La familia de los Sparda.

Capitulo 14: Poder verdadero.

Vergil, Rías y Akeno ya estaban a la entrada de la iglesia… y de la nada una poderosa onda de viento estaba casi derrumbando la estructura vieja, y un poder tan abismalmente poderoso se estaba haciendo presente, un aura llena de sed de sangre y odio, el cual hizo que ambas demonios se paralizaran por tan tremendo poder que se estaba manifestando, mientras con el hijo mayor de Sparda… este maldecía el no llegar tarde a detener a Dante… ahora las cosas se iban a poner sumamente feas.

- "Maldita sea… ni siquiera puedo comunicarme con él a través de telepatía. Dante… por lo que más quieras, no te dejes llevar por la ira, o si no los demás no podrán hacer nada para detenerte" – se dijo el primogénito de Sparda en sus pensamientos, ya una vez Dante tuvo un conflicto así, y que él y su padre eran los únicos que podían detenerlo.

Con Dante, unos minutos antes.

Todos estaban lamentando la muerte de Asia, todos excepto Kiba y Koneko, en cuanto al peliblanco… este estaba con la mirada perdida al suelo, mientras que estaba completamente ido de la realidad… su trauma lo atacaba otra vez… no pudo hacer nada para salvar a su amiga… justo como sucedió esa noche hace 15 años. Todos esos recuerdos venían a su mente una… y otra… y otra… y otra vez. Era una muy horrible tortura para Dante.

Issei al también estar devastado por la muerte de la monja… en su desesperación se puso frente al altar de la iglesia donde estaba la imagen de un Crucifijo.

- ¡Dios! ¡Sé que no le harías caso a un demonio… pero por favor regrésanos a Asia! – decía Issei al altar como si Dios pudiera oírlo, solo que nunca lo haría por una muy clara razón, pero fue allí que Cardelina apareció, y comenzó a burlarse.

- ¡jajajajajaja! No puedo creer lo que veo… ¿un demonio rogando a Dios por una humana? Es lo más ridículo que había visto en mi vida… estas tan desesperado que haces algo en contra de la naturaleza… y que sinceramente pierdes el tiempo. Ahora… ya que se despidieron de la rubia, me encargaré de matarlos a todos, y así ir tras Hazazel-sama y así alzar la guerra una vez más – dijo la caída con una sonrisa maniática, mientras que los del grupo Gremory se ponían en guardia, mientras que Raynare y Kalawarner estaban devastadas como para luchar… pero en cambio Dante…

- Asesinaban gente inocente… y ahora mataron a Asia… ¡¿solo por eso?! – dijo Dante con una voz sumamente furiosa… cosa que sorprendió a los que lo acompañaban.

- fufufu… así es, en realidad, esto lo hacíamos para nuestro líder, Kokabiel-sama. El se merece el puesto de gobernador de Grigori, además… de que me prometió que sería su reina si cumplía mi objetivo~… - decía la caída con una sonrisa soñadora, al parecer esta estaba enamorada de un amante de la guerra como lo era el cadre ya mencionado…

- Solo por eso… ¡¿solo por querer acostarte con él, haces todo esto?! – Dante cada vez se ponía mas furioso, mientras que el resto por alguna razón comenzaron a temblar, el poder de Dante estaba creciendo, pero solo la sensación, mientras que exteriormente desataba su poderosa aura roja.

- jajaja… pues no te equivocas en lo absoluto querido… Kokabiel-sama me prometió que sería su reina si lográramos crear una guerra entre las facciones otra vez… y obviamente es algo que nunca me daría el lujo de rechazar – decía con veneno la ángel caída con diversión… pero de lo que no se percataba… era que estaba haciendo enojar a alguien que si quería podría destruir el inframundo con todo su poder.

- Cállate… ¡CÁLLATE MALDITA PUTA! – rugió Dante con odio absoluto mientras que su aura seguía aumentando… cosa que empezó a alarmar a sus compañeros ya que el poder de Dante era sumamente diabólico y que hacía que todo a su alrededor se volviera pesado, hasta era difícil de respirar estando cerca de él, ya que el aire incluso quemaba como el infierno mismo.

- ¡Aléjense de él! – advirtió el rubio caballero, mientras que tanto él, la Loli neko, el castaño y ambas caídas junto con el cuerpo de la monja se apartaron lo mas que pudieron de Dante… el cual estaba más que furioso… mientras que la ángel caída solo seguía burlándose de él, sin saber que estaba a punto de despertar a ira de un monstruo.

- ¡VAS A PAGAR MUY CARO… POR ESTO! – dijo el peliblanco menor mientras sus ojos se pusieron en blanco, mientras su cabello despeinado comenzaba a moverse por cuenta propia, y su aura comenzaba a hacer estragos a sus alrededores.

- Jajaja… admítelo idiota, eres solo un niño mimado. Así es… conozco todo de ti y de tu familia, ya que los hemos observado por días, y por eso debíamos de eliminarlos ya que eran una amenaza para nosotros. A diferencia de tu hermano… tu eres de lo peor, eres petulante y soberbio, arrogante y despreocupado, y un montón de cosas que puedo notar de ti a simple vista. Solo eres un fanfarrón que es más débil que tu padre y hermano, y tomas todo como un juego, nunca te tomas nada en serio… además de que muchos demonios te tienen poca confianza. Lamento decírtelo, pero ni incluso con todo ese poder que presumes tener ahora, no pudiste salvar a una ingenua y tonta monja buena para nada. ¡Eso es decepcionante, incluso para mí! ¡Apuesto a que tu padre y tu hermano te ven como la oveja negra de la familia! Incluso… opino que ni siquiera tu madre te amaba por ser como eres. ¡Un niñito mimado! Jajajajaja – dijo la ángel caída de cabello negro con burla… pero al mofarse de la madre de Dante… se había atado a si misma su soga al cuello.

- Esto es malo… y se va a poner mucho peor – dijo Issei con miedo… su instinto le decía que esa ángel acababa de cometer el mayor error de su vida.

- Mi… madre. Te atreves a burlarte de mí, de burlarte de mi padre… y también de mi hermano. Atacaste y mataste a uno de mis amigos…. Secuestraste a Ray, a Kalawarner y a Asia…. Y a esta ultima… ¡la mataste solo para complacer aun asqueroso y pútrido pedazo de mierda de Kokabiel! Pero… PERO… ¡TE ACABAS… DE BURLAR… DE MI MADRE! – hasta este punto Dante estaba furioso… pero con solo de que esa estúpida se burlara de su difunta madre… esa fue la gota que derramó el vaso.

- Dante-kun…- Raynare estaba preocupada, pero también algo asustada por cómo estaba el hijo menor de Sparda… al le decía que si no lo detenía, entonces algo muy malo iba a suceder.

- ¡Cúbranse, Dante-sempai está a punto de hacer explotar su poder! – advirtió la niña albina, mientras que todos por instinto le hicieron caso a su advertencia.

Entonces el aura del peliblanco se desbordaba de su cuerpo de forma calmada, pero la sensación que transmitía era de muerte… que a todos les había helado la sangre completamente, mientras que los ojos del hijo de Sparda se volvían rojos y sedientos de sangre… mientras que su aura demoniaca roja con ligeros toques negros incrementaba a cada segundo… mientras que chispazos eléctricos recorrían su cuerpo. El lugar comenzó a temblar fuertemente por la demostración de poder del Sparda… y claro que esto no era desapercibido para algunos.

Inframundo.

- Sirzechs-sama… - la reina más fuerte y esposa del maou Lucifer, Grayfia, sintió un escalofrío al sentir tal sensación… en cuanto al pelirrojo, este puso una expresión seria… reconocía de quien era esta presencia… ya hace unos años que había visto esto del hijo menor del maou absoluto… pero esta vez era diferente.

- Lo sé… Grayfia. Esta sensación viene de Kuoh, y es de Dante-kun quien la provoca. – dijo el Lucifer con seriedad, mientras entrelazaba sus manos mientras estaba sentado en su escritorio.

- ¿No deberíamos intervenir? La última vez que Dante-dono hizo esto… - decía la Maid peli-plata seria, esta no era la primera vez que el Sparda menor hacia algo como esto.

- No creo que sea necesario Grayfia… estoy seguro de que Sparda-san puede hacerse cargo de Dante-kun. –

Ante esas palabras, la reina solo suspiró, al menos esta vez su amo y esposo no intervendría, ya que la ultima vez por poco y no pudo contarla.

Mientras tanto en otro lado; un hombre joven de cabello verde, ojos azules y que vestía una túnica color verde oscuro, también había sentido esa sensación de poder puro.

- Vaya… no me esperaba otro arranque del joven Dante-dono. Me pregunto ¿Qué estará sucediendo ahora para que libere su poder de esa manera? – dijo el hombre con intriga, al igual que a Sirzechs… el también reconocía la energía del segundo hijo del caballero oscuro.

Por otro lado; en otra parte… cierta reina demonio también sintió dicho poder del Sparda. La cual reconoció esta sensación.

- ¿Ara?, ¿esta sensación será de Dante-chan? No había sentido esto desde hace tiempo. Mmmm, quizás Sirzechs-chan sepa que está ocurriendo – dijo una hermosa chica de cabello oscuro y atado en doble coleta a ambos lados de su cabeza, ojos color violeta claro, vestía una blusa color verde oscuro, una falda color negra y zapatos también negros. Y cabe recalcar que esta chica a pesar de ser algo bajita de estatura, su cuerpo voluptuoso cuerpo era algo que todo hombre desearía.

Mientras en otro lado, un hombre algo mayor, era calvo completamente, su piel tenia cierto tono grisáceo, y de su vestimenta, se apreciaba que portaba lo que parecería una armadura de guerra. Estaba plácidamente dormido en su escritorio cuando de la nada, esa sensación atacó sus sentidos demoniacos.

- zzzzzzzz… mmmhmm… ¡Q-Qué es esto? Un gran poder se está manifestando. Nah… no creo que sea algo malo, además de que no es aquí en el inframundo. Zzzzzzzzzzzzz… - dijo el hombre con pereza… y era tanta que decidió restarle importancia y echarse a roncar otra vez. ("¿Qué poco profesional no les parece? XD")

...

Mientras tanto en Kuoh… en un lujoso complejo departamental.

- Vaya vaya, algo debe de estar sucediendo ahora para que este chico utilice todo su poder. Jejeje, esto será interesante – dijo Hazazel en la sala de su casa con una sonrisa, sin duda quería saber hasta donde era el alcance de los poderes de la familia más poderosa del inframundo. Y que mejor para empezar que con el hijo menor del caballero oscuro.

Residencia de los Sparda.

Sparda se levantó del sofá donde estaba junto a la serafín más hermosa del cielo, Gabriel, la cual también sintió el poder de Dante, y de inmediato recordó ese día que también lo había hecho… y que por poco y provoca una enorme catástrofe.

- Sparda-san… Dante-kun está – decía la rubia con preocupación, ella estimaba mucho al peliblanco, y de que el liberara su poder mediante el odio… eso lo hacía que se preocupara por él, era como si… como si de una madre se tratara.

- Lo sé… Dante está liberando su poder mediante su odio y frustración. Ya me temía de que algo como esto volviera a pasar – dijo el peliblanco líder estando bastante serio, por alguna razón el poder de su hijo menor era desmesuradamente inestable, a cualquier señal que este tuviera de debilidad mental, como la tristeza o la impotencia, o también cuando su ira llegaba hasta un punto límite.

- Debemos de hacer algo… si libera esa forma otra vez, entonces… - la ángel planeaba ir a detener al chico, pero el patriarca de la familia la detuvo.

- No, Vergil podrá detenerlo, yo sé que podrá, además de que no es todo su poder lo que libera, solo esta expulsando su suspensión demoniaca hasta su límite. Así que Vergil podrá saber que hacer – dijo Sparda con tranquilidad, pero con seriedad, su primogénito era listo, el sabría cómo detener a su hermano antes de que su condición empeorara.

La rubia no estaba tan convencida, pero tenía que darle la razón al demonio, ella también conocía muy bien al heredero de la casa de Sparda, su inteligencia era algo de admirar, así que podía confiarle la seguridad del joven Dante, aunque claro que si las cosas llegaban a ponerse mal, entonces ella intervendría para ayudar a ambos gemelos… los cuales ha llegado a querer mucho… como si ellos fueran sus hijos de su propio vientre.

De regreso a la iglesia, y con Vergil.

Regresando con el peliblanco mayor… este junto con ambas chicas se congelaron por lo que estaban sintiendo, Rías y Akeno no creían lo que sus sentidos estaban sintiendo… ¿ese era el poder de Dante? No había duda alguna… el poder de la familia Sparda era digno de temer… y ahora uno de ellos estaba por liberar parte de ese poder ancestral. Mientras con Vergil… este tenía una cara sumamente seria, por un lado maldecía de que su hermano hiciera este tipo de cosas, y que ahora los meterían en un problema mucho peor. Pero por otro lado también estaba preocupado, esto ya había pasado antes… y justamente fue ese fatídico día, y que fue allí que de manera inconsciente… este había despertado completamente su poder demoniaco, pero que también… había liberado un poder que solo su padre podía manejar, y que lo volvió alguien casi imparable. Su padre tuvo que usar un poco más de fuerza para detenerlo ese día, pero ahora… esa responsabilidad recaía en sus manos.

- "Maldición, que descuidado he sido. Tendré que usarlo si es que Dante libera su poder, pero si accede a esa forma otra vez, allí sí que no podré contra él. Dante resiste… te ayudaré" – se dijo Vergil en su mente, mientras que solo podía pensar en lo que debería de hacer para hacerle frente lo que su hermano estaba a punto de hacer.

De regreso con Dante, este seguía gruñendo y liberando más de su poder a cada segundo, mientras corrientes eléctricas recorrían todo su cuerpo. La ángel caída que hace un rato estaba burlándose de él, ahora estaba temblando en el miedo absoluto, no creía lo que veía, además de que el poder del peliblanco era aun mayor de lo que pensó en realidad… y como un puñetazo en su cara, esta se había dado cuenta de que ella misma se había cavado su propia tumba al solo haberse burlado del peliblanco, o aun peor… de su familia.

En cuanto a los de séquito de Rías; Kiba, Issei y Koneko que estaban tras unos de las bancas de la iglesia, estando junto a ellos estaban Raynare y Kalawarner, las cuales protegían el inerte cuerpo de Asia, y al igual que los demonios… ella también estaban asombradas, pero también asustadas de lo que su amigo de cabellera blanca estaba haciendo, más que todo la ángel de cabello ébano, ella no creía que Dante fuera así de poderoso, ni en sus sueños lo imaginaba de esa forma.

- ¡Ahora… te mataré por todo lo que has hecho! ¡HAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH! – esas fueron las palabras del Sparda, el cual al mostrar sus ojos, estos eran rojos de forma diabólica y con una gran sed de sangre.

Fue allí que unos extraños anillos rojos lo rodearon completamente, mientras formaban como un domo del tamaño forma de su cuerpo, mientras que poco se apreciaba de los cambios físicos del chico humano-demonio.

- Algo me dice que Dante-kun nos mostrará algo de su verdadero poder… y debo de admitir que ni siquiera los maous juntos no podrían hacerle frente – confesó el rubio con preocupación, ahora en parte comprendía que los gemelos Sparda eran de una elite casi inalcanzable.

- ¡¿no me jodas, hablas en serio?! Increíble… Dante-san es asombroso, no creo que aiga alguien que se compare, aunque creo que solo Vergil-sempai puede con eso, después de todo ellos son muy fuertes – dijo Issei con miedo, le resultaba increíble que existieran demonios como lo eran Dante y Vergil, aunque él no era el único que pensaba eso.

[Increíble… sin duda esos chicos tienen un poder incalculable. Ni siquiera con todo mi poder con la del blanco le podríamos hacer frente. Sin duda esos chicos me llaman mucho la atención, me gustaría saber más de ellos, incluso diría que me gustaría medir mi poder contra ellos jeje, sería divertido, incluso pienso que el blanco no dudaría en retarlos a una pelea, de eso estoy seguro]

Entonces lo impensable ocurrió, de un estallido de poder, Dante finalmente liberó su poder, mientras que una fuerte corriente de aire y una luz encegueció a todos los que estaban en el viejo edificio, cosa que fue también para el peliblanco de gabardina azul y sus acompañantes, las cuales ya había casi entrado al edificio sacro, pero que también tuvieron que cubrirse de esos fenómenos tan repentinos.

Una vez que tanto la ráfaga de viento y la luz murieron, todos pudieron ver en lo que Dante se había convertido ahora.

Frente a todos… Dante había cambiado completamente… ahora casi ni era humano, ahora su piel era color roja, y casi parecía que su piel se había hecho de escamas como si fuera un dragón. Tenía sus alas en su espalda, su cuerpo parecía ser cubierto por una gruesa armadura, al igual que su cabeza con lo que parecía su cabello, en sus manos y pies tenia garras, aun conservaba a su espada Rebelion en su espalda, mientras que en sus manos poseía sus confiables pistolas demoniacas, y para terminar, su rostro ahora era más de un monstruo que un humano, y sus ojos eran rojos y cargados de instinto asesino, que fácilmente lo haría ver como un depredador en frente de sus presas.

Todos y cada uno de los expectantes estaban sin palabras ante esa forma que Dante había tomado, parecía que era un demonio en todo el sentido de la palabra, y que su poder un incluso recorría su cuerpo en forma de rayos por su cuerpo, y su aura era roja con negro, lo cual lo hacía aún mas intimidante.

- P-Pero… ¿Qué le pasó a Dante-kun? Parece que se ha transformado en una bestia – la que habló fue Raynare, la cual veía al chico que ella quería con asombro y algo de miedo, mientras que inconscientemente apretaba con sus manos la gabardina roja del ya mencionado.

- E-El poder de Dante-sempai es mucho mayor de lo que creí… - hasta la fría Loli estaba asustada por lo que veía, sus sentidos de nekomata le advertían del increíble poder de Dante.

- Increíble… no puedo decir nada más que eso, Dante-kun enserio es alguien de temer – Kiba cayó de rodillas sintiéndose impotente e inferior, nunca se había imaginado de que seres como lo eran Dante y su hermano Vergil existieran, eran seres con un poder que no habría punto de comparación.

- No… No puede ser… es un… es un monstruo. Esta familia son todos unos monstruos – la ángel caída enemiga estaba temblando del miedo, y ahora ni siquiera Dios podría salvarla, nadie podría.

- … ¡Te mataré, MALDITA PUTA! – Dante dijo con una voz lúgubre y demoniaca, cosa que puso a sudar a su víctima, la cual lo más sensato que se le había ocurrido fue…

La ángel caída alzó el vuelo y rápidamente iba a salir huyendo por una de los ventanales destruido, pero claro que Dante no se lo iba a permitir, había matado a su primer amigo más cercano, luego secuestro a sus inquilinas junto a la que sería casi una hermanita para el… y finalmente la mataría para robarle su sacred gear, y solo para complacer a un desquiciado y enfermizo señor amante de la guerra… y además de eso… ¡DEL HABER INSULTADO A SU MADRE QUE DESCANZA EN PAZ! Ese era un motivo más para hacerla cenizas, y borrarla del mapa para siempre.

¡Aviso! Lo siguiente que están a punto de ver es lo que sería la masacre más horrible de este fic por parte de nuestro caza-demonios. Aquellos que no les gustan estas escenas les recomiendo abandonar el fic. Y aquellos que si desean ver como ruedan cabezas, pues traigan una Coca Cola y unas botanas porque esto será épico XD. En fin… continuamos con la inminente tortura.

Justo cuando la caída iba a escapar, sintió una gran punzada de dolor, y era una de sus alas… y al mirar lo que había sucedido, resulta que… ¡ya no tenía ala alguna!

¡SWOOSH! ¡SLASH!

- ¡AAAAAAAAAHHHHHHHHH! – la caída dio un alarido de dolor al sentir una de sus alas cercenada.

¿Y el cómo pasó? Sencillo, Dante había arrojado a Rebelion cuan fuera una flecha, y de manera casi imperceptible… le cortó un ala a la ángel, cosa que dejo al resto de testigos con la boca abierta.

- I-Increíble… no vi su movimiento ni lo que hizo – dijo la pelirroja con miedo, ahora ella junto con su reina y el hermano del peliblanco menor, eran los que también presenciaban lo que acontecía.

- En serio Dante-kun es muy superior a todos juntos, de eso no hay duda – dijo la morena con una mirada seria… si fuera ella podría disfrutar de ver como Dante tortura a esa ángel caída, pero no era el momento, no cuando Dante podría convertirse en una amenaza si usaba todo su poder.

- Ustedes no comprenderían el poder que poseemos nosotros, nadie podría. Con este poder nuestro padre derrotó a quien pudo haberse llamado, "Dios" del inframundo. Nuestro padre está en una categoría que podría ser mas allá a la de un dios, si no es que ya lo es – dijo Vergil con seriedad, mientras que ambas chicas no dijeron nada al respecto, no tendrían seguridad de cuanto seria todo el poder de la familia más poderosa… pero sabían, que era mejor tenerlos de amigos, que de enemigos.

Siguiendo con la situación principal… como un boomerang, la espada había vuelto a la mano de Dante, mientras que este la puso de regreso en su espalda, mientras que sacaba sus pistolas, las cuales eran rodeadas por su poder de color rojo, dando a entender que estaban cargadas con su poder demoníaco, y tendiendo intenciones muy fácilmente descifrables.

- E… Espera… no me mates, y-yo solo estaba jugando, no e-era en serio lo que dije sobre ti y tu madre, en verdad – dijo la ángel con terror al ver al ahora demonio Dante acercarse con sus armas en mano, así que rogaba por su vida, olvidándose que tenía el poder curativo de la monja.

- ¿Mentías? Pues que mal para ti, porque yo no mentí cuando dije que te mataría – dijo Dante de forma oscura y perturbante, cosa que le heló la sangre a la chica de alas negras – pero no te mataré ahora, primero te haré pagar por todo lo que has hecho… tú y tu estúpido séquito amante de la guerra los haré sufrir que rogaran que les llene el culo completamente de plomo – dijo de manera fría y cruel, lo que Dante tenia de piedad se había ido, así que ahora demostraría lo que era un demonio verdadero.

- N-No… por fa… - la chica pelinegra no había terminado ya que Dante sin dudar le dio un tiro en una de sus piernas - ¡KYAAAAAAAAAAAHHHH! – exclamó en un desgarrador aullido de sufrimiento, ya que no solo la bala le había perforado la pierna, literalmente hablando se la había destrozado con solo un disparo. Y debido a que las balas tenían poder demoníaco, le habían cauterizado su pierna desmembrada.

- ¿me ruegas piedad? Dime algo… acaso tu se las diste a quienes mataste por su sacred gear, que por si lo olvidas, dios se las dio a los humanos para hacer el bien, ¡no para que un montón de imbéciles como ustedes inicien una guerra que acabará con el mundo entero! – rugió el Sparda con ira, mientras sin miramiento le disparó otra vez, haciendo lo mismo, pero con su mano derecha, y la ángel volvía a gemir desgarradoramente, y todo visto por sus compañeros, los cuales estaban más que espantados por esto… no creían que Dante tuviera ese lado tan sádico y cruel, más que todo por cómo estaba torturando a alguien que ya casi estaría al borde de la muerte.

-"Por Dios… no puedo creer que Dante sea así… es… un monstruo – se dijo la heredera Gremory con miedo, nunca había imaginado a alguien como Dante siendo ahora un despiadado asesino.

- Maldición… debo intervenir ahora o será muy tarde – dijo Vergil con seriedad, estaba dispuesto a entrar a detener a su hermano, pero…

- "¡No te metas en esto Vergil… esta maldita merece morir, y no te voy a permitir que me quites esta oportunidad. Quiero que sienta el mismo sufrimiento que todos esos a quienes torturó y mató, así como lo hizo con Asia!" – le gritó Dante mentalmente, Vergil se sorprendió por eso… aunque también le llamó la atención de que la monja que vivía con ellos estaba muerta, y en parte le pesó, pero no era tiempo para eso.

-"Dante… no lo hagas, estas dejando que tu ira te nuble, y si sigues así, ¡pondrás en riesgo a todos aquí!" – le recriminó su hermano.

- "¡no me importa! ¡Liquidaré a esta basura y a todos y cada uno que siga matando gente inocente que no tiene nada que ver! Aunque sea… ¡aunque sea tener a todos persiguiéndome, me libraré de toda estas escorias!" – exclamó Dante con pura ira, no escucharía a nadie, ni a él, ni a los demás.

- "Muy bien Dante, tú te lo buscaste, así que no tengo más que usar también mi suspensión demoníaca y detenerte de inmediato" – dijo Vergil sumamente serio, ya estaba pensando en transformarse el también, pero alguien lo detuvo.

- "No… Vergil" – esa voz nueva que el Sparda mayor escuchó fue…

- "¿Padre?" –

- "Sí, soy yo. Escúchame, Dante solo está furioso porque esa ángel caída hablo de Eva, así que solo deja que se desahogue" –

- ¡¿Cómo dices?! Padre… ¿Qué planeas hacer?" –

- "Yo nada en especial, alguien más si, y va en camino para allá" –

- "Alguien viene. ¿Quién?"

- "Gabriel…" –

De vuelta con el demonio rojo, este seguía disparándole a partes no vitales de su cuerpo, mientras que la ángel caída casi tenia las cuerdas bocales destrozadas por los gritos de agonía que daba, el peliblanco la estaba torturando de una manera sumamente escalofriante, mientras que nadie podía moverse o podía hacer algo… el aura de muerte y tenebrosa del Sparda los tenía en pánico, sin tener la mas mínima posibilidad de hacer algo.

-¡¿Y sabes de por quién es parte esta bala?! Es por Asia… ella era inocente y sufrió de la peor manera, y ustedes solo se aprovecharon de ella. ¡La utilizaron como herramienta nada más! ¿Y todo eso para qué? Para satisfacer a un maldito enfermo hijo de puta que solo piensa en la guerra como si fuera una puta. ¡Y DE SOLO PENSAR EN ESO SOLO ME ENFURECE AUN MAS! – dijo Dante con odio en sus palabras, mientras que de un disparo más le perforó el estómago a la chica, la cual ya estaba al borde de la muerte, sus brazos y piernas fueron desmembrados, su otra ala fue cortada con la espada del peliblanco… incluso decidió golpearla, dejando su cara con grandes moretones y hasta incluso le había arrancado un ojo. También le había arrancado unas costillas y perforándolas en sus pulmones, pero lo más horrible era que usando unos non chacos de hielo, la congeló de la cintura para abajo, y con una patada destruyo el hielo, dejando medio cuerpo partido por la mitad, que para horror de todos seguía viva todavía. Dante ya se estaba pasando del límite de crueldad… estaba siendo un monstruo en todo el sentido de la palabra.

- … Po… fav…y-ya… - la caída apena y podía decir algo, todos los dientes los perdió cuando Dante le había destrozado la cara a golpes, y que le disparara en su garganta destruyendo sus cuerdas vocales, solo hacia su tormento aun peor.

-¿Ahora lo ves? ¿Ahora lo sientes no es así? Estas sintiendo lo que sintieron todo los que sufrieron en tus manos, a todos los que mataste por puro placer. Ahora que me he desquitado por parte de todas esas almas en pena… te mataré ahora, ya con verte en ese estado me estás dando asco, así que solo te destruiré hasta la más mísera partícula de tu inmunda existencia – dijo Dante de forma sombría, mientras le apuntó al despojo que quedaba de lo que una vez fue una ángel caída renegada, y que termino siendo un cadáver viviente a manos de alguien con fuerza más allá de lo irreal.

Entonces el Sparda comenzó a reunir su poder en sus armas, las cuales brillaban de un color carmesí, mientras que rayos las rodean, todos se alarmaron ya que un ataque como ese destruiría no solo el lugar, sino incluso más allá de ese terreno, Rías y Akeno decidieron crear una barrera con su magia para que nada saliera más afectado de ese lugar, mientras que el resto se acercaron a donde ellas estaban, mientras que Vergil solo veía esto sin decir nada, no sabía si lo que le dijo su padre ayudaría, pero si con eso podría detener a su hermano de volverse una bestia… entonces solo debía resignarse y mantenerse al margen. Al menos por ahora.

- ¡DESAPARECE DE LA EXISTENCIA, INSECTO! exclamó Dante listo para matar, y que por alguna razón una segunda voz se escucho seguida de la de el distorsionada, mientras que todos se pusieron a cubierta esperando lo peor, pero…

- ¡NOOOOOOO! – exclamó una voz que Vergil reconoció, pero el resto no.

Antes de que Dante lanzara su ataque, alguien lo detuvo… y lo único que el peliblanco pudo sentir fue… un abrazo. Un cálido y maternal abrazo detuvo su acción, y ante eso, el peliblanco quedó en shock por lo repentino que fue esa muestra de afecto.

Allí… parado frente a él, abrazándolo con cariño y preocupación… se podía apreciar a una hermosa mujer de túnicas blancas, de cabellera rubia casi como si fuera de oro, unos bellísimos ojos color verde azulado, y que esta tenía 12 alas doradas en su espalda, además de una aureola sobre su cabeza. Vergil no se sorprendió como todos al ver a quien tenían allí… era una ángel, pero no una cualquiera, era una serafín, y esa no era otra que Gabriel, una de las cuatro grandes serafines, y que era considerada la mujer más hermosa del cielo.

-"Finalmente apareces, Gabriel" – se dijo en su mente el peliblanco mayor, un poco aliviado que llegara rápidamente la serafín a la ayuda.

- ¡¿Gabriel?! Esa es una de las serafines de Dios. Pero ¿Qué hace aquí? – fue la pregunta de Rías, y de los demás, aunque solo Issei no entendía que estaba sucediendo, después de todo el era aun un novato en lo que al mundo sobrenatural se refiere.

Regresando con Dante… este seguía inmóvil, esa sensación que sentía de ser abrazado por alguien, y más con esa calidez, era algo tan familiar para él, algo que no había vuelto a sentir desde… que era un niño.

- Dante-kun… sniff, ya no sigas… sniff, por favor detente, me duele verte en lo que te estás volviendo por favor detente – dijo la ángel con voz quebradiza por el llanto, pero con una voz tan llena de dulzura que Dante quedo petrificado por solo escucharla, y lo único que pudo decir fue…

- ¿Madre? ¿Eres tú?

- Si… mi bebé, soy tu madre, y vine a protegerte, y te prometo que nunca dejaré que nada te suceda… nunca –

Al oír eso… Dante pudo ver lo que parecía una ilusión de su madre abrazarlo, mientras una luz iluminaba su mundo…. Gabriel solo seguía abrazando al chico que había regresado a su forma humana, mientras que lo abrazaba con toda la ternura que una madre podía ofrecerle a un hijo.

- Madre… eres… tú. Viniste – fue todo lo que dijo el peliblanco, ya que por alguna razón cayo inconsciente en los brazos de la serafín, la cual no lo soltaría, lo abrazaría siempre como si él fuera el fruto de su vientre, aquel que trae la alegría de toda mujer. Mientras que Dante, solo dormía entre los brazos de quien… era la viva imagen de su madre, tanto en cuerpo, como en espíritu.

Todos miraban la escena entre conmovidos y algo aliviados de que el peliblanco volviera a ser otra vez quien era, pero Vergil… indiscretamente derramaba lágrimas en silencio, ya que también al ver esa escena, recordó a quien una vez tanto amo en su vida, al igual que su padre y su hermano.

- "Madre…. Después de tanto tiempo… aun sigues con nosotros, ¿no es así? – dijo Vergil con una sonrisa plasmada en su cara, mientras sostiene el medallón colgante en su cuello, el cual pertenece a su padre, pero que una vez también le perteneció a ella… a su madre.

Por otro lado, Sparda veía todo desde lejos, mientras que también derramaba unas pequeñas lágrimas, eso le hizo recordar mucho a su esposa, aquella mujer que alguna vez amo, y que con ella había formado a su familia.

- Eva…. Sigues aquí aun después de que te fuiste. Gracias… gracias por no abandonarme a mí, ni a ellos tampoco." –

YYYYYY hasta aquí señores, otro cap más para ustedes. Lamento la tardanza, pero aquí les dejo mi regalo de fin de año, y que espero que todos se la pasen bien y les deseo mucho en este 2020.

Les deseo un gran y poderoso ¡PURAVIDA! a todos ustedes que por este año me han seguido y leído mis historias hasta ahora. Muchas gracias por su apoyo y les deseo un feliz 2020.

Su servidor se despide diciéndoles buenos días/tardes/noches, o a la hora que lean esta historia, ya sea antes o después de fin de año XD.

Eso es todo por este año… tanto yo como mi Serafall-chan les deseamos bendiciones para este 2020 y nos despedimos diciéndoles ¡Bye Bye! ¡Y feliz año nuevo! XD

Hasta otra…. Cuídense. ;)