La familia de los Sparda.

Capitulo 11: El valor de una amistad.

Residencia de los Sparda.

Había pasado dos semanas de que los hermanos Sparda y los Gremory estaban ahora conviviendo desde que hicieron las paces, en ese lapso… Issei pudo despertar su Sacred Gear, el cual es nada menos que el Boosted Gear el cual es uno de las 13 longinus más poderosas, capaz de aumentar el poder de su portador. Mientras que la interacción del grupo Gremory con los gemelos Sparda iba mejorando con el paso del tiempo, Dante, Rías y Akeno eran más cercanos, aunque la semi-caída más de una vez intenta seducir al peliblanco menor, y este siendo un pervertido, se le insinuaba también, lo cual provocaba un poco de celos en Rías por alguna razón, ya que del poco tiempo que conocía al chico… llegó a tener algo de interés en el hijo del caballero oscuro. En el caso de Vergil… este era muy cerrado y casi no compartía mucho con los Gremory, sin embargo la pequeña Loli albina, Koneko, es la única con la quien al menos a llegado a tener una conversación… aunque esta es casi tan fría que el Sparda, pero en cierta forma… la niña y el peliblanco se han llegado a entender a su manera, mientras que con Kiba, este en parte había olvidado sus diferencias con ambos hermanos, y así siendo entablando amistad con ambos, aunque lo era más con Dante que con Vergil, ya que a perspectiva del chico rubio… Vergil era para él, como alguien al cual admirar por su gran habilidad con la espada, aun teniendo en mente su derrota ante el sin que el mencionado usara su espada… así que lo tomaría como un reto personal… llegar a ser tan fuerte como era Vergil para así tener un combate donde esta vez, hiciera que el Sparda peleara en serio.

En cuanto a Issei, la relación de amistad de él con el dúo de hermanos era más estrecha, ciertamente a Issei le era difícil acostumbrarse a ser un demonio, pero por suerte Dante le echaba una mano de vez en cuando, sin embargo con Vergil era otra historia, al menos uno que otro consejo le daba para que supiera llevarlo, pero no más de allí.

Aunque los ataques de los ángeles caídos continuaron en contra del castaño, la primera vez fue en el mismo parque donde fue asesinado, un hombre de mediana edad con una gabardina negra y de nombre Donaseek lo atacó y casi lo mata, pero de no haber sido por Dante, otro poco y no la contaba. La segunda fue cuando venía de hacer uno que otro contrato, y una pequeña niña rubia con vestimenta de lolita gótica, llamada Mittelt, intentó matarlo, pero antes de que eso pasara, Vergil intervino salvando al castaño, aunque no lo hiso por preocupación solo para que el pudiera demostrar confianza y valor de enfrentar a sus enemigos, si bien allí pudo entender del cómo podía usar su sacred gear, pudo vencer de una manera… poco ortodoxa, con decir poco ortodoxa se refiere a que con una especie de poder que el descubrirá mas delante, deshizo la ropa de la pequeña niña la cual chillaba entre molesta y avergonzada, mientras que Vergil se hacia un facepalm por lo ridículo que fue eso. Pero a fin de cuentas… poco a poco Issei entendería de todo el potencial que poseía.

Aunque también en esta semanas había cosas que no se podían pasar por alto; como la cita que tuvieron la vicepresidenta del consejo estudiantil, Tsubaki Shinra y Vergil, ("mas adelante les daré mas detalles"). También estaba que el séquito sitri tenía a un nuevo peón, el cual era un chico rubio llamado Saji Genshirou, el cual tenía casi el mismo potencial que Issei, del cual nace una pequeña rivalidad entre ambos. También estaba el hecho de que Sona y los demás de su nobleza supieron la verdad de los gemelos, los cuales al principio no les creían, pero una pequeña demostración por parte de ambos peliblancos, convencieron a todos en general. Mientras que Tsubaki estaba más que impresionada, lo cual hiso que su interés por el hijo mayor de Sparda aumentara, ya que aunque él sea alguien muy importante para el inframundo… el solo quería que lo vieran como alguien común y corriente, sin títulos, sin ovaciones, sin servidumbre, nada. Y haciendo que la relación entre ellos se estrechara cada vez más.

Sin embargo no eran los únicos, la relación entre los gemelos con sus inquilinas, también había mejorado, siendo ahora… Raynare y Kalawarner incluso llegaban a dormir junto a ambos chicos, mientras que Dante lo disfrutaba… a Vergil le fastidiaba solo un poco, pero muy en el fondo no parecía molestarle que la caída peli-azul lo hiciera.

Ya era otro día en la singular vida de los hermanos Sparda, sin embargo… a Dante se le hiso tarde ya que se había quedado dormido como de costumbre, así que su hermano y Raynare se adelantaron a la academia sin él. Entonces se alistó y se fue siendo claramente reprendido por su padre… el cual de alguna forma se veía muy tranquilo con los cambios que han sucedido en su vida y en la de sus hijos, mientras que la relación entre este y la serafín más hermosa, Gabriel, era aun más cercana por sus aparentes "reuniones privadas". Mientras que con la secretaria de Grigori, Penemue… digamos que es normal… aunque es una excepción debido a las insinuaciones de la cadre al maou absoluto, el cual solo ve esto con molestia, pero en el fondo no le caía mal la mujer ángel caída, sino que a su manera ya se había acostumbrado a su forma de ser cuando ella está cerca.

Pero pasando a lo importante, Dante iba por las calles de la ciudad con una tenue cara de aburrimiento, decidiendo que mejor se saltaría las clases por hoy ya que enserio que odiaba mucho el estudiar.

- Hey… Dante-san… - de repente Issei se encuentra con el peliblanco, el cual solo sonríe al ver a su amigo.

- Issei… ¿Qué cuentas? – decía Dante estrechando la mano del castaño.

- Pues… no muy bien, ayer tuve que hacer mucho en el club y estoy muy cansado, así que tomo el camino largo hacia la academia. ¿Y tú? ¿Qué haces por aquí? – preguntó el chico castaño curioso.

- Pues estamos en las mismas… Vergil no me esperó y me dejó, así que también tomo el camino largo – dice Dante de manera aburrida, en serio que quería ir a clases hoy… pero su padre le daría un escarmiento si hiciera eso, así que era mejor no hacerlo enojar.

Es entonces que ambos decidieron que irían juntos, mientras que conversaban por el camino.

- Este… Dante-san, ¿puedo preguntarte algo? – las palabras de Issei le llaman la atención al Sparda.

- Claro Issei, ¿Qué quieres saber? – pregunta el peliblanco menor curioso.

- Dime algo… si Rías-buchou y Sona-Kaicho tienen sus noblezas por ser demonios de sangre pura… ¿Por qué tú y Vergil-sempai no tienen séquito si ustedes son de una familia de gran importancia en el inframundo? – preguntó el castaño con curiosidad, ya que le parecía raro que Dante y Vergil al ser demonios importantes no tuvieran noblezas como las de Rías o Sona.

- Ah… sobre eso…. Pues, la verdad es que a mí no me interesa eso de ser el rey de un equipo, me gusta hacer todo a mi manera, mientras que Vergil a pesar de que es un genio y un estratega, el es demasiado cerrado y distante con todos, así que la idea de tener piezas a él poco le importa – contestó Dante con sinceridad.

- Ya veo… bueno… siendo ustedes tan fuertes creo que un séquito para ustedes está de sobra jeje – dice Issei con una sonrisa complicada.

- jejeje, tienes razón. Y ahora que eres un demonio, ¿Qué planeas hacer en el futuro? – ante la pregunta del peliblanco, Issei sonríe con entusiasmo.

- jeje, ahora que soy un demonio, ya he pensado lo que haré en el futuro, y eso es… primero llegar a ser un demonio de clase alta y así tener mi propio séquito, y así… ¡me convertiré en el rey del harem! – dijo Issei con determinación en sus ojos… si algún día llegaba a ser un demonio de clase alta y conseguía sus piezas de ajedrez… seria un equipo de solo chicas hermosas con grandes pechos… y así sería el rey del harem que tanto desea.

- jajajaja, aférrate a ese sueño Ise… y así lo conseguirás… - dijo Dante de forma divertida, ya que enserio su amigo solo tenía cabeza para mujeres y pechos, cosa que le hacía mucha gracia.

- ¡Si, verás que alcanzaré a ser el rey del harem algún día! – dijo el castaño apretando uno de sus puños, en señal de que estaba más que seguro de sí mismo.

- Ese es el espíritu mi amigo – apoyó Dante con una sonrisa burlona, mientras también se reía.

Y así seguían su camino hacia la escuela, pero al llegar a un parque de la ciudad, alguien interrumpe su andar.

- ¡kyaaaaa! – fue allí que un pequeño grito femenino llamó la atención de ambos chicos, y estos al voltear se llevaron semejante sorpresa.

Al parecer una chica se calló de boca al piso… mientras que su pequeño trasero quedó al aire, y dejando expuesto sus pantis blancos. Mientras que con los chicos… Issei puso una cara de pervertido al ver la escena, mientras que Dante sonreía entre deleitado y gracioso, ya que escenas como estas no se ven todos los días.

- Aauuuu~… ¿Por qué siempre me caigo? – decía la chica adolorida, cabe decir que tenía una linda voz.

- "Eso le pasó por torpe" – dice Dante de forma burlona ya que alcanzó a oír lo que dijo la chica.

- Oye, ¿estás bien? – Issei le preguntó a la chica, y esta se reincorpora poco a poco, revelando ser una chica de cabello rubio, ojos verdes, vestía una especie de túnica color verde azulado, usaba botas color café, y lo particular era la tela blanca que tenia sobre su cabeza, haciendo alusión que ella resultaba ser una monja, y una muy hermosa. Al verla, Issei se sonrojó, nunca había visto a una chica tan linda como ella, mientras que Dante era diferente, si bien también admitía que la chica era preciosa, pero algo le decía que esta chica era más especial de lo que aparentaba.

La rubia miraba a ambos chicos con sorpresa, mientras que Issei le ayuda a levantarse.

- Muchas gracias, usted es muy amable – dice la chica con una sonrisa, mientras que Issei queda más cautivado por esa chica, mientras que Dante se mantenía al margen, ya que analizaba a la rubia de pies a cabeza.

- "A ver… esta chica es extranjera ya que se le nota a simple vista, además de que es muy tierna y linda, y de paso es una monja… además de que desprende una energía muy reconfortante, me pregunto si…" – dice Dante mentalmente, ya que algo le llamaba la atención de la rubia.

- Ok… ¿y cuál es tu nombre lindura? Si eres tan amable – decía Dante queriendo saber el nombre de la chica, cosa que compartía el castaño.

- Oh, cierto, me llamo Asia… Asia Argento, un gusto conocerlos – decía la ahora conocida como Asia, mientras sonríe. – este… ¿y ustedes como se llaman? – preguntaba ella con curiosidad, y fue allí que el peliblanco se adelantó.

- Mi nombre es Dante, y este de aquí es mi amigo, Issei Hyodo – dice Dante sonriendo y presentándose él y al chico castaño.

- Así es, me llamo Issei Hyodo, un gusto conocerte Asia – dice el castaño de manera amable.

- Es un gusto conocerlos, Issei-san, Dante-san – dice Asia con una sonrisa.

Es allí que la chica les pide a ambos chicos que si podían guiarla hacia la iglesia de la ciudad ya que ella estaba perdida, antes de encontrarse con ambos chicos, así que estos amablemente aceptaron el llevarla, aunque Dante estaba algo inquieto por algo, y eso era con respecto a la chica rubia, ¿Qué estaría haciendo una monja extranjera aquí? Además de que la única iglesia que había cerca estaba abandonada desde hace tiempo. Entonces ¿Por qué quería ir a ese lugar? Sin duda había algo extraño con eso… tal vez Dante no era tan listo como su hermano mayor, pero lo sí sabía hacer era rastrear los problemas, y esta no era la excepción.

Para resumir las cosas, los tres iban con dirección hacia la iglesia más cercana, y fue allí que se toparon con un niño que se había lastimado, y entonces la rubia empezó a sanarlo con un extraño poder, cosa que sorprendió a Issei, y que le hacía entender a Dante que esta chica también era portadora de un sacred gear, y uno muy especial.

Fue allí que la chica les empezó a contar sobre su vida, del como no conoció a sus padres ya que desde pequeña fue criada en un convento en Inglaterra, y que fue allí que se ordenó como monja. Pero también descubrió su poder, el poder de sanación de su sacred gear, el cual le dio el título de santa por curar a las personas de enfermedades y heridas, todo era lindo al principio, pero fue allí que Dante pensó que todo lo bueno tiene un final, y claramente acertó, ya que ella les contó del como una noche… un demonio apareció, estaba herido y casi al borde de la muerte, y ella lo curó. Pero… era fácil saber lo que pasó después de eso.

- Entonces te declararon bruja por salvar a un demonio y te expulsaron, ¿verdad? – dijo Dante entendiendo como era la trama, aunque en la parte del que salvó a ese demonio, por alguna razón le daba muy mala espina.

- Pues sí, así fue… no tenía nada ni a nadie, pero no todo era tan malo, al poco tiempo después conocí a dos personas muy amables, y eran casi como ustedes también, ellas me ayudaron, me dieron lo que necesitaba, pero sobretodo… me dieron su amistad, y aunque ya hace un tiempo que no las he vuelto a ver, aun tengo la fe de que somos amigos, además… también quisiera hacer mas amigos mientras estoy aquí – dice la rubia con una sonrisa, mientras sus ojos reflejaban entre esperanza y algo de tristeza, mientras que ambos chicos estaban atentos a esto, Issei se conmovió un poco por la historia de la monja rubia, sufrió mucho antes de venir, pero que sabia afrontarlo con fe, mientras que Dante también sentía algo de empatía por la chica, algo le llamó la atención, ya que había escuchado de Raynare que ella y la otra caída tenían a una amiga muy especial para ellas, así que empezaba a unir los cabos, tal vez fuera una suposición o coincidencia pero para estar seguro le preguntaría a la morena en algún momento sobre eso.

Tras un rato de caminata… finalmente llegaron a la iglesia, sin embargo Issei se sentía extraño al estar cerca de allí, mientras que Dante también lo sentía pero en menor medida. La rubia los invitó si querían algo de té pero de inmediato el Sparda le dijo que no, ya que sentía mucha hostilidad viniendo de esa iglesia, así que sin mas ambos chicos se retiraron aunque el castaño se quejó un poco por ser casi arrastrado por el peliblanco, y así se fueron a la academia, mientras que Dante pensaba en hablar con Vergil con respecto a esto, ya que al parecer, encontró el refugio de los ángeles caídos y que de seguro pretendían hacer algo con esa chica llamada Asia.

...

Horas después.

Ya era de noche… y por las calles iba Issei el cual fue convocado para un contrato, pero desgraciadamente no podía tele transportarse a través de un círculo mágico por alguna razón, así que tenía que ir en su bicicleta hasta donde vive el que lo invocó. El pobre se había avergonzado mucho cuando Dante lo supo, y este descaradamente se burló de él, mientras que Vergil solo permanecía estoico y frio al enterarse también, pero claro que ocultaba que solo sentía lástima de que Issei tuviera que rebajarse a algo tan humillante, pero como siempre el nunca demostraba emoción alguna.

Dejando de lado la vergüenza que el castaño sentía; este finalmente llego a la casa donde supuestamente estaba su invocador, pero había algo extraño, todas las luces estaban apagadas, mientras que la puerta de enfrente estaba abierta. Esto confundió mucho al chico de cabellera castaña pero aun así decidió entrar, sin darse cuenta de que se estaba metiendo en la boca del lobo.

- emmm, ¿buenas noches? ¿Alguien solicitó a un demonio aquí? – preguntaba Issei al aire, pero nadie le respondió, mientras que poco a poco entra a la casa, y allí es donde ve un cuarto el cual parece algo iluminado, pero cuando iba a investigar, siente que pisa algo viscoso con el pie, y al mirar abajo… se dio cuenta de que era sangre, lo cual hiso que se asustara, y rápidamente entro en lo que sería la sala de estar, y lo que vio a continuación lo dejo horrorizado.

Allí frente a él podía ver el cadáver de un hombre, mientras que el rastro de sangre que piso hace poco venia de él… sin contar de que el cadáver estaba completamente mutilado, cosa que el chico casi sintiera ganas de vomitar. Pero entonces descubrió a alguien que estaba sentado en el sofá dándole la espalda.

- Esta casa estaba infestada de demonios… pero yo me encargué de exorcizarlos a todos… - dijo el tipo sentado en el sofá, y que al mirar al castaño a sus espaldas, este tenía una mirada de locura y una sonrisa lunática, asustando al chico.

- ¿T-Tú? ¿Tú hiciste esto? – preguntó Issei temblando de miedo, mientras que algo en su cuerpo le decía que huyera de ese tipo ya que tenía un aura sacra a su alrededor.

- Vaya vaya, otro demonio de mierda viene a morir… seguro que hoy estoy de suerte, matar demonios es un placer muy exquisito para mi~… - hablo el hombre de forma siniestra y retorcida, el cual tenía una vestimenta de sacerdote con un abrigo negro, camisa negra y pantalón negro, además de llevar el turbante que siempre usan los sacerdotes por detrás de su nuca, mientras que tenía el cabello blanco y ojos color castaños y que estos demostraban locura y sed de sangre muy aterradoras.

- ¿Eres un sacerdote? ¿Pero por qué mataste a ese tipo? Y a propósito ¿Quién eres? – Issei pregunto mirando fijamente al sujeto el cual comenzó a reír de forma retorcida.

- ¡jajajajajaja! Qué bien que lo preguntaras demonio-chan~… me llamo Freed Sellzen y hoy he venido a purgar los demonios de esta casa… pero el tipo ya estaba contaminado por ellos así que lo "exorcicé". Ahora… ya que voluntariamente viniste a jugar conmigo, entonces me dará más placer el matar a un demonio tan tonto como tú~… - dice el ahora denominado como Freed Sellzen de forma sádica, mientras que saca de sus ropas una pistola de gran calibre, y una espada hecha de luz. Issei sacó también su sacred gear, aunque dudaba que pudiera hacer algo contra ese demente.

- uhhhhh… veo que quieres jugar, muy bien demonio-chan… me divertiré con tu cadáver cuando te mate – dice el sacerdote loco riéndose.

Entonces Issei se abalanza contra él mientras que su sacred gear aumenta a cada segundo su poder, mientras que Freed intenta cortarlo en pedazos con su espada y disparándole con su arma la cual tiene balas benditas.

Mientras tanto con Dante y Raynare.

El Sparda menor y la caída pelinegra caminaban por allí, después de la escuela, Dante invitó a Raynare a un Sunday de fresa y a una pizza, la cual la chica aceptó con gusto, ya que quería tener su momento a solas con Dante, así como cuando tuvieron su cita hace ya un tiempo atrás.

Ellos venían caminado por la calle, mientras que la chica iba pendida del brazo derecho del peliblanco, estando con una gran sonrisa, mientras que el Sparda estaba tranquilo, el rato que pasaron él y la ángel caída fue divertida, debía admitir que la chica era alguien muy agradable, además de ser muy atenta a él y de sacarlo de algún problema en la escuela… como ayudarlo ("obligar") ha hacer sus tareas, y de incluso limpiar su habitación. Claro que eso lo fastidiaba, pero aun así disfrutaba estar cerca de la chica pelinegra.

Sin embargo el recuerdo de esa monjita de cabello rubio que conocieron el y Issei esta mañana, lo tenía muy presente, algo había detrás de esa monja, y que lo preocupaba mucho ya que le llego a caer bien la chica. Aunque también estaba la curiosidad sobre la historia de la rubia, de que después de que fuera exiliada de la iglesia… dos personas la habían ayudado en ese momento tan duro, y que al parecer tenía algo que ver con la historia de su amiga ángel caída y de su amiga, de las cuales también narran que ellas conocieron a una chica en el extranjero y que la ayudaron mucho ya que pasaba por una situación muy triste. Claramente tenía sus sospechas de que es de Asia a quienes las inquilinas de su casa le tenían tanta estima.

Así que para sacarse esa duda, decidió preguntarle a su compañera al respecto. Pero de una manera disimulada para no alzar sospecha y así confirmar su teoría.

- Oye Ray… ¿puedo preguntarte algo? – la repentina voz de Dante llamó la atención de la chica al lado de él.

- Claro… ¿Qué sucede, Dante-kun? – preguntaba la chica con curiosidad, mirando al peliblanco.

- Es algo sobre esa persona que tú y Kalawarner ayudaron hace tiempo, la verdad eso me ha llamado la atención desde hace un tiempo, así que ¿podrías decirme sobre eso? – preguntó el peliblanco, ocultando su verdadera intención. Ante esa pregunta, la chica cambio su expresión a una algo triste.

- Oh, ya veo…. La verdad es que es una historia muy triste para mí y Kala-chan, pero te la diré – dice la chica mientras desvía su mirada al camino, mientras que Dante le presta atención.

Es allí que le empezó a contar del como ella y su amiga las cuales viajaban por el mundo con los demás ángeles caídos renegados, buscando y asesinando portadores de sacred gears, ya que ellos buscaban arrebatarle uno que sea bastante raro y valioso, además de poderoso para así acabar con el gobierno actual de Grigori, ya que ellos estaban en contra de que se firmara la paz entre los demonios y los ángeles, así que desertaron y se marcharon a cometer sus crímenes en contra de los humanos, con ellas forzadas desde el principio.

Así andaban por el mundo, buscando a portadores de sacred gears, y comprobar si alguno valía la pena de robar, pero si no eran útiles solo mataban sin piedad a esa gente inocente, sin remordimiento alguno. Al escuchar eso Dante gruñía por lo bajo, enserio odiaba a la gente como ellos, y si llegara a encontrárselos, les metería a todos un buen balazo en el trasero, y que los despedazaría con su espada. Regresando a la historia; un día, la pelinegra y la peli-azul estaban rondado un pequeño pueblo en Inglaterra, y al parecer tampoco tenían suerte allí, ya estaban por retirarse cuando en medio de ese pueblo… en una fuente de agua… sola y triste, allí encontraron a una chica que tenia cabellera rubia, y que tenia la vestimenta de una monja, y que estaba sentada en la fuente, con la mirada gacha al suelo, y sus hermosos ojos esmeralda no tenían brillo alguno, a la par que se le veía algo sucia y con varios rasguños en su tierna y delicada piel, además de que tenia ojeras debajo de sus parpados como si no hubiera dormido en semanas, y sus lindos ojos estaban hinchados y rojos de tanto llorar. A la vez que su ropa estaba hecha un asco.

Era una vista desgarradora, su piel estaba pálida y se veía que tenía varios días sin comer nada, mientras que toda la gente que pasaba por allí murmuraba cosas o solo la ignoraban como si ella fuera un fantasma. La pobre chica estaba en un estado tan deplorable, que a esas alturas ya debía de haberse suicidado para no sufrir más.

Fue allí que Raynare se detuvo ya que las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, el recordar eso hacía que su alma se pedazos, y su corazón se estrujara fuertemente en su pecho.

Dante no tuvo que indagar mas al reconocer que se refería a Asia, pero bajo su cara relajada estaba más que furioso y triste, el solo imaginarse a la chica rubia en tal estado, el no le hubiera importado los comentarios u acusaciones de los demás, no dejaría a que ella sufriera de esa forma, a pesar de que ella fuera una emisaria del cielo y el siendo en parte un demonio.

Entonces el peliblanco abrazo de manera cálida y confortante a la morena, mientras que ella se aferró al Sparda en busca de consuelo, esa historia era muy devastadora para ella y para su amiga.

- Hey, está bien, no tienes que seguir contándome, entiendo por qué lo hicieron, esa persona debía de ser alguien muy especial que no merecía sufrir de esa manera – dice Dante de forma suave, ciertamente el Sparda menor no era muy sentimental, pero ver triste a alguien y que saber que haya sufrido de de la misma forma que esa chica, entonces él le brindaría su apoyo de cualquier forma.

- Sniff… gracias… Dante-kun… sniff, tanto Kala-chan y yo nos duele recordar esto, ella no se merecía sufrir de esa forma tan cruel, y a pesar de lo que hacíamos, nosotras la ayudamos con todo el corazón, y así nos volvimos muy buenas amigas – dijo Raynare entre sollozos, mientras que se aferraba mas al abrazo del peliblanco.

- Lo sé. ¿Y cómo se llama esa chica? – preguntó Dante, pero solo para comprobar que se refería a…

- Asia, su nombre es Asia Argento, es una chica tan dulce y tierna, y la quiero como si fuera mi hermanita – dijo Raynare ya un poco más calmada mientras sonríe con ternura al recordar a la rubia, una que llegó a querer como a la hermana que nunca tuvo.

- "Lo sabía… sabía que esa chica era conocida de Raynare, pero el mal presentimiento que tengo de esa chica… hablaré con la pelirroja para ver si ella me ayuda con esto" – se decía Dante en su mente, además de que sería bueno reunir a Asia con sus inquilinas, además de que podría vivir con ellos, aunque claro que tendría que hablar con su padre al respecto.

Antes de que alguno de los dos dijera algo mas… una sensación atacó los sentidos del Sparda y la caída, y era que un aura demoníaca descendía poco a poco, y esa aura era de…

- Issei… - susurró el peliblanco serio, mientras que la chica se le notaba preocupada, si bien era la compañera del castaño en la academia, en parte le llegó a caer bien, aunque lo tiene en precaución por su pervertida forma de ser.

- No está muy lejos… algo debió de haberle pasado a Ise-kun – dice la caída pelinegra con seriedad.

- No perdamos el tiempo, ¡vamos! – exclamó Dante con seriedad, y la chica asiente con la cabeza.

Entonces ambos se dirigieron en la dirección de donde podían sentir a presencia de su amigo que estaba en problemas, con la chica siguiendo a Dante de cerca, mientras que el peliblanco tenía una mirada más seria de lo normal, ya una vez permitió que su mejor amigo muriera, esta vez no cometería el mismo error.

Con Issei.

De regreso con el castaño… este estaba en malas condiciones, tenía varios cortes en su cuerpo con varias quemaduras debido a que la luz es letal para los demonios, y en sus piernas tenía un agujero de bala en cada una. Mientras que el loco sacerdote miraba esto con éxtasis enserio ese sujeto era un lunático.

- Oh que lástima, no duraste ni 5minutos contra mí, enserio que eres un demonio inútil y débil, pero no te preocupes… ¡ahora te absolveré de tus pecados y te mandaré al infierno! – dijo Freed de manera sádica, mientras cargaba su arma lista para el tiro de gracia.

- Maldición… detesto ser tan débil, si tan solo pudiera ser como Dante-san o Vergil-sempai, ellos sí que son más fuertes que yo – dijo Issei con dificultad, mientras que su sacred gear reaccionaba un poco al deseo de su portador.

- Si ya terminaste de decir tus plegarias… entonces te mataré y acabaré con tu sufrimiento – dijo el cura loco listo para disparar, mientras que Issei se sentía impotente y decepcionado de sí mismo por ser tan débil.

Entonces el sacerdote renegado disparó su arma, con la intención de volarle la cabeza al castaño el cual estaba ya resignado a morir, pero como si de un ángel de la guardia se tratara, alguien impediría que muriera otra vez.

Fue allí que se escuchó otro "Bang", y como si en cámara lenta se tratara, otra bala apareció de la nada, y con una precisión impresionante impactó con la bala de Freed, destrozándola, mientras que la dicha bala pasó de largo e impactó con la pared del fondo del la sala. ("Sería algo parecido a como se ve en la película "Se Busca")

- ¿Pero qué carajos…? – el sacerdote estaba confundido, pero es entonces que alguien más entra al lugar.

- Óyeme copia barata… solo alguien tiene el derecho de usar armas en este lugar… y ese soy yo… - dijo Dante entrando y poniéndose al lado de Issei, mientras que tiene a su confiable pistola Ebony humeando a través de su cañón.

- ¡¿Y tu quien mierdas eres?! – preguntó Freed con ira.

- ¡¿D-D-Dante-san?! – exclamó el castaño sorprendido de ver al Sparda llegar.

- ¡¿Ise-kun, estás bien?! – la siguiente que llegó fue Raynare, sorprendiendo mas al castaño.

- Vinimos al sentir que tenias problemas… ya me debes una por salvarte el trasero Issei, pero eso me la puede pagar con una pizza después – dice Dante sonriendo burlonamente, mientras que el castaño agradecía que el peliblanco llegara en su ayuda.

- ¡Freed, sabía que debías ser el responsable de esto! – dijo la caída morena mirando con rabia al demente cura, mientras que este sonríe de manera retorcida.

- Vaya vaya, pero si eres tú Raynare-chan… enserio que tus amigos están decepcionados de ti y de esa puta de tu amiga… a la vez que vienes con tu querido novio a morir en mis manos jajajaja… - se reía de manera loca el peliblanco.

- En serio que estas zafado de una tornillo "amigo", pero el asilo Arkham estará complacido al recuperar al primo del Guasón jejeje – se burlaba Dante con una sonrisa burlona, mientras seguía apuntándole a Freed con su confiable pistola.

- ¡JAJAJA! ¿Te crees muy chistosito verdad? ¡Ahora verás cómo te arruino esa cara tan fea que tienes, demonio de mierda! – gritó el sacerdote loco de manera aterradora, mientras que preparaba su arma para matar a los tres de una vez.

- Pues ven e inténtalo abuelo, a ver si tu pistola barata es comparable a mi vieja amiga – dice Dante de forma arrogante, mientras también carga su arma lista para disparar.

Sin embargo antes de que alguno de los dos jalara del gatillo, alguien más llega a escena, lo cual deja sorprendidos a Dante y compañía.

- ¡¿Padre Freed que está pa…?! – quien entró a la sala fue Asia, quien se detuvo al ver la escena, el dueño de la casa muerto, e increíblemente encontrar a tres personas muy familiares para ella.

- ¿Asia? – preguntó Issei sorprendido de ver a la monja rubia.

- ¿Issei-san? – preguntó la rubia al ver al castaño.

- Asia… - dijo Dante preocupado, al ver que la monja estaba metida en todo esto.

- ¿Dante-san? – dijo Asia mirando al peliblanco Sparda.

- ¡¿A-A-A-Asia-chan?! – preguntó Raynare incrédula de ver de nuevo a su mejor amiga y casi hermana, y más en un lugar tan peligroso.

- ¡¿R-R-Raynare-san?! – dijo la rubia sorprendida de ver a su más grande amiga en ese lugar.

Ahora las cosas se pusieron feas, Asia descubrió a sus amigos, mientras que Dante maldice el que la chica estuviera aquí, ahora debía pensar en cómo librarse de ese loco y sacar tanto a su amigo castaño como a la monja de allí, ahora se podía decir que estaba entre la espada y la pared, si no pensaba en algo rápido sus amigos estarían en serios problemas.

Omake: La cita de Vergil.

("Nota: esto ocurre antes del inicio del cap, planeaba ponerlo como especial, pero al ver que tenia espacio de sobra, entonces decidí hacerlo de una vez aunque será algo corto")

Era sábado… eran como las 11:00am, y en el centro de la ciudad, se podía ver a un chico peliblanco, el cual tiene su cabello tirado hacia atrás, con un chaleco sin mangas color negro y por encima una gabardina color azul con detalles blancos, pantalones de color negro, usaba unas botas color cafés y en sus manos tenia guantes sin dedos color café, y en su cuello colgaba un amuleto con una gema roja la cual parecía brillar por sí sola, atada con una cadena hecha de oro. Era nadie más que Vergil Sparda, el cual estaba en la estación de autobuses desde hace ya una media hora, esperando a alguien en especial.

- "En serio que esto es una pérdida de tiempo… en primer lugar, Dante fue el que me obligó a hacer esto, y juro que me las pagara por hacerme pasar por esa humillación. Y en segunda… ¿en serio Tsubaki estaría interesada en mi? Si bien no dijo que no, pero si no llega, eso quiere decir que…" – Vergil pensaba, lo primero lo dijo con algo de molestia de que su hermano lo pusiera en ridículo, y que juraba que después de esto le daría una paliza. Pero lo ultimo lo pensaba con escepticismo, ya llevaba esperando un buen rato a la reina sitri, pero al parecer no parecía que iba a llegar, cosa que lo decepcionaba un poco, pero que también lo ponía algo triste.

Al no querer seguir allí parado como tonto, decidió marcharse, pero al dar un par de paso por donde vino, fue allí que alguien chocó con el… era una chica, la cual cae sentada al suelo mientras que Vergil como si fuera una estatua se quedó en su lugar, mientras que mira a la chica en el suelo cerca de ella vio un par de gafas caídas, que de seguro le pertenecían a la chica. Entonces los recogió y se dispuso a dárselos.

- ¿Estás bien? ¿Estos lentes han de ser tuyos, verdad? –preguntó el peliblanco mayor, mientras que le extiende las gafas a la chica.

- Au, si son mías… y discúlpeme, no me fijaba por donde iba es que se me hiso tarde para ver a alguien, y yo solo… - decía la chica, pero al alzar la mirada, se da la sorpresa de que la chica resultó ser Tsubaki, la cual se sorprende de ver a Vergil allí, y el también queda sorprendido de ver a la chica que tanto rato estaba esperando.

Ambos se quedaron viendo a los ojos, Vergil estaba perdido al ver a la reina sitri sin sus gafas, esos ojos miel se veían hermosos… mas bien, Tsubaki se veía preciosa sin tener sus lentes puestos, y con esa visión de ella, el frio integrante de la familia Sparda se sonrojó un poco con ver lo hermosa que era la chica pelinegra.

Tsubaki estaba igual… su mirada se había enganchado por los ojos azules claros de Vergil, simplemente su mirada era tan profunda que sentía que podía ver todo de ella, incluso su alma, y sentía que podía mirar esos increíbles ojos por el resto de su vida.

Ambos no decían nada… estaban perdidos en la mirada del otro, la reina de Sona tenía sus mejillas de un tono carmesí que la hacían ver sumamente hermosa, mientras que Vergil también estaba enganchado a la mirada y a la hermosura de la chica… mientras que tenía un pequeño sonrojo en su cara, ya que jamás en su vida había visto algo tan hermoso en su vida.

Sin embargo los murmullos de la gente que pasaba los hicieron volver en si… mientras ambos desviaron la mirada del otro con vergüenza.

- "Vergil-kun es muy guapo de cerca… cielos, que tonta me veo ahora" – dice Tsubaki sonrojada y avergonzada.

- "Tsubaki se veía muy linda así… y más si no usa sus gafas…. ¡Agh, en que estas pensando, compórtate como tal, no eres un niño Vergil, actúa maduramente y relájate!" – se dijo a si mismo Vergil, el cual también sentía algo de vergüenza por lo que pasó hace poco.

Entonces el Sparda mayor la ayuda a levantarse, y ella acepta algo apenada.

- Gra-Gracias Vergil-kun, eres muy amable – dice la morena sitri tímidamente.

- T-Toma, se te cayeron… - Vergil le extendió las gafas a la chica las cual los toma y se los pone, pero causando que Vergil chasqueara la lengua ya que quería ver un poco más a la Tsubaki sin gafas.

- Lamento haber llegado tarde Vergil-kun, es que me demoré un poco en escoger que ponerme para el día de hoy – dijo la chica de manera tímida, mientras que Vergil presta atención a ese detalle.

Tsubaki vestía con una blusa manga corta color azul con encajes en las mangas y en las faldas, usaba unos shorts de mezclilla que le llegaban a sus rodillas, y de calzado usaba zapatillas de color azul a juego con su blusa. En si la chica se veía increíble, cosa que Vergil notaba muy bien.

- ¿Y bien? ¿T-Te gusta? – preguntó la reina sitri algo apenada.

Vergil no estaba acostumbrado a este tipo de cosas, pero admitía que la chica se veía linda, muy linda de hecho… y que hacía que se sintiera mas atraído por la vice presidenta del consejo estudiantil.

- Te ves muy linda Tsubaki, en verdad – dijo el Sparda sinceramente, mientras que la chica de ojos miel se sonrojaba por el alago algo vago del peliblanco.

- jiji, gracias Vergil, eso es muy amable de tu parte – dijo Tsubaki con un rubor en sus mejillas y con una sonrisa.

Sin esperar más decidieron irse a cumplir con su cita, donde fueron a comer algo… ir al cine, ver las tiendas del centro comercial, donde el peliblanco pagaba por todo, ya que tenía dinero de sobra… una de las ventajas de ser una de las familias más poderosas y adineradas del inframundo XD.

La cita fue bastante tranquila, a pesar de que Vergil era algo cerrado y callado, muy poco era lo que conversaba, pero eso no le importó a Tsubaki, era esa actitud tan tranquila de él que le atraía… y el peliblanco… aunque no lo dijera abiertamente, le gustaba la compañía de la chica de ojos miel, era calmada, de carácter fuerte, pero también era tierna y amigable, y eso le llamaba la atención, eran tan diferentes uno de otro… pero eso no era impedimento para ambos adolecentes, los cuales debían de disfrutar de la vida lo mejor que pudieran.

Ok… aquí otro cap mas de esta historia. Lamento si he dejado de lado esta historia, pero no he tenido falta de ideas e inspiración, así que decidí empezar a adelantar las cosas… para así no dejar la historia tan olvidada.

En fin eso es todo, les deseo un gran y poderoso ¡PURAVIDA! a todos aquellos que a pesar de que no he actualizado en un tiempo… que sepan que este fic no se quedará en el aire.

Su amigo Carlos se despide deseándoles buenos días/tardes/noches, o a la hora que lean o sigan leyendo esta historia… espero. (-_-U)

Sin nada más que decir… mi Serafall-chan les desea lo mejor, y les dice ¡bye-bye! XD

Hasta otra…. Cuídense. ;)