La familia de los Sparda.

Capitulo 15: Un momento de calma y un dilema.

-Residencia de los Sparda-

Dante se encontraba en su habitación, mientras que seguía aun dormido, pero que a su vez murmuraba cosas de manera inconsciente y desesperada, mientras que solo estaba en su cama cubierto por una simple sábana.

- Madre…. ¡MADRE ESPERA! – de un momento a otro recupero el conocimiento, mientras que se sentó en la cama, mientras que se despertó del sueño que tenia mientras que exclamaba por la visión que tuvo de su madre fallecida.

Su respiración era agitada, mientras que sudaba profusamente debido a los nervios que tenia… mientras que solo un pensamiento le había llegado a ese momento de lo que acababa de suceder.

- Maldición… otra vez. Rayos, espero que no haya hecho nada tan… espantoso – dijo para sí mismo, sin duda seguía siendo el mismo Dante de siempre, pero incluso el mismo sabe del problema que tiene.

Sentándose al borde de su cama, el peliblanco se sujeta la cabeza estando algo desorientado, y mientras eso pasa, se da cuenta del lugar en donde se encuentra en ese momento.

- Estoy… ¿en mi habitación? ¿Pero, como? Lo último que recuerdo… fue que yo, el niño bonito, la enana neko e Issei íbamos por Asia, Raynare y Kalawarner. Y luego… - intentaba recordar mas… pero no había nada mas… era como si se hubiera desconectado por completo de todo, y lo reiniciaran ya en su casa.

Estando mas confundido, decide salir de su cuarto y comprobar si todo era un sueño… o fue absolutamente real. Pero antes de que llegara a abrir la puerta, alguien más lo hizo.

Fue allí que Dante vio un rostro conocido, una hermosa chica de cabello negro ébano, ojos violeta oscuro, y que venía con algo en sus manos, parecía ser un plato de sopa de miso, el cual por la sorpresa de la chica este término tirado en el suelo.

- ¿Ray? ¿Eres tú? – preguntó Dante al ver a la caída pelinegra frente a él, pero su pregunta fue contestada cuando la chica se abalanzó contra él, dándole un efusivo abrazo que termino por hacer caer a ambos al suelo, siendo Dante cayendo sentado y la chica encimada sobre él.

- ¡Dante-kun, estás bien! Sniff… me alegro… sniff… me alegro de que estés bien, pensé que nunca despertarías… sniff… - decía la chica entre lágrimas, mientras que Dante por un lado se sobresaltó por esa reacción, pero luego solo decidió corresponder el abrazo de la ángel caída.

- Ray… espera, si tú estás aquí… entonces… - Dante ahora comprendía que no fue un sueño, y lo que pasó fue real, mientras que la mencionada se separó un poco para mirarlo a los ojos, aun manteniendo su abrazo.

- S-Sí… sniff, yo estoy bien… pero tú, tú estabas mal, y por eso es que te trajimos a casa. Pero desde que te trajimos no despertaste… y eso nos preocupó mucho, a mí en especial… sniff, pensé que eso que te pasó te dejaría secuelas graves y que no volverías a ser como antes – respondió Raynare mientras que miraba al peliblanco con preocupación.

- Aguarda… ¿Cómo que no despertaba? Un momento ¿Cuánto llevo dormido? – preguntó el Sparda menor confundido.

- Llevas inconsciente una semana completa –

Ante esa respuesta, Dante quedó en shock… ¡¿una semana postrado en cama?! No entendía lo que sucedía, hasta que recordó la posible causa de lo que sucedió realmente para que perdiera la noción de esa forma.

- Ray… dime algo… ¿Asia, ella, está muerta? – preguntó con una voz neutra y sombría el peliblanco, mientras que Raynare se sorprendió por eso, no sabía si decirle lo que pasó después de que quedara inconsciente o no.

- P-Pues… -

¡Ray, habla con un demonio! ¡¿Asia está muerta?! – volvió a preguntar Dante, pero esta vez tomando de los hombros a la chica, forzándolo a mirarlo directamente y decirle lo que sabía.

- Ray-san… ¿ya terminaste con…? – como si sus palabras fueran escuchadas, de las escaleras al piso inferior, apareció la monja de cabellera rubia y ojos esmeralda, mientras que vestía con una falda color blanca, una blusa color rosa fuerte y usaba unas pantuflas en sus pies. Era Asia… y Dante al reconocerla, el peliblanco de alguna manera se levantó dejando a la ángel caída, y se acerco casi de inmediato a la chica.

- Asia… ¿de verdad eres tú? ¿Pero, como? – se preguntaba el peliblanco, mientras que examinaba a la rubia de un lado a otro y de pies a cabeza, cosa que la ponía algo nerviosa por su extraño acercamiento.

- Dante-san… gracias a Dios, sniff… estás bien – dijo la rubia muy contenta de ver a quien consideraba un hermano para ella estando en pie otra vez, mientras que también le dio un abrazo de manera cariñosa, cosa que sacó al peliblanco de su sorpresa.

- ¡Asia! Pero… no lo entiendo, creí que estabas… -

- Fue Rías Gremory-san… ella la reencarnó en un demonio, y ahora ella forma parte de su nobleza – intervino Raynare dando ese dato, cosa que le llamó la atención al hijo menor de Sparda.

- ¿Rías? Espera… ¿ella también estaba allí? Agh… alguna me puede explicar ¿Qué está ocurriendo, y porque quedé inconsciente por toda una semana? – preguntó el peliblanco menor algo irritado de no entender que pasaba.

- ammm, creo que es mejor que Vergil-san te lo diga, es más, Rías onee-sama y los demás están aquí, todos vinieron a ver como estabas – le dijo la rubia con una sonrisa, mientras que Dante solo la mira sin saber que decir, pero solo asintió estando de acuerdo con la idea.

- Está bien… solo quiero saber qué demonios pasó ese día. –

Entonces ambas chicas y el chico de cabello blanco descendían al 1er piso, y que en la sala de estar, fue allí que Dante vio a todos reunidos. Allí estaban su hermano Vergil, Kalawarner que estaba cerca de él, también Issei estaba allí, junto con Akeno, Rías, Kiba y Koneko. Y por ultimo estaban nadie más que su padre, y al lado de este… se encontraba la serafín más hermosa del cielo… Gabriel. Todos al ver que la monja y la caída bajaban por las escaleras, se sorprendieron de ver que al fin el peliblanco había vuelto en sí.

- ~Hey chicos… adivinen quien volvió~… - dijo el peliblanco con su característica sonrisa burlona. La sala por un momento se quedó en silencio por un momento, hasta que alguien lo rompe, y esa fue…

- ¡Dante-kun! – en menos de un segundo… la ángel de cabellos rubios a una velocidad impresionante se acercó al chico, para así darle un abrazo… uno tan cálido como el que le da una madre a un hijo que ha regresado después de haberse ido por un largo tiempo.

Dante quedó petrificado por esa muestra de afecto de la ángel, reconocía esa sensación, era la misma que sintió ese día… y que fue como si…como si su madre lo hubiera abrazado en ese momento. Al no saber qué hacer… solo se dejó ser abrazado maternalmente por Gabriel. En cuanto a su semejante y a su padre… Vergil no decía nada, él entendía lo que Dante pensaba en esos momentos, solo que se sentía molesto de que no pudo ayudar a su hermano cuando más lo necesitaba… y eso golpeaba su orgullo como hermano mayor… aunque él no lo admitiría de forma abierta, lo que ocurrió si lo dejó algo preocupado por su hermano menor. En cuanto al caballero oscuro, este solo miraba la escena con algo de melancolía, solo que la ocultaba mediante su expresión fría, de entre los tres… Dante era el que más sufrió, y más si él fue el que presenció todo, el ver como asesinaban a su madre frente a él le había dejado un trauma, uno que… si veía morir a alguien especial para él, entonces él se perdía completamente. Aunque… le extrañaba que en vez de depresión, su poder oculto se desatara mediante el odio al extremo, eso era algo que lo mantenía pensativo, la última vez que le pasó eso fue por la desesperación que sintió al ser derrotado por alguien al cual no debió de subestimar, y que… bueno, eso solo él y su primogénito lo sabían, y que solo les concernía a ellos.

- Estaba muy preocupada por ti… por un momento creí que te había sucedido algo, y por eso te traje aquí donde todos te cuidábamos, sobre todo yo, Asia-chan y Raynare-san. – dijo la ángel rubia con preocupación, mientras que apretaba aun más el abrazo que tenia con el peliblanco menor.

- Pero… ¿Qué fue lo que sucedió? Eso es lo que me confunde… ¿Cómo acabe inconsciente por una semana, y no se suponía que Asia estaba…? – antes de que Dante terminara su pregunta, la pelirroja tomó la palabra.

- Asia Argento ahora es parte de mi nobleza, yo y Akeno precisamente íbamos a rescatarla, ya que al oír de ti que sus poderes curativos eran excepcionales, entonces decidí que podría ser una pieza importante, pero a la vez… quería ayudarte con eso, ya que supe que vivía aquí con ustedes. Pero después todo se complicó por lo que hiciste esa noche – aclaró Rías, mientras que Dante entendió del porque Asia seguía viva, pero aun faltaba saber más de lo que pasó ese día.

- Ya entendí eso… pero ahora lo que me molesta, es saber ¿Cómo fue que terminé desmallado? –

Ante ese cuestionamiento, todos no sabían que decir, Vergil por su parte iba a decir algo, pero en cambio fue el padre de ambos gemelos quien decidió hablar.

- Dante… la razón de tu desmallo fue por expulsar de forma violenta tu suspensión demoniaca al punto de casi forzarla a madurar. Por eso no resististe mucho el estar en esa forma. Además de que lo que hiciste fue sumamente peligroso, de no ser porque tenías las intenciones de matar a esos ángeles caídos, pudiste haber lastimado a la señorita Rías y a los demás. Además de que los altos consejos del inframundo ahora exigen una explicación de todo lo que estabas haciendo. ¿Sabes la magnitud de los daños que has provocado? – decía a modo de reprensión el caballero oscuro, mientras que Dante… solo se quedó sin decir nada, sabía que era culpa del, y que ahora debía de aceptar las consecuencias de sus actos.

- Lo sé… y lo siento. Volví a dejarme llevar por la ira otra vez, y por poco… me convierto en "eso". Por eso aceptaré el castigo que quieras imponerme, padre. Me lo merezco por poner en riesgo a todos aquí presentes – dijo Dante con la mirada en el suelo con una expresión de culpa, mientras que Vergil, Rías y su séquito, Asia, Raynare y Kalawarner, todos los involucrados miraban al peliblanco con asombro, el decidió aceptar la culpa de todo. Pero alguien decidió intervenir.

- Espere… - quien habló fue nadie más que Issei, el cual se puso al lado de su amigo. – me disculpo por meterme, Sparda-sama… pero creo que yo también merezco algo de la culpa, yo también estaba dispuesto a salvar a Asia también… así que tendrá que darme un castigo a mi también. – dijo Issei mirando al demonio legendario, el cual posó su atención al castaño, y con solo que los fríos y penetrantes ojos se posaran sobre él, el castaño rápidamente pensó que había metido la pata, y que ahora si iba tener problemas por atreverse a contradecir a alguien tan importante como lo era el peliblanco líder de la familia.

Todos miraban al castaño tanto preocupados como impresionados de que se atreviera a encarar al demonio más importante del inframundo, así que eso movió a los siguientes.

- Yo también merezco una reprimenda, yo nunca dejo atrás a mis camaradas, por eso también siento que también tengo responsabilidad en esto – el siguiente que se paró frente a Sparda fue Kiba, mientras que se ponía junto a ambos chicos, y Dante se vio sorprendido al igual que los demás por las palabras del caballero.

Rías era la más impactada, al ver que tanto su peón y caballero se postraban ante alguien como lo era el caballero oscuro, del cual al conocerlo en persona, le hizo ver que había cosas que aun le faltaba por aprender del inframundo y demás. Pero su sorpresa fue a mas porque otra que se atrevió a encarar al demonio legendario, esa era nadie más que su torre.

- Yo también merezco un castigo, yo tampoco podía dejar a Kiba-sempai, Dante-sempai e Issei-sempai dejar que carguen con todo… por eso, yo también merezco un castigo, Sparda-sama – dijo Koneko la cual se puso al lado del rubio, y que tenía una mirada de culpabilidad en su rostro, mientras que tanto Dante como Vergil les llamó la atención, sobre todo a Vergil, quien era el que era un poco más cercano a la Loli.

- Espere… Sparda-sama, y-yo tengo la culpa de todo esto… ¡quien merece un castigo aquí soy yo! – exclamó Asia la cual se puso también al frente, mientras que se le notaba que estaba preocupada por sus nuevos amigos, y no quería que ellos fueran castigados por algo que ella misma era la causante.

Los 5 chicos estaban todos ante el demonio más poderoso que existía, mientras unos asumían el mismo castigo que el otro, lo cual, a pesar de su expresión seria, Sparda se vio algo sorprendido por primera vez, de que estos chicos aceptaran también las consecuencias de sus actos. Sin duda que esta nueva generación de demonios era especial, lo cual…aunque no lo admitiera, le daba algo de orgullo, después de todo por eso llegó a ser quien es ahora… para que tanto sus hijos como el resto de demonios de los demás pilares del inframundo… tuvieran un futuro.

- Veo que todos aquí presentes – empezó a hablar el caballero oscuro, mientras que todos se tensaron por lo que iba a decir, todos excepto Gabriel la cual solo sonreía al notar lo que pensaba el demonio. – todos ustedes… son lo que esperaba de esta generación de demonios. Que todos se mantengan unidos, sin importar si alguno es diferente de otro. Por eso… los perdonaré solo por esta vez. Pero eso sí, señorita Rías Gremory, hablaré seriamente con tu hermano por todo esto, y que espero que cosas como estas no se vuelvan a repetir. ¿He quedado claro? –

- S-Sí… le prometo que no habrá más problemas como este, Sparda –sama – contestó la pelirroja con algo de nervios, pero siendo respetuosa todo el tiempo.

- Espero que así sea –

Cabe decir que Dante y Vergil se vieron sin palabras por lo anterior… ¿su padre los había perdonado a todos? Eso era algo impensable para ambos gemelos, ellos conocían perfectamente a su padre, de lo estricto y duro que era, y que casi nunca confiaba en alguien, además de ser alguien con una autoridad indiscriminada, nadie podía en su sano juicio siquiera encararlo o contradecirlo, esto era algo que nunca en sus jóvenes vidas pensaron que llegara a ocurrir.

Luego de eso Rías y su grupo se retiraron, la pelirroja ya supo de ante mano que Asia ya vivía allí, así que no hacía falta ubicarla en algún lugar, además… debían de dejar a solas a toda la familia para que conversaran sobre lo que pasó hace una semana. Era lo mejor, solo esperaba que el peliblanco menor no sufriera mucho castigo por lo que hizo.

De regreso con la familia Sparda, Gabriel también tuvo que retirarse, no sin antes darle otro maternal abrazo a Dante, el cual se puso algo incómodo, pero correspondió algo torpe la muestra de afecto de la serafín. Ya hecho eso se retiro, pero prometiendo que vendría más seguido a verlos.

Una vez todos los miembros de la familia Sparda quedaron solos, se hizo un silencio sumamente incómodo, lo cual duro por unos minutos, hasta que Dante decidió romperlo.

- Bueno… ahora podría alguien decirme ¿de qué me perdí por esta semana? – preguntó el chico de gabardina roja con seriedad, y el que decidió hablar por primera vez fue su hermano gemelo

- Yo puedo responderte eso… con respecto a la academia yo di el reporte de que estabas enfermo, así que no asistirías por ese lapso que estabas inconsciente, y con respecto a lo que pasó… - entonces Vergil le explicó a su hermano lo que ocurrió en la iglesia esa noche, después de que Gabriel llegara a detenerlo, entonces ella lo trajo a casa, mientras que Rías se había encargado de aquella ángel caída que por si fuera poco, seguía viva aun después de que Dante la torturara de manera brutal… eso ultimo puso algo culpable al peliblanco menor, pero la caída pelinegra solo lo abrazó en señal de conforte cosa que Dante agradeció.

Luego le dijeron que Asia fue revivida por Rías al usar su pieza de Alfil. Obviamente las dos inquilinas de la familia Sparda le agradecieron mucho a la Gremory por esa oportunidad, y aunque era una demonio, Asia dijo que aun le seguiría siendo fiel a Dios, aunque eso conllevara a que le diera uno que otro dolor de cabeza, ya que el orar para un demonio era algo malo para los mismos, y eso le sacó una risa al Sparda menor, y apenando un poco a la rubia por su burla.

En fin… todos estaban al pendiente de Dante después de eso, más que todo Raynare, Asia y por si fuera poco, Rías y Akeno también, más que todo a la pelirroja, la cual estaba igual de preocupada por el peliblanco, y el mencionado le llamó la atención eso… nunca se espero eso de parte de la hermana de Lucifer, pero en el fondo le agradecía su preocupación.

Otra cosa que le contaron a Dante era que ahora Asia tenía un familiar, el cual era un pequeño dragón bebé de escamas azules y con atributo de la electricidad, al cual llamó Razzei, y que llegó a encariñarse mucho con la rubia, y que a propósito decidió presentárselo al peliblanco, y que además de que el pequeño dragón era muy sobreprotector con Asia, este también le llego a caer bien tanto a Vergil como a Dante… y sorprendente también a su padre, el cual explicó que los bebés dragón saben reconocer quiénes son sus superiores, aunque el caso de Asia era un caso peculiar.

En fin… eso fue más o menos el resumen de esa semana que Dante estuvo ausente, y que para variar, Dante se quejó por el no poder disfrutar de esa semana libre, ya que detestaba la academia hasta decir basta, por si fuera poco, ni siquiera pudo ser testigo o haber participado en la competencia que tuvieron el séquito de Rías y de Sona para poder escoger a un familiar para sus nuevas adiciones. Para Dante no era justo perderse la diversión, pero ya no había remedio, así que seria para una próxima vez.

Luego de todo eso… el día pasó de manera tranquila, Dante ahora recuperado lo primero que pidió fue una pizza ya que tenía hambre, siendo acompañado por Raynare ya que esta decidió aprovechar el poder pasar tiempo con Dante, y que a la vez Dante invitaba a Asia, ya que este estaba feliz de que la pequeña monja estuviera bien, y que ahora seria parte de su familia, así que la llevaría a divertirse también, ya que para él, Asia ya era como una hermanita pequeña y que era mejor no perder tiempo.

-Dos días después. Club de investigación de lo oculto-

Ya pasado dos días de que Dante se recuperara, habían vuelto a su rutina de antes, aunque Dante le fastidiaba seguir en la academia, pues simplemente dejo de importarle, aunque sus conductas no habían cambiado ni en lo más mínimo. Al menos Dante seguía siendo el mismo, cosa que todos agradecían, ya que ese recuerdo del Dante cruel y despiadado aun seguía fresco en las memorias de todos los involucrados.

Dejando eso de lado… los Gremory decidieron hacer una pequeña celebración, tanto por la inclusión de Asia a la academia y al club, y del que Dante se recuperara de su letargo. Así que invitaron a los gemelos Sparda a una pequeña fiesta después de clases en el salón del club.

Luego de que Akeno les sirviera té y con unas rebanadas de pastel, todos brindaron por la Asia la cual se apenó un poco por tanto alago, y por Dante el cual solo sonreía a su manera de ser, y así la festividad continuaba. Aunque algo que pudieron notar los gemelos, era que Rías no parecía estar del todo… ¿Cómo decirlo? ¿Feliz? ¿Alegre? Cada que sonreía, a leguas se veía que era forzado, y a pesar de que solo pasaran un par de días, ese comportamiento de la pelirroja comenzaba a ser frecuente, siempre se distraía, o se encerraba a sí misma en su propia mente, tal vez para el resto casi ni se daban cuenta de eso, pero para Dante y Vergil era más que obvio que algo le sucedía a Rías, cosa que inquietaba un poco a Dante por alguna razón, y eso para nada que le agradaba.

Sin embargo, el peliblanco mayor sintió algo, y eso hizo que se acercara a la ventana, y viera específicamente a uno de los arboles que estaba cercas del edificio, mientras que ponía una cara bastante seria, cosa que fue notado por su semejante.

- Hey… ¿Qué sucede Vergil? – Dante se acercó a su hermano, el cual seguía viendo el árbol afuera del edificio con una mirada fría.

- Alguien nos observa, no sé quien sea, pero una pequeña firma de energía demoniaca esta en ese árbol, es insignificante pero allí está… - dijo Vergil serio, entonces Dante se concentra, y también siente la energía oculta en el árbol, y entonces reconoce en parte de quien se trataba.

- También lo siento… pero ¿Por qué estarán vigilando a Rías y a los demás? Si te soy sincero, siento que algo no anda bien con Rías, y creo que puede ser por eso que esta así de cerrada – dedujo Dante con seriedad, mientras que también veía el árbol, reconocía la energía que estaba oculta en ese lugar, y que tal vez era lo que inquietaba a Rías.

- Quizás pueda ser eso, pero debe de haber un motivo para que un Phoenix este espiando a Rías de esta forma. Algo me dice que las cosas se podrán difíciles para ella y su grupo – Vergil no tenía que ser adivino para saber que habría problemas más rápido de lo que pensaría, y que prácticamente estaba acertando en dicha suposición.

Mientras que en aquel árbol, oculto entre las hojas y ramas de este, se podía ver entre las sombras a un pequeño pájaro de colores rojo, naranja y amarillo, y de ojos color azul cielo. Un pájaro bastante llamativo, pero que en realidad se trataba de un familiar, el cual estaba espiando al séquito Gremory, seguidos de los gemelos Sparda.

Dicho y hecho, en otra parte, en un cuarto oscuro, se podía ver las siluetas de varias personas, la mayoría eran chicas, y entre ellas, se veía a un hombre, el cual sonreía con arrogancia, una aun mas prepotente que la de Dante se podría decir.

- jejeje, creo que ya es tiempo de que dé una visita, mi querida Rías… - dijo el tipo con una sonrisa burlona.

- Onii-sama, ¿Qué piensas de esos chicos que están con Rías-sama? Según he escuchado, son demonios de clase alta, además de que son los más respetados y temidos por todo el inframundo. No creo que debas de meterte con ellos, ya que están por encima de cualquier casa demoniaca – advirtió una pequeña chica que estaba junto al hombre, la cual parecía ser familiar de este, pero el mencionado al oírla solo bufó restándole importancia a sus palabras.

- ¿Temidos por todo el inframundo? ¡Bah…! Esos solo son cuentos, nadie en realidad cree que demonios como ellos existan realmente, solo son unos don nadie. Además… no creo que sean un reto para mí, después de todo somos del clan Phoenix jejeje – dijo el hombre con arrogancia, mientras que miraba a los gemelos Sparda como simples estorbos, y que no eran nadie a comparación de él. Sin embargo lo que no sabía ese sujeto, era que estaba burlándose de los demonios equivocados, y eso en un futuro se lo iban a demostrar.

Y así pasó unos días más, y con eso… se notaba que Rías estaba cada vez más distante, cosa que era notada tanto por su séquito como por los Sparda, más que todo Dante el cual por un lado se confundía por la actitud de la pelirroja, pero por otro lado tenia la necesidad de ayudarla, ni el sabia la razón, pero que en serio que ella lo necesitaba, pero si tan solo pudiera saber que era lo que le ocurría, sin que ella se negara a decirle algo al respecto, entonces sería más sencillo, pero hasta eso era las extrañas actitudes que estaba tomando la heredera Gremory, de cerrarse incluso a sus aliados.

En fin… si ella tenía un problema pues no le insistiría con eso, si Rías quisiera contárselo pues bien… y si no ¿para que rogarle? Dejando eso de lado… era de noche, mientras que en la mansión de la familia más poderosa… Sparda no estaba ya que estaba atendiendo unos asuntos fuera, Vergil estaba con Tsubaki en la academia, decidió quedarse con ella a ayudarla con varios asuntos que el consejo estudiantil tenía pendiente, para así que ambos tuvieran un tiempo entre ambos, la reina de Sona disfrutaba mucho de la compañía del peliblanco mayor, y este a pesar de ser muy orgulloso, en el fondo él sentía lo mismo al estar con la chica de ojos miel y vicepresidenta del consejo estudiantil.

Continuando con el tema… las caídas y la monja, estaban tomando un baño juntas, después de todo cada baño que había en la mansión era para más de una persona, así que no había problemas con eso. Y en cuanto a Dante…

Dante estaba en el palacio sangriento, decidió liberar algo de estrés entrenando un poco allí, pero a la vez era para quitarse un poco el fastidio que tenia, sea lo que sea que tuviera Rías no le agradaba, y aunque prefiriera olvidarlo, no podía, sentía que ella le pedía a gritos de que le ayudara… pero la cuestión que tenia ahora era… ¿en qué? Y eso lo molestaba mucho, así que debía desahogarse un poco, destazando demonios y llenándolos de plomo con sus armas. Al menos eso lo relajaría un poco.

Luego de un par de horas, el peliblanco menor terminó de entrenar, y decidió irse a dar una ducha, para después irse a dormir, estaba muy cansado, mañana ya vería como ayudar a la pelirroja.

Después de un refrescante baño, Dante ya estaba en su habitación, mientras que no tenía su gabardina puesta, y solo tenía sus pantalones negros, y su amuleto con la gema roja descansaba en su cuello y pecho como de costumbre.

Miraba el techo con una mirada entre cansada y algo preocupada… por más que intentara quitarse de la cabeza el saber que era lo que agobia a Rías Gremory, simplemente no puede. De todas formas, ¿para que se preocupaba? Ese asunto no era su problema debería simplemente olvidarse de eso y ya… y punto. Pero noo… estaba confundido y algo molesto por esto, y que al menos, esperaba que Rías cooperara y le dijera al menos que era lo que le molesta tanto.

- Tsk… esto es estúpido, ni siquiera debería de importarme lo que le pase, no somos nada ella y yo. Pero aun así, ¿Por qué me preocupo por ella? Rías es fuerte, no por nada es la hermana del maou Lucifer y posee el poder de la destrucción, entonces ¿Por qué me preocupa que ella se vea así de triste? – se preguntaba Dante con confusión, y más lo irritaba el no tener una respuesta clara a todo esto. Bueno… mejor olvida eso y mejor se va a dormir.

Sin embargo antes de que siquiera pensara en relajarse y dormir, una presencia se siente en medio de su habitación, y este instintivamente tomó una de sus pistolas en señal de amenaza, pero entonces… fue allí que un circulo de transporte rojo se hacía presente, y de este apareció por quien estaba pensando hace unos minutos atrás.

Rías había aparecido en medio del cuarto del Sparda menor, mientras que el cuarto apenas y era iluminado por la luz de la luna que entraba por la ventana, y Dante se sorprendió por la inesperada visita de la pelirroja, y más que sea allí en su habitación sin su consentimiento.

- ¿Rías? ¿Qué haces aquí? – preguntó Dante confundido, pero sin embargo la chica no le respondió, solo se le quedaba mirando con las mejillas rojas y con una mirada entre ansiosa y preocupada.

Sin embargo como respuesta, la pelirroja se acercó rápidamente al peliblanco y se encimó sobre este, mientras que Dante quedó perplejo por tal acción de su parte.

- ¡¿Oye qué diantres te ocurre princesa?! – preguntó Dante consternado, pero la única respuesta que recibió de Rías fue…

- Dante… p-por favor… toma mi virginidad –

Ok… ahora sí que la cabeza de Dante había explotado… ¿acaso escuchó bien lo que le estaba pidiendo? Esto solo le confirmaba que algo no andaba bien con la Gremory, y que ella viniera sin ser vista a su habitación para pedirle eso directamente…. Si las cosas fueran diferentes, el no hubiera dudado ni un segundo en acceder, después de todo, Rías era una chica por lo cual cualquier hombre desearía en sus sueños más húmedos, y claro que Dante incluso a llegado a imaginarse eso con ella, después de todo era un pervertido. Pero… que ella viniera así y se lo pidiera así no mas… no, no podía, no lo haría a menos de que tuviera una clara razón para hacerlo. Y él quería saber el ¿Por qué Rías le pedía tal cosa como esa? Así que por esta vez dejaría esa facha inmadura suya ahora, y se podría más que serio en saber el por qué de toda esta situación. Y si fuera porque Rías le pidiera ayuda, entonces él le tendería una mano, siempre estaría por si ella lo necesitara. Ahora era el momento de que él pudiera ayudar a alguien, y más si era alguien como ella.

Hola a todos, aquí está el cap. Lamento mucho la demora, pero la U me ha tenido ocupado, además de que casi no tenía inspiración para esto, así que lamentablemente les dejo un cap a medias. Pero no se preocupen, la historia seguirá tal y como esta, además de que ya esperaba llegar a este punto, donde podré darle fin a esta primera parte, para así pensar en nuevas cosas que implementaré en este fic. Solo espero que tenga el tiempo suficiente para hacerlo. Solo ténganme paciencia, para así traerles una buena historia como a todos les gusta.

Eso sería todo por el momento, les deseo un gran y poderoso ¡PURAVIDA! a todos los que siguen esta historia. Y que trataré de no atrasarme tanto, aunque eso estará algo complicado, pero allí me la jugaré XD.

Sin nada más su amigo Carlos los saluda y les desea buenos días/tardes/noches, o a la hora que lean esta historia. Y tanto yo como mi Serafall-chan les decimos ¡bye bye! XD

Hasta otra…. Cuídense. ;)