Hola a todos… no, no estoy muerto, sigo vivo gracias a Dios para así traerles otro cap de esta historia. La universidad es lo que me ha mantenido atado de manos para poder actualizar, pero eso no quiere decir que dejaré de hacerlo, solo ténganme paciencia… y verán que esta historia seguirá a paso rápido como en un principio. Bueno mejor no les alargo la espera… los dejo con el cap. Que lo disfruten. ;)
La familia de los Sparda.
Capitulo 13: El poder de un Sparda.
Residencia de los Sparda.
En la residencia de la familia más poderosa del inframundo… Sparda estaba en su escritorio predilecto, mientras que frente a él estaba su primogénito, ósea Vergil… el cual tenía una cara más seria de lo normal, ya que después de regresar a casa… su padre le puso al tanto de lo que estaba sucediendo, mientras que este no se sorprendía de que su hermano menor tomara cartas en el asunto… y conociéndolo, seguro que acabaría en un problema sumamente grave.
-Perdón que diga esto padre… ¿pero en que estaba pensando al dejar que Dante tomara esa decisión? Por si tal vez lo sepas o no, podría provocar una guerra con sus acciones, y siendo Dante como es… estoy seguro que sería una de proporciones cósmicas. – dijo Vergil con tono molesto, mientras que el peliblanco mayor ni se inmutaba por los reproches de su hijo, ya que tenía una razón del hacerlo.
- Entiende Vergil… Dante es demasiado impulsivo, y aunque yo pudiera frenarlo de inmediato… el seguiría de terco con querer salvar a esa monja y a esas ángeles caídas. Pero aun así… creo que hace esto por su propio orgullo… - dijo el patriarca Sparda con una cara seria, él entendía muy bien a sus hijos, pero más que todo a Dante, este se culpaba a si mismo de la muerte de su madre, y del como no podía hacer algo en ese momento.
- ¿Orgullo? ¿Qué tiene que ver el orgullo de Dante en todo esto? – preguntó el peliblanco mayor arqueando una ceja sin entender lo que su padre quería referirse.
- Te lo pondré de esta forma; ¿Qué hubieras hecho para salvar a tu madre esa vez, hijo? –
- … - ante esa pregunta, Vergil no sabía que decir, además de que se había sorprendido de que su padre se refiriera a él como a su hijo, ya desde hace mucho tiempo que no lo había hecho… no desde esa fatídica noche.
- ¿Lo captas no? En el caso de Dante es distinto, ella murió ante sus ojos mientras estaba oculto, por eso es que quedó traumado de por vida… del no poder hacer nada para ayudarla… "incluso yo comparto esa maldita impotencia" – dijo el maou supremo con algo de melancolía, lo último que pensó era cierto, de no haber dejado sola a su esposa y sus hijos… ese atentado a su familia pudo haberse evitado y… había mejores cosas en que pensar por ahora, así que solo debía de persuadir a su hijo mayor para que no se le ocurra detener a Dante en lo que quiere hacer, pero solo a menos que sea conveniente.
- Lo comprendo… entonces, ¿quieres que lo siga y lo detenga si piensa hacer algo tonto? – preguntó el hijo mayor de Sparda con cansancio, y su padre solo hizo una pequeña sonrisa de lado, cosa que compartía su primogénito también.
- Tu mismo sabes la respuesta. Solo asegúrate de ser breve, actúa solo si las cosas se complican, y por lo que más quieran… no usen su verdadero poder, pero ya has de saber los riesgos de eso… ¿no es así? – preguntó el peliblanco líder con voz fría y seria, mientras que Vergil sabia a que se refería.
- Lo sé, padre. Bueno, mejor me retiro, con tiempo alcanzaré a Dante antes de que llegue a esa iglesia… estoy seguro de que le pedirá ayuda a Rías Gremory y a su clan. Me retiro, con su permiso, padre –
Entonces Vergil en un parpadeo desapareció de la vista de su padre… mientras que este solo suspira con cansancio, solo pidiendo que ambos gemelos no se dejen llevar con esta situación, más que todo Dante.
- Mmmm, algo me dice que algo no anda bien, pero estoy segura que ellos pueden resolver esta situación… ya que en eso se parecen a ti, Sparda-san… - repentinamente, la serafín más hermosa del cielo, Gabriel… estaba al lado del peliblanco líder, mientras que este ni siquiera se sorprendió de que la ángel apareciera de la nada junto a él.
- Yo conozco a mis hijos muy bien Gabriel… y no me preocupo mucho por ellos, saben cómo combatir contra el mundo, y sé que mi legado quedará en buenas manos, en ambos. –
- jiji, tiene razón Sparda-san, Dante-kun y Vergil-kun ya no son los niños traviesos que recordaba… ahora son más maduros que cualquiera a su edad... aunque Dante-kun es una excepción jijijiji – dijo la serafín con una risilla, mientras que Sparda solo suspiraba con fastidio, no le encontraba fallas a la lógica de la ángel más fuerte.
- A todo esto… ¿Qué viniste hacer aquí, Gabriel? ¿No se supone que nos veríamos en un par de días? – preguntó el Sparda mayor confundido, pero sin dejar su expresión fría y seria.
- Pues… la verdad es que no quería esperar mucho, así que quería venir a verte, al menos solo por unos minutos, ¿eso está mal? – preguntó la rubia de ojos verdes azulados con inocencia, mientras que Sparda solo suspiró con frustración, pero en el fondo le agrada la actitud inocente y tierna de la serafín.
- No, para nada. Entonces te invito a un café o a un té… ¿Cuál prefieres? –
- Me gusta mucho el té, por favor. – pidió la hermosa rubia con una sonrisa dulce, y el maou absoluto solo asintió, y fue a prepararse un café para él, y un té para su invitada, y así pasar un rato ameno ambos representantes de bandos contrarios.
Mientras tanto, en el salón del club del ocultismo.
- Me niego… lo que quieres hacer puede provocar una guerra entre facciones, ¿tienes la idea de que eso pondría a todo el mundo en alto riesgo, Dante? – decía una Rías con una mirada seria, mientras que frente a ella estaba Dante con una cara seria, mientras que el resto del séquito de la pelirroja estaba también, Issei apoyaba lo que su amigo quería, salvar a Asia y a Raynare y Kalawarner de los ángeles caídos, ya que si no lo hacían era muy probable que murieran, y para el Sparda menor… eso era algo que no daría el lujo de que sucediera.
- Pues lamento si soy rudo… pero me vale un pito el provocar una guerra, si con tal puedo salvar a Raynare y a las demás… pues que todos me caigan encima… le meteré a cualquier idiota una bala en el trasero, así que si no me quieres ayudar, bien. Allá tú si después tienes que enlistarte en las fuerzas armadas después. – dijo Dante de forma despectiva, cosa que molesto a Rías en parte… pero mantuvo la calma, ya que ella tenía otros planes en mente.
- Buchou… Dante-san tiene razón, Asia y Ray-chan son nuestras amigas, además…- antes de que el castaño continuara, Rías lo interrumpe.
- Ya dije que no y punto. No quiero arriesgar mi vida y las de mis súbditos en algo que puede traer consecuencias graves no solo para el inframundo, sino para el mundo también. Akeno, vámonos. – ordenó Rías a su reina, y esta asintió.
Entonces sin decir nada mas… ambas onee-samas se retiraron del edificio, dispuestas a cumplir con lo que tenían en mente… pero claro que Dante ya se había dado cuenta de las intenciones de la pelirroja, pero lo único que le molestaba de Rías era su ego, siempre buscando el beneficio para ella misma, pero en algo ellos dos se parecían, así que no podía reclamar nada en contra de esa analogía.
- Ni hablar… Issei, tendrás que ayudarme en esto… y no te preocupes de tener problemas con la pelirroja, de eso yo me encargo después. Entonces ¿le entras? – le preguntó el peliblanco al portador del dragón emperador rojo… el cual tras pensarlo por un momento, acepto.
- Claro que también quiero ayudar Asia… entonces cuenta conmigo amigo… - dijo Issei con una sonrisa, mientras que Dante corresponde de igual forma. Entonces ambos iban a irse directamente a esa iglesia, pero Kiba se interpuso entre ellos.
- Esperen un segundo los dos – dijo el caballero Gremory con una cara seria, mientras que Koneko se le unía también.
- ¿Y que planean hacer ustedes dos? Si piensan que pueden detenerme de salvar a alguien pues piénsenlo dos veces, ya que solo les pateo el trasero y nos vamos, así que… ¿Qué harán? – preguntaba el hijo menor de Sparda serio… si pensaban que podían retenerlo en ese lugar, pues no sabían con quien se estaban metiendo.
- Nada de eso Dante-kun, iremos con ustedes, también queremos ayudar. ¿No es así, Koneko? – el rubio le pregunto a su compañera Loli, la cual asintió en afirmación con su típica expresión fría.
- Quiero ayudar a Dante-sempai e Issei-sempai – dijo la pequeña nekomata, mientras que Dante sonríe, tal parece que a los siervos de Rías les gustaba de vez en cuando… "salirse del protocolo"
- Bien entonces… andando – dijo el peliblanco mayor, el cual salió rápidamente seguido por el resto, y con rumbo hacia la iglesia donde seguro tenían cautivas a las chicas.
…
El grupo liderando por el Sparda no tardó en llegar a la iglesia, entonces Dante de una fuerte patada mandó a volar las puertas del lugar, mientras que el grupo fue recibido por alguien el cual ya los esperaba.
- Vaya vaya… ya era hora de que aparecieran, ya que quería divertirme destazándolos con mi espada, demonios de mierda jajaja… - no era nadie más que Freed Sellzen quien los esperaba, mientras que ya tenía sus armas en mano, listo para matar a los demonio que acababan de llegar.
- Tsk… mira copia barata, no estoy de humor para tu retorcida forma de diversión, así que… o te apartas o te llenaré tu nada santo trasero con plomo – le dijo el Sparda menor mientras sacaba una de sus pistolas y le apuntaba al cura renegado, pero antes de que hiciera algo, Kiba intervino.
- Dante-kun, permíteme que me encargue de él, después de todo vinimos a ayudarte, así que no tienes que cargar con todo el peso, no será problema para mí – dijo el rubio con una sonrisa de confianza, mientras que Dante al cabo de un minuto de pensar, entonces solo baja su arma y suspira.
- Bien, la verdad que ese imbécil no vale la pena de que lo mate yo mismo… así que queda en tus manos galán, sorpréndeme – dijo Dante con una sonrisa, mientras que Kiba tomo esa respuesta como un "sí", así que sacando su espada se preparo para pelear.
- Oh… ¿el niño bonito quiere morir primero eh? ¡Jajajaja! No importa, después de todo los mataré a todos – dijo Freed con una sonrisa sádica y lunática, mientras que se preparaba para la batalla.
...
Mientras tanto en la parte más profunda de la iglesia… Raynare y Kalawarner estaban atadas con cadenas a una cruz de acero, mientras que Asia también lo estaba, pero la monja estaba en pésimas condiciones, ya que el ritual de extracción de su sacred gear ya casi estaba completo, y sus fuerzas vitales se consumían rápidamente. En el lugar también estaban un montón de sacerdotes renegados los cuales estaban haciendo una especie de cántico extraño, como forma para hacer el ritual de extracción, mientras que también estaba allí la ángel caída que mató a Issei, la cual solo miraba esto con una sonrisa siniestra, mientras que su plan de tener el sacred gear de la rubia estaba resultando.
- fufufu… el ritual ya casi está terminado, que pena que ustedes no compartan esto conmigo, enserio pudimos haber hecho cosas increíbles con poseer este sacred gear, pero que mal por ustedes dos, nadie las tiene relacionándose con los humanos – dijo la ángel caído de nombre Cardelina, mientras que atrás de ella estaban Raynare y Kalawarner, mientras estas estaban atadas a cruces al igual que Asia, mientras que estaban completamente desnudas.
- Maldita perra… solo espera que me libere de aquí y te partiré la cara – dijo Raynare con odio en sus palabras, mientras que la caída solo comienza a reírse.
- jajajaja… por favor, ¿Qué pueden hacer ustedes en contra mía? Admítanlo, son un fracaso, si no pudieron con esos dos demonios, menos pueden hacer algo ahora. Y aunque me gustaría seguir torturándolas, esto es más importante que estar perdiendo mi tiempo con ustedes – dijo Cardelina con una sonrisa maliciosa, cosa que hacia enojar mas al par de ángeles caídas.
- "Vergil-kun/Dante-kun… por favor ayúdennos, y ayuden a Asia – se decía ambas caídas en sus mentes con preocupación, sin que ellas supieran, Dante y compañía ya estaban allí para auxiliarlas, pero debían de darse prisa, Asia no resistiría por más tiempo.
…
Mientras que en la parte alta… Kiba ya había derrotado al sacerdote loco, al usar su habilidad de crear espadas, el sacred gear Sword Birth. Cabe decir que Dante quedó algo impresionado por la especialidad del caballero de Rías, pero aun así si lo hubiera usado contra su hermano esa vez que pelearon, no habría diferencia alguna.
Siguiendo con lo que estaban, Koneko detectó las presencias de los sacerdotes renegados y de las ángeles caídas en los niveles inferiores del lugar.
- Muy bien, abriré el paso, manténganse atrás… - dijo el Sparda menor con seriedad, mientras que todos lo miraban confundidos.
- ¿Qué planea hacer, Dante-sempai? – preguntó la Loli nekomata, mientras que Dante solo sonríe.
- Tu tranquila y yo preocupado, despedazaré la entrada con esto – acto seguido en una de sus manos apareció una especie de guantelete color plateado, y que este irradiaba luz, una que dejo sorprendidos a los del séquito Gremory ya que ningún demonio podía si quiera tocar algo que tuviera luz, ¿Cómo era que Dante podía hacerlo sin lastimarse? Sin duda el peliblanco era una caja de sorpresas, al igual que su hermano.
Dante entonces se acerca a donde estaba el altar de la iglesia, y cargando su poder con energía de luz de ese guantelete, de un poderoso golpe al suelo, provocó una explosión blanca que hizo volar la puerta secreta, obviamente alertando a los que estaban en el cuarto secreto, mientras que el resto que acompañaban al peliblanco tuvieron que cubrirse para no salir volando por la fuerza del golpe. Kiba, Koneko e Issei estaban con los ojos abiertos por ver todo lo que dejó destruido, ahora entendían que nunca debían de meterse con Dante, y mucho menos hacerlo enojar… eso lo pensaba Issei ya que ya empezaba a tenerle algo de miedo a su amigo.
- Bien, no perdamos tiempo… siento que el aura de Asia se debilita rápidamente, ¡muévanse! – dijo Dante con suma seriedad, tenía un muy mal presentimiento, solo esperaba que al menos tuviera algo más de tiempo.
Sin protestar el grupo Gremory seguía rápidamente al Sparda, hasta que por fin se encontraron con una cámara oculta llena de sacerdotes renegados, y al fondo del lugar estaba esa ángel caído que había matado a Issei hace un tiempo, mientras que al lado de ella estaba Asia, la cual no se veía muy bien, y tras a su lado estaban Raynare y Kalawarner, ambas estaban completamente desnudas y atadas a unas cruces al igual que la monja, mientras que la ángel renegada miraba con una sonrisa sádica al grupo que acababa de llegar.
- ara ara veo que finalmente llegaron, me parece bien, así esta celebración será más que emocionante – dijo la caída con una sonrisa malvada, mientras que Dante fruncía el seño mientras sacaba sus armas.
- Nunca me he arrepentido de algo… pero dejarte viva ese día puedo decir que fue un error que no cometeré esta vez, así que ahora si vas a valer madres, maldita zorra… - dijo Dante con tono serio, y su mirada se tornaba igual a la que tenían su padre y su hermano.
- Misa-chan… - dijo Issei al ver a la caída, la cual al verlo solo se burló de él.
- Oh, Issei… cuanto me alegro de verte aun de pie, es una lástima que tenga que matarte otra vez, pero aun así, ese día me divertí mucho contigo, mira, incluso aun tengo la pulsera que me regalaste… al menos puedo decir que eso es lo más tierno que hayas hecho por mí – dijo descaradamente la caída, mientras que Issei sentía una punzada en el pecho, pero Dante lo tranquiliza.
- No la escuches Issei, concéntrate, no te dejes llevar por lo que dice, tenemos que preocuparnos por otra cosa – le dijo el peliblanco menor mirando con seriedad al castaño, el cual solo asintió.
- Que pena por ustedes… el ritual ya casi termina, y la monja muy pronto va a morir, ¡mátenlos! – dijo Kardelina a los sacerdotes, los cuales de sus ropas sacaron espadas de luz, y se prepararon para acabar con los demonios invasores.
- ¡Ya estoy más que harto de ustedes… así que los dejaré como esponjas si no se van de mi vista! – rugió Dante con ira, mientras se preparaba para disparar… pero Kiba lo detuvo.
- No te preocupes por esto, Dante-kun… nosotros nos encargamos de esto, tu ve y salva a esas chicas – dijo Kiba con confianza, mientras que la Loli neko asentía en afirmación, Issei por un lado también, no quería ser un estorbo para sus compañeros, así que usaría toda su fuerza para ser útil al menos por una vez en su nueva vida.
Dante solo sonrió, en serio que estos demonios eran especiales, y que era lo que más le agradaba de ellos, así que aprovecharía la ayuda que le están brindando ahora.
- Gracias por su ayuda, la verdad es que pude haber hecho esto por mi cuenta… pero ahora entiendo del porque son un equipo. Muy bien, cúbranme y yo los cubro también – dijo Dante con una sonrisa de confianza, entonces los demonios fueron contra los sacerdotes renegados, con el peliblanco llendo al frente.
…
Mientras tanto afuera de la iglesia, Rías la cual estaba en compañía de su reina, planeaban salvar a la monja llamada Asia… ya que el sacred gear que poseía era uno bastante raro y a la vez que podía traerle un beneficio si la unía a su séquito, además de que querer darle la sorpresa a Dante y a Issei, los cuales son los que más contacto tienen con la rubia. Sin embargo, en su camino fueron rodeadas por varios ángeles caídos a modo de emboscada.
- Vaya ¿Qué tenemos aquí? La heredera del clan Gremory por aquí… sin duda esto de la emboscada fue una buena idea, ahora tendremos más posibilidades de provocar al maou Lucifer – dijo el caído de la gabardina negra con una sonrisa maliciosa, mientras que la lolita gótica se le unía junto con otros ángeles caídos renegados, rodeando a ambas Gremory.
- jiji… las superamos en número, no tendrán oportunidad contra nosotros – dijo la caída rubia de forma confiada, pero todos allí estaban subestimando a la hermana del maou Lucifer y que en si era llamada la princesa carmesí de la ruina… y a Akeno la cual no por alarde era la sacerdotisa del relámpago, y su poder mágico era de temer.
- Ustedes… ángeles caídos, han provocado demasiados problemas en mi territorio, entonces tengo el deber de eliminarlos a todos – dijo la pelirroja con una mirada seria, mientras que Akeno solo mantenía su sonrisa que de costumbre, le divertía ver como todos ignoraban de lo que ellas eran capaces.
- jeje, ya sabemos de ti, hermana del maou Lucifer, Rías Gremory, no importa si pasas sobre nosotros, una de nosotros tendrá el poder suficiente para hacerte frente, así que tus esfuerzos aquí no valdrán nada – dijo Donaseek con burla, pero eso no inmutó en nada a la chica de cabello carmesí.
- ara ara, en serio me es muy divertido todo esto, oye Rías ¿no me dejarías divertirme un poco con ellos? – preguntó la pelinegra con una sonrisa tranquila, Rías no puso peros, y asintió de acuerdo con su reina y amiga.
- Muy bien… pero por favor no te sobrepases Akeno, no valen la pena – dijo Rías, y Akeno entonces se pone enfrente de todos los caídos, mientras que Rías solo se dedica a observar.
- Oh, ¿así que tú serás la primera en morir? Jeh… como quieras. Mátenla. – dijo el caído de gabardina, mientras que algunos ángeles caídos creaban lanzas de luz y atacaban a la reina del séquito de la pelirroja. Pero lo que no sabían era que se habían cavado sus propias tumbas.
- fufufu, esto será muy divertido – dijo Akeno tranquilamente, mientras que recibía varias de esas lanzas de luz, lo cual hacían que una columna de polvo se levantara en el lugar, algunos ya pensaban que habían ganado, pero Rías habló.
- Yo si fuera ustedes no cantaría victoria tan fácil – dijo Rías con una sonrisa burlona que se parecía un poco a la de Dante al burlarse de su enemigo, y dicho y hecho, de entre la nube de polvo… Akeno aparecía sin ningún rasguño.
- fufufu, eso me hizo un poco de cosquillas, incluso creo que una si me daño… pero en lugar solo me excitó un poco – dijo la semi-caída con una sonrisa sádica, mientras que de su cuerpo emanaba una gran cantidad de rayos, mientras que todos allí comenzaron a temblar del miedo al ver a la reina Gremory.
- Akeno es experta en magia, además de poder controlar el rayo… no por nada es considerada la "sacerdotisa del relámpago" además de ser poderosa, también es una reina sádica – dijo Rías de forma casual, cosa que hizo palidecer a todos los enemigos presentes, mientras que Akeno solo se reía de los que serian sus próximas víctimas.
- fufu… hora de que me divierta con ustedes – dijo la pelinegra con una sonrisa malvada, mientras que todos los ángeles caídos no podían moverse por el miedo.
Entonces fue que la reina de Rías usando su poder del rayo… atacó a todos y a cada uno de los caídos allí presentes, mientras que todos eran desintegrados por el poder de la sádica, solo quedando las plumas negras del centenar de caídos que estaban allí.
Rías solo sonreía ya que era típico de su reina, ya estaban dispuestas a ir a la iglesia, pero fue que por lo visto uno de los caídos sobrevivió al ataque de Akeno, y con una lanza de luz iba a atacar a Rías por las espaldas, cosa de que ambas chicas se dieron cuenta.
- ¡muere heredera Gremory! – ese era Donaseek el cual tras haberse ocultado y dejado que Mittelt y el resto murieran, este aprovechó para atacar a la señal de que Rías bajara la guardia. La pelirroja se sorprendió por el ataque repentino contra ella, pero antes de que siquiera el caído lograra matar a Rías, algo ocurrió repentinamente…
"SLASH"
Eso fue lo que se escuchó, y el caído de la gabardina fue mutilado en pedazos, salpicando el suelo de sangre, y todo ante los ojos de Rías y de Akeno, las cuales quedaron impactadas por tal acontecimiento, pero lo que más la sorprendió fue que atrás donde estaba el caído… estaba alguien que ambas chicas conocían.
- Hmph… atacar a traición no lo tolero en lo más mínimo, son tácticas de cobardes y poco honorables – esa era la voz de Vergil, el cual tenía su katana Yamato en mano, mientras que miraba a ambas mujeres con su típica frialdad.
- ¿Vergil-kun? ¿Qué haces aquí? – preguntó Rías mirando al peliblanco con sorpresa, mientras que Vergil solo enfundó su espada, y comenzó a caminar con dirección a la iglesia.
- Vine a detener a Dante de que haga una de sus locuras, no crean que vine a ayudarlas, solo quiero evitar que Dante se meta en problemas otra vez – dijo el peliblanco mayor con seriedad, mientras que ambas chicas decidieron seguirlo.
- Ya veo… aun así agradezco que me ayudaras, aunque no quisieras ayudarnos en realidad. Pero nosotras estamos aquí por lo mismo que vino tu hermano… vamos a salvar a la monja llamada Asia Argento… - decía Rías, pero Vergil la interrumpió.
- He de deducir que ya saben de su sacred gear ¿no? Y que planeabas unirla a tu grupo para tu beneficio. No tienes que decirme todo, conozco muy bien sus pensamientos señorita Gremory, y en parte no estoy de acuerdo que utilice a Asia con ese fin, pero ese es su problema, no el mío. Así que si lo vas a hacer pues hágalo, pero eso no cambia el hecho de que quiera que Dante y yo nos unamos a ustedes – dijo Vergil de forma despectiva, Rías quería protestar, pero sabía que encarar al hermano de Dante no traería nada bueno, entonces solo se tragó sus palabras, al menos por ahora.
…
De regreso con Dante y compañía; el peliblanco menor se abría paso entre todos los sacerdotes renegados del salón, esquivando los ataques de estos, y dándoles uno que otro golpe a otros dejándolos noqueados. En cuanto a Kiba, Koneko e Issei, estos distraían a los demás sacerdotes, mientras que Dante se acercaba a las caídas prisioneras, las cuales eran las que estaban más cerca.
- ¡Dante-kun…! – Raynare estaba feliz porque el chico del cual comenzó a gustarle venia a salvarla a ella y a su amiga. Al ya estar cerca, este le habló.
- Hey Ray… ya llegué, un poco tarde pero llegué a fin de cuentas – dijo Dante con su típica sonrisa, mientras que la pelinegra comenzaba a derramar lágrimas de alegría. – Oye no te pongas así, jamás dejaría que te sucediera algo, eres parte de mi familia ahora – dijo el peliblanco mirándola con una sonrisa cálida, cosa que hizo sonrojar un poco a Raynare, mientras que Kalawarner también se sentía mejor, aunque sentía algo de envidia de su amiga, quería que Vergil también la salvara de esa forma, pero al parecer no sería este el caso, pero no perdería la fe de que llegara un momento igual.
Entonces Dante sacando sus pistolas, dispara a las cadenas que las tenían presas, mientras que las liberaba. Luego de eso al ver que Raynare estaba en paños menores, por un momento se preocupó de que ella fuera… pero esta lo tranquilizó de que por gracia de Dios no ocurrió, y entonces Dante se quitó su gabardina y se la dio como cobijo a la caída pelinegra.
- ¡Dante kun rápido, salva a Asia por favor, no le queda mucho tiempo! – dijo la caída de cabello azul alarmada, cosa que hizo que el Sparda entendiera que aun tenía que salvar a su amiga monja, pero fue allí que entonces…
- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAA! – ese fue el grito de dolor de Asia, y de su cuerpo emergieron ambos anillos que ella usaba como su sacred gear, mientras que el brillo de los ojos esmeralda de esta se apagaban, fue muy tarde. Ante esto la caída llamada Cardelina comenzó a reírse de forma victoriosa.
- ¡jajajaja!, finalmente, el sacred gear de esta mocosa es mío – dijo con una sonrisa de victoria, mientras tomaba los anillos de Asia y se los ponía en cada mano, mientras que Dante estaba en shock… otra vez, estaba pasando eso otra vez… ese horrible recuerdo pasó por su mente en ese instante. Había fallado… había fallado otra vez, y esta vez con alguien al cual casi la consideraba una hermanita pequeña para él en tan poco tiempo que llevaban de conocerse, y mas con los gritos de ambas caídas, cosa que hizo que su mente se nublara de la realidad.
- Kiba… ¿Qué sucede cuando se le extrae el sacred gear a alguien? – Issei le preguntó a su compañero con un mal sabor de boca, mientras que el rubio solo se ponía serio ante aquella pregunta.
- Una vez que el sacred gear es extraído… la víctima no lo soporta y muere, ya que un sacred gear se vuelve algo vital para para cualquiera. – dijo Kiba con seriedad, Issei solo tembló por eso… eso significaba que Asia…
- Tantos problemas por una monja ingenua y a una par de inútiles. Jajaja, sinceramente esto hubiera sido más fácil si ustedes hubieran hecho todo al pie de la letra… pero esos chicos por poco y arruinan nuestros planes. Pero eso ya no importa, si quieren quédense con la monja, aunque estoy segura que ya no le queda mucho tiempo – dijo la caída con una sonrisa descarada, mientras que desenredando las cadenas de Asia, las amigas de esta fueron rápidamente a donde ella estaba… sus ojos esmeralda ya no tenían brillo, y su piel era tan pálida que parecía una zombi, además de que su cuerpo se ponía cada vez mas frio. Raynare y Kalawarner intentaban reanimar a su amiga, pero lamentablemente no estaba funcionando.
- Hay que llevarla arriba, a las bancas… - fue lo que dijo Dante de manera neutra, mientras que su mirada estaba oculta por su cabello blanco, mientras que cargo de forma nupcial a la rubia, y la llevaba a la parte de arriba, seguidos por la caída morena y la peli azul, junto con Issei, Kiba y Koneko.
Al estar en la parte alta, Dante puso con cuidado el cuerpo de la monja la cual ya estaba en sus últimas. Mientras que le daba espacio a Raynare y a Kalawarner para que estuvieran con ella, mientras que Issei solo se quedaba detrás de ellas, a pesar de conocerla muy poco, le llego a tomar cariño a la chica… y verla morir sin que pudiera hacer nada, eso lo molestaba y también lo ponía triste. Pero de entre todos… por su lado, Kiba solo bajaba su espada en señal de respeto, y mientras que la Loli albina solo miraba esto sin expresión alguna. Pero de entre todos… Dante era el que estaba más afectado… no pudo protegerla, no pudo salvar a tiempo a Asia, justo como pasó con su amigo Issei antes… pero en este caso, con tan solo ver a la rubia agonizante… ese recuerdo volvía, ese maldito recuerdo de hace 13 años… aquel fatídico día… aquella noche… donde fue completamente testigo de la cosa más aterradora que hubiera vivido un niño a los 5 años, cosa que perturbó a este, y que ahora… ese horrible recuerdo volvía a su cabeza constantemente, pero nadie se daba cuenta de esto… ya que el peliblanco estaba camuflando ese miedo con una actitud distante y fría de todo lo que estaba aconteciendo ahora.
- ¡Asia! ¡Por favor reacciona! Resiste… t-te pondrás bien, pero por favor no nos dejes, sniff… no me dejes por favor – decía Raynare mientras poco a poco se derrumbaba, mientras que la peli azul ya había comenzado a llorar.
- R-Raynare-san… no-no te pre-preocupes por mi… a-ahora iré con Dios… y sé que… n-nos veremos… junto a él otra vez… - decía difícilmente Asia, solo era cuestión de segundos de que dejara este mundo.
- N-No… sniff, no digas eso A-Asia-chan… aun falta que tengamos un día de chicas en el centro comercial… a-además de que iremos al karaoke y a los videojuegos… incluso de comprarte un oso de felpa, sniff, son los que más te gustan… - dijo Kalawarner intentando no romperse, pero era completamente inútil.
- Ellas tienen razón Asia… incluso, incluso podrías unirte a la academia kuoh, allí tendrías a mas amigos… incluso te presentaría a mis amigos Matsuda y Motohama, son algo pervertidos pero de seguro te caerían bien – decía Issei el cual también luchaba por no desmoronarse, de las pocas veces que ha estado con la monja, había desarrollado algo de sentimientos por ella, ya que ella era tan tímida, tierna, muy linda entre otras cosas, entonces le dolía de verdad que ella fuera a morir.
- Kala-san… Issei-san… gracias… gracias por esas palabras, enserio me hubiera gustado pasar más tiempo con todos… y así hacer muchos amigos - dijo Asia también derramando unas cuantas lagrimas, pero fue allí que el Sparda no aguantó más estar callado.
- ¡Cállate! No digas esas tonterías tan a la ligera, estarás bien Asia… solo tienes que resistir, mi padre puede ayudarte… solo debo llevarte con él y estarás bien… así que no sigas despidiéndote – dijo Dante con enojo… mientras sus ojos eran cubiertos por su flequillo, pero lo que impresionó a todos era que unas lágrimas silenciosas le traicionaban y recorrían su cara con frustración.
- "Dante-kun… tu…" – Raynare estaba sorprendida de ver así al peliblanco… y que este siempre tan problemático, tan arrogante y confiado como siempre… ahora estaba… ¿llorando?
- D-Dante-san… n-nunca lo había visto llorar, pero esas lágrimas son por mí ¿verdad?... me siento… feliz de haberlo conocido, y que… este tiempo que conviví en su hogar… fue lo más divertido estando contigo – dijo la rubia ya en su lecho de muerte.
- Te dije que dejaras de decir estupideces… además, los demonios nunca lloran. Solo los humanos tienen ese privilegio, como tú… Asia. – dijo Dante con una voz fría y melancólica, ya estaba poco a poco cayendo en la cruel realidad.
- Dante-san… usted es mitad demonio… eso quiere decir que si puedes llorar, así como todos aquí. Y ver que tienes sentimientos me llena de felicidad, muchas gracias… a todos…. Los… quiero – esas fueron las últimas palabras de la rubia, dando su último aliento de vida.
- No… ¡No! ¡NOOOOOOOOOOOOOOO! ¡ASIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! – Raynare no lo soportó mas y rompió en llanto, mientras que abrazó el cuerpo inerte de su casi hermanita, mientras que Kalawarner también se quebró, y la abrazó de igual forma.
- ¡MALDICIÓN! ¡¿POR QUÉ…?! ¡¿POR QUÉ ASIA?! ¡NO ES JUSTO! – dijo Issei golpeando la pared con su sacred gear, mientras que derramaba lágrimas de impotencia.
Kiba y Koneko no decían nada… después de todo, no era la primera vez que veía morir a alguien frente a ellos. Pero en cuanto a Dante… este solo estaba parado allí, sin mover ni un solo músculo… y su mirada estaba perdida en el suelo, mientras que sus ojos estaban oscuros por su cabello.
- ¡Dios! ¡Sé que no le harías caso a un demonio… pero por favor regrésanos a Asia! – decía Issei al altar como si Dios pudiera oírlo, solo que nunca lo haría por una muy clara razón, pero fue allí que Cardelina apareció, y comenzó a burlarse.
- ¡jajajajajaja! No puedo creer lo que veo… ¿un demonio rogando a Dios por una humana? Es lo más ridículo que había visto en mi vida… estas tan desesperado que haces algo en contra de la naturaleza… y que sinceramente pierdes el tiempo. Ahora… ya que se despidieron de la rubia, me encargaré de matarlos a todos, y así ir tras Hazazel-sama y así alzar la guerra una vez más – dijo la caída con una sonrisa maniática, mientras que los del grupo Gremory se ponían en guardia, mientras que Raynare y Kalawarner estaban devastadas como para luchar… pero en cambio Dante…
- Asesinaban gente inocente… y ahora mataron a Asia… ¡¿solo por eso?! – dijo Dante con una voz sumamente furiosa… cosa que sorprendió a los que lo acompañaban.
- fufufu… así es, en realidad, esto lo hacíamos para nuestro líder, Kokabiel-sama. El se merece el puesto de gobernador de Grigori, además… de que me prometió que sería su reina si cumplía mi objetivo~… - decía la caída con una sonrisa soñadora, al parecer esta estaba enamorada de un amante de la guerra como lo era el cadre ya mencionado…
- Solo por eso… ¡¿solo por querer acostarte con él, haces todo esto?! – Dante cada vez se ponía mas furioso, mientras que el resto por alguna razón comenzaron a temblar, el poder de Dante estaba creciendo, pero solo la sensación, mientras que exteriormente desataba su poderosa aura roja.
…
Mientras tanto… afueras de la iglesia, Rías, Akeno y Vergil… estaban acabando con varios ángeles caídos que se les atravesara en su camino… y fue allí que el peliblanco mayor sintió el poder de su hermano… cosa que lo puso serio, ahora sí que las cosas se iban a poner feas.
- Rápido… Dante está a punto de cometer una locura – dijo Vergil con suma seriedad, llamándoles la atención a ambas chicas.
- ¿A qué te refieres con eso de que Dante hará una locura? – preguntó Rías con intriga.
- No hay tiempo de explicar… debo detenerlo antes de que libere su poder a base de la ira – dijo Vergil haciendo un rápido desenfunde, matando de manera rápida a un gran grupo de ángeles caídos.
- Vayan ustedes… yo me quedaré, ayuden a Dante-kun y a los demás – dijo Akeno con su típica sonrisa, mientras que la pelirroja y el peliblanco asintieron, y se fueron dejando a la reina de Rías, la cual usaba de sus relámpagos para carbonizar a todo enemigo que se le cruzara en su camino.
- "Maldita sea… ni siquiera puedo comunicarme con él a través de telepatía. Dante… por lo que más quieras, no te dejes llevar por la ira, o si no los demás no podrán hacer nada para detenerte" – se dijo el primogénito de Sparda en sus pensamientos, ya una vez Dante tuvo un conflicto así, y que él y su padre eran los únicos que podían detenerlo.
…
Bueno amigos… aquí otro cap mas. Me disculpo por el atraso, pero la Universidad y entre otras cosas me mantenían ocupado… pero solo quiero que sepan que esta historia no está muerta… y que tratare de ser más puntual con los capítulos.
Eso sería todo… les deseo un gran y poderoso ¡PURAVIDA! a todos los que siguen esta historia, y que les agradezco por su paciencia, lo cual será recompensada XD.
Su servidor y muy buen amigo Carlos los saluda y le desea buenos días/tardes/noches… o a la hora que lean este fic.
Ya dicho todo… les deseo lo mejor en estas fiestas, y mi querida Serafall-chan les dice ¡Bye Bye! XD
Hasta otra…. Cuídense. ;)
