La familia de los Sparda.

Capitulo 16: Compromiso y desafío.

¿Había escuchado bien o acaso era una especie de broma? Era lo que pensaba Dante en ese momento, al ver a Rías Gremory, allí en su habitación, mientras que le había pedido algo muy descabellado… demasiado de hecho… mientras que este podía notar la mirada de desesperación y angustia de la pelirroja, no tenía que ser Vergil para darse cuenta de que estaba hablando completamente en serio. Por un lado, si la cosa fuera diferente el hubiera aceptado sin dudarlo si quiera, pero esto…. Esto no estaba bien, tanto para ella como para él.

- P-Por favor Dante… toma mi virginidad lo mas antes posible – decía la chica con desespero, mientras que comenzaba a desvestirse frente al peliblanco el cual la seguía mirando fijamente. – n-no tenía otras opciones, con Kiba no… él es todo un caballero, no haría nada de esto aunque yo se lo pidiera. También estaba Issei, pero también lo descarté por razones muy obvias, además de que él jamás ha estado así realmente con una mujer… finalmente me incline entre tu o tu hermano, pero al final decidí venir contigo – decía mientras estaba comenzando a sacarse el brasier, dejando ver sus grandes pechos, mientras que Dante no decía absolutamente nada.

Entonces Rías se encimó sobre él, mientras que Dante quedo de espalda a su cama y la pelirroja quedó sobre él, estando solamente usando sus pantis negras y con sus muy desarrollados pechos a la vista del peliblanco. Entonces tomo una de las manos del Sparda y la puso sobre uno de sus senos, mientras que se sonrojaba y miraba de manera tímida al peliblanco.

- N-No tengo experiencia con los chicos, así que dejaré que tú tomes el control – dijo Rías sonrojada y bastante nerviosa.

Dante siguió sin decir nada, mientras que su cabello cubría sus ojos azules, cosa que extrañaba a la pelirroja, ya que desde que hace un rato que lleva hablándole, y este no decía absolutamente nada, como si la ignorara, o que enserio estaba molesto por todo esto.

- ¿Dante? ¿Qué ocurre? – preguntó la pelirroja confundida por el comportamiento del chico, pero su pregunta fue respondida por el peliblanco de la siguiente forma.

De manera sorpresiva Dante quitó su mano del pecho de Rías, y tomándola de los hombros, este usando algo de fuerza, acostó de manera algo brusca a Rías en su cama, mientras que este se puso por sobre encima de ella, y atrapó las muñecas de la chica, la cual comenzó a forcejear con él, pero la fuerza del Sparda era superior a la de ella. Al poco tiempo dejó de luchar al notar que Dante la estaba mirando a los ojos fija y firmemente, y en su mirada ojiazul se denotaba rabia, cosa que asustó a la heredera Gremory por esto.

- ¿Dante…?

- ¡Cállate! – le gritó, y ella se calló con algo de miedo, y entonces Dante continuo hablando. - ¿a esto has llegado, eh? ¡¿A esto te rebajas de noche a la mañana?! ¡¿Qué putas te sucede Rías?! ¡Tú eres una mujer recta y fuerte, valiente y decidida! ¡¿Por qué mierdas haces esto?! ¡¿Qué es lo que te tiene así para que decidas hacer tal idiotez?! ¡Y no me vengas con ridiculeces como que algo que no tiene importancia o que no es de mi incumbencia porque al estar aquí ahora lo es! Así que vas a hablarme de lo que tienes ahora o tendré que sacártelo a punta de golpes – gruño Dante librando una de sus manos, mientras que parecía tener todas las intenciones de darle un buen golpe en la cara a Rías, la cual estaba paralizada por el miedo.

- Y-Yo… yo solo… - intentaba hablar, pero la furiosa mirada del peliblanco no la dejaba terminar.

- Te lo advierto Rías… o hablas, o yo te haré hablar por la mala – dijo esta vez usando aquel tono de voz escalofriante que tenia la noche de la muerte de Asia, cosa que dejo helada a Rías, y fue allí que ya no pudo soportarlo ni un minuto más.

- Yo… sniff… ya no… - las palabras de Rías se cortaron cuando de sus ojos unas traicioneras lágrimas comenzaron a deslizarse por la suave piel de su rostro, mientras que comenzaba a llorar. Eso fue más que suficiente respuesta para Dante, comprendiendo ahora que el tema es muy difícil para ella.

Entonces la suelta, e inesperadamente Rías lo abrazó, mientras que Dante por un momento se quedó sin hacer nada, pero correspondió el abrazo de forma suave, y así se reincorporaban y se sentaban en la cama.

En ese momento ambos se habían olvidado de que estaban semi-desnudos, pero no les importaba… estaban compartiéndose el calor de ambos. Dante abrazaba de manera reconfortante a la chica mientras esta se apegaba a él en busca de consuelo y protección, cosa que la ayudaba, se sentía segura estando con él. Dante por otro lado la abrazaba mientras que también acariciaba su cabeza y de paso su muy sedoso y hermoso cabello rojo… que por solo curiosidad lo olfateo levemente… tenía un dulce aroma a rosas, no era de extrañarse, después de todo las rosas era rojas, así como su hermosa cabellera, así que tendría sentido que ambas compartieran dicha esencia.

Tras varios minutos de que Rías se desahogara, entonces se separan del abrazo mientras que ambos se miran directamente a los ojos.

- ¿Te sientes mejor ahora? – preguntó el peliblanco menor ahora con una voz serena y tranquilizadora.

- S-Sí… ya me siento mejor – dijo Rías con una pequeña sonrisa.

- Bien. Ahora… ¿podrías explicarme que es lo que te sucede? Has estado muy rara desde ya hace días, y ciertamente no me estaba agradando verte así de esa forma – confesó Dante con calma, cosa que le llamó la atención a Rías, mientras que se sonrojaba un poco por eso.

- ¿E-En serio? – preguntó tímidamente la pelirroja.

- Sí, después de todo ¿estamos siendo sinceros, no? Así que si… estaba algo preocupado por tu salud mental… princesa – dijo Dante con su sonrisa marca registrada, mientras que juntando su dedo índice y pulgar de su mano derecha, le da un golpecito con su dedo en la frente a la chica.

- ¡Au! Moo… Que malo eres, Dante – se quejó la Gremory con un tierno puchero, cosa que hizo a Dante reír.

- jeje, así me gusta verte, comportándote como toda una princesita mimada – se burló el peliblanco, mientras que Rías por un momento se molesto, pero eso cambio cuando ella rio un poco, esa forma tan divertida de ser de Dante le gustaba, le hacía olvidar sus problemas y siempre le sacaba una sonrisa.

- G-Gracias… me siento mucho mejor ahora – dijo Rías con una sonrisa, mientras que Dante hace lo mismo, pero después cambia eso a una mirada más seria.

- Bueno ahora… me puedes decir ahora el ¿Por qué haces esto? Y yo se que haz de tener una muy importante razón para querer hacer esto conmigo – dijo con tono severo en su voz, Rías solo desvió la mirada con vergüenza.

- Yo… no puedo. No quiero involucrarte en esto, es mi problema y el de mi familia. – dijo ella sin mirarlo, a lo que Dante solo suspira con fastidio, procede luego a levantarse de la cama y darle la espalda a la pelirroja.

- Rías… no podré ayudarte si tu no me dices lo que sucede, ¿Qué acaso aun no me tienes la confianza suficiente? Si viniste a mí, es porque en verdad me necesitas, pero si tan solo dejaras tu orgullo de lado un solo momento y me cuentas que te pasa… entonces te escucharé, sin comentarios tontos, sin decir nada fuera de lugar…. Desahoga todo eso que te tiene así conmigo, después de todo no eres la única por la que pasa por una situación difícil en su vida… - dijo Dante con algo de pesar, mientras agachaba la mirada, la hermana del maou Lucifer solo lo miró con sorpresa, pero después puso una cara culpable, no le gustaba ver a Dante decaído, no era el mismo estando de esa forma.

Entonces el peliblanco pudo sentir como Rías lo abrazo por detrás, mientras sus brazos aprisionaban su pecho, y además de que sentía los encantos de la pelirroja pegarse a su espalda, pero no de una manera insinuante… sino de manera tierna y delicada.

- Lo lamento mucho Dante… lamento haberte arrastrado a esto, por favor, perdóname – decía de manera suave la chica de cabellos rojizos, mientras que descansaba su cabeza en la fuerte espalda del Sparda menor.

- No te disculpes, no es necesario que hagas eso. Rías, puede que yo no sea el tipo más listo o que comprende a los demás… pero de algo si te puedo asegurar, y es que no importa en qué situación te encuentres ahora… siempre, estaré para ayudarte, aun si las cosas se tornan peor, yo siempre estaré allí para ti. Y esa es la regla de una familia… jamás dejas atrás a alguien. –

A esas palabras, Dante puso una de sus manos sobre la de Rías la cual la tenía a la altura de su pecho… donde estaba ubicado su corazón. La chica podía oír y sentir los latidos de su corazón, los cuales eran muy tranquilos, cosa que le gustaba, la ayudaba a relajarse con solo oírlos.

- Gracias… - Fue lo que dijo ella mientras que apretaba un poco más el abrazo.

- Aún no me agradezcas… hazlo cuando te haya ayudado con lo que te tiene así de mal, entonces allí te los acepto jeje –

Rías sabia que Dante tenía razón, y si ya lo involucró en esto, entonces era mejor decirle toda la verdad, aunque realmente temía de su reacción, pero al ver la sonrisa de confianza que le daba el peliblanco, entonces solo le bastaba para saber que podía confiar en él.

Pero antes de que pudiera decir algo… una luz se hacía presente en el lugar, mientras que otro círculo mágico aparecía, uno que era el mismo de la familia Gremory, cosa que hizo suspirar a la pelirroja, mientras que Dante puso una cara seria.

- Lo siento Dante… creo que nuestro tiempo de hablar se acabó, pero prometo explicártelo mañana en la academia. – se disculpó la chica mientras comenzaba a recoger su ropa.

- De acuerdo, además de que no quiero provocarte problemas ahora, así que quedamos así entonces – dijo Dante suspirando cansadamente, mientras que solo esperaba a la persona que por segunda vez entra a su cuarto sin autorización.

Fue entonces que del círculo mágico, apareció una mujer, la cual aunque aparentaba tener ya los años encima, realmente no los aparentaba, se veía bastante joven para la edad que podría tener. Su cabello plateado y recogido en una trenza, sus ojos azules tan fríos y serios, además de que su vestimenta hacía pensar de que era una mucama o sirvienta, pero sobre todo de que hacia resaltar muy bien los encantos de la mujer, cosa que haría que cualquier hombre matara por tenerla. Ella era Grayfia, la reina y también la esposa del maou Lucifer actual, y una de las pocas descendientes del Lucifer original, y considerada por muchos como la reina más poderosa que existe.

- Rías-sama, si su hermano viera esto que hace de seguro que se sentiría decepcionado de usted – habló la peli-plata fríamente, al ver la escena frente a ella, Rías estando casi completamente desnuda, mientras que había un chico en la habitación… pero al mirar al único hombre presente, su cara estoica se fue… y fue cambiado por algo de sorpresa de reconocer a quien era el dueño de esa habitación.

- ¿Dante-dono? – preguntó la mujer con algo de sorpresa, mientras que Dante solo sonrió al ver a la esposa del rey demonio.

- ¿Esperaba a otro? Jeje, diría hola Grayfia, pero siento que este momento es algo incómodo para decir algo – dijo Dante un tanto incómodo mientras sonreía, la reina de Sirzechs no dijo nada por un momento, pero entonces recupero su compostura y volvió a dirigirle la palabra a la pelirroja.

- Rías-sama, usted sabe bien que no puedes anular tu compromiso de esta forma, sus padres o su hermano no aceptaran algo como esto – dijo fríamente la maid.

- Es mi cuerpo y yo puedo hacer esto con quien yo quiera, además ya he dicho que no pienso casarme – replicó firmemente la pelirroja, cosa que le llamó la atención al Sparda… ¿así que era eso lo que la tenía tan distante? Quería decir algo, pero mejor mantenía la boca cerrada, no iba a causarle más problemas a Rías de los que ya tiene.

- Eso no es justificación para hacer esto tan desvergonzado solo para anular su matrimonio, pero bueno… al menos puedo decir que si hubiera sido con un humano sería algo desastroso, pero siendo Dante-dono el que se involucrara en esto – comentó Grayfia mirando a Dante, el cual puso una mirada seria.

- Sé lo que ha de estar pensando Grayfia… y de inmediato le digo que no, no hicimos absolutamente nada, más bien le estaba pidiendo a Rías que me explicara todo lo que le sucedía, pero creo que ahora comprendo todo – dijo Dante mirando seriamente a la maid la cual también le devolvía una mirada intensa, cosa que ponía un poco preocupada a Rías, pero entonces la mujer de cabello plateado volvió a hablar.

- Le creo… además, no creo que su padre apruebe un comportamiento como este – dijo suspirando, pero es entonces que otra voz se hizo presente.

- Tiene toda la razón, yo no habría aceptado que algo como esto esté sucediendo en mi casa… - una voz firme y será se hizo presente, y allí fue que todos miraron a donde estaba la puerta del cuarto, y allí parado entre la puerta abierta, allí estaba el patriarca de la familia más poderosa, el legendario caballero oscuro, Sparda, el cual al sentir todo lo que estaba pasando, por un momento decidió intervenir, pero mejor no lo hizo, y decidió actuar en un mejor momento.

- Sparda-sama… mis disculpas por irrumpir en su casa así de improviso, pero lo que sucede es – explicaba la maid de Lucifer, pero fue interrumpida.

- No tienes que explicar nada Grayfia, yo me hago la idea de todo esto, y a decir verdad esto no puedo dejarlo pasar por alto – dijo líder de la familia con una mirada severa en los más jóvenes del lugar, mientras que Dante solo suspiraba con fastidio ya que ahora tenía problemas encima, mientras que Rías solo bajaba la mirada con vergüenza y pena, ya que lo que menos quería era traerle problemas al peliblanco, pero todo salió como menos quería, y ahora se sentía sumamente culpable, y de alguna forma le retribuiría a Dante por el supuesto castigo que recibiera.

- Lo entiendo, y me disculpo por todo esto, Sparda-sama, le prometo que esto no volverá a repetirse de nuevo… - volvió a disculparse la reina del Lucifer con respeto.

- Pierde cuidado Grayfia. Bueno… creo que mejor ustedes deben de retirarse, debo tener una seria conversación con Dante ahora mismo – dijo el Sparda líder con seriedad, y la peliblanca solo asintió en afirmación.

- Como usted desee. Rías-sama, debemos irnos ahora, su hermano debe de estarle esperando –

- Si… - dijo con resignación la pelirroja, mientras que mira a Dante con clara culpa. – Lo lamento mucho Dante, creo que solo te hice perder el tiempo y también de causarte problemas. En serio lo lamento mucho – dice Rías con arrepentimiento, mientras que Dante la mira sin saber que decir, pero después solo sonríe quedamente mientras pone una mano en el hombro de la chica.

- No digas eso… siempre que necesites de mi ayuda sabes en donde buscarme. Pero eso si… mañana quiero respuestas, así que espero que esta vez puedas confiar en mí para esto. Y no solo yo, Vergil también estará dispuesto a ayudar, aunque este diga que no le importa, incluso con Asia y Raynare, ellas también pueden dar su apoyo – dijo Dante de forma tranquila, aunque Rías hizo una pequeña mueca a la mención de la ángel caída, ya que estas no se llevaban del todo bien ya que querían acaparar la atención del demonio peliblanco.

- Gracias… - es todo lo que dijo la chica mientras sonreía, pero antes de retirarse, le dio un pequeño beso en la mejilla a Dante, el cual no la vio venir, pero solo sonrió de manera amable, cosa que casi no era muy común de ver en él.

Entonces las mujeres Gremory desaparecieron del lugar, mientras que dejaron solos tanto a padre como a hijo… los cuales se quedaron viendo en silencio por un rato, para después el patriarca de la familia hablara.

- Palacio Sangriento en 5 minutos – ordenó el caballero oscuro, mientras salía del cuarto sin decir nada más.

Al irse su padre… Dante solo suspiró con fastidio, mientras se tiraba de espaldas a su cama, mientras que solo pensaba en la inminente tortura que su padre le haría pasar ahora en su lugar de entrenamiento.

- "Maldición… ¿Por qué no puso a Vergil a entrenar conmigo? Así no sufriría tanto por la fuerza asesina del viejo – dijo Dante con resignación.

-3 horas después-

Durante 3 eternas y dolorosas horas, Dante y su padre estuvieron entrenando, mientras que el caballero oscuro demostraba siempre su superioridad sin siquiera sacar el 50% de su verdadero poder, y más si peleaba contra alguno de sus hijos. Y Dante de primera mano entendía a la perfección que su viejo era de una elite casi inalcanzable, podía ser poderoso, pero no invencible. Muy pocas eran las veces que tal vez el o Vergil podían siquiera tocarlo, esas veces eran fácilmente contables con sus dedos. Pero el sabia del porque lo obligó a entrenar, y era porque quería un momento a solas con él, aunque solo se preguntaba ¿Por qué no podían hablar de manera normal como todo padre e hijo normales? Así sería mejor que intentar esquivar los ataques a matar de su progenitor.

- V-Viejo… ¿podríamos tomarnos un respiro? – preguntó Dante algo exhausto, mientras que se veía con algunos moretones, rasguños en varias partes de su cuerpo y también algunos cortes leves, y además de que tenía una herida profunda de bala en su hombro derecho por un disparo de su padre usando sus armas de fuego.

- ¡Deja de replicar y defiéndete! – gruño Sparda con molestia, mientras que se preparaba para seguir atacando a su segundo hijo sin muestra de piedad alguna.

- ¡Rayos! ¡¿A qué quieres llegar viejo?! – protestó Dante con molestia, mientras que tomaba su espada, Rebelion, y aumentaba su aura hasta el límite, mientras se preparaba para seguir con esta pelea, aunque sabía que no la ganaría.

Su padre no le respondió, y este usando sus pistolas comenzó a disparar infundiendo su poder en ellas, mientras que las balas se volvían bolas de fuego, muy inferiores en poder cuando las usa en su estado máximo, pero para el peliblanco menor eran una maldita tortura.

Dante entonces infundiendo su poder en su espada, las desvía golpeándolas con su espada, aunque algunas si logran atravesar su defensa, mientras que le causa quemaduras algo severas. Pero eso no lo iba a detener. Entonces al desviar una bola de fuego, aprovecha el poco tiempo que tiene de disparo de su padre, y lanza su espada la cual iba hacia el patriarca de la familia como si fuera una flecha, pero este predijo el movimiento, y con una de sus manos la detiene como si no fuera nada, pero en ese momento de distracción, Dante había sacado otras devil arms para seguir peleando.

Ahora había sacado a las espadas elementales Agni y Rudra, las cuales se envolvieron en fuego y viento respectivamente, y Dante aumentando su poder hasta el tope… logra transformarse en su forma demoniaca, solo que ahora sus detalles eran diferentes, su aura era de un naranja combinado con negro, mientras que en su forma demoniaca, se notaba más delgado y más ágil, en su cabeza el casco era remplazado por unas púas alborotadas, y de sus brazos se podían ver líneas de energía que provenían de ambas espadas elementales, en su brazo derecho eran naranjas, y de su brazo izquierdo eran azules. Preparado, usando su velocidad mejorada se lanzó contra su padre, el cual puso una cara más seria de lo normal.

Apartando la espada de su hijo, comenzó a elevar su aura color roja, no tanto ya que podía destruir el lugar, y así prepararse para ver hasta cuanto podía llegar su hijo menor, y al que mas estima de los dos.

Dante corrió mientras que comenzó a atacar con sus espadas, lanzando ráfagas de aire combinadas con fuego, las cuales su padre esquivaba fácilmente, acto seguido, haciendo gala de su agilidad, se movió tan rápido que pareció que se tele-transportó de donde antes estaba, y estando por encima de la cabeza de su padre, Dante tomando ambas espadas, comenzó a dar varios giros mientras el fuego y el viento hacían ver como si se hubiera convertido en una rueda de fuego y aire, y arremetió contra Sparda, el cual vio venir el ataque de su hijo.

Entonces también usando su gran velocidad, Sparda se apartó del rango del ataque, y entonces Dante clavó ambas espadas en el suelo flotante del lugar, y tras el impacto una gran columna de fuego arremolinado con aire se alzo hasta arriba. Cuando ese remolino de fuego se disperso, Dante había sacado sus espadas del suelo el cual se vio agrietado por la fuerza que conllevó aquel contraataque, levantándose, entonces apagó su suspensión demoniaca ya que ahora si estaba más agotado que desde hace rato, pero no se iba a rendir fácilmente.

Entonces una segadora luz aparecía en sus manos y piernas, y allí fue que unos guanteletes y botas plateadas con garras aparecían, mientras que estas emitían una luz tan radiante, aun más que lo que usan los ángeles y ángeles caídos. Era Beowulf… solían ser parte de un demonio que su padre había exterminado en la guerra legendaria, aunque en realidad Vergil es el actual portador de esta devil arm, para Dante es un caso distinto, su padre pudo recrearla a base de la original, usando un poco de la esencia de la misma y con algo de ayuda del maou Belcebú, pudo crear una réplica exacta, aunque no tan fuerte que la original, pero siendo Dante el que la usa, si podría explotar su poder al máximo como si fuera la original.

Entonces aumentando el poco poder que le quedaba, Dante atacó directamente a su padre con puños y patadas, los cuales eran potenciados por el poder de aquellos guanteletes y botas brillantes, pero el caballero oscuro lo esquivaba fácilmente, algunos golpes los detenía, pero otros por un segundo y podían tocarlo o hacerle un roce, pero el ya tenía esto ganado. Entonces decidió que acabaría con esto, mientras que aumentaba su poder lo suficiente para dejar a su hijo menor fuera de combate.

- Has dado una buena pelea Dante… pero aun te falta más por superar, y muchos años de práctica para siquiera poder derrotarme, Vergil esta superándose a pasos rápidos, pero tu… aun te estás alejando de tu verdadero potencial – le reprochó Sparda con seriedad, mientras que Dante solo gruñía por lo bajo, sentía que le estaba llamando débil, y eso hería su orgullo de demonio.

- Lo sé… Vergil es superior a mí en muchos sentidos, pero también soy superior en algo a él… - dijo Dante entre jadeos, picando la curiosidad de su padre.

- ¿Y qué aspecto seria ese? –

- ¡Que yo soy más abierto con lo que deseo, y lo que deseo es ser lo que mi madre quería que fuera! – rugió Dante aumentando su poder de golpe… y aunque Sparda mantenía su cara estoica, no pudo evitar sorprenderse por lo dicho por su hijo.

- "Eva… tu le has dado fuerzas desde que era un niño, y aun lo haces" – se dijo Sparda en su mente, mientras que sin que el peliblanco menor se diera cuenta, se podía ver una pequeña sonrisa de orgullo en su rostro… Dante digno de ser llamado su hijo, tal vez podía causar problemas y su actitud era común en los jóvenes de hoy en día, pero esa valentía, fuerza y determinación eran dignas de ser un Sparda.

Entonces un temblor se sentía en aquella dimensión, los poderes de Dante y su padre estaban chocando entre sí… mientras se preparaban para un último ataque.

- Muy bien Dante… has resistido hasta aquí, y no todavía no cumples tu castigo de darme un golpe. Así que lamentablemente no saldrás de aquí hasta que lo consigas. Quiero que desates todo tu poder, quiero ver lo fuerte que te has hecho este tiempo. ¡Demuéstrame lo que un Sparda puede hacer! – rugió el caballero oscuro mientras que su aura roja se volvía una especie de silueta oscura detrás de él, mientras que era la forma de un demonio con cuernos y ojos rojos, lo cual sus ojos también habían cambiado a ese color tan tétrico y oscuro.

-Te aseguro que cumpliré con tus expectativas… ¡Padre! – grito Dante mientras pasaba a su forma demoniaca, la cual hacia que los guantes y las botas pasaran a ser parte de su piel, mientras que esta brillaba intensamente, casi como si se convirtiera en una estrella, o más aun, en el mismísimo sol.

Entonces, tanto padre como hijo, se lanzaron uno contra otro, el caballero oscuro tenía su poder reunido en su puño, listo para dar el golpe de gracia, mientras que Dante hacia lo mismo, cumpliría con el desafío de su progenitor, lo haría para demostrar que era un Sparda, y que protegería a sus amigos y a su familia de cualquier cosa, no importando el costo.

El tiempo era lento, se veía las a ambos peliblancos envueltos en una mantra de poder demoniaco, y con unas voluntades claramente descifrables, el padre quería ver la valía de su hijo, y de lo que podía ser capaz para así enfrentarse al mundo, y de así afianzar su teoría de que esta nueva generación de demonios iba a cambiar al mundo. Mientras que su hijo daría todo de sí, para demostrar su fuerza, y que podría enfrentar cosas de categorías superiores, inclusive a dioses si era necesario, pero además de eso… quería probarse a sí mismo, ya que había dejado que varios amigos y personas importante para el murieran, así que daría todo de sí para así proteger a quienes más le importan.

Fue allí que el tiempo corrió otra vez normalmente, y padre e hijo dieron su último golpe.

- ¡HAAAAAAAAAAAAAAA!/ ¡HAAAAAAAAAAA! –

Tras ese potente grito de guerra de Dante y Sparda, habían chocado sus ataques con tal fuerza que provocaron una explosión de poder rojo y blanco… causando que el piso flotante de la arena por poco y se destruyera, e hiciera que la dimensión completa comenzara a temblar.

Mientras tanto… Vergil, Asia y Raynare las cuales estaban en la sala de estar haciendo cosas diferentes, la ex monja y la caída estaban estudiando, mientras que Vergil solo leía un libro tranquilamente, mientras que la otra inquilina de la casa, la cual era Kalawarner, estaba tomando un baño después de llegar del trabajo. Todo estaba bastante tranquilo para los habitantes de la casa de los Sparda, pero eso cambiaría abruptamente por lo que sucedió a continuación.

De repente un fuerte temblor comenzó a hacer mover la casa, mientras que todos los habitantes de estas se asustaron por tan fuerte y repentino movimiento tectónico.

- ¡Waaa! ¡¿Qué está pasando?! – grito Raynare asustada, mientras que ella y la rubia se escondieron debajo de la mesa del comedor.

- ¡Es un terremoto! – exclamó Asia sumamente alarmada, mientras que ella y chica pelinegra se mantenían en resguardo, mientras que Vergil no se movió del sofá en ningún momento, despegando su vista del libro que estaba leyendo, miro hacia la nada, y pudo deducir lo que estaba pasando.

- "Esto solo puede ser de Dante y de mi padre, ¿Qué estará pasando allí? – se preguntó el peliblanco mayor con seriedad, había muchas posibilidades, o que su padre estuviera destrozando a Dante de manera brutal, o que de seguro Dante se puso serio y estaba usando todo su poder en contra de su padre. Si… esa debía de ser la respuesta más obvia.

Luego de unos minutos, el pequeño terremoto comenzó a cesar, mientras que dejaba a su paso secuelas, como ver algunas paredes de la casa agrietadas, además de varios adornos costosos se rompieron y cayeron por el movimiento, bueno eso era reemplazable de todas formas, además… de que había otra cosa de la cual cierta caída de cabello azul, estando en paños menores llego a reportar.

- ¡Oigan, el baño es un desastre, las tuberías se rompieron y están inundando todo el lugar! – dijo Kalawarner la cual iba entrando a la sala mientras que aun seguía algo mojada, y cubría su cuerpo desnudo con una toalla, cosa que hizo que Vergil, desviara la mirada de ella, ya que… bueno, no era la primera vez que la veía así, aunque verla de esa forma la hacía verse más sexy de lo que ya era… Agh… ¡malditas hormonas adolecentes! Debía mantener la compostura, aunque le era algo difícil en situaciones como estas.

Debía decirlo envidia un poco a Dante ya que a él no le molesta ver a las chicas casi con poca ropa, después de todo era un pervertido, pero él, era muy conservador, aunque claro que sabe apreciar la belleza de una mujer, no solo por lo físico, sino por su forma de ver las cosas y al mundo, alguien que enserio vive la vida como cualquiera. Y ahora que lo piensa… ¿Qué habrá sido de ella? La había conocido ya hace años, y a pesar de que tiene un puesto alto en la sociedad demoniaca, ella sí que vivía su vida de manera… algo peculiar, pero que no negaría que eso la caracterizaba mucho. Aunque Vergil pronto podría volver a ver a quien mas de una vez le ha llegado a sacar aunque sea una pequeña sonrisa, una chica que a pesar de ser una maou, ella tenía una vida por fuera de sus obligaciones, y aunque tenga un porte un tanto infantil, a él le hacía ver más de lo que aparentaba realmente.

- No te preocupes por eso… después lo arreglaremos, Asia, Raynare… ¿creen poder ayudarme a limpiar? – preguntó Vergil, el cual a pesar de ser en parte dueño de la casa, nunca se quedaba sin hacer nada.

- Seguro… aunque me pregunto ¿de dónde habrá venido ese temblor? – cuestiono la caída pelinegra confundida.

- Bueno, creo que deberíamos limpiar todo el desastre de una vez antes de que Sparda-Otou-san vea todo esto y se moleste – dijo Asia con una sonrisa nerviosa, y con respecto a cómo se refirió al patriarca de la familia, pues ella comenzó a verlo como si fuera su padre, cosa que sorprendieron tanto a Raynare y Kalawarner, como a Dante como a Vergil por eso… pero su padre ya lo sabía, y no parecía que le molestara en lo absoluto. Así que oficialmente Asia era una hija para el caballero oscuro y también ser una hermana pequeña para los gemelos Sparda.

En serio que la familia ha aumentado, y puede y que siga aumentando con el tiempo.

De regreso con Dante y Sparda… una gran columna de polvo no dejaba ver a ambos, mientras se notaba que la plataforma estaba casi destruida, y que parecía que se desharía en cualquier momento.

Entonces el polvo comenzó a disiparse, y se podía ver tanto a Sparda como Dante a lados contrarios de los que estaban antes de su ataque. Estaban de espaldas uno del otro, mientras que por parte del caballero oscuro, este parecía completamente ileso, salvo por el hecho de que en uno de sus brazos, había una cortada en su gabardina morada, y se podía ver un poco de sangre saliendo de una herida en visible en ella. Mientras que Dante, había regresado a su forma humana y se veía las consecuencias de usar todo su poder; tenía su gabardina roja casi desecha, sus guantes y botas demoniacas desaparecieron, mientras que se veía las heridas de su cuerpo, y pero lo más notable era una quemadura de gran proporción en medio de su abdomen, la cual tenía bastante suerte de que el golpe de su padre no lo hubiera atravesado, o si no estaría en peligro de muerte.

Dante tenia la mirada baja mientras su cabello cubría su mirada, pero se podía notar una pequeña sonrisa en su rostro, lo había conseguido, fue minúsculo que en otras ocasiones, pero era un logro más a su lista. Con ese último pensamiento termino por caer inconsciente.

Sparda por otro lado solo se volteo a ver a su hijo tendido en el suelo, así que sin que nadie pudiera oírlo o verlo comenzó a sonreír, y no era una sonrisa pequeña o "fantasma" estaba sonriendo de verdad, mientras que de paso soltaba una que otra leve carcajada, mientras miraba con orgullo a su hijo desmayado, ya había visto suficiente, y Dante también estaba listo.

- jejeje… puedes ser muy inmaduro y algo arrogante Dante, pero eres fuerte de corazón, y esa arrogancia tuya solo disfraza tus verdaderas motivaciones, y eso Eva te lo ha enseñado muy bien. Estoy orgulloso de ti… hijo –

Entonces acercándose a él, de uno de sus bolsillos saco un cristal de color verde en forma de estrella y la cual tenía una "S" grabada en ella, y entonces la rompió, y vertió todo el contenido sanador de esta en su segundo vástago, mientras que las heridas que Dante tenían comenzaban a desaparecer.

- Ya me has demostrado que estás listo para tu siguiente prueba Dante, espero que te prepares porque lo siguiente que te haré hacer será aun más duro que esto – dijo Sparda con una sonrisa marca registrada en su rostro, mientras tomaba a su hijo como cual costal de papas, y decidió llevarlo a su habitación para que descansara por el día de hoy, mañana tenia escuela así que era mejor que descansara. Sin embargo… un solo pensamiento cruzó por su mente en ese momento.

- "Eva… tu eres su fortaleza, aun mas de lo que yo podría ser para él, solo te pido que nunca lo dejes solo, y así el tendrá la motivación suficiente para superar todo lo que se le cruce en su camino" –

-Al día siguiente-

- Ugh… me duele todo… - decía Dante con dolor mientras que tanto él, Asia, Raynare y Vergil se dirigían al salón del club del ocultismo después de las clases de hoy, ya que Rías los había citado para algo urgente, obviamente Dante quería que la pelirroja le explicara por lo que estaba pasando, pero por un segundo pensaba en decirle que fuera en otra ocasión ya que tras el duro "entrenamiento" con su padre el día de ayer, y aunque se recuperara usando las vital stars de su familia, aun el dolor podía sentirlo a flor de piel.

- Ayer tu padre sí que te castigó demasiado ayer, Dante-kun, creo que debiste mejor quedarte en casa hoy – dijo Raynare algo preocupado por su interés amoroso.

- No hay cuidado Ray, estoy bien, aunque sufra de dolor eso no me detiene, pero no podría faltar hoy, después de todo debo de hablar con Rías de algo importante y debe ser hoy – dijo Dante con seriedad, mientras que la pelinegra solo suspira con inconformidad.

- Ella tiene razón Dante, deberías de irte a casa a descansar, después de todo lo que hicieron ayer, tuvimos demasiados problemas – dijo Vergil con molestia y cansancio, ayer se la pasaron casi toda la noche limpiando la casa y los baños los cuales debían de ser reparados para evitar inundación.

- Ya sabes que no lo haré Vergil, además… ¿Qué podría salir mal hoy? – dijo Dante con ironía, pero cuando llegaron al edificio del grupo Gremory, lo que dijo le daría un golpe bajo de realidad.

Al entrar en la sala de estar, pudieron ver a todos los del séquito de Rías, y mientras que también Grayfia estaba presente, y de paso, alguien estaba sentado junto a Rías, alguien que tanto Dante como para Vergil no era desconocido, sino todo lo contrario.

- Bienvenidos Dante-dono, Vergil-dono – saludo la maid de cabello blanco con una reverencia, mientras que el grupo que llego miraba confundido la escena, y aquel hombre al ver quienes llegaron, solo bufó sin darles importancia, como si solo fueran persona para rellenar el espacio.

- "Esto tiene que ser una broma…" – se dijo Dante en su mente, no tenía que ser un idiota para darse cuenta de la razón del porque ese tipo estaba aquí.

- Uh… veo que mas plebeyos se quieren unir a la fiesta… bah… no importa, después de todo eso no cambia nada – dijo el hombre con una sonrisa arrogante, tenía el cabello rubio y algo desarreglado, vestía una camisa de vestir blanca, junto con una chaqueta color roja, y pantalones del mismo color y zapatos casuales color negro.

- Ya basta Raiser, como te dije, no dejaré que insultes a mis súbditos – dijo Rías molesta, mientras que el ahora denominado como Raiser solo la ignoraba y seguía bebiendo té despreocupadamente.

Dante miraba esto con una seriedad difícil de ocultar, de que Rías estuviera comprometida a casarse era algo… pero de que la comprometieran con uno del clan Phoenix, y más siendo este imbécil, entonces sabia que Rías estaba en muy serios problemas. Pero eso no lo iba a detener, movería cielo y tierra de ser necesario, Rías no se merecía a un infeliz como este, ella merecía algo mejor, y ahora tenía una buena razón para creerlo.

Bueno amigos… aquí otro cap mas de este fic. La verdad no tengo mucho que reportar, así que espero poder acabar bien esta primera parte para seguir con lo que tengo planeado para esta historia.

Les deseo un gran y poderoso ¡PURAVIDA! a todos lo que lean este fic y que siempre se aguantan el poder ver otro cap de este en un tiempo determinado XD.

Su servidor y amigo Carlos se despide deseándoles buenos días/tardes/noches, o a la hora que lean esta historia.

Sin nada más que agregar… mi Serafall les dice ¡Bye Bye! XD

Hasta otra…. Cuídense. ;)