducirlo unas cuantas ocasiones, pero el Sparda no se quedaba atrás por ser un tanto sádico y pervertido, justo igual que ella.

- buenos días señoritas… - decía el peliblanco menor con una sonrisa a ambas chicas.

- buenos días Dante – decía rías con una sonrisa.

- buenos días Dante-kun, espero que haigas tenido sueños conmigo – decía akeno con una sonrisa picara.

- jeje… como no te imaginas – decía el Sparda también con picardía.

- Akeno! No le digas esas cosas a Dante – reprendía la pelirroja a su reina, ya que al parecer por alguna razón, sentía algo de celos, porque ambos se comportaban de manera pervertida, cosa que los acercaba uno al otro.

- oh vamos rías, Dante-kun y yo solo estamos jugamos ufufufu… – decía la reina gremory con una risita picara.

A rías no le parecía divertido, pero mejor lo dejaba así, ya que ahora por medio de su torre tenía algo de conocimiento de la familia Sparda, supuestamente debían de ser demonios de clase alta, ya que Vivian en lujoso apartamento, y tienen contacto con Sirzechs y los demás maous, además de él hecho de que su padre parecía ser un hombre muy serio y debía de tener un lugar muy especial en el inframundo. Esta información era muy interesante así que decidió invitar a ambos peliblancos a su club para presentarse como se debe hacer, y el intentar convencerlos de que se unan a su nobleza, claro respetando su estatus social.

Por la tarde.

Ya estaba atardeciendo, las clases habían terminado, sin embargo en uno de los salones vacios, se encontraban Vergil y Tsubaki solos ya que el Sparda le pidió hablar a la reina sitri a solas, o al menos eso se creía, ya que la heredera sitri estaba detrás de la puerta del salón mirando con detenimiento lo que planeaba hacer el peliblanco con su reina y amiga

- este… d-de querías hablar conmigo Vergil-kun? – preguntaba Tsubaki algo nerviosa, por el hecho de estar muy cerca de Vergil y por estar a solas con este.

- n-no es nada en especial, s-solo quería pedirte un favor, solo eso – decía Vergil con un ligero toque de vergüenza, ya que volteaba su vista de la chica.

- c-claro, puedes contar con mi ayuda Vergil-kun – decía Tsubaki aun con nervios.

- (vamos, lo que quieras hacer, hazlo ahora!) – decía Sona en su mente ya que el peliblanco estaba dando muchos rodeos al asunto.

- lo que quería pedirte es... – decía el Sparda, aumentando la tensión en ambas morenas.

- si… - decía la chica de ojos miel.

- (DILO DE UNA MALDITA VEZ!) – decía la morena de cabello corto ya harta de esto.

- q-quiero que… TENGAMOS UNA CITA! – grito el Sparda mayor, al no soportar los nervios.

Un silencio se hizo presente por unos minutos hasta que la reina sitri empezó a reaccionar, al igual que su rey lo hacía por la confesión del chico.

-eh? EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH?! – decía Tsubaki con la completamente roja por la sorpresa.

- (QUEEEEEEEEEEEEE?!) – Sona también estaba incrédula por eso.

- quiero que salgas conmigo Tsubaki, por favor – decía Vergil también con la cara roja, esta vez mirando a los ojos a la chica.

- es- es en serio Vergil-kun? – pregunta la morena sitri sorprendida.

- lo digo en serio – respondió este completamente seguro.

Tsubaki se quedo callada por un momento, digiriendo lo que acababa de escuchar del Sparda, quería tener una cita con ella? Al parecer era una situación diferente esta vez, todos los chicos de la academia siempre la solían invitar a salir, pero ella los rechazaba inmediatamente ya que no les interesaba para nada, pero con la llegada de Vergil, su mente solo se centraba en él, no había día momento en que no pensara en él, apenas lleva un corto tiempo de conocerlo, pero algo en su corazón le decía que él era un buen chico, podía ser serio casi todo el tiempo pero en el fondo era alguien muy especial, además que lo notaba muy atractivo, su cabello blanco y bien peinado, sus ojos azules muy llamativos, y también era un alumno prodigio y muy atlético.

Ahora no podía negarlo la reina sitri se estaba empezando a enamorarse de él y a la vez el de ella.

Después de meditarlo unos minutos, la chica de ojos miel le dio su respuesta.

- está bien Vergil-kun, acepto salir contigo – decía Tsubaki con una sonrisa.

- jeje… gracias por aceptar Tsubaki – dijo el Sparda con una sonrisa.

Todo esto fue visto por la heredera sitri, no podía creerlo, tanto misterio para que el chico le pidiera una cita a su reina, y para el colmo esta acepto. Quería entrar a hablar seriamente con el peliblanco, pero se abstuvo a hacerlo.

Luego de eso, Vergil se reunió con Dante en la entrada de la academia y este último estaba con una gran sonrisa de satisfacción.

- y bien? Ella acepto? – dice Dante con una sonrisa, ya sabiendo la respuesta.

- si – fue todo lo que dijo Vergil, ya que se sentía muy avergonzado de hacer este tipo de cosas, pero por la influencia de su hermano y el de interesarse por una chica solo lo ponía peor.

- jajaja… tranquilízate hermano, yo eh salido con muchas chicas antes, es solo cuestión de que te acostumbres y se te hará más fácil la próxima vez – dijo Dante con tranquilidad, ya que en temas sobre las chicas, el era un doctor corazón ("al puro estilo Hich el especialista en seducción XD")

- ya deja de fastidiarme! Solo lo hice y ya – decía Vergil muy molesto.

Cuando ambos hermanos se disponían a retirarse, alguien los detiene para hablarles, y los Sparda lo reconocieron de inmediato.

Era un chico de cabello rubio, de aparentes unos 17 años, ojos azules oscuros, y vestía el uniforme de manera más formal. Se trataba del caballero de Rías Gremory, Kiba Yuuto.

- esperen! – decía Kiba que salió a su encuentro – puedo hablar con ustedes un segundo? – les pregunto a los gemelos Sparda.

- quien lo pregunta? – decía Vergil con seriedad, ya que de seguro la heredera gremory se habría dado cuenta de su linaje.

- lo siento, me presento, soy Kiba Yuuto de 2 grado, un gusto conocerlos Dante-san, Vergil-san – se presentaba el rubio.

- y que necesitas de nosotros? – seguía preguntando el peliblanco mayor con frialdad.

- yo nada en especial, solo que fui enviado por alguien que quiere conocerlos a los 2 – dijo Kiba con tono amable.

- y que pasaría si nos reusamos? – preguntaba Dante de forma arrogante, pero el chico rubio aun se mantenía tranquilo.

- por favor, me temo que debo insistir, solo es una bienvenida amistosa – decía el rubio con suplica de que ambos Sparda aceptasen.

Los peliblancos lo meditaron por un rato, pero al final decidieron aceptar, ya que su identidad de demonios quedo al descubierto. Así que se dispusieron a segur al chico de cabello rubio, quien los dirigió al viejo edificio de la academia.

Club de investigación de lo oculto.

Ya en el edificio del club Kiba toco la puerta del salón principal y presentándose ante su rey y al resto del sequito Gremory, y de paso hizo que los Sparda esperaran a que los llamaran.

- buchou, hice lo que me pediste, ambos están afuera – decía Kiba con una sonrisa.

- gracias Yuuto, por favor déjalos que entren – dijo rías y el rubio les dijo a los gemelos peliblancos que pasaran adelante.

Rías que estaba sentada en su escritorio, se paro y se puso frente a este, y al mismo tiempo que se paraba frente a sus invitados.

- bienvenidos sea los dos, es un gusto conocerlos – se presento rías de manera amable.

- básicamente, tu y yo ya nos conocemos rías, así que eso debería valer para mi hermano – decía el peliblanco menor de manera despreocupada cosa que le hacía que su hermano lo fulminara con una mirada seria.

- así es Dante-kun, ya nos conocemos ahora, pero es hora de que nos presentemos de verdad – decía rías con una sonrisa hacia los peliblancos.

- de que estás hablando? – dice Vergil con frialdad, intentando ocultar las apariencias.

Sin embargo rías extendió sus alas de demonio, y el resto de su nobleza hizo lo mismo, cosa que hizo entender al peliblanco mayor, y era que se presentaran como en realidad eran.

-mi nombre es Rías Gremory, heredera del clan Gremory y hermana del maou Lucifer – decía Rías con una sonrisa confiada.

Los Sparda estaban contra las cuerdas, su identidad había sido descubierta, y ahora debían de decidir una cosa, o revelar su identidad y su status social, cosa que fue estrictamente prohibido por su padre, o lo segundo era silenciar a los gremory por la fuerza, y conllevar a problemas con el maou Lucifer.

La situación en serio era tensa para los Sparda pero no era algo que no pudieran resolver.

Bueno hasta aquí dejo el cap de hoy, es muy poco lo sé, pero el problema es que estoy algo enfermo ahora, y no puedo quedarme escribiendo mucho tiempo. Así que hare lo siguiente, dividiré este capítulo en dos partes, y cuando me sienta algo mejor, escribiré el siguiente.

Espero y comprendan y me disculpo por eso. También el hecho de que los deje esperando casi 3 semanas por el cap, pero cuando me enfermo, siento que podría morir en cualquier momento XD, y no puedo salir ni de la cama siquiera. (T_T)

Bueno por ahora me despido, y recuerden que les deseo un gran ¡PURAVIDA! a todos los que leen este fic, y les prometo que la segunda parte la tendré escrita lo más rápido posible.

Gracias por su comprensión.

Hasta otra…